viernes, 3 de junio de 2016

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Anguita lanza un mensaje a Garzón e Iglesias: "Tenéis que poneros de acu...

Manuel Belgrano, el prócer que murió pobre


Por Jorge Castañeda Sobre su diáspora osea El Dr. Omar López Mato en su interesante libro “Trayectos póstumos” cuenta la siguiente anécdota: “Belgrano murió en la misma casa donde había nacido. Prisionero tras una revuelta en la provincia de Tucumán, fue enviado engrillado a Buenos Aires, por el infame capitán Abraham González. Las fiebres de la malaria, su sífilis estudiantil y el desencanto de la guerra entre hermanos, lo condujeron a la suerte final. Cuidó de él en sus últimos momentos el fiel doctor Redhead, a quién el general dejó su reloj, en agradecimiento. Belgrano fue enterrado en la iglesia de Santo Domingo. Le hubiese correspondido un lugar más cercano al altar, por las generosas donaciones que su familia había hecho a la parroquia. Pero su fama de masón lo relegó a un sitio más apartado. Debió usarse como lápida el mármol de una cómoda, a falta de dineros para un entierro más digno”. “Pasados los años se agigantó la figura de este notable abogado devenido en entusiasta general. La historia le devolvió la gloria, y la gloria, un postrer reconocimiento. Le fue encomendado al escultor italiano Ettore Ximenes hacer el glorioso monumento que portase sus restos. El 2 de Junio de 1903 se retiró la lápida que lo cubría y uno a uno fueron extrayendo sus huesos para depositarlos en el nuevo sarcófago. Las autoridades en pleno asistieron al acto, interesadas en este póstumo homenaje”. “Como al pasar, el Dr. Estanislao Zeballos, canciller en ese entonces, tomó algunos de los huesos de la mano (los huesos del carpo, ésos que hacen dudar a los aplicados estudiantes de medicina), se los extendió al general Richieri –omnipotente Ministro de Guerra- . Se miraron y como distraídos, se los llevaron al bolsillo de sus sobretodos. Terminado el acto, pensaron que nadie se había percatado de esta inocente toma de souvenirs. No fue así. Al día siguiente los periódicos se hicieron eco de la sustracción. Obligados por la opinión pública, devolvieron los huesos desviados de su definitivo reposo”. Otras versiones aluden no a huesos sino a algunos dientes y con diferentes protagonistas. Tal es así que una carta del Prior de Santo Domingo publicada en el diario La Prensa dice textualmente: “Señor Director de La Prensa. Muy señor mío: El Exmo. Señor Ministro del Interior Dr. Joaquín V. González, que llevó un diente del general Belgrano para mostrárselo a varios amigos, acaba de remitirme esa preciosa reliquia del glorioso prócer de la Patria, la cual está en mi poder y bajo la custodia de esta comunidad, como los demás restos de sus cenizas”. ¡Pobre Belgrano! Sobre su corazón Se ha rescatado una pieza imperdible sobre la autopsia del general Manuel Belgrano. “El Dr. Julián Sullivan quedó atónito ante la general indiferencia de la población y en carta al Dr. Redhead se refiere de esta manera: “el corazón correspondía con las acciones y nobleza de este hombre verdaderamente grande. No tenía señal de enfermedad y era de un volumen que pocas veces se encuentra en investigaciones anatómicas. Experimenté un deseo vehemente de separarlo y prepararlo. Lo propuse a la persona que concurrió conmigo, lo desaprobó y no hallándome autorizado por la familia, abandoné, con sentimiento, los restos de este ilustre y experimentado patriota”. Olvidado pero no tanto Una vieja nota hace justicia al único periodista que se hizo eco del fallecimiento de Belgrano, el increíble fraile de combate Francisco de Paula Castañeda. “Ni la Gaceta, que era publicación oficial, ni el Argos con sus cien ojos, supieron del deceso de Belgrano, ni otro periódico alguno dio la noticias, a excepción del Despertador Teofilantrópico de Castañeda, el cual a los cinco días del luctuoso acaecimiento, trató de despertar a los dormidos porteños. Poco pudo hacer, aunque consta que, en los días 27 y 28 de ese mismo mes, en la iglesia de Santo Domingo, hubo funerales. Por eso pudo escribir Castañeda los siguientes versos inspirados “por su verdad justiciera”: “Porque es un deshonor a nuestro suelo; / es una ingratitud que clama al cielo, / el triste funeral, pobre y sombrío/ que se hizo en una iglesia junto al río/ en ésta ciudad, al ciudadano/ ilustre general Manuel Belgrano”. El río al que alude el Padre Castañeda no es otro que el Río de la Plata y la iglesia no es otra que la actual de Santo Domingo, en la intersección de las calles Belgrano y Defensa”. Mucho queda en el tintero para escribir sobre el prócer. La creación de la Bandera, sobre su hijo Pedro Rosas y Belgrano, su desempeño militar al frente del ejército patrio, pero ya es historia más conocida. “¡Compatriotas! ¿Oísteis? ¡Qué dudamos! –escribía López y Planes- Imitando a Belgrano, nos salvamos”. (*) El autor de la columna es escritor. Valcheta – Río Negro ...de LA NACIÓN Manuel Belgrano, el prócer que murió pobre Un perfil del creador de la Bandera Nacional, al cumplirse hoy un nuevo aniversario de su fallecimiento SEGUIRDaniel BalmacedaPARA LA NACIONVIERNES 20 DE JUNIO DE 2014 • 10:26 39769520 Entre los muchos e interesantes sucesos que tuvieron lugar durante el virreinato de don Nicolás de Arredondo figuran el nacimiento de los primeros trillizos en el Río de la Plata, una complicada invasión de loros en Buenos Aires y la creación del Consulado, una especie de Secretaría de Comercio que debía encargarse de que los precios no se elevaran por las nubes y de que las transacciones comerciales fueran tan legales como lógicas. A fines de 1793 el gobierno encomendó las responsabilidades del Consulado a un joven de 23 años, que acababa de recibirse de doctor en Leyes en España: Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano. Llegaba un poco enfermo, producto de una sífilis que contrajo en Madrid, y por ese motivo en más de una oportunidad tuvo que solicitar licencias y trasladarse a descansar a San Isidro o cruzar a Maldonado donde -es muy probable-, habrá caminado por las extensas playas de lo que es hoy Punta del Este. Las medidas que tomó Belgrano favorecieron el comercio de Buenos Aires y es probable que a comienzos del siglo XIX, de haber existido las encuestas de opinión, hubiera obtenido altos porcentajes de imagen positiva. Sin dudas, el cargo le calzaba a la perfección. Sin embargo, las invasiones inglesas torcieron su destino. Belgrano fue nombrado capitán y participó al frente de sus hombres en la Defensa de 1807. Regresó luego a sus actividades de escritorio hasta que en 1810 participó activamente en la Semana de Mayo e integró el primer gobierno patrio. Sin perder tiempo, renunció a su sueldo como vocal de la Junta. Debió calzarse otra vez el uniforme y comandar una expedición para convencer (por las buenas o por la fuerza) a los vecinos paraguayos de que debían plegarse a la revolución porteña. "Belgrano tuvo que asumir de manera inesperada la acción militar. Fue nombrado de apuro capitán y fue a la defensa de Buenos Aires en la invasión ingelsa de 1807 " Compartilo Aquella expedición fue un fracaso desde el punto de vista militar, lo que confirma que aún debía acumular experiencia en tácticas y estrategias. Sin embargo, los resultados definitivos fueron satisfactorios: Asunción no se sumó, pero tampoco presentó la oposición tenaz a la Junta porteña como lo hacía Montevideo. A partir de la aventura del Paraguay se ponía en marcha la cuenta regresiva: los últimos diez años, gloriosos, de su vida. El gran episodio, el más célebre de su existencia, tendría lugar en Rosario, a orillas del río Paraná donde se encontraba alistando la defensa contra las incursiones navales de los realistas. Belgrano armó dos baterías que debían cañonear a cualquier barco enemigo que osara cruzar por allí. Por aquel tiempo, las Provincias Unidas del Río de la Plata aún no habían declarado su independencia de la Metrópoli. Por lo tanto, los dos bandos pertenecían al Reino de España y utilizaban las mismas insignias. En un acto de gran osadía para el momento político, Belgrano solicitó autorización para que la tropa utilizara una escarapela diferente a la de las tropas realistas. El Primer Triunvirato aprobó la solicitud y pocos días después, el 27 de febrero de 1812, se despachó con un nuevo comunicado dirigido al gobierno central, en el que informaba que había mandado enarbolar una bandera con los colores de la escarapela en la batería que bautizó "Independencia". Click Aqui Esta vez no consiguió la venia del Triunvirato. Al contrario, para el gobierno porteño, la creación de un emblema y la utilización de la palabra "Independencia" estaban muy lejos de ser aprobadas. Pero cuando la desautorización llegó a Rosario, junto con una bandera realista que enviaban para reemplazar a la celeste y blanca, Belgrano se hallaba en camino a Jujuy, donde se haría cargo del Ejército del Norte. Llegó el tiempo del célebre y sacrificado Éxodo Jujeño, la histórica marcha defensiva y la posterior decisión de presentar batalla en las afueras de Tucumán, cuando los propios tucumanos apoyaron al comandante Belgrano para que no retrocediera un paso más. El 24 de septiembre de 1812 a las ocho de la mañana, minutos antes de que 1.800 patriotas se enfrentaran a 3.000 realistas, Belgrano montaba su caballo de pelaje rosillo. Con tanta mala suerte, que al sonar el estampido del primer cañonazo, el manso caballo se asustó y el general fue a parar al piso. Los soldados que observaron la escena, paisanos muy supersticiosos, sintieron que era un mal presagio. "La creación de la bandera de Manuel Belgrano, uno de sus legados, se hizo pese a que el gobierno porteño no estaba de acuerdo " Compartilo . Sin embargo, la fortuna estuvo del lado de los patriotas. Fue entonces que Belgrano alcanzó el mayor índice de popularidad de su vida y confirmó su estrella cuando repitió el triunfo en Salta, el 20 de febrero de 1813. Como reconocimiento por esta victoria se le concedió un premio de 40.000 pesos en terrenos fiscales que les hubiera permitido a él y a sus descendientes vivir sin mayores apremios económicos. Pero Belgrano pidió a cambio que se dotaran cuatro escuelas en Jujuy, Santiago del Estero, Tucumán y Tarija (hoy Bolivia). Además, propició la creación de escuelas industriales y fue uno de los primeros en sostener que había que brindar una educación más completa a las mujeres. El ocaso militar de Belgrano comenzó con los reveses de Vilcapugio (1/10/1813) y Ayohuma (14/11/1813). Entregó la comandancia del ejército a José de San Martín y terminó arrestado en Luján, mientras en Buenos Aires lo juzgaban por esas derrotas. Fue absuelto. Viajó a Londres con Bernardino Rivadavia en misión diplomática, regresó en 1816 y pretendió transmitir su entusiasmo por el sistema monárquico a los diputados reunidos en Tucumán. Fracasó en el intento. Reasumió el mando del diezmado ejército del Alto Perú que ya ocupaba un lugar secundario, frente al despliegue del sanmartiniano de los Andes. Según Bartolomé Mitre, "su fisonomía era bella y simpática. Su cabeza era grande y bien modelada. La nariz era prominente, fina y ligeramente aguileña. La boca, amable y discreta. Era escaso de barba, no usaba bigote y llevaba la patilla corta, a la inglesa. Belgrano era de una contextura delicada". El creador de la bandera era rubio, medía poco menos de 1.80 cm. y su piel era rosada. Para sus soldados era "el Alemán" (por ser rubio, vestirse "a la europea" y hablar perfecto inglés). También lo llamaron "Cotorrita" (por usar chaqueta verde, caminar con pasos apresurados y por su voz aflautada). Las enfermedades comenzaron a castigarlo sin tregua a partir de 1817. "De muchos próceres se dice que murieron pobres y no es cierto. Pero en el caso de Manuel Belgrano, él sí, él murió pobre. " Compartilo Llegó a Buenos Aires a comienzos de junio de 1820, muy enfermo, muy dolorido y muy olvidado. Cargando con la sífilis de su juventud, una cirrosis torturante y un cáncer hepático. El general Belgrano murió el 20 de junio a las siete de la mañana. Ese día los porteños estaban enfrascados en cuestiones políticas: se alternaron tres gobiernos en aquel anárquico día de renuncias y asunciones. Al funeral asistieron su familia y un par de amigos, entre ellos el doctor Joseph Redhead, a quien Belgrano le legó su reloj porque no tenía dinero para pagarle los honorarios. Ante la imposibilidad de pagar una lápida, uno de sus hermanos cedió el mármol de una cómoda. De muchos próceres se dice que murieron pobres y no es cierto. Belgrano sí murió pobre. Post publicado por el autor en su blog de LA NACION, "Historias Inesperadas" , sobre relatos, hallazgos y evocaciones LA NACIONSociedad

