viernes, 10 de mayo de 2013
HIMNO NACIONAL ARGENTINO
miércoles, 8 de mayo de 2013
Julio Mahárbiz
Julio Mahárbiz
Este artículo se refiere o está relacionado con un fallecimiento reciente.
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Julio Mahárbiz
Nombre real Julio Ernesto Mahárbiz
Nacimiento , Córdoba, Argentina
6 de julio de 1935
Fallecimiento Buenos Aires, Argentina
8 de mayo de 2013, 77 años
Apodo(s) Julio Mahárbiz, Julio Márbiz
Ocupación actor, guionista, locutor, productor, empresario, presentador, cantante, recitador.
Familia
Cónyuge Jovita Díaz
Mabel Ongaro
Hijo/s 4
Ficha en IMDb
Julio Ernesto Mahárbiz (6 de julio de 1935, Córdoba - 8 de mayo de 2013, Buenos Aires),1 más conocido como Julio Mahárbiz o Julio Márbiz fue un actor, guionista, locutor nacional, productor, empresario, presentador, cantante y recitador argentino. Animó el Festival de Cosquín durante 40 años.
Nació y vivió en la provincia de Córdoba junto a su familia, era hijo de un libanés cantante de tangos. En 1951 se radicó en Buenos Aires para encontrar trabajo en el medio radial.2 Inició su carrera en cines y teatros como presentador y recitador de poemas criollos, participando en Radio Porteña desde 1956. En 1958 debutó en Radio Belgrano, una de las más importantes de la época, para conducir Aquí está el folklore y Calefones Universal.
Desde 1963 a 2001 animó el reconocido Festival de Cosquín,3 4 con lo que obtuvo mucha experiencia como presentador de figuras. En 1968 condujo Argentinísima por Radio El Mundo, que fue llevado al cine en dos oportunidades y se mantiene hasta la actualidad siendo transmitido por el canal Crónica TV,5 de Héctor Ricardo García. El ciclo invita a diversos cantantes de folklore que interpretan temas y mantienen una corta charla con el entrevistador. Siendo un relevante exponente para la música nacional, condujo importantes festivales argentinos como el de la Chaya, en La Rioja6 a fines de los 60", y ceremonias en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. En 1976 presentó la película El canto cuenta su historia, que como el título lo expresa, habla sobre la música según el paso de los años. Durante una época del llamado Proceso de Reorganización Nacional le fue prohibido trabajar, sospechado de defender y trabajar con Alfredo Zitarrosa y Los Olimareños.
Trabajó como director de Radio Nacional7 de 1989 a 1996 donde convocó a Jorge Fontana, entre otros. Fue director del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales.8
Remodeló el Instituto del Cine, inauguró una sede para la escuela de cine (ENERC)9 y fundó el complejo Tita Merello,10 actriz a la que le concedió su último reportaje televisivo en 1994 y reanudó la realización del festival de cine de Mar del Plata. Participó en 5 películas como intérprete y una como guionista. Actualmente sigue conduciendo programas radiales y televisivos.
Dedica su carrera a la difusión de la música popular argentina, tanto folklórica como del tango, folklore de la ciudad. Acompaña los caminos de muchos artistas como Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Soledad, Jaime Torres, Chaqueño Palavecino, Ariel Ramirez, Santiago Ayala El Chúcaro y otros11
En el año 2009 festeja los 40 años de Argentinisima12 en el Teatro Broadway de Buenos Aires, situado en la Calle Corrientes, donde asistieron muchos de los grandes referentes de la cultura popular argentina actual13
Estuvo casado con Jovita Díaz, y actualmente está en pareja con la productora Mabel Ongaro. Tiene cuatro hijos.
Comentario sobre Mercedes Sosa: Según el ex-director de Radio Nacional Marcelo Simón, en 1965, al aparecer Mercedes Sosa en el escenario del Festival de Cosquín invitada por Jorge Cafrune, Mahárbiz que integraba la comisión organizadora dudaba en invitar a la cantante a subir al escenario, mujer todavía desconocida en este momento. "Yo estaba en el 65, cuando subió Mercedes Sosa a este escenario invitada por Jorge Cafrune. Me acuerdo que Mahárbiz decía: ¿quién es esa mina, con esa pinta de sirvienta? ¿Qué hace acá? Y Mercedes se abrió paso, y encima con Canción del derrumbe indio, que con ingenuidad o no es un canto sobre la conquista española. Marcelo Simón" 14 Por otra parte, Julio Mahárbiz asistió al velatorio de la popular cantante en octubre de 2009 en el Congreso de la Nación Argentina. Falleció el 8 de mayo de 2013, a los 77 años.1
martes, 7 de mayo de 2013
Claves para entender los nuevos instrumentos anunciados por el Gobierno para blanquear capitales
Claves para entender los nuevos instrumentos anunciados por el Gobierno para blanquear capitales
iprofesional.com – Hace 2 horas 0 minutos
Claves para entender los nuevos instrumentos anunciados por el Gobierno para blanquear capitales
El Gobierno anunció este martes dos proyectos que apuntan a atraer moneda extranjera a través del blanqueo de capitales.
Se trata del Certificado de Depósito para Inversión Inmobiliaria (CEDIN) y el Bono Argentino de Ahorro para el Desarrollo Económico (BADE).
CEDINEl CEDIN será uno de los instrumentos que pondrá en vigencia el Gobierno para exteriorizar fondos no declarados en dólares.
Debido a la paralización de la compra-venta de propiedades, cuyas operaciones se pactan en dólares, se buscará darle mercado por esa vía, ya que podrá ser endosado a la parte vendedora.
Las características de estos bonos serán las siguientes:
* El interesado se presentará con el dinero en una entidad financiera, que sólo actuará como intermediaria y recibirá a cambio el CEDIN.
* El dinero quedará en un fideicomiso en el Banco Central con un encaje de 100 por ciento.
* El certificado tendrá poder cancelatorio para operaciones en dólares.
* Será nominativo al portador y podrá ser endosable.
* El recupero estará asociado a que el tenedor demuestre una operación inmobiliaria.
* Se podrán utilizar para comprar unidades usadas.
* Podrá comercializarse en el mercado de capitales.
* Podrán adquirirlo personas físicas y jurídicas
BADEEl BADE será la otra vía que pondrá en vigencia el Gobierno para exteriorizar fondos no declarados en dólares.
Su constitución fue definida por las autoridades como un instrumento que será dedicado al desarrollo del sector energético.
Las características de estos bonos serán las siguientes:
* Se enmarca dentro de la nueva Ley de mercado de capitales.
* Tendrá una versión registral y otra física.
* Podrán suscribirlo grandes empresas y ahorristas.
* Se podrán comprar bonos por 100, 1.000 y 10.000 dólares.
* Tendrán vencimiento en el año 2016, pagarán una tasa de interés anual de 4%, con pagos semestrales equivalentes a 2 por ciento.
* Serán transferibles.
* Quienes tengan las carátulas físicas cobrarán los intereses por ventanilla en el Banco Nación y quienes posean títulos electrónicos (registrales) recibirán créditos en sus cuentas en la Caja de Valores.
* Podrán suscribirse a través de todos las entidades bancarias y agentes del sistema financiero, informó DyN
"EL HACEDOR" JOSÉ LUIS BORGES
http://www.literatura.us/borges/hacedor.html
(Algunos capítulos)
Jorge Luis Borges
(1899–1986)
El hacedor (1960)
A LEOPOLDO LUGONES
Los rumores de la plaza quedan atrás y entro en la Biblioteca. De una manera casi física siento la gravitación de los libros, el ámbito sereno de un orden, el tiempo disecado y conservado má- gicamente. A izquierda y a la derecha, absortos en su lúcido sueño, se perfilan los rostros momentáneos de los lectores, a la luz de las lámparas estudiosas, como en la hipálage de Milton. Recuerdo haber recordado ya esa figura, en este lugar, y después aquel otro epíteto que también define por el contorno, el árido camello del Lunario, y después aquel hexámetro de la Eneida, que maneja y supera el mismo artificio:
Ibant obscuri sola sub norte per umbras.
Estas reflexiones me dejan en la puerta de su despacho. Entro;cambiamos unas cuantas convencionales y cordiales palabras y le doy este libro. Si no me engaño, usted no me malquería, Lugones, y le hubiera gustado que le gustara algún trabajo mío. Ello no ocurrió nunca, pero esta vez usted vuelve las páginas y lee con aprobación algún verso, acaso porque en él ha reconocido su propia voz, acaso porque la práctica deficiente le importa menos que la sana teoría.
En este punto se deshace mi sueño, como el agua en el agua. La vasta biblioteca que me rodea está en la calle México, no era la calle Rodriguez Peña, y usted, Lugones, se mató a principios del treinta y ocho. Mi vanidad y mi nostalgia han armado una escena imposible. Así será (me digo) pero mañana yo también habré muerto y se confundirán nuestros tiempos y la cronología se perderá en un orbe de símbolos y de algún modo será justo afirmar que yo le he traído este libro y que usted lo ha aceptado.
J. L. B.
Buenos Aires, 9 de agosto de 1960.
EL HACEDOR
Nunca se había demorado en los goces de la memoria. Las impresiones resbalaban por él, momentáneas y vívidas; el bermellón de un alfarero, la bóveda cargada de estrellas que también eran dioses, la luna, de la que había caído un león, la lisura del mármol bajo las lentas llemas sensibles, el calor de la carne de jabalí, que le gustaba desgarrar con dentelladas blancas y bruscas, una palabra fenicia, la sombra negra que una lanza proyecta sobre la arena amarilla, la cercanía del mar o de las mujeres, el pesado vino cuya aspereza mitigaba la miel, podían abarcar por entero el ámbito de su alma. Conocía el terror pero también la cólera y el coraje, y una vez fue el primero en escalar el muro enemigo. Ávido, curioso, casual, sin otra ley que la fruición y la indiferencia inmediata, anduvo por la variada tierra y miró, en una u otra margen del mar, las ciudades de los hombres y sus palacios. En los mercados populosos o al pie de una montaña de cumbre incierta, en la bien podía haber sátiros, había escuchado complicadas historias, que recibió como recibía la realidad, sin indagar si eran verdaderas o falsas.
