domingo, 11 de mayo de 2014

HIMNO NACIONAL ARGENTINO


Himno Nacional Argentino
BLAS PARERA
LÓPEZ Y PLANES ¿Problemas al reproducir este archivo? El Himno Nacional Argentino es el himno oficial de Argentina. Fue escrito por Vicente López y Planes en 1812, y compuesto por Blas Parera en 1813. Originalmente fue denominado Marcha patriótica, luego Canción patriótica nacional, y posteriormente Canción patriótica, una publicación en 1847 lo llamó "Himno Nacional Argentino", nombre que ha conservado hasta la actualidad. La versión original del himno dura 20 minutos y en 1924 fue abreviado a entre 3 minutos 30 segundos y 3 minutos 53 segundos. En algunas publicaciones extranjeras aparece erróneamente bajo el nombre de ¡Oíd, mortales!, que son las primeras palabras de la canción. La forma de ejecución y el texto están establecidas en el decreto 10.302 de 1944. Historia Vicente López y Planes, autor de la letra del Himno Nacional Argentino. Blas Parera y Moret, autor de la música del Himno Nacional Argentino. Primera ejecución del Himno Nacional, en la casa de María Sánchez de Thompson. El 24 de mayo de 1812 se presentó en la "Casa de Comedia" de Buenos Aires la obra teatral "El 25 de Mayo" de Blas Parera, referida a la Revolución de Mayo de 1810, la cual terminaba con un himno coreado por los actores. Uno de los espectadores, el porteño Vicente López y Planes, se sintió inspirado y esa misma noche escribió la primera estrofa de un himno para reemplazar al de Morante, al que el catalán Blas Parera había puesto música. El Triunvirato entendió que debía darle al pueblo un canto nacional de mayor importancia que el que hasta entonces se entonaba. En un oficio del 22 de julio de 1812, dirigido al Cabildo de Buenos Aires, sugería a éste que mandase a componer "la marcha de la patria", para ser ejecutada al principio de las funciones teatrales, debiendo el público escucharla de pie y descubierto, así como en las escuelas al finalizar diariamente las clases. La Asamblea General Constituyente del Año XIII ordenó componer la letra del himno con fecha 6 de marzo de 1813 y lo aprobó como "Marcha Patriótica" el día 11 de mayo de 1813. Al día siguiente le encargó componer una nueva música a Blas Parera. En una sola noche terminó la partitura. En 1817, Parera abandonó la Argentina, viviendo varios años en Río de Janeiro y finalmente en España, donde murió.2 Sobre el exilio de Blas Parera se ha especulado mucho, indicándose que partió del país a causa de haber sido obligado a componer la música del himno; esta teoría carece de documentación que la avale. El musicólogo Carlos Vega, explica al respecto que, "meses antes de su partida, el gobierno argentino (recuérdese que el país estaba en guerra) exigió a todos los españoles residentes juramento de fidelidad a la patria naciente y morir por su independencia total, legalizando su adhesión mediante una carta de ciudadanía. Podría ser que la adopción de la nacionalidad argentina hubiera sido una imposición demasiado dura para el catalán, y acaso la causa de su extrañamiento súbito."3 Según la tradición, el 14 de mayo de 1813, en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson se cantó por primera vez siendo aquella dama quien interpretó sus estrofas. Se estima que la obra fue presentada el mismo día 25 de mayo de 1813 ya que el día 28 de ese mismo mes se cantó en el teatro durante una función patriótica efectuada durante la noche. Luego se lo conocería como Canción Patriótica Nacional, y más tarde simplemente como Canción Patriótica. Pero en una copia de 1847 aparece titulada como Himno Nacional Argentino, nombre que recibe en la actualidad. El testimonio de un viajero de la época da una idea de la amplia aceptación popular de la que gozaba el nuevo himno: En 1817, un diplomático estadounidense, Henry M. Brackenridge, fue testigo de la extraordinaria difusión que había tenido en el pueblo rioplatense la canción patriótica que la Asamblea del año 1813 había consagrado como Marcha Nacional. Brackenridge viajaba en un pequeño barco desde Montevideo a Buenos Aires y, en el transcurso de la travesía, escuchó las estrofas del himno coreadas espontáneamente por sus acompañantes. El relato de Brackenridge, tomado de su libro Voyage to South America (Viaje a Sud América), publicado en Baltimore en 1819, decía: “Por la tarde, nuestros compañeros, después de beber un vaso de algo estimulante, rompieron con una de sus canciones nacionales, que cantaron con entusiasmo como nosotros entonaríamos nuestro ‘Hail Columbia!’. Me uní a ellos en el fondo de mi corazón, aunque incapaz de tomar parte en el concierto con mi voz. La música era algo lenta, aunque audaz y expresiva... este himno, me dijeron, había sido compuesto por un abogado llamado López, ahora miembro del Congreso, y que era universalmente cantado en todas las provincias de El Plata, así en los campamentos de Artigas, como en las calles de Buenos Aires; y que se enseña en las escuelas como parte de la esencia de la educación de la juventud...”4 La letra era marcadamente independentista y antiespañola, como correspondía al espíritu de la época. Tiempo más tarde la Asamblea del año XIII pide un "arreglo" de la letra, para que el himno quedara más acorde con los nuevos vientos que soplaban: Inglaterra se oponía vigorosamente a todo intento de autonomía en las colonias de España, su aliada en la guerra contra Napoleón. El embajador británico, Lord Strangford, hace saber al gobierno de Buenos Aires "lo loco y peligroso de toda declaración de independencia prematura". Desaparecen entonces estrofas que anunciaban que "se levanta a la faz de la Tierra una nueva y gloriosa Nación". Se infiltran, en cambio, conceptos monárquicos tan en boga entonces, cuando los próceres competían en candidaturas de príncipes europeos para gobernarlos: el príncipe portugués, el francés, el italiano...[cita requerida] No extraña entonces el "ved en trono a la noble igualdad", afrancesamiento relacionado con el propósito de coronar al duque de Orleans (aunque otros autores señalan que los orleanistas no estaban a favor de la "noble igualdad" de la Revolución francesa sino más bien lo contrario, que eran partidarios del Antiguo Régimen). O "sobre alas de gloria alza el pueblo, trono digno a su Gran Majestad", estrofa desaparecida en la versión definitiva. O "ya su trono dignísimo abrieron, las Provincias Unidas del Sur".[cita requerida] La música del himno experimentó en 1860 una modificación encomendada al músico Juan Pedro Esnaola, quien realizó una versión orquestada más rica desde el punto de vista armónico. Tenido por Himno Nacional, la Canción Patriótica de Vicente López y Planes; a través de un largo período de la nacionalidad fue interpretado de acuerdo con el texto original; pero una vez desaparecido el furor de la contienda contra España, en aras de un acercamiento político con ésta, debido a numerosas críticas por parte de representantes diplomáticos españoles, la canción nacional sufrió en su enunciado una modificación de forma en lo relativo a aquella parte que pudiera tener un concepto peyorativo para otros países. Durante la segunda presidencia del general Julio Argentino Roca, el 30 de marzo de 1900 un decreto refrendado con la firma del Presidente de la Nación y de los ministros Luis María Campos, Emilio Civit, Martín Rivadavia, Felipe Yofre, José María Rosa y Martín García Merou disponía que: "Sin producir alteraciones en el texto del Himno Nacional, hay en él estrofas que responden perfectamente al concepto que universalmente tienen las naciones respecto de sus himnos en tiempo de paz y que armonizan con la tranquilidad y la dignidad de millares de españoles que comparten nuestra existencia, las que pueden y deben preferirse para ser cantadas en las festividades oficiales, por cuanto respetan las tradiciones y la ley sin ofensa de nadie, el presidente de la República, en acuerdo de ministros decreta: Artículo 1°. En las fiestas oficiales o públicas, así como en los colegios y escuelas del Estado, sólo se cantarán la primera y la última cuarteta y el coro de la Canción Nacional sancionada por la Asamblea General el 11 de mayo de 1813." Desaparecieron así las marciales referencias a "los bravos [argentinos] que unidos juraron su feliz libertad sostener, a esos tigres sedientos de sangre [los españoles] fuertes pechos sabrán oponer". También se quitó: "Son letreros eternos que dicen: aquí el brazo argentino triunfó, aquí el fiero opresor de la Patria [el soldado español] su cerviz orgullosa dobló". Música En 1813, la Asamblea General Constituyente que regía la actual República Argentina encargó a Blas Parera la composición de lo que sería la Marcha Patriótica, con letra de Vicente López y Planes. En 1860 Juan Pedro Esnaola realizó algunos cambios a la música basándose en anotaciones manuscritas del compositor. Por el decreto número 10.302 del 24 de abril de 1944, esta Marcha fue aprobada como el Himno Nacional Argentino. Hoy en día, la versión vigente del Himno corresponde a la transcripción realizada por Luis Lareta, que se ajusta a lo acordado el 25 de septiembre de 1928 por el Poder Ejecutivo de la Nación. Ya en 1900 se había reglamentado por decreto del Poder Ejecutivo utilizar una versión reducida de la marcha para actos oficiales y públicos.

