lunes, 8 de agosto de 2016

LOS CALABOZOS DE LANGEAIS - CAPÍTULO TRES


5. 5. Ella siempre había sido exigente, se lo recordaba ahora sólo para burlarse. De un cierto modo retorcido, que no le importaba analizar, disfrutaba con la pelea. Ella era agresiva, egoísta y manipuladora, pero sobre todo, entretenida. Era un espejo de sí mismo. —Dame el dinero, y me iré —dijo, pasando su dedo a lo largo de la parte superior de un marco dorado e inspeccionando el polvo. Era la viva imagen de la naturalidad, pero, por alguna razón, no podía mirarlo a los ojos. Chauncey se acercó a la repisa de la chimenea y se apoyó en ella, su posición favorita para la contemplación profunda, aunque ahora sólo buscara apoyo. Trató de ocultar ese hecho. Lo último que necesitaba era avivar la curiosidad que quemaba los ojos de Elyce. No le interesaba en lo más mínimo recordar las circunstancias humillantes en las que su cuerpo había terminado de aquella forma. La imagen de estar persiguiendo un coche por los bulevares de Angers destellaba de su memoria. Se había limitado a la parte trasera del carro, en un esfuerzo para no perder Jolie Abrams, la joven que había estado siguiendo durante toda la noche, pero había perdido el equilibrio cuando su capa se enredó en las ruedas. Había sido arrastrado por el carro una buena distancia, y cuando finalmente había quedado libre, había sido pisoteado por un caballo que se acercaba. Elyce se aclaró la voz. —¿Chauncey? Sonaba más como una orden impaciente que un recordatorio amable de que estaba esperando. Sin embargo, Chauncey no había sacudido por completo la memoria. Había pasado una semana en Angers, buscando en las partes más sórdidos de la ciudad, donde el ángel era conocido por jugar a las cartas en casas clandestinas, o por boxear en las calles—una alternativa moderna a los duelos que se estaba extendiendo por toda Europa. Había mucho dinero en juego, si lograbas ganar, y Chauncey no tenía ninguna duda de que el ángel, con su basto arsenal de trucos mentales, podía hacerlo. Fue mientras espiaba al ángel en uno de esos partidos, la primera vez que Chauncey puso sus ojos sobre Jolie Abrams. Ella estaba disfrazada con ropa de campesino, con su pelo castaño oscuro suelto, su boca tensa riendo y tragando cerveza barata, pero Chauncey no se dejó engañar. Esa mujer había asistido al ballet y la ópera. Debajo de la ropa vieja, su piel era limpia y perfumada. Ella era hija de un noble. En medio de la inspección de su gracia, él lo descubrió. Una mirada secreta entre ella y el ángel. La mirada de los amantes. Su primer impulso fue matarla directamente. Todo lo que el ángel valoraba, Chauncey anhelaba hacerlo pedazos. Pero por razones de las cuales no estaba del todo seguro, la había seguido. Observado. No se había dirigido de nuevo al castillo, hasta que la había perdido en el transporte. Durante todo el viaje a casa, había repasado aquella sorprendente revelación. El ángel valoraba algo físico. Algo que Chauncey podía tener en sus manos. ¿Cómo podría usarlo en su beneficio? —¿Estás queriendo decir que me harás esperar toda la noche? —Elyce se cruzó de brazos y se irguió un poco más. La vio levantar una ceja, o tal vez ambas, la mitad de su cara estaba lejos de la luz y oculta en la sombra. Chauncey se limitó a mirarla, dispuesto a callar lo que estaba pensando. ¿Qué pasaba si...? ¿Y si encerraba a Jolie Abrams en el castillo? La idea lo tomó por sorpresa. Él era un duque, el Señor de Langeais, un caballero. Hubiera preferido arar sus campos por si mismo antes de tomar a una dama como rehén. Y sin embargo, la idea era tentadora. 6. 6. En el castillo había una gran cantidad de torres, pasillos enrevesados, y... calabozos. Dejaría que el ángel tratara de encontrarla. Chauncey sonrió de forma sarcástica. Cuando era un niño, su padrastro le había advertido de la suerte de los que vagaban por debajo del castillo sin guía, y Chauncey había pensado que sólo se trataba de cuentos, de la táctica de un hombre que confiaba en el miedo como forma de disciplina. Luego, durante una exploración secreta de los túneles que se encontraban debajo de la cocina, Chauncey tropezó con restos óseos. Las ratas se habían dispersado por debajo de los huesos a la vista de su antorcha, dejando en pie a Chauncey, solo con la muerte. Desde ese día, se había propuesto mantenerse lejos, en los pisos superiores del castillo. —Tendrás tu dinero —le dijo a Elyce, por fin. Luego la miró por encima de su hombro—. Una vez que hagas algo por mí —agregó lentamente. Elyce se echó el cabello hacia atrás y levantó la barbilla. —¿Disculpa? Chauncey estuvo a punto de sonreír. Ella se indignó. El cielo sabía que ella tendría que ganarse su mantenimiento. —Jolie Abrams —dijo, con la idea del secuestro en su interior. Elyce entrecerró los ojos. —¿Quién? Él se volteó, dándole toda su atención. —La amante de un enemigo —murmuró, mirando a Elyce con un nuevo interés. Si el ángel descubría su olor, todo estaría perdido. Lo que significaba que necesitaba un representante. Alguien capaz de pasar desapercibido bajo la atenta mirada del ángel. Alguien capaz de conseguir la confianza Jolie Abrams. Una mujer. —Entonces lo siento por ella. Difícilmente tratas a tus enemigos con amabilidad. Voy a esperar mi dinero mañana a última hora. Buenas noches, Chauncey. Giró sobre sus pies, moviéndose rápidamente en un vestido que era demasiado lujoso para no tratarse de otra cosa más que de un Coste original, y que, sin duda, había sido financiado por sus bolsillos. Chauncey aferró el candelabro de plata que había estado acariciando de forma ausente, y lo arrojó por el aire hacia ella. Elyce debió haber oído el roce de velas contra el manto de su vestido, porque entonces se dio media vuelta y pateó el objeto, que salió disparado hacia atrás del sofá. Su expresión se había blanqueado. Estaba casi sin respirar, y Chauncey sonrió ante su fino temblequeo. Ladeó las cejas, investigándola en silencio. ¿Vamos a empezar de nuevo? habló con su mente, utilizando uno de los grandes y terribles dones que poseía por ser el hijo bastardo de un ángel oscuro. Nunca había conocido a su verdadero padre, pero su opinión sobre él se fijó en el desprecio. Sin embargo, los poderes que había heredado de él no eran del todo detestables. Vio una pizca de confusión apoderarse del rostro de Elyce, mientras ella luchaba con la idea de que le había hablado con sus pensamientos. Rápidamente fue reemplazada por la negación. Él no podía. Era imposible. Ella lo había imaginado. Una respuesta típica y aburrida que sólo lo irritaba más. —No seas un matón, Chauncey —dijo al fin—. No tengo miedo de ensuciar mis manos un poco. ¿Qué tienes en mente? —se estaba esforzando por sonar molesta, pero Chauncey se dio cuenta de que, debajo de las capas bien practicadas de su expresión, estaba algo más que preocupada por la respuesta. Estaba preocupada por él. Su audacia había sido siempre una tapadera de su miedo. 7. 7. —Quiero que traigas a Jolie Abrams hasta aquí. Antes de mañana por la noche. Vas a tener que darte prisa, porque vive en Angers. —¿Quieres que la traiga hasta aquí? —parpadeó— ¿Por qué no sólo envías un coche a buscarla? Enviar un carro. Oh, por supuesto. Con el escudo de la familia Langeais grabado a lo largo de la puerta. Si eso no lograba alertar al ángel, él no sabía qué más podía hacerlo. —Dile mentiras, hazle promesas, no me importa. Sólo asegúrate de que esté aquí antes de la medianoche. —¿Y su amante? —Chauncey hizo un gesto de asco— ¿Tiene un nombre? —Elyce lo estaba presionado. Chauncey casi soltó un bufido. Ella quería saber si el hombre tenía valor y riquezas. Estaba con Chauncey por una generosa suma de dinero. La lealtad de Elyce siempre había pertenecido al mejor postor. —No —fue todo Chauncey dijo, una imagen del rostro del ángel oscuro ocupó su mente. —Seguro que tiene un nombre, Chauncey —dio un paso audaz hacia él, poniéndole la mano en la manga. Él la quitó, poniendo las manos detrás de su espalda. —No te vuelvas entrometida, amor. —Yo no soy tu amor —cubrió la frustración en su voz, inyectando un nuevo nivel de pesar en ella— ¿Has puesto tus ojos en ella, entonces? Esta Jolie. ¿Quieres que ella sea…? —se interrumpió, pero Chauncey era lo suficientemente perceptivo como para terminar por si mismo la frase. ¿Quieres que me reemplace? Sonrió. Diez segundos antes, Elyce lo había despreciado, pero ahora que ella temía que hubiera encontrado a alguien para llenar su vacío, se ahogaba en sus propios celos. Sus sentimientos hacia él no se habían endurecido por completo. —Yo podría encontrarla, ¿sabes? —dijo Elyce— Yo puedo… y a continuación, ¿qué harás? ¿Secuestrarla? ¡Te mandarán a la cárcel! —No he dicho nada sobre secuestros —Chauncey habló casi en silencio. —Oh, pero te conozco, Chauncey. Él le tomó la barbilla, levantándole la cabeza para poder encontrar sus ojos. Estaba a punto de decir algo, pero se dio cuenta de que un gesto áspero era más amenazador que las palabras. La dejó llenar el silencio, imaginando lo peor. Ella echó la cabeza hacia un lado y se tambaleó hacia atrás. Entonces corrió hacia la puerta, parándose en el umbral. —Después de esto, terminaré contigo. —Trayéndome a la chica ganarás la mitad del dinero. Ella se quedó momentáneamente sin habla. —¿La mitad? —repitió con la mirada brillosa. —Vigilándola aquí en el castillo y asegurándote de que no muera bajo mi techo, ganarás la otra mitad —él no quería bajar por completo la ira del ángel, sólo quería una moneda de cambio—. Voy a pagarte la totalidad cuando el trabajo esté terminado.CONTINUARÁ

