viernes, 28 de marzo de 2014

Guillermo Andreau REFORMA TRIBUTARIA IMPULSADA POR EL PARTIDO DEMÓCRATA


Guillermo Andreau REFORMA TRIBUTARIA IMPULSADA POR EL PARTIDO DEMÓCRATA El régimen impositivo argentino se ha vuelto extremadamente gravoso para los contribuyentes que pagan puntualmente sus impuestos. Se ha llegado a un punto donde el sistema fiscal nacional, compuesto por una maraña de 85 impuestos distintos, hostiga a la actividad económica fomentando la evasión, la economía subterránea y la fuga de capitales. Por ello hay necesidad de una racionalización profunda del sistema fiscal que debiera comenzar por la fusión de los cuatro gravámenes existentes sobre los inmuebles en uno solo, a recaudar por las provincias y computable como “pago a cuenta de ganancias”, como se propone en el Boletín 9 que sigue. EDUARDO ANTONIO SANTAMARINA PRESIDENTE BOLETIN NRO 9, MARZO DE 2013 POR UN REGIMEN IMPOSITIVO PROMUEVA LA EFICIENCIA ECONÓMICA, EL EMPLEO Y LA AUTONOMIA DE LAS PROVINCIAS 1.-Cuatro impuestos superpuestos sobre la misma materia imponible Ante la caída de la actividad económica y inflación creciente, las provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las municipalidades de todo el país se ven forzadas a aumentar las tasas impositivas del impuesto inmobiliario, o a aumentar las valuaciones sobre las cuales se aplican las alícuotas de este impuesto, cuyo pago termina siendo muy gravoso para los contribuyentes. Tanto mas por cuanto existen en nuestro país cuatro impuestos inmobiliarios superpuestos bajo distintas denominaciones, a saber: primero, el impuesto inmobiliario propiamente dicho que cobran las provincias y la CABA; segundo las contribuciones municipales de alumbrado barrido y limpieza que cobran las municipalidades en todo el país y la CABA, todo ello a guisa de “tasas”, pero que en realidad gravan la misma materia imponible que el impuesto inmobiliario, y no son tasas sino, simples impuestos; tercero, el impuesto a los bienes personales que cobra el gobierno federal, el que en verdad funciona como un impuesto inmobiliario nacional adicional, dado que su principal materia imponible son los inmuebles de todo el país; y cuarto el impuesto a la ganancia mínima presunta que viene a ser fundamentalmente una gabela federal sobre la misma materia imponible. Esta mera enunciación de por sí ilustra sobre los abusos, la falta de racionalidad y la ineficiencia de nuestro sistema impositivo. 2.-La necesidad de un único impuesto sobre una misma materia imponible En principio, de acuerdo a nuestra Constitución, el gravamen sobre los inmuebles debe ser de jurisdicción provincial y de la CABA. Por otra parte, la racionalidad exige que debiera haber un solo impuesto sobre la propiedad inmobiliaria y que lo debieran recaudar solamente las provincias. Sin embargo según la Constitución, el gobierno federal puede imponer “contribuciones directas por tiempo determinado proporcionalmente iguales en todo el territorio de la Nación, siempre que la defensa, la seguridad común y bien general del Estado lo exijan” ( Art.75, Inc. 1). Esas “contribuciones directas”, en el viejo lenguaje de nuestros constituyentes de 1853-60, eran nada mas ni nada menos que los mismísimos impuestos inmobiliarios provinciales. Pero además, en caso de establecerse como impuesto nacional, las avaluaciones sobre las que recaigan las “contribuciones directas” tienen que ser “uniformes en todo el país”. ¿Como conciliar estas disposiciones constitucionales aparentemente contradictorias y todavía establecer un régimen impositivo único sobre la tierra en todo el país, y, además, eficiente? 3.-La eficiencia del sistema impositivo sobre la tierra Desde los economistas fisiócratas liberales franceses pasando por la escuela clásica inglesa de Adam Smith y David Ricardo hasta la mas moderna doctrina tributaria estadounidense actual, se reconoce que el impuesto mas eficiente es el que menos distorsiona la asignación de los recursos de una economía. Este es el caso del impuesto a la tierra libre de mejoras. En consecuencia, es crucial definir claramente el concepto “libre de mejoras”. Este se refiere a las construcciones, edificios, alambrados, aguadas, galpones, molinos, sistemas de riego, canales, caminos, árboles plantados, que se encuentren dentro del predio de que se trate. Estos deben quedar totalmente excluidos de la valuación fiscal. Se trata de valuar el predio pelado. En estado salvaje. Pero sí deben tenerse en cuenta las mejoras de predios vecinos que confieren valor económico al propio. La tierra debe valuarse en función de los caminos, calles, autopistas, construcciones vecinas y jardines, que, aunque ajenos al predio de que se trate, lo hacen mas valioso. La idea es que el contribuyente individual que haga mejoras en su propio predio no pague impuesto por ellas, de manera que se sienta estimulado a hacerlas. Pero en cambio tenga que pagar por la mayor valuación de las tierras que trae el progreso general de la sociedad, la llamada plusvalía de origen social. En otras palabras, debe pagar por el mayor valor que pueda recibir su tierra por las mejoras efectuadas por sus vecinos en predios ajenos, incluso las mejoras que hace el Estado nacional, provincial o municipal en las cercanías de su predio. 4.-Los conservadores y el impuesto a la tierra libre de mejoras Muchos políticos y economistas de nuestro partido impulsaron las ideas liberales de David Ricardo sobre el impuesto a la tierra libre de mejoras, especialmente los conservadores progresistas de principios del siglo XX como por ejemplo el Presidente Roque Saenz Peña, el Gobernador de Córdoba Ramón J. Carcano, Eleodoro Lobos, ministro de agricultura de Saenz Peña y Decano de la Facultad de Ciencias Económicas, José María Rosa, ministro de Hacienda del Presidente Julio Argentino Roca y luego de Victorino de la Plaza, Antonio de Tomaso, ministro agricultura del Presidente Agustín P. Justo, entre otros. Especial énfasis merece Saenz Peña, pues más alla de su adhesión intelectual a la idea, en ejercicio de la Presidencia, promovió dos proyectos de ley tan consistentes entre sí como la cara y la ceca de una moneda: uno, político, la ley del voto secreto y obligatorio, por el que es recordado, y otro, que hubiera movilizado enormemente la economia y hubiese respaldado las bases económicas de la democracia. El segundo proyecto, fue archivado por causa de su prematura muerte y olvidado por los siguientes hombres públicos, pero es de enorme actualidad. Su fin era consolidar la “democracia política” mediante el apoyo de una correlativa “democracia económica”, consistente en brindar derecho de acceso a la tierra para todos que quiesieran trabajarla. El proyecto establecía el impuesto a la renta de la tierra libre de mejoras, a pagar en todos los territorios nacionales (las 10 gobernaciones) que en su conjunto eran la mayor parte, del territorio argentino de entonces. 5.-La experiencia del Japón El primer país que ensayó con éxito este impuesto liberal y progresista en forma masiva fue un país conservador como el Japón de fines del siglo XIX. El país estaba gobernado por el Emperador Meiji, un joven brillante y restaurador de los poderes políticos imperiales. Este gobernante decidió abolir el sistema feudal existente en su país de tenencia de la tierra en manos de grandes familias dinásticas. Meiji pensaba que el sistema feudal era culpable del atraso del Japón y que si su país no se desarrollaba iba a ser prontamente invadido y convertido una colonia de Inglaterra, o de los Estados Unidos, cuyos buques de guerra merodeaban sospechosamente alrededor de sus costas. Fue así que a poco de asumir el poder en 1868, este Emperador estableció un sistema de libre comercio para comprar y vender tierras, pero al mismo tiempo puso un fuerte impuesto al valor de la tierra libre de mejoras para forzar a las familias guerreras y terratenientes a vender las tierras a quienes podían pagar los impuestos. Estos últimos eran los agricultores que sabían como trabajarla y hacerla producir para después poder pagar la carga tributaria. En tres años la producción de arroz se triplicó y Japón empezó su carrera hacia el desarrollo económico con un éxito inicial espectacular merced a la aplicación del impuesto a la tierra libre de mejoras dentro de un sistema de libertad de comercio para la tierra. 6.-Pago a cuenta de ganancias, una forma de la coparticipación federal En nuestro país, el impuesto a la tierra libre de mejoras sobre el valor venal de la tierra libre de mejoras debiera poder computarse como pago a cuenta de ganancias. Y esta sería una condición sine qua non para el éxito del sistema fiscal productivista que sugerimos. Este pago a cuenta de ganancias sería una variante eficiente para encarar una nueva ley de coparticipación federal. Como el impuesto a la tierra libre de mejoras es imposible de evadir y debe pagarse inexorablemente, su establecimiento y su cómputo como pago a cuenta del impuesto nacional a las ganancias ayudaría a la Nación a reducir la evasión de este último impuesto. En efecto, una gran cantidad de potenciales contribuyentes no inscriptos en este impuesto verían la conveniencia de inscribirse para aprovechar el dicho pago a cuenta. De la misma manera una legión de monotributistas encontraría conveniente pasar al régimen general de pago del impuesto a las ganancias para también aprovechar el pago a cuenta. Según la CEPAL, la evasión impositiva en ganancias llega en nuestro país al 49.7%, una de las mas altas entre las de los países en desarrollo. Con el sistema que se propone la evasión podría alcanzar una meta más normal del 20%. 7.-Implementación por ley nacional pero de recaudación provincial Está claro que si el impuesto a la tierra libre de mejoras a recaudar por las provincias fuera computable como pago a cuenta de ganancias, debiera implementarse mediante una ley nacional a la cual las provincias adherirían con gusto, pues permitiría a los contribuyentes de las provincias recaudadoras descargar el importe del impuesto en el gobierno federal. Así, sobre la base satelital, se deberían actualizar los registros catastrales de todo el país. Se contaría para ello con el apoyo del Consejo Federal del Catastro ya creado por Ley 26209. Sobre estas bases el Poder Ejecutivo nacional podría realizar el avalúo “proporcionalmente igual en todo el territorio de la Nación” de las tierras libres de mejoras, y suministrar dicho avalúo las provincias y a la CABA. Para ello contribuirían también los informes de las inmobiliarias del lugar. 8.-Correspondencia fiscal y fortalecimiento del federalismo El impuesto a la renta de tierra libre de mejoras sobre la base del valor venal debiera ser recaudado por las provincias, para fortalecer así la llamada “correspondencia fiscal”. Este impuesto legislado como pago a cuenta de Ganancias podría ser la base para destrabar el impasse del articulo 75 Inc. 2 de la Constitución Nacional que prevé una casi imposible ley convenio entre la Nación y las provincias. Las provincias aplicarían la mitad del producido del impuesto a la seguridad y a la educación, y la otra mitad lo coparticiparían a las municipalidades en carácter de impuesto-tasa única y exclusiva para solventar el alumbrado barrido, limpieza pavimentos y toda otra clase de servicios municipales. De esta manera, al tener este impuesto una asignación especifica, su producido no entraría al torrente de la recaudación nacional, sino que engrosaría los tesoros provinciales que su vez lo coparticiparían, como está dicho, a las municipalidades, siempre y cuando éstas se obliguen a derogar todo otro impuesto sobre la misma materia imponible. 9.-¿Impuesto único? Según algunos teóricos de este impuesto, el mismo debía ser el único admisible para la financiación de todos los gastos gubernamentales y permitiría, según ellos, la eliminación de los demás tributos, lo cual constituiría un aliciente para el comercio, la industria y un beneficio para los obreros, forzando a su vez a los terratenientes a mejorar su propiedad. Es muy cuestionable la tesis del impuesto “único” a nivel nacional, pero en el caso de las provincias y municipalidades, la idea del impuesto único tiene un cierto grado de validez dependiendo de la tasa del mismo. Al respecto un estudio reciente muestra en detalle cómo un impuesto único al valor de la tierra libre de mejoras del 1% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires permitiría solventar la mitad del presupuesto de esta ciudad, que es una cuasi-provincia. 10.-Ventajas Si se estableciera un régimen impositivo como el antes descripto, los contribuyentes se sentirían aliviados al no tener que lidiar con cuatro impuestos distintos. Y además, el buen contribuyente no tendría que pagar mas de lo paga actualmente en concepto de impuestos; probablemente mucho menos. Los evasores del impuesto a la ganancias se verían perjudicados pues deberán inscribirse en el régimen general del impuesto a las ganancias para poder computar el pago a cuenta del impuesto a la tierra, al que no podrían evadir. Las provincias dependerían menos de la coparticipación federal y ganarían en autonomía. En realidad, el pago a cuenta sería una variante eficiente y novedosa para destrabar la sanción de la nueva ley de coparticipación federal que necesita la Argentina. El mismo sistema fiscal en su conjunto ganaría en eficiencia al fortalecerse la llamada correspondencia fiscal, es decir que el Estado que gasta sea, en principio, el mismo que recauda. Si bien el Estado Nacional recaudaría menos en concepto de impuesto a las ganancias debido al “pago a cuenta” al que tendrían derecho los contribuyentes, ello se vería compensado con creces por la reducción de la enorme evasión que experimenta el sistema vigente. Además, y mas importante, el sistema propuesto promovería espectacularmente la productividad , el óptimo uso de las 27 mil millones de hectáreas de tierra con que cuenta el país, la difusión de la propiedad privada, la redistribución de la población, y, sobre todo, fomentaría la creación de empleo en toda la economía nacional, como se probó en todos los países en que este sistema se aplicó. Firmado: Eduardo Conesa COMISIÓN DE ECONOMÍA Y FINANZAS: Presidente: Eduardo Conesa, Vocales: Rodolfo Lanús de la Serna, Agustín Monteverde, Alejandro Olivera, Francisco Wright FEDERICO TORANZO EDUARDO SANTAMARINA Secretario Presidente