Himno Nacional Argentino - Versión Completa

sábado, 10 de mayo de 2014

LA VOCACIÓN - EL PELLISCO


DOMINGO 4 MAYO, 2014 Vocación El secreto del éxito es el entusiasmo. Aquella leyenda pintada en letras gigantes, en la pared de la innovadora empresa tecnológica, la interpeló. ¿Sería que ella no era tan exitosa porque no tenía entusiasmo? Asumiendo que la etimología de esa palabra significaba “Dios adentro de uno”, Paloma se dio cuenta que hacía mucho que ella no estaba entusiasmada. No sentía ninguna divinidad dentro suyo, ninguna alegría profunda por hacer lo que hacía. Conocía bien el hecho de ser atravesada por una pasión, una vocación que hacía vibrar el alma. Volvió a echar un vistazo a esas imponentes oficinas abiertas en el último piso de una moderna torre. Un centenar de personas trabajaban divertidas, apasionadas. Entusiasmadas. Lo opuesto del trabajo caricaturizado por Chaplin en la película Tiempos Modernos. No le cupo ninguna duda que el fundador de esta empresa debía ser un tipo totalmente entusiasmado con lo que hacía. Sino, era imposible haber puesto en marcha semejante movimiento. Paloma se preguntó cuál sería la motivación profunda de ese señor. Y cuál sería la de la mayoría de las personas que trabajaban ahí. ¿Qué les despertaba el líder? ¿Éxito? ¿Acaso el hecho de ser parte de un proceso exitoso era suficiente? Las elecciones democráticas solían demostrar que buena parte de la sociedad prefería votar por el ganador antes que por alguien bueno pero sin tantas chances. Los seres humanos solían querer subirse a cualquier tren que fuera ganador. Sin embargo, parecía difícil imaginar que algo así fuera lo que pasaba en esas oficinas. En el corazón de aquellos empleados debía haber algo más trascendente que el dinero o el mero éxito. Un año atrás, en una cena de recaudación de fondos, el presidente de una fundación que promovía políticos virtuosos había comentado que en la universidad de Harvard sólo había 35 compatriotas estudiando política. Que no eran muchos, y que la mayoría tenía muchas ganas de regresar al país para hacer carrera en su tierra. Pero que el principal obstáculo era el dinero. “- Es muy difícil pedirles que vuelvan a trabajar a nuestro país por mil quinientos dólares, cuando al graduarse pueden elegir trabajar en Mc Kinsey por siete mil….”, comentó con un dejo de frustración. Sin embargo, uno de los empresarios que habían sido convocados para ver si apoyaban económicamente a la fundación, cortó al presidente en forma tajante. “- Si alguien que sueña con hacer política está dispuesto a trabajar en Mc Kinsey, en realidad no sirve. Hay que dejarlo.” Ante la atónita mirada del resto de los asistentes por el rigor de su expresión, el empresario amplió su idea: “- Mc Kinsey es una de las mejores consultoras mundiales en temas empresariales. Tal vez la mejor. Pero no tiene nada que ver con la política. Si alguien puede resignar tan rápidamente lo que siente por una cuestión de dinero, en realidad tiene una vocación muy débil. Y entonces es mejor dejar que siga otro camino, no hacerlo perder tiempo, ni que la fundación malgaste recursos.” Aquella reflexión interpeló no sólo a Paloma sino también a buena parte de los presentes. ¿Quién tenía una vocación tan fuerte para seguir adelante contra viento y marea? Y sobre todo; ¿quién menor de treinta años podía tener eso tan claro? Por lo general solía ir mostrándose con los años, pero a la par de restricciones crecientes. Para cuando las personas empezaban a saber quiénes eran, y tenían bastante noción de lo que les gustaba y lo que no, ya tenían una familia que mantener, muchas responsabilidades, y poco margen de libertad para seguir a su corazón. Por otra parte, casi nadie abandonaba un buen nivel de ingresos para ponerse a hacer algo más apasionante pero que no le permitiera mantener el nivel de vida que tenía. Clásico dilema humano. En todo caso, el desafío parecía ser moverse en dirección a lo vocacional, sin grandes rupturas. Evolución en lugar de revolución. A cierta edad, las personas ya sabían que las revoluciones no duraban. Ni las políticas, ni las personales. Era mucho más fácil hacerlas, que sostenerlas. Por eso, después de un tiempo, todas languidecían, como un helado derritiéndose sobre el asfalto en el verano. Paloma volvió al presente, y a la idea de que el secreto del éxito era el entusiasmo. Sintió la frase como reveladora. Implicaba matar dos pájaros de un tiro: hacer lo que le gustaba, y poder ser exitosa. Una vida perfecta. Conectada con lo que la hacía vibrar, y siendo reconocida por todos. Varias imágenes vinieron a su mente cuando trató de reconocer su vocación. A los quince años, después de actuar magistralmente en el colegio, la directora le había dicho a su papá que Paloma podía ser una gran actriz. Su corazón se había iluminado, aunque ese fuego solo durara instantes. Su padre había sido el verdugo de la ilusión, reconociendo que su hija tenía mucho talento, pero que iba a estudiar una carrera seria. ¿Qué margen tendría ella para ser actriz después de semejante limitación? Muy poco, pero definitivamente alguno. De hecho, otra compañera suya se había animado a jugarse por la actuación. Si bien era cierto que había sido mucho más acompañada por sus padres, esa chica había abandonado el colegio en tercer año, provocando grandes tensiones familiares. Sin embargo, con el correr de los años y al verla realizarse, sus padres habían aceptado que aquella decisión había sido la correcta. Paloma no había tenido esa familia, pero tampoco el coraje de romper con lo que querían sus padres. En el fondo, había preferido sacrificar su vocación con tal de no pelearse a muerte con su familia, y correr el riesgo de ser desterrada afectivamente. Ahora venía a darse cuenta que el precio que había pagado por tal elección era aún mayor. Al terminar la secundaria había elegido una carrera seria en vez de la actividad que era su pasión. Le parecía que no era posible, sin imaginar que esa decisión significaría la ruptura final con su interioridad. De ahí en más, Paloma tendría enormes dificultades en conectar con lo que le pasaba. Después de todo; ¿para qué conectar si la valiosa información surgida de su interior era descartada, por no decir despreciada? Su mente se las arreglaría para que sus sentimientos y emociones no subieran a la cabeza, y así se minimizaran las frustraciones. El único problema era que el corazón siempre seguía sintiendo. Por más que esa información no llegara a la cabeza. Veinte años después el problema era mucho más grande, y seguía creciendo. Al igual que sostenían los tibetanos, Paloma ya no tenía ni idea de cuáles eran sus sueños, ni qué podía aspirar a soñar. Salió de aquella oficina totalmente contrariada. Con ganas de que alguien le dijera cómo encontrar su camino. Ese que había perdido hacía tantos años. ¿Sería posible que alguien se lo señalara, o esa era parte de la confusión? ¿Acaso el llevar tanto tiempo desconectada de sí misma, le hacía pensar que alguien de afuera podría indicarle qué cosas le darían sentido a su vida? Se dio cuenta que a lo sumo, podrían aconsejarla conceptual o teóricamente. Sin embargo, nunca podrían decirle lo que ella necesitaba descubrir por sí misma. Vino a su mente la historia en la que una joven Frida Khalo se presentaba ante el consagrado muralista Diego Rivera, para mostrarle sus cuadros y preguntarle si él le auguraba algún futuro como pintora. Como ella era de una familia pobre, si no tenía condiciones, no podía darse el lujo de pintar. De ser así, optaría por buscarse un trabajo normal con el que ganarse la vida. Pero la respuesta de Diego la había puesto en un lugar incómodo: “- Tu pregunta no tiene sentido. Si sos pintora, vas a pintar independientemente de tu origen y de lo que yo pueda decirte. Por el contrario, si no pintás es porque no eras pintora; La vocación no es una elección; es inevitable.” Paloma tomó conciencia que tenía una confusión importante. Era evidente que no podía volver el tiempo atrás y rectificar malas decisiones. Lo que sí podía, era empezar a restablecer, lentamente y en la medida de sus posibilidades, la conexión con su mundo interno. Darle lugar a lo que sentía, a lo que percibía. Y con esa brújula, ir redireccionando su vida. Nunca era tarde para aprender a vivir.

martes, 6 de mayo de 2014

PAPAS HOMOSEXUALES(Documental)

La homosexualidad en la Biblia

Matrimonio gay orgullo del hijo de diputado que dio el discurso más con...

Senado Matrimonio Igualitario Argentina - votación

El Gustloff - Cesar Revilla 2 de octubre de 2013 La sangrienta tragedia naval del Titanic na