JORGE CAFRUNE


Jorge Cafrune nació en el seno de una familia de origen árabe, en la que sus abuelos paternos y maternos eran inmigrantes provenientes de Siria y El Líbano. Por esa razón recibió el apodo de "El Turco", sobrenombre habitual en la Argentina aplicado a los descendientes de árabes. Nació en la finca "La Matilde" de El Sunchal, Perico del Carmen, Jujuy. Cursó sus estudios secundarios en San Salvador de Jujuymientras tomaba clases de guitarra con Nicolás Lamadrid. Luego se trasladó con toda su familia a Salta, y allí conoció a Luis Alberto Valdez, Tomás Campos y Gilberto Vaca, con quienes formó su primer grupo: "Las Voces de Huayra". Con esta formación grabó en 1957su primer disco de acetato, en la compañía discográfica salteña "H. y R.". En esa época fueron "descubiertos" por Ariel Ramírez, quien los convocó para acompañarlo en una gira por Mar del Plata y varias provincias. Luego Cafrune y Valdez fueron convocados al Servicio militar y el grupo alternó su formación original con reemplazos de José Eduardo Sauad y Luis Adolfo Rodríguez. Estos nuevos integrantes formarían parte de la formación que ese mismo año grabó un disco de 12 temas para el sello Columbia. Más tarde serían convocados para grabar un segundo disco para la misma compañía, pero desacuerdos entre los integrantes llevaron finalmente a la disolución del grupo. Ante una nueva convocatoria de Ramírez, Cafrune forma un nuevo grupo, "Los cantores del Alba", acompañado por Tomás Campos,Gilberto Vaca y Javier Pantaleón. Luego de esa presentación, Cafrune decide continuar su camino en solitario y abandona el nuevo grupo. En esta nueva etapa debutó en 1960 en el Centro Argentino de la ciudad de Salta para emprender inmediatamente después una larga gira que lo llevaría por las provincias de Chaco, Corrientes, Entre Ríos y Buenos Aires. Ante una tibia recepción en la Capital, donde no consiguió lugar ni en radio ni televisión, decidió continuar la gira por Uruguay y Brasil. En el primero lograría su debut televisivo, en el Canal 4 del país oriental. En 1962 regresa a Capital y contacta a Jaime Dávalos, que tenía un programa de televisión. Este le dice que debería probar suerte en el Festival de Cosquín. Cafrune viaja a la ciudadcordobesa y consigue un lugar para actuar fuera de cartel, consagrándose por elección del público como primera revelación. Luego vendría el primer disco en solitario y la consagración definitiva con nuevas presentaciones en radio, televisión y teatros, además de largas giras en las que siempre prefería los pueblos pequeños a las grandes ciudades. Fue en uno de esos pueblitos, Huanguelén, en la provincia de Buenos Aires, donde conoció y promovió a un joven cantor llamado José Larralde. En este período también siguió presentándose cada año en Cosquín y allí, en 1965, sin conocimiento de la organización presentó a una cantante tucumana llamada Mercedes Sosa. En 1967 presenta la gira "De a caballo por mi Patria", en homenaje al Chacho Peñaloza. En esta gira Cafrune recorrió el país al estilo de los viejos gauchos, llevando su arte y su mensaje a todos los rincones. Sus objetivos también incluían captar los paisajes a través de la fotografía y la filmación de cortometrajes televisivos, además de la recopilación de datos sobre las formas de vida, costumbres, cultura y tradición de las diversas regiones. La gira fue ruinosa para su economía, pero fue un gran éxito si se tienen en cuenta los verdaderos objetivos que se habían propuesto. Cafrune durante una presentación, a comienzos de la década de 1970. Al finalizar esta gira, Cafrune fue convocado para integrar unas comitivas artísticas argentinas que visitaron los Estados Unidos y España. El éxito en la península Ibérica fue fabuloso, y Cafrune llegó a radicarse allí por varios años, formando familia con Lourdes López Garzón. Su retorno al país fue en 1977, cuando falleció su padre. Eran tiempos difíciles para la Argentina, ya que el gobierno estaba en manos de ladictadura militar encabezada por Jorge Rafael Videla. A diferencia de otros artistas comprometidos, que se exiliaron cuando comenzaron las amenazas y las prohibiciones, Cafrune decidió quedarse y seguir haciendo lo que mejor sabía hacer: cantar y opinar cantando y haciendo. Fue así que en el festival de Cosquín de enero de 1978 cuando su público le pidió una canción que estaba prohibida, Zamba de mi esperanza, Cafrune accedió argumentando que "aunque no está en el repertorio autorizado, si mi pueblo me la pide, la voy a cantar". Según un testimonio de Teresa Celia Meschiati1 eso fue demasiado para los militares, y en el trístemente célebre centro de concentración clandestino cordobés deLa Perla, el entonces teniente primero Carlos Enrique Villanueva opinó que “había que matarlo para prevenir a los otros”. El 31 de enero de 1978, a modo de homenaje a José de San Martín, Cafrune emprendió una travesía a caballo para llevar a Yapeyú, lugar de nacimiento del libertador, tierra de Boulogne-sur-Mer, lugar de su fallecimiento. Esa noche, a poco de salir, fue embestido a la altura deBenavídez por una camioneta conducida por un joven de 19 o 20 años, Héctor Emilio Díaz. Cafrune falleció ese mismo día a la medianoche. Si bien se cree que se habría tratado de un asesinato planificado por parte de la Dictadura Militar, el hecho nunca fue esclarecido completamente y quedó sólo como un accidente.2 http://es.wikipedia.org

domingo, 7 de agosto de 2016

LOS CALABOZOS DE LANGEAIS - Capítulo dos


- CONTINUACIÓN... ... raído y, alternativamente, se inclinó y se escabulló hacia atrás, tropezando con sus pies como si estuviera frente a un monstruo, no frente aun hombre. Chauncey lo miró, frunciendo el ceño un poco. Trató de recordar el tiempo que el cochero había estado a su servicio, y si habría descubierto el obvio y doloroso hecho de que, con cada año que pasaba, Chauncey no parecía envejecer. Él le había jurado lealtad al ángel a los dieciocho años, congelándose en esa edad para el resto de la eternidad. Pero mientras sus modales, lenguaje, y vestimenta lo hicieran parecer un poco mayor, podría resolverlo. Hasta podía ser confundido con un muchacho de veinticinco años, pero ese era el límite. Se hizo una nota mental para no olvidar despedir al cochero en año nuevo. Luego, dando manotazos a los penachos de polvo levantado por los caballos, cojeó a través de las losas de piedra hasta llegar al castillo. Le dio a la enorme fortaleza un apreciativo repaso. Ninguna tentación terrenal podía verse tan atractiva como ésta lo hizo en ese momento. Pero no podía relajarse todavía. No tenía ningún deseo de pasar la noche atormentado por el conocimiento de que, en poco más de veinticuatro horas, todo volvería a empezar. La horrible y desesperante sensación de perder el control de su cuerpo y de verlo caer en las manos del ángel, lo invadió. No, antes de dormir, tenía que pensar cuidadosamente toda la información que había reunido en aquel último viaje a Angers. *** Luego de asearse, vendarse y vestirse, Chauncey se acomodó en la silla detrás de su escritorio en la biblioteca, e inclinó su cabeza hacia atrás, cerrando los ojos, llenándose de aquella sensación de quietud. Hizo un gesto a ciegas para Boswell, quien estaba parado en la puerta, para que le trajera una botella de la bodega. —¿Algún año en particular, Su Alteza? —1565 —pidió, por amor a la ironía, amasando ambos puños contra sus ojos. Había pasado 200 años deseando poder volver hacia atrás en el tiempo hasta ese año y alterar las últimas horas de la noche. Podía recordar los detalles más finos. El golpeteo de la lluvia, frío e implacable. El olor de moho, el pino, y el hielo. Las lápidas húmedas color pizarra que sobresalían como dientes torcidos de la tierra. El ángel. La alarmante pérdida que había sentido al darse cuenta de que no podía ordenarle a sus propios pies que corrieran. El caliente e invisible hierro golpeando todos los rincones de su cuerpo. Incluso su propia mente racional se había vuelto contra él, haciéndole creer que el dolor era real, sin sospechar que era simplemente uno de los trucos mentales del ángel. —Tu juramento de fidelidad —había dicho el ángel—. Dilo. Chauncey no quería recordar lo que sucedió después. Dejó escapar un gemido. Había sido un tonto. No había entendido el significado de lo que se le había exigido dar. El ángel lo había engañado, torturado, cegado, y le había quitado la voluntad de hablar por sí mismo. Chauncey había dado su voto para acabar con un dolor fantasma. Unas pocas palabras habían demostrado ser su perdición: Señor, me convierto en su hombre. Se incorporó y arrojó su brazo sobre el escritorio, enviando algunas botellas de tinta y un pisapapeles de cristal al suelo. —¡Maldito sea! —hubo un cambio en las sombras a lo largo de la pared del fondo. El cuerpo de Chauncey se tensó— ¿Quién anda ahí? —exigió, con la voz ronca de rabia. Esperó a que alguno de sus criados farfullara una disculpa, pero en vez de eso, una femenina y brillante voz habló. —¿De vuelta en la ciudad, Chauncey? ¿Y no pensabas hacerme una visita? Chauncey sopló profundamente por la nariz y cuadró los hombros. Trató callar, pensando que debió haberlo sabido, pero las palabras se le escaparon de la boca. —Tendrías que haberme avisado que vendrías —dijo más sosegadamente—. Me gustaría haberle pedido a Boswell una copa extra de vino. —No he venido aquí a tomar. Entonces, ¿qué? , pensó. —¿Cómo entraste? ¿Boswell? —preguntó, aunque le costaba creer que su mayordomo hubiera dejado entrar a una mujer extraña dentro de su biblioteca personal, sin acompañante. No si valoraba su trabajo. —Mi llave. Demonios, volvió a pensar, pasándose las manos por la cara. Trató de sentarse de nuevo, pero un fuerte dolor en su pierna cortada le impidió moverse. —No tendría que haber vuelto nunca, ¿verdad? —dijo por fin, descubriendo lamentable que Elyce no se encontraba entre las cosas sobre las cuales su memoria podría haberle fallado esa noche. Se habían conocido en un hotel de paso. Ella era una bailarina, la criatura más exótica y venenosa que había visto jamás. No podría haber tenido más de diecisiete años, lo que le llevó a creer que era una fugitiva. Él la había envuelto con su capa y la había llevado de regreso a su casa con menos de una docena de palabras de introducción entre ellos. Se había quedado en el castillo... ¿cuánto? ¿Ocho semanas? Hasta que su relación terminó abruptamente. Elyce lo había vuelto a visitar con frecuencia en las semanas siguientes a su separación, exigiendo el pago de algo (un vestido que ella insistió en que había dejado y que él nunca había regresado, el reembolso de los carros que habían trasladado sus pertenencias del castillo, y, finalmente, sólo él por qué). Chauncey sólo le había dado el gusto, encontrando secretamente cierto placer en su excitante compañía. Finalmente, ella había desaparecido por completo, y él no había vuelto a verla en dos años. Hasta ahora. Cogió el pisapapeles de cristal del suelo y lo estudió con una expresión aburrida. —Necesito dinero. Él bufó divertido. Nunca se equivocaba, en particular sobre ese punto. Ella le deslizó una mirada. —Quiero el doble que la última vez. —¿Él doble? —se echó a reír— ¡Por Dios! ¿Qué haces con todo eso? —¿Cuándo podré esperarlo? —Chauncey se encogió de hombros, mientras caminaba alrededor de la mesa para apagar una de las lámparas que le estaba causando dolor de cabeza. —Si hubieras sido tan exigente cuando estábamos juntos, tal vez te habría respetado más. CONTINUARÁ...

Discurso que hizo que mataran a JFK - Charkleons.com

El presidente John F Kennedy y la Alianza para el Progreso PC

Alianza para el Progreso, qué era y para qué fue creada

sábado, 6 de agosto de 2016

LOS CALABOZOS DE LANGEAIS - Snopsis


Sinopsis: Los calabozos de Langeais es una historia corta que se remonta 300 años atrás en los feudos de Patch del comienzo de Hush, Hush y el siempre sufrido Chauncey. En este cuento Fitzpatrick se explaya acerca del personaje de Chauncey y nos da una muestra de cómo era realmente su vida y profundiza como es cuando un ángel toma posesión de un cuerpo humano. Aunque arrogante, egoísta y extremadamente testaturo, Chauncey definitivamente tiene un montón de agallas al enfrentarse a Patch, se disfruta la forma en que traza planes y conspira para superar a Patch. En este cuento finalmente se descubre una parte del pasado de Patch- un pasado tan oscuro como lo había prometido Becca. Y que no decepciona. La sed de venganza Chauncey es ya impresionante con sólo dos siglos, pero desafortunadamente para él - y afortunadamente para Patch- termina siendo el blanco de las bromas. Patch aparece como un personaje manipulador, calculador, cruel y violento, su comportamiento es ligeramente atenuado en la saga Hush, Hush, pero debe ser dicho que Nora realmente se asustaría de su pasado, que sería difícil de ignorar en tal masacre. Los Calabozos de Langeais