jueves, 2 de junio de 2016

CAPÍTULO DIECISÉIS - RODOLFO BENAVIDES


Capitulo XVI LA GRAN PIRÁMIDE DE GIZEH La Gran Pirámide, está situada exactamente en el meridiano 30° 9' al Este de Greenwich (Inglaterra) y en el 29° 58' 5" de latitud Nor- te: dato de gran importancia, porque dicho meridiano divide la Tierra habitable en dos partes iguales. Esto sugiere, aunque parezca exage- rado, que hubo una visión anticipada del crecimiento y desarrollo de la humanidad, como si se hubiera conocido desde aquel lejano pasa- do con qué elementos útiles habría de contar en su futuro desenvolvi- miento. Esto sugiere que una inteligencia superior, ya desde entonces, intuia el futuro del ser humano. ¿Exageración? Probablemente no, porque la ubicación misma de la pirámide parece sugerirlo de manera bastante clara. El punto geográfico que ocupa se encuentra a igual distancia del Polo Norte que del centro de la Tierra. ¿Casualidad? Números relativos a la Gran Pirámide La Gran Pirámide se encuentra tan perfectamente orientada N.- S. y E-0-, que el error conocido por la ciencia moderna es sólo de 4' 32". Está dentro de los cuatro minutos de grado respecto del verdade- ro Polo Norte o eje polar Norte. La ciencia moderna a pesar de todos sus avances, no ha logrado una exactitud de orientación mayor de 6' respecto del mismo punto antes mencionado. Esto hace pensar que probablemente, en su origen, no existiera ningún error en la Gran Pirámide. Si ahora existe, se debe a fenóme-(167) E! punto geográfico que ocupa la Gran Pirámide, se encuentra a igual distancia del polo norte que del centro de la Tierra. ¿Casualidad? nos diversos, asunto del que se habla en otro capitulo de este mismo libro. El circuito de la base de la Gran Pirámide mide 36.524,24 pul- gadas piramidales*. La longitud de la base de cada uno de los lados mide 9.131,06 pulgaáas piramidales, equivalentes a 365,2424 codos piramidales**, Es decir, que se dio un codo piramidal por cada día del año incluyen- do la fracción de dia que al acumularse produce el año bisiesto. La altura original de la Gran Pirámide, geométricamente calculada, es de 5.8 13 p.p., pero el remate final nunca fue colocado, La pulgada piramidal fue la unidad de medida utilizada en la construcción de la Gran Pirámide. Equivale a 25,4264 milímetros. . " El codo sagrado equivale a 25 pulgadas piramidales y es igual a 635,66 milímetros. (169) como veremos más adelante. En las leyendas y tradiciones egipcias se dice que dicho remate fue de oro puro. El autor supone que dicho remate tuvo una altura, en su eje vertical, de un codo sagrado, o sea, 25 p.p. La altura actual, a consecuencia de la destrucción natural del tiempo, es de 5.496 p.p. Pero este dato carece de valor matemático o de cualquier otra Índole; se presenta sólo como información. Cada arista, formada por dos caras, tiene una longitud total de 8-648 p,p. Una línea trazada rectamente del centro de la base de cada cara hasta la cúspide, mide 7.387 p.p. Se ha calculado que la Gran Pirámide requirió unos 2.300.000 bloques de piedra caliza y granítica para su construcción. Hay que añadir que cada bloque fue labrado con extremada exactitud para el sitio en el que finalmente fue colocado. El pulimento y acabado de los bloques exigió un mínimo de dos toneladas de presión sobre los abrasivos que usaran entonces. Esta técnica, que se considera casi imposible para aquella época, resulta sumamente difícil en la actual. El volumen total de la Gran Pirámide es de 30.000-000 de metros cúbicos aproximadamente. El área que ocupa es de 54.000 metros cuadrados, área mayor que la ocupada por la basílica de San Pedro en Roma. El peso total de la Gran Pirámide, calculado a partir del peso especifico de la mayor parte del material usado, es de 5.955 tonela- das. número que coincide admirablemente con los dígitos del peso de la Tierra: existe, pues, una muy estrecha relación y alusión geodésica. Las caras de la Gran Pirámide fueron recubiertas con piedra de alabastro, sacada de la región de Jabal-Tura. Eran láminas de unos dos metros de espesor y tan perfectamente pulidas, que funcionaban como espejos, reflejando así la luz solar y lunar hasta grandes distan- cias. Las piedras, casi en su totalidad, fueron colocadas sin ningún tipo de pegamento, pues el perfecto pulimentado hizo que. por razo- nes naturales que la física explica, se unieran en poco tiempo sin nece- (170) sidad de pegamento, convirtiéndose así la Pirámide en monolítica. No obstante, en algunos casos parece haberse usado una delgada película de pegamento, como una especie de pintura ligera. La química moderna no ha podido explicar todavía la composición de dicho pegamento. También se han encontrado delgadas láminas de mica. Se ha especulado mucho en relación a los medios mecánicos, magnéticos o mágicos de que pudieron valerse los constructores para mover y colocar tantos y tan enormes bloques en la forma tan perfec ta en que aparecen. Desde luego, se entiende que usaron rampas de arena que partían de canales derivados del río Nilo. Sobre la arena Para la construcción de la Gran Pirámide se hicieron rampas de arena que partían de canales derivados del río Nilo. Sobre esa arena, constantemente humedecida, los hombres deslizaban los trineos de madera cargados con una o más piedras.(171) constantemente mojada se deslizaban los trineos de madera cargados con las piedras. De estas rampas se han encontrado huellas en luga- res diversos y alguno de esos canales existe todavía. En cambio hasta hoy no se ha encontrado vestigio alguno de maquinaria de ninguna clase. La electrónica y la física modernas han descubierto, al menos en la teoría y en las investigaciones de laboratorio, la energía anti- materia o anti-gravedad, que probablemente es el campo magnético que se forma entre dos electrodos. Estas teorías y experimentos tal vez lleguen a aclarar el misterio de la construcción de la Gran Pirá- mide; pero seguramente también complicarán las ideas y crearán nue- vos problemas. En efecto, habría que preguntarse entonces: ¿es que hace más de 5,000 años se conocía ya la energía anti-maleríal, los campos magnéticos y todo eso que en nuestros días se encuentra todavía en las zonas de la teoría y de la hipótesis? Es obvio que la Gran Pirámide fue planeada, proyectada y construida por seres pensantes, con tecnología altamente desarrollada no sólo para su propio tiempo, sino hasta para nuestros días. Quizá por eso no comprendamos todavía su simbolismo. Geometría en la Gran Pirámide Se ha mencionado que el número 5 aparece repetidamente en las medidas de varios sitios de la Gran Pirámide, como son los cuatro ángulos formados por las cuatro caras que dan origen a las cuatro aristas, más el ángulo formado por la inclinación de la cara sobre la base horizontal. El ángulo de las caras con relación al piso es de 51° 17' 14". El ángulo de cada una de las esquinas respecto del piso, conside- rado horizontal, es de 41° 59' 50" En la cúspide el ángulo es de 76" 17' 32". Interior de la Gran Pirámide La inclinación del pasillo descendente, que hace unos 5,000 años apuntaba astronómicamente hacia la estrella Alfa del Dragón, es de (172) 26° 18' 95", o sea que este pasillo descendente es paralelo a! eje polar terrestre. Este trazo y esta orientación tan exactos, de ninguna mane- ra pudieron haber sido logrados por medios ópticos empíricos; fue necesario un cálculo astronómico muy avanzado. La pulgada piramidal y el radio polar La pulgada piramidal es la unidad de medida usada en toda la construcción de la Gran Pirámide. Por tanto, con ella se hicieron todos los cálculos astronómicos y geodésicos. Para mejor comprender la idea, téngase en cuenta que la pulga- da piramidal tiene 0'0254264 metros, o sea, 25 milímetros con la fracción 4264 de milímetro. La diferencia entre la pulgada piramidal y la pulgada inglesa, hoy todavía en uso en los países anglosajones, es de 1/10000 de pulgada. Esta diferencia es muy poco apreciadle en cortas longitudes; pero es muy importante en grandes distancias, como son las astronómicas. El Codo Sagrado El Codo Sagrado consta de 25 p.p. (63'5 centímetros). Es la diez millonésima parte del radio polar terrestre, dato comprobado con cálculos modernos. Quiere decirse que el Codo Sagrado es mucho más exacto que el metro hoy en uso, y que los constructores de la Gran Pirámide conocían la forma y tamaño de la Tierra, mucho mejor que nosotros. Sistema métrico moderno El metro actualmente en uso es —teóricamente— la diezmilloné- sima parte del meridiano terrestre, o sea que se funda en la curvatura de la corteza terrestre siguiendo el meridiano de Dunquerque (Fran- cia), que al igual que todo meridiano norte, va del Polo norte hasta el Ecuador. En la actualidad se sostiene la teoría de que la Tierra tiene forma similar a una pera, por consiguiente el metro tendría más alteracio- nes, mientras que la pulgada piramidal seguiría inalterada. (173) Entre los polos N y S hay una diferencia de 44.7 mts. Con relación al Esferoide teórico simétrico. Actualmente se supone que la Tierra tiene una forma semejante a la pera. La formulación y el concepto del metro patrón nacieron en Francia, pero ya está comprobado que no es ni puede ser una medida exacta o inalterable debido a que la Tierra no es una esfera perfecta ni mucho menos lisa. En consecuencia, la longitud del mencionado meridiano es puramente teórica. En definitiva, que la pulgada piramidal y su múltiplo el Codo Sagrado son unidades de medida mucho más exactas que el sistema métrico, ya que se basaron en una línea recta casi inalterable durante millones de años: el radio polar norte. Debido a estos problemas, se decidió cambiar la definición del metro, y hoy se define su longitud como 1.659.763'73 longitudes de onda de la radiación rojo-naranja del Krípton en condiciones específi- cas. Pero así resulta mucho más complicado que la línea recta del radio polar. (174)