Cesar Revilla 2 de octubre de 2013 La sangrienta tragedia naval del Titanic nazi Más de 9.000 personas fallecieron cuando los soviéticos hundieron el buque que enorgullecía a Hitler, el Wilhelm Gustloff, al final de la II GM Entre todas las tragedias navales que se han sucedido a lo largo de la Historia, el sobrecogedor choque del transatlántico Titanic contra un iceberg siempre se ha alzado por encima del resto. Sin embargo, existe una catástrofe algo más desconocida pero que, a día de hoy, sigue siendo el mayor desastre marítimo del mundo: el del Wilhelm Gustloff, un buque nazi en el que, tras ser torpedeado, murieron más de 9.000 refugiados y militares del Reich al final de la II Guerra Mundial. Aunque menos cinematográfica, la historia del Gustloff es, en muchos puntos, similar a la del gigante que chocó contra un iceberg. En ambos había botes salvavidas insuficientes para poner a salvo a todo el pasaje; en los dos hubo que usar armas de fuego para controlar a los pasajeros desesperados que intentaban subirse a las barcas de salvamento y en ambos hubo una ingente cantidad de fallecidos. No obstante, en la catástrofe del buque nazi fallecieron seis veces más personas que en el barco de la White Star Line. El buque de la Alegría La construcción de este gigante de los mares se dejó a cargo de los astilleros Blohm & Voss por mandato de Adolf Hitler, quien ordenó además que el buque debería ponerse a las órdenes de la Kraft durch Freude (KdF), una organización nazi dedicada a establecer las vacaciones de los habitantes de Alemania. En 1937, tras muchos meses de fabricación, este transatlántico fue botado definitivamente por el mismísimo Führer. «El primero de mayo de 1937 se anunció en la radio y en la prensa: “El primer buque de nueva construcción de la KdF del Frente Alemán del Trabajo será botado el 5 de mayo de 1937 en la explanada del astillero Blohm & Voss de Hamburgo. El Führer y canciller del Reich, Adolf Hitler, viene a Hamburgo para el acontecimiento. […] Todo Hamburgo está emocionado”», recuerda Heinz Schön, uno de los pocos hombres que lograron salvar la vida en esta catástrofe naval, en su libro «La tragedia del Gustloff. Relato de un superviviente». En cuanto a su nombre, y a pesar de que en un principio se barajaban otras posibilidades, finalmente se decidió botar este transatlántico como Wilhelm Gustloff en honor de un político nazi asesinado algunos años antes. Así, aquel 5 de mayo, miles de miembros del partido nazi, soldados, y civiles, enarbolaron sus banderas para recibir a este nuevo buque de recreo bajo los gritos de «Sieg heil» (victoria y gloria). El gran transatlántico de Hitler Con 208,5 metros de eslora y 23,5 metros de manga en su parte más ancha, este buque no contaba con la gran envergadura del Titanic (que le superaba en 60 y 5 metros respectivamente). No obstante, las dimensiones del barco nazi le convertían, según recoge Schön, en el 5º buque alemán de mayor tamaño y en el 25º a nivel internacional. El Gustloff fue ideado para transportar aproximadamente a 1.465 pasajeros por travesía (a los que se sumaban los aproximadamente 500 tripulantes), para lo cual necesitaba de unas colosales instalaciones en su interior. «Alimentar a casi 2.000 personas no era tarea fácil. En la cocina trabajaban 28 personas. Por menú se preparaban unos 400 litros de sopa, 160 litros de salsa, 400 kilos de verduras y 1000 kilos de patatas. […] En la cafetería se usaban cada día una media de 50 kilos de café, 100 kilos de azúcar, y en cada comida, 800 litros de líquido y 250 litros de leche. En el bufé, donde se cortaba, se untaba y se disponía el pan, se consumían 10.000 rebanadas de pan al día, dos barriles de mantequilla de 125 kilos y 100 kilos de queso en cada merienda» señala el superviviente. Este buque se destacaba además por una curiosa característica: no contaba con clases, pues todos los camarotes eran de un lujo considerable y similar. Sólo había una excepción, la estancia creada especialmente para Hitler. «El “Camarote del Führer” se diferenciaba de los demás camarotes del “barco sin clases” por un equipamiento mejor, aunque no extremadamente lujoso», completa Schön en su libro. Primeros travesías y transporte de la Legión Cóndor Después de realizar una travesía inaugural el 23 de marzo de 1938 sin incidentes, el Wilhelm Gustloff comenzó a llevar a cabo todo tipo de ostentosos viajes a múltiples partes del mundo. De hecho, pronto comenzó a hacerse famoso por efectuar un trayecto a la isla de Madeira. Para sus pasajeros, cruzar los mares a bordo de este inmenso transatlántico era todo un honor y un privilegio. Sin embargo, tras apenas unos meses en activo como barco de recreo, el Gustloff llevó a cabo la primera de las muchas misiones militares que, en un futuro, tendría que realizar. Y es que, el 22 de mayo de 1939 el Führer ordenó a este trasatlántico dirigirse a Vigo, donde tenía la orden de recoger a la Legión Cóndor, los soldados alemanes que habían combatido junto a Franco en la guerra española. «En España había finalizado la Guerra Civil. La participación alemana en esta guerra en suelo español, una especie de “escenario de prueba” para la Segunda Guerra Mundial, había comenzado el 1 de agosto de 1936 con la llegada de los primeros 85 voluntarios alemanes. Después, Hitler había decidido apoyar masivamente a Franco. Entre 1936 y año nuevo de 1939 invirtió 500 millones en este nuevo campo de maniobras para las tropas, en nuevas armas y en nuevas tácticas, en aviones alemanes, blindados, munición, y 20.000 soldados», determina el escritor alemán. Pocos días después, el Gustloff amarró en el puerto ante los aplausos y las lágrimas de alegría de los militares españoles. «A primera hora de la mañana del 25 de mayo de 1939 llegaron al Gustloff altos oficiales españoles y oficiales de aviación alemanes […] A la mañana siguiente […] la España de Franco se empleó a fondo para la despedida. Miles de fascistas estaban de pie en el puerto para decir adiós a sus compañeros de armas; la noche anterior tuvieron celebración a bordo con ellos», añade Schön. Un hospital sobre el mar No obstante, todo cambió para el Gustloff el día en que Hitler hizo oficial el inicio de la II Guerra Mundial. Aquella mañana del 1 de septiembre de 1939, el líder nazi se dirigió mediante un discurso a multitud de buques para ordenarles servir de apoyo a las Fuerzas Armadas convirtiéndose en barcos hospital. Con esta decisión, Hitler desveló definitivamente el maquiavélico plan que llevaba orquestando años atrás. Y es que, como Alemania tenía prohibida por la comunidad internacional la construcción de cualquier buque que pudiera ser destinado para la guerra, había ordenado crear varios barcos que pudieran reconvertirse rápidamente en hospitales y armas flotantes. Uno de ellos era el Gustloff, que en poco tiempo se modificó para surcar los mares como un buque enfermería. Para ello, se pintó enteramente de un blanco impoluto sólo atravesado por una gruesa línea verde. A su vez, se añadió en su chimenea el símbolo de la cruz roja. Si antes su aspecto era, cuanto menos, imponente, ahora este gigante había adquirido la apariencia de un fantasma. «A partir del 1 de septiembre de 1939 ya no hubo ningún buque de Fuerza y Alegría llamado Wilhelm Gustloff. […] Se terminó el sueño del buque de recreo, de las travesías marítimas para los trabajadores, de los espléndidos viajes a Madeira, alrededor de Italia y a los fiordos noruegos. Fue un breve sueño como buque de la KdF el que pudo soñar el Wilhelm Gustloff. Duró apenas un año y 116 días. El tiempo de la alegría había terminado», finaliza el escritor. Tras entrar a formar parte de la Armada, el Gustloff participó en varias misiones de rescate y curación de heridos a lo largo de toda la costa. A su vez, fue uno de los buques hospital movilizados por Hitler para llevar a cabo la «Operación León Marino» es decir, la ocupación nazi de Gran Bretaña. No obstante, finalmente este plan no se llevó a cabo. Al servicio del ejército Después de que se cancelara la «Operación León Marino» el Gustloff fue dado de baja como buque hospital y reconvertido, el 21 de noviembre de 1940, en una vivienda para la Sección II de la Segunda División de Instrucción Submarina. Además, para darle una mayor apariencia militar, se volvió a repintar de forma similar a los buques de la Kriegsmarine y se le añadieron algunas ametralladoras antiaéreas como posible defensa ante los cazas aliados. Sin duda, algo insuficiente para un transatlántico de esas dimensiones. «Acabó anclado en el puerto de Stettin durante más de cuatro años, convertido en el alojamiento de los cadetes de la cercana base de instrucción en guerra submarina», determina por su parte Justino Balboa en su libro «Grandes enigmas de la Segunda Guerra Mundial». En cambio, cuando la opinión general era que ya nunca volvería a navegar, el Gustloff recibió su última misión, la que condenaría a casi 10.000 personas a la muerte. «Operación Hannibal», el inicio de la matanza De esta forma, en enero de 1945 la situación cambió para el olvidado y amarrado Gustloff. Aquel fatídico mes, el transatlántico recibió la orden de dirigirse a la región de Gdynia -ubicada en Polonia- para rescatar a los refugiados alemanes que huían del avance del ejército rojo en la Prusia Oriental. Y es que los rusos, ávidos de venganza, se cernían ahora inexorablemente sobre el territorio nazi. El Gustloff formaba parte de la llamada «Operación Hannibal», un plan mediante el que los líderes nazis pretendían, con la ayuda de 1.100 buques, desplazar a más de dos millones de refugiados a territorio seguro y fuera del alcance de la guerra. No obstante, lo que no sabían los altos mandos era que, a pesar de que salvarían a un gran número de civiles, las aguas del Báltico quedarían teñidas de rojo con la sangre de los fallecidos en el hundimiento del transatlántico que, en su día, ordenó construir Hitler. «Todos los buques disponibles en el Báltico (militares, mercantes e, incluso, pesqueros) fueron destinados a la evacuación. En aquellos momentos, en el puerto, más de 60.000 refugiados trataban de abordar las naves, en un estado total de caos y confusión. Mientras los oficiales intentaban contabilizar y distribuir lo mejor posible a los pasajeros, eran muchos los que subían a bordo desordenadamente burlando la guardia», explica Balboa. Una carga 9 veces superior a la debida Eran momentos desesperados, pues quedarse en tierra para la población significaba hacer frente a una muerte casi segura. Por ello, y a pesar de que se habían asignado una serie de pasajes provisionales para el Gustloff, fueron miles los que lograron hacerse un hueco a costa de la incapacidad moral de los guardias, quienes no pudieron negar la entrada a nadie. Así, el transatlántico contaba el día de su partida con miles de pasajeros a bordo. «Las últimas investigaciones dicen que (con independencia de las cifras oficiales) a bordo del Gustloff se hacinaron 8.956 refugiados, 918 oficiales y marineros de la 2ª División de Submarinos, 373 mujeres del cuerpo femenino auxiliar de la armada, 173 auxiliares y 162 heridos graves, lo que hacía un total de 10.582 personas» completa el autor de «Grandes enigmas de la Segunda Guerra Mundial». Es decir, el transatlántico partía nada menos que con una carga 9 veces superior a la aconsejable. Sin embargo, el problema no era únicamente que no quedara ni un resquicio libre en el veterano buque –algo que dificultaba las posibilidades de supervivencia en caso de catástrofe naval-, sino que no había a bordo botes suficientes para todos los pasajeros. De hecho, en caso de que sucediera un contratiempo y se hiciera necesario abandonar a su suerte el barco, únicamente existían balsas de salvamento para unas 5.000 personas. Partida hacia la muerte Con todos estos problemas en sus anchas y metálicas espaldas, el Gustloff levó anclas el 30 de enero de 1945, día en el que, curiosamente, los alemanes celebraban la subida de Adolf Hitler al poder en Alemania. Aquel día, en cambio, los ánimos no estaban para fiestas. El frío sacudía a aquellos que se encontraban en las cubiertas superiores y la baja temperatura del mar hacía imposible la supervivencia de aquel desdichado pasajero que resbalara y cayera al mar. Por su parte, la tripulación militar del buque tampoco celebraba realizar ese viaje, pues sabían que estaban casi indefensos ante cualquier ataque. De hecho, temían sobremanera un asalto marítimo debido a la presencia en el Báltico de multitud de submarinos soviéticos y a la escasa escolta que había recibido el Gustloff (un pequeño torpedero –el Löwe- que poco podría hacer ante una ofensiva coordinada del enemigo). La decisión fatal Tras algunas horas de viaje, y con los nervios a flor de piel, un mensaje llegó a los capitanes nazis que dirigían el buque. Las noticias no podían ser peores. Según se explicaba, una unidad de dragaminas alemana navegaba en su dirección y había peligro de colisión. Por ello, se hacía necesario encender las luces de posición del navío, hasta ahora apagadas, para que los barcos pudieran esquivar al poderoso Gustloff. El navío se llevó al fondo del mar casi 10.000 almas Tras una acalorada discusión en el puente, los oficiales dieron la orden y las luces se encendieron. Sin embargo, y exactamente como temían, el breve momento en el que estuvieron activadas reveló la posición del transatlántico, que fue visto por el submarino soviético S-13 al mando de Alexander Marinesko. Él sumergible del Ejército Rojo no lo dudó, cargó cuatro torpedos y tomó posiciones para atacar el flanco de un buque cargado de civiles y tropas del ejército de Hitler. «A las 23:00 en punto, hora de Moscú, el submarino se colocó en posición de disparo. El S-13 se acercó a unos 1.000 metros del objetivo. Marinesko ordenó preparar los torpedos de proa para un ataque en superficie y sumergirse luego a una profundidad de tres metros. Cuando la proa del enorme buque fue reconocible en el centro de la retícula del periscopio del S-13, Marinesko dio la orden», explica el escritor alemán. No había vuelto atrás, el sumergible ruso había lanzado sus cuatro torpedos. Tres impactos mortales Unos minutos después, aproximadamente a las nueve y cuarto de la noche, tres impactos hicieron blanco en el costado de estribor del Gustloff. Las explosiones, que zarandean el buque, fueron las inyecciones mortales que condenaron a los miles y miles de pasajeros. El primero impactó sobre la proa, provocando el cierre de los mamparos de seguridad que evitaban que el barco se fuera a pique. En un suceso similar al acaecido en el Titanic, miles de personas se quedaron aisladas en la sección delantera del barco, ahora sellada, sin posibilidad de subir al exterior. Estaban condenadas a morir ahogadas. El segundo torpedo, por su parte, estalló en la piscina interior de la cubierta más baja del Gustloff, la cual se había vaciado para que se acomodaran en ella varias decenas de enfermeras auxiliares de la marina. «La mayoría de las víctimas ni siquiera debió de oír el estruendo. La muerte les sobrevino en el barco de la forma más fácil, las sorprendió mientras dormían», completa Schön. Finalmente, el tercero chocó contra la parte trasera del barco, mientras que el cuarto no llegó a salir, debido a un fallo mecánico, del S-13. El terror se apodera del pasaje Casi automáticamente, y a sabiendas de que el número de botes era insuficiente, una avalancha humana se lanzó sobre las escasas barcazas de salvamento mientras el barco se escoraba a estribor. En apenas 10 minutos el terror se apoderó de toda alma a bordo. Desde el puente, la orden fue clara: ¡Mujeres y niños primero! Pero, como era de esperar, muchos hombres no aceptaron esta premisa y cargaron contra los botes y los oficiales que los custodiaban. Así, en una situación muy similar a la sucedida en el Titanic, algunos soldados se vieron obligados a abrir fuego con sus pistolas sobre los pasajeros para evitar que ningún varón subiera antes que una mujer o un niño a un bote salvavidas. La tragedia del Gustloff sigue siendo la más grande de la Historia «Mientras la gente buscaba desesperadamente en la cubierta superior del Gustloff alguna posibilidad de salvación, muchos seguían luchando en el interior del buque contra un destino horrible; yacían heridos o aturdidos por los gases de las detonaciones, en los camarotes, por los corredores y en las salas, estaban tirados, tumbados en el suelo o corrían desesperados de un lado a otro», añade en su texto el autor de «La tragedia del Gustloff» En pocos minutos los botes se acabaron a pesar de que aún quedaban miles de mujeres, niños y hombres a bordo de este ataúd de metal. En ese momento la desesperación se hizo todavía más palpable mientras cientos y cientos de personas trataban de aceptar el cruel destino que les esperaba en aquellas gélidas aguas. Los últimos minutos del gigante El Gustloff no tardó mucho en irse al fondo del mar llevandose consigo a todas esas almas en su interior. Tal fue la impotencia de algunos pasajeros que, según narra Schön, un oficial alemán prefirió disparar a su familia –una mujer y dos niños menores de cinco años- antes de que estos murieran ahogados. Finalmente, y aproximadamente una hora después de que el S-13 disparara sus mortales torpedos contra el navío nazi, el Gustloff se fue al fondo del Báltico junto con 9.400 personas y dejando unos 1.000 escasos supervivientes. Los números hacen que, aún hoy, el desastre de este buque sea el mayor de la historia naval. El Gustloff

lunes, 28 de abril de 2014

¿QUÉ ES BULLYING?