Gradualmente, el hermoso universo fue abandonándolo; una terca neblina le borró las líneas de la mano, la noche se despobló de estrellas, la tierra era insegura bajo sus pies. Todo se alejaba y se confundía. Cuando supo que se estaba quedando ciego, gritó; el pudor estoico no había sido aún inventado y Héctor podía huir sin desmedro. Ya no veré (sintió) ni el cielo lleno de pavor mitológico, ni esta cara que los años transformarán. Días y noches pasaron sobre esa desesperación de su carne, pero una mañana se despertó, miró (ya sin asombro) las borrosas cosas que lo rodeaban e inexplicablemente sintió, como quien reconoce una música o una voz, que ya le había ocurrido todo eso y que lo había encarado con temor, pero también con júbilo, esperanza y curiosidad. Entonces descendió a su memoria, que le pareció interminable, y logró sacar de aquel vértigo el recuerdo perdido que relució como una moneda bajo la lluvia, acaso porque nunca lo había mirado, salvo quizá, en un sueño.
El recuerdo era así. Lo había injuriado otro muchacho y él había acudido a su padre y le había contado la historia. Éste lo dejó hablar como si no escuchara o no comprendiera y descolgó de la pared un puñal de bronce, bello y cargado de poder, que el chico había codiciado furtivamente. Ahora lo tenía en las manos y la sorpresa de la posesión anuló la injuria padecida, pero la voz del padre estaba diciendo: Que alguien sepa que eres un hombre, y había una orden en la voz. La noche cegaba los caminos; abrazado al puñal, en el que presentía una fuerza mágica, descendió la brusca ladera que rodeaba la casa y corrió a la orilla del mar, soñándose Áyax y Perseo y poblando de heridas y de batallas la oscuridad salobre. El sabor preciso de aquel momento ero lo que ahora buscaba; no le importaba lo demás: las afrentas del desafío, el torpe combate, el regreso con la hoja sangrienta.
Otro recuerdo, en el que también había una noche y con inminencia de aventura, brotó de aquél. Una mujer, la primera que le deperaron los dioses, lo había esperado en la sombra de un hipogeo, y él la buscó por galerías que eran como redes de piedra y por declives que se hundían en la sombra. ¿Por qué le llegaban esas memorias y por qué le llegaban sin amargura, como una mera prefiguración del presente?
Con grave asombro comprendió. En esta noche de sus ojos mortales, a la que ahora descendía, lo aguardaban también el amor y el riesgo. Ares y Afrodita, porque ya adivinaba (porque ya lo cercaba) un rumor de gloria y de hexámetros, un rumor de hombres que defienden un templo que los dioses no slavarán y de bajeles negros que buscan por el mar una isla querida, el rumor de las Odiseas e Ilíadas que era su destino cantar y dejar resonando cóncavamente en la memoria humana. Sabemos estas cosas, pero no las que sintió al descender a la última sombra.
DREAMTIGERS
En la infancia yo ejercí con fervor la adoración del tigre: no el tigre overo de los camalotes del Paraná y de la confusión amazónica, sino el tigre rayado, asiático, real, que sólo pueden afrontar los hombres de guerra, sobre un castillo encima de un elefante. Yo solía demorarme sin fin ante una de las jaulas en el Zoológico; yo apreciaba las vastas enciclopedias y los libros de historia natural, por el esplendor de sus tigres. (Todavía me acuerdo de esas figuras: yo que no puedo recordar sin error la frente o la sonrisa de una mujer.) Pasó la infancia, caducaron los tigres y su pasión, pero tadavía están en mis sueños. En esa napa sumergida o caótica siguen prevaleciendo y así: Dormido, me distrae un sueño cualquiera y de pronto sé que es un sueño. Suelo pensar entonces: Éste es un sueño, una pura invención de mi voluntad, y ya que tengo un ilimitado poder, voy a causar un tigre.
¡Oh, incompetencia! Nunca mis sueños saben engendrar la apetecida fiera. Aparece el tigre, eso sí, pero disecado o endeble, o con impuras variaciones de forma, o de un tamaño inadmisible, o harto fugaz, o tirando a perro o a pájaro.
DIÁLOGO SOBRE UN DIÁLOGO
A. —Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras. Con una indiferencia y una dulzura más convincentes que el fervor, la voz de Macedonio Fernández repetía que el alma es inmortal. Me aseguraba que la muerte del cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo que puede sucederle a un hombre. Yo jugaba con la navaja de Macedonio; la abría y la cerraba. Un acordeón vecino despachaba infinitamente la Cumparsita, esa pamplina consternada que les gusta a muchas personas, porque les mintieron que es vieja... Yo le propuse a Macedonio que nos suicidáramos, para discutir sin estorbo.
Z (burlón). —Pero sospecho que al final no se resolvieron.
A (ya en plena mística). —Francamente no recuerdo si esa noche nos suicidamos.
LAS UÑAS
Dóciles medias los halagan de día y zapatos de cuero claveteados los fortifican, pero los dedos de mi pie no quieren saberlo. No les interesa otra cosa que emitir uñas: láminas córneas, semitransparentes y elásticas, para defenderse ¿de quién? Brutos y desconfiados como ellos solos, no dejan un segundo de preperar ese tenue armamento. Rehúsan el universo y el éxtasis para seguir elaborando sin fin unas vanas puntas, que cercenan y vuelven a cercenar los bruscos tijeretazos de Solingen. A los noventa días crepusculares de encierro prenatal establecieron esa única industria. Cuando yo esté guardado en la Recoleta, en una casa de color ceniciento provista de flores secas y de talismanes, continuarán su terco trabajo, hasta que los modere la corrupción. Ellos, y la barba en mi cara.
LOS ESPEJOS VELADOS
El Islam asevera que el día inapelable del Juicio, todo perpetrador de la imagen de una cosa viviente resucitará con sus obras, y les será ordenado que las anime, y fracasará, y será entregado con ellas al fuego del castigo. Yo conocí de chico ese horror de una duplicación o multiplicación espectral de la realidad. pero ante los grandes espejos. Su infalible y continuo funcionamiento, su persecución de mis actos, su pantomima cósmica, eran sobrenaturales entonces, desde que anochecía. Uno de mis insisitidos ruegos a Dios y al ángel de mi guarda era el de no soñar con espejos. Yo sé quie los vigilaba con inquietud. Temí, unas vecesm que empezaran a divergir de la realidad; otras, ver desfigurado en ellos mi rostro por adversidades extrañas. He sabido que ese temor está, otra vez, prodigiosamente en el mundo. La historia es harto simple, y desagradable.
Hacia 1927, conocí una chica sombría: primero por teléfono (porque Julia empezó siendo una voz sin nombre y sin cara); después, en una esquina al atardecer. Tenía los ojos alarmantes de grandes, el pelo renegrido y lacio, el cuerpo estricto. Era nieta y bisnieta de federales, como yo de unitarios, y esa antigua discordia de nuestras sangres era para nosotros un vínculo, una posesión mejor de la patria. Vivía con los suyos en un desmantelado caserón de cielo raso altísimo, en el resentimiento y la insipidez de la decencia pobre. De tarde -algunas contadas veces de noche- salíamos a caminar por su barrio, que era el de Balvanera. Orillábamos el paredón del ferrocarril; por Sarimento llegamos una vez hasta los desmontes del Parque Centenario. Entre nosotrosno hubo amor ni ficción de amor: yo adivinaba en ella una intensidad que era del todo extraña a la erótica, y le temía. Es común referir a las mujeres, para intimar con ellas, rasgos verdaderos o apócrifos del pasado pueril; yo debí contarle una vez de los espejos y dicté así, el 1928, una alucinación que iba a florecer el 1931. Ahora, acabo de saber que ha enloquecido y que en su dormitorio los espejos están velados pues en ellos ve mi reflejo, usurpando el suyo, y tiembla y calla y dice que la persigo mágicamente.
Aciaga servidumbre la de mi cara, la de una de mis caras antiguas. Ese odioso destino de mis facciones tiene que hacerme odioso también, pero ya no me importa.
ARGUMENTUM ORMITHOLOGICUM
Cierro los ojos y veo una bandada de pájaros. La visión dura un segundo o acaso menos, no sé cuantos pájaros vi. ¿Era definido o indefinido su número? El problema involucra el de la existencia de Dios. Si Dios existe, el número es definido, porque Dios sabe cuántos pájaros vi. Si Dios no existe, el número es indefinido, porque nadie pudo llevar la cuenta. En tal caso, vi menos de nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, o dos pájaros. Vi un número entre diez y uno, que no es nueve, ocho, siete, seis, cinco, etcétera. Ese número entero es inconcebible; ergo, Dios existe.
EL CAUTIVO
En Junín o en Tapalquén refieren la historia. Un chico desapareció después de un malón; se dijo que lo habían robado los indios. Sus padres lo buscaron inútilmente; al cabo de los años, un soldado que venía de tierra adentro les habló de un indio de ojos celestes que bien podía ser su hijo. Dieron al fin con él (la crónica ha perdido las circunstancias y no quiero inventar lo que no sé) y creyeron reconocerlo. El hombre, trabajado por el desierto y por la vida bárbara, ya no sabía oír las palabras de la lengua natal, pero se dejó conducir, indiferente y dócil, hasta la casa. Ahí se detuvo, tal vez porque los otros se detuvieron. Miró la puerta, como sin entenderla. De pronto bajó la cabeza, gritó, atravesó corriendo el zaguán y los dos largos patios y se metió en la cocina. Sin vacilar, hundió el brazo en la ennegrecida campana y sacó el cuchillito de mango de asta que había escondido ahí, cuando chico. Los ojos le brillaron de alegría y los padres lloraron porque habían encontrado al hijo.