CAPÍTULO QUINCE - RODOLFO BENAVIDES


Capitulo XV LA TUMBA ABIERTA Esta pieza es monolítica, de diorita, vaciada y pulida por dentro y por fuera. Tiene la forma de una gran caja. Se encuentra en el inte- rior de la Cámara del Juicio a las Naciones y ocupa el sitio en que se supone debería estar el Gran Juez (Juez de tas Naciones). Su simbo- lismo no ha sido todavía aclarado y se espera para cuando ello ocurra importantes sorpresas. El" autor trabaja en esto precisamente. Por el momento se puede decir que representa la tumba que reci- birá a las multitudes previamente juzgadas y finalmente sentenciadas por el Gran Juez. Esto es lo que sugieren los textos egipcios. Una realidad comprobada es que nunca contuvo cadáver alguno y no se le puede confundir en consecuencia con ningún vulgar sarcó- fago. Por otra parte, sus medidas son altamente significativas, siem- pre en estrecha relación con la Gran Pirámide y —lo que es más nota- ble- con fenómenos cósmicos. Además se va confirmando la suposi- ción de que en su origen contenía mercurio y tal vez alguna otra subs- tancia química, quizá como parte de un complejo eléctrico. Esto parecerá exageración. Sin embargo, hay importantes razo- nes para pensar así: una de ellas es el hecho muy significativo de que las grandes piedras de cerramiento, trabes y techo de la Cámara del Juicio a las Naciones, así como de la llamada Cámara de la Reina, son de diorita, piedra durísima parecida al granito, muy rica en mine- rales ferromagnéticos como el cuarzo y otros, y por ello, buena con- ductora y acumuladora de electricidad. Es bien sabido —y el autor ya lo ha dicho en otro de sus libros- que no se han encontrado huellas que sugieran que se haya usado algún (157) Sistema de alumbrado por combustión, de aceite por ejemplo, en la Cámara del Juicio a las Naciones. Por consiguiente, la electricidad Parece ser la única explicación y tanto la Tumba Abierta como las Trabes parecen por lo menos sugerirlo. Por absurda que parezca la idea, de lo dicho se desprende Que los constructores conocían un sistema para producir electricidad Y usarla como alumbrado artificial. Esto de la iluminación es de pri- Mera importancia, porque seguramente los antiguos sacerdotes egip- Cios se reunían precisamente en esa cámara para sus rituales de Cámara interna, o tercera cámara, para lo cual necesitaban luz. Curiosamente, el Arca de la Alianza de los hebreos, después del Exo- Do, parece venir a confirmar lo relativo a la probabilidad de que la Tumba abierta haya sido un generador o batería eléctrica. El Arca de la Alianza ¿una batería eléctrica? El Arca de la Alianza o de los Testimonios de que habla la Biblia resultó ser de la misma forma y tamaño que la Tumba abierta. ¿Casualidad? ¿Copia? Para mayor información al respecto véase en La Biblia Exodo 25,15,29. En estos versículos aparece la descripción Completa del Arca de la Alianza que era de madera de sitim (acacia), Forrada por dentro y por fuera con láminas de oro puro. En la descripción que hace la Biblia se habla hasta de alambres En abundancia. Algunas personas versadas en electrónica suponen Que la caja, por su descripción y contenido, corresponde a un genera- Dor eléctrico que pudo haber tenido una carga eléctrica de mil voltios O más, suficientes para electrocutar a la persona que la tocara. Es sabido que durante la odisea de Moisés por el Sinai, se proy.- Bió al pueblo, bajo pena de muerte, tocar la susodicha Arca; pero Sucede que alguien la tocó y cayó instantáneamente muerto. Estas importantes coincidencias nos recuerdan que Moisés, Antes del Exodo, ocupó cargos importantes dentro del sacerdocio Egipcio, y por ello, tenía pleno acceso a todos los templos, a las Cámaras de las pirámides en general y en particular a las de la Gran Pirámide. También nos recuerda que, pasados los siglos, y cuando (159) los ladrones de tumbas buscaban los tesoros de los difuntos faraones, dieron con la Cámara del Juicio a las Naciones; pero allí se llevaron la gran sorpresa al encontrarse con que el Cofre o Tumba abierta estaba completamente vacío. ¿No habrá sucedido que originalmente ese Cofre fue precisamente un acumulador eléctrico? ¡Eso vendría a explicar la razón de por qué no se ha encontrado en el interior de la Gran Pirámide ningún sistema de iluminación a base de combustibles que produzcan humo! Si las cosas fueran así, habría que suponer que Moisés y los suyos vaciaron el Cofre, y luego con esos materiales, reconstruyeron el complejo eléctrico que naturalmente inspiraba gran respeto religio- so a los hebreos, pero mucho más a sus enemigos, que pensaban en dioses poderosos. Esto, fantasioso como se quiera, vendría a explicar no solamente lo dicho, sino otros muchos fenómenos relatados en la Biblia y que por lo general, considerados a la ligera y sin análisis, resultan incomprensibles. Pero queda todavía en pie el uso de acumuladores eléctricos en época tan antigua. El dalo no es novedoso. El mismo autor, en otro de sus libros, relata que en Bagdad un ingeniero alemán encontró hace pocos años una pila eléctrica que tal ve?, corresponde en anti- güedad a la época de la construcción de la Gran Pirámide, o sea hace unos cuarenta y siete siglos. Al principio de este libro se dijo que Juan el teólogo, autor del Apocalipsis, de alguna manera —tal vez por tradición oral o por ense- ñanza directa de la escuela iniciática a la que pertenecía— recibió el conocimiento e interpretación del número 666- Ahora, con esta inves- tigación de la Tumba abierta y su réplica en el Arca dg la Alianza, se comienza a entender cómo recibió Juan esos conocimientos. Moisés bien pudo reproducir las medidas de la Tumba abierta y reorganizar su contenido, ya que dado su nivel sacerdotal dentro del clero egipcio tenia libre acceso al interior de la Gran Pirámide y además entendía todos los simbolismos existentes en el interior de las cámaras. No es de extrañar que nada de esto haya aparecido en la Biblia, puesto que las enseñanzas de esas escuelas jamás fueron conocidas por el gran público. Todas ellas quedaron en los archivos en forma de (160) símbolos, sólo comprensibles para los iniciados. Cuando alguno de esos símbolos salieron a la luz nadie los entendió, como por ejemplo no se ha entendido todavía el número 666. Temperatura y ventilación interior Se comprende que así como fue necesaria la luz en el interior de, la Cámara del Juicio a las Naciones para !a realización de rituales conocidos con el nombre de Cámara interna, o tercera cámara, fue necesaria también una ventilación y temperatura apropiadas. Esto explica el porqué del admirable sistema de ventilación que sirvió para mantener una atmósfera respirable y una temperatura uniforme de 20° C. (Curiosamente, tal temperatura es la quinta parte de la tempe- ratura que se requiere para ir de O" C, que es el punto de congelación del agua a nivel del mar. a 100" C- punto de ebullición del agua tam- bién a nivel del mar.) Como fácilmente se puede apreciar, ellos contaban con un siste ma termométrico que implícitamente contiene el concepto cero, sin el cual no se entenderían las bajas temperaturas. Se puntualiza sobre esto, porque se da la errónea creencia de que los antiguos egipcios no conocían el cero, y algunos autores suponen que fueron los mayas los primeros en aplicarlo. El sistema de ventilación en la Cámara del Juicio a las Naciones consiste en cuatro tubos ventiladores, aproximadamente de dic/ cen- tímetros de diámetro. Presentan una proyección oblicua: dos v;in a dar a la Cámara del Juicio a las Naciones y dos a la llamada Cámara de ¡a Reina. Para perforar esta tan estrecha cavidad en la roca. semejante a largos tubos metálicos- habrá sido necesario un taladro de dimen- siones colosales y. para lograr tal perfección se habrán necesitado brocas con filo de diamante, única manera de perforar una roca tan dura como es la de la Gran Pirámide. ¿Nos es dable entender cómo pudo lograrse semejante perfección técnica hace más de 5,000 años, cuando apenas ,se comenzaba a conocer el hierro? Hay personas que (161) opinan que esas perforaciones pudieron haberse efectuado con aplica- ción de rayos laser, o quizá con algún sistema de ultrasonido. Los tubos de ventilación de las cámaras en la Gran Pirámide son de precisa Y admirable construcción y no se ha encontrado todavía explicación razo- Nable que aclare cómo fueron perforados en la roca. Al determinar los egipcios una quinta parte de la temperatura de ebullición como promedio de temperatura en e! interior de la Cámara, implícitamente queda considerado el número 5, que luego se w.pite con, frecuencia en las medidas de la propia pirámide y que igualmente se encuentra en las antiguas culturas de Mesoamérica Los 20" centígrados es una temperatura media de la superficie terrestre, considerada ideal para lograr larga y buena vida vegetal, animal y humana. Reaparece entonces la idea de que alguien estudió quizá exhaustivamente al mundo en todas sus posibilidades de vida. Pero ¿quién o quiénes? y además ¿para qué? Lo cierto es —y esto ya está comprobado— que las alteraciones de temperatura en uno u otro extremo de esos 20° centígrados produ- cen trastornos de diversa índole. Esto se trata ampliamente en otros capitules de este libro. Reflexionando sobre las medidas de la Tumba abierta, nos encontramos con que la suma total del ancho, largo y alto de la mis- ma, es igual a la suma parcial del ancho, del largo y del alto de la Cá- mara de/Juicio a las Naciones, en el eje de la cual fue colocada desde su origen. De ese modo queda integrada en el mencionado Juicio a las Naciones y subrayado su simbolismo, que pasa a ser mucho más importante y serio de lo que generalmente se ha considerado. Convie- ne recordar aquí que en la Gran Pirámide no hay nada superfluo y que, en cambio, si aparecen repetidos de manera distinta e insistente todos aquellos motivos que por su importancia y simbolismo quisie- ron hacer resaltar los constructores, como es el caso de la Tumba abierta. Investigadores modernos altamente calificados han revisado y .verificado las medidas de dicho Cofre, debido a que desde ha£e tiem- po se ha intuido que contiene dalos de máxima importancia y de sig- nificación matemática. Véase, por ejemplo- lo siguiente: e! perímetro interior es de- 209,23- pulgadas piramidales; al tratar de buscar alguna relación cn;rc la Tumba abierta y el número 666 que aparece en el Apocalipsis como símbolo de muerte colectiva, como Bestia de des- trucción. encontramos que los números que cuantifican la medida de! perímetro interior de aquélla —2 O 9 2 3 -son los mismos que cuanti (163) La Tumba Abierta o El Cofre se encuentra en el interior de la Cámara del Juicio a las Naciones. fican el perímetro de una circunferencia con un diámetro de 666. Ahora bien, la circunferencia es una representación o símbolo solar y el numero 666, como ya dijimos, símbolo de muertey destrucción, ¿Podría interpretarse que un cataclismo u otro fenómeno similar ori- ginado en el Sol produciría muerte, destrucción, aniquilamiento de la vida? De acuerdo con los textos egipcios este Cofre alude directamen- te y de manera especifica a la muerte. Al encontrarse en et centro de la Cámara del Juicio a las Naciones, en el punto en que simbólica- mente debe estar el sitial del Gran Juez, obviamente significa que la humanidad tendrá que aceptar un juicio universal y recibir el castigo (164) que corresponda en forma de muerte. ¿Habrá sido de aquí de donde se tomó la idea del Juicio final. Hay en el Cofre otros datos que se refieren a símbolos diversos: uno de ellos alude a la altura total de la Gran Pirámide, otro a la medida del Ecuador terrestre, otro a la distancia del Sol, etc., todo lo cual da cierta validez científica y matemática al simbolismo imagina- do de la Tumba abierta. De todo lo expuesto se puede deducir que tan especiales indica- ciones no fueron vanas, sino que tuvieron una significación importan- te no descifrada todavía: tal vez el anuncio de la muerte y posterior renacimiento de pueblos y culturas muy antiguos perdidos probable mente por un cataclismo, o tal vez la mención a seres extraterrestres que dejaron esos datos astronómicos para que la humanidad en tiem po oportuno los descifrara e interpretara. (165)