jueves, 27 de marzo de 2014

HIJA DE MAESTROS


EL PAIS › OPINION Hija de maestros PÁGINA DOCE
Por Marina Yasky Yo también me acuerdo del nombre de mi maestra de 1º. Se llamaba Ema y aunque intentaba ponerle onda, no zafó de que mi madre irrumpiera en el aula el día que el Papa llegaba a la Argentina, durante la guerra de Malvinas. Cuando abrió la puerta, la señorita Ema estaba justo escribiendo en el pizarrón “Bienvenida su santidad Juan Pablo II a la Argentina”. La miró sorprendida y apenas llegó a decir “¿Qué pasó con Marina que hoy no vino?”. Mi mamá le señaló el pizarrón y le respondió: “Por esto no vino”. De mi maestra de 2º también me acuerdo. Se llamaba Graciela y ésa sí que se llevaba bien con mi mamá, hablaban el mismo idioma, de maestra a maestra. La de 3º se llamaba Alba, era un sargento de caballería con corazón de gelatina. Norma fue la de 4º, una pelirroja buenaza pero sosa. La de 5º fue Liliana, una suplente que tuvimos todo el año. Tenía la hermosa costumbre de dibujarnos flores y caritas en los márgenes del cuaderno. Cada vez que aparecía una sonrisa de ella en mi cuaderno Rivadavia, el mundo era un lugar muy bello. En 6º tuvimos a Magalí, de peinado anticuado y tacones robustos, suave pero firme. Ella me “curó” las faltas de ortografía. Nunca me acuerdo bien cuál fue su método, pero me volvió una obsesiva y muchas veces cuando corrijo una falta o la detecto veo su cara. Las de 7º fueron dos, Cristina y Margarita, y ésas sí que eran dos auténticas yeguas. Cristina se pintaba como una puerta y Margarita levantaba una ceja cuando te miraba con desprecio. Juntas nos boicotearon todas las actividades con las que intentábamos juntar fondos para el viaje de egresados, nos amenazaban a diario con lo cruel que sería la secundaria, cuando no el mundo entero, y creían que sólo se podía aprender en un impoluto silencio. Yo creo que en realidad nunca nos quisieron, no sé cuál era la fibra que les tocaba ponerse un guardapolvo blanco cada mañana, pero tenían cero empatía con nosotros. Con ellas padecí la Marcha Blanca, el nombre de mi viejo empezaba a aparecer por primera vez en los diarios y semejante apellido no era fácil de camuflar ni de librar de las asociaciones, que siempre procuraban hacer delante de mis compañeros. Por supuesto que carnereaban todos los paros y miraban con desprecio el sindicalismo en general, el docente en particular. Con Margarita viví un hecho que nunca más olvidé. Casi a fin de año, durante una clase de matemáticas. Siempre fui dura para los números y nunca entendía un pomo de lo que explicaba. Mi mamá me había insistido durante todo el año con que tenía que levantar la mano para que me lo explicara de nuevo. Esa clase tomé valor y la tercera vez que la señorita Margarita enunció “si alguien no entendió, levante la mano, estoy acá para repetirlo las veces que haga falta”, yo levanté la mano y confesé que no entendía. Me miró con su ceja raquítica levantada y en un tono casi amable me dijo: “Decile a tu papá que te lo explique”. Esas fueron mis maestras en una escuela pública de Parque Patricios, casi Pompeya. La alusión a la señorita Coca en el discurso de la Presidenta durante la apertura de la Asamblea Legislativa me hizo repasar la lista, desafiar la memoria y comprobar que me he olvidado muchas caras y muchos nombres, pero las caras y los nombres de todas ellas quedaron grabados a fuego, igual que la textura del acrílico de los bancos y lo encerados que estaban los pisos, tanto que jugábamos a patinar en los recreos. Mis padres son docentes y sindicalistas, mi mamá era maestra jardinera en un jardín de Haedo en el que solía pegarme serios emboles cuando me llevaba con ella, y mi papá era maestro en una escuela de Villa Fiorito en la que me sentía muy libre cuando me tocaba ir con él. Acostumbrada a la rigidez, casi pacatería, de una escuela de capital de los ’80, no podía creer ver a mi viejo dar clases con el guardapolvo abierto y menos aún el trato de igual a igual con sus alumnos, hasta cuando los cagaba a pedos parecía no haber distancia entre ellos, les movía el dedo índice con el mismo frenesí que a mí y a mi hermano. En esa misma escuela tuvo un alumno, Churrasco le decían, que cuando no le gustaba algo se paraba al lado del banco y se desnudaba. Me acuerdo de que llegara a casa y dijera: “Hoy Churrasco se puso de vuelta en pelotas”. Para mí resultaba casi fascinante verlos en acción, en esos momentos dejaban de ser mis padres, aquellos a los que yo estaba acostumbrada, y pasaban a ser la seño y el maestro. Estos últimos días he ido de la náusea a la tristeza casi sin escalas, los proyectiles verbales con los que escuché atacar a los maestros no tienen capacidad de ser metabolizados por mucho que lo intente. Algunas definiciones han sido sencillamente canallas. Los medios de comunicación, de manera transversal porque no han sido sólo los del archienemigo, han reproducido una tras otra las postales más mediocres que uno pueda llegar a imaginar; la demonización de los docentes, la victimización de los chicos, esos chicos y esos docentes sobre los que nunca más vuelven a hablar durante todo el año excepto los meses de marzo, cuando afiebradas crónicas y opiniones intentan trazar una línea divisoria entre el maestro y el pibe que en la vida real no existe. Entre los clichés de cada año invariablemente reverdece el hit del apostolado, insisten en machacar con la teoría de la vocación, invisibilizando la condición de trabajadores de los docentes. Esa “t” de trabajadores, que costó mucha vida y mucha sangre, en medio segundo es licuada por el aparato mediático y deglutida en opiniones de todo tipo de espécimen, desde la opinóloga con silicona en los labios hasta el periodista ultra K que acusa a la dirigencia sindical de utilizar el paro para coquetear con Massa. Desde el conductor piola y canchero hasta el mercenario al servicio de la opereta política, todos confluyen en el mismo slogan: “Vuelvan a las aulas”. De pronto, programas donde se les da muy bien hablar de culos y tetas, de la confesión cocainómana de una vedette olvidada o de los 20 kilos que adelgazó Susana Giménez, se vuelven especialistas en educación y proponen una gran ensalada donde segura y lamentablemente muchos de los que están del otro lado quedarán confundidos. Hoy veía a una conductora remilgada de un noticiero, de esos abiertos las 24 horas como si fueran kioscos, hablar de los chicos de los sectores populares tan perjudicados por la medida de fuerza. La imaginaba visitando alguna de esas escuelas. Creo que es más fácil imaginar a mi perro maullando como si fuera un gato. Dudo de que ponga siquiera el dedo gordo del pie en una calle de barro, dudo también de que sepa que fue y es la escuela la que sostuvo y sostiene a esos pibes que una vez al año tanto la consternan y preocupan. Se quedaron con la vieja imagen de la escuela, casi oxidada, de la señorita Coca o de mis maestras de la primaria. Ya en ese entonces, yo veía a mi viejo en una escuela de La Quema y sabía, mejor dicho sentía, que la escuela era mucho más que la escuela cuando la vida no es entre algodones. A esos pibes, los de hace 30 años, apenas a la vuelta de la esquina de la dictadura, y a los de hoy, con los genocidas juzgados y el cuadro de Videla descolgado, el maestro –incluso el más conchudo o el más chanta– les cambiaron la vida o se la están cambiando. Nada ocurre porque sí, ningún hecho histórico es un eslabón aislado de la cadena. Algo tuvieron que ver los maestros que leían a escondidas Un elefante ocupa mucho espacio durante la dictadura o los volantes que algunas dirigentes del gremio que años después sería el Suteba escondían en sus panzas de embarazadas. Algo tuvo que ver la invertebrada Marcha Blanca que tanto me abochornaba en 7º y que tanto más me picó en el corazón años después. Algo tuvieron que ver los cientos de maestros que se cargaron la escuela pública a la mochila para llegar desde todos los rincones del país a ayunar en una Carpa Blanca frente al Congreso nacional, que duró 1003 días. Algo tuvieron que ver también los maestros que el 19 y 20 de diciembre estaban igual en las escuelas para que los pibes que sólo comían en el comedor escolar pudieran hacerlo en el medio de los saqueos y el coro de las cacerolas. Algo tuvo que ver Isauro Arancibia, maestro y dirigente sindical, primer asesinado por la dictadura cívico-militar, ferviente militante de la “t” de los trabajadores. A Isauro le robaron su par de zapatos recién estrenados después de acribillarlo, Eduardo Rosenzvaig escribió en su libro sobre él, La oruga sobre el pizarrón, que no es justo que un maestro ande descalzo por el cielo. Y éstos son días en los que pienso que si de algún modo Isauro está pudiendo ver a los suyos, estará muy contento de haber dejado sus zapatos en la tierra. Y de que se hayan multiplicado tanto. Y algo tendrán que ver, en definitiva, los maestros de cada uno en que alguna vez nos hayamos sentido especiales o nos hayamos vuelto más insolentes frente a lo que nos parecía injusto. Las flores dibujadas en el margen de mis deberes por la señorita Liliana me siguen haciendo cosquillas en el recuerdo. En 7º aprendí a volverme insolente y a nunca más dejar humillarme por las señoritas Margarita del mundo. Estas historias que no tienen tinta en los diarios ni las descubre uno haciendo zapping, ni le quitan el sueño a los oportunistas de siempre, en los medios, en los gobiernos y en la oposición, ni al medio pelo bobalicón que sigue creyendo que la escuela es una especie de depósito humano o de lugar de disciplinamiento social, son las que arropan una lucha por la educación pública que es histórica, que no empezó en marzo de este año ni en el del año pasado, y que no va a terminar cuando los docentes vuelvan a las aulas, como tantos reclaman, imploran o extorsionan. Que la escuela siga siendo pública y gratuita en un país donde no hace tantos años se descuartizaba el Estado es la pequeña gran victoria de que los maestros dejaran de vestirse de apóstoles y se asumieran como trabajadores, porque los apóstoles no pelean por sus derechos, no saben leer recibos de sueldos para darse cuenta de si la patronal los está cagando, ni hacen cuentas para llegar a fin de mes ni alzan la voz por el derecho de sus pibes a aprender en condiciones dignas. Y es también la pequeña gran victoria de los Churrasco que se siguen desnudando frente a la injusticia. Nadie pide un monumento, siquiera una tarjeta de felicitación, pero sí un poco más de respeto y de memoria. Y, sobre todo, de conocimiento de causa. La educación es un tema lo suficientemente sensible y complejo como para que se le pase el plumero una vez al año. Dicho esto, una modesta cara sonriente en el margen del cuaderno de los maestros que hoy siguieron escribiendo la historia. Y mis gracias totales, siempre.