http://elpsicoasesor.com/que-es-bullying/FUENTE bullying Sinopsis: La intimidación es un acto de conducta agresiva, esta se repite con el fin de hacer daño deliberadamente a otra persona, puede ser de manera física o mental. El acoso se caracteriza en un individuo por comportarse de una determinada manera en el que se desea ganar poder sobre otra persona. Desarrollo: 1) La palabra bullying describe un modo de trato entre personas. Su significado fundamental es: acosar, molestar, hostigar, obstaculizar o agredir físicamente a alguien. 2) Es un continuo y deliberado maltrato verbal y modal que recibe un niño o niña por parte de otro u otros, que se comportan con él/ ella cruelmente con objetivo de someter, arrinconar, amenazar, intimidar u obtener algo de la víctima. Características del bullying El bullying puede tener como autores tanto a individuos como a grupos. Se caracteriza por un proceder sistemático y estratégico. Suele extenderse por un periodo más o menos prolongado. El bullying es un proceso de represión de problemas. Sus víctimas se sienten en desventaja y se consideran las culpables de la situación Puede tener lugar tanto de forma directa como indirecta(a través de agresiones físicas o psíquicas, o de intriga)‏ Acechar y espiar en el camino de la escuela a casa, perseguir, echar, dar puñetazos o codazos, empujar y propinar palizas. Marginarlo de la comunidad escolar o clase. Inventar rumores y mentiras. Juego sucio en el deporte y tender trampas. Reírse del otro, hacer comentarios hirientes sobre él. Burlarse, mofarse continuamente, tratar con sobrenombres. Tipos de Bullying Físico: empujones, patadas, agresiones con objetos, etc. Se da con más frecuencia en primaria que en secundaria. Verbal: insultos, menosprecios en público, resaltar defectos físicos, etc. Es el más habitual. Psicológico: minan la autoestima del individuo y fomentan su sensación de temor. Social: pretende aislar al joven del resto del grupo y compañeros. Participantes del Bullying • Agresor ´ • Víctima • Observadores Agresor: Suelen ser fuertes físicamente, impulsivos, dominantes, con conductas antisociales y poco empáticos con sus víctimas. Se pueden distinguir tres tipos de acosadores: Acosador intelectual: Es aquel que con buenas habilidades sociales y popularidad en el grupo, es capaz de organizar o manipular a otros para que cumplan sus órdenes Acosador poco inteligente: Es aquel que manifiesta un comportamiento antisocial y que intimida y acosa a otros directamente, a veces como reflejo de su falta de autoestima y de confianza en sí mismo. Acosador victima: Es aquel que acosa a compañeros más jóvenes que él y es a la vez acosado por chicos mayores o incluso es víctima en su propia casa. La Victima: Suelen ser niños tímidos, inseguros, mantienen una excesiva protección de los padres, menos fuertes físicamente, etc. Existen dos tipos de víctima: Victima pasiva: Suele ser débil físicamente e insegura, por lo que resulta un objetivo fácil para el acosador. Otras características de las víctimas pasivas serían: escasa autoestima, ausencia de amigos, depresión, aunque algunos de estos rasgos podrían ser consecuencia del acoso. Victima provocadora: Suele tener un comportamiento molesto e irritante para los demás . En ocasiones, sus iguales les provocan para que reaccionen de manera inapropiada, por lo que el acoso posterior que sufren podría llegar a parecer justificado. ¿Cómo se desarrolla? 1º El acosador puede comenzar a fijar objetivos potenciales de acoso mientras que los componentes del grupo se van posicionando frente a posibles ataques . 2º Pronto el acosador pasa a realizar pequeñas intimidaciones que no son afrontadas eficazmente por la víctima, mientras que los espectadores o bien apoyan o se desentienden de las primeras agresiones . 3º Comienza la agresión física, con la victima sufriendo determinadas consecuencias . 4º La gravedad de las agresiones va aumentando paulatinamente con un sentimiento de desesperación y derrumbamiento de la autoestima de la víctima, mientras los espectadores se sumen definitivamente en la impotencia y el individualismo Indicaciones de acoso escolar • Absentismo escolar frecuente. • Descenso en el rendimiento escolar. • Apatía, abatimiento, tristeza. • Alumno que no es escogido para trabajos de grupo • Viene con golpes o heridas del recreo. • Se pone nervioso al participar en clase. • Murmullos, risas por lo bajo, cuando un alumno entra en clase o contesta a una pregunta Indicadores acoso escolar Agresor • Haber sido recriminado más de una vez por peleas con sus iguales. • Prepotente y dominante con hermanos y amigos. • Falta de cumplimiento de las normas, burlarse de sus iguales • Ausencia de empatía con el sufrimiento de los demás. • Hablar despectivamente de algún chico/a de su clase. Consecuencias del Bullying En las víctimas se encuentra el deterioro de la autoestima, ansiedad, depresión, fobia escolar e intentos de suicidio, con repercusiones negativas en el desarrollo de la personalidad, la socialización y la salud mental en general. En los agresores: Para los agresores , las conductas de acoso pueden hacerse crónicas y convertirse en una manera ilegítima de alcanzar sus objetivos, con el consiguiente riesgo de derivación hacia conductas delictivas, incluyendo violencia doméstica y de género. En los espectadores: Por su parte, los espectadores corren el riesgo de insensibilizarse ante las agresiones cotidianas y de no reaccionar a las situaciones de injusticia en su entorno. Cómo enfrentar la intimidación y maltrato entre alumnos Los chicos y chicas deben saber que tienen derecho a su integridad física y psicológica y que nadie puede abusar de ellos ni física, ni psicológicamente, ni sexualmente. Deben conocer que actitudes y conductas no tienen que permitir en sus relaciones con los iguales y las personas adultas. Han de prepararse para afrontar conductas incomodas y las presiones del grupo. Romper la ley del silencio Sus relaciones han de ser igualitarias no de prepotencia ni de dominio-sumisión. Deben concienciarse de que tienen que informar y dar a conocer situaciones de abuso físico, psicológico que les sucedan y las que observen o sepan de alguno de sus compañeros/ as. tanto a los padres o familiares como al centro educativo. Los espectadores deben mostrar una actitud de apertura, comunicación e interés por la víctima. No posicionarse en el lado del acosador y hacer que la víctima se lo cuente a sus padres o personas cercanas, incluso ofertar a ir con él si no esta seguro. Han de ser conscientes de la importancia de mantener relaciones interpersonales cordiales, positivas y mutuamente satisfactorias entre iguales.

Documental del bullying

66.6 El origen del Bullying.

El Bullying - Programa Punto Final - Entrevista a especialista de CEDRO

¿Cómo combatir el "bullying" en las escuelas?

Tu Espejo (Una historia de bullying)

domingo, 27 de abril de 2014

FERIA DEL LIBRO NÚMERO 40


La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que abre sus puertas al público mañana, celebrará su capítulo 40 con visitas estelares como el estadounidense Paul Auster, el Premio Nobel de Literatura sudafricano John Maxwell Coetzee y los españoles Almudena Grandes y Arturo Pérez-Reverte. Emitido por Visión 7, noticiero de la TV Pública argentina, el miércoles 23 de abril de 2014.http://www.tvpublica.com.ar

Visión 7: Mañana comienza la Feria del Libro

viernes, 25 de abril de 2014

Autor: Vicente Cárcel Ortí ¿Qué es una beatificación y una canonización?


Autor: Vicente Cárcel Ortí ¿Qué es una beatificación y una canonización? La canonización es un acto solemne del magisterio: ordinario pontificio que se extiende a toda la Iglesia y obliga a todos los católicos a creer en ella. ¿Qué es una beatificación y una canonización? ¿Qué es una beatificación y una canonización? La declaración de santidad podemos decir que es tan antigua como la misma Iglesia. En los primeros siglos esta declaración se hacía de una manera sencilla y casi espontánea respecto a los mártires, y luego también respecto a los confesores ya las vírgenes. Brotaba del sentido de la fe del pueblo, de la vox populi, que luego era aceptada por la jerarquía de la Iglesia. Los primeros papas y los cristianos que murieron víctimas de las persecuciones que los emperadores romanos desencadenaron contra ellos hasta principios del siglo IV fueron reconocidos como mártires. El Concilio Vaticano II explica esta actuación de la Iglesia en la Lumen gentium, n. 50. Con el paso del tiempo ha evolucionado el proceso para la declaración de santidad. A partir del siglo X se pedía con frecuencia la aprobación del Papa, y desde el siglo XIII se reservó exclusivamente a él. Los papas Urbano VIII y, sobre todo, Benedicto XIV en el siglo XVIII, establecieron las normas que han de seguirse en las dos fases de que consta la declaración de santidad: la beatificación y la canonización, ambas reservadas al romano pontífice. Para hacer una aclaración objetiva sobre las consecuencias que una cosa y otra -la beatificación y la canonización de un cristiano- entrañan para la vida de cada uno de nosotros, nada mejor que analizar el ritual de cada uno de estos actos, y la praxis oficial de la Congregación para el Culto Divino en la regulación del culto, sin entrar en la diversidad de prácticas canónicas que han existido, a través de la historia de la Iglesia para estas cuestiones, limitándonos estrictamente textos actuales. Todos tenemos experiencias de personas que suscitan, incluso en vida, nuestra admiración veneración. Muchos recordamos en nuestras diócesis, ciudades o pueblos, personas concretas, tanto religiosos como seglares que, según la opinión general de la gente vivieron como santos y decimos de ellos: fue un "santo". En otros casos, la veneración queda más reducida al grupo de los que conocen directamente a la persona; es el caso de los fundadores de una congregación religiosa. En otros casos, además, hay el hecho de los cristianos que han manifestado su fe con la donación de su vida a la causa del Señor: son los mártires. Es normal que este sentimiento que se tiene en vida hacia una persona se quiera mantener después muerte. Al fin y al cabo, el recuerdo es una de las cosas que todos deseamos, y la Sagrada Escritura lo considera como una de las características del justo: «El justo será siempre recordado». De aquí puede nacer simplemente el mantenimiento cordial del recuerdo entre los conocidos, como hacemos con las personas de nuestra familia, o puede nacer -si el recuerdo es notable y extenso- el de que sea conservado de una manera pública en la Iglesia. Así se origina el proceso a través del cual se espera que se pueda llegar a que el cristiano que se recuerda sea propuesto oficialmente como testimonio de vida cristiana. ¿Qué es, pues una «beatificación»? Es una primera respuesta oficial y autorizada del Santo Padre a las personas que piden poder venerar públicamente a un cristiano que consideran ejemplar, con la cual se les concede permiso para hacerlo. La fórmula se dice precisamente en respuesta a la petición hecha por el obispo de la diócesis que ha promovido el proceso. La «beatificación» no impone nada a nadie en la Iglesia. Pide, eso sí, el respeto que merece una decisión del Papa, y el que merece la piedad de los hermanos cristianos. Por esto la memoria de los beatos no se celebra universalmente en la Iglesia, sino solamente en los lugares donde hay motivo para hacerlo y se pide. Incluso en estos casos, excepto cuando se trata del fundador de una congregación, o de un patrono, o de la Iglesia donde está enterrado, la memoria es siempre libre y no obligatoria, para respetar el carácter propio de la beatificación. La fórmula de la beatificación puede proclamarla otro distinto del Papa, por ejemplo, un cardenal, en nombre suyo. Así se hacía habitualmente hasta los tiempos de Pablo VI, que empezó a hacer personalmente las beatificaciones. Para la beatificación de un mártir es suficiente la declaración oficial de su martirio por parte de la Iglesia, por ello no se requiere ni el proceso de virtudes heroicas ni tampoco el milagro, que, en cambio, se exige para la canonización. En el caso de los nueve mártires de Turón y del hermano Jaime Hilario Barbal Cosán, fue presentada para su canonización -que tuvo lugar en el Vaticano el 21 de noviembre de 1999- la curación milagrosa de Rafaela Bravo Jirón, de veinticinco años, natural de León (Nicaragua), maestra, a la que se le detectó un tumor altamente maligno en el útero, incurable con medios científicos, porque el tumor era necrótico y sangrante y la infiltración llegaba hasta los huesos; por ello tuvieron que extirparle el útero y dada la gravedad de la situación, los médicos no le daban más de cinco años de vida. Precedentemente dicha señora había sido hospitalizada cuatro veces a causa de otros tantos episodios abortivos incompletos. El mismo día de la beatificación de los citados mártires (domingo 29 de abril de 1990), y después de haber pedido con gran fe y devoción su invocación mediante dos novenarios de oraciones, repentinamente la enferma sufrió tremendos dolores en el bajo vientre con expulsión desde la vagina de un coágulo lleno de sangre. Inmediatamente sintió una notable mejoría, que prosiguió en los meses y años sucesivos hasta llegar a su curación completa, sin que los médicos hayan podido explicarlo científicamente. La señora Bravo Jirón atribuye todo esto a la Intercesión de los Hermanos de la Salle, mártires que el Papa estaba beatificando en Roma. Diez años después, la enferma se encuentra totalmente restablecida y la curación total, perfecta y duradera ha sido considerada milagrosa, es decir, inexplicable desde el punto de vista científico, tanto por los médicos que han tratado a dicha señora en Nicaragua como por el colegio de médicos que ha examinado el caso en el Vaticano. De este modo se ha conseguido en poco tiempo la primera canonización de los primeros mártires de la persecución religiosa española, que son, al mismo tiempo, los primeros santos españoles del siglo XX. Los textos litúrgicos de la canonización son distintos de la beatificación. Además, es el Papa quien actúa en persona. La petición no la formula un obispo individualmente -es decir, el obispo de la diócesis en la que se ha hecho el proceso canónico, que suele ser la del lugar en el que ha muerto el santo- sino "la Santa Madre Iglesia", y, en su nombre, el prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos. El Papa pronuncia la fórmula solemne de la canonización en estos términos: «Para honor de la Santísima Trinidad, para la exaltación de la fe católica y el incremento de la vida cristiana, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y la nuestra, después de haber reflexionado intensamente, y de haber implorado asiduamente el auxilio de Dios, siguiendo el consejo de muchos hermanos nuestros en el episcopado, declaramos y definimos como santo/a el/la beato/a N., y lo/la incluimos en el catálogo de los santos, estableciendo que éste/a ha de ser honrado/a en toda la Iglesia entre los santos con piadosa devoción. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.» No se trata, pues, de un "facultad", sino de una propuesta que hay que aceptar: "ha de ser honrado/a en toda la Iglesia". La canonización es un acto solemne del magisterio: ordinario pontificio que se extiende a toda la Iglesia y obliga a todos los católicos a creer en ella. fuente: interrogantes.net