Acaso a este recuerdo siguieron otros, pero el indio no podía vivir entre paredes y un día fue a buscar su desierto. Yo querría saber qué sintió en aquél instante de vértigo en que el pasado y el presente se confundieron; yo querría saber si el hijo perdiddo renació y murió en aquel éxtasis o si alcanzó a reconocer, siquiera como una criatura o un perro, los padres y la casa.
EL SIMULACRO
En uno de los días de julio de 1952, el enlutado apareció en aquel pueblito del Chaco. Era alto, flaco, aindiado, con una cara inexpresiva de opa o de máscara; la gente lo trataba con deferencia, no por él sino por el que representaba o ya era. Eligió un rancho cerca del río; con la ayuda de unas vecinas, armó una tabla sobre dos caballetes y encima una caja de cartón con una muñeca de pelo rubio. Además, encendieron cuatro velas en candeleros altos y pusieron flores alrededor. La gente no tardó en acudir. Viejas desesperadas, chicos atónitos, peones que se quitaban con respeto el casco de corcho, desfilaban ante la caja y repetían: Mi sentido pésame, General. Este, muy compungido, los recibía junto a la cabecera, las manos cruzadas sobre el vientre, como mujer encinta. Alargaba la derecha para estrechar la mano que le tendían y contestaba con entereza y resignación: Era el destino. Se ha hecho todo lo humanamente posible. Una alcancía de lata recibía la cuota de dos pesos y a muchos no les bastó venir una sola vez.
¿Qué suerte de hombre (me pregunto) ideó y ejecutó esa fúnebre farsa? ¿Un fanático, un triste, un alucinado o un impostor y un cínico? ¿Creía ser Perón al representar su doliente papel de viudo macabro? La historia es increíble pero ocurrió y acaso no una vez sino muchas, con distintos actores y con diferencias locales. En ella está la cifra perfecta de una época irreal y es como el reflejo de un sueño o como aquel drama en el drama, que se ve en Hamlet. El enlutado no era Perón y la muñeca rubia no era la mujer Eva Duarte, pero tampoco Perón era Perón ni Eva era Eva sino desconocidos o anónimos (cuyo nombre secreto y cuyo rostro verdadero ignoramos) que figuraron, para el crédulo amor de los arrabales, una crasa mitología.
DELIA ELENA SAN MARCO
Nos despedimos en una de las esquinas del Once.
Desde la otra vereda volví a mirar; usted se había dado vuelta y me dijo adiós con la mano.
Un río de vehículos y de gente corría entre nosotros; eran las cinco de una tarde cualquiera; cómo iba yo a saber que aquel río era el triste Aqueronte, el insuperable.
Ya no nos vimos y un año después usted había muerto.
Y ahora yo busco esa memoria y la miro y pienso que era falsa y que detrás de la despedida trivial estaba la infinita separación.
Anoche no salí después de comer y releí, para comprender estas cosas, la última enseñanza que Platón pone en boca de su maestro. Leí que el alma puede huir cuando muere la carne.
Y ahora no sé si la verdad está en la aciaga interpretación ulterior o en la despedida inocente.
Porque si no mueren las almas, está muy bien que en sus despedidas no haya énfasis.
Decirse adiós es negar la separación, es decir: Hoy jugamos a separarnos pero nos veremos mañana. Los hombres inventaron el adiós porque se saben de algún modo inmortales, aunque se juzguen contingentes y efímeros.
Delia: alguna vez anudaremos ¿junto a qué río? este diálogo incierto y nos preguntaremos si alguna vez, en una ciudad que se perdía en una llanura, fuimos Borges y Delia.
DIÁLOGO DE MUERTOS
El hombre llegó del sur de Inglaterra en un amanecer del invierno de 1877. Rojizo, atlético y obeso, resultó inevitable que casi yodos lo creyeran inglés y lo cierto es que se parecía notablemente al arquetípico John Bull. Usaba sombrero de copa y una curiosa manta de lana con una abertura en el medio. Un grupo de hombres, de mujeres y de criaturas lo esperaba con ansiedad; a muchos les rayaba la garganta una línea roja, otros no tenían cabeza y andaban con recelo y vacilación, como quien camina en la sombr. Fueron cercando al forastero y, desde el fondo, alguno vociferó una mala palabra, pero un terror antiguo los detenía y no se atrevieron a más. A todos se adelantó un militar de piel cetrina y ojos como tizones; la melena revuelta y la barba lóbrega parecían comerle la cara. Diez o doce heridas mortales le surcaban el cuerpo como las rayas en la piel de los tigres. El forastero, al verlo, se demudó, pero luego avanzó y le tendió la mano.
—¡Qué aflicción ver a un guerrero tan espectable derribado por las armas de la perfidia! —dijo en tono rotundo—. ¡Pero también qué íntima satisfacción haber ordenado que los victimarios purgaran sus fechorías en el patíbulo, en la Plaza de la Victoria!
—Si habla de Santos Pérez y de los Reinafé, sepa que ya les he agradecido —dijo con lenta gravedad el ensangrentado.
El otro lo miró como recelando una burla o una amenaza, pero Quiroga prosiguió:
—Rosas, usted no me entendió nunca. ¿Y cómo iba a entenderme, si fueron tan diversos nuestros destinos? A usted le tocó mandar en una ciudad, que mira a Europa y que será de las más famosas del mundo; a mí, guerrear por las soledades de América, en una tierra pobre, de gauchos pobres. Mi imperio fue de lanzas y de gritos y de arenales y de victorias casi secretas en lugares perdidos. ¿Qué títulos son ésos para el recuerdo? Yo vivo y seguiré viviendo por muchos años en la memoria de la gente porque morí asesinado en una galera, en el sitio llamdo Barranca Yaco, por hombres con caballos y espadas. A usted le debo este regalo de una muerte bizarra, que no supe apreciar en aquellas hora, pero que las siguientes generaciones no han querido olvidar. No le serán desconocidas a usted unas litografías muy primorosas y la obra interesante que ha redactado un sanjuanino de valía.
Rosas, que había recobrado su aplomo, lo miró con desdén.
—Usted es un romántico —sentenció—. El halago de la posteridad no vale mucho más que el contemporáneo, que no vale nada y que se logra con unas cuantas divisas.
—Conozco su manera de pensar —contestó Quiroga—. En 1852, el destino, que es generoso o que quería sondearlo hasta el fondo, le ofreció una muerte de hombre, en una batalla. Usted se mostró indigno de ese regalo, porque la pelea y la sangre le dieron miedo.
—¿Miedo? —repitió Rosas—. ¿Yo, que he domado potros en el Sur y después a todo un país?
Por primera vez, Quiroga sonrió.
—Ya sé —dijo con lentitud— que usted ha ejecutado mas de una lindeza a caballo, según el testimonio imparcial de sus capataces y peones; pero en aquellos días, en América y también a caballo, se ejecutaron otras lindezas que se llaman Chacabuco y Junín y Palma Redonda y Caseros.
Rosas lo oyó sin inmutarse y replicó así.
—Yo no necesité ser valiente. Una lindeza mía, como usted dice, fue lograr que hombres más valientes que yo pelearan y murieran por mí. Santos Pérez, pongo por caso, que acabó con usted. El valor, es cuestión de aguante; unos aguantan más y otros menos, pero tarde o temprano todos aflojan.
—Así será —dijo Quiroga—, pero yo he vividoy he muerto y hasta el día de hoy no sé lo que es el miedo. Y ahora voy a que me borren, a que me den otra cara y otro destino, porque la historia se harta de los violentos. No sé quién será el otro, que harán conmigo, pero sé que no tendrá miedo.
—A mí me basta ser el que soy —dijo Rosas— y no quiero ser otro.
—También las piedras quieren ser piedras para siempre —dijo Quiroga— y durante siglos lo son, hasta que se deshacen en polvo. Yo pensaba como usted cuando entré a la muerte, pero aquí aprendí muchas cosas. Fíjese bien, ya estamos cambiando los dos.
Pero Rosas no le hizo caso y dijo como si pensara en voz alta:
—Será que no estoy hecho a estar muerto, pero estos lugares y esta discusión me parecen un sueño, y no un sueño soñado por mí sino por otro, que está por nacer todavía.
No hablaron más, porque en ese momento Alguien los llamó.
domingo, 5 de mayo de 2013
¡ATENCIÓN!
Mónica Rodriguez
27 de abril
Mariela Verrua, Beatriz Maria Marchisio, Colo Mari Ramallo, Sonia Nela Foco,Laura Viviana Torres, Lauri Rodriguez
ATENCION A TODAS LAS PERSONAS DE TODAS PARTES DEL MUNDO QUE TENGAN ESTA PLANTA!!! URGE MAXIMA DIFUSION....
ya que esta planta la hay a montones en nuestros hogares.... un señor estaba arreglando las plantas de su oficina y sin querer quebró una pequeña rama de una diffembachia como la de la foto.
Tal vez porque tenía sus manos ocupadas, por un acto reflejo se llevó la pequeña rama a su boca donde apretó levemente el pequeño trozo entre sus labios durante menos de un segundo.
Inmediatamente sintió que se quemaba, corrió hacia el sanitario y al ver su rostro se aterró de ver que estaba totalmente morado. La lengua se le hinchó hasta crecer varias veces. Un amigo que estaba con él, lo llevó en un taxi a la Clínica.
El trayecto, de poco más o menos media hora, se le hizo eterno porque a cada momento sentía que se le dificultaba más la respiración al tiempo que un dolor intenso en las vías respiratorias se le hacía insoportable.