GERMÁN ROZENMACHER


Cabecita negra NOTAS EN ESTA SECCION Un escritor que vivió a fondo los conflictor de los 60 | Autobiografía | Adiós al Mono | La palabra que abre la puerta del recuerdo Un burgués asustado, por Guillermo Saccomano | Cabecita negra, argumento | Cabecita negra, texto | Cabecita negra, historieta ENLACE RELACIONADO Publican las obras completas de Rozenmacher | Golosina Caníbal Germán Rozenmacher no fue un one hit wonder LECTURA RECOMENDADA Cabecita negra, por Mario Goloboff, suplemento literario Télam 20/12/12 Germán Rozenmacher - Cabecita negra y otros cuentos (Mediafire) | Germán Rozenmacher - Cabecita negra y otros cuentos (Google Drive) Ricardo Piglia - La Argentina en pedazos (historieta) | Perón literario. Algunas referencias al peronismo en la literatura argentina Roberto Baschetti - El avión negro | Matías Raia: literatura y revolución en dos cuentos de Germán Rozenmacher
Un escritor que vivió a fondo los conflictos de los 60 Fue dramaturgo, periodista y escribió algunos de los cuentos más entrañables de la narrativa argentina. Como intelectual, transitó intensamente las contradicciones de su tiempo. Por Eduardo Pogorile Tenía 35 años cuando murió, el 6 de agosto de 1971 en Mar del Plata. Aún se lo recuerda por sus dos espléndidos libros de cuentos —Cabecita negra (1962) y Los ojos del tigre (1968)— además de las obras teatrales Réquiem para un viernes a la noche (1964) y El Caballero de Indias, estrenada en 1982 por Luis Brandoni. Pero además, Germán Rozenmacher vivió a fondo las ilusiones y conflictos de una época: los años ''60. La década del peronismo prohibido, la búsqueda del "país real" en literatura y en política, los cruces entre periodismo y narrativa. Sus obras, que en aquellos años reeditaban Galerna y Jorge Alvarez, hoy no abundan en las librerías. "Es que en la Argentina hacen falta avales, alguien de renombre que diga que fulano es un genio, como Cortázar con Marechal", opina Daniel Divinsky, que reeditó Cabecita Negra en 1997. Falta aún la reedición crítica de sus textos, incluyendo las aguafuertes que escribió para el semanario Compañero. Mientras tanto, es útil oír a quienes lo conocieron. Aquel día de agosto de hace treinta años, una emanación de gas provocada por la mala combustión de una cocina, mató al escritor y a su hijo mayor, Juan Pablo (5) en un departamento marplatense. "Recuerdo que en el viaje de ida en tren a Mar del Plata, Germán me mostró el libreto de Sordos ruidos oír se dejan, un espectáculo de cabaret político que había escrito para el actor Oscar Martínez", cuenta la viuda de Rozenmacher, la periodista Amelia Figueiredo. Amelia había pasado la noche en una clínica marplatense preocupada por la salud de su bebé, Lucas —el otro hijo del escritor— cuando se enteró del accidente. En la redacción de la revista Siete Días, donde Rozenmacher trabajaba desde 1967, "muchos lloramos por un gran amigo y también por lo que esa pérdida significaba para la literatura argentina. Germán ya era reconocido como el autor más talentoso de su generación", recuerda el crítico literario Jorge Lafforgue. Y agrega: "El decía que era un muchacho feo, judío, errante y sentimental. Yo creo que vivió las contradicciones de la Argentina y que sus obras tienen una veta fantástica. Hoy Cabecita negra puede leerse como una vuelta de tuerca sobre Casa tomada de Cortázar". La psicopedagoga Hilda Rozenmacher, hermana de Germán, cuenta: "Nuestro padre, Abraham Rozenmacher, era cantor en la sinagoga de Uriburu y Sarmiento. Germán y papá discutían mucho pero se querían y se respetaban. Mi hermano tuvo una educación religiosa, iba a ser rabino y estaba dispuesto a emigrar a Israel en la década de 1950. Pero cuando llegó el momento, mis padres no lo dejaron ir. El estudió la carrera de Letras en la UBA y fue amenazado por la gente de Tacuara. Era muy amigo de los hijos de Samuel Eichelbaum, Horacio y Edmundo". Crítica del libro "Cabecita Negra" por Ricardo Piglia en Revista de la Liberación, año 1, Nº 2, segundo trimestre de 1963, publicación dirigida por José Speroni (salieron solo tres números) y cuyo secretario de redacción era, justamente, Ricardo Piglia. El escritor Alvaro Abós, que trabajó con Rozenmacher en el semanario político peronista Compañero en 1962, recuerda que "Horacio Eichelbaum era el director y Germán, el jefe de la página cultural. Escribían también Juan José Hernández Arregui, Rodolfo Ortega Peña, Pedro Barraza y José María Rosa". Abós prologó la última reedición de Cabecita negra en 1997 y cree que "en la prosa tersa de Germán se combinaban la tradición judía y el peronismo. Era una mezcla explosiva, el peronismo siempre fue para Germán el espacio de los perseguidos". "Era un intelectual que tenía raíces muy hondas, Germán se hizo peronista en setiembre de 1955 al ver la represión de la Revolución Libertadora. Fue amigo de Rodolfo Walsh. Como él, creía que peronismo y revolución iban juntos. Pero nunca creyó en la lucha armada, menos aún luego de la muerte del Che en Bolivia, en 1967", dice Amelia Figueiredo. Hacia 1964 Rozenmacher pasó de Compañero a la revista Así que dirigía el poeta Joaquín Giannuzzi. En sus palabras "era la publicación estrella de Héctor García, con tres ediciones semanales y tirajes de 800.000 ejemplares. Combinaba la crónica policial y la política". En esa redacción, Rozenmacher escribía escritorio de por medio con Leónidas Lamborghini, Bernardo Kordon y Juan José Sebreli. Para Roberto Cossa, que en aquellos años se encontraba con Rozenmacher en el Bar Ramos o en Gotán —el boliche de los hermanos Cedrón— la frase más poética y teatral de la generación del 60 "fue escrita por Germán en Réquiem.... Después que un padre judío maltrata a su hijo porque se va a casar con una católica, cuando el muchacho se está por ir de la casa, le dice "Llevá la bufanda". En noviembre de 1970, Rozenmacher terminó El Caballero de Indias, posiblemente su obra mayor. El personaje central es un joyero de la calle Libertad que abandona sus negocios, convive con su amante y el marido de ella mientras se refugia en la fantasía de una religión universal —donde no faltan referencias al fenómeno del Marranismo judío— hasta terminar en el manicomio. Luis Brandoni recuerda: "Germán la leyó en la casa de Walter Vidarte, la oímos también Sergio Renán, Héctor Alterio y yo. Nos fascinó a todos". Memorioso, Brandoni cuenta "Renán quiso estrenarla en el Teatro SHA, pero la rechazaron porque la comisión directiva de Hebraica, en esa época, creía que era incorrecto mostrar a un judío en conflicto con sus tradiciones. Yo creo que nadie fue tan judío y tan argentino como Germán". Luego de su muerte y de los años oscuros que vivió la Argentina, Rozenmacher fue olvidado por el gran público. Pedro Orgambide adaptó algunos de sus cuentos para la televisión mexicana en la década de 1970. El dibujante de El Eternauta, Solano López, ilustró Cabecita negra para el libro de Ricardo Piglia La Argentina en pedazos, en los años ''80. Desde 1999 el Centro Cultural Ricardo Rojas entrega un premio para dramaturgos jóvenes con su nombre. En alemán, Rozenmacher quiere decir "el hacedor de rosas". El entendía la literatura como un dolor. Al escribir, se quedó con las espinas, pero a sus lectores les entregó un perfume inolvidable. Fuente: www.clarin.com/diario/2001/08/04/s05215.htm

miércoles, 26 de marzo de 2014

Comparto con ustedes este fragmento de mi libro Los Mitos de la Historia Argentina 2, sobre el origen de nuestra deuda externa. Rivadavia, padre de nuestra deuda externa Autor Felipe Pigna


Felipe Pigna (Página Oficial) 6 h ·
El 19 de agosto de 1822, por iniciativa del ministro Rivadavia, la Junta de Representantes de Buenos Aires facultó al gobierno de la provincia a negociar “dentro o fuera del país”, un empréstito de “tres a cuatro millones de pesos”, para nada menos que: a) construir un puerto en Buenos Aires; b) fundar tres ciudades sobre la costa que sirvieran de puertos al exterior; c) levantar algunos pueblos sobre la nueva frontera de indios, y d) proveer de aguas corrientes a la capital provincial. Otra ley, del 28 de noviembre del mismo año, disponía que el empréstito “no podrá circular sino en los mercados extranjeros”, y que sería por cinco millones de pesos (un millón de libras) y que la base mínima de su colocación sería al tipo de 70%, o sea que por cada lámina de 100 al gobierno de Buenos Aires le quedarían efectivamente 70 libras. Cuando los diputados Esteban Gascón, Juan José Paso y Alejo Castex cuestionaron por excesivo el monto de 325.000 pesos anuales, el agente inglés y a la sazón ministro de Hacienda, Manuel J. García, les contestó que la economía de la provincia era tan brillante que los presupuestos de los próximos cinco años darían un amplio superávit de 600.000 pesos anuales. El diputado Castex hizo el comentario que hubiésemos hecho todos: con semejante superávit no entendía por qué se hacía necesario tomar deuda externa. Los interesados directos en el crédito encontraron un argumento dudoso pero que sonaba bien: convenía traer oro de Londres para darle respaldo a los billetes locales y así oxigenar la economía provincial. La ley quedó aprobada y se fijó como garantía la hipoteca sobre la tierra pública de la provincia. Por aquellos días John Parish Robertson, socio principal de la casa J. P. Robertson y Cía. de Buenos Aires y Lima, estaba en Londres gestionando un empréstito para el gobierno del Perú. Allí fue contactado por las autoridades de Buenos Aires para que tratase de colocar el empréstito. Parish Robertson se entrevistó con su amigo Alexander Baring, quien aceptó gustoso lanzar el empréstito de Buenos Aires y repartirse con los hermanos Robertson y sus socios argentinos la diferencia entre las 700.000 libras a entregarse a Buenos Aires y las 850.000 que produciría realmente su lanzamiento en la Bolsa, pues la cotización de las obligaciones sudamericanas del 6% se cotizaba en ese momento en Londres a no menos del 85%. El 7 de diciembre los Robertson convencen a Rivadavia para que acepte la formación de un “consorcio” para la colocación del empréstito de Londres “al tipo de 70”. Aquí hay un punto importante a señalar. Mientras que la ley hablaba de un mínimo del 70%, los negociadores dan por hecho aquel porcentaje. Los gestores fueron Braulio Costa, Félix Castro, Miguel Riglos, Juan Pablo Sáenz Valiente y los hermanos Parish Robertson. En su conjunto se llevaron 120.000 libras del monto total del crédito en carácter de comisión. La Baring había logrado recaudar 850.000 libras. Al gobierno de Buenos Aires sólo tenía que pagarle 700.000. De las 150.000 libras restantes tenía que entregarle 120.000 a los negociadores y quedarse con 30.000. Cuando Rivadavia renunció a su ministerio y llegó a Londres, los banqueros de don Bernardino, la casa Hullet, tomaron, a cargo del Estado de Buenos Aires, 6.000 libras esterlinas del empréstito para gastos de “representación” del ex funcionario que en realidad estaba viajando por negocios personales. Robertson y Castro aceptaron, con la generosidad de quienes dan lo que no es de ellos, que se le diera a Rivadavia lo que pidiera y ya que estaban, retiraron otras 7.000 libras en concepto de comisión y, por qué no, otras 3.000 simplemente por “gastos”. Esto violaba lo establecido en sus instrucciones, que no les permitían descontar sus comisiones al gobierno. Y ya que estaba la Baring, notando el descontrol, impuso un descuento de 131.300 libras por “cuatro servicios adelantados de intereses y amortizaciones”, más una comisión del 1% sobre los mismos. Tras el saqueo de la Baring y sus socios anglo-argentinos, del hipotético millón de libras, quedaban: • 552.700 libras. Lo que no se había modificado era el monto de la deuda que había que pagar que seguía siendo de: • 1.000.000 de libras. Uno podía esperar que tras este despojo, por lo menos la Baring enviara a Buenos Aires el “remanente”, pero ni siquiera eso. El 2 de julio, la “cordial” banca informaba que no “convenía por prudencia” mandar oro a tanta distancia, y proponía depositar en su propio banco las 552.700 libras a “un interés del 3% que es todo lo que podemos dar”. Recordemos que la Baring había colocado el empréstito al 6%. Al nuevo gobernador de Buenos Aires, Juan Gregorio de Las Heras, le pareció demasiado y pidió que le mandaran algo. La Baring se conmovió y compró unas 11.000 onzas de oro, que equivalían a 57.400 libras. Descontó el 1,5%, o sea 861, por gastos de seguro y las remitió a Buenos Aires. Pero aquí no termina la historia de este verdadero modelo de toma de deuda que sirvió de ejemplo a los corruptos de turno de estos 181 años. Todavía quedaban casi 450.000 libras que irían llegando según la voluntad de la Baring, no en oro sino en “letras de cambio” firmadas por los negociadores del empréstito y que tenían como domicilio de pago Londres. ¿Qué pasó con las pocas libras que llegaron a Buenos Aires? Por supuesto que con ese dinero ni se construyó el muelle, ni se fundó un pueblo en la costa ni en la frontera, ni se instaló una cañería de agua corriente. En primer lugar debieron reembolsarse al “consorcio'' los 250.000 pesos adelantados, más su considerable interés. El remanente (poco más de dos millones de pesos) junto con otro millón de letras de Tesorería se dispuso que fueran provisoriamente administrados por una “Junta de Inspección y Economía” para “entretenerlos productivamente”. La Junta estaba presidida por Juan Pedro Aguirre e integrada por Manuel Arroyo y Pinedo, José Maria Roxas, Francisco del Sar y Romualdo José Segurola. Nos podemos imaginar el “entretenimiento” que le dieron a aquellos fondos públicos. Ese dinero, transformado en “pesos Río de la Plata” fue prestado al comercio local. Adivine el lector quiénes fueron “los comerciantes de la plaza” que recibieron los fondos para “entretenerlos”. Exactamente, los negociadores del empréstito. He aquí las cifras: • Braulio Costa y John Robertson: 878.750 pesos o 175.750 libras. • William Robertson: 262.840 o 52.568 libras. • Miguel Riglos: 100 mil pesos o 20.000 libras. En total la Junta Administradora prestó 2.014.234 pesos hasta el 24 de abril de 1825, cuando traspasó su cartera al recientemente creado Banco Nacional, transfiriéndole al resto del país una deuda contratada por un consorcio de negociantes anglo-criollos de Buenos Aires. Demás está decir que los fondos se “entretuvieron” tanto que los préstamos jamás fueron devueltos. Dice el historiador inglés David Rock: “En Buenos Aires los especuladores entonces presionaron para que los beneficios del préstamo de Baring se repartieran y convertir la deuda interna en deuda externa, con la conversión al valor nominal de los títulos que habían reunido. Pero a su retorno de Europa, Rivadavia usó gran parte del préstamo para financiar un nuevo Banco Nacional. Como su predecesor, el banco fue en gran medida dominado por comerciantes británicos, quienes usaron sus facilidades de descuentos para financiar una nueva oleada de importaciones de Gran Bretaña.” (1) Para 1904, cuando se terminó de pagar el crédito, la Argentina había abonado a la casa Baring Brothers la suma de 23.734.766 pesos fuertes. (1) David Rock, Argentina 1516-1987, Buenos Aires, Alianza 1989