CAPÍTULO CATORCE - RODOLFO BENAVIDES


Capitulo XIV "EL NEGRO" ES UNA PIEDRA MÁGICA En el Museo y Casa de la Cultura de Santiago Tuxtia, estado de Veracruz, de la cual en el ano 1978 era director el señor Fernando Bustamante, hay una piedra conocida con el nombre de El Negro, que fue encontrada originalmente en Tres Zapotes, zona arqueológi- ca de gran importancia "no solamente en esa región, sino en toda Mesoamérica. Santiago Tuxtla está a hora y media en automóvil del puerto de Veracruz. Es un bello sitio, digno de ser visitado simplemente por pla- cer y para descanso y, claro está, para visitar a El Negro en su museo. Se trata de una piedra no muy grande, de forma alargada, y de una longitud de unos dos metros en su parte visible. Uno de los extre- mos está enterrado en el piso, mientras que en el otro extremo, desde antiguo, los olmecas esculpieron una cara de pómulos salientes, grue- sos labios, nariz achatada y ojos que sugieren rasgos asiáticos. Apa- rece en actitud de mirar hacia el lejano horizonte. Para cualquier persona medianamente observadora, este rostro en piedra oscura es similar al de muchos de los nativos descendientes de los olmecas y también al de varios de los brujos de la región, con algunos de los cuales el autor tuvo oportunidad de conversar. Las interpretaciones que ha suscitado este monolito varían mucho de una persona a otra y hasta existen opiniones francamente contradictorias entre los investigadores. At autor le ha parecido que no se le concedió la importancia debida. Para el tema de este libro si (143) Piedra labrada de origen olmeca que se encuentra en el Museo y Casa de la Cultura Lic. Erasmo Castellano, en Santiago Tuxtla. estado de Veracruz, México. la tiene, pues además de originar un fenómeno digno de relato, que en otro tiempo se habría juzgado como demoniaco o quizá de origen divino, resulta ejemplo objetivo que facilita la comprensión de fenó- menos similares acaecidos en e! pasado. Desde luego se puede afirmar sin lugar a dudas que contiene una fuerte carga eléctrica, que se siente con facilidad al tocarla con las manos. Si éstas están mojadas, la sensación es mucho más fuerte, dependiendo la intensidad del fenómeno de la sensibilidad personal y del tipo de carga eléctrica de cada uno, ya que todos los seres Huma- nos somos baterías eléctricas aunque desconozcamos nuestro respec- tivo potencial. Pues bien, ocurrió que estaba el autor hablando con el director del museo, con algunos periodistas y con otros visitantes, cuando sin (144) especial intención puso la mano sobre la mencionada piedra y así per- maneció poco más de un minuto. Entonces sintió una rara sensación en todo el cuerpo, a la vez que en la mano izquierda, que estaba sobre la piedra, sentía un choque eléctrico semejante al que se siente cuando se toca el picaporte de un automóvil y se produce una descarga eléc- trica. Asimismo, sintió que se le enfriaba la mano izquierda hasta sen- tir dolor en ella, mientras palidecía su rostro. Luego le dolió intensa- mente la muñeca. El frió le subió por el brazo izquierdo hasta llegarle a la cara y fue sintiendo un creciente mareo acompañado de fuerte aceleración en las palpitaciones de! corazón. Entonces se vio obligado a sentarse en lo primero que encontró, a fin de no caer al suelo sin sentido. Ya sentado, perdió instantáneamente la conciencia para ir recuperándola luego lentamente. Cuando iba saliendo del desvanecimiento que lo tenia todavía aturdido, una periodista que al principio se había alarmado mucho, empezó luego a usar un lenguaje irónico y escéptico, asegurando que todo había sido teatro y una broma de mal gusto. Y para demostrar do que afirmaba puso una mano sobre la piedra mientras seguía rien- do y bromeando. Permaneció en esa actitud de burla más de dos minutos, afir- mando que no sentía absolutamente nada... Pero cuando empezó a sentir cosquilleo en los dedos, debió de asustarse, porque suspendió las burlas y se retiró silenciosa a un asiento cercano, donde empezó a palidecer su rostro para luego tomar un tinte verdoso. Entonces dijo en voz baja a sus amistades que se sentía mareada- La general aten- ción sobre la piedra hizo que casi nadie se diera cuenta que la perio- dista se había retirado sin dar explicaciones. Este episodio ocurrió en domingo y durante una celebración en el pueblo a la que asistió mucha gente. Por eso la noticia de lo ocurri- do se esparció y muchos fueron a tocar la piedra ansiosos de sentir algo, quizá esperando un milagro. En verdad, muchas personas sintie- ron algo asi como un cosquilleo en los dedos, otras recibieron un fuer- te impacto y otras no sintieron nada especial. El Negro tiene en la cabeza una cavidad parecida a una pequeña (145) cazuela, que probablemente sirvió desde su origen para echar agua, ya que, al humedecer o mojar las manos, la sensación es mucho más notable. Partiendo de esta suposición, el autor pidió que se mantuvie- ra esa cavidad llena de agua a fin de observar el efecto en todos los visitantes. Efectivamente, a semejanza de una pila de agua bendita en templo católico, los visitantes metían los dedos en el agua depositada en la cazuela y al ponerlos luego sobre la piedra, algunos sintieron la electricidad, cada cual con distinta intensidad según su propia sensibi- lidad. Por la experiencia anterior quizá se pueda entender mejor lo que en realidad son las curaciones magnéticas aplicadas por los brujos de la región, que en algunos casos son muy notables, duraderas y efecti- vas, mientras que en otros no producen efecto alguno. Se dice, y tal vez con razón, que el desequilibrio de la polaridad eléctrica en el ser humano produce trastornos internos que se mani- fiestan de muchas maneras, como enfermedades diversas, algunas de !t ellas llamadas psico-somáticas o nerviosas, u otro tipo de dolencias no siempre explicables. Según esto, lo que en realidad hace la curación magnética, mediante !a imposición de las manos, es lograr un parcial o completo equilibrio de las polaridades. De donde se deduce la afirmación antes hecha de que un alto porcentaje de los padecimientos en el cuerpo humano son meramente desequilibrios de la polaridad eléctrica. Lo dicho se ha comprobado en los experimentos electrónicos realizados con el fin de encontrar los meridianos en el cuerpo para la aplicación de electrodos en la técnica de la acupuntura. A este respec- to se afirma que la electricidad varia constantemente^en la superficie —o sea, en la piel—, hasta el punto de que puede ir rápidamente desde un nivel muy bajo de intensidad, hasta uno muy alto, y quedarse allí prolongadamente o regresar de inmediato al bajo volumen, todas estas oscilaciones en un cortísimo espacio de tiempo. Un choque eléctrico como el que le ocurrió al autor pudo no haber tenido el mismo efecto con diferencia de hora, o tal vez con diferencia de unos minutos. Esta explicación tiene su importancia, porque en el caso de cura- (146) dones magnéticas con las manos sobre la parte enferma, explicaría por qué algunas veces esta técnica si funciona, mientras que otras no produce ningún efecto apreciable. Coincidiendo con todo lo dicho, sucede que en la región de los Tuxtlas, donde se encuentra la mencionada piedra «mágica», es don- de probablemente más abundan los brujos curanderos y que tienen fama de curar precisamente con las manos. Esta práctica todavía existe, no tanto por ignorancia o credulidad de quienes buscan a los brujos, cuanto porque los solicitantes efectivamente sienten algún ali- vio al someterse a tan antigua tradición olmeca. ¿Será acaso que toda la región de los Tuxtlas, y muy particularmente Tres Zapotes, es una zona magnética y que de allí viene el magnetismo animal —asi llama- do por J. Antón Mesmer— que se desprende de las manos de los bru- jos curanderos? La explicación de la carga eléctrica contenida en la piedra será asunto que la Física po"drá expresar satisfactoriamente, asi como la Medicina podrá decir el porqué de la repentina baja de presión ar- terial y el acelerado aumento de las palpitaciones del corazón. Mien- tras tanto, podemos suponer que dicha piedra es capaz de captar las partículas de alto voltaje llamadas rayos cósmicos, así como los rayos ultravioletas solares, capacidad natural que debe estar en la estructura molecular y atómica de la misma. Por otra parte existen métodos como la acupuntura, que explican cómo reacciona el cerebro, e! sistema nervioso y todo el organismo humano en general al aplicársele una corriente eléctrica. La fotografía Kirlian exhibe en colores las respectivas reacciones de lo que hoy todavía se entiende por aura. Así pues, el fenómeno antes relatado está muy lejos de ser misterioso y como toda aplicación eléc- trica, no produce los mismos efectos en todas las personas. En síntesis, que todo este asunto es explicable en la actualidad por lo que pierde el valor mágico, misterioso o milagroso que antaño se le adjudicaba. Quizá ahora podamos comprender mejor a los lla- mados brujos, que lodo lo que hacen es captar la energía cósmica y transmitirla a los pacientes, nivelando de esta manera los posibles dese- quilibrios de polaridad. En otras palabras: lo que hacen es transmitir la (147) energía que falta o absorber la energía que sobra. ¿Tiene esto algo de misterio? La rápida contestación de muchas personas es que hay demasiados embaucadores y falsos brujos, pero ese ya no es asunto de la ciencia sino de la policía, además de que siempre cabria pregun- tarse: ¿existe acaso alguna actividad humana en la que no aparezcan los embaucadores? En fin, que a cambio de la frialdad científica alrededor de estos problemas, la susodicha piedra viene a convertirse en ejemplo objeti- vo, absolutamente tangible, que permite entender la mentalidad lla- mada primitiva de !os pueblos antiguos, de sus creencias, leyendas y mitos, de sus idolatrías y milagros. Efectivamente, los pueblos antiguos, seguramente más sensibles que los pueblos modernos por haber estado en más contacto con la na- turaleza y, además, por ser desconocedores de la electricidad, al sentir en las manos o en el cuerpo el choque eléctrico y los consiguientes efec- tos, debieron de efectuar un sin fin de conjeturas, todas ellas encami- nadas hacia lo religioso y hacia la adoración de deidades imaginarias. Los antiguos olmecas no fueron excepción a este respecto. Todo hace suponer que la cara de El Negro pudo ser la cara de algún brujo olmeca, quien, usando la piedra como símbolo y viva manifestación de sus personales poderes sobrenaturales, se ganó un prestigio, de donde tal vez resultó deificado. Después los creyentes labrarían en la piedra su cara, convirtiéndola en sagrada. El autor, siguiendo el hábito de investigar todo tratando de obte- ner respuestas, después de haber sufrido el fenómeno descrito, pidió a varías personas le permitieran acercar la mano a sus caras y para propia sorpresa, sucedió que algunas de esas personas afirmaron haber sentido claramente en el rostro cierta vibración que calificaron de eléctrica. Una dama hasta entró bruscamente en trance y comenzó a hablar, estando de píe y oscilando su cuerpo, haciendo que quienes la rodeaban estiraran sus brazos para evitar que cayera al sutlo. Hubo otros fenómenos parecidos, incluso colectivos. Imagine el lector todo esto efectuado por un sacerdote o brujo olmeca de hace seis o más siglos- ¿Cuál seria la reacción de cada persona y en todo el pueblo, enfermos o no? (148) Estos experimentos, tan empíricos como se los quiera juzgar, vienen a comprobar y a demostrar que la carga eléctrica de que se trate permanece activa en el cuerpo, particularmente en las manos, durante algún tiempo. Otro notable efecto fue que en los días siguientes el autor sintió un agradable relajamiento físico y mental que lo estimuló a seguir tra- bajando de día, con profundo reposo por las noches, cosa que desde hacia tiempo no lograba disfrutar. Reflexiones sobre el mismo tema De lo escrito hasta ahora cabe deducir que la energía