DIEFFENBACHIA
No dejes de leerlo, es una planta MORTAL muy corriente en las casas.
Esta bonita planta que vemos en las fotos, llamada diffembachia, que se vende sin advertencias como planta decorativa, en realidad posee uno de los venenos y tóxicos mas poderosos de la naturaleza.
Introducida en Europa a finales del siglo XIX, tiene su origen en las selvas vírgenes de América Central y del Sur, principalmente de Brasil. Llama la atención por la vistosidad de sus hojas, grandes y brillantes, en las que se alterna el color verde y el blanco. Se utiliza como planta de interior para dar un importante toque
decorativo a las estancias. No requiere una atención demasiado exhaustiva, aunque hay que ser precavidos, ya que tiene propiedades tóxicas mortales.
Su amigo tuvo la precaución de llevar un trozo de la planta a la clínica.
Lo atendieron de inmediato y le suministraron los primeros auxilios, consistentes en proporcionarle oxígeno para facilitar su respiración y aplicarle medicamentos a base de corticoides para contrarrestar la hiper reactividad bronquial.
Fue internado en la Unidad de Cuidados Intensivos pues existía la amenaza de que sufriera un paro cardíaco. Estuvieron a escasos minutos de entubarlo.
Uno de los pulmones colapsó y la parte interior de las vías aéreas superiores se llenó de llagas, su boca de aftas, y el dolor fue tan intenso que ni siquiera la
morfina lo aliviaba.
Busqué en internet algún dato sobre esta planta y así me enteré de que:
Su savia, que se concentra en el tallo y cerca del pecíolo, ha sido usada tradicionalmente por indígenas amazónicos para envenenar la punta de sus flechas de caza.
El simple contacto de la mano sobre los ojos luego de su manipulación, produce ceguera temporal.
Puede causar la muerte de un bebé en poco menos de diez minutos
Puede causar asfixia en poco menos de veinte minutos a una persona adulta.
Nunca se debe manipular sin guantes de caucho y en todo caso con extrema precaución.
LO QUE DICE WIKIPEDIA DE ESTA PLANTA:
Difenbachia (conocida en El Salvador y en Costa Rica como Lotería, Dólar) Precaución: la savia de esta planta es venenosa.
Evita el contacto con mucosas y conjuntiva de los ojos. Aléjala del alcance de los niños.
Como es tan popular, vale la pena que la comunidad conozca sus características naturales para que decidamos qué tanto vale la pena tenerla como ornamento, un simple contacto casual, accidental o provocado puede causarnos la muerte en pocos instantes.
DIFUNDE ESTE MENSAJE A TODOS TUS FAMILIARES Y AMIGOS, TE LO AGRADECERÁN —
viernes, 3 de mayo de 2013
DERECHO DESIGUALDAD Y VIOLENCIA (1)
DERECHO: DESIGUALDAD, IMPRODUCTIVIDAD Y VIOLENCIA Por Guillermo ANDREAU
jueves, 2 de mayo de 2013
ALEJANDRO DOLINA
Alejandro Dolina- Como levantar minas tomando mate (La venganza sera terrible)
El Anden
http://www.youtube.com/watch?v=l8Kw7zYMPMU
Alejandro Dolina en 2012.
Nacimiento 20 de mayo de 1944 (68 años)
Baigorrita,
partido de General Viamonte,
provincia de Buenos Aires,
Argentina
Seudónimo El negro Dolina
Ocupación escritor, músico, poeta, conductor radial.
Nacionalidad argentina
Género cuentos, poesía
Influido por[mostrar]
Alejandro Ricardo Dolina (Baigorrita, 20 de mayo de 19441 2 3 ) es un escritor, músico, conductor de radio y de televisión y actor argentino. Realizó estudios de Derecho, Música, Letras e Historia.
Infancia y juventud
Dolina nació en Morse,2 cerca de Baigorrita en la provincia de Buenos Aires, y pasó su primera infancia en la localidad bonaerense de Caseros. Su madre era maestra y se apellidaba Colombo.4
Estudió música y literatura desde la juventud. Aunque siempre ha evitado comentarios sobre su vida privada, a menudo comparte anécdotas relativas a su juventud en compañía de músicos y juerguistas profesionales. Tuvo diversos empleos. Se sabe que fue operario de ENTEL5 y estudiante de Derecho.
Cuando tenía 22 años, había abandonado la carrera de Derecho y estaba desempleado. En una fiesta, conoció a Manuel Evequoz, quien interesado por la fina inteligencia y el humor de Dolina, trabó amistad y le consiguió trabajo en una agencia publicitaria. Esto supuso su introducción en los medios de comunicación y el descubrimiento de su vocación. Dolina fue un gran amigo de Evequoz y en él inspiró su personaje de Manuel Mandeb. Evequoz pertenecía a Montoneros y desapareció durante la dictadura de 1976. El personaje fue creado mientras Evequoz vivía. No obstante, sus textos serían publicados en la década siguiente.
Desde su juventud fue aficionado al tango, a la filosofía y la literatura. La mujer tiene un rol fundamental en su discurso, y aún en sus motivaciones, cuando afirma que «todo lo que hago lo hago para levantar minas». Esa cita es erróneamente atribuida a Dolina, pero en verdad pertenece al humorista Caloi, que lo puso en boca del personaje Alexis Dolinades, inspirado en él. Dolina retoma esta afirmación en su obra Lo que me costó el amor de Laura (1998): «Se ha dicho que el hombre hace todo lo que hace con el único fin de enamorar mujeres».6
[editar]Publicidad y gráfica
A principios de la década de 1970, Dolina inició su carrera en publicidad y escribió artículos para Satiricón, una revista que, por medio del humor, comentaba temas de la política, sociedad y estilo de vida del momento. Durante este período trabajó con Carlos Trillo, quien también se dedicaba a la publicidad y se convertiría luego en un exitoso guionista de historietas.
En 1978, después de que la revista Satiricón fuese clausurada por la Junta Militar que gobernaba el país, Dolina comenzó a escribir para la revista Humor. Durante esos años, Dolina se dedicó a escribir sobre el honor, el amor, la amistad, y hasta creó cierta mitología centrada en personajes como el Ángel Gris de Flores, el escritor ficticio Manuel Mandeb y otros. Esas historias fueron publicadas en el libro Crónicas del Ángel Gris en 1987 y más tarde transformadas en un musical. Estos personajes aparecerían en todos sus libros posteriores.
Además, desde 2011, es una de las voces de las piezas publicitarias del Banco Provincia.
[editar]Radio
Artículo principal: La venganza será terrible
En 1975 hizo sus primeras participaciones radiales en Mañanitas nocturnas, programa de Carlos Ulanovsky y Mario Mactas, por Radio Argentina. Intepretaba a un periodista llamado Gómez. Allí apareció por primera vez el Sordo Gancé, músico improvisado, presente hasta hoy en las emisiones de La venganza será terrible.
"Hacía el equipo inmóvil, un periodista que andaba por el mundo cubriendo noticias, muy mal". En aquel ciclo, surgió el personaje del sordo Gancé. "Siempre tocaba la misma canción: Milonga sentimental —recuerda Dolina— y lo echaban a patadas".7
El 2 de abril de 1985, Dolina debutó en radio al conducir un programa que se emitía por Radio El Mundo, Demasiado tarde para lágrimas, junto a Adolfo Castelo. Bajo el mismo nombre, el programa se trasladó en 1989 a Radio Rivadavia y, brevemente durante 1991 (apenas un mes) a LRA Radio Nacional. Luego pasó a la radio Viva FM, cambiando su nombre por El ombligo del mundo. Durante 1993 continuó en FM Tango, bautizado, por motivos contractuales como La venganza será terrible, llegando a Radio Continental (1994-2000 y 2002-2006), y Radio Del Plata, donde se transmitió solamente durante 2001 mientras, a la misma hora, Radio Continental emitía programas grabados de temporadas anteriores. A finales de 2006, el programa se trasladó a Radio 10, donde permanecería hasta fines de 2009. Desde febrero de 2010 a diciembre de 2011 se emitió por LRA Radio Nacional, con Patricio Barton todas las noches, y Gabriel Schultz y Jorge Dorio, en forma alternada. A partir de enero de 2012, el programa se emitirá, ya sin Schultz, por Radio del Plata en dúplex con 360 TV. Por su trabajo en este programa, Dolina ganó, en 1991, el Premio Konex al mejor conductor.
Su programa de radio fue líder en su franja horaria desde el primer año de emisiones, con un encendido superior al 50% de los receptores. Considerado ya un clásico de la radiofonía del Río de la Plata, cuando sale de Buenos Aires llena todos los auditorios donde se presenta. Una de las últimas se llevó a cabo en el ex cine de Burzaco, donde la gente del partido de Almirante Brown y de los partidos aledaños lleno el recinto y a la finalización del evento, lo ovacionó de pie. Según dice el mismo Dolina «es extraño cómo se sostiene una audiencia numéricamente tan grande en un país donde se supone que no se lee, cuando para entender mi programa al menos hay que haber ojeado dos libros».[cita requerida] Su labor diaria es tanto una invitación a la historia y la literatura como al surrealismo. Logra hacer prosa tanto de un fragmento de la Odisea como de un decálogo de consejos para quitar mejor las manchas de la ropa. Su capacidad de improvisación como narrador, actor y músico asombra día a día.
Durante su estancia en Radio Nacional (causa por la que además de que desde 2010 hasta el 1 de diciembre de 2012 en su franja, por Radio 10 estuvo Baby Etchecopar, quién lideró el share con un promedio de entre 50% y 40%) y ha perdido mucha audiencia. Sus últimos registros de 2012 lo medían con 15% del share. Ahora que Baby Etchecopar fue trasladado al mediodía de Radio 10 para reemplazar a Alejandro Fantino quién perdía en las mediciones con Jorge Lanata de Radio Mitre, su máxima competencia será Esteban Mirol, por lo que se supone, recuperará algo de audiencia.