martes, 22 de abril de 2014

Carta de la tierra a la humanidad

CARTA ESCRITA EN EL 2070

ENTREVISTA AL PADRE MUGICA


Entrevista a Carlos Mugica Fuente: Revista 7 Días, Junio de 1972. Un cura se confiesa Fue muchas veces señalado como un sacerdote subversivo. Sin embargo, Carlos Mugica (el polémico capellán porteño) cree respetar los mandatos de Cristo y descerraja sus iras contra "las jerarquías clericales comprometidas con el dinero, el privilegio y el desorden establecido en todo el país". Es una ráfaga implacable, un martilleo de palabras, la lúcida coherencia que se transmite eléctricamente al gesto en esa permanente y reconcentrada actitud del que amenaza con violentar todos los esquemas -un dogma, una religión, una filosofía- pero repentinamente cede y adopta posiciones expectantes. Rubio, de ojos azules, pulóver de cuello alto y pantalones negros, no parece un sacerdote; sólo los libros que trepan por las paredes de su departamento de un ambiente, en el barrio de Palermo, en Buenos Aires, denuncian la presencia de un miembro de la Iglesia Católica. Es que Carlos Mugica (39, profesor de teología en las facultades de Economía, Ciencias Políticas y Derecho de la Universidad del Salvador y capellán de la parroquia San Francisco Solano, en Villa Luro), a diferencia de la nueva corriente de sacerdotes católicos, prefiere ignorar ese halo paternalista, el status privilegiado que la sociedad se empecina en otorgarle, para dar de sí -espontáneamente, sin premeditación- la imagen de lo que cree ser: simplemente un hombre común, con toda la riqueza y las limitaciones de los seres humanos; a lo sumo, siente quizá con más profundidad que sus "hermanos" -palabra habitual en su vocabulario- una problemática responsabilidad, ser también mensajero de sus conflictos. Pero esa humildad -que se refleja inflexivamente en su manera de vivir- no le posibilitó soslayar una creciente popularidad alrededor de su figura. Lo publicaron así sus declaraciones por radio y televisión ("El socialismo -espetó en una de las emisiones del programa Tiempo Nuevo, dirigido por Bernardo Neustadt, en Canal 11- es el régimen que menos contraría la moral cristiana"); lo sacaron del anonimato pronunciamientos tales como el que barbotó cuando Arturo Illia fue elegido presidente de la Nación: "Hoy es un día triste para el país -dijo Mugica el 12 de octubre de 1963-, una parte importante del pueblo argentino ha sido marginado de los comicios y será dirigido por un hombre a quien sólo votó el 18 por ciento de los electores". El fogoso sacerdote reconoce que fue arduo el camino recorrido para que pudiera recalar, finalmente, en esas posiciones, "no extremas -defiende- sino coherentes con la actual actitud de un grupo relevante de obispos de la Iglesia Católica". Sin embargo, cuando usted eligió ser sacerdote no enarbolaba las mismas banderas. En efecto. Ingresé al seminario hace 18 años, en 1951, y vivía en esa época, el catolicismo individualista, fiel al slogan "salva tu alma". ¿Qué significaba para usted ser sacerdote? Salvar mi alma, es decir: ir al Cielo, buscar la felicidad, esa que está en Dios. Evidentemente era bastante egoísta mi actitud, aunque también entonces cambió radicalmente mi vida, porque fue cuando descubrí la alegría de vivir en Dios. ¿Quién es, qué es Dios? Definitivamente, Dios no es una idea sino alguien. Dios es una persona que se entregó totalmente a mí y se dejó matar por mí. Para mí Cristo es mi Señor, mi amigo, mi maestro, mi modelo de vida. Su entrega tiene un valor especialísimo: Dios es un ser que en lugar de servirse del hombre se pone al servicio del hombre y por eso todo hombre que da su vida por los otros sea un ateo, un marxista, o lo que fuere, ése, verdaderamente se une a Cristo. ¿Quién consolidó en usted el cambio de actitud que se atribuye? Un sacerdote francés, el abate Pierre, de quien todavía recuerdo una frase decisiva: "Antes de hablarle de Dios a una persona que no tiene techo es mejor conseguirle un techo". Es decir que conseguirle techo a una persona ya es hablarle de Dios. No nos olvidemos que Cristo curaba a los enfermos, les daba de comer a los que tenían hambre y de beber a los que tenían sed. Y no lo hacía para que después escucharan el sermón sino porque esa es su manera de amar: agarrando al hombre por entero. Antes de ingresar en el seminario yo tenía una visión maniquea de la existencia. El alma era buena y el cuerpo malo. Eso viene de Platón, y se metió en la Iglesia con San Agustín; aún perdura esa concepción, sobre todo en lo relativo al sexo. Pero estamos viviendo un amplio proceso de liberación para desterrar esa actitud individualista del seno de la Iglesia. Antes, como muchos de mis compañeros que luego también evolucionaron, yo estaba preocupado por la salvación de mi alma. Luego empecé a preguntarme ¿por qué salvar mi alma y no mi cuerpo cuando esa división no es, precisamente, una actitud cristiana? En la Biblia no se habla nunca de alma y cuerpo; la Biblia es un libro muy carnal, muy concreto, en el cual se define al hombre como polvo que respira. ¿Qué sucede entonces cuando muere un hombre? Es decir, ¿no es su alma, según las concepciones cristianas, la que asciende al Reino de los Cielos? Insisto en la falsedad de esa concepción dual. Ningún teólogo podrá decir nunca que, después de muerto el hombre, el alma queda flotando en algún lugar. Es una visión tonta, materialista, de la resurrección. No sabemos mucho al respecto. Toda imagen que podamos tener después de la muerte de un hombre es muy pobre. Sabemos, sí, que vivirá en Dios. Y suponemos que eso significa que va a estar presente como persona en todos los seres. Muchos cristianos siguen aferrados a esa concepción maniquea (alma: buena; cuerpo: malo). Y aún más: persisten en adoptar la posición que usted calificó de individualista. ¿A qué se debe? A una visión distorsionada de la realidad. El cristianismo es esencialmente comunitario. No decimos "padre mío" sino "padre nuestro". Para entender claramente esto basta con acercarse al pueblo. Estar en contacto directo con él. Cuando yo estaba en el seminario iba a un conventillo de la calle Catamarca. Allí viví algo muy especial, trascendente en mi evolución; precisamente en el contacto con los hermanos míos del conventillo descubrí lo que ahora llamaría el subconsciente de Buenos Aires. El día que cayó Perón fui, como siempre al conventillo y encontré escrita en la puerta esta frase: "Sin Perón no hay patria ni Dios. Abajo los curas". Mientras tanto, en el barrio Norte se habían lanzado a tocar todas las campanas y yo mismo estaba contento con la caída de Perón. Eso revela la alineación en que vivía, propia de mi condición social, de la visión distorsionada de la realidad que yo tenía entonces, y también la Iglesia en la que militaba, aunque ya por esa época muchos sacerdotes vivían en contacto directo con su pueblo. ¿Qué papel supone usted que jugó la Iglesia en ese momento? Pienso que entonces algunos sectores de la Iglesia estaban identificados con la oligarquía. No digo que la Iglesia volteó a Perón sino que contribuyó a voltearlo. Pero pienso que también había deterioro en las filas peronistas. Creo que el peronismo perdió fuerza revolucionaria desde la muerte de Evita. ¿Cuál cree que debe ser su verdadero compromiso con los argentinos, con su pueblo? Pienso, siguiendo las directivas del Episcopado, que debo actuar desde el pueblo y con el pueblo: vivir el compromiso a fondo, conocer las tristezas, las inquietudes, las alegrías de mi gente a fondo, sentirlas en carne propia. Todos los días voy a una villa miseria de Retiro, que se llama Comunicaciones. Allí aprendo y allí enseño el mensaje de Cristo. ¿Qué mensaje? Los signos concretos del mensaje de Cristo se pueden detectar cuando Él dice: "En esto se conocerá que ustedes son mis amigos, en el amor que se tengan unos a otros". Y el índice de mi adhesión al mensaje de Jesucristo es mi amor real, concreto, palpable, por mis hermanos. ¿Cómo se manifiesta, cómo se materializa ese amor? Es muy significativo que el capítulo 25 del Evangelio de San Mateo (versículos del 30 al 46) Cristo hable del Juicio Final en estos términos: "Cuando el hijo del hombre vuelva con sus ángeles a juzgar a los hombres los reunirá a todos en su presencia y va a separar a unos de otros como el pastor separa a las ovejas de los cabritos. Entonces va a decir a los de su derecha: vengan conmigo benditos de mi padre". Ahí se puede pensar, bueno, vengan conmigo benditos de mi padre porque fueron a pie a Luján, o porque tuvieron mucha devoción a San Cayetano, o porque hicieron y cumplieron muchas promesas, o porque dieron limosna a la Iglesia. Pero Cristo no va a decir eso. Va a decir: "Vengan conmigo, benditos de mi padre, porque tuve hambre y me dieron de comer, porque tuve sed y me dieron de beber, porque estuve en la cárcel y me vinieron a ver, porque estuve enfermo y me curaron, porque anduve desnudo y me vistieron". Es decir que en el Día del Juicio Final vamos a encontrar a la derecha de Dios a mucha gente que jamás pisó una iglesia y que sin embargo estuvo toda su vida amando a Jesucristo, porque estuvo amando de una manera eficaz a su prójimo, a sus hermanos. Y, lo contrario, Cristo va a decir a los de su izquierda estas palabras terribles: "Apártense de mí, malditos, al fuego eterno". ¿Por qué? Bueno, ahí podríamos pensar que porque no hicieron la comunión pascual, que porque no dieron limosnas. Y sin embargo, no. Cristo va a decirles: "Yo tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber, estuve en la cárcel y no me vinieron a ver..." Y lo notable va a ser que algunos preguntarán: 'Pero Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y no te dimos de comer?' Y Cristo responderá: "Cada vez que no lo hicieron con uno de éstos". Y es en ese terreno donde se manifiesta mi amor, mi compromiso y el de todo hombre. ¿Quiénes cree usted que no se comprometen a ese nivel? Aquellos que ven a un tipo sufrir en la villa miseria y dicen: "pobre". Aquellos que se compadecen pero pasan de largo y siguen viviendo como burgueses. San Agustín fue muy claro al respecto: "Hay muchos que parece que están adentro de la Iglesia y sin embargo están afuera". Es decir: son muchos los que fueron bautizados o tomaron la comunión pero no tienen amor concreto por su prójimo. Son cristianos muertos, no son cristianos. Por eso hay mucha gente que va a comulgar a misa, cree que comulga pero solamente traga la hostia. Cree que recibe la comunión y no se da cuenta de lo que eso quiere decir. Exactamente: común unión. Y si yo voy a recibir la comunión y soy racista, o sectario, o un explotador que oprime a su hermano, me dice San Pablo: "Ingiero el cuerpo del Señor indignamente; me trago y me bebo mi propia condenación". Porque vivir en el egoísmo, eso es el pecado. Aquel que se la pasa contemplándose el ombligo es un pobre hombre que ya tiene el infierno en vida, que vive en el pecado. ¿Qué entiende por pecado? Pecar es negarse a amar. No hay pecado sexual: hay pecado contra el amor. Uno peca sexualmente