LIBRO DEL MES DE AGOSTO - "LOS CALABOZOS DE LANGEASIS" - LECTURA DIARIA-CAPÍTULO UNO


"LOS CALABOZOS DE LANGEAIS" CAPÍTULO UNO Los calabozos de Langeais. Una historia de Hush Hush.- Valle de Loire, Francia. 1769. Era una noche vívidamente negra, la luna de finales de octubre se encontraba sofocada por una cubierta de nubes, pero el camino que llevaba hasta el castillo de Langeais era cualquier cosa menos pesado. Trozos de piedra aparecieron bajo las ruedas delgadas del carruaje, y por sobre el chillido del viento, el sonido del látigo del cochero alocó a los cuatro caballos, que emprendieron una carrera desesperada. Un giro brusco sacudió al entrenador, dejándolo en dos ruedas, y sólo logrando que éste volviera a ensañarse con ellos una vez más. En el interior, las manos de Chauncey Langeais volaron hacia las paredes. Podría haber abierto la ventana y gritarle a su conductor, pero, en cambio, le había ordenado al hombre que condujera tan rápido como fuera posible. Incluso más. Los ojos de Chauncey vagaron por su regazo, y de allí se dirigieron a sus largas piernas. Resopló con disgusto ante el cuadro que presentaba: su ropa estaba sucia y rota. Una camisa de lino blanco, atada alrededor de su muslo por un vendaje, estaba empapada de sangre. Cada músculo de su cuerpo gritó en señal de protesta. Estaba temblando de dolor y, recién en la soledad del carruaje, había renunciado a tratar de ocultarlo. Presionando los codos en la parte superior de sus rodillas, inclinó la cabeza y juntó las manos detrás de su cuello. Se sentó de esa manera hasta que el dolor volvió, demostrando una vez más que ningún tipo de estiramiento lo aliviaría. Tirando de la tela que cubría su cuello, estimó los minutos que le faltaban hasta llegar a su hogar, donde podría cerrar las puertas, tras una noche larga. Por supuesto, no había forma de calmar el ardiente fuego en la boca su estómago, diciéndole que nada podría evitar que el tiempo marchara hacia adelante. El Jeshvan. El mes judío comenzaba a la medianoche del día siguiente, y con él, el brutal ritual que Chauncey sufría cada año, cediendo el control de su cuerpo por una quincena entera. Se preparó para el gran apriete de ira que siempre le seguía a un pensamiento sobre el Jeshvan o sobre el oscuro ángel que vendría a apoderarse de él. Había pasado una gran parte de los últimos 200 años a la caza de una manera para deshacer lo hecho. La tarea lo había consumido. Había empujado grandes sumas de dinero en los bolsillos de místicos, gitanos y adivinos parisinos, en busca de esperanza; luego de una escapatoria, y al final, había encontrando que no era más que un tonto estafado. Todos habían afirmado sabiamente, jurando, que llegaría el día en el que Chauncey podría encontrar la paz. Si él no hubiera sobrevivido ya a todos, tendría que haberles estirado el cuello a cada uno. Sin embargo, la decepción le había enseñado a Chauncey una valiosa lección. El ángel lo había despojado de todo. No había esperanza, ni escapatoria. Sólo tenía la venganza, y ésta había crecido en su interior como una semilla solitaria en un bosque quemado por cenizas. Sopló suavemente a través de sus dientes, dejando que la ira fría y salvaje se hinchara dentro de él. Ya era hora de que el ángel aprendiera una lección, y Chauncey haría cualquier cosa para enseñársela. Una fuente llamativa y escalonada, pasó por la ventana del coche, y luego otra. Chauncey se irguió para ver su castillo, con gárgolas en las ventanas de paneles de diamante. El cochero desaceleró a los caballos con una sacudida que normalmente habría escapado a la atención de Chauncey. Esa noche, apretó los dientes de dolor. Sin esperarlo, Chauncey abrió la puerta con el talón de su bota y giró torpemente, extendiéndose en toda su altura. El cochero, que apenas le llegaba a la parte superior de la caja torácica, se quitó el sombrero

martes, 2 de agosto de 2016

¿QUIÉN ES LA HERMANA INÉS APARICIO?


La fundación fantasma de la hermana Inés... 01/08/2016 - 03:15hs Fue constituida en 1999 y no tiene empleados. La religiosa deberá presentarse hoy en los Tribunales de Comodoro Py Todo lo relacionado al convento es oscuro”, dicen fuentes allegadas a la investigación sobre el origen de los casi nueve millones de dólares que el exsecretario de Obras Públicas, José López, intentó esconder en General Rodríguez. A la causa se le suma una nueva paradoja: una fundación fantasma que une al exobispo Di Monte, ya fallecido, con la religiosa Inés Aparicio, acusada por el delito de encubrimiento, quien, según las cámaras de seguridad, ayudó al exfuncionario K a ingresar el dinero. Se trata de Misioneras de Nuestra Señora de Fátima, constituida en 1999 como “servicio de organizaciones religiosas”. Lo llamativo es que no se registran empleados ni movimientos, sino solo una cuenta bancaria y una propiedad de más de 1.800 m2 en Lomas de Zamora, presunta donación al exobispo. A estas irregularidades se le agrega que, según la documentación oficial del Arzobispado, el convento era una “asociación pública de fieles”, pero por pedido exclusivo de Di Monte en 2011 el tomó la figura de “asociación privada de fieles”. Las dos asociaciones legales se diferencian por la administración de los bienes. En la primera de ellas, las autoridades eclesiásticas tienen un papel más importante: deben aprobar los estatutos e intervienen en las decisiones sobre el destino de los activos, incluyendo las ofrendas y limosnas recibidas. Por el contrario, en una “asociación privada de fieles” (actual figura del convento) la institución maneja libremente sus bienes, incluyendo la administración y el gasto de los mismos. Fue durante esos años que el exobispo anunció el inicio de la construcción de una casa de ejercicios espirituales en el mismo predio de General Rodríguez. Según declaró el propio sacerdote, la propiedad fue una donación y se puso a nombre del monasterio, cuyos titulares eran Di Monte y la madre Alba Martínez. Las irregularidades continúan: sumado a la arbitrariedad con la que se movían, no existen libros contables ni se declararon las supuestas donaciones. A partir de esto, surge la duda de si Di Monte “privatizó”, de alguna manera, el convento para que la Iglesia no estuviera al tanto de sus finanzas. Hoy, con el fin del receso judicial, comenzará una nueva ronda de indagatorias a José López, y el juez federal Daniel Rafecas tomará declaración a la religiosa Inés por el delito de encubrimiento. Su testimonio será vital para la causa, ya que fue quien ayudó al exsecretario de Obras Públicas a ingresar los bolsos con dinero al convento. Mañana deberá presentarse la mujer del exfuncionario, Amalia Díaz, para explicar la decena de llamados que hizo al celular de la madre Alba, la jefa del monasterio. Durante la semana, también será el turno del contador Andrés Galera y del empresario Eduardo Gutiérrez. Ambos son dueños de la casa que alquilaba López en Dique Luján y se sospecha que podrían haber sido testaferros para que el exfuncionario ocultara su patrimonio. La colaboradora del convento La amistad de Di Monte con Ana Pronesti data de 2011. La mujer era gestora de los trámites automotores del exobispo y además manejaba las cuentas del monasterio. Luego de que estos vínculos se estrecharan, Pronesti mejoró su nivel de ingresos y se transformó en una acaudalada prestamista hipotecaria. Desde esa posición ejecutó judicialmente la vivienda de al menos cinco de sus clientes. Según declaraciones de los vecinos de General Rodríguez, la mujer estuvo en el convento la noche en que López intentó esconder los bolsos. La Justicia, por su parte, presume que es quien mantuvo las llamadas telefónicas con María Amalia Díaz, mujer del exfuncionario K, desde el celular de la madre Alba. Los testigos, además, declararon que vieron salir a una persona por la parte trasera del convento al mismo tiempo que la Policía entraba por la puerta principal: esa persona sería Ana Pronesti. El “fatimóvil” En 2011, mismo año en que Di Monte pidió el cambio de figura legal del convento, los ministerios de Planificación y de Acción Social, con aportes también del gobierno de Daniel Scioli, donaron al monasterio una combi con la que las religiosas viajaron varias veces a Uruguay y a la Costa Atlántica. La camioneta era manejada por Mauro Combet, un gendarme con el cual podrían haber eludido controles fronterizos en los viajes al exterior. La Justicia, por su parte, trata de determinar si se le daba otro uso además del de la peregrinación de la virgen de Fátima. Los vínculos con exfuncionarios K aparecen más evidentes: durante esos años aumentaron las donaciones para la construcción y reformas del monasterio, consecuencia directa de la estrecha relación del exobispo con el ministro de Planificación...

miércoles, 27 de julio de 2016

Masonería en América: Logias Lautarinas-Lautaro

El Complot de Los Masones: San Martin Bolivar O'higgins. History Channel.

¿QUÉ ES LA MASONERÍA?