Geografía Económica- MERCOSUR 2011

lunes, 24 de marzo de 2014

Los golpes de Estado y las premoniciones de Pellegrini


Los golpes de Estado y las premoniciones de Pellegrini El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno constitucional de Isabel Perón. En el parte oficial, el nuevo gobierno de facto decía: "...demostrada en forma irrefutable la imposibilidad de la recuperación del proceso por las vías naturales, llega a su término una situación que agravia a la Nación y compromete su futuro". Se acusaba el "tremendo vacío de poder", la "anarquía", la "ausencia total de los ejemplos éticos y morales", la "falta de una estrategia global que enfrentara a la subversión" y "el agotamiento del aparato productivo y la especulación". El nuevo gobierno se autotituló “Proceso de Reorganización Nacional” y sus primeras medidas fueron el establecimiento de la pena de muerte para quienes hirieran o mataran a cualquier integrante de las fuerzas de seguridad, la “limpieza” de la Corte Suprema de Justicia, el allanamiento y la intervención de los sindicatos, la prohibición de toda actividad política, la fuerte censura sobre los medios de comunicación y el reemplazo del Congreso por la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL), también integrada por civiles y militares, cuyas funciones nunca se precisaron detalladamente. A poco de andar, sin embargo, quedó en evidencia que las Fuerzas Armadas habían asumido el poder político como representantes de los intereses especuladores de los grandes grupos económicos. El influyente rol de las fuerzas militares en la política argentina data de los mismos días de las guerras de la independencia. A pesar del optimismo que despertó hace casi un siglo la aparición del yrigoyenismo y la nueva democracia de masas, pronto se sucedieron diversos golpes de estado y dictaduras militares: 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976, con la particularidad de que los golpes de la segunda mitad del siglo XX, se dieron en un contexto de escalada de la violencia social y política inédita. Así, en 1976 las Fuerzas Armadas tomaron el poder por última vez y pusieron todos los resortes del Estado al servicio de una represión sistemática y brutal contra todo lo que arbitrariamente definían como el “enemigo subversivo”. Los crímenes cometidos por los militares son hoy denominados en el derecho internacional como “delito de lesa humanidad”. Apenas regresada la era democrática, en 1983, la lupa se posó en el conflicto armado entre el gobierno de facto y las organizaciones guerrilleras. Ésta fue, básicamente, la idea de los “dos demonios”. Pero en los últimos años ha emergido la responsabilidad de importantes sectores civiles: empresarios nacionales y extranjeros, Iglesia, medios de comunicación, consintiendo, colaborando y encubriendo las prácticas del Terrorismo de Estado. 30 mil desaparecidos, 400 niños robados y un país destruido fue el saldo más grave de la ocupación militar. El método de la desaparición de personas no era desconocido en el mundo, pero entonces fue la primera vez que se aplicó desde el Estado de forma sistemática, por lo que en Europa comenzó a hablarse de “la muerte argentina”. En esta oportunidad, recordamos los peligros de dar rienda suelta al Ejército a través de las advertencias que hiciera el legislador y futuro presidente Carlos Pellegrini, en uno de sus últimos discursos en la Cámara de Diputados, en mayo de 1906. Fuente: Carlos María Gelly y Obes, “Los Pellegrini en el club del progreso”, en Club del Progreso, 1852-2002, Ed. Lumiere, Buenos Aires, 2002. "El Ejército es un león que hay que tener enjaulado para soltarlo el día de la batalla. Y esa jaula, señor presidente, es la disciplina, y sus barrotes son las ordenanzas y los tribunales militares, y sus fieles guardianes son el honor y el deber. !Ay de una Nación que debilite esa jaula!, que desarticule esos barrotes, que haga retirar esos guardianes, pues ese día se habrá convertido esta institución, que es la garantía de las libertades del país y de la tranquilidad pública, en un verdadero peligro y una amenaza nacional." Carlos Pellegrini Fuente: www.elhistoriador.com.ar ********************************************************************************************************* Carlos Pellegrini Carlos Enrique José Pellegrini (Ciudad de Buenos Aires, 11 de octubre de 1846 - 17 de julio de 1906) fue un abogado, periodista, traductor público y político argentino que desempeñó en varias oportunidades la legislatura Nacional, el Ministerio de Guerra y Marina y fue electo Vicepresidente de Argentina en el año 1886. Fue el décimo primer Presidente de la Nación Argentina por ser el vicepresidente en ejercicio en 1890, hasta finalizarla en 1892, como consecuencia de los sucesos conocidos como Revolución del Parque, que llevaron a que el entonces Presidente de la Nación Argentina, Miguel Ángel Juárez Celman, renunciara a su cargo. Durante su escasa gestión de veintiséis meses sacó al país de una grave crisis, fundamentalmente económica, al sanear las finanzas y fundar el Banco de la Nación Argentina. Tales medidas dieron lugar a una economía muy próspera en los años inmediatamente posteriores y por tal motivo fue conocido como "el piloto de tormentas".1 2 Además de su reconocida obra gubernamental, se lo recuerda por haber sido adverso a cualquier medio anticonstitucional, habiéndose destacado por haber levantado la censura y el estado de sitio que regía desde el gobierno de Juárez Celman.3 4 Tuvo una visión avanzada para del país, siendo el primer político con ideas industriales en la Argentina, en la época en que el negocio del país era exclusivamente la exportación de materias primas y la importación de productos manufacturados.5 6 Fue el hombre de mayor confianza que tenía Julio Argentino Roca, ambos políticos fueron los que trazaron el destino de llamada generación del 80. Sin embargo esa fuerte unión se rompió cuando Carlos Pellegrini se alejó de Roca (pocos años antes de morir), para reclamar una reforma electoral libre

Si tu apellido aparece en esta lista, puedes recibir nacionalidad española El Gobierno español dio a conocer la tan esperada lista (Estevez está)Biennn--Busquen el suyo