[editar]Literatura
Luego de Crónicas del Ángel Gris (1987), su libro más exitoso hasta el momento, publicó El libro del Fantasma (1999), Bar del Infierno (2005) (colecciones de cuentos) y su primera novela, Cartas marcadas (2012). Aborda temas históricos, filosóficos y costumbristas en torno a los Hombres Sensibles de Flores, sus personajes recurrentes. De clara influencia borgeana, alterna la literatura fantástica (historias de ángeles, demonios, metamorfosis y milagros), el ensayo («Bovarismo descendente» en El libro...; «El otro infierno» en El bar..., entre otros) y el relato histórico («Elisa Brown», «Saint Germain», etc.).
[editar]Música
Dolina es cantante y compositor. En sus programas de radio y televisión siempre incluyó segmentos musicales. En 1990 adaptó las Crónicas y presentó la comedia musical El barrio del Ángel Gris. Recibió por ella el premio Argentores. En 1998, grabó su opereta Lo que me costó el amor de Laura junto a Mercedes Sosa, Sandro, Joan Manuel Serrat y Ernesto Sabato, entre otros. En 2002, adaptó algunos de sus viejos radioteatros y grabó Radiocine. En 2004 editó el CD Tangos del Bar del Infierno.
[editar]Televisión
Hizo dos programas de corta duración en la TV Pública: La barra de Dolina (1990) y Bar del Infierno (2003).
Se emitió en 2011 por la señal del Canal Encuentro y luego por la Televisión Pública el documental ficticio Recordando el show de Alejandro Molina, escrito y protagonizado por Dolina bajo de la dirección de Juan José Campanella. Esta serie de trece capítulos de media hora contó con la participación de Ale y Martín Dolina, Patricio Barton, Gillespi, Coco Silly, Gabriel Rolón, entre otros.
[editar]Publicaciones
Dolina durante la inauguración de la Plaza del Ángel Gris (Buenos Aires, 2010)
[editar]Novela
Cartas marcadas, Buenos Aires: Planeta, 2012
[editar]Relato
1988: Crónicas del Ángel Gris. Buenos Aires: Ediciones de la Urraca, con ilustraciones de Carlos Nine.
1996: Crónicas del Ángel Gris. Buenos Aires: Colihue, edición corregida y aumentada, con ilustraciones de Hermenegildo Sábat.
1999: El libro del fantasma. Buenos Aires: Colihue, con ilustraciones de Carlos Nine.
2005: Bar del Infierno. Buenos Aires: Planeta.
[editar]Obras musicales
1998: Lo que me costó el amor de Laura (opereta criolla). Buenos Aires: Colihue.
2002: Radiocine. Buenos Aires: Planeta.
[editar]Música
2004: Tangos del Bar del infierno.
[editar]Teatro
1990: El barrio del Ángel Gris.
1991: Teatro de medianoche.
2004: Bar del Infierno.
[editar]Radio
1972: Mañanitas nocturnas.
1985-1991: Demasiado tarde para lágrimas.
1992: El ombligo del mundo.
1993-actualidad: La venganza será terrible.
[editar]Televisión
1986: Rêves,bifteck et démocratie, Allons tous à Viedma, Tout est mort, je le sais, documentales de Françoise Prébois, France 3.
1991: La barra de Dolina.
2003: Bar del Infierno.
2011: Recordando el show de Alejandro Molina.
[editar]Cine
1988: Las puertitas del Sr. López, como Dios.
1995: El día que Maradona conoció a Gardel.
2004: Avellaneando, entrevistado.
2007: El Arca, voz
2008: Ernesto Sábato, mi padre, entrevistado).
[editar]Premios
Premio Martín Fierro: 7 veces
Premio Clarín: 4 veces
Premio Argentores: 4 veces
Konex
José Hernández
Enrique Santos Discépolo
Estrella de Mar
Premios Éter
TEA
Sadaic
Susini
Arturo Jauretche
En el 2001 obtuvo el nombramiento de Ciudadano Ilustre de la ciudad de Buenos Aires.
[editar]Referencias
↑ En su documento de identidad figura la fecha 25 de mayo de 1944.
↑ a b Declaraciones de Alejandro Dolina en su programa del 7 de julio de 2009: «Mi madre viajó a Baigorrita para dar a luz, pero la partera estaba en Morse [...] Me anotaron en el registro civil de Baigorrita, pero pusieron mal el día, el año y el lugar de nacimiento».
↑ En el programa de La venganza será terrible del día 19 de junio de 2007, se leyó en vivo el mensaje de un oyente: «¿En qué parte de Uruguay naciste? Porque me encanta como siempre recordás a tu hermoso país» a lo que Alejandro respondió —con un evidente dejo humorístico— «Nací en Baigorrita, República Oriental del Uruguay».
↑ Declaraciones en su propio programa del 15 al 16 de marzo de 2011.
↑ Solapa de Crónicas del Ángel Gris. Buenos Aires: Ediciones de la Urraca, 1987.
↑ Lo que me costó el amor de Laura. Buenos Aires: Colihue, 1998.
↑ Risa de Noche, diario Clarín, 29 de marzo de 2002
lunes, 29 de abril de 2013
EL TANGO EN HOLANDA
MUNDO MÁXIMA ZORREGUIETA
Furor de cortes y quebradas: Máxima desató la “Tangomanía” en Holanda
POR MARÍA LAURA AVIGNOLO
Se multiplicaron las academias y las milongas. En homenaje a la argentina, hoy habrá un gran baile en la plaza.
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Furor. En la academia “Tango Centro”, una escuela en La Haya, enseñan pasos simples y avanzados para los holandeses. /NOEL SMART
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Máxima Zorreguieta, Holanda
LA HAYA. ENVIADA ESPECIAL - 29/04/13
¿Habrá sido el conmovedor “Adiós Nonino” de Astor Piazzolla interpretado en su casamiento con Guillermo, con ese bandoneón melancólico que a Máxima le hizo recordar a su padre Zorreguieta y que hizo llorar a la basílica? ¿O el rumor de que ella estaba tomando lecciones de tango? Los holandeses están convencidos de que la pasión por el tango ha sido incrementado por el aura de Máxima: l as lecciones, las escuelas de danza y las milongas se extienden en todo el reino.
“MaxiTango” será el homenaje en su honor hoy, en la noche previa a su investidura. Más de mil bailarines de 190 nacionalidades celebrarán en “Dam”, la plaza que al día siguiente aplaudirá a la nueva soberana. “Máxima” gritarán en su homenaje, entre cortes y quebradas .
Los tangueros porteños creen que Holanda es el país fuera del Río de la Plata donde mejor bailan el tango. Hasta los grandes milongueros como El Pulpo, que ha enseñado en diferentes ciudades del reino y ahora sus alumnos dutch lo ayudan solidariamente en su enfermedad, observan que los holandeses aprenden con la esforzada disciplina local pero con el ingrediente de la pasión argentina.
En Amsterdam, Groguenheim, La Haya o en pequeños pueblos del reino: en todas las ciudades existan profesores que enseñan tango, mientras que sus alumnos, la mayoría holandeses, se entreveran en memorables milongas.
" Twee heer Bier ”. Dos por cuatro en holandés. El profesor Jacques Berendson podría ganarse la admiración del entrañable Virulazo, maestro de maestros de la milonga. Estilizado, alto, didáctico y enamorado de Argentina, enseña “la sacada” y el “ocho”, dos de los pasos tradicionales, y marca en holandés con fondo de Julio Sosa en el Tango Centro, la escuela de tango de La Haya.
“Pienso que la influencia de Máxima en Holanda es muy grande. Ella es de Argentina. En fútbol es Messi y en tango es Máxima”, dijo Jacques, el profesor.
“De acht”, ordena y sus estudiantes intentan “un ocho” aproximativo.
“Había interés antes de que M áxima llegara. Pero con su arribo, Argentina se volvió más popular en Holanda y también el tango. El interés comenzó a crecer en las academias donde se enseña. Antes de Máxima, sólo algunas ciudades tenían escuelas de tango. Ahora casi todas las ciudades tienen una”, continuó.
Jacques cree que la futura reina de Holanda baila el tango y tomó lecciones. “Pero no sé si es una real milonguera”, admite . “Máxima es una gran elección para el rey. Los holandeses estamos muy orgullosos de ella. Es perfecta para este rol. Es una latina: abierta, espontánea y eso es lo que a la gente le gusta de ella. Lo que fue Evita para Argentina es lo mismo que representa Máxima para los holandeses”, aclaró, con una carcajada.
A pasos de la elegante plaza Pleit, Anita Van der Heim enseña y baila. En un segundo piso frente al Departamento de Justicia, los estudiantes oscilan entre jubilados, profesionales que se relajan después del trabajo, los que ya aprendieron y practican pasos sofisticados y los jóvenes curiosos, que aterrizan a practicar gratis en su primera clase.
“El tango llegó a Holanda antes de que viniera Máxima, pero ella ayudó a que los holandeses conocieran el tango. Yo no sé si aumentó la cantidad de los que bailan, pero si el interés. Desde que Máxima está aquí, la gente diferencia al tango porteño del tango de salón”, contó Anita, que aprendió a bailarlo en Holanda hace más de 15 años y hoy convoca dos veces por semana a serios milongueros.
Desde las siete hasta las ocho y media, se dan clases al ritmo de un CD de Carlos di Sarli. Después, en ese enorme salón con mesitas alineadas con manteles colorados y enormes espejos, como si fuera un club de barrio porteño, la milonga comienza.
Hasta la medianoche y con vino argentino.