Masonería nombre femenino Sociedad secreta de ámbito internacional y estructura jerárquica basada en la fraternidad entre sus miembros, los cuales se agrupan en logias y hacen uso de ritos y signos emblemáticos.
La Masonería es una Institución SECRETA, fundada a base de princi­pios sobre la LEY NATURAL, tal y como se encuentran determinados en los ANTIGUOS LIMITES “Landmarcks”; además lleva impresa una ca­racterística de antigüedad tan remota, e irradia sus enseñanzas de Filo­sofía Moral tan puras, que le aseguran a su Plan Progresista, una gran supremacía educativa a la colectividad Social, y con ese solo hecho, le queda asegurado el RESPETO y la VENERACION de todos los Pueblos Libres que existen sobre la Tierra. Su cimentación siempre se ha apoyado sobre bases sólidas, como lo son el descubrimiento de lo que es la propia REALIDAD, como un factor que la encumbró, hasta alcanzar el conocimiento de la VERDAD, en cuya palabra se encierra, en forma Emblemática, la existencia de UN SER SUPREMO. Por eso es que, la creencia en la DIVINIDAD, el Amor al Género Humano, y su Lema de FRATERNIDAD UNIVERSAL, forman el gran pe­destal que mantiene su Doctrina, como un manantial fecundo de enseñan­zas, de ilustración y de PROGRESO, que tantos beneficios ha traído, no sólo a sus Adeptos sino también a la Sociedad y Humanidad en general; por esa razón, en todos sus Templos, se aprende a hacer el BIEN, a AMAR y a RESPETAR, todo lo que la VIRTUD y la RAZON, consagran en su afán de ILUSTRACION UNIVERSAL. Por tal motivo, dentro del seno de la Masonería, y de acuerdo con sus principios básicos, nos encontramos con que el ESPIRITU DE LA LIBERTAD, la necesidad de obtener la EVOLUCION y el anhelo al PRO­GRESO; DESTRUYEN las CADENAS de la Miseria, de la Ignorancia y de la Superstición, librando a la humanidad de la EXPLOTACION y el DES­POTISMO, puesto que, lejos de pretender invadir los DERECHOS de los demás o DOMINAR al débil y explotar a los espíritus timoratos; se tra­baja constantemente por EMANCIPAR Y UNIR estrechamente a la Especie Humana, por medio de los sublimes LAZOS del AMOR FRATERNAL, que permitan lograr impartir con eficacia, los sentimientos de la TOLE­RANCIA y del BIEN ARMONICO, cuyos factores vienen a constituir el goce efectivo de una PAZ DURADERA; eso es en verdad, lo que el Mundo Masónico PROPAGA por todos los ámbitos de la tierra, como su única y VERDADERA INSPIRACION. Las Doctrinas Masónicas contienen todo cuanto puede ser necesario, para formar al HOMBRE SOCIAL, dotándolo también de las más altas condiciones de Moralidad, de Ilustración y de ideas independientes; como los principales atributos de su sana EDUCACION; para que pueda mar­char a la cabeza de la verdadera CIVILIZACION, con lo que podrá activar y dirigir el sagrado MOVIMIENTO PROPAGADOR, de las LUCES y CO­NOCIMIENTOS, que armonizan y coordinan su ACCION, con el espíritu progresista de nuestros tiempos. Consecuentes con los razonamientos contenidos en los anteriores prin­cipios, la MASONERIA, según la definición Oficial, Universalmente acep­tada, y contenida en los Códigos que rigen nuestra Orden; se define como una INSTITUCION de FRATERNIDAD UNIVERSAL, esencialmente FILANTROPICA, FILOSOFICA Y PROGRESISTA, la que a su vez, procla­ma también la existencia de un PRINCIPIO CREADOR de la NATURALEZA, al que nosotros damos el nombre de, GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO, por cuyo motivo exige asimismo, en las bases fundamentales de sus máximas, principios y enseñanzas, como la TOLERANCIA mutua, el RESPETO a sí mismo y a los DEMAS, así como una libertad absoluta del PENSAMIENTO, de la EXPRESION y de la CONCIENCIA. En consecuencia, las puertas de nuestros Templos siempre estarán abiertas, para todos los hombres de BUENA VOLUNTAD, no importa las Razas o Pueblos a que pertenezcan, la nacionalidad de que dependan, ni tampoco cuáles sean sus opiniones, creencia o FE POLITICA que profe­sen, con tal que sean de IDEAS LIBERALES, DEMOCRATICAS y sobre. todo, de BUENAS COSTUMBRES. Nuestra INSTITUCION se dedica con entusiasmo a la investigación de la VERDAD, a practicar la MORAL, a propagar la SOLIDARIDAD, a trabajar por el mejoramiento Material y Espiritual, y lograr el perfeccionamiento Intelectual, para poder alcanzar el PROGRESO SOCIAL a que tiene derecho de disfrutar toda la Humanidad La Masonería propaga en forma extensiva entre todos los hombres, obligándolos a mantener los LAZOS FRATERNALES, que unen a los Masones que se encuentran diseminados por toda la Superficie de la Tierra, con lo que demuestra ,su lucha incesante, por combatir a la IGNORANCIA, la APATIA y las PASIONES insanas, por eso también constituye, dentro de su propio seno, a la ESCUELA DE ENSEÑANZAS MUTUAS, según se establece en los programas de Instrucción fundamental, de las CIENCIAS, el SIMBOLISMO y la FILOSOFIA. Tales son los grandes Principios, cuyas enseñanzas JAMAS debemos olvidar, puesto que quedan grabadas en nuestras mentes, para más tarde llevarlas a la práctica en lo personal y colectivamente, entre todos nues­tros semejantes, para así poder asegurar que: VIVIR HONRADAMENTE, es cumplir con nuestros DEBERES Sociales, que OBEDECER las LEYES del País en que se vive, o del que nos brinda su hospitalidad, es CUM.; PLIR con nuestros DEBERES Cívicos y de Asilo; que aplicar la RAZON y obrar con JUSTICIA, es un DEBER de Conciencia ineludible para todo Ciudadano; que AMAR a nuestros Semejantes, deseándoles el BIENES­TAR Personal, es un deber común entre todos los Hombres, la FAMILIA y la SOCIEDAD; que enseñar al que NO SABE, AUXILIAR al necesitado y PROTEGER al DEBIL, son DEBERES de Lesa Humanidad, a lo que todos estamos obligados a CUMPLIR, puesto que sólo de esa manera, podremos alcanzar la meta de nuestra verdadera MISION en la vida, des­pués de haber aplicado nuestros MEDIOS armónicos, PERSUASIVOS y ELOCUENTES, que la práctica nos ha demostrado, para obtener nuestra EMANCIPACION, Física, MATERIAL, MORAL o INTELECTUAL a que todo mundo tiene derecho. La MASONERIA, honra y dignifica al TRABAJO, por considerarlo como uno de los ATRIBUTOS más indispensables, para lograr la FELI­CIDAD de los hombres en relación con todas sus actividades, tomando en consideración que, quien realiza sus aspiraciones, siente la satisfacción del DEBER CUMPLIDO, es por eso que nuestra ORDEN, proscribe la OCIOSIDAD, combate la IGNORANCIA y educa al HOMBRE, para enseñarle el camino del PROGRESO. Hay que saber y entender, que la influencia de la MORAL, de la RAZON y de la JUSTICIA, vence a todo aquello que vaya en contra de los DERECHOS, la LIBERTAD y los INTERESES humanos, pues de lo contrario, todos esos factores, pueden lesionar el ESPIRITU de la CONFRATERNIDAD UNIVERSAL que proclamamos. Ahora bien, si nuestra Institución lleva por norma levantar un eleva­do pedestal en HONOR al TRABAJO, para indicar que todo entre sus adeptos debe ser ACTIVIDAD y PROGRESO, es la razón fundamental por la que da a todos sus INICIADOS el sublime título de OBREROS. Por otra parte, la influencia MORAL que emanan los anteriores con­ceptos, indican claramente que los esfuerzos del hombre, son el medio que emplea para adquirir la justa aplicación de la VIRTUD, como único factor conocido por la opinión FILOSOFICA autorizada, y legítimamente admitida por la conciencia de los PUEBLOS, por cuya razón, vemos que en los Códigos de las Naciones, se les considera como agentes SUPRE­MOS, del PODER LIBRE Y SOBERANO en el ejercicio de su Administra­ción, por lo mismo, en esto cifra la MASONERIA su mayor GLORIA, porque a ella se deben los más’ grandes TRIUNFOS, que con tanta justicia, la han colocado como la primera Institución ante las más grandes Agrupaciones nacidas del AMOR A LA HUMANIDAD, y de su interés por lograr, el BIENESTAR de todos los Pueblos. Finalmente, la Masonería queda definida categóricamente, por su mi­sión DESFANATIZADQRA y por su lucha contra el OSCURANTISMO que impera entre las masas Populares, ya que está catalogada, como una Sociedad eminentemente MORAL Y PROGRESISTA, cuya labor educati­va se aprecia mediante los siguientes TRES grandes. atributos conteni­dos en la Inteligencia humana: tales son, la MORAL, la CIENCIA y la VIRTUD. Ilustrar a los Hombres, cimentando sus conocimientos, bajo un régi­men de Instrucción SOLIDA y sobre ideales de positiva enseñanza DE­MOCRATICA, es inculcarle los más sanos principios, contenidos en la educación CMCA, cuya MORAL o BUENAS COSTUMBRES, las encon­tramos arraigadas en las Ciencias Naturales, por eso estamos convencidos del beneficio que se adquiere, haciendo USO, preferentemente de la sana PERSUASION, que nos viene del BUEN EJEMPLO, para así poder llegar hacer comprender a nuestros semejantes, de que no hay mejor BIENES­TAR, ni MAS DICHA, que la que proporciona la FUERZA de la RAZON, con lo que estamos seguros de lograr establecer en todos sentidos, un REGIMEN de ORDEN, de MORALIDAD y de JUSTICIA, logrando por ese solo hecho, una PAZ ARMONICA, FIRME Y DURADERA, que tanto anhelamos dentro de la Familia, la Sociedad y la Patria. Una vez que hemos dado algunas de las Razones Filosóficas, sobre lo que es la Masonería, sus Principios y sus Fines, ahora nos ocuparemos sobre la Organización, Funcionamiento y Soberanía de esa Gran Familia Masónica. Nuestra Institución, se gobierna por medio de Agrupaciones Libres y Autónomas en su interior; formadas por la unión o conjunto de las Lo­gias de un Estado, una Región o de un País, según su extensión territorial, mismas que en su administración asumen todos los poderes Técnicos, Orgánicos, Jurídicos, de Enseñanza y de Suprema AUTORIDAD, dentro de los límites de sus respectivas Jurisdicciones; estos CUERPOS, organi­zados conforme a la jerarquía Masónica que corresponde al SIMBOLIS­MO, se les da la denominación de LOGIAS y GRANDES LOGIAS, cuya residencia Oficial Simbólica, lo son los ORIENTES Y GRANDES ORIEN­TES. El funcionamiento de estos organismos Masónicos, se ejerce por me­dio de la Autoridad de los Venerables Maestros, por lo que respecta a las Logias; y de los GRANDES MAESTROS, cuando se trata de las GRAN­DES LOGIAS, y como ya se dijo, se rigen con entera Independencia, entre unos y otros Cuerpos, pero obedeciendo tácitamente a sus propios Regla­mentos, Liturgias, Ceremoniales y demás Leyes, siempre que estén de acuerdo con el contenido básico de los LANDMARCKS, “Antiguos Limi­tes”, además de que se sujetarán para su legislación, a los principios UNIVERSALES, establecidos en sus respectivas CONSTITUCIONES, pues­tas en vigor por los Altos Cuerpos de su jurisdicción Territorial. La Soberanía Masónica, reside precisamente, como consecuencia de la Universalidad de sus Dogmas y Principios, así como de la CALIDAD Y CANTIDAD de sus agremiados, que como Miembros activos, la consti­tuyen como AGRUPACION MUNDIAL. Esa Soberanía se ejerce, de conformidad con la Organización Cons­titucional establecida, y cuyos principios fundamentales radican, como ya se dijo, en los Antiguos Limites Universalmente aceptados y puestos en vigor, para regular las Leyes Constitucionales observadas por las GRAN­DES LOGIAS de Estado, y constituidas en AUTORIDAD SUPREMA, por medio del Sufragio Fraternal Universal, y sancionado por la espontánea y libre VOLUNTAD de sus ADEPTOS. En tales circunstancias, las Logias Masónicas, son depositarias de las Doctrinas, Arcanos y Dogmas, que contienen las enseñanzas Filosóficas. tomando en cuenta el Simbolismo de los Rituales adoptados; circunstancia’ por la cual, las altas Dignidades tienen la ineludible obligación de desarro­llar, enseñar y practicar la parte DOGMATICA, MORAL y CIENTIFICA que contienen los planes de enseñanzas Simbólicas, Emblemáticas y Ale­góricas, impartidas a los OBREROS, dentro y fuera de los Talleres de sus respectivas jurisdicciones, puesto que con ello se vela y se cumple con los grandes principios Masónicos, que siempre le dan el BUEN NOMBRE Y FAMA dentro del engrandecimiento de los mismos, puesto que todo ello tiene por objeto mantener la integridad de ‘sus Máximas. Fines y Principios, cuya Universalidad es y será siempre INNEGABLE. Por último haremos mención a la ESCALA JERARQUICA a que tie­nen derecho los hermanos que. por su constancia en el ,TRABAJO, reúnen los requisitos de PREPARACION, EXPERIENCIA y, APTITUD en su Ca­rrera Masónica, y así, diremos que: en nuestra Institución existen TREIN­TA Y TRES GRADOS, de los cuales sólo TRES, corresponden a la Maso­nería AZUL o SIMBOLICA, y el. resto. o sean TREINTA, a los Grados Filosóficos. . Al mismo tiempo, daremos a conocer la clasificación que se da a los distintos Cuerpos Masónicos, mismos que, según su Categoría dentro de nuestra ORDEN, y por lo que respecta al SIMBOLISMO, reciben el nom­bre de LOGIAS, TEMPLOS o TALLERES, y se encuentra consagrado a desarrollar los trabajos de las TRES primeras CAMARAS, que Son las de APRENDIZ, COMPAÑERO y MAESTRO, y tomando en cuenta que en principio, sus actividades se reducen a1a INICIACION, preparación y con­sagración de los Hermanos Masones, en conjunto también reciben el nom­bre de LOGIAS DE SAN JUAN BAUTISTA. Ya dijimos que a las Logias simbólicas las controlan los cuerpos Su­periores, a los que les damos la denominación de: GRANDES LOGIAS DE ESTADO; estos Altos Organismos, son los que Autorizan la Creación, la REGULARIZACION y el FUNCIONAMIENTO de dichos Cuerpos, ade­más de que, todos los Recintos o Locales dentro de cuyo seno se desarro­llan les trabajos del Simbolismo Masónico en lo general, reciben el nombre de TEMPLOS. Por lo que respecta a los GRADOS FILOSOFICOS; se encuentran clasificados y controlados por el más Alto Cuerpo Masónico, desde el CUARTO al TREINTA Y TRES; Y sus denominaciones, varían de confor­midad con las enseñanzas que se imparten dentro de sus diferentes CA­MARAS y así sabemos que: “EL CAPITULO DE PERFECCION”, lleva como misión el desarrollo de los trabajos contenidos en los Grados del CUARTO al CATORCE; que el “CAPITULO ROSA CRUZ”, se encarga de “impartir la instrucción correspondiente a “los Grados QUINCE al DIE­CIOCHO; que el “CONSEJO DE CABALLEROS KADOSCH”, se dedica a enseñar las materias contenidas en los Grados DIECINUEVE al TREIN­TA; que el “CONSISTORIO REGIONAL”, es la cámara en la cual se dan a conocer las enseñanzas Filosóficas comprendidas en los Grados TREIN­TA Y UNO Y TREINTA y DOS; Y por último, tenemos al “SUPREMO CONSEJO”, como el más alto CUERPO MASONICO en que se trabaja todo aquello que concierne a la Masonería Filosófica y al Grado TREINTA Y TRES, puesto que constituye la CUSPIDE de la CARRERA MASONICA, de donde emanan los más sublimes preceptos, principios y máximas con­tenidas en todos los Grados, desde el CUARTO al TREINTA Y TRES, cuya profunda Filosofía, compete conocer a todos los Hermanos Iniciados desde el Primero hasta el ULTIMO GRADO DEL RITO ESCOCES ANTIGUO y ACEPTADO. En consecuencia, es el SUPREMO CONSEJO, la MAXIMA AUTORI­DAD y la más ALTA DIGNIDAD MASONICA, dentro de los Grados Filo­sóficos, por cuya razón es el Cuerpo que se encarga de la Organización, Administración e Instrucción de las demás Cámaras Filosóficas en su respectiva Jurisdicción, misma que puede ser TODO UN PAIS o parte de él, según las necesidades de carácter administrativo, en que hay que tomar en cuenta las grandes extensiones Territoriales. Tal es en síntesis, el objeto de la Organización, el sistema de funcio­namiento, las principales finalidades que la Masonería Simbólica y Filo­sófica practica y propaga, no sólo entre sus ADEPTOS, sino a la HUMA­NIDAD EN GENERAL.https://centauro996.wordpress.com/que-es-la-masoneria-sus-principios-y-su-fines/