Ediciones Anteriores |Sociales |Mediakit EL INTRANSIGENTE . COMPORTADA PRINCIPALlunes 24 de marzo de 2014-13:28 hs - Ingresar Registrarse INICIOTODO SALTAULTIMAS NOTICIASTUCUMANARGENTINAMUNDOESPECTÁCULOCULTURADEPORTESTURISMOPOLICIALESCOLUMNISTASDAKARLIBRO DE PASESTOMBOLAEDITORIALHUMORSALUDMUJERRUGBYTENIS MUNDO Si tu apellido aparece en esta lista, podés recibir nacionalidad española El Gobierno español dio a conocer la tan esperada lista domingo, 23/03/2014 | 18:31 hs 297 Comentarios Enviar por mail Imprimir Tendrán derecho a doble nacionalidad sin tener que renunciar a otro pasaporte. Foto: Web TEMAS ESPANA NACIONALIDAD ESPANOLA ESPAÑA.- Una lista de 5.220 apellidos y nombres de judíos sefardíes fueron dados a conocer por el Gobierno español luego de más de 500 años de no ser reconocidos por su origen. Hace unos días atrás, el Parlamento español empezó el análisis para darles su ciudadanía a los descendientes de los judíos que fueron expulsados en 1492. Es decir, quienes muestren tener dichos apellidos vivan o no en España, podrán comenzar los trámites para tener su doble nacionalidad. El artículo 23 del Código Civil cambiará para beneficiar a “aquellos ciudadanos extranjeros sefardíes que prueben dicha condición y su especial vinculación con nuestro país, aunque no tengan residencia legal en España, cualquiera sea su ideología, religión o creencias”, detalla. Tendrán el derecho a la doble nacionalidad y no deberán renunciar a otro pasaporte, agrega. Se llevará a cabo un debate, pero se prevé que el Parlamento aprobará la ley en unos meses y con escasa o nula oposición, ya que es un tema que no genera rechazos. “Si han esperado 522 años pueden aguardar unos meses más”, opinó la televisión española el periodista israelí Yaron London. Mirá la lista Abad, Abadía, Abarca, Abastos, Abaunza, Abbot, Abdallá, Abdalah, Abdallah, Abdelnour, Abdo, Abea, Abel, Abela, Abelado, Abella, Abellán, Abendaño, Abou, Abraham, Abrahams, Abrahán, Abrego, Abreu, Abrigo, Abril, Abufelo, Abugadba, Aburto, Acabal, Acebal, Acedo, Acevedo, Acosta, Acuña, Adames, Adamis, Adanaque, Adanis, Adis, Aedo, Agababa, Agámez, Agayón, Agrazal, Agreda, Aguayo, Agudelo, Agüero, Aguiar, Aguilar, Aguilera, Aguiluz, Aguilve, Aguinaga, Aguirre, Agurto, Agustín, Ahuja, Ahumada, Aiello, Aiza, Aizprúa, Aizpurúa, Alache, Alama, Alan, Alani, Alanis, Alanís, Alaniz, Alarcón, Alas, Alavez, Alayón, Alba, Albarello, Albarracín, Albelo, Albenda, Alburola, Alcaíno, Alcanzar, Alcázar, Alcazar, Alcibar, Alcócer, Alcóser, Alcóver, Alcózer, Aldana, Aldaña, Aldapa, Aldecoba, Alderrama, Alegría, Alejos, Alemán, Alexander, Alexandre, Alfaro, Alfonso, Algaba, Alguera, Aliaga, Alicama, Alier, Alizaga, Allan, Allon, Alluín, Almanza, Almanzar, Almanzo, Almaraz, Almazan, Almeida, Almendares, Almendárez, Almendáriz, Almengor, Almonte, Aloisio, Aloma, Alomar, Alonso, Alonzo, Alpírez, Alpízar, Altamirano, Altenor, Alterno, Altino, Altonor, Alva, Alvarado, Alvarenga, Alvares, Álvarez, Alvaro, Alvear, Alverde, Alvergue, Alvir, Alzate, Amado, Amador, Amalla, Amaris, Amaya, Amor, Amora, Amores, Amoros, Ampie, Ampié, Ampiée, Ampiee, Anaya, Anchetta, Anchez, Anchía, Anchieta, Andia, Andino, Andrade, André, Andrés, Andujar, Andújar, Andujo, Angele, Angelini, Anglada, Angulo, Anice, Anjos, 52 Umaña Rojas, Conrado R., Dr. Heredia, Costa Rica. A 80 Ansorena, Antelo, Antero, Antezana, Antich, Antillón, Antón, Antúnez, Anzora, Aparicio, Apolinar, Apollonio, Aponte, Aquiles, Aquino, Aragón, Aragones, Aragonés, Araica, Arana, Arancibia, Aranda, Arando, Arango, Aranjo, Araque, Arata, Araujo, Araus, Arauz, Araya, Arbaiza, Arballo, Arbelo, Arbizu, Arbizú, Arboleda, Arburola, Arca, Arcarate, Arce, Arceyudh, Arceyut, Arceyuth, Arcia, Arcía, Arciniegas, Ardila, Ardín, Ardón, Ardonnix, Areas, Arellano, Arena, Arenas, Arévalo, Argudo, Arguedas, Argüelles, Argüello, Argueta, Arguijo, Arias, Ariasdes, Arica, Arie, Ariño, Arispe, Arista, Ariza, Arjona, Armada, Armas, Armenta, Armento, Armeras, Armesto, Armijo, Arnáez, Arnau, Arnesto, Anuelo, Arnuero, Arone, Arosemena, Arquín, Arrazola, Arrea, Arredondo, Arreola, Arriaga, Arriagada, Arrieta, Arriola, Arrocha, Arroliga, Arrollo, Arrone, Arrones, Arronés, Arronez, Arronis, Arroniz, Arroyave, Arroyo, Arrubla, Artavia, Arteaga, Artecona, Artiaga, Artiga, Artiles, Artiñano, Artola, Artolozaga, Aruj, Aruizu, Arze, Arzola, Ascante, Ascencio, Asch, Asencio, Asero, Así, Asís, Aspirita, Astacio, Astete, Astorga, Astorquiza, Astúa, Asturias, Asunción, Asusema, Atehortúa, Atein, Atencio, Atensio, Atiensa, Atienza, Augusto, Ávalos, Avelar, Avellán, Avendaño, Ávila, Avilés, Avilez, Ayala, Ayales, Ayara, Ayarza, Aybar, Aycinena, Ayerdis, Aymerich, Azar, Azaria, Asofeifa, Azqueta, Azua, Azúa, Azuar, Azucena, Azul, Azuola, Azurdia. 81 Babb, Babar, Baca, Bacca, Bacigalupo, Badilla, Bado, Báez, Baeza, Baidal, Bairnales, Baizan, Bajarano, Balarezo, Baldares, Balday, Baldelomar, Balderas, Balderrama, Balderramos, Baldí, Baldi, Baldioceda, Baldivia, Baldizón, Balladares, Ballar, Ballard, Ballester, Ballestero, Ballesteros, Ballón, Balma, Balmaceda, Balmacera, Balon, Balser, Baltodano, Banegas, Banet, Banilla, Baños, Bañuelos, Baquedano, Baquero, Baradín, Baraen, Barahoma, Barahona, Barajas, Baraquiso, Barat, Barba, Barbagallo, Barbagebra, Bárbara, Barbena, Barben, Barberena, Barbosa, Barboza, Barcelas, Barcelata, Barcenas, Barcia, Bardayan, Barguil, Barillas, Barletta, Baro, Barón, Barquedano, Barquero, Barquette, Barra, Barracosa, Barrante, Barrantes, Barraza, Barreda, Barrenechea, Barrera, Barrero, Barreto, Barrias, Barrientos, Barriga, Barrio, Barrionuevo, Barrios, Barroso, Barrot, Barrott, Barrundia, Barsallo, Bart, Bartal, Barteles, Bartels, Barth, Barvas, Baruch, Basadre, Basán, Basilio, Basti, Bastida, Bastos, Bastti, Batalla, Batán, Batista, Batres, Bautista, Bauzid, Baviera, Bayo, Bazán, Bazo, Beatriz, Becancur, Becerra, Becerril, Bedolla, Bedoya, Beeche, Beeché, Beingolea, Beita, Bejarano, Bejos, Bel, Belette, Belgrave, Bellanero, Bellido, Bello, Belloso, Belmonte, Beltrán, Beltre, Benach, Benambourg, Benambugr, Benambur, Benavente, Benavides, Benavídez, Benda, Bendaña, Bendig, Bendij, Benedictis, Beneditt, Benevides, Bengoechea, Benites, Benítez, Benito, Benzón, Berasaluce, Berciano, Berdasco, Berdugo, Berenzón, Bermejo, Bermeo, Bermudes, Bermúdez, Bernadas, Bernal, Bernardo, Bernat, Berrios, Berríos, Berrocal, Berrón, Bertel, Bertrán, Betancort, Bentancourt, Betancourth, Betancur, Betancurt, Beter, Beteta, Bethancourt, Betrano, Better, Biamonte, Binda, Blanco, Blandino, Blando, Blandón, Blau, Blum, Bobadilla, B 82 Bodán, Bogán, Bogantes, Bogarín, Bohorguez, Bohorquez, Bojorge, Bolaños, Bolívar, Bonice, Boniche, Bonichi, Bonilla, Borbas, Borbón, Borda, Bordallo, Borge, Borges, Borja, Borjas, Borjes, Borloz, Borras, Borrasé, Borredo, Borrero, Bosque, Botero, Boza, Bran, Bravia, Bravo, Brenes, Breve, Briceño, Brilla, Briones, Brito, Brizeño, Brizuela, Buencamino, Buendía, Bueno, Bueso, Buezo, Buga, Bugarín, Bugat, Bugria, Burgos, Burguera, Burgues, Burillo, Busano, Bustamante, Bustillo, Bustillos, Busto, Bustos, Buzano, Buzeta, Buzo. 83 Caamano, Caamaño, Cabada, Cabadianes, Cabal, Cabalceta, Caballero, Cabana, Cabaña, Cabeza, Cabezas, Cabistán, Cabral, Cabrera, Cabrerizo, Cáceres, Cadenas, Cadet, Cageao, Caicedo, Cairol, Cajas, Cajiao, Cajina, Cala, Calatayud, Calazán, Calcáneo, Caldas, Caldera, Calderón, Calero, Caliva, Calix, Calle, Calleja, Callejas, Callejo, Calles, Calvo, Calzada, Camacho, Camaño, Camarena, Camareno, Camarillo, Cambronero, Camona, Campabadal, Campabadall, Campodónico, Campos, Canales, Canalias, Canas, Candamo, Candelaria, Candelario, Canejo, Canessa, Canet, Canetta, Canizales, Canizález, Canizares, Canno, Cano, Canossa, Cantarero, Cantero, Cantillano, Canto, Cantón, Cañas, Cañizales, Cañizález, Capón, Carabaguias, Carabaguiaz, Caranza, Caravaca, Carazo, Carbalda, Carballo, Carbonell, Carbonero, Carcache, Carcachi, Cárcamo, Carcedo, Carcía, Cárdenas, Cárdenes, Cardona, Cardos, Cardoso, Cardoza, Cardoze, Cares, Carias, Caridad, Carit, Carlos, Carmiol, Carmona, Carnero, Caro, Carpio, Carranza, Carrasco, Carrasquilla, Carreño, Carrera, Carreras, Carrillo, Carrión, Carrizo, Carro, Cartagena, Cartago, Cartín, Carvajal, Carvalho, Carvallo, Casa, Casaca, Casafont, Casal, Casanova, Casañas, Cásares, Casas, Casasnovas, Casasola, Cascante, Casco, Casorla, Cassasola, Cásseres, Castaneda, Castañeda, Castañedas, Castaño, Castañón, Castaños, Castelán, Castellano, Castellanos, Castellón, Casteñeda, Castiblanco, Castilla, Castillo, Castro, Catania, Cateres, Catón, Cavalceta, Cavaller, Cavallo, Cavanillas, Cavazos, Cavero, Cazanga, Ceba, Ceballos, Ceciliano, Cedeño, Cejudo, Celada, Celedón, Celís, Centella, Centeno, Cepeda, Cerceño, Cerda, Cerdas, Cerna, Cernas, Cerón, Cerpas, Cerros, Cervantes, Cervilla, Céspedes, Cevallos, Cevedo, Cevilla, Chabrol, Chacón, Chamarro, Chamorro, Chanquín, Chanta, C 84 Chanto, Chavarría, Chavera, Chaverri, Chaves, Chávez, Chavira, Cheves, Chévez, Chica, Chicaiza, Chicas, Chilquillo, Chinchilla, Chinchillo, Chirino, Chirinos, Chocano, Choza, Cid, Cifuentes, Cintrón, Cisar, Cisne, Cisnero, Cisneros, Cisternas, Claro, Cleves, Cobaleda, Coe, Coello, Coen, Cohen, Coles, Colina, Colindres, Collado, Collina, Colom, Coloma, Colombo, Colomer, Concepción, Concha, Conde, Condega, Condes, Conedo, Conejo, Congosto, Conte, Contreras, Corales, Corao, Cordeiro, Cordero, Cordido, Córdoba, Cordón, Cordonero, Córdova, Cordoze, Corea, Corella, Cornavaca, Cornejo, Corona, Coronado, Coronas, Coronel, Corrales, Correa, Corredera, Corro, Corta, Cortaberría, Cortés, Cortez, Cortinez, Cortissoz, Corvera, Cosio, Cosiol, Cosme, Cossio, Costa, Cotera, Coto, Crespo, Crispín, Crispino, Cruces, Cruz, Cuadra, Cuadrado, Cuan, Cuaresma, Cuarezma, Cuarta, Cubas, Cubenas, Cubero, Cubías, Cubias, Cubilla, Cubillo, Cubillos, Cubria, Cuebas, Cuellar, Cuéllar, Cuello, Cuenca, Cuendis, Cuernavaca, Cuervo, Cuesta, Cueva, Cuevas, Cuevillas, Cunill, Cunillera, Curbelo, Curco, Curdelo. 85 Da Costa, Da Silva, Dacosta, D’Acosta, Dalorso, Dalorzo, Dalsaso, Damaceno, Damito, Daniel, Daniels, Dapuerto, Dapueto, Darce, Darche, Darcia, Darío, Dasadre, Dasilva, Dávalos, David, Dávila, Davis, D’Avola, De Abate, De Aguilar, De Alba, De Alvarado, De Benedictis, De Briones, De Camino, De Castro, De Céspedes, De Espeleta, De Ezpeleta, De Falco, De Faria, De Franco, De Jesús, De Jorge, De Juana, De La Cruz, De La Cuesta, De La Espriella, De La Fuente, De La Garza, De La Guardia, De La Herran, De La Hormaza, De La Jara, De La Mata, De La Nuez, De La O, De La Osa, De La Ossa, De La Paz, De La Peña, De La Rocha, De La Rosa, De La Selva, De La Teja, De La Torre, De La Trava, De La Vega, De Largaespada, De Las Casas, De Las Cuevas, De Las Heras, De Lemos, De León, De Lev, De Lima, De López, De Luz, De Miguel, De Miranda, De Moya, De Odio, De Óleo, De Ona, De Oña, De Paco, De Paredes, De Pass, De Paz, De Pazos, De Pedro, De Pinedo, De Prado, De Rayo, De Sárraga, De Sá, De Trinidad, De Ureña, De Vega, De Yglesias, Del Barco, Del Barrio, Del Bello, Del Busto, Del Carmen, Del Castillo, Del Cid, Del Pilar, Del Pimo, Del Río, Del Risco, Del Socorro, Del Solar, Del Valle, Delatolla, Delgadillo, Delgado, Deliyore, Dellale, Dellanoce, Delso, Delvo, Dengo, Denis, Dennis, Detrinidad, Devanda, Devandas, Devoto, Dias, Díaz, Díez, Díjeres, Díjerez, Dimas, Dinares, Dinarte, Discua, Doblado, Dobles, Dodero, Dalmus, Dalmuz, Domingo, Domínguez, Donado, Donaire, Donato, Doña, Doñas, Donzón, Dorado, Dormos, Dormuz, Doryan, Duar, Duares, Duarte, Duartes, Duenas, Dueñas, Duque, Duque Estrada, Durall, Durán, Durante, Duval, Duvall, Duverrán. D 86 Echandi, Echavarría, Echeverri, Echeverría, Eduarte, Egea, Elías, Eligia, Elizalde, Elizonda, Elizondo, Elmaleh, Emanuel, Enrique, Enriques, Enríquez, Eras, Erazo, Escabar, Escalante, Escamilla, Escarré, Escobar, Escobedo, Escocia, Escorriola, Escosia, Escoto, Escovar, Escribano, Escude, Escudero, España, Esparragó, Espelerta, Espeleta, Espinach, Espinal, Espinales, Espinar, Espino, Espinosa, Espinoza, Espitia, Esquivel, Esteban, Esteves, Estévez, Estrada, Estrella. E 87 Faba, Fabara, Fabián, Fábrega, Fabregat, Fabres, Facio, Faerrón, Faeth, Faiges, Fait, Faith, Fajardo, Falco, Falcón, Falla, Fallas, Farach, Farah, Fargas, Farias, Farías, Faries, Fariña, Fariñas, Farrach, Farrer, Farrera, Farrier, Fatjo, Fatjó, Faundez, Faune, Fava, Fazio, Fermández, Fermán, Fernandes, Fernández, Fernando, Ferrada, Ferrán, Ferrando, Ferraro, Ferreira, Ferreiro, Ferrer, Ferrero, Ferris, Ferro, Ferros, Fiallos, Fictoria, Fidalgo, Fierro, Figueiredo, Figuer, Figueras, Figueres, Figueroa, Filomena, Fletes, Fletis, Flores, Fonseca, Font, Forero, Formoso, Fornaguera, Fraga, Fraguela, Francés, Frances, Francesa, Francia, Francis, Franco, Fray, Frayle, Freer, Freira, Fresno, Freyre, Frías, Frutos, Fuentes, Fumero, Funes, Funez, Fúnez, Fuscaldo, Fusco. F 88 Gabriel, Gadea, Gaete, Gago, Gainza, Gaitán, Galacia, Galagarza, Galán, Galarza, Galaviz, Galba, Galcerán, Galeano, Galeas, Galeno, Galera, Galiana, Galiano, Galindo, Galino, Galiñanes, Gallardo, Gallegas, Gallegos, Gallo, Galo, Galtés, Galván, Gálvez, Galvis, Gamarra, Gamazo, Gambo, Gamboa, Gámez, Garay, Garayar, Garbanzo, Garcés, García, Gardela, Gargollo, Garino, Garita, Garmendia, Garner, Garnier, Garreta, Garrido, Garro, Garrón, Garza, Garzel, Garzón, Garzona, Gaspar, Gateno, Gateño, Gavarrete, Gavilán, Gaviria, Gavosto, Gayoso, Gaytán, Gazel, Gazo, Geoyenaga, Gil, Gillén, Gilles, Giral, Giraldo, Giraldt, Giralt, Giro, Girón, Gladis, Goches, Góchez, Godines, Godínez, Godoy, Goic, Goicoechea, Goicuria, Goldenberg, Golfín, Gomar, Gómez, Gomis, Gondres, Góndrez, Góngora, Gonzaga, Gonzales, González, Gonzalo, Goñi, Gordon, Górgona, Goyenaga, Gracía, Gracias, Gradis, Grajal, Grajales, Grajeda, Grana, Granada, Granados, Granda, Grandoso, Granera, Granizo, Granja, Graña, Gras, Grau, Greco, Greñas, Gridalva, Grigoyen, Grijalba, Grijalda, Grijalva, Grillo, Guadamuz, Guadrón, Guajardo, Guardado, Guardano, Guardia, Guardián, Guardiola, Guarín, Guasch, Gudino, Gudiño, Güel, Güell, Güendel, Güendell, Guerra, Guerrero, Guevara, Guido, Guie, Guier, Guifarro, Guilá, Guillarte, Guillén, Guillermet, Guillermo, Guilles, Güillies, Guillies, Guillis, Guilloch, Guiménez, Guindos, Guitiérrez, Guitta, Guix, Gulubay, Gunera, Guntanis, Gurdián, Gurrero, Gurrola, Gustavino, Gutiérrez, Guzmán. G 89 Haba, Habibe, Haenz, Harrah, Hénchoz, Henríquez, Henrriquez, Herdocia, Heredia, Herencia, Heríquez, Hermann, Hermosilla, Hernández, Hernando, Hernánez, Herra, Herradora, Herrán, Herrera, Herrero, Hevia, Hidalgo, Hierro, Hincapié, Hinostroza, Horna, Hornedo, Huerta, Huertas, Huete, Huezo, Hurtado, Hurtecho. H 