cósmica que se cree existe acumulada en la Gran Pirámide, viene a ser de alguna manera la misma energía acumulada en la piedra El Negro de Santiago Tuxtla. Y también que la técnica usada por los curanderos con las modalidades propias del practicante es muy antigua y tam- bién usada en Oriente por los sacerdotes y los brujos. (En la India, por ejemplo, se entendía como una manera de transmitir y recibir el pro- na y daba aureola de santidad milagrosa.) Finalmente, demuestra que todo ser humano posee la facultad de recibir y luego transmitir la energía vital, pero que no todos saben cómo hacerlo. Prana, palabra de origen sánscrito, significa según las enseñan- zas ocultistas, energía vital, o sea la vida misma. En algunas de las disciplinas se la ha llamado éter, refiriéndose al espacio interestelar que se considera inundado de radiaciones cósmicas, de energía vital. En oyos sitios ha sido entendida como alma universa! y de ella se dice que se mueve en vibración ondulante. En el alma universal, según el ocultismo, se alimenta la vida espiritual- Todas esas hipótesis y otras similares que no se mencionan para no agotar la paciencia del leclor. intentan explicar qué es la vida y cómo se mueve en el Universo. Se afirma, por ejemplo, que cada espiritu es una partícula de energia de origen divino que para el cum plimiento de su misión toma del alma universa! lo necesario, a fin de individualizarse cada vez. más en sus interminables viajes de vida físi- (149) ca primero, luego solamente espiritual y de retorno a la vida física después... o dicho de otro modo, en las innumerables reencarnaciones del espíritu, siempre en eterno retorno, única manera de acumular la experiencia necesaria para llegar algún día, en algún planeta, a la maestría y al nirvana, o sea, fundirse con el Creador. Naturalmente, todo esto es discutible, ya que son hipótesis de origen ocultista muy antiguas y tradicionales. No obstante, alguna explicación valedera puede encontrarse en ellas, especialmente si haciendo caso omiso del aparente significado que dan las palabras, se observan y analizan con mente abierta los efectos que se entienden como efectos de magia o de brujería. Si una persona, por ejemplo, permaneciera durante un tiempo prolongado en contacto con una piedra como la que se ha descrito. seguramente que podria ejercer alguna influencia igualmente magnéti ca en sus semejantes (lo que demostraría además que ha servido de transistor). Y si esa piedra tuviera solamente una polaridad eléctrica -iones de signo negativo por ejemplo, o de algún otro tipo siempre de origen eléctrico—, se impondría de inmediato la necesidad de! equili- brio, para lo cual concurrirían los iones de signo positivo que normal- mente se encuentran en la atmósfera. Pero ¿de dónde llega esa ener gía positiva? ¡Del Cosmos! ¡Del centro de nuestra galaxia! En definitiva, que al hablar de iones positivos, estamos hablando de energía cósmica, galáctica, de alma universal o prana. ¿Cómo se obtiene o se recibe el prana según los orientalistas? Eso lo contestan varias disciplinas en occidente aunque todas ellas influenciadas de alguna manera por el pensamiento orientalista. La contestación es que el prona entra al cuerpo por la nariz mediante la respiración profunda, pues se dice que en la atmósfera se encuentran los iones positivos, mientras que en los productos de la tierra se encuentran tos iones negativos, produciéndose así el equilibrio de energía vital. Esta parece ser la explicación de muchas palabras que sugieren la misma idea: alma universal, éter, energía vital, etc. Hay personas que, por sus personales características físicas y naturales, son capaces de captar y luego transmitir la energía eléctri-(151) ca que de alguna manera reciben del exterior, o tal vez a consecuen- cia de la ingestión de determinados alimentos, en los que se encuen tran esas cargas de que se habló anteriormente. Hay quienes resultan más aptos y eficaces en esta práctica, y a algunos de ellos se los mote- ja de brujos, en vez de estudiarlos para encontrar respuestas lógicas, acordes con el momento tecnológico que vivimos. Estas consideraciones nos sugieren que tal vez no pasará mucho tiempo sin que nos llevemos alguna sorpresa, como podría ser la de encontrar cuál es la técnica de captación de la energía y cómo se transforma en el organismo humano para luego proyectarse en forma de magnetismo animal, según !a designó Mesmer hacia el año 1800. Es decir que hace 180 años se hicieron muchas demostraciones de có- mo opera la energía vital o magnetismo animal, intentándose desde entonces explicaciones a nivel científico, sin que sepamos nada denni- tivo todavía, tal vez porque preferimos reirnos o asustarnos. Dos piedras mágicas En Poona, una capital de la India a! sureste de Bombay, al lado derecho de la carretera que sale de Satura, está Shivapur. pequeña aldea muy pobre, en la que lo único importante es el culto al santón Qamar Alí, de la religión Sufie. Le han dedicado una modesta mez- quita frente a la cual hay dos rocas de granito aparentemente común, con sus aristas redondeadas, quizá por lo mucho que las han mano- seado. Una de ellas pesa alrededor de cuarenta kilos y la otra tal vez unos cincuenta y cinco, según dicen los nativos. Diariamente, con sentimiento profundamente religioso, grupos formados siempre por once personas van a visitar la mezquita. Luego se reúnen alrededor de una de las piedras, la tocan todos con el dedo índice y, mediante cánticos o simplemente voces, invocan la presencia de Qamar Alí. Entonces, a manera de respuesta, la piedra empieza a levantarse del suelo, sin intervención física visible de ninguna especie como s¡ la piedra hubiera perdido totalmente su-peso. se eleva más de un metro y en algunos casos tanto cuanto los brazos de los presentes- Y así flotando, permanece durante varios segundos para luego comenzar a descender lentamente, hasta colocarse de nuevo en su (152) sitio. Exactamente lo mismo sucede con la otra piedra si los visitantes lo desean. Para lograr este fenómeno no es necesario que sean todos nati- vos del lugar, pues en el experimento pueden intervenir turistas. Este efecto sigue todavía sin explicación. No obstante, obviamente, esas piedras reaccionan a la influencia magnético-mental, quizá psíquica, de quienes intervienen. Adoración a las piedras Siguiendo con el tema de las piedras en su relación con la influencia de la mente humana, encontramos que es muy conocida la adoración que algunos pueblos antiguos dedicaron a ciertas piedras, especialmente señaladas, lo cual quiere decir que sólo algunas les pro- dujeron especial impresión. Otro tanto se puede decir de ciertas mon- tañas, motivo de adoración y creencias religiosas, prolongadas hasta nuestros días en algunos países. Conviene citar aquí algunos casos notables y accesibles al lec- tor, tomados de la Biblia: Génesis 31, 45: "Entonces Jacob tomó una piedra y levantóla", Génesis 49, 24: "Por las manos del fuerte Jacob (de allí el Pastor y la Piedra de Israel)." Durante la odisea de Jacob por Canaán, cierta noche usó una piedra como almohada, quizá la misma que erigió como estela. Al dormir con la cabeza sobre esa piedra, soñó con ángeles, unos que subían,, y otros que bajaban. Preguntamos: ¿mera fantasía? ¡tal vez no tanta! Algunas délas Personas que han puesto las manos prolongadamente sobre la piedra E! Negro de Santiago Tuxtla. sintieron un sueño intenso durante varios días, a la vez que les quedó una sensación de sopor, de desáni- mo. Y mientras dormían, según informaron al autor, soñaron intensa- mente, como nunca antes les había ocurrido. La explicación de este fenómeno, seguramente de tipo psico- somático, na es precisamente el tema de este libro pero sirve para (153) suponer justificadamente que la piedra citada por la Biblia a propósi- to de Jacob, así como otras muchas piedras motivo de adoración, pudieron haber sido de una estructura atómica y molecular semejante a la de Tuxtla, o si se prefiere, un acumulador de electricidad, al que en su tiempo se le dio un valor y sentido mágico-religioso: la mejor prueba es que la mencionada piedra de Jacob se convirtió con el tiem- po en un dios muy temido por los pueblos enemigos de los hebreos, pues se dijo que era un dios muy poderoso. Ejemplos como el anterior abundan en el mundo y se pueden extender a ciertas montañas, como la montaña roja en la India, hoy todavía adorada, porque —según se dice— a ella descendió uno de los dioses del hinduismo. Podemos concluir diciendo que la tan mencionada piedra de Santiago Tuxtla parece explicar plenamente un sin fin de mitos y fenómenos antiguos, y hasta quizá llegue a explicar la presencia de viajeros extraterrestrcs, que han bajado a la Tierra, ya sea para estu- diar tales campos o bien para aprovechar la energía en sus aparatos. La Gran Pirámide y la Biblia Salmo 118. 22: "La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo- De parte de Jehová es esto. Es maravilla en nuestros ojos." Esta cita bíblica ilustra acerca del pensamiento de aquella lejana época respecto a la Gran Pirámide, pues lodo el versículo hace pen- sar que es en realidad una referencia al remate que falta en la Gran Pirámide desde que fue construida, y que las propias tradiciones egip- cias mencionan como invocación a lo divino, a Dios. Tanto por correspondencia con el autor, como en conferencias públicas o en pequeños grupos, siempre le efectúan la siguiente pre- gunta: ¿Es verdad que la Gran Pirámide efectivamente acumula y proyecta energía de algún tipo? Se puede contestar diciendo que después de lo expuesto en este capitulo referente a las piedras cuya estructura atómica les hace acu- (154) mular y proyectar energía, el lector seguramente habrá formado su propio juicio y formulada su respuesta al respecto. Pueden surgir otros interrogantes. Por ejemplo: ¿por que los constructores de la Gran Pirámide la levantaron precisamente en ese sitio y eso hasta el extremo de sospecharse que el rio Nilo fue canali- zado desde muy lejos a fin de hacerlo pasar cerca de la construcción? Si aceptamos como premisa que los constructores sabían mucho le geodesia y de astronomía, es de suponer que escogieron aquellas coordenadas y no otras obedeciendo a un imperativo científico y no a un capricho personal. Tampoco debe haber influido la facilidad para la realización de la obra, sino más bien que ese sitio y quizá una amplia zona, además de la relación geodésica que exhibe, pudo haber sido un poderoso punto magnético, tan natural como la piedra mági- ca de que se habló en un principio. Por otra parte, la piedra granítica empleada es muy homogénea y extremadamente pulida en sus juntu-, ras, factores que contribuyeron a que en poco tiempo la pirámide se convirtiera en un verdadero monolito, fenómeno muy importante para acumular energía. Estas condiciones y otras que seguramente tienen su razón en lo as- tronómico, podrían ser la lógica explicación a la acumulación de grandes cantidades de energía polarizada, la de la Tierra y la Cósmica. De aquí nace otra pregunta: ¿.acumulan alguna energía las pirámides pequeñas, hechas de materiales diversos como papel, plástico, madera, etc.? A favor de las pequeñas pirámides se argumenta que la fotogra- fía Kirlian ha mostrado y puede mostrar en cualquier momento, de manera objetiva, las radiaciones que esos materiales producen. Esto es verdad- pero también lo es que todos los materiales tienen sus pro- pias radiaciones. Se puede demostrar con la propia fotografía Kirlian. Según sea el material de que se trate tendrá sus radiaciones, sus pro pios colores de radiación, su propia luminosidad, etc. Ya se empiezan a clasificar los materiales por sus radiaciones del mismo modo que la Química clasifica los minerales por los cristales. Por tanto, no es comparable la energía que la Gran Pirámide ha acumulado a lo largo de cincuenta siglos, con la que pueda acumular una pequeña pirámide de madera o de plástico, por ejemplo. (155)