La historia del mundo en 2 horas Español Latino

martes, 26 de julio de 2016

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¿Qué significa el socialismo hoy?


http://www.herramienta.com.ar/herramienta-web-5/que-significa-el-socialismo-hoy ¿Qué significa el socialismo hoy? Autor(es): Cerletti, Jorge Cerletti, Jorge. Recapitulación crítica “Estamos frente a un proceso social y político diferente, frente al cual no se puede repetir más lo sabido.” (“Reformismo social y disputa de hegemonía” de Francisco Hidalgo Flor, Herramienta Nº 41) La cita demarca la frontera teórico-política ante la que nos hallamos. Y aún no podemos desprendernos de los contrapesos del bagaje conceptual anterior que no responde a los desafíos actuales, sea por repetición de libretos ya “vencidos” o por proclamar lo nuevo como si bastara con invocarlo. Desde luego existen aportes de ideas valiosas, pero lo más rico de lo que está naciendo surge de experiencias concretas con diversas características sin que las construcciones teóricas estén a su altura. No es de extrañar entonces que la situación que se presenta en Argentina y en Latinoamérica dispare fuertes polémicas y divisiones, producto de interpretaciones sostenidas desde discursos parcializados cuando no precarios. Así, quienes apoyan las políticas de los gobiernos “progresistas”, cualquiera sea su grado de adhesión, apuntan a morigerar los efectos depredadores del orden capitalista pero sin cuestionar la naturaleza del sistema que origina dichos efectos. En cuanto a los que sí cuestionamos al capitalismo, ubicados al margen de los cánones clásicos y de la reproducción de cursos agotados, constituimos una franja donde el momento que vivimos también provoca valoraciones disímiles y no pocas fricciones. Este entramado de divergencias muestra lo difícil que supone el reto: “no se puede repetir más lo sabido” y mayor aún, el de lograr bases comunes para que vaya surgiendo una inteligencia colectiva capaz de inducir cambios sustanciales, comenzando por los propios. Las limitaciones de los primeros no implican omitir las que atañen a las distintas aperturas donde prevalece la negación, sin que aún se constituyan alternativas contrahegemónicas que tengan suficiente fortaleza y que engendren un cuerpo teórico acorde a los trascendentes cambios que se viven. Es que las experiencias innovadoras, en desarrollo, enfrentan agudos problemas que no pudo resolver la teoría marxista confrontada a varias de sus previsiones claves que fueron refutadas por los hechos. Lo cual remite a la cuestión del Estado, del poder, de la representación, de los sujetos y de la producción mercantil. Cuestiones que atravesaron la frustrada transición al socialismo y que continúan vigentes en la problemática actual del campo emancipatorio. Las mismas forman parte de un cuadro más amplio que plantea la prefiguración de otro orden social que se identifica con el “socialismo” concebido como transformación radical. Lo cual exige pasar de la crítica negadora del sistema capitalista, condición necesaria pero insuficiente, a las propuestas creativas que conciernen a los lineamientos de un modelo, a los proyectos políticos estratégicos y a su metodología de construcción. Trilogía con claros vínculos en contradicción con las “urgencias” cuando éstas son asumidas como justificaciones de la sempiterna postergación de los temas de fondo. Lo que someramente expondremos a continuación apunta a esa irresuelta problemática cuyo abordaje nos parece impostergable para pasar de la crítica antisistema a la gestación de políticas emancipatorias que, fundando un suelo común, potencien las múltiples contribuciones existentes. Sin embargo, la fragmentación de nuestro campo es una evidencia de las dificultades para articular ideas y experiencias que ayuden a clarificar lo que está en juego en esta etapa con vistas a su superación. Las diferencias bien entendidas movilizan, pero lo que engendra serios obstáculos es la disposición a transformarlas en reductos grupales y/o personales impermeables a razones ajenas lo que conspira contra el quehacer colectivo. Algunas tesis que no resistieron la prueba Evidentemente transitamos un período de incertidumbre luego del vacío engendrado por la teoría emancipatoria más importante de la historia, la que produjo Marx, que preveía la transición al socialismo como la primera fase del proceso de liquidación del sistema capitalista. Y esta prognosis fallida incluyó la concepción política debida a Lenin. La perdurable influencia de ambos radicó en que protagonizaron e inspiraron los mayores logros revolucionarios de los dos últimos siglos. Sin embargo, lo acontecido en las décadas recientes y asumiendo la práctica como criterio de verdad, que tanto uno como otro profesaron, emergieron los déficits que portaba su andamiaje teórico político. En función de lo señalado, cabe preguntarse por el significado del socialismo hoy y su nivel de universalidad. Con ese fin mencionaremos algunas tesis clásicas que no resistieron la prueba del tiempo, según nuestra opinión. Y esto tiene importancia pues se relaciona con la situación actual que demanda construcciones políticas innovadoras con vistas a la emancipación. El desarrollo de las fuerzas productivas estuvo asociado a la idea de progreso como un curso inexorable de la historia. Ligado a ello, las relaciones sociales de producción cobraron un claro tinte economicista que se reflejó en la definición de las clases como el lugar ocupado en la producción por los diversos agentes. Todo lo cual redundó en la separación entre lo que se dio en llamar la superestructura y la estructura económica de la sociedad. Divorcio que no logró subsanar la apelación a ésta como “última instancia”, dado que subsistió como factor determinante que desplazó, en el imaginario socialista, a la política como eje principal que debía dirimir la viabilidad de las transformaciones estructurales. Y esto resultó así a pesar del formidable impulso que le insufló el leninismo a la política revolucionaria. Impulso que potenció a ésta y que cobró cuerpo en la antinomia entre “reformistas” y “revolucionarios”. Los primeros, como fieles exponentes del economicismo. Los segundos, que lo combatieron sin lograr desprenderse cabalmente de la concepción que criticaban y que subyacía en su interior. Esto influyó en las conocidas divisiones de las corrientes socialistas que cristalizaron en la Tercera Internacional. El triunfo de la revolución bolchevique dio razón a estos últimos que hegemonizaron el proceso. Pero el problema quedó latente, ya que se entrelazaron las cuestiones irresueltas en función de la persistencia de la sociedad mercantil y el fenómeno de la concentración del poder y del Estado a cargo del partido. La situación en Rusia y demás países donde triunfó la revolución se caracterizó por el escaso crecimiento de las fuerzas productivas comparadas con las naciones de punta del sistema capitalista (desarrollo desigual). Esto dio lugar a la tesis de Lenin del “eslabón más débil” y en los países dependientes a la posterior formulación del “subdesarrollo”, que planteó la CEPAL, y también a la teoría de la dependencia que propusieron los sectores radicalizados. De acuerdo a lo que nos interesa destacar en este punto, sólo haremos una breve mención al caso paradigmático de la ex URSS soslayando sus particularidades. La socialización de los medios de producción, objetivo del período de transición del socialismo, en rigor se tradujo en una estatización de los mismos. O sea, de la apropiación privada se pasó a la apropiación pública como patrimonio del Estado. Por tanto, la cuestión de la socialización quedó en manos del Estado que representaba a las grandes mayorías, entre las cuales la clase obrera cumplía el papel rector de aquéllas. Lo cual comportaba una serie de mediaciones coronadas en el liderazgo del PC. A todo esto, el aparato del Estado se sostuvo en una vasta burocracia administrativa, dueña de saberes y procedimientos conformados en base a la tradición burguesa que debía revertir el partido, controlando y reorientando, política e ideológicamente, a los funcionarios técnico-administrativos encargados de implementar las medidas revolucionarias. Los revolucionarios que tomaron por asalto el Estado burgués no previeron en toda su magnitud el riesgo de ser asaltados, a su vez, por el peso cultural-político que arrastraba dicho aparato. Sólo que ese peligro, superados los enfrentamientos armados, no provino de contrarrevoluciones sino de la lenta corrosión del empuje emancipatorio. Y aquí funcionó el Estado como dispositivo de poder, cuya estructura jerárquica fue distanciando a los dirigentes de los dirigidos. La clase obrera y los oprimidos en general, obtuvieron conquistas sociales importantes pero, en verdad, se produjo un cambio de patrones, pues los productores directos siguieron siendo obreros asalariados de las fábricas regenteadas por representantes del Estado nutridos por los cuadros del partido. Y por más que se planificara la producción, generando una distribución más equitativa de la riqueza, no cambió la estructura mercantil heredada, y el dinero continuó como patrón de valor para la planificación socialista que debía compatibilizar la asignación de recursos de la demanda interna con las exigencias del mercado mundial. Luego su presunto papel de intermediario del trabajo humano, aparentemente aséptico, desplazó a la producción de bienes de uso como ordenatriz social y el valor se constituyó en la base del cálculo económico. Lo que interactuó con el imaginario de los “administradores”, que erigieron el crecimiento del PBI en su principal objetivo y razón de ser, fetiche que fue relegando el aspecto cualitativo y el sentido de la producción asociado al bienestar de la población y al cuidado de la naturaleza. En ese proceso, la jerarquía del partido y sus diversos estamentos fue ocupando los cargos cupulares del Estado y la militancia política fue mutando hacia el gerenciamiento. Crecieron entonces las atribuciones de la burocracia estatal cada vez más alejada del mundo del trabajo, cuya participación se redujo a cumplir las directivas emanadas del poder central. De allí que la llamada transición al socialismo nunca llegó a superar el nivel del capitalismo de Estado. De ese modo, la lucha por desarrollar una cultura socialista fue perdiendo adeptos a dos puntas, a consecuencia de la cada vez mayor distancia entre dirigentes y dirigidos. Los primeros, conformando un estrato superior con intereses propios, y los segundos, ganados por el escepticismo frente al paulatino enajenamiento de lo público y su inexistente incidencia en las decisiones que influían sobre sus vidas. De ese proceso regresivo se desprende una enseñanza reiteradamente soslayada por gran parte de los actores políticos que hablan en nombre del socialismo, o los que hoy asumen al Estado como asiento de lo nacional y popular, confundiendo aquél con la transitoria suerte de los gobiernos que lo presiden. Porque una cosa es reconocer la gran hegemonía del capitalismo y el marco económico-político que constriñe a los gobiernos actuales y muy otra es la perspectiva estratégica desde la cual generar la oposición al sistema y manejar los tiempos. [Aquí viene a colación la siguiente cita de Luckács que hace Mészáros: “…sin estrategia no puede tenerse una táctica.”]. Si rescatamos del socialismo los aspectos que le dieron entidad histórica y que aún tienen vigencia, la socialización de los medios de producción sigue siendo un principio fundamental. Socialización que de acuerdo a lo que venimos argumentando, exige desarrollar formas de socialización del poder, pues la una sin la otra ha demostrado ser un dilema irresoluble. En ese sentido operó el carácter segregador de la representación tradicional, cuyas sucesivas delegaciones conformaron una pirámide ascendente en cuyo vértice se concentró el poder. Y esta construcción política, que en su momento obtuvo resonantes triunfos, hoy sufre una profunda crisis al quedar en evidencia su vulnerabilidad que se hizo visible tras la reconversión capitalista del socialismo de Estado, ineludible testimonio incorporado a los desafíos de esta época. Desafíos y debates …logramos des-privatizar la política, entendiendo, de manera muy simple ésta como “la manera de auto-regular la convivencia común, de dialogar, de confrontar, de decidir y de ejecutar”. Oscar Olivera, palabras en el Segundo Viento Lo enunciado en esta cita que suscribimos, implica un prolongado proceso de generación de una creciente subjetividad colectiva, interrelacionada con el desarrollo de nuevas políticas emancipatorias que puedan ir contrarrestando la fuerte hegemonía cultural-política inherente a este orden social. Por cierto, un mayúsculo desafío. Con esa orientación vamos ahora a enfocar sumariamente las polémicas que suscita la situación que se vive en Latinoamérica y especialmente en nuestro país. Ello presupone una estrecha relación con los cambios operados en el escenario mundial, sólo que éstos, como los virus, ofrecen diversas adaptaciones según sea la realidad sobre la que actúan. Situaciones que exhiben la tensión entre las estrategias ligadas al largo plazo y las respuestas tácticas que demanda el dinamismo de las coyunturas políticas. El rebrote de las luchas populares, que desde principios de siglo y en distinta medida influyen en los gobiernos de varios de nuestros países, lo vamos a relacionar, salvando las distancias, con los sucesos de dos décadas anteriores. Nos referimos a las décadas de los setenta y de los noventa, que han dejado su impronta y que repercuten de distinto modo en la política de estos últimos años. Los setenta dejaron una doble enseñanza. Por un lado, mostraron el empuje de las luchas populares latinoamericanas que cristalizaron en los procesos antiimperialistas y revolucionarios y que derivaron en el ascenso de varios gobiernos afines. Por otro, emergieron las respuestas bélico-políticas propiciadas por los dueños del “patio trasero”, en sintonía con los respectivos establishment internos, lo que coronó en los reiterados y cruentos golpes militares que “apagaron el incendio”. Mientras que en los noventa, desbaratadas las pujantes rebeldías y consolidada la hegemonía mundial del capitalismo, se arrasaron las conquistas anteriores y languidecieron las resistencias que retrocedieron manifiestamente a pesar de que nunca se extinguieron. Período en que se impusieron los dictados del Consenso de Washington en Latinoamérica y que aquí, vía el gobierno peronista de Menem, produjo el mayor desastre social de nuestra historia. Dicho desastre resultó el preludio de la caída de De la Rúa, continuador radical del menemismo, y también supuso la muerte del Frepaso, fugaz intento “progresista” desprestigiado por su descalificadora participación en el gobierno de la Alianza. Los sucesos que conmovieron a la Argentina en 2001/2002, plenos de puebladas que expresaron la resistencia popular, sepultaron a aquél gobierno pero sin que se gestaran políticas cuya envergadura pudiera sustituir el sistema político partidocrático imperante. En cambio, se produjo algo inesperado. En 2003, de la sucesión que apañó Duhalde por descarte, emergió la presidencia de Kirchner, quien obtuvo una magra cosecha electoral que contó con poco más del 22% de los votos. Nacido de la debilidad, se fue haciendo fuerte al propiciar algunas medidas de corte popular que fueron rescatando el rol del Estado como soporte de los intereses nacionales que, siquiera en parte, no respondían a los designios de los establishment interno-externos. Aquí no vamos a historiar lo acontecido según el “paladar” de la política en boga, que enumera “aciertos y falencias” de acuerdo a quien contabiliza. Nuestro propósito es situar la problemática de este período que suma tantos interrogantes como debates sesgados que contribuyen a la fragmentación del campo popular (con licencia del término a falta de otro). Y así llegamos a la relación que propusimos con el objeto de apreciar hasta qué punto las secuelas de aquéllas décadas inciden sobre el escenario político vigente. Siguiendo este enfoque, señalamos una contradicción cuyo abordaje abre cauce a diferentes líneas interpretativas acerca del momento actual y a sus proyecciones. Esquemáticamente, se pueden tomar como términos de comparación a los setenta y a los noventa. En el primer caso, el kirchnerismo resultaría una versión aggiornada y empobrecida de lo que se jugaba entonces y que, debido a sus compromisos con los factores de poder real, hoy posibilita la recuperación política de los sectores dominantes que se mantuvieron sin mengua y al acecho. A la vez, tal valoración reconoce distintas vertientes que, desde la izquierda hasta la derecha, lo descalifican rotundamente. En el segundo caso, significaría un paso adelante respecto del “neoliberalismo” menemista de los noventa y un curso susceptible de profundizarse para gestar un movimiento “nacional y popular”. Al margen de tales posturas, que se desenvuelven dentro del marco de esta “democracia” representativa que supimos conseguir, tan mediática y falaz como vulnerable, aparecen tendencias que propugnan políticas a distancia del Estado, las cuales, con sus matices, se oponen al sistema político tradicional existente e intentan gestar alternativas con vistas a la emancipación. Y es en torno a estas interpretaciones que giran los principales desencuentros. Desencuentros que conservan un viejo hábito nacional en el que las posturas de barricada sustituyen a los debates productivos y los transforman en una especie de discusión esquizofrénica. Lo común es abroquelarse en lógicas maniqueas: o de nada sirve lo que producen las de por sí diversas políticas estatales que se han dado desde comienzos de siglo en el subcontinente, o éstas son lo mejor que podría ocurrirnos y la precondición de un avance popular con vistas a un desarrollo nacional independiente favorable a las grandes mayorías, una suerte de recreación del Estado de Bienestar. Compartimentar la comprensión de la realidad actual dificulta la praxis política que no termina de sobreponerse a la caída de las certezas que alimentaron el fervor revolucionario que prevaleció en el siglo XX. Cada una de esas posturas, en verdad, se ahorran los análisis de situación porque tanto una como otra los tienen resueltos de antemano. Y lo más importante, contribuyen a la pobreza del debate político que refleja la crisis de la concepción estratégica que padecemos y a la que se refiere el título de este artículo. Pasado, presente y futuro convergen hacia ese interrogante en demanda de respuestas que orienten los ensayos que desde diferentes lugares luchan por un mundo mejor. El porvenir es impredecible, pero las apuestas políticas no se hacen a ciegas (aunque el azar juegue), ni se fundan en el deseo de cada uno (que por supuesto existe). Atentos a lo expresado, creemos necesario determinar cuestiones que posibiliten centrar la discusión sobre ejes comunes referenciales de la reflexión política colectiva. Es un momento de incertidumbre acerca de la evaluación y el devenir de los sucesos actuales. Momento que demanda el ejercicio de un pensamiento crítico, despojado de preconceptos, que sirva para ir construyendo políticas tendientes a la emancipación. [“Emanciparse, según el sentido más clásico de la palabra, quitarse de encima la mano del amo.” (ibid. artº de Oscar Olivera)] A tal fin, exponemos las que para nosotros son las cuestiones más relevantes a las que deben responder las interpretaciones en juego, si se aspira a generar estrategias que orienten y den sentido a las prácticas coyunturales. Asimismo, la siguiente enumeración tentativa presupone una interrelación entre sus enunciados: 1) La posición frente al régimen capitalista y significado del socialismo hoy. 2) El problema de los tiempos. Lo inmediato, lo mediato y la cuestión del poder. 3) Sujetos de cambio. Protagonismo y representación. 4) Estado, nación e internacionalización del capital. 5) Latinoamérica y Argentina en la actualidad como correlato de los puntos precedentes. Creemos que su tratamiento no sólo tiene vigencia como problemática general sino que resulta indisociable del acuciante momento que vivimos. Es evidente que la derecha en el continente, la que representa política e ideológicamente al poder económico concentrado en colusión con los intereses imperiales, está recomponiendo sus fuerzas y pasando a la contraofensiva, lo que se manifiesta en las diversas vicisitudes que sufren nuestros países. Y cuanto más tibia es la lucha popular y sus gobiernos más dóciles a la requisitoria del sistema imperante, más favorables son las condiciones para dicha recomposición. El espacio político abierto en Latinoamérica puede resultar las vísperas de su cierre, como tantas veces ha ocurrido. Luego, si a las circunstanciales oportunidades no logramos inscribirlas en estrategias perdurables de signo propio, mayores serán los obstáculos en coyunturas adversas. Seguiremos dependiendo de políticas estatales ajenas y cíclicamente pasaremos de la euforia a los lamentos. Debemos superar el estrabismo político que supone igualar situaciones en función de un ideal a realizarse, aún carente de construcciones que lo avalen, o erigir al mal menor como una estrategia que no es tal sino la tácita confesión de la propia impotencia. Destrabar debates que transitan por sendas separadas comporta un considerable esfuerzo y la voluntad de nuclear energías para que las transformaciones que se pregonan no se queden en la autocomplacencia inherente a las discusiones bizantinas. No es una casualidad que connotados actores de los procesos de liberación de los setenta resulten hoy cultores de un “realismo” reformista que pretende pulir aristas de un orden social impuesto por la supremacía de los que, detrás de bambalinas, garantizan su continuidad por más concesiones que transitoriamente se vieron forzados a aceptar. Es otra muestra de la gran hegemonía del capitalismo, que no caerá por obra y gracia de sus contradicciones sino por la lucidez y la acción de quienes lo cuestionan. En ese sentido, contra los intereses y previsiones de los sectores de poder del capital súper concentrado, a comienzos del siglo XXI creció en Latinoamérica la reacción popular que parecía un imposible en los noventa, período en que el discurso único festejaba “el fin” del socialismo y la derrota de los movimientos de liberación nacional. Y producto de las luchas libradas en nuestras respectivas sociedades resurgió la problemática de la emancipación, exigencia política cultural que no se extinguirá mientras subsista la injusticia, la inequidad y la opresión. Herramienta web 5 Argentina Socialismo Versión para impresora Enviar a un amigo

Salvador Allende


Salvador Allende (Salvador Allende Gossens; Valparaíso, 1908 - Santiago de Chile, 1973) Político chileno, líder del Partido Socialista, del que también fue cofundador en 1933. Fue presidente de Chile desde 1970 hasta el golpe de estado dirigido por el general Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973, día en que falleció en el Palacio de la Moneda, que fue bombardeado por los golpistas. Salvador Allende perteneció a una familia de clase media acomodada. Estudió medicina y, ya desde su época de estudiante universitario, formó parte de grupos de tendencia izquierdista. Más tarde, alternó su dedicación a la política con el ejercicio profesional. Participó en la elección parlamentaria de 1937, y salió elegido diputado por Valparaíso. Fue ministro de sanidad del gabinete de Pedro Aguirre Cerdá entre 1939 y 1942. A partir de entonces se convirtió en líder indiscutible del partido socialista.
Salvador Allende En 1952, 1958 y 1962 se presentó a las elecciones presidenciales. En la primera ocasión fue temporalmente expulsado del partido por aceptar el apoyo de los comunistas, que habían sido ilegalizados, y quedó en cuarto lugar. En 1958, con el apoyo socialista y comunista, quedó en segundo lugar tras Jorge Alessandri. En 1964 fue derrotado por Eduardo Frei Montalba, que propugnaba un programa de "revolución en libertad", cuyos puntos sustantivos eran la reforma agraria, el establecimiento de un programa destinado a incrementar la participación de la ciudadanía, la chilenización del cobre (es decir, el control por el estado de los beneficios de su explotación) y la realización de una reforma educacional. La candidatura de Allende, que encabezaba el FRAP, conformado por la alianza de socialistas y comunistas, sólo suponía diferencias de ritmo y envergadura. El FRAP proponía nacionalizar la totalidad de las empresas cupríferas, transformándolas en propiedad social por medio del Estado, y una reforma agraria de mayor alcance. El resultado de las elecciones presidenciales del 4 de septiembre de 1964 fue claro y definitivo. Eduardo Frei obtuvo el 56,9% de los votos, en tanto que Salvador Allende lograba el 38,93% del total. La "revolución en libertad" estaba concebida como un intento de modificar las estructuras fundamentales del país, pero en un marco de democracia y respeto al orden institucional. Las críticas que desde un comienzo surgieron hacia el gobierno de Frei tuvieron su origen en la naturaleza de las medidas a tomar. Para la derecha, las transformaciones propuestas tenían un repudiable carácter socialista. Para la izquierda, eran sólo intentos reformistas, condenados al fracaso por su propia banalidad. En paralelo con el avance de importantes medidas sociales, el panorama político durante el gobierno de Frei Montalva fue de aumento de la polarización, incluso en el interior del Partido Democratacristiano, que sufrió importantes divisiones, así como el desligamiento de sectores de su juventud hacia posturas más vinculadas a la izquierda. Por fin, las elecciones parlamentarias de 1969 mostraron la nueva situación política del país, en tanto sus resultados apuntaron a perfilar tercios irreconciliables, en gran medida debido a la disminución del apoyo al centro político y el fortalecimiento de las opciones de izquierda y de derecha. Esta situación se reflejaría con mayor claridad en las elecciones presidenciales de 1970, marcadas por el enfrentamiento de proyectos de sociedad antagónicos e imposibles de conciliar. En ellas resultó victoriosa la alianza de comunistas, socialistas, sectores del radicalismo y el MAPU en la llamada Unidad Popular, que estaba encabezada por Allende, con el 36, 3 % de los sufragios. El estrecho margen de diferencia con los votos recibidos por los otros dos candidatos, Jorge Alessandri por la derecha y Radomiro Tomic por la Democracia Cristiana, obligó a que la elección de Allende fuera ratificada por el congreso, en el que se enfrentó a una fuerte oposición. Por fin, el 24 de octubre de 1970, tras lograr el apoyo del Partido Demócrata Cristiano con la firma de un Estatuto de Garantías Democráticas que se incorporaría al texto constitucional, Salvador Allende fue proclamado presidente. Desde la fecha de comienzo del mandato (el 3 de noviembre), las dificultades que el nuevo gobierno debió enfrentar fueron inmensas. Ya antes de la asunción presidencial se realizaron intentos por abortar el proceso, el más grave de los cuales terminó con el asesinato por parte de un comando de ultraderecha apoyado por la CIA del Comandante en Jefe del Ejército, general René Schneider, que era un decidido partidario de la subordinación del poder militar al civil. A pesar de ello, la Unidad Popular, una vez en el gobierno, emprendió la realización de su plan de acción, el cual ponía énfasis en la profundización de las medidas reformistas iniciadas por la administración anterior. Así, se amplió el volumen de tierras expropiadas y se inició la socialización de importantes empresas hasta entonces en manos privadas, las cuales pasaron a ser dirigidas por cooperativas de trabajadores asesorados por funcionarios proclives al Gobierno. Además, se concretó la nacionalización del cobre, sin pago de indemnizaciones a las empresas norteamericanas, lo cual significó el enfrentamiento con los Estados Unidos, quienes a partir de ese momento apoyaron abiertamente a los grupos opositores al gobierno socialista. Esta oposición se estructuró en distintos frentes; en lo político, en un parlamento en el cual representantes de derecha y democratacristianos actuaban unidos; en el plano de lo ilegal, en los grupos de carácter terrorista que dinamitaron torres de alta tensión y líneas férreas. A pesar de esta rígida oposición, el Gobierno de Allende contó con un apoyo importante por parte de la ciudadanía, en particular de los sectores populares, que se veían directamente beneficiados. En efecto, el Estado subsidiaba gran parte de los servicios básicos, además de apoyar a organizaciones de trabajadores, campesinos y pobladores urbanos en sus demandas de participación. Este apoyo a la presidencia de Allende se demostraría claramente en las elecciones parlamentarias de 1971 y las municipales de 1973, en las cuales los partidos de la Unidad Popular crecieron en número de votos. Junto con ello, el discurso político de los partidos de izquierda fue adquiriendo tintes cada vez más radicales, en tanto que el enfrentamiento abierto con los grupos opositores se hacía realidad en las calles e indicaba una situación de lucha de clases a sus ojos inevitable. Acciones de grupos como el MIR y sectores del Partido Socialista venían a confirmar este diagnóstico, al considerar urgente la creación y el fortalecimiento de instancias de "Poder Popular" que fueran alternativas a los estrechos marcos que la institucionalidad prefijaba para una posible construcción de una sociedad socialista. Este intento, conocido como la "Vía chilena al socialismo", conoció el interés y el apoyo de sectores de todo el mundo, en particular desde el Bloque Soviético, Cuba y los Países No Alineados, lo que se traducía en el envío de ayuda material y asesores industriales. A pesar de todo ello, una serie de problemas vinieron a polarizar aún más a la sociedad chilena bajo la presidencia de Allende, en gran medida debido a causas económicas. La inflación se hizo incontrolable, ya que las alzas salariales y los gastos del Estado fueron financiados con emisión de circulante sin base de sustentación en la producción, la cual se vio disminuida y contraída como consecuencia del bloqueo iniciado por los Estados Unidos y el permanente conflicto que vivían muchas empresas, en virtual paralización permanente por la falta de recursos. A ello se agregaban problemas de distribución de alimentos y bienes, lo que hacía difíciles las condiciones de vida del común de la población. Este clima de desabastecimiento y crisis, azuzado por los distintos sectores políticos, se tradujo en numerosas movilizaciones a favor y en contra del gobierno de Allende, la más importante de las cuales fue la paralización del yacimiento de cobre de El Teniente, junto a la huelga de los gremios de transportistas, que prácticamente inmovilizó el traslado de bienes de un punto a otro del país. A ello se sumaban conflictos en la universidad y en los colegios profesionales (médicos y profesores fundamentalmente), que dibujaban una división profunda en todos los ámbitos de la vida nacional. Ante tal situación, el presidente decidió tomar, ya en 1973, medidas que sirvieran como vehículos de diálogo y negociación con la oposición democratacristiana, tales como el ingreso de importantes figuras militares al gabinete, representadas por el Comandante en Jefe, general Carlos Prats, y la oferta de realizar un plebiscito para consultar a la ciudadanía en torno a la continuidad del régimen o la convocatoria a nuevas elecciones. A estas medidas siguió un endurecimiento en las posiciones más radicales de la izquierda, que proponían al Primer Mandatario el cierre del Congreso y la utilización de Facultades Extraordinarias para gobernar. Pese al bombardeo del Palacio de la Moneda por los golpistas, Allende se negó a entregar el poder La derecha y algunos sectores de la Democracia Cristiana consideraron la situación insoluble, por lo que decidieron, de forma más o menos abierta, recurrir al recurso del golpe de estado militar contra el presidente Allende. En junio de 1973 hubo un primer intento de golpe, conocido como "El Tancazo": un regimiento de blindados de la capital se alzó contra el gobierno, pero las fuerzas leales, encabezadas por Prats, lograron dominar la situación. Finalmente, el 11 de septiembre de 1973, el general Augusto Pinochet encabezó un golpe militar, durante el cual bombardeó el palacio de la Moneda, sede del gobierno. El presidente Allende rechazó las exigencias de rendición y murió en el palacio presidencial. En 1990 su cuerpo fue exhumado de la tumba anónima en la que se hallaba, y recibió en Santiago un enterramiento formal y público.http://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/allende_salvador.htm

Cuando Chile Cambió de Golpe - Informe Especial - 09/09/2013 (HD 720p)

Histórico diálogo entre Fidel Castro y Salvador Allende (Completo)

Documental "PINOCHET" // Documentary "Pinochet" //"Пиночет" Документальные

lunes, 25 de julio de 2016

TECNO La génesis de Pokémon: el padre de la criatura y sus inicios en los 90-INFOBAE


TECNO La génesis de Pokémon: el padre de la criatura y sus inicios en los 90 El juego se creó para Game Boy en 1996. Al poco tiempo causó furor en el mundo y pronto llegaron los juegos de cartas, la película y la serie. Un recorrido por este “universo monstruoso” que vino de la mano de Satoshi Tajiri Por Desireé Jaimovich 25 de julio de 2016 (AFP) (AFP) Pokémon comenzó como un videojuego de rol o RPG (por sus siglas en inglés). Luego salieron las cartas, llegó a la tele y la pantalla grande también. Hoy, este fanatismo que alcanzó su pico entre fines de los 90 y comienzo del 2000, se plasmó en Pokémon Go, el juego de realidad aumentada que enloquece al mundo entero. Pero el amor por estas criaturas no es nuevo. Cuando se lanzó en 1996 para la consola Game Boy ya comenzó a dar que hablar. Y el éxito no tardó en llegar con cada una de las versiones subsiguientes. Para diciembre de 2006, se habían vendido 175 millones de ejemplares, lo que ubicó a Pokémon en el segundo lugar de las sagas de videojuegos más populares de Nintendo. El padre de la criatura es el japonés Satoshi Tajiri, que hoy tiene 50 años. Creció en Machida, una zona que tenía un estilo rural en aquel entonces. Su pasatiempos era coleccionar insectos, algo que, evidentemente, luego le sirvió de inspiración para su futura gran creación. Sus padres lo enviaron a Tokio a estudiar ingeniería, pero a él la idea no le gustaba del todo. Era un fanático del mundo animal, el universo fantástico y los videojuegos. ¿Querés saber más sobre este tema? Encontrá todas las novedades de #PokemonGoArgentina en un solo lugar La pasión pudo más que el mandato familiar y así fue que, en 1989, fundó, junto con Ken Sugimori, una revista llamada Game Freak pensada específicamente para los fans de los juegos. Por ese entonces la consola NES de Nintendo era un éxito, así fue que los dos amigos decidieron crear un juego que luego presentaron a la compañía nipona. Tajiri era el cerebro detrás de la idea y Sugimori se hizo cargo del diseño. El juego consistía en atrapar y coleccionar monstruos, algo que resultaba bastante novedoso para la época. De todos modos, la empresa, en un principio, no se mostró interesada en la idea. Luego Tajiri y Sugimori se pusieron en contacto con el creador de Super Mario Bros, Shigeru Miyamoto, que los ayudó a darle más forma al proyecto. Como una suerte de homenaje a quien fue su maestro, Tajiri decidió llamar Shigeru (azul) al rival de Satoshi (rojo), los personajes principales de la primera versión del juego Pokémon. Luego de seis años de idas y vueltas se publicaron las primeras versiones para Game Boy y también se lanzó merchandising como juegos de cartas y comics. En Estados Unidos salió a la venta en 1998 y al año siguiente llegó a Europa y al resto del mundo. El nombre original, que era Pocket Monster, fue abreviado a Pokémon. ¿Quiénes son esas criaturas? Los pokémons son pequeños monstruos, en muchos casos basados en criaturas mitológicas o reales, que hay que atrapar con pokébolas Infobae Tecnología ✔ @InfobaeTecno
Hay 18 clases de pokémons. Cada espécimen puede aprender una cierta cantidad de movimientos o ataques que se pueden determinar por su elemento o tipo. A su vez, tienen ventajas o desventajas según el tipo al que pertenezcan. En este sentido, uno de agua tiene más chances de ganarle a uno de fuego, porque el agua apaga el fuego. Esta lógica es parecida al juego de piedra, papel o tijera. (Wikipedia) (Wikipedia) La llegada a la TV y el cine Las películas y series se basan en la saga de videojuegos. La historia se centra en la vida de Ash Ketchum y su amigo Brock. Ash quiere ser maestro pokémon y Brock, criador. Juntos viajan por el mundo buscando cumplir su sueño. La serie se estrenó en Japón el 1 de abril de 1997 y llegó a Occidente, de la mano de 4Kids Entertainment. En la actualidad, Pokémon USA está a cargo de la producción y distribución del animé en Occidente.INFOBAE