90 Ibáñez, Ibarra, Ibarras, Icaza, Iglesias, Ilama, Incapié, Incer, Incera, Inceras, Inces, Infante, Iracheta, Iraheta, Irastorza, Irias, Iribar, Irigaray, Irola, Isaac, Isaacs, Israel, Ivañez, Izaba, Izaguirre, Izandra, Iznardo, Izquierdo, Izrael, Izurieta. II 91 Jácamo, Jacobo, Jácome, Jácomo, Jaen, Jáenz, Jara, Jaramillo, Jarquín, Jarrín, Jerano, Jerez, Jiménez, Jimera, Jinesta, Jirón, Joseph, Jovel, Juárez, Junco, Juncos, Jurado. JJ 92 Kaminsky, Klein, Kuadra. K 93 La Barca, Labra, Lacarez, Lacayo, Lafuente, Lago, Lagos, Laguardia, Laguna, Lain, Laine, Lainez, Laitano, Lamas, Lamela, Lamicq, Lamugue, Lamuza, Lancho, Lanco, Landazuri, Lández, Lanuza, Lanza, Lanzas, Lapeira, Laporte, Laprade, Lara, Lares, Largaespada, Largo, Larios, Larrabure, Larrad, Larragan, Larragán, Larraguivel, Lasa, Lasantas, Láscares, Láscarez, Láscaris, Lasso, Lastra, Lastreto, Latiff, Latino, Latorraca, Laurito, Laverde, Lázaro, Lázarus, Lázcares, Lazo, Lazzo, L’Calleja, Leal, Leandra, Leandro, Ledezma, Ledo, Leitón, Leiva, Lejarza, Lemmes, Lemos, Lemus, Lemuz, Leñero, León, Lépiz, Levi, Leytón, Leyva, Lezama, Lezana, Lezcano, Lhamas, Lieberman, Lima, Linares, Linarte, Lindo, Lines, Líos, Lira, Lizama, Lizana, Lizano, Lizarme, Llabona, Llach, Llado, Llamazares, Llamosas, Llano, Lanos, Llanten, Llaurado, Llerena, Llibre, Llinas, Llobet, Llobeth, Llorca, Llorella, Llorens, Llorente, Llosent, Lloser, Llovera, Llubere, Loáciga, Loáiciga, Loáisiga, Loaissa, Loaiza, Lobo, Loeb, Loew, Loinaz, Lombardo, Londoño, Lope,Lopes, Lopera, López, Lopezlage, Loprete, Lora, Loredo, Lorente, Lorenz, Lorenzana, Lorenzen, Lorenzo, Loría, Lorío, Lorio, Lorz, Losada, Losilla, Louk, Louzao, Loynaz, Loza, Lozano, Luarca, Lucas, Lucena, Lucero, Lucke, Lugo, Luis, Luján, Luna, Lunaza, Luque, Luquez. L 94 Macaya, Macedo, Maceo, Machado, Machín, Machuca, Macia, Macias, Macías, Macís, Macre, Macrea, Madariaga, Maderos, Madinagoitia, Madrano, Madrid, Madriga, Madrigal, Madril, Madriz, Maduro, Magalhaes, Magallón, Magaña, Magdalena, Maguiña, Mahomar, Maikut, Maingot, Mairena, Maisonave, Maita, Majano, Majarres, Malaga, Maldonado, Malé, Malespín, Malestín, Maltés, Maltez, Malvarez, Manavella, Mancheno, Mancia, Mancía, Mandas, Mangaña, Mangas, Mangel, Manjarres, Mans, Mansalvo, Mansilla, Manso, Mantanero, Mantica, Mantilla, Manuel, Manzanal, Manzanares, Manzano, Manzur, Marabiaga, Maradiaga, Marbes, Marbis, Marcenaro, March, Marchena, Marcia, Marcías, Marcillo, Marcos, Mardones, Marenco, Margules, María, Marichal, Marín, Marinero, Marino, Mariñas, Mariño, Marot, Maroto, Marqués, Marquez, Marreco, Marrero, Marroquín, Marsell, Marte, Martell, Martén, Martens, Martí, Martin, Martínez, Martins, Marvez, Mas, Masía, Masís, Maso, Mason, Massuh, Mastache, Mata, Matamoros, Matarrita, Mate, Mateo, Matera, Mateus, Matías, Matos, Mattus, Mattuz, Matul, Matus, Matute, Maurel, Maurer, Mauricio, Mauro, Maynard, Maynaro, Maynart, Mayo, Mayor, Mayorga, Mayorquín, Mayre, Mayrena, Maza, Mazariegos, Mazas, Mazín, Mazón, Mazuque, Mazure, Medal, Mederano, Mederas, Medeiros, Medina, Medinilla, Medoza, Medrano, Meira, Mejía, Mejías, Melara, Meléndez, Melgar, Melgarrejo, Mellado, Melo, Membreño, Mena, Menayo, Menchaca, Mendea, Méndez, Mendiantuba, Mendieta, Mendiola, Mendives, Mendivil, Mendoza, Mendreño, Menéndez, Meneses, Menjibar, Menjivar, Menocal, Meono, Meoño, Merayo, Meraz, Merazo, Merazzo, Mercado, Mercelina, Mercer, Mergarejo, Mérida, Merino, Merizalde, Merlo, Mesa, Mesales, Mesalles, Meseguer, Mesén, Messeguer, M 95 Mestayer, Meszaros, Meza, Michelena, Michelino, Micillo, Miguez, Mijangos, Mijares, Milanés, Milano, Millet, Mina, Minas, Minero,Miño, Miqueo, Miraba, Miralles, Mirambell, Miramontes, Miranda, Miro, Mirquez, Mitja, Mitjavila, Mizrachi, Mojarro, Mojica, Molestina, Molian, Molín, Molina, Molinero, Molleda, Mollinedo, Mollo, Moncada, Mondol, Mondragón, Moneda, Moneiro, Monestel, Monga, Mongalo, Móngalo, Monge, Mongillo, Monguillo, Monjarres, Monjarrez, Monjica, Monserrat, Montagné, Montalbán, Montalbert, Montalto, Montalván, Montalvo, Montana, Montanaro, Montandón, Montano, Montealegre, Montealto, Montecino, Montecinos, Monteil, Montejo, Montenaro, Montenegro, Montero, Monterosa, Monteroza, Monterrey, Monterrosa, Monterroso, Montes, Monterinos, Monteverde, Montiel, Montier, Montoya, Monturiol, Mora, Moraes, Moraga, Morales, Morán, Morazán, Moreira, Morejón, Morena, Moreno, Morera, Moriano, Morice, Morillo, Morín, Moris, Morise, Moro, Morote, Moroto, Morraz, Morúa, Morún, Morux, Morvillo, Moscarella, Moscoa, Moscoso, Mosquera, Motta, Moxi, Moya, Mozquera, Mugica, Muiña, Muir, Mulato, Munera, Mungía, Munguía, Munive, Munizaga, Muñante, Muñiz, Muñoz, Murcia, Murgado, Murgas, Murias, Murillo, Murilo, Muro, Mussap, Mussapp, Mussio, Mustelier, Muxo. 96 Naim, Naira, Nájar,Nájares, Najarro, Nájera, Nájeres, Naranjo, Narvaes, Narváez, Nasralah, Nasso, Navaro, Navarrete, Navarrette, Navarro, Navas, Nayap, Nazario, Nema, Nemar, Neyra, Nieto, Nino, Niño, Noble, Noboa, Noel, Nogebro, Noguera, Nomberto, Nora, Noriega, Norza, Nova, Novales, Novo, Novoa, Nuevo, Nuez, Nunga, Núñez. N 97 Obaldía, Obanbo, Obando, Obares, Obellón, Obon, Obrego, Obregón, Ocampo, Ocampos, Ocaña, Ocaño, Ocario, Ochoa, Ocón, Oconitrillo, Ode, Odio, Odir, Odóñez, Odor, Oduber, Oguilve, Ojeda, Okarlo, Okendo, Olarte, Olaso, Olaverri, Olazaba, Olguín, Oliva, Olivar, Olivares, Olivárez, Olivas, Oliver, Olivera, Oliverio, Olivier, Oliviera, Olivo, Oller, Olmeda, Olmedo, Olmo, Olmos, Omacell, Omodeo, Ondoy, Onetto, Oñate, Oñoro, Oporta, Oporto, Oquendo, Ora, Orama, Oramas, Orantes, Ordeñana, Ordoñes, Ordóñez, Orduz, Oreamuno, Oreas, Oreiro, Orella, Orellana, Orfila, Orias, Orios, Orjas, Orjuela, Orlich, Ormasis, Ormeño, Orna, Ornes, Orochena, Orocu, Orosco, Orozco, Ortega, Ortegón, Ortiz, Ortuño, Orve, Osante, Oseda, Osegueda, Osejo, Osequeda, Oses, Osorio, Osorno, Ospina, Ospino, Ossa, Otalvaro, Otárola, Otero, Oto, Otoya, Ovares, Ovarez, Oviedo, Ozerio, Ozores, Ozuno. O 98 Pabón, Pacheco, Paco, Padilla, Páez, Paguaga, País, Países, Paiz, Pajuelo, Palacino, Palacio, Palacios, Palaco, Paladino, Palazuelos, Palencia, Palma, Palomar, Palomino, Palomo, Pamares, Pampillo, Pana, Pandolfo, Paniagua, Pantigoso, Pantoja, Paña, Papez, Parada, Parado, Parajeles, Parajón, Páramo, Pardo, Paredes, Pareja, Pares, París, Parra, Parrales, Parreaguirre, Parriles, Parrilla, Pasamontes, Pasapera, Pasos, Passapera, Pastor, Pastora, Pastrán, Pastrana, Pastrano, Patiño, Patricio, Paut, Pauth, Pavez, Pavón, Paz, Pazmiño, Pazos, Pedraza, Pedreira, Pedreiro, Pedroza, Peinador, Peinano, Peláez, Pellas, Pellecer, Pena, Penabad, Penado, Pendones, Penón, Penso, Peña, Peñaloza, Peñaranda, Peñas, Peñate, Penzo, Peñón, Peraldo, Perales, Peralta, Peraza, Perdomo, Perea, Perearnau, Pereira, Pereiras, Perera, Pereyra, Pérez, Perezache, Pergo, Pericón, Perla, Perlaza, Pessoa, Peynado, Peytrequín, Pezo, Picado, Picasso, Picavea, Pichardo, Pico, Picón, Piedra, Piedrafita, Pila, Pilarte, Pimente, Pina, Pinada, Pinagel, Pinagen, Pinar, Pincai, Pincay, Pinchinat, Pineda, Pinel, Pinell, Piney, Pinillos, Pinkay, Pino, Pintado, Pinto, Pinzas, Piña, Piñar, Piñate, Piñeiro, Piñeres, Pinzón, Pío, Pion, Piovano, Piovet, Pitalva, Piza, Pizarro, Pla, Plá, Placeres, Pláceres, Plácido, Placidón, Plaja, Platero, Poblador, Poblete, Pocasangre, Pochet, Podoy, Pokoy, Pol, Polamo, Polo, Polonio, Poma, Pomar, Pomareda, Pomares, Ponares, Ponce, Pontigo, Pool, Porat, Porquet, Porras, Porta, Portela, Porter,Portero, Portilla, Portillo, Portobanco, Portocarrera, Portugués, Portuguez, Posada, Posla, Poveda, Povedano, Pozo, Pozos, Pozuelo, Prada, Pradella, Pradilla, Prado, Prat, Pratt, Pravia, Prendas, Prendis, Pretiz, Prettel, Prieto, Prietto, Primante, Prior, Prioto, Privatt, Procupez, Puente, Puentes, Puertas, Puga, Puig, Pujo, Pujol, Pulido, Pulis, Pull, Pulles, Pupo, Purcallas. P 99 Quedo, Queralt, Queredo, Querra, Quesada, Quevedo, Quezada, Quiel, Quijada, Quijano, Quinaz, Quinde, Quino, Quintana, Quintanilla, Quinter, Quintero, Quinto, Quiñones, Quiñónez, Quirce, Quiroga, Quirós, Quiroz. Q 100 Raa, Raabe, Raba, Rabetta, Raga, Raigada, Raigosa, Ramírez, Ramón, Ramos, Randel, Randuro, Rangel, Raphael, Rauda, Raudes, Raudez, Raventos, Raventós, Raygada, Rayo, Rayos, Real, Reales, Reazco, Recinos, Recio, Redondo, Regaño, Regidor, Regueira, Regueyra, Reich, Reina, Renderos, Rendón, Reñazco, Repeto, Repetto, Requene, Requeno, Requeño, Rescia, Resenterra, Restrepo, Retana, Reuben, Revelo, Revilla, Revollar, Revollo, Rey, Reyes, Reyna, Riba, Ribas, Ribera, Ribero, Ricardo, Ricaurte, Riera, Rileva, Rincón, Río, Ríos, Riotte, Rivalta, Rivardo, Rivas, Rivel, Rivera, Rivero, Riverón, Riveros, Rizo, Roa, Roba, Robelo, Roble, Robles, Robleto, Roboz, Roca, Rocabado, Rocca, Roch, Rocha, Roda, Rodas, Rodesma, Rodesno, Rodezno, Rodó, Rodo, Rodrigo, Rodríguez, Roe, Roig, Rois, Rojas, Rojo, Roldán, Romagosa, Román, Romano, Romero, Roque, Rosa, Rosabal, Rosales, Rosas, Rouillón, Rovillón, Rovira, Roviralta, Roy, Royo, Roys, Rozados, Rozo, Ruano, Rubí, Rubia, Rubín, Rubino, Rubio, Rucavado, Rudín, Rueda, Rugama, Rugeles, Ruh, Ruilova, Ruin, Ruiz, Romoroso, Russo. R 101 Saavedra, Saba, Sabah, Saballo, Saballos, Sabat, Sabate, Sabba, Sabín, Sabogal, Saborío, Saboz, Sacasa, Sacida, Sada, Sadaña, Sáenz, Saer, Saerron, Sáez, Safiano, Sage, Sagel, Sagot, Sagreda, Saguero, Sala, Salablanca, Salamanca, Salas, Salazar, Salbavarro, Salcedo, Salcino, Saldaña, Saldivar, Salgada, Salgado, Salguera, Salguero, Saliba, Salinas, Salmerón, Salmón, Salom, Salomón, Salumé, Salume, Salustro, Salvado, Salvatierra, Salvo, Samaniego, Sambrana, Samper, Samudio, Samuel, San Gil, San José, San Juan, San Martín, San Román, San Silvestre, Sanabria, Sanahuja, Saname, Sanamucia, Sanarrusia, Sánchez, Sancho, Sandí, Sandigo, Sandino, Sandoval, Sandria, Sandy, Sanga, Sangil, Sanjines, Sanjuan, Sansebastián, Sansilvestre, Sanson, Sansores, Santa Ana, Santa Cruz, Santa María, Santacruz, Santamaría, Santana, Santander, Santiago, Santibanes, Santiesteban, Santillán, Santín, Santisteban, Santoanastacio, Santos, Sanvicente, Sanz, Saraiva, Saravanja, Saravia, Sardinas, Sardiñas, Sariego, Sarmiento, Sárraga, Sarratea, Sarraulte, Sarria, Sas, Sasso, Satjo, Sauceda, Saucedo, Sauza, Savala, Savallos, Savedra, Savinón, Saxón, Sayaguez, Scriba, Seas, Seballos, Secades, Secaida, Seco, Sedano, Sedo, Segares, Segovia, Segreda, Segura, Sehezar, Selaya, Selles, Selva, Selvas, Semerawno, Semeraro, Sepúlveda, Sequeira, Sermeño, Serra, Serracín, Serrano, Serrato, Serraulte, Serru, Serrut, Servellón, Sevilla, Sevillano, Sibaja, Sierra, Sieza, Sigüenza, Siguenza, Siles, Siliezar, Silva, Silvera, Silvia, Simana, Simón, Sinchico, Sio, Sion, Siri, Sirias, Siverio, , Siz, Sobalvarro, Sobrado, Sojo, Sol, Solana, Solano, Solar, Solares, Solarte, Soldevilla, Solé, Solemne, Soler, Solera, Soley, Solís, Soliz, Solno, Solo, Solórzano, Soltero, Somarriba, Somarribas, Somoza, Soria, Sorio, Soro, Sorto, Sosa, Sossa, Sosto, Sotela, S 102 Sotelo, Sotillo, Soto, Sotomayor, Sotres, Souto, Soutullo, Sovalbarro, Soza, Suárez, Suazao, Suazo, Subia, Subiros, Subirós, Subisos, Succar, Sueiras, Suñer, Suñol, Surroca, Suyapa, Suzarte. 103 Tabah, Tabares, Tablada, Tabor, Tabora, Taborda, Taco, Tagarita, Tagarró, Tal, Talavera, Taleno, Tamara, Tamargo, Tamayo, Tames, Tanchez, Tanco, Tapia, Tapias, Taracena, Tardencilla, Tarjan, Tarrillo, Tasara, Tate, Tato, Tavares, Tedesco, Teherán, Teijeiro, Teixido, Tejada, Tejeda, Tejos, Tellería, Telles, Téllez, Tello, Tellos, Tencio, Tenorio, Terán, Tercero, Terrade, Terrientes, Terrin, Terrín, Thames, Theran, Thiel, Thiele, Thuel, Tíjeres, Tijerino, Tinoco, Toala, Tobal, Tobar, Tobe, Tobella, Tobín, Tobón, Toledo, Toletino, Tomas, Tomás, Tomeu, Toribio, Torijano, Tormo, Toro, Torralba, Torre, Torrealba, Torregresa, Torregroza, Torrente, Torrentes, Torres, Tórrez, Tortós, Tortosa, Toruño, Tosso, Touma, Toval, Tovar, Trala, Traña, Traures, Travierzo, Travieso, Trediño, Treguear, Trejos, Treminio, Treviño, Triana, Trigo, Triguel, Triguero, Trigueros, Trilite, Trimarco, Trimiño, Triquell, Tristán, Triunfo, Troche, Trocanis, Troncoso, Troya, Troyo, Troz, Trueba, Truffat, Trujillo, Trullas, Trullás, Truque, Tula, Turcio, Turcios. T 104 Ubach, Ubao, Ubeda, Ubico, Ubilla, Ubisco, Ubizco, Ucanan, Ucañan, Ugalde, Ugarte, Ujueta, Ulacia, Ulate, Ulcigrai, Ulcigral, Ulecia, Uley, Ulibarri, Ulloa, Umaña, Umanzor, Ungar, Urain, Uralde, Urbano, Urbina, Urcuyo, Urdangarin, Urea, Urela, Ureña, Urgellés, Uriarte, Uribe, Uriel, Urieta, Uriza, Uroz, Urquiaga, Urra, Urraca, Urrea, Urroz, Urruela, Urrutia, Urtecho, Urunuela, Urzola, Usaga, Useda, Uva, Uveda, Uzaga, Uzcategui. U 105 Vadivia, Vado, Valdelomar, Valderama, Valderrama, Valderramo, Valderramos, Valdés, Valdescastillo, Valdez, Valdiva, Valdivia, Valdivieso, Valencia, Valenciano, Valentín, Valenzuela, Valera, Valerín, Valerio, Vales, Valiente, Valladares, Vallarino, Vallcaneras, Valldeperas, Valle, Vallecillo, Vallecillos, Vallejo, Vallejos, Valles, Vallez, Valls, Vals, Valverde, Vanegas, Vaquerano, Vardesia, Varela, Varga, Vargas, Vargo, Varsi, Varsot, Vartanian, Varth, Vasco, Vasconcelos, Vasílica, Vásquez, Vassell, Vaz, Veas, Vedoba, Vedova, Vedoya, Vega, Vegas, Vela, Velarde, Velasco, Velásquez, Velazco, Velázquez, Vélez, Veliz, Venegas, Ventura, Vera, Verardo, Verastagui, Verdesia, Verdesoto, Vergara, Verguizas, Vertiz, Verzola, Vesco, Viales, Viana, Viatela, Vicario, Vicente, Vico, Víctor, Victores, Victoria, Vidaechea, Vidal, Vidales, Vidalón, Vidaorreta, Vidaurre, Videche, Vieira, Vieto, Vigil, Vigot, Vila, Vilaboa, Vilallobos, Vilanova, Vilaplana, Villar, Villareal, Villarebia, Villareiva, Villarreal, Villarroel, Villas, Villaseñor, Villasuso,Villatoro, Villaverde, Villavicencio, Villeda, Villegas, Villejas, Villena, Viloria, Vindas, Vindel, Vinueza, Viñas, Víquez, Viscaino, Viso, Vivallo, Vivas, Vivero, Vives, Vívez, Vivies, Vivó, Vizcaíno, Vizcayno. V 106 Wainberg, Wolf. W 107 Xatruch, Xirinachs, Xiques. X 108 Yaacobi, Yanarella, Yanayaco, Yanes, Yepez, Yglesias, Yllanes, Yurica, Yzaguirre. Y 109 Zabala, Zabaleta, Zabate, Zablah, Zacarías, Zacasa, Zalazar, Zaldivar, Zallas, Zambrana, Zambrano, Zamora, Zamorano, Zamudio, Zamuria, Zapata, Zaragoza, Zárate, Zarco, Zaror, Zarzosa, Zavala, Zavaleta, Zayas, Zayat, Zecca, Zedan, Zegarra, Zelada, Zelaya, Zeledón, Zepeda, Zetina, Zonta, Zoratte, Zuleta, Zumba, Zumbado, Zúñiga, Zunzunegui. (Especial )

Rodolfo Walsh - Carta abierta de un escritor a la Junta Militar

A LOS MILITANTES DE TODAS LAS LUCHAS POLÍTICAS-ARGENTINA EN EL DÍA DE LA MEMORIA


APORTES DE CONTACTOS Walter Barboza Licenciado y Profesor en Comunicación Social. Docente Universitario (Facultad de Periodismo y Comunicación Social UNLP). Periodista en Cablevisón La Plata (conducción televisiva del Noticiero "Somos La Plata"), Secretario de Redacción Revista Digital "El Tranvía". Integrante del Centro de Producción Audiovisual (CPA) Facultad de Periodismo UNLP. Trabajó en medios gráficos, radiales y televisivos.Hizo prensa gremial en CONADU (Federación Nacional de Docentes Universitarios), entre otras actividades. WUALTER BARBOZA EN EL DÍA DELA MEMORIA-LA PLATA La caída de Víctor POSTED ON 25 SEPTIEMBRE, 2011 ACTUALIZADO ENN 29 JULIO, 2013 A Víctor “B”, que regresó de la muerte. Corre y corre Víctor porque ahora sabe que no está en un sueño, que lo que acontece es tan real como la realidad misma. Salta un charco y otro, esquiva bultos y objetos de variada tamaño y color; busca ese camuflaje perfecto que le permita mimetizarse con el follaje, las paredes o la noche misma. Corre como un loco, con desesperación renovada, con la certidumbre de los que entienden que les queda muy poco. ¿A dónde ir si el cerco se estrecha, se ajusta a más no poder? Lo asfixia el rodeo; “a un hombre libre”, piensa en un tiempo y espacio que se le torna eterno, no le pueden hacer esto. Musita en voz baja para no ser escuchado, pero a pesar de ello los vecinos, temerosos, espían con las luces apagadas desde las celosías de sus ventanas. ¿Quién se la jugará para abrir en una fracción de segundo esa puerta que tal vez permita estirar la agonía? No está herido y eso le juega a favor en la huida, pero las piernas ya no le dan más. Está prácticamente entumecido, acalambrado, con cientos de gotas de sudor que recorren su cuerpo en un largo peregrinar de sales minerales. Hasta que finalmente el impacto llega. Será una descarga mortal proveniente de un fusil FAL, lo suficientemente certera como para tumbarlo de espaldas como si hubiera recibido un golpe en el pecho, un mazazo certero. Quema el hueco que lo ahueca. Acusa recibo y apenas desliza un sonido gutural, emanado desde el interior de sus entrañas. Entonces Víctor comienza a caer con los brazos extendidos como si fuera una pluma que se desprende perezosa del ala de un pájaro; pero en el espacio que media entre el piso y su posición vertical, en el que quedará suspendido en el aíre por insignificantes fracciones de segundos, tendrá el tiempo suficiente para revisar su vida, repasar momentos del pasado, circunstancias, nombres y personajes de su historia. Entonces un verdadero “desfiladero”* de personas entrañables emanarán de su cabeza, como la sangre que a borbotones púrpuras sale de ese inconmensurable agujero. Allí, de esa galería de caras angelicales, emerge la perfidia que ahora le provoca una náusea atroz y que lo sumerge en la más profunda de las ignominias. Pobre Víctor, que te dejaron sólo en la agonía. Víctor el militante, Víctor, el padre, Víctor, el trabajador y peronista, Víctor el hombre nuevo. Todos los Víctor sintetizados en este hombre que suda y vomita por la descompensación. ¿Acaso alguien tendrá la intención de salvar su vida? ¿Acaso alguien lo necesita vivo y coleando? Si ahora los coletazos son el resultado de esas convulsiones que se mezclan con el dolor de la herida. Duele esa herida, tanto como el abandono y el olvido en el que ha quedado sumergido. Duele la entrega de su vida si ella no tendrá la gloria que su militancia se merece. La gloria y esa náusea que lo hacen sudar y ese sudor que se mezcla con el corazón agitado que empieza a dejar de bombear la sangre que es cuerpo desangrado necesita para estirar la agonía. Así se va víctor, entre el sudor que es cada vez más frío, la sangre derramada, los vómitos de una bilis espesa que sale de su boca y los ruidos de los tacos de esas botas negras que lo vienen a buscar. Nota: Argentinismo que hace referencia a un desfile de personas.