También importan los zapatos de baile de Buenos Aires, los “tamangos” blancos y negros modelo 1940 para los hombres, y unos vestidos ajustados, sexys y con tajo para los nuevas milongueras holandesas. Oscilan entre 60 y 180 euros, que se deben sumar a un presupuesto de 155 euros por 10 clases.
“Otra vez carnaval”, cantaban desde el CD. La ingeniera Cindy Leeflang se acomodaba sus sandalias de baile, compradas en Argentina, y junto a Jorik Odems, un ingeniero de seguridad electrónica, literalmente transpiraban la camiseta para entrenarse para la milonga nocturna.
Con acento castizo de Madrid, Cindy contó cómo descubrió el tango. “Fue después de un viaje a Argentina, hace dos años. En Buenos Aires encontré las milongas, las tangueras y los tangueros. Es un baile sensual, íntimo y me encantó”.
“Creo que desde que llegó Máxima hay más interés por el tango aquí. Los mayores y los jóvenes bailan todos el tango ahora. Antes era un baile de salón”, dijo, aunque admitió que “es un poquito difícil bailarlo”.
Jorik fue aún más dramático: “El tango está adentro mío. Yo soy un tango. Es una pasión, una forma de vivir”. El baila dos veces a la semana y a veces más.
Lucas, un graduado de ciencias políticas, está tan entusiasmado con el tango que va a terminar sus estudios en la Universidad de Buenos Aires para practicar y “milonguear en La Catedral”. Ingrid, una jubilada, tomó clases y ya viajó una vez a Argentina a entrenarse junto a su marido.
Esta nueva pasión por el tango demuestra hasta dónde “el dos por cuatro” se ha vuelto tan popular como la nueva soberana Máxima y Leo Messi en Holanda. Una nueva fórmula “for export” para Argentina: una reina nacida en Buenos Aires, fútbol y tango. El bife ya había llegado hace muchos años a Holanda, junto con los exilados de la dictadura militar, que lo incorporaron en su menú de la melancolía.
AÍDA BORTNIK
Lunes 29 de abril de 2013 | Publicado en edición impresa
1938-2013
Aída Bortnik: murió una de las mejores guionistas y dramaturgas
Por Fernando López | LA NACION
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Foto: Archivo / Patrick Liotta
"El cine es, sin duda, el amante con el que traiciono al teatro desde hace muchos años", decía Aída Bortnik, de cuyo fallecimiento, acaecido el sábado por la noche tras una larga enfermedad, se informó en la edición de ayer.
"Yo estudié toda mi vida teatro; empecé haciéndolo [Soldados y soldaditos, de 1972, con Víctor Laplace interpretando quince personajes distintos] y siempre estoy escribiendo teatro." Sin embargo, aunque admitía que "nadie se acuerda de los nombres de los guionistas, y yo misma a veces los olvido", su nombre ha quedado definitivamente asociado a sus trabajos como libretista cinematográfica, y en especial a uno, La historia oficial, la primera película nacional (y latinoamericana) que obtuvo el Oscar de la Academia de Hollywood al mejor film hablado en idioma no inglés en 1985 y por el que fue asimismo nominada, con Luis Puenzo, como autora del mejor guión original. Esa misma película, a su vez, fue ganadora de un Globo de Oro.
A esas fosforescentes distinciones (que no eran sorpresivas, porque también otro film con guión de ella, La tregua, de Sergio Renán, sobre la novela de Mario Benedetti, ya había sorprendido diez años antes con la candidatura a la estatuilla destinada a films extranjeros) sumó otro "honor" más por el que otros se desvivirían: en 1987, después de recibir el premio Ennio Flaiano en Europa, que era como la garantía de su brillante trayectoria en el cine, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood la invitó a integrarse como miembro de esa selecta comunidad.
Poco significarían todos esos oropeles si no se considerara que Bortnik fue, antes que guionista famosa, personalidad destacada de nuestra cultura; espíritu libre y siempre atento a la realidad social y política que vivía; conciencia analítica y reflexiva sobre el estado del país y del mundo; inteligencia despierta para oponerse a las mordazas de la censura, y si no constara que ese ánimo se manifestó en todas sus actividades, como periodista (en Primera Plana, Panorama, La Opinión y Humor, entre otros medios), escritora, cineasta o dramaturga, no hay que olvidar que con Papá querido, una de sus piezas teatrales más recordadas, contribuyó a Teatro Abierto.
Aída Bortnik había nacido en Buenos Aires el 7 de enero de 1938. Estudió derecho y letras en la Universidad de Buenos Aires, egresó del Centro de Investigaciones del Instituto de Teatro de la misma casa de estudios y cursó seminarios de Argentores, de historia del arte y de historia de la literatura dramática. Además de Soldados y soldaditos y Papá querido , escribió Tres por Chéjov (1974), Dale nomás (1975) y Domesticados (1981). Además fue miembro fundadora de Teatro Abierto y ganó el Premio Konex de platino a la mejor guionista argentina del decenio 1985-1994. Desde 1990 es miembro del Consejo Académico y asesora de la Universidad del Cine de Buenos Aires y, desde 1993, consejera invitada en los Laboratorios de Guión Cinematográfico de la Fundación Sundance, primero, en Latinoamérica, y luego, ininterrumpidamente en Utah.
En 1972 ya escribía libretos para ciclos de televisión, algunos de los cuales ella misma dirigió. Trabajos suyos fueron editados en distintos países de América latina, España, los Estados Unidos, Canadá, Francia y Alemania, por universidades y revistas especializadas.
Había querido ser actriz, pero un accidente sufrido en un viaje a Mar del Plata cuando tenía veinte años la dejó postrada por cuatro años y la obligó a interrumpir sus estudios: la escritura, como periodista, cuentista y dramaturga abrió otro camino para sus necesidades expresivas. La televisión y el cine llegaron después. Y en este último terreno, su obra obtuvo probablemente la mayor trascendencia. Baste anotar, además de los ya mencionados, sus títulos más recordados: Una mujer , de Juan José Stagnaro (1975); Crecer de golpe , de Sergio Renán (1976); La isla , de Alejandro Dorias (1979); Volver , de David Lypzyc (1982); Pobre mariposa , de Raúl de la Torre (1986); Gringo viejo , de Luis Puenzo (1989); Tango feroz, la leyenda de Tanguito (1993); Caballos salvajes (1995), y Cenizas del paraíso (1997), todas de Marcelo Piñeyro, y La soledad era esto , de Sergio Renán (2001).
Foto: Patrick Liotta
Durante la dictadura militar sufrió un exilio obligado en España entre 1975 y 1979. Fue asesora de la Universidad del Cine y del Sundance Film Festival, y ejerció la docencia en la Escuela Grupo Profesionales de Cine (1979-1981), la Escuela Superior de Artes Cinematográficas (1981-1983) y en el Taller de Autores Teatrales y Cinematográficos (1981-1983).
"Hoy falleció Aída Bortnik, guionista de La historia oficial , entre muchas otras. Uno de mis grandes maestros de la vida", afirmó el director de cine Juan José Campanella en las redes sociales, sintetizando el sentimiento que genera la pérdida de una de las voces fundamentales del cine argentino de los 70 y los 80. Junto con él, Aída realizó un exitoso curso llamado Escribir Cine, sobre guión cinematográfico.
Como es de suponer, muchos actores lamentaron su partida, como Graciela Borges, quien le dedicó un mensaje a través de su cuenta de Twitter: "Murió mi entrañable amiga Aída Bortnik. La mejor guionista del cine argentino. Gracias genia, te debo mucho".
La admiración de sus pares siempre fue manifiesta. El guionista Mario Segade contó: "En casa de Aída Bortnik, en 2001, nacía la lista para las elecciones de Argentores y llevamos a [Juan Carlos] Mesa- [Hugo] Midón. Perdimos por fraude. Mi recuerdo para esa magnífica autora y para muchos compañeros de esa aventura que ya no están".
En 1999 dictó un curso de posgrado en escritura cinematográfica en la Universidad del Cine. Fue primera profesora invitada, nombrada por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (1998).
Anoche, en el Tabarís, el director Ariel del Mastro y el elenco completo de la versión musical de Tango feroz no solamente le dedicaron esa última función, sino que le hicieron un homenaje.
Voceros de la Academia del Cine de la Argentina informaron a la agencia Télam que el velatorio de Aída Bortnik se extendería hasta hoy por la mañana, pero, al cierre de esta edición, aún se desconocía dónde serán inhumados sus restos.
ALGUNOS DE SUS GRANDES TÍTULOS
La historia oficial
No sólo ganó un Oscar como mejor película, sino que su guión estuvo nominado
Tango feroz
Uno de los grandes títulos del cine de la década del 90, hoy convertido en musical
Cenizas del paraíso
También con Piñeyro hizo el guión de este exitazo con Leo Sbaraglia y Héctor Alterio
Caballos salvajes
Otro éxito en sociedad con el guionista y director Marcelo Piñeyro, en 1995
sábado, 27 de abril de 2013
RADIO LA COLIFATA
HOSPITAL MUNICIPAL JOSÉ TIBURCIO BORDA
jueves, 25 de abril de 2013
JUAN BAUTISTA ALBERDI
Juan Bautista Alberdi (San Miguel de Tucumán, 29 de agosto de 1810 - Neuilly-sur-Seine, Francia, 19 de junio de 1884) fue un abogado, jurista, economista, político, estadista, diplomático, escritor y músico argentino, autor intelectual de la Constitución Argentina de 1853
Casa Natal de J.B.Alberdi (óleo)
Su padre, Salvador Alberdi, era un comerciante vasco, que había dirigido una de las cuatro compañías que organizó José Ignacio Garmendia y Alurralde para la defensa de Buenos Aires en las Invasiones Inglesas. Su madre, Josefa Aráoz y Balderrama, una criolla que falleció a causa del parto de Juan Bautista, era miembro de una de las más importantes familias tucumanas.1
Su familia apoyó la Revolución de Mayo desde sus inicios y su padre frecuentaba al general Manuel Belgrano cuando éste estaba al mando del Ejército del Norte. Salvador Alberdi falleció en 1822, y su hijo Juan Bautista quedó al cuidado de sus hermanos mayores.1
Estudios
Se trasladó desde muy joven a Buenos Aires, donde estudió en el Colegio de Ciencias Morales, gracias a una beca de estudio otorgada por la provincia de Buenos Aires. Abandonó prematuramente sus estudios en 1824 debido a que no se adaptó a las exigencias de la enseñanza. En esos años se desarrolló su gusto por la música.