Manuel Florencio Mantilla - Correntino


- de CARAS Y CARETAS Manuel Florencio Mantilla Manuel Florencio Mantilla.JPG Fotografía del Dr. Manuel Florencio Mantilla
Escudo de la Provincia de Corrientes.svg Senador de la Nación Argentina por la Provincia de Corrientes 1898-1904 1904-19091 Escudo de la Provincia de Corrientes.svg Diputado de la Nación Argentina por la Provincia de Corrientes 1894-1898 Información personal Nacimiento 25 de julio de 1853 Doctor en JURISPRUDENCIA Manuel Florencio Mantilla Fernández Blanco (Saladas, Provincia de Corrientes, 25 de julio de 18532 - Buenos Aires, 17 de octubre de 1909). Fue doctor en jurisprudencia, asesor municipal, fiscal de Estado, ministro de gobierno, diputado y senador de la Nación Argentina. También fue un destacado periodista, escritor e historiador. Su nacimiento y primeros estudios[editar] Nació en la Provincia de Corrientes, en la localidad de Saladas, el 25 de julio de 1853. Hijo de Juan Ramón Mantilla y Avelina Benítez de Arriola, miembros de antiguas familias de la época colonial. Recibió su primera educación en la escuela de Mercedes y luego en la ciudad de Corrientes, donde concluyó sus estudios primarios en la Escuela del Convento de San Francisco. Luego de quedar huérfano de su padre por la invasión paraguaya a la provincia de Corrientes a los 11 años, fue enviado por su madre a proseguir sus estudios a la Provincia de Santa Fe, bajo el cuidado de los padres jesuitas en el Colegio de la Inmaculada Concepción. Más tarde pasó a la Universidad de Buenos Aires a cursar jurisprudencia, donde terminó su carrera en 1873, cuando cumplía 21 años. En mérito a ser el alumno con calificaciones más sobresalientes, la facultad le concedió el más alto galardón al que podía aspirar un alumno, consistente en costear la impresión de su tesis. Esta tesis se titulaba “Traición a la patria”.3 Egresado en 1874, volvió a Corrientes incorporándose al Partido Liberal en el que militaría hasta su muerte. Su vida y su obra[editar] De regreso a su provincia el 4 de mayo de 1874, se inició en el periodismo formando parte del cuerpo de redactores del diario “El Argos”, dirigido por los doctores Emilio Díaz, Daniel Artaza y Manuel Pedevilla (quienes apoyaban la candidatura de Nicolás Avellaneda a la presidencia). Menos de una semana después, el 10 de mayo, compró a Díaz su parte del diario y comenzó a dirigir la redacción. En un principio, no fue partidario de la candidatura de Avellaneda y tampoco de la de Bartolomé Mitre, ya que simpatizaba por el doctor Manuel Quintana, de quien fue discípulo. Tampoco simpatizaba con la alianza gobernante en Corrientes, conocida como “El fusionismo”, agrupación política que aglomeraba federales y sectores del liberalismo. Posteriormente, se sumó al Partido Liberal e inició una intensa tarea de reconstrucción y unificación partidaria. El ambiente de la provincia para ese entonces estaba caldeado. El Argos cambió de tono, se volvió crítico a la gestión del gobernador Gelabert remarcando sus errores aunque sin dejar de reconocerle sus aciertos. Comenzó su carrera pública en su provincia en 1875, a los 22 años, siendo nombrado fiscal de Estado, pasando luego a desempeñarse como asesor municipal y a la edad de 25 años fue nombrado ministro de gobierno. Cuando se acercaba la elección nacional, la provincia estaba dividida en el apoyo a dos candidatos: Juan Vicente Pampín organizó todo para apoyar a Nicolás Avellaneda y Roberto Billinghurst gestionó el apoyo a Mitre. Finalmente Mantilla, a través de las páginas de El Argos, sostuvo el apoyo a la candidatura de Avellaneda (mientras que La Esperanza apoyó la candidatura de Mitre). El 9 de julio de 1877, fundó el periódico “La Libertad”.4 Al mismo tiempo, colaboró escribiendo en “La Revista Universitaria de Buenos Aires”; “El Orden”, “El Constitucional”; “La Campaña de Corrientes”; “La Nación”, “La Tribuna”; “La Bandera Liberal de Buenos Aires”; “Las Cadenas y la Patria de Corrientes”; “El Sudamericano” y la“Revista Nacional”, entre otros. Tiempo después, ocupó el cargo de ministro general de gobierno, desde donde contribuyó a la organización del estado provincial durante el gobierno de Felipe Cabral en el año 1878, inaugurando en esa oportunidad el "Consejo Provincial de Educación". El 11 de julio de ese año, contrajo matrimonio con Rosalía Pampín, hija del ex gobernador Juan Vicente Pampín y Ana Lagraña. Con 27 años, dio el salto a la escena nacional en 1880 al ser nombrado Diputado de la Nación, pero con el estallido de la Revolución de ese año el Congreso destituyó a los diputados de la mayoría que se resistieron a sesionar, entre ellos a Mantilla.
Fotografía de Mantilla en sus primeros años en la actividad pública. Al regresar a Corrientes, fue apresado y posteriormente desterrado hasta el año 1882. Durante este tiempo de prisión y alejamiento de la vida pública, se dedicó a escribir numerosos ensayos históricos y biográficos. A pesar de estos años de encarcelamiento y proscripción, su ánimo no decayó lo que se puso de manifiesto cuando, siendo ya Senador, afirmó: “(…) jamás caminé de rodillas ante los hombres”. Como historiador e investigador escribió variadas obras, entre las que podemos destacar: “Narraciones”; “La ciudad de Vera”; “Estudios biográficos sobre patriotas correntinos”; “Páginas históricas” y su obra cumbre “Crónica Histórica de la Provincia de Corrientes”. Dejó también algunas obras inéditas como “Historia de los Regimientos Argentinos”. También escribió un sinnúmero de artículos, que se hallan esparcidos en revistas, periódicos y diarios. En 1884 fue designado jefe del Archivo General de la Nación, desempeñando ese cargo hasta 1893. Si bien rechazó los reiterados ofrecimientos que se le hicieron para ser gobernador de su provincia, en el año 1894 aceptó su elección por la legislatura correntina para representar a esa provincia en la Cámara de Diputados de la Nación por un período de cuatro años, luego de la insistente presión de varios de sus amigos más cercanos. Sobre su formación y estilo discursivo, afirma Ángel Acuña: “(…) leía a Homero y Virgilio en su propio idioma y era devoto absoluto de los “Pensamientos” de Marco Aurelio y para su especialidad parlamentaria, el derecho constitucional, abrevaba de las fuentes de los constitucionalistas norteamericanos, en los que se inspiraron nuestros constituyentes en 1853, para plasmar su ideario en nuestra Constitución Nacional. (…)Si no era Mantilla un orador de tribuna popular porque la selección de su espíritu y lenguaje lo alejaba de los gustos de la multitud, ni un orador académico porque su palabra se encendía con el calor de la convicción y el sentimiento, era un perfecto orador parlamentario.” Por su parte, el Dr. Juan Balestra dijo respecto de él: “Mantilla era un constitucionalista formidable, acaso el que mejor exponía la materia en debates parlamentarios.” Con respecto a su gestión como diputado, se puede destacar el testimonio del Dr. Mariano Drago5 en la formación de la Comisión de Homenaje a Mantilla en el año 1953: “Lejos del tipo corriente del diputado provinciano que sólo persigue ventajas para su terruño, con miras a la reelección, Mantilla fue realmente un legislador nacional. Según el viejo símil, el árbol no le impidió ver el bosque. Intervino con eficacia en los debates y concretó en proyectos de ley, iniciativas de progreso. (…) De su actuación en la Cámara recuérdanse entre otros discursos en que impugnó por ser inconstitucionales las leyes de impuestos internos.” Su actividad intelectual fue vasta. Organizó el Museo Histórico; se vinculó a la Facultad de Filosofía y Letras, desde su fundación en 1896, brindándole su apoyo hasta el día de su muerte; fue miembro fundador de la Junta de Historia y Numismática; miembro del Instituto Geográfico Militar, etc. Finalizado su mandato como diputado en el año 1898, fue nombrado senador el 2 de mayo de ese mismo año por un período de 6 años siendo juramentado por el general Bartolomé Mitre. Ese mismo año, al asumir Julio Argentino Roca por segunda vez la presidencia de la República, le ofreció la cartera de Justicia e Instrucción Pública, que Mantilla declinó por haber sido en el pasado adversario del flamante presidente y prefirió mantenerse fiel a sí mismo aún a costa de rechazar el cargo. En 1901 se fundó la Junta de Historia y Numismática Americana, actual Academia Nacional de la Historia de la República Argentina, siendo Mantilla uno de los miembros fundadores. Ocupó su cargo en el Senado de la Nación, al lado de figuras relevantes como Bartolomé Mitre, Carlos Pellegrini, Bernardo de Irigoyen, Joaquín V. González y Miguel Cané. De su actuación como senador, afirma Drago: ”Joven todavía, pues tenía cuarenta y cinco años, habló con autoridad de asuntos que conocía y fue escuchado con atención por un auditorio de hombres ilustres. En el recinto y en el seno de las comisiones ejerció una influencia benéfica en las funciones ejecutivas del Senado y participó en la discusión de las leyes más importantes de su tiempo.” Sus iniciativas y comisiones fueron muchas, entre las que se puede destacar la ley Nº 3445, de creación de la hoy denominada Prefectura Naval Argentina,6 su defensa acérrima de las autonomías provinciales, su lucha por los derechos inalienables a los que jamás deben renunciar las provincias y muchas otras. Caricatura de Mantilla en la Revista "Caras y Caretas". Por eso, el socialista Alfredo Lorenzo Palacios, en uno de sus discursos se refirió a Mantilla como: "(...)el gran senador federalista”. En 1903 fue designado por la Convención de Notables para ocupar el cargo de vicepresidente del futuro gobierno de Manuel Quintana,7 pero rechazó el nombramiento debido a sus diferencias con el sistema electoral. Para entender el porqué de su rechazo, es necesario retroceder en el tiempo hasta 1878, cuando se desempeñaba como Ministro del gobernador Felipe J. Cabral. En vísperas de las elecciones, abordó el estudio de la Ley electoral, proponiendo el "voto secreto". Si bien era un defensor del voto secreto, no era ajeno al hecho de que en ese momento el grado de analfabetismo en el país generaría desigualdades, por lo que afirmaba: “(...) aunque era consciente que había que adoptarlo más adelante, porque en ese instante crearía un predominio de los alfabetos, quedando la mayoría de la población a merced de éstos.” Sin perjuicio de ello, en una circular dirigida a las autoridades de campaña con motivo de la elección de Diputados Nacionales, afirmaba: "La elección debe ser libre. La autoridad tiene en el acto electoral y antes, la misión de garantir la verdad del sufragio; y todo otro objeto que de a sus facultades, es criminal. Será destituido todo empleado que directa o indirectamente se mezcle en la elección, ya sea en el trabajo como en el votar. (...)El gobierno no ha sido establecido para provecho de los que mandan, sino para felicidad del pueblo. El mandatario es un comisionado del pueblo y le es rebelde, le es traidor, cuando en beneficio propio convierte el mando." Su actuación descollante en el Senado le valió la reelección en 1904 por un período de nueve años, al que puso fin su muerte repentina el 17 de octubre de 1909. En 1905 ocurrió un curioso episodio con su maestro y amigo el presidente Manuel Quintana, que pone de manifiesto hasta qué punto respetaba sus convicciones y el sentido honor y las virtudes cívicas. En cierta oportunidad el presidente llamó al doctor Mantilla, para pedirle que reconsidere su voto en un proyecto de ley, alegando que bastaba su firma al pie de un proyecto, para que sus amigos la respetaran. Ante esta solicitud, Mantilla respondió: “De manera que, según usted, ante su firma ¿debemos inclinarnos siempre, pasando por todo, haciendo caso omiso de nuestras ideas, de nuestra conciencia, de nuestra tradición? […] Su firma vale mucho, sin duda; pero yo hombre, yo senador, tengo ideas, tengo convicción, tengo voluntad propia, y por ellas me dirijo; puedo declinar de ellas por deferencia al amigo, algunas veces, dentro de un margen de discreta tolerancia; pero no soy ni seré de los que digan a todo amén porque lleve al pie la firma de Manuel Quintana. Y si no fuese así, Usted no me apreciaría de verdad, no me tendría en el concepto de un hombre digno y de autoridad”. Murió en plena madurez cuando podían esperarse de él nuevos e importantes servicios a la Nación y a su provincia, a la que tanto amó y a la que consagró un libro justamente alabado, la “Crónica Histórica de la Provincia de Corrientes” que al decir de Ángel Acuña era “(...)por su estructura científica, la clase y la calidad de la documentación y el espíritu que lo ha presidido viene a ocupar un lugar entre los trabajos orgánicos y de conjunto que hasta ayer correspondió exclusivamente a las obras de Mitre y López”.WIKIPEDIA