viernes, 21 de marzo de 2014

Teoria de Carlos Marx 3/3

Teoria de Carlos Marx 2/3

Teoria de Carlos Marx 1/3

El viernes 6 de abril de 2012 entró en vigencia la nueva Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina


Texto completo NUEVA CARTA ORGÁNICA DEL BANCO CENTRAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA El viernes 6 de abril de 2012 entró en vigencia la nueva Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (Ley 26.739). En esta nueva carta se recuperan los objetivos que, desde su creación en 1935 y hasta 1992, siempre habían formado parte del mandato del BCRA. El Artículo 3° reestablece un mandato múltiple para el BCRA que promueve no sólo la estabilidad monetaria y del sistema financiero sino que también procura el pleno empleo de los recursos y el desarrollo de la economía con equidad social. La nueva Carta recupera y fortalece la injerencia de la autoridad monetaria en el canal del crédito. Como lo indica la historia económica universal, el crédito constituye un instrumento primordial en el apuntalamiento del crecimiento de la economía. Por ello, la nueva Ley le devuelve al BCRA su capacidad de hacer que el sistema financiero esté al servicio de la evolución y el crecimiento de la economía real y que el crédito esté disponible, en condiciones razonables, para las actividades e inversiones productivas, y para las empresas de cualquier tamaño y localización geográfica. La Ley también amplía el perímetro regulatorio reconociendo que es necesario supervisar otros segmentos del sector financiero. La elevada interconexión que evidencian los sistemas financieros en la actualidad torna indispensable contar con una regulación que permita tener un conocimiento más profundo del sistema financiero para poder regularlo y así evitar desequilibrios en el futuro. En el mismo sentido, se faculta al BCRA a establecer normas que preserven el buen funcionamiento del sistema, regulando aquellos aspectos que impliquen una limitación a la competencia, y se fortalecen las facultades en materia de defensa de los derechos de los usuarios de servicios financieros, promoviendo una mayor integración con las autoridades públicas competentes en la materia. La nueva Carta Orgánica elimina la relación fija entre la base monetaria y las reservas internacionales. Abandonado el régimen de tipo de cambio fijo y recuperada la facultad de definir la relación (paridad) entre el dólar y el peso, los fundamentos que justificaban la relación fija entre base monetaria y reservas internacionales habían desaparecido y, por lo tanto, el nivel de las reservas que el BCRA debe mantener está relacionado con su capacidad para atender las demandas del balance de pagos. Este nivel de reservas necesarias para la conducción de las políticas cambiaria y monetaria deberá definirse en cada caso, a través de un ejercicio dinámico de evaluación de las fortaleces y los riesgos que enfrente la economía argentina. Por otra parte, la carta amplia los límites previstos en el Artículo 20°, generando un canal adicional de financiamiento al Gobierno Nacional equivalente al 10% de sus ingresos en efectivo. Estos adelantos son transitorios, lo que significa que los mismos deben ser cancelados pasados los dieciocho meses de su otorgamiento. Por último, se reestablece un vínculo más estrecho entre las decisiones de la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias (SEFyC), el Directorio y la Presidencia del BCRA. La experiencia mundial durante la presente crisis internacional ha demostrado que la supervisión de las entidades debe mantenerse dentro del Banco Central, ya que en caso de que el sistema bancario enfrente necesidades transitorias de liquidez la autoridad monetaria será la encargada de otorgar un eventual apoyo financiero. Estas decisiones deben estar bajo la autoridad de la Presidencia y del Directorio del Banco, en una total sintonía con el conjunto de las políticas de crédito, cambiarias y monetarias que se adopten. Estas modificaciones constituyen una recuperación de prácticas e instrumentos que estuvieron en la génesis de los bancos centrales y en la tradición que hizo posible que éstos tuvieran un rol en el proceso de desarrollo económico. También reflejan las necesidades de un mundo cambiante que atraviesa desde hace algunos años la crisis financiera más grande de su historia. La nueva Carta Orgánica le otorga al BCRA facultades e instrumentos para incidir sobre el empleo y la producción, que forman parte de nuestra propia historia y que, hasta hace pocas décadas, fueron utilizadas por las economías más avanzadas para lograr su desarrollo de sus economías y niveles de vida dignos para todos sus habitantes.

jueves, 20 de marzo de 2014

CONSTITUCIÓN PARA INTERNET


Brasil: el congreso tratará el proyecto para crear la “Constitución de Internet” marco-civil La iniciativa contempla la defensa de la neutralidad de la red, libertad de expresión y seguridad en Internet. Luego de las revelaciones sobre espionaje realizadas por Edward Snowden y de la discusión sobre la neutralidad de la Red, el Congreso Brasileño está deliberando la aprobación del Marco Civil, un proyecto conocido como la “Constitución de Internet” que busca asegurar los derechos en el uso de la Red. Henrique Eduardo Alves, presidente de la Cámara de Diputados, postergó el jueves la votación de la medida hasta el 25 de marzo. Por su parte, el ministro de Justicia, José Cardozo, señaló que los líderes de los bloques del Congreso consensuaron hacer algunas modificaciones en el texto del Marco Civil para aumentar las posibilidades de que sea aprobada. Así como la Revolución Francesa tenía sus tres ideales, el Marco Civil de Intenret también propone su trío: neutralidad de la red, libertad de expresión y seguridad en Internet. La iniciativa no sólo es apoyada por grandes firmas de Internet –como Google, MercadoLibre, Yahoo!, Facebook y Mozilla–, sino también por la gente: la semana pasada se movilizaron unas 300 mil personas pidiendo por la neutralidad. Pero también existe una fuerte participación política. Por un lado, la presidente Dilma Rousseff pidió al congreso priorizar este proyecto sobre cualquier otra legislación. El énfasis de la mandataria está apoyado en que había sido espiada por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense. Por el otro, Eduardo Cunha, ex presidente de la empresa de telefonía de Río de Janeiro antes de su privatización en 1998 y lobista de las firmas de telecomunicaciones, está en contra de la neutralidad de la red. “Sin la neutralidad, Internet se parece más a una empresa de TV pro cable, donde los proveedores pueden ofrecer diferentes paquetes de servicio“, remarcó Ronaldo Lemos, profesor de abogacía, socio del buffete PNM Advogados y miembro del consejo de Mozilla. “El servicio básico podría incluir correo y redes sociales. Premium permitiría mirar videos y escuchar música. Super Premium dejaría hacer descargas”, graficó el letrado. Lemos fue uno de los colaboradores del borrador original que se escribió en 2009, junto al ministro de Justicia y un grupo de profesores de derecho, entre ellos, Bruno Magrani, quien actualmente está al frente de la oficina legal de Facebook Brasil. La primera “gran convocatoria” de apoyo la consiguió el cantante Gilberto Gil durante su mandato como Ministro de Cultura de Lula: juntó 300 mil firmas en tan solo 48 horas en el sitio Avaaz. Fuente: TechCrunch Más info: Texto del proyecto (portugués)

Felipe Pigna - · Tupac Amaru, pionero de nuestra independencia


Autor Felipe Pigna Aquel hombre que se le atrevió a uno de los imperios más poderosos de su tiempo se llamaba José Gabriel Condorcanqui y pasaría a la historia como Túpac Amaru. Había nacido el 19 de marzo del año 1740 en la provincia peruana de Tinta. Era descendiente del último Inca, Túpac Amaru, que había encabezado la heroica rebelión de 1571 contra el virrey Francisco de Toledo. Heredó los cacicazgos de Pampamarca, Tungasuca y Surimaná. Cuando acababa de cumplir 20 años, se casó con quien sería el amor de su vida, Micaela Bastidas Puyucawa. Túpac presentó una petición formal para que los indios fueran liberados del trabajo obligatorio en las minas. Denunciaba los esfuerzos inhumanos a que eran sometidos y pedía también que se acabara con los obrajes, verdaderos campos de concentración donde se obligaba a hombres y mujeres, ancianos y niños a trabajar sin descanso. La Audiencia de Lima, compuesta mayoritariamente por encomenderos y mineros explotadores, ni siquiera se dignó a escuchar sus reclamos. Túpac fue entendiendo que debía tomar medidas más radicales y comenzó a preparar la insurrección más extraordinaria de la que tenga memoria esta parte del continente. Los niños de ojos tristes, los viejos con la salud arruinada por el polvo y el mercurio de las minas, las mujeres cansadas de ver morir en agonías interminables a sus hombres y a sus hijos, todos comenzaron a formar el ejército libertador. La primera tarea fue el acopio de armas de fuego, vedadas a los indígenas. Pequeños grupos asaltaron depósitos y casas de mineros y el arsenal rebelde fue creciendo. Abuelos y nietos se dedicaron a la fabricación de armas blancas, pelando cañas, preparando flechas vengadoras. Las mujeres tejían maravillosas mantas con los colores prohibidos por los españoles. Una de ellas sería adoptada como bandera por el ejército libertador. Con los colores del arco iris, la wipala aún flamea en los Andes peruanos y bolivianos. El 4 de noviembre de 1780, Túpac Amaru detuvo al corregidor de Tinta, Antonio de Arriaga y lo obligó a firmar una carta en la que pedía a las autoridades que enviaran dinero y armas para combatir a los rebeldes. Solícitamente le fueron enviados 22.000 pesos, algunas barras de oro, 75 mosquetes y cientos de mulas. Todo pasó a manos del ejército rebelde y tras un juicio sumario, Arriaga fue ajusticiado el 9 de noviembre, en la misma plaza donde había torturado y enviado al cadalso a tantos inocentes. El 18 de noviembre de 1780 se produjo la batalla de Sangarará en la que las fuerzas rebeldes derrotaron al ejército realista dirigido por Tiburcio Landa. Los rebeldes parecían imparables. Manuel Godoy, estrecho colaborador del rey Carlos IV cuenta en sus memorias: “Nadie ignora cuánto se halló cerca de ser perdido, por los años de 1780 y 1781, todo el Virreinato del Perú y una parte del de la Plata, cuando alzó el estandarte de la insurrección el famoso Condorcanqui, más conocido por el nombre de Túpac Amaru.” Tras el triunfo de Sangarará, Túpac Amaru cometió el error de no marchar sobre Cuzco, como le aconsejaba su compañera y lugarteniente Micaela, y regresar a su cuartel general de Tungasuca, en un intento de facilitar una negociación de paz. La gravedad de la situación llevó a los virreyes de Lima y Buenos Aires a unir sus fuerzas en un ejército de 17.000 hombres al mando del visitador general, José Antonio Areche quien llevó adelante una feroz campaña terrorista de saqueo de pueblos y asesinato indiscriminado de todos sus habitantes, logrando que muchos desertaran del ejército rebelde y facilitando la derrota definitiva de los insurrectos. Túpac fue hecho prisionero -gracias a la traición de su compadre Francisco Santa Cruz- y trasladado al Cuzco. El visitador Areche entró intempestivamente en su calabozo para exigirle bajo tortura los nombres de los cómplices de la rebelión. Túpac Amaru le contestó con desprecio: “Nosotros dos somos los únicos conspiradores; Vuestra merced por haber agobiado al país con exacciones insoportables y yo por haber querido libertar al pueblo de semejante tiranía. Aquí estoy para que me castiguen solo, al fin de que otros queden con vida y yo solo en el castigo. Túpac no delató a nadie, se guardó para él y la historia, el nombre y la ubicación de sus compañeros. El siniestro visitador Areche reconoció en un informe al virrey el coraje y la resistencia de aquel hombre extraordinario, dejando constancia de que los días continuados de tortura no pudieron quebrar al rebelde: “el Inca Tupac Amaru es un espíritu y naturaleza muy robusta y de una serenidad imponderable”. Túpac fue “juzgado” a la manera de la autodenominada justicia española, heredera de la Inquisición, y condenado a muerte junto a su compañera y toda su familia. El 18 de mayo de 1781, quedaron expuestos a los “civilizadores” que los descuartizaron. Fernando Túpac Amaru, de diez años de edad, quiso volver la cabeza y taparse los ojos, pero fue obligado a presenciar el sacrificio de sus padres y hermanos. Pero a pesar de la barbarie, los asesinos de Túpac y su familia ya no podrían descansar tranquilos. Años después de perpetrada su masacre, en todo el territorio americano era otro el catecismo que se leía, eran otras las enseñanzas que se aprendían; la dignidad comenzaba a campear y el habitante originario iba a acostumbrándose a caminar erguido. Los revolucionarios de 1810 serán llamados “tupamaros” por los documentos españoles de la época y este calificativo será asumido con orgullo por los rebeldes que lo harán propio, como lo señala la copla anónima de aquellos años: Al amigo Don Fernando Vaya que lo llama un buey Porque los Tupamaros No queremos tener rey.

Misterios e historia de Andalucía.


José Manuel Pampín Villar compartió la foto de Misterios e historia de Andalucía. 21 h · -"MEDIO PAN Y UN LIBRO" (DISCURSO DE FEDERICO GARCÍA LORCA EN LA INAUGURACIÓN DE LA BIBLIOTECA DE SU PUEBLO)- Fuente Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931. “Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión. Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada. No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social. Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? ¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionera en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida. Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz”. -"MEDIO PAN Y UN LIBRO" (DISCURSO DE FEDERICO GARCÍA LORCA EN LA INAUGURACIÓN DE LA BIBLIOTECA DE SU PUEBLO)- Fuente Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931. “Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión. Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada. No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social. Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? ¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionera en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida. Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz”.