Se empleó como ayudante de comercio en la casa de Juan B. Maldes, que había sido colaborador de su padre, y cuyo negocio se encontraba enfrente del Colegio. Dado que veía diariamente a sus compañeros, pronto se arrepintió y retomó sus estudios, cursando en el departamento de jurisprudencia en la Universidad de Buenos Aires. Continuaría sus estudios en la Universidad de Córdoba, aunque no los completó en esa época: los continuaría en Montevideo en 1840 y obtendría su título de doctor en jurisprudencia durante su estadía en Chile.
En esos años en Buenos Aires se dedicó a la música y compuso obras clásicas de piano, guitarra y flauta para sus amigos. En 1832 escribió su primer libro, El espíritu de la música.
En 1834 viajó a su provincia natal, deteniéndose para rendir exámenes en Córdoba, obteniendo el título de bachiller en leyes. Éste no lo habilitaba para ejercer la profesión porque para ello debía cursar dos años en la Academia de Práctica Forense y rendir un examen ante la Cámara de apelaciones.
En Tucumán colaboró con el gobernador Alejandro Heredia, a quien dedicó un folleto titulado “Memoria descriptiva de Tucumán”. El caudillo tucumano le ofreció habilitarlo por decreto para el ejercicio profesional e incorporarlo a la legislatura para que se quedara radicado en su provincia, pero Alberdi se negó, aduciendo que aún no era abogado y que quería doctorarse en Buenos Aires.
[editar]La generación del '37
A fines de 1835 regresó a Buenos Aires, donde se unió al llamado Salón Literario, fundado por Marcos Sastre y frecuentado por Juan María Gutiérrez, José Mármol, Miguel Cané entre otros jóvenes, con los que se vinculó a la llamada generación del '37. Estos intelectuales adhirieron a las ideas de la democracia liberal y se asumieron como continuadores de la obra de la Revolución de Mayo, propiciando una organización mixta del país como respuesta al enfrentamiento entre federales y unitarios.
En 1837, siendo aún estudiante, publicó lo que pensaba que sería su tesis doctoral: el Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho, en que pretendía hacer un diagnóstico de la situación nacional y sus posibles soluciones. Esta obra estuvo influenciada por la corriente historicista que fundara Friedrich Carl von Savigny en Alemania y fue la fundación del historicismo jurídico argentino, doctrina que consideraba al sistema jurídico como un elemento dinámico y continuamente progresivo de la vida social.
Ese mismo año editó un periódico, La moda, del cual se publicaron en total veintitrés números. Estaba dedicado a divulgar la evolución de la moda en Europa: vestimenta femenina y masculina, música, poesía, literatura y costumbres. Alberdi escribía bajo el apodo de "Figarillo".
[editar]La oposición a Rosas
En noviembre de 1838, debido a su negativa a prestar juramento al régimen del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas y a la persecución de la Mazorca -organización parapolicial creada por Rosas para atemorizar a sus adversarios- se disolvió el Salón Literario, formándose una logia llamada "La joven argentina", cuyos estatutos fueron confiados a Alberdi.
La persecución de parte de Rosas llevó al exilio a la mayoría de sus miembros en países limítrofes. Alberdi hizo lo mismo, exiliándose en Montevideo. Dejaba en Buenos Aires una amante y un hijo recién nacido al cual nunca reconoció: se llamaba Manuel y lo mencionaría años más tarde en su testamento, llamándolo "mi pariente".
[editar]Exilio
A Montevideo llevó las ideas de organización nacional y constitucionalismo llevando en su equipaje los estatutos de la nueva asociación, que se editarían luego con el nombre de "Dogma Socialista".[cita requerida]
En Montevideo trabajó como abogado y periodista apoyando la intervención francesa contra el gobierno de Rosas y escribiendo artículos en varios periódicos, respaldando las acciones militares de ese país contra el suyo. También fue secretario del general Juan Lavalle, de quien se alejó debido a diferencias políticas. En este período escribió sus dos obras de teatro: La Revolución de Mayo y El gigante Amapolas, sátira sobre el régimen rosista y caudillista.
En Montevideo contribuyó con el periódico El Inciador, donde escribían otros exiliados argentinos, y El Corsario, entre otros.
En 1843, durante el sitio militar de Montevideo por un ejército comandado por Oribe pero subvencionado por Rosas, logró escapar disfrazado de marinero francés y se trasladó a Europa acompañado por su amigo Juan María Gutiérrez por un breve período. Residió en París unos pocos meses y conoció al general José de San Martín.
Regresó ese mismo año a América instalándose en Valparaíso, Chile, donde revalidó su título y ejerció como abogado ganando enorme prestigio. Allí presentó su tesis doctoral, que llevó por título 'Sobre la conveniencia y objetos de un Congreso General Americano', donde Alberdi expuso la idea de una unión americana por medio de herramientas tales como una unión aduanera. Adquirió la finca Las Delicias y se puso en contacto con Domingo Faustino Sarmiento, cabeza de la emigración argentina en Chile. Escribió numerosos artículos costumbristas en los periódicos chilenos con el seudónimo de Figarillo.
En Chile se dedicó a estudiar la constitución de los Estados Unidos, con la idea de copiar lo que se pudiera para la de Argentina, cuando llegara el caso de sancionarla. Quería estar preparado para cuando se volviera a discutir la constitución argentina a la cual se oponía el régimen rosista. Pero utilizó una mala traducción, de modo que interpretó erróneamente varios pasajes.2
[editar]La Constitución de 1853
Juan Bautista Alberdi.
Producida la derrota de Rosas como consecuencia de la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852, de inmediato se puso a escribir un tratado sobre la futura constitución argentina. Esta fue su principal obra a la que denominó las Bases y Puntos de Partida para la Organización Política de la República Argentina, tratado de derecho público editado por la imprenta del periódico El Mercurio, de Valparaíso. Este libro lo llevó a la fama, tardó apenas un par de semanas en escribirlo y lo publicó en mayo de ese mismo año. Meses después lo reeditaría con ampliaciones, incluyendo un proyecto de Constitución, basado en la Constitución Argentina de 1826 y en la de los Estados Unidos.
En 1853 publicó un tratado complementario de Bases llamado Elementos de derecho público provincial argentino.
Todo el ideario alberdiano tuvo como fundamento el liberalismo tanto político cuanto económico.
Frente a un país casi despoblado, su principal preocupación fue su población. A tal fin favoreció la inmigración europea, especialmente de los pueblos del norte. Escribió:
Aunque pasen cien años, los rotos, los cholos o los gauchos no se convertirán en obreros ingleses... En vez de dejar esas tierras a los indios salvajes que hoy las poseen, ¿por qué no poblarlas de alemanes, ingleses y suizos?... ¿Quién conoce caballero entre nosotros que haga alarde de ser indio neto? ¿Quién casaría a su hermana o a su hija con un infanzón de la Araucanía y no mil veces con un zapatero inglés?
Tenemos suelo hace tres siglos, y sólo tenemos patria desde 1810. La patria es la libertad, es el orden, la riqueza, la civilización organizados en el suelo nativo, bajo su enseña y en su nombre. Todos estos elementos nos han sido traídos de Europa, desde las ideas hasta la población europea.
En las Bases escribió su lema central:
Gobernar es poblar.
Fuertes fueron sus críticas al estatismo de la herencia colonial hispana, principal barrera, en su opinión, al progreso de la América independiente.
La Constitución es, en materia económica, lo que en todos los ramos del derecho público: la expresión de una revolución de libertad, la consagración de la revolución social de América. Y, en efecto, la Constitución ha consagrado el principio de la libertad económica, por ser tradición política de la revolución de mayo de 1810 contra la dominación española, que hizo de esa libertad el motivo principal de guerra contra el sistema colonial o prohibitivo
En su libro Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina, que también fue una obra complementaria de las "Bases", expresó claramente su pensamiento como jurista y como economista:
El que no cree en la libertad como fuente de riqueza, ni merece ser libre, ni sabe ser rico. La Constitución que se han dado los pueblos argentinos es un criadero de oro y plata. Cada libertad es una boca mina, cada garantía es un venero. Estas son figuras de retórica para el vulgo, pero es geometría práctica para hombres como Adam Smith. Llevad con orgullo, argentinos, vuestra pobreza de un día; llevadla con esa satisfacción del minero que se para andrajoso y altivo sobre sus palacios de plata sepultados en la montaña, porque sabe que sus harapos de hoy serán reemplazados mañana por las telas de Cachemira y de Sedán. - La Constitución es un título de propiedad que os llama al goce de una opulencia de mañana. El que no sabe ser pobre a su tiempo, no sabe ser libre, porque no sabe ser rico.
Los constituyentes que se reunieron en Santa Fe, entre cuyos redactores se encontraba su amigo Gutiérrez, sancionaron la Constitución Argentina de 1853 en base al texto de las Bases de Alberdi.
En esa época se cruzó con Domingo Faustino Sarmiento en una polémica ideológica —limitada dentro del liberalismo— plasmada en las Ciento y una del sanjuanino y las Cartas quillotanas del tucumano. En este debate entre los dos más importantes iuspublicistas argentinos, ambos mostraron sus dotes de estadistas, sus semejanzas y sus diferencias políticas. Ambos fueron los padres de la Constitución Argentina de 1853/60 que culminó con el poder constituyente originario de ese estado.
[editar]La diplomacia en Europa
El presidente Justo José de Urquiza le ofreció a Alberdi el cargo de Ministro de Hacienda de su país, pero lo rechazó. En cambio, aceptó funciones diplomáticas en Europa a partir de 1855. Urquiza le encargó la misión de obtener en Europa el reconocimiento de la Confederación Argentina bajo la nueva Constitución y evitar el reconocimiento del Estado de Buenos Aires, escindido de la Confederación, como nación independiente, misión que Alberdi cumple con éxito y que le valió el encono del general Bartolomé Mitre y de Domingo Faustino Sarmiento, tirria profundizada luego por la oposición frontal de Alberdi a la Guerra de la Triple Alianza, actitud que le valió ser calificado como "traidor".
En 1862, Alberdi publicó en Francia su obra De la anarquía y sus dos causas principales, del gobierno y sus dos elementos necesarios en la República Argentina, con motivos de su reorganización por Buenos Aires, donde analizaba la problemática situación del país y sus raíces históricas.
[editar]La diputación por Tucumán
Sus gestiones en el exterior fueron interrumpidas a partir de la organización de la República, en 1862 al asumir la presidencia Mitre, triunfador sobre Urquiza en Pavón. Regresó a establecerse en Argentina el 16 de septiembre de 1878 al ser elegido como diputado al Congreso Nacional por su provincia. A su regreso se reconcilió con Sarmiento.
En tal calidad asistirá a la lucha por la sucesión presidencial desatada en 1880 cuando el gobernador de Buenos Aires, Carlos Tejedor se subleva contra el presidente Nicolás Avellaneda. Este último traslada la sede del gobierno al pueblo de Belgrano siendo seguido por parte del congreso, actitud que no es compartida por Alberdi. Al vencer Avellaneda en la contienda, Buenos Aires fue declarada Capital de la Nación por ley que fue refrendada por la legislatura provincial. Los diputados que no acompañaron al presidente fueron declarados cesantes.
Durante este época fue designado doctor honoris causa por la Facultad de Derecho y en tal carácter asistió a la colación de grados celebrada el 24 de mayo de 1880, acto en el que estaba invitado a usar de la palabra, pero no pudiendo hacerlo en razón de su delicada salud, entregó su discurso a uno de los graduados, Enrique García Merou, que luego sería su biógrafo. La disertación se tituló y luego editó bajo el acápite de "La omnipotencia del Estado es la negación de la libertad individual" en la que resumía sus ideas sobre la doctrina del estado omnipotente a la cual oponía la tesis cristiana que consagra el valor inviolable de la libertad y la personalidad humana, base del progreso y la civilización.
Mitre, avivando viejos rencores acuñados en su posición crítica al conflicto bélico con el Paraguay que originó otro de los libros alberdianos más difundidos llamado "El crimen de la guerra", se empeñó en desacreditarlo por medio del diario La Nación, se opuso a la iniciativa de imprimir sus obras completas por parte del Estado Nacional mediante un proyecto de ley que el presidente Julio Argentino Roca, sucesor de Avellaneda, envía al Congreso y a su nombramiento como embajador en Francia. Las obras fueron editadas, pero en el senado no obtuvo el consenso necesario para la designación diplomática.
Abrumado por esta circunstancia, Alberdi se marchó nuevamente a Francia.
Fallecimiento y destino de sus restos
Cenotafio de Juan Bautista Alberdi en el cementerio de la Recoleta, exmausoleo actualmente conservado como monumento.
Murió en Neuilly-sur-Seine, suburbio de París, el 19 de junio de 1884, a la edad de 73 años, recibiendo cristiana sepultura sus restos en el cementerio de dicha localidad.
El político había adquirido previamente una tumba, con busto y lápida incluidos, en el cementerio parisino de Père Lachaise, pero, por decisión de sus albaceas, sus restos nunca llegaron a ocuparla.3 Aunque vacía, esta tumba de París permanece en pie, lo que a veces sigue siendo causa de confusión a pesar de que no figura en las guías oficiales de esta famosa necrópolis.4
El 27 de abril de 1889 sus restos fueron exhumados para ser repatriados por decreto del presidente Miguel Juárez Celman. Embarcados el 28 de mayo de 1889 a bordo del vapor "Azopardo", se los trasladó en principio a la Catedral de Buenos Aires, donde se le rindieron honores hasta el 5 de junio, fecha en que se ubicaron en la bóveda de la familia Ledesma en el Cementerio de la Recoleta, que los albergó hasta ser depositados en el mausoleo erigido en un terreno donado por la Municipalidad.
Actualmente, Alberdi cuenta con dos cenotafios, en ninguno de los cuales está sepultado: sus restos reposan en un nicho especialmente construido en la casa de gobierno de Tucumán, su provincia natal.
domingo, 21 de abril de 2013
LA TIERRA AVISA
MANUEL de SARRATEA
Manuel de Sarratea
Manuel de Sarratea
2.º gobernador de Buenos Aires
18 de febrero – 6 de marzo de 1820
Predecesor Matías de Irigoyen
Sucesor Juan Ramón González Balcarce
4º gobernador de Buenos Aires
11 de marzo – 2 de mayo de 1820
Predecesor Juan Ramón González Balcarce
Sucesor Ildefonso Ramos Mexía
Datos personales
Nacimiento 11 de agosto de 1774
Ciudad de Buenos Aires, Gobernación del Río de la Plata
Fallecimiento 21 de septiembre de 1849
Limoges, Francia
Manuel de Sarratea.
Nació el 11 de agosto de 1774 en la ciudad de Buenos Aires, hijo de Martín Simón de Sarratea Idígoras, nativo de Oñate, Guipúzcoa, y Tomasa de Altolaguirre Pando Patiño.
Fue educado en Madrid. Regresó al país con el fin de intervenir en una misión diplomática. Participó de la Revolución de Mayo de 1810 y por consejo de Belgrano fue embajador ante Lord Strangford en Río de Janeiro, donde tuvo poco éxito. Al ser disuelta la Primera Junta, formó parte del gobierno que le sucedió, el llamado Primer Triunvirato. Entre las medidas de éste se contó un tratado con el virrey Francisco Javier de Elío, por el que se le cedía la Banda Oriental a éste.
En 1812, después del cambio de autoridades en Montevideo, el tratado se rompió y se reinició la guerra contra los realistas de esa ciudad. La mayor parte de los orientales habían abandonado el territorio, siguiendo a su caudillo, José Artigas. Sarratea se hizo cargo del ejército en la Banda Oriental, considerando que su principal misión era quitarle las tropas a Artigas. Lo intentó por las buenas y luego por el soborno; como no tuvo éxito, declaró traidor a Artigas. Pero esta medida fue rechazada por el resto del Triunvirato.
Mientras tanto, el Triunvirato fue dominado por su ministro Bernardino Rivadavia, hasta su caída en octubre de 1812. A pesar de no ser ya parte del gobierno, Sarratea siguió a cargo del ejército hasta principios del año siguiente, en que fue reemplazado por José Rondeau. Sólo cuando el ex triunviro se fue, Artigas y sus hombres se incorporaron al sitio de Montevideo.
Permaneció inactivo durante más de dos años, hasta que el Director Gervasio Posadas lo envió en misión diplomática a Madrid y Londres. Al llegar a España ofreció al rey la sumisión de las Provincias Unidas del Río de la Plata a la corona española bajo una cierta autonomía. Pero fue tratado como representante de un grupo de rebeldes, y tuvo que huir hacia Inglaterra. Allí se encontró con otros dos embajadores, Belgrano y Rivadavia, a quienes convenció de una idea: coronar como rey del Río de la Plata a un hermano de Fernando VII, Francisco de Paula de Borbón, con el aval de su padre, Carlos IV. Las negociaciones llegaron bastante lejos, e incluso redactaron un proyecto de constitución monárquica; como el mismo príncipe se negó, planearon secuestrarlo para coronarlo en Buenos Aires.
[editar]Gobernador de Buenos Aires
Regresó al Río de la Plata a mediados de 1816 y fue ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores del Directorio, a cargo de Juan Martín de Pueyrredón. Renunció por motivos de salud, y enseguida entró en contacto con la oposición federal porteña, terminando desterrado en Montevideo por orden del mismo Director.
Después de la batalla de Cepeda se unió al ejército federal dirigido por Estanislao López y Francisco Ramírez. Éstos lo enviaron como representante suyo ante el cabildo de Buenos Aires, al que convenció de nombrarlo gobernador. Asumió el 18 de febrero de 1820. Enseguida firmó con los jefes federales el Tratado del Pilar, por el que la provincia se reconocía como igual a las demás Provincias Unidas.
Entre las cláusulas secretas del Tratado se comprometió a entregar un importante armamento a los caudillos vencedores. Cuando los militares se enteraron de que se las estaba entregando, se levantaron en su contra y lo depusieron el 6 de marzo, nombrando en su lugar al general Juan Ramón Balcarce. Pero éste se sostuvo en el poder menos de una semana, porque el general Ramírez amenazó con atacar la ciudad si no se cumplía con toda la entrega acordada.
Asumió su gobierno nuevamente el 11 de mayo, y le cedió también a Ramírez algunas unidades militares, al mando del coronel Lucio Norberto Mansilla. No logró contener el permanente estado de anarquía en que se debatía la provincia ni volver a la obediencia a los militares, por lo que renunció en mayo.
Se unió al ejército de Ramírez en su campaña contra Artigas, y la derrota de éste fue tal vez su mayor éxito personal. También participó en los preparativos de la guerra del caudillo entrerriano contra Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, que terminó en un desastre. Por un tiempo estuvo alejado de la política.
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