miércoles, 1 de junio de 2016

CAPÍTULO TRECE - RODOLFO BENAVIDES


Capítulo XIII EL REMATE QUE FALTA EN LA GRAN PIRÁMIDE El eje-meridiano de la Gran Pirámide, nos condujo astronómi- camente hasta la constelación de Virgo, hace unos 18,000 años; pero no es eso todo lo que se puede decir de este monumento. Veamos algo más. Ha habido innumerables discusiones tratando en cada caso de explicar la razón que movió a los constructores a dejar la Gran Pirá- mide sin el remate final, que naturalmente habría terminado en un vértice agudo. Las controversias a este respecto han ido desde lo tri- vial, como es suponer descuido o imposibilidad técnica —opinión a todas luces absurda—, hasta interpretaciones ciegamente religiosas, que todo lo atribuyen a intervención divina, o sea, que haga Dios lo que la incapacidad humana no pudo hacer. Hoy, debido a los conocimientos modernos sobre electrónica y otras disciplinas científicas, e) misterio parece ir desvelándose de manera lógica y pone a la vista una vez más la admirable tecnolo- gía que poseían los constructores de dicha pirámide. No hace todavía muchos años, era fácil encontrar alrededor de la Gran Pirámide pequeños fragmentos de piedra diorita asi como de cuarzo, especialmente en forma de láminas muy delgadas; se sabe con seguridad que en algunos casos estuvieron colocadas entre piedra-y piedra y todavía abundan en la construcción en pequeños trozos y fragmentos que debieron desprenderse del tallado y pu- lido de los bloques de esos mismos materiales usados para la cons- trucción. (129) Es de suponer que algunas de las piezas, según haya sido la téc- nica aplicada, pudieron haber tenido la forma de prisma para la cap- tación y luego acumulación de energía solar y tal vez cósmica. Dichos prismas, colocados en la superficie como un principio de sis- tema eléctrico, debieron de ser arrancados por el vandalismo, aunque otros muchos quizá están todavía formando parte de la Gran Pirámi- de. Una distribución técnicamente avanzada usando piedras de dÍori- ta y cuarzo, materia) que por cierto abunda en la naturaleza, vendría a ser la explicación científica de la energía que la Gran Pirámide ha venido acumulando a lo largo de los milenios, puesto que el cuarzo es un gran acumulador de energía. Para mejor entender lo expuesto, diremos, anticipando en parte lo que se dirá en el capitulo La tumba abierta, que la díorita es un compuesto mineral muy compacto y cristalizado de rocas ferromag- néticas, entre las que está el cuarzo: ambas son de abundante uso en la industria eléctrica moderna. El cristal de cuarzo tiene la particularidad de vibrar cuando reci- be ondas eléctricas de su misma frecuencia, razón por la que actual- mente se usa en receptores eléctricos y detectores de ondas ultrasóni- cas. La elasticidad y transparencia del cristal de cuarzo, lo mismo que su gran resistencia eléctrica e inalterabilidad química, hace que este mineral sea de múltiples aplicaciones industriales. Si hipotéticamente se aplican todas estas características a la Gran Pirámide, resulta mucho más fácil entender lo que se refiere a la acumulación de energia de que tanto se ha venido hablando última- mente, incluso con absurdas exageraciones. También se entenderá mejor k> que diremos a continuación. Grandes trabes y cerramientos cíe este tipo, que durante milenios han resistido enorme peso. necesa- riamente tuvieron que ser de piedra sumamente dura, como leí dionla. por ejemplo, lo que expiiciiria entre otras razones el porqué de ¡a acumulación de energia. (131) Actualmente se ha generalizado el conocimiento de que la ener- gia eléctrica escapa fácilmente hacia e! espacio por todo conductor terminado en punta, y cuanto más aguda sea la punta, más fácilmente escapa. Por esta razón en todos los aparatos eléctricos como radios, televisores, computadoras, etc., los técnicos vigilan que los cuerpos conductores nunca terminen en punta sin aislar. La fotografía Kirlian Es importante observar que actualmente la fotografía Kirlian, llamada también electrofotografía y en algunos casos fluviografía, demuestra gráficamente y hasta en color la forma de halo luminoso o luminiscente que se desprende de los cuerpos. Este fenómeno, muy parecido a un resplandor —de donde le ha venido el nombre de coro- na—, produce un efecto semejante a la corona solar, y es de color iri- discente debido a las corrientes eléctricas oscilantes de alta tensión. Todo ello ocurre sin intervención del calor: basta solamente que el cuerpo que se estudia reciba luz. Corona solar. En todos los objetos se observa un efecto semejante a la corona solar al ser fotografiados por el procedimiento Kirlian. (132) Dicho resplandor tiende a esparcirse, para luego desaparecer al alejarse del objeto que se estudia. El conocimiento de la energía que se acumula y desprende de los cuerpos no es improvisado, ni siquiera muy reciente. Ya a finales del siglo pasado el científico Nicola Tesala inventó una bobina eléctrica para tomar fotografías, en las que aparecían ciertos destellos o radia- ciones que se desprendían de los cuerpos vivos. Este fenómeno ocu- rría de manera muy especial en los dedos de las manos, cambiando la intensidad según fuera el estado emocional del sujeto. Inspirándose tal vez en estos experimentos, el doctor inglés Wal- ter Kilner, experimentó hacia 1908 con cristales especiales, con los que pretendía distinguir ciertas fosforescencias que él sabía que se desprendían del cuerpo humano. Estos experimentos hicieron pensar en el aura humana; pero la fotografía Kírlian, con película en color, revela que la luminosidad y las radiaciones que aparecen en la fotografía se desprenden en reali- dad de toda especie animal, vegetal y mineral. En el caso específico de los seres humanos, ya se está pensando en la vieja hipótesis de los campos de energía vital o campo de vida, que naturalmente son eléc- tricos y de los que hablan las escuelas ocultistas. Por el momento hay que concluir que se trata de energía previa- mente acumulada en el cuerpo en cuestión e irradiada posteriormente. Asi, pues, a reserva de nuevas investigaciones, se puede aplicar este dato a todo objeto, y lo mismo a las pequeñas pirámides de cartón o de cualquier otro material no aislante que a las pirámides egipcias. Las variaciones que se encuentren dependerán siempre del tipo de material usado así como de otros» múltiples factores, como son los cósmicos, que parecen ser los que más afectan a las pirámides egip- cias, particularmente a la Gran Pirámide. De lo dicho fácilmente se deduce que los constructores de la Gran Pirámide también conocían estos fenómenos y que, seguramen- te debido a ese conocimiento, no pusieron el remate final en la Gran Pirámide, dejando la construcción en forma truncada, haciendo con ello que se acumulara y conservara la energía que hoy se supone que contiene. (134) Algunos experimentos muy sencillos La Gran Pirámide quedó orientada desde su origen hacia el eje olar y no hacia el polo magnético, lo cual revela un gigantesco cono- imiento del mundo. Hoy se sabe que el polo magnético es errático, ue siempre ha estado en movimiento y que en la actualidad se está-- Los constantes corrientes magnéticas N-S y S-N convierten a la Gran Pirámide en un imán o magneto; por tanto, la acumulación de energía en la misma no se debe a misterio mágico alguno, como muchas personas lo suponen. (135) desplazando unos 5 metros cada mes. Como quiera que sea, el polo magnético da una primera explicación a la energía captada y acumulada por la Gran Pirámide, puesto que desde los días de su construcción ha estado recibiendo constantemente las corrientes magnéticas N-S y S-N. Pero se puede objetar que todo edificio recibe ese mismo efecto magnético. Eso es verdad y ya se ha comprobado de muchas mane- ras; sin embargo, tal vez ninguna construcción reúna las característi- cas necesarias para poder condensar al máximo las corrientes magné- ticas polares y luego producir en su interior las polaridades, una hacia la tierra y la otra hacia el cosmos, cosa que sí debe ocurrir en la Pirá- mide debido a la homogeneidad de los materiales usados, como la diorita y el cuarzo, y a lo compacto de su construcción monolítica. En una palabra: la Gran Pirámide es una especie de magneto. En cambio, las pequeñas pirámides de cartón o de otros materiales que en la actualidad se están fabricando no pueden producir los mismos efectos, ya que tendrían que sujetarse a varias condiciones, entre otras, una perfecta orientación N-S, y en campo abierto, a fin de esperar los mejores resultados. El mismo resultado, y tal vez hasta mejor, se obtendrá sí se colo- ca una pequeña pirámide de cualquier material no aislante entre los dos polos de una magneto de cierta potencia —o sea, en una de las caras el polo positivo y en la opuesta el polo negativo—: así se produ- cirá un campo magnético, y con ello algunos de los efectos que se buscan. A este fenómeno en algunos casos se le viene llamando ener- gía biocósmica. Esperamos que lo dicho aclarará lo que algunos^autores siguen sosteniendo como magia y misterio en relación con la Gran Pirámide. El autor ha hecho el siguiente experimento, que el lector