cuando utiliza a una persona como cosa, como objeto. Por eso aquéllos que pretenden decir: "Ah, bueno, pero yo tuve relaciones con una prostituta, para descargarme...", esos pecan doblemente. Están contribuyendo con su actitud a mantener un estado de esclavitud, aunque sea aceptado por la persona a la que esclavizan. Entonces son muchos los cristianos que viven en el pecado, que no aman. Son todos aquellos que tienen una imagen desfigurada de Dios. Dios es para ellos el gran súper-yo-castrador y viven con Él una relación mítica, supersticiosa, mágica. Para ellos es un Dios que justifica la inmovilidad, un Dios que permite preguntas tales como "¿Y? ¿Qué vamos a hacerle si existen pobres y ricos?". Ése es el Dios que ataca Marx, ése es el Dios que hace creer a algunos que la religión es el opio de los pueblos. La verdadera fe cristiana, la auténtica fe en Cristo hace trizas esa creencia. Tener fe es amar al prójimo, y eso me moviliza a fondo, tanto como para dar la vida por mis hermanos, tanto como para brindarme íntegramente por ellos. ¿Inclusive hasta el punto de engendrar la violencia masivamente? Ese es un problema demasiado complejo. Toda violencia es consecuencia del pecado del hombre, de su egoísmo. Ahora lo que sucede es esto: en concreto encontramos en América Latina -incluso en nuestro país- una situación de violencia institucionalizada. Es la violencia del hambre. Como dice Helder Cámara "El general hambre mata cada día más hombres que cualquier guerra". Es decir que existe la violencia del sistema, el desorden establecido. Frente a este desorden establecido yo, cristiano, tomo conciencia de que algo hay que hacer y me encuentro entre dos alternativas igualmente válidas: la de la no violencia en la línea de Luther King o la de la violencia en la línea del Che Guevara; hablando en cristiano la violencia en la línea de Camilo Torres. Y pienso que las dos opciones son legítimas. Es erróneo tratar de ideologizar el Evangelio. Decir, por ejemplo, como he oído: Cristo es un guerrillero. Él, personalmente, no fue violento, sólo en algunos casos concretos cuando echó, por ejemplo, a los mercaderes del templo a latigazos. Es decir, que Cristo fue solamente muy violento contra los ricos y los fariseos. Creo que la versión en cine menos alejada de lo que Él fue la da Pier Paolo Pasolini en su Evangelio según San Mateo. ¿Pero cuál es, cuál debe ser la actitud del cristiano ante lo que usted llama el desorden establecido, la violencia organizada del sistema? Del Evangelio no podemos sacar en conclusión que hoy, ante el desorden establecido, el cristiano deba usar la fuerza. Pero tampoco podemos sacar en conclusión que no deba usarla. Cualquiera de las dos posiciones significaría ideologizar el Evangelio, que más que una ideología es un mensaje de vida. Pasará Marx, pasará el Che Guevara, pasará Mao, y Cristo quedará. Por eso pienso que es tan compatible con el Evangelio la posición de un Luther King como la ideología de un Camilo Torres. ¿En cuál de esas tendencias se enrolaría usted? Se me ocurre que actualmente en la de la no violencia. Como dijo Monseñor Devoto: "Yo no soy violento, pero no sé qué va a ser de mí si las cosas siguen así". Pero ojo: pienso que hay muchos que exaltan la no violencia ignorando lo que es. Porque Luther King, uno de sus principales teorizadores, fue asesinado. Es decir: la no violencia no es quedarse en el molde sino denunciar, poner bien de manifiesto la existencia de la violencia institucionalizada. Y para eso también hay que poner el cuero. Pero que esté claro: si yo ante el desorden establecido enfrento lo que llamo la contraviolencia y logro reducir la violencia total, es legítimo que la use. Pero si sólo exacerbo aún más la violencia del sistema contra el pueblo, no puedo menos que pensar que es contraproducente que la utilice. Un cristiano, ¿tiene derecho a matar? No lo sé. Lo que sí está claro es que tiene la obligación de morir por sus hermanos. Pienso que tenemos mucho miedo a la violencia por una actitud individualista. De repente nos escandalizamos porque alguien puso una bomba en la casa de un oligarca, pero no nos escandalizamos de que todos los días en las villas miserias o en el interior del país mueran niños famélicos porque sus padres ganan sueldos de archimiseria. La idea fundamental me parece que es ésta: el cristiano tiene que dar la vida por sus hermanos de una manera eficaz. Cada uno verá de acuerdo con su ideología, de acuerdo con la valoración particular que haga de la realidad, con la información que tenga, lo que tiene que hacer. ¿Cuál debe ser la función de un sacerdote en países desarrollados como Francia, Inglaterra o Italia? Sin duda la misma que en la Argentina, en Bolivia o en Paraguay. También hay explotadores y explotador en Francia (el subproletariado argelino, el subproletariado español), hay miseria, hay villas de emergencia. Yo a esos países los llamo subdesarrollantes, porque son países que viven de los pobres. ¿Qué piensa que deben hacer los sacerdotes en sociedades socialistas? Cumplir con su función habitual: enseñar y amar. Yo no conozco China, pero tengo entendido que allí hay algo positivo: creo que ahora hay 700 millones de chinos que tienen pantalones y antes no sabían que era usarlos. Lo que me preocupa de China es que puede haber algo así como una especie de imperialismo cultural. Es decir, no me gusta que los chinos pretendan exportar su modelo de revolución a todo el mundo. Contra eso tendrían que combatir los sacerdotes, contra el dogmatismo político. Con respecto a los llamados países socialistas de Europa, pienso que son naciones que se encaminan cada día más rápidamente hacia el capitalismo, precisamente porque se metieron con corsé en el socialismo. De todas maneras no me cabe la menor duda de que los pueblos son los verdaderos artífices de su destino y, aunque yo personalmente crea que el sistema menos alejado de la moral y del Evangelio es el socialismo, se me ocurre que en la Argentina tenemos que hacer nuestra revolución, nuestro socialismo, que no necesariamente debe adaptarse a modelos preestablecidos. Además, estoy seguro de que ese proceso pasa, aquí, por el peronismo. ¿Cuál debe ser para usted la ingerencia de la Iglesia en cuestiones económicas y políticas? ¿Cómo justificar el poder económico, las relaciones de la Iglesia con el dinero? No se trata de justificar sino de analizar. El gran escándalo del Concilio Vaticano II fue que se tuviera que hablar allí de la Iglesia de los Pobres, cuando lo natural es que si la Iglesia viviera de acuerdo con la orientación clarísima que le dio Jesucristo, de acuerdo a como fue la Iglesia los primeros siglos, cuando todos poseían sus bienes en común repartidos según las necesidades de los fieles, no debería haberse mencionado el asunto. El cristianismo empieza a degradarse cuando se desarrolla el espíritu de propiedad, y al reconocerlo Constantino (año 313) como religión oficial del Imperio, otorgándole a la Iglesia poder político. Lo natural, insisto, en el Concilio Vaticano, hubiera sido que se levantara un obispo y dijera: "Un momento. ¿Por qué la Iglesia de los Pobres? La Iglesia también es de los ricos". ¿Por qué? Porque la Iglesia también tiene que evangelizar a los ricos, entendiendo por evangelizar a los ricos, ayudarlos a dejar de serlo. Lo cual no significa que tire todo por la ventana sino que ponga todos sus bienes al servicio de la comunidad. Es evidente que es un problema, porque si viene un empresario católico y me dice: "Yo que me convertí, padre, yo quiero realmente vivir el Evangelio", no me queda otro remedio que contestarle que cambie radicalmente el enfoque de su empresa, dándole participación efectiva en las ganancias a todos sus trabajadores. Claro, así la empresa se va a fundir en 15 días porque la competencia la mata. Entonces la otra respuesta para un empresario que quiera vivir realmente el Evangelio está en que se platee seriamente el problema de la revolución. Eso es lo mismo que dejar de ser empresario. No necesariamente. Si Alberto José Armando viene a mí y me dice "yo quiero cambiar" le contesto que bueno, que le saque todo el jugo a los capitalistas que lo rodean y que con su fabulosas inventiva le cree al pueblo situaciones en las que pueda ser realmente protagonista de su destino. A usted se lo acusa de pregonar una filosofía de vida casi rayana en el ascetismo, que no coincide con su manera de vivir, más acorde -se dice- con hombres de su misma extracción social. Usted ve donde vivo: es un cuarto en una terraza de una casa de departamentos bacana, pero un cuarto al fin. Además es cierto: yo soy de origen oligarca, y eso tiene sus limitaciones. El hecho de que a mí nunca me haya faltado nada tal vez haya relativizado mi visión de las cosas. Pero también es cierto que a la oligarquía la conozco de adentro y sé, efectiva, concretamente, cuales son sus corrupciones. De todas maneras a mí no me falta absolutamente nada, pero trato de que me sobren cosas. ¿Cuáles son sus carencias afectivas? ¿No se siente frustrado como hombre? No me siento frustrado en absoluto. Pienso que desde el momento en que contraje el compromiso de ser célibe ante Cristo y ante la comunidad me debo a él. Por supuesto el celibato presume una lucha cotidiana. No solamente la lucha en cuanto se refiere al impulso sexual sino en cuanto a la soledad. El problema profundo no es el de la ausencia de contacto carnal, sino la soledad, así, simplemente. Esa es una tensión que vivo permanentemente y por la cual tengo que estar muy sobre mí mismo porque fácilmente se puede desvirtuar mi afectividad. ¿Ese es uno de los principales conflictos que originó el éxodo de sacerdotes de la Iglesia? Pienso que no, que las raíces de la crisis sacerdotal está en otro lado. Pienso que el sacerdote se siente inútil en muchos lugares; es decir: ha perdido el sentido de su vida. Para mí el sufrimiento más grande que puede tener un ser humano es sentirse demás y eso es lo que le pasa a muchos curas.

sábado, 19 de abril de 2014

UNO QUISIERA ABRAZAR - Amparo Estevez Saviza


UNO QUISIERA ABRAZAR Uno quisiera abrazar a todo el mundo en este día A los que están siempre A los que nunca te abandonan A los que sabes que te quieren pero no lo dicen A los que te brindan su cariño sin pedir nada A los regalos que te dio la vida, hijos y nietos A los amigos que nunca fallan A los padres que ya no están A los seres que se cruzaron felizmente en nuestras vidas A los que nos perdonaron A los que perdonamos A los que están lejos y nos recuerdan A los que todos los días luchan por un mundo mejor-Por conservar los abrazos-Las palabras que llegan al alma-Nos ayudan a continuar los sueños-Nos hacen sentir la magia-Nos impulsan a vivir con alegría…y tanto más A todos Ustedes mis contactos y amigos que hacen de mi cotidianeidad felices momentos que me ayudan a vivir…¡¡¡GRACIAS!!!Y FELICES PASCUAS

La Universidad Nacional de La Plata, también conocida por su sigla UNLP, es una de las mayores Universidades de Argentina. Tiene sede en la ciudad de La Plata.


Universidad Nacional de La Plata Unlp.jpg Rectorado de la UNLP, en La Plata Sigla UNLP Lema Pro scientia et Patria «Por la ciencia y la Patria» Tipo Pública Fundación 1905 Fundador Joaquín Víctor González Localización Dirección Avenida 7 N° 776 B1900TFT La Plata, Buenos Aires, Flag of Argentina.svg Argentina La Universidad Nacional de La Plata, también conocida por su sigla UNLP, es una de las mayores Universidades de Argentina. Tiene sede en la ciudad de La Plata. Posee 17 facultades, 137 carreras de grado, 167 de posgrado,6 10.900 docentes y más de 120.000 alumnos. Comprende también el Colegio Nacional Rafael Hernández, el Liceo Víctor Mercante, el Bachillerato de Bellas Artes, la Escuela Agraria, la Escuela Graduada Joaquín V. González (Anexa), el Jardín maternal, Radio Universidad Nacional de La Plata, la Editorial de la Universidad, numerosos centros académicos entre los que se destacan el Museo de Ciencias Naturales, la Biblioteca Pública Universidad de La Plata, el Museo y Casa de Descanso Samay Huasi, el Instituto de Educación Física, el Observatorio Astronómico, el establecimiento agrario de Santa Catalina y 152 centros de investigación y desarrollo donde desempeñan su actividad unos 4.800 investigadores. Fue fundada en 1905 por el doctor Joaquín Víctor González.7 Con más de un siglo de trayectoria, sigue siendo pionera en estudios y desarrollos culturales, artísticos y científicos de avanzada. Esto le ha proporcionado el prestigio que la sitúa entre las principales del país y en una de las más conocidas de Latinoamérica. La docencia, la investigación y la extensión configuran los pilares básicos de esta Universidad. Índice [mostrar] Símbolos[editar] Su escudo, adoptado en su primera Asamblea Universitaria, el 14 de febrero de 1897, representa a la diosa Palas Atenea o Minerva de pie, armada de lanza, casco, escudo y pectoral, flanqueada por dos figuras femeninas sedentes, alegóricas de las artes y las letras. En el horizonte se delinea la ciudad de La Plata.8 El lema de la UNLP es Pro Scientia et Patria (Por la Ciencia y por la Patria). El emblema de esta casa de estudios fue diseñado por el Prof. Enrique Herrero Ducloux en 1906, y representa dos hojas de roble. De acuerdo a la mitología griega el roble es el árbol de Zeus y, por lo tanto, directamente relacionado con Pallas Atenea, diosa de la Sabiduría, Ciencias, Artes e Industria. El roble es también símbolo de firmeza, vigor, severidad y perennidad. Ceremonial, Universidad Nacional de La Plata9 Por otro lado, el himno de la Universidad tiene letra de Arturo Capdevila y música de Carlos López Buchardo; fue aprobado por el Consejo Superior de la casa de estudios el 30 de noviembre de 19279 y estrenado el 23 de octubre del mismo año en el Teatro Argentino de La Plata, en ocasión del centenario de la muerte de Ludwig van Beethoven. Historia de la Universidad Nacional de La Plata[editar] Presidencia de la UNLP. (Foto: Archivo de la UNLP) La fundación[editar] El 12 de junio de 1889, los senadores provinciales Rafael Hernández, Emilio J. Carranza, Marcelino Aravena y Valentín Fernández Blanco presentaron, a instancias del primero, un proyecto de Ley para crear una Universidad Provincial en la ciudad de La Plata. La provincia de Buenos Aires, al ceder a la Nación la ciudad de Buenos Aires, había perdido la mayor parte de sus instituciones que se concentraban allí. La nueva capital, fundada en 1882, carecía de un centro de estudios superiores o de investigación, así como el resto de la provincia. La propuesta tuvo una inmediata repercusión en la ciudad de La Plata. El 13 de junio unos 150 jóvenes provenientes del Colegio Nacional, del Instituto Argentino y de la Sociedad Literaria, acompañados por una banda de música, se movilizaron al domicilio de Rafael Hernández para manifestarle su apoyo. La Ley se sancionó definitivamente por la Cámara de Diputados de la Legislatura provincial el 27 de diciembre de 1889, y es promulgada por el entonces gobernador Máximo Paz el 2 de enero de 1890 con el número 233. Esta Ley establecía la creación de una Universidad de Estudios Superiores con una Facultad de Derecho, una Facultad de Medicina, una Facultad de Química y Farmacia y una Facultad de Ciencias Físico Matemáticas. La expectativa de sus impulsores era que ese mismo año comenzara a funcionar la flamante universidad, sin embargo el gobernador no dictó el correspondiente Decreto Reglamentario y ni siquiera mencionó el tema en su último mensaje a la Legislatura. Facultad de Agronomía hacia 1910. Debido a la demora, un grupo de vecinos presentó, el 5 de mayo de 1891, una solicitud al Ministerio de Gobierno manifestando la intención de que sus hijos estudiaran la carrera de Derecho en La Plata. Esa nota, sin embargo, fue enviada a archivo en el año 1893. El 28 de mayo de 1894 se presentó una nota de similar tenor ante el gobernador Guillermo Udaondo, insistiendo en el efectivo cumplimiento de la Ley 233. Pese a que el 28 de julio de ese año se emite un informe favorable por parte de la Asesoría de Gobierno, el Ministerio de Hacienda y Gobierno no avanza en la determinación de costos y asignación de recursos y en diciembre de 1896 vuelve a presentarse una nota al gobernador. En la misma época de esta última presentación, el fundador de la ciudad de La Plata y primer gobernador con asiento en la nueva capital, el Dr. Dardo Rocha, por pedido del gobernador Udaondo, estaba trabajando en la elaboración del Decreto Reglamentario, que es sancionado finalmente el 8 de febrero de 1897, siete años más tarde que la sanción de la Ley. El 14 de febrero se reúne la primera Asamblea Universitaria que designa al propio Dardo Rocha como su primer Rector, y el 18 de abril comienza a funcionar en el edificio del Banco Hipotecario de calle 6 entre 47 y 48 donde hoy funciona el Rectorado, con una clase de Historia del Derecho a cargo del profesor Jacob Larrain. La nacionalización de la Universidad[editar] Departamento de Física (Archivo de la UNLP) A pesar de las expectativas con que fuera creada, los primeros años de la Universidad fueron desalentadores, tanto por la escasa cantidad de alumnos como por el bajo presupuesto de funcionamiento. De 1897 a 1905 sólo logró sumar 573 alumnos inscriptos, debido no sólo a la poca población de la época fundacional de La Plata, sino además por la falta de reconocimiento nacional de los títulos que expedía, lo que hacía más fuerte la atracción que ejercía la Universidad de Buenos Aires. Al mismo tiempo, Joaquín Víctor González, en ese entonces Ministro de Justicia e Instrucción Pública de la Nación comenzó a dar forma a su idea de crear una Universidad Nacional sobre la base de la universidad provincial existente y otros institutos de educación. En octubre de 1904, Joaquín V. González se reúne con el gobernador Marcelino Ugarte y los diputados nacionales de la provincia y convienen en llevar adelante el proyecto de nacionalización. Esta idea fue cobrando forma al transferirse de la provincia a la Nación, el 1º de enero de 1905, la Facultad de Agronomía y Veterinaria, el Observatorio Astronómico y los campos de Santa Catalina (en Lomas de Zamora). Estatua de Joaquín V. González frente al edificio de la Presidencia de la UNLP. El 12 de agosto de ese año se ceden a la Nación: la universidad y sus facultades, el Museo, el Observatorio Astronómico, el Instituto de Artes y Oficios, la Biblioteca Universitaria, el Colegio Nacional y la Escuela Normal. En el convenio de transferencia, la Nación se obligaba a fundar un instituto universitario.10 Se cedían así los edificios ubicados en el Paseo del Bosque para instalar los primeros Departamentos y Facultades de la UNLP. El 15 de agosto el proyecto de Ley de creación de la Universidad Nacional de La Plata se aprobó en la Cámara de Diputados y el 19 de agosto recibió sanción definitiva en el Senado Nacional. El 25 de septiembre fue promulgada por el Presidente de la Nación Manuel Quintana. El 17 de marzo de 1906 fue designado como primer presidente de la Universidad Nacional de La Plata, el propio Joaquín V. González, acompañado en la vicepresidencia por el Dr. Agustín Álvarez. En 1908 la universidad nacional ya se encuentra en pleno funcionamiento, con las siguientes dependencias: Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, con una Sección de Pedagogía y una Sección de Filosofía y Letras. Facultad de Agronomía y Veterinaria, de la que dependía la Escuela Regional de Agricultura y Ganadería de Santa Catalina. Facultad de Ciencias Físicas, Matemáticas y Astronómicas, dividida en Escuela de Ciencias Matemáticas, Escuela de Ciencias Físicas, Escuela de Ciencias Astronómicas, Ingeniería Arquitectónica e Ingeniería Hidráulica. Facultad del Museo, de la que dependía la Facultad de Ciencias Naturales, el Museo, la Escuela de Química y Farmacia, la Escuela de Geografía Física y la Escuela de Dibujo y Arte. Departamento de Estudios Primarios y Secundarios, comprendía el Colegio Nacional, el Colegio Secundario de Señoritas y la Escuela Graduada. Biblioteca y Extensión Universitaria. Observatorio Astronómico, que se dividía en Sección Sísmica, Sección Meteorológica y la Estación de longitudes de Oncativo. Sólo en 1908 se inscribieron en la flamante universidad, 1845 alumnos. Joaquín V. González permanecería cuatro períodos en la presidencia, dejando el cargo el 18 de marzo de 1918. Unos años más adelante se creará la Asociación de Empleados de la Universidad Nacional de La Plata (AEULP) cuyo nombre actualmente es A.T.U.L.P. La época de la Reforma Universitaria[editar] La Reforma universitaria es un movimiento nacido en la Universidad Nacional de Córdoba en el año 1918, que persiguió la gratuidad de la enseñanza universitaria, el cogobierno de las universidades (con participación estudiantil en los órganos de gobierno de la universidad), la autonomía universitaria, la libertad de cátedra y la extensión universitaria, como pilares salientes de un ideario que se extendió por todas las universidades de Argentina y muchas de América Latina. La Universidad Nacional de La Plata había nacido con un fuerte impulso a la extensión universitaria, desarrollada en sus primeros años en la forma de programas más o menos sistemáticos de conferencias y cursos abiertos al público en general. Sin embargo, en otros aspectos reclamados por el movimiento reformista, su impronta era cuanto menos objeto de fuertes controversias. En marzo de 1918 asumió Rodolo Rivarola al frente de la Universidad. Uno de sus opositores en esa elección, José Nicolás Matienzo (luego Procurador General de La Nación), diría en 1920, a propósito de la reforma de los Estatutos: "Al examinar las reformas propuestas a los estatutos de la universidad nacional de La Plata, creo que ésta es, entre todas las universidades de la república, la que ha vivido hasta ahora bajo el régimen más oligárquico". La crítica se centraba, fundamentalmente, en la concentración de las decisiones en la persona del presidente, la existencia de mandatos exageradamente prolongados, la posibilidad de reelecciones indefinidas y la falta de participación en la designación de profesores. Los sucesos de Córdoba no se manifiestan en La Plata con intensidad durante ese año, excepto por un planteo que la federación universitaria realiza en julio de 1918 respecto de las condiciones de enseñanza de la Facultad de Agronomía y Veterinaria, sin embargo bajo esa calma superficial existía un intenso movimiento que se reflejaba en las páginas de "Atenea", la revista de los estudiantes del Colegio Nacional, y "Renovación", el periódico de la Federación Universitaria. A principios de 1919, el Consejo Superior aprueba la participación de miembros del claustro estudiantil, con voz pero sin voto. El 20 de octubre de ese año estalla una huelga en toda la universidad, iniciada por el resurgimiento del conflicto en la Facultad de Agronomía y Veterinaria. A principios de 1920, con una feroz represión de una concentración estudiantil acaecida en el mes de marzo, ingresa un nuevo condimento al conflicto: la violencia, que alcanza su hecho más grave con el asesinato del estudiante David Viera en una mesa de examen en la escuela de Ciencias Médicas. Mientras tanto, una fuerte rivalidad estalla entre sectores estudiantiles opuestos: la Federación Universitaria Platense, de tendencia reformista, y la agrupación Concentración Universitaria. El 5 de junio el presidente Rivarola presentó su renuncia, sucedido por Carlos Melo. En tanto, el profesor Alejandro Korn, miembro del Consejo Superior, se convierte en el más cabal representante del movimiento reformista, y lleva adelante algunas de la reivindicaciones del estudiantado, como la clausura del internado de la universidad, que los estudiantes consideraban fuente de favoritismo y nepotismo. De 1921 a 1927, la presidencia es ejercida por Nazar Anchorena, y se produce un retroceso de la movilización estudiantil, pese a no haber logrado cambios significativos, que mantiene los ideales de la reforma a través del grupo Renovación de la Federación Universitaria de La Plata (ya conocida por sus siglas: FULP), que realizaría una intensa actividad cultural y que fuera el antecedente directo del grupo de teatro de la universidad, y por la revista Valoraciones, a través de la cual se expresa no sólo el mencionado Alejandro Korn, sino profesores como Pedro Henríquez Ureña. En esta gestión nace LR11 Radio Universidad. Entre 1927 y 1930, la presidencia es ejercida por Ramón Loyarte, y el 1 de diciembre de 1930 es elegido Ricardo Levene, que debido a las convulsiones producidas por el golpe de Estado protagonizado por el general José Félix Uriburu duraría sólo seis meses en el cargo. La Universidad de Buenos Aires fue intervenida inmediatamente después del golpe, su interventor fue Nazar Anchorena, ex presidente de la UNLP. Esta designación fue muy cuestionada por la dirigencia estudiantil platense, que la consideraba violatoria de la autonomía universitaria. La tensión que se generó entre las dos universidades concluyó con la expulsión de Levene de su cátedra en la UBA y la cesantía de docentes como fue el caso de Gabriel del Mazo, por su militancia radical. Este episodio derivó en una huelga estudiantil y la disolución por decreto gubernamental del Consejo Superior, provocando la renuncia de Levene y de todos los consejeros y decanos de las facultades. La universidad es entonces intervenida por el Dr. Federico Walker, quien es dotado de poderes extraordinarios y manifiesta su intención de excluir a docentes y estudiantes opositores, como de hecho sucedió con la separación de 31 estudiantes y varios profesores. En agosto de ese año comienza a normalizarse la situación y a fin de 1931, con la recuperación de cierta institucionalidad en el gobierno nacional y el inicio de la década del "fraude patriótico", se inicia un proceso de normalización que restringía la participación estudiantil. Esta apertura acotada fue combatida por alumnos y docentes, y pese a designarse en esas condiciones a Ramón Loyarte como presidente de la universidad el 14 de enero de 1932, en mayo de ese año la presión de los estudiantes y del Consejo Superior lo fuerza a renunciar. Ya la mayoría de los estudiantes y docentes excluidos habían sido reincorporados el 17 de marzo. El 25 de junio es electo el Dr. Levene con el apoyo de la Federación Universitaria. Julio Castiñeiras En 1935 asume Julio Castiñeiras y en esa época se crea la Asociación de Ayuda Mutua para los estudiantes, entidad subsidiada por la universidad y por los alumnos, que brindaba servicios de comidas, asistencia médica, odontológica y de farmacia. También en esta época surge una fuerte disputa entre la conducción de la universidad y el gobernador de la Provincia, Manuel Fresco de simpatías no disimuladas con el fascismo italiano. En 1938 Julio Castiñeiras es sucedido por el Dr. Juan Carlos Rébora. Ese año llegá a 9443 la cantidad de estudiantes inscriptos. El estallido de la Segunda Guerra Mundial genera fuertes tensiones entre las autoridades, que de acuerdo con la política de neutralidad se negaban a permitir el uso de los locales de la universidad para manifestaciones políticas, y los estudiantes. El 27 de junio de 1941 asume como presidente el Dr. Alfredo Palacios quien expresa la necesidad de retomar el planteo fundacional de Joaquín V. González de organizar una universidad a partir de la articulación de institutos universitarios preexistentes creando una suerte de "república federal" con capacidad de integrar y sintetizar los aportes de cada una de las facultades que la integran. Esa visión se refleja en una ordenanza, luego derogada, que prescribía estudios de filosofía para todos los graduados a fin de vincular las distintas ciencias, y en el desarrollo de un conjunto de cursos comunes a todas las carreras para proporcionar una base histórica e ideológica, que serían derogados en 1943, durante la gestión de Ricardo De Labougle. Esta visión de la universidad no alcanzó a cristalizarse, imponiéndose una tendencia de creciente fragmentación facultativa. Es en esta época, que comienza a clausurarse con el golpe de estado del 4 de junio de 1943, que se creó el Instituto de Teatro, la Comisión de Fonografía Cultural, el Instituto Iberoamericano, y se incorporó la Casa de Descanso Samay Huasi al patrimonio de la universidad. La limitación de la autonomía universitaria (1943-1955)[editar] De 1943 a 1945 hubo un denominador común para todas las universidades nacionales: la tensión entre el gobierno de facto y los sectores reformistas que conformarían más tarde la Unión Democrática. En octubre de 1943 se interrumpe la gestión de Alfredo Palacios debido a su oposición a los decretos del Poder Ejecutivo Nacional. En este período avanzó la construcción de nuevos edificios para la Universidad, ya alejados de la escala pequeña y el estilo academicista de los primeros pabellones de Ciencias Exactas, Ingeniería o Astronomía. Ahora la creciente institución demandaba sedes de mayor tamaño, equipamiento moderno y orientadas a ramas de la ciencia que iban cobrando fuerza e importancia. En la década del '40 se levantaron los edificios de la Facultad de Ciencias Médicas, el Departamento de Hidráulica y el Departamento de Electrotecnia de la Facultad de Ingeniería, caracterizados por su escala monumental y su estilo sobrio y racionalista, despojado de ornamnetos y asociado a la modernidad de esa época. También se proyectó un pabellón para el Departamento de Aeronáutica, que nunca sería construido. De 1952 a 1955 la universidad se llamó Universidad Nacional Eva Perón, cuando la ciudad de La Plata, pasó a denominarse Ciudad Eva Perón. Con el derrocamiento del Presidente Juan Domingo Perón, una dictadura militar le devolvió a la Universidad y a la Ciudad sus nombres originales. Revolución y represión (1955-1983)[editar] Edificio Tres Facultades, obra monumental pero inconclusa, que casi demuele al edificio del Rectorado. El Instituto de Investigaciones Científicas, otra controvertida obra del período 1966-1973. Las siguientes décadas dieron lugar tanto a importantes cambios sociales y culturales que cambiaron para siempre la vida estudiantil y juvenil, como a la violencia desde el Estado hacia las universidades. Para 1961 se construían los edificios para el Comedor Universitario (luego entregado a la Facultad de Odontología) y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, ya bajo la estética y la lógica de la arquitectura moderna que buscaba mayor flexibilidad para los espacios de estudio y experimentación con nuevas tecnologías constructivas. Si durante la Presidencia de Arturo Illia (1963-1966) se vivieron épocas de experimentación, cuestionamiento y rebeldía, el golpe militar de 1966 ingresó a las universidades con infantería y caballería, golpeando y expulsando a la fuerza a docentes y estudiantes. Durante este período en la Argentina se inició una conocida fuga de cerebros que llevó al exilio y a radicarse en países más tolerantes a numerosos intelectuales y científicos nacionales, empobreciendo fuertemente al país en lo cultural y educativo. Al mismo tiempo, en la Universidad de La Plata se organizaba un Plan de Desarrollo Físico que propuso algunos proyectos drásticos y controvertidos en la organización. Por un lado, se llamó a concursos de arquitectura para nuevos edificios. La futura Facultad de Ingeniería fue diseñada por Mario Roberto Álvarez en 1967, y su planteo radical proponía demoler casi todos los antiguos edificios de las Facultades de Ingeniería y de Ciencias Exactas ubicado en el Paseo del Bosque, para crear una serie de torres modernas conectadas en altura por pasarelas y puentes de hormigón armado. Un año después, el estudio de Baudizzone-Díaz-Erbin-Lestard-Varas-Traine ganaba el concurso para la futura Facultad de Ciencias Exactas, proponiendo un complejo sistema de torres, edificios en tira y “naves” con pasarelas de conexión. También, los mismos arquitectos recibieron el encargo para un Instituto de Investigaciones Científicas, el único de los proyectos mencionados que se terminó construyendo, ya que las facultades no se realizaron debido al fin de esa dictadura.11 Sin concursos públicos, la Dirección de Obras y Planeamiento de la Universidad se encargó del diseño y construcción del llamado Edificio Tres Facultades, un también pretencioso proyecto que reemplazaría al edificio de la Presidencia de la Universidad por un inmenso edificio que alojaría a varias facultades (actualmente, las de Derecho y de Ciencias Económicas). La obra comenzó en 1969 y se continuó en los siguientes años, a pesar de la caída de la dictadura militar, y finalmente quedó inconcluso, salvando al edificio de la Presidencia de la demolición.12 El breve período de florecimiento político que comenzó en 1969 con el estallido del Cordobazo y que llegó a su punto máximo en 1973, con la llegada de Héctor Cámpora a la Presidencia, fue seguido por una etapa de represión, persecución, y métodos ilegales por parte del Estado para aplacar a las corrientes políticas de izquierda en el país. Las Universidades fueron uno de los blancos más atacados, y luego de la dictadura militar que comenzó en 1976, la Universidad de La Plata contó con el triste número de 766 miembros de la comunidad universitaria desaparecidos y asesinados por el Estado.13 Durante todo ese período, Guillermo Gallo fue Rector de la Universidad y colaborador directo del gobierno de facto para la ubicación, secuestro y asesinato de disidentes y críticos.14 Además, la ciudad contó con la lamentable suerte de ser sitio de la Noche de los Lápices, cuando en septiembre de 1976 fueron secuestrados y asesinados no sólo universitarios platenses, sino en su mayoría estudiantes secundarios menores de edad. Fueron años oscuros para la institución. Democracia y actualidad[editar] En 1983, la Argentina regresó a la democracia y la sociedad encaró la tarea de recuperar cultura, sociales y educación, mientras comenzaban a investigarse con dificultad y trabas, los crímenes de la dictadura militar. Si en ese momento de cambio, la Universidad tenía unos 32.000 estudiantes, en la década de 2002-2011 la cantidad de estudiantes aumentó en casi 20.000 personas, al llegar a los 109.000.15 La crisis del sistema educativo público argentino ha tenido graves consecuencias en la sociedad, con lo cual la Universidad de La Plata ha sido anualmente tema de los medios de comunicación, cuando en cada curso de ingreso para las facultades ocurren “bochazos” (reprobación masiva de estudiantes que rinden el examen para ingresar).16 17 18 19 20 21 A pesar de la difícil situación educativa, desde 2003 la Universidad de La Plata ha vivido un período de crecimiento, mejoras y avances en materia edilicia. Un Plan de Obras realizado en etapas desde el año 2004 hasta la actualidad encaró la remodelación de las facultades existentes, así como la construcción de nuevos pabellones, ampliaciones y edificios a estrenar. Entre esta cantidad de obras se destacan la construcción del Departamento de Agrimensura de la Facultad de Ingeniería (inaugurado en 2011)22 , de la nueva Facultad de Psicología (inaugurada en 2012)23 , de la nueva Facultad de Informática (inaugurada en 2007 y ampliada en 2012)24 25 , de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social (inaugurada en 2008 y ampliada en 2012)26 27 , de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (comenzada en 2011)28 , de la Facultad de Bellas Artes (inaugurada en 2013)29 y del Planetario de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas (inaugurado en 2013).30 En abril de 2013 comenzó a funcionar el Tren Universitario, una línea de transporte con tres vagones pensada especialmente para comunicar la Estación La Plata con el Campus Universitario (Facultades de de Arquitectura, Informática, Medicina y Periodismo) y el Hospital Policlínico San Martín, en la zona este de la ciudad, con un recorrido de seis paradas.31 32Wikipedia