podrá repetir con facilidad: sumérjase una hoja de afeitar, ya usada, en un vaso de agua destilada colocado entre los dos polos de una magneto (imán). El resultado, por lo general, es notable, tal vez hasta superior a lo que se dice que sucede dentro de una pequeña pirámide de cartón, madera, etc. De esto se deduce que, básicamente, son las corrientes magnéticas producidas por el magneto lo que produce el (136) fenómeno, fenómeno natural que tal vez se extenderá en el futuro a otros muchos usos, por ejemplo, los domésticos, a fin de conservar mejor los alimentos. El mismo experimento de la hoja de afeitar se hizo con vino de mesa: se colocó un vaso entre los polos de una magneto, y otro vaso fuera del campo magnético para poder establecer la comparación, y al final el vino imantado adquirió en pocas horas un sabor mejor que el no imantado. Asimismo, se hizo el experimento con carnes y frutas en muy pequeñas cantidades, resultando que lo imantado resiste un poco más a la descomposición. Es de notar que los magnetos usados eran de poca potencia, pues son de los que se pueden conseguir fácilmente en un comercio especializado en este tipo de materiales. Quiere decirse que con un equipo mejor, los resultados podrían ser mejores. Todo cuerpo acumula energía. Desde el siglo pasado se sabe que el ser humano, en cuanto cuer- po viviente, contiene electricidad, en diversos grados de intensidad según los individuos, y que lo mismo ocurre en todos los animales y plantas. Experimentos recientes han demostrado que las primeras mani- festaciones de vida sobre nuestro planeta empezaron por la acción de la electricidad latente en la atmósfera, que actuó como organizadora de los elementos primarios hasta convertirlos en un principio en ami- noácidos, y que de igual manera ha seguido organizando y evolucio- nando la vida hasta nuestros días. De*ahí ha partido la lógica idea de que, si todo el Universo está lleno de electricidad, igualmente debe actuar en todos los cuerpos estelares existentes sobre los respectivos elementos primarios que en cada uno pueda haber, o sea, crear vida. En consecuencia, no hay razón para negar que pueda haber vida inteligente en otros planetas. En los tiempos actuales, y debido al nivel en que se encuentran las investigaciones científicas, se ha comprobado lo dicho en ciertos fenómenos sorprendentes: por ejemplo, en la vida marina abundan (137) especies que son verdaderas baterías eléctricas, y otro tanto se puede decir de insectos, lombrices, hongos, etc. Naturalmente esto no se limita a las especies animales irracionales, sino que también en los seres humanos se ha encontrado el fenómeno llamado bioluminiscen- cia —que es totalmente de origen eléctrico—, por ejemplo, en ciertas heridas, en la orina, en la respiración, por la boca al hablar, etc. Esto último nos recuerda lo que la Biblia dice de Moisés, cuando al entre gar las tablas de la ley despidió fuego por la boca. Claro está que no es electricidad lo que se ha visto o detectado de alguna otra manera, sino el efecto producido en el organismo por reacciones químicas debidas a la intervención de la electricidad. Obviamente, no sólo los cuerpos vivos, sino también los minerales tienen campos eléctricos. (De esto hablaremos con detalle más adelante.) Algunos de los minerales, debido a su natural compo- sición, contienen electricidad en importante voltaje. Así, pues, vivi- mos positivamente inmersos y saturados de corrientes eléctricas, tal* como vivimos inmersos en el aire. A este fenómeno vital, observado desde muy antiguo, se le llamó en sánscrito Prana. De todo esto resulta que absolutamente todo material es simultáneamente acumulador, transformador y proyector de la ener- gia eléctrica emanada originalmente de nuestro centro galáctico. O dicho de otro modo: nuestro principal centro generador de dicha energía probablemente sea el centro de nuestra propia galaxia, que a su vez se alimentará de otros centros superiores. Partiendo de estos-conocimientos, ya de tiempo atrás estableci- dos, sucede que toda la vida, durante la existencia de cada ser, depen- de del centro eléctrico o energético de la galaxia, energía que pasa al Sol y de ahí al centro de energía terrestre. Del mismo modo, dicha vida a su vez usa y transmite la energía captada del medio en que vive, ya sea un ser humano o un planeta. Hemos expuesto todo esto a grandes pinceladas y en un lenguaje fácil y popular para ponerlo al alcance de todas las capacidades mentales y, desde luego, limitando la exposición a nuestra galaxia, a nuestro Sol y a la Tierra. En realidad, estamos inmersos en ondas diversas de toda índole, unas ya conocidas, otras supuestas y otras (138) que seguramente se ignoran, todas ellas procedentes del infinito número de galaxias, nebulosas, estrellas, etc., que existen en el infinito Universo. En otro capítulo hablaremos de este mismo tema, comentando cómo las manchas solares despiden ondas magnéticas que afectan profundamente a las comunicaciones eléctricas terrestres, a la propia corteza terrestre, a la psiquis humana, a las plantas, etc. La explicación anterior viene al caso, porque recientemente han aparecido libros a nivel popular que hablan de la energía de la Gran Pirámide como de algo mágico, misterioso, desconocido y a la vez vulgar, La forma de cuatro lados que tiene la Gran Pirámide, todos dios perfectamente orientados hacia los cuatro puntos cardinales, le da la polaridad Norte-Sur. Al encontrarse bajo un hermoso cielo transparente desde hace milenios, naturalmente ha podido acumular mucha energía procedente del Sol. La energía cósmica de nuestra galaxia llega también a la Gran Pirámide a través de las estrellas, de las nebulosas, de la luna, etc. Esa acumulación de energía ocurre igualmente en todas las montañas. La prueba está en que pueblos antiguos lo percibieron aunque no lo entendieran, de donde nació la idea de las montanas sagradas. Pero, en el caso de la Gran Pirámide, se entiende que la acumulación de energía debe ser mayor que en las montañas, porque debido a su forma geométrica, que ofrece las cuatro caras hacia el infinito, hace que de manera natural las diversas radiaciones cósmi- cas lleguen de manera directa y tiendan a concentrarse en el eje y cen- tro de la^Pirámide, viéndose favorecido este efecto por el material casi homogéneo de que consta y del que ya se habló. Este viene a ser un caso no igual, pero si parecido, al de los discos parabólicos usados comúnmente en la recepción y transmisión de las ondas de televisión. Es de suponer que algo semejante pueda ocurrir en todas las pirámides existentes en el mundo, incluyendo las mayas, aztecas, tol- tecas, etc. Pero el fenómeno es seguramente mucho menos notable e importante, debido a que la forma geométrica es otra, en algunos de los casos con trazos verticales y algunos hasta dirigidos hacia el (139) Durante milenios, la Gran Pirámide ha estado recibiendo en sus cuatro Caras enorme cantidad de energía solar. También recibe energía cósmica de la galaxia a través de las estrellas De la luna,etc. suelo. Por otra parte, los materiales usados generalmente distan mucho de ser homogéneos y, por lo mismo, nada compactos, abun- dando por lo general el barro. Ya se dijo antes que todo cuerpo vivo o mineral, en más o en menos, es acumulador, transformador y proyector de energía eléctri- ca, como ha sido demostrado por la fotografía Kirlian. La Gran Pirá- mide es precisamente eso: un gran acumulador de energía electro- magnética. Lo único que todavía se desconoce, por lo menos a nivel popular, es cómo se ha transformado y cómo se proyecta en la Gran Pirámide esa energía. Es de suponer que cuando todo esto se conozca ampliamente, permitirá construir grandes acumuladores para benefi- cio general del ser humano. Como se puede apreciar, ya en estos momentos la magia y el misterio mágico atribuidos a la Gran Pirámide no existen, puesto que la ciencia moderna sí está en condiciones de explicar todo lo que pue- da haber a este respecto.'Lo único que hace falta es que las condicio- nes hoy tan bélicas en Medio Oriente se calmen, para que se puedan hacer las investigaciones correspondientes. Como conclusión a este capítulo, es oportuno hablar de la teoría científica que dice que la excitación atómica en el Sol, en todas las estrellas y en el espacio interestelar, produce un tipo de luz constante y fría. Luz sin temperatura y sin sombras, que, según se dice, penetra hasta en las cavernas más profundas asi como en el interior de todos los cuerpos y organismos. Como es natural, provoca cambios biológi- cos imprevisibles y difíciles de detectar con los medios con que hoy se cuenta. Algo de esto debe de suceder cuando se incrementa la activi- dad salar, identificada por el aumento de tamaño de las manchas solares. Ciertamente, esta teoría bien podría ser, por lo menos en parte, la explicación a la momificación de los cuerpos de animales que se han encontrado en los pasillos interiores de la Gran Pirámide. Hay muchos ejemplos que se podrían citar referentes a la ener- gía que los cuerpos acumulan. El siguiente capitulo presenta uno de ellos, sencillo y fácil de comprobar objetivamente (141)

lunes, 30 de mayo de 2016

CAPÍTULO DOCE - RODOLFO BENAVIDES


Capítulo XII CONSTELACIONES Y RELIGIONES La figura que inicia este capítulo contiene tres símbolos: dos de ellos son el toro sagrado, o Apis, y el león. El tercer símbolo es el sa- cerdote que está exorcizando a los dos animales en lucha, confirmando así el significado religioso de la escena. El tallado de este relieve co- rresponde a la IV dinastía, o sea, hacia finales de la regencia de la constelación de Leo y el principio de la constelación de Tauro. La es- cena, por sí misma, explica muy objetivamente la lucha que se produjo en el medio religioso entre los tradicionalistas, partidarios de Leo, y los reformistas, partidarios del nuevo dios Tauro, que naturalmente im- ponía muchas modalidades en el culto. Las constelaciones zodiacales en general y las de Virgo, Leo y Tauro en particular, ejercieron una gran influencia de tipo religioso sobre el pueblo egipcio, como aparece repetidamente demostrado en los diversos monumentos, estatuas, relieves, etc. Por ejemplo, en el templo y tumba de Path-Hotep, en Sakara, sacerdote y Gran Vi- sir, muy devoto de los antiguos cuftos emanados de Leo y favorito en la corte del faraón Isirá de la IV dinastía. Se presenta aquí el relieve del toro y el león peleando, para que se observe la lucha entre las dos concepciones religiosas: el culto a Leo que termina, y el culto a Tauro, que comienza. Al lado izquierdo se encuentra un sacerdote, que probablemente representa a Path-Hotep, el Gran Visir. Está con el brazo extendido señalando con tres dedos hacia los dos animales que pelean. Esta actitud es un conjuro de tipo (123) Este relieve no sólo es simbólico, sino que también habla de la historia de la religión egipcia. La mímica del sacerdote corresponde a la antigua magia. Un papiro encontrado en Tebas dice: para calmarlo pon la mano sobre el dolor ordenándole que se aleje. Los mayas usaban el mismo ritual y los bru- jos actuales de la región maya, así como los de Filipinas, Oceania y de algunos países de Centro y Sudamérica continúan practicándolo. religioso, practicado no solamente por los sacerdotes egipcios de aque- lla época, sino por los sacerdotes de todo el mundo en épocas posterio- res y hasta en nuestra época. Ciertos mayólogos afirman que con esa señal del brazo extendi- do y los tres dedos en posición, hacían los mayas sus conjuros. Algunos (124) de los llamados brujos modernos lo siguen haciendo. En muchas de las imágenes de Cristo se observa exactamente lo mismo cuando está en actitud de bendecir. Pero lo dicho no es una mera tradición religiosa: detrás de todo ello hay algo muy importante que hoy la fotografía Kirlian y ciertos aparatos electrónicos registran y explican. Se trata de la energía que se desprende del cuerpo humano, precisamente a través de esos tres dedos, y que, según parece, ya conocían los antiguos egipcios: la prueba está en todos los relieves en donde aparece algún sacerdote haciendo un conjuro. Así, pues, la escena del león y el toro en lucha tiene un claro sentido religioso y por ello altamente simbólico, debido a la presencia del sacerdote llamado Gran Visir. Partiendo de las anteriores explicaciones, resulta que el escena- rio de este relieve no es profano, antes, por el contrario, es totalmente místico, religioso e histórico. Obsérvese que el toro tiene una cruz blanca en la paletilla, claro e indiscutible símbolo religioso e indicador de que se trata del toro Apis, que en el momento dé tallarse el relieve ya estaba reemplazando al león. El león, por su parte, desde muy antiguo fue símbolo del sol, símbolo originado también por la constelación Leo. La presencia del sacerdote haciendo el conjuro confirma que toda la escena está alu- diendo a la lucha entre los dos dioses, entre el león —en esos días ya antiguo, legendario y decadente— y el nuevo dios Apis —símbolo de la constelación Apis—, cuya era de vigencia se iba imponiendo como culto religioso, a lo que se oponia,Path-Hotep. 'Decimos que revela también historia, porque esa manera vio lenta de lucha entre dioses, obviamente debió de manifestarse en los seres humanos, como resistencia de los tradicionalistas y conservado- res contra los progresistas y modernizadores, quizá hasta revolu- cionarios. Y entre los más conservadores estaba precisamente Path- Hotep. En todo esto se aprecia una perfecta secuencia. Probablemente los sacerdotes observadores del cielo, al comprobar que la constela- ción de Leo hacia tiempo que había terminado su vigencia y que la de (125) Tauro estaba ya regente, quisieron hacer las respectivas correcciones; pero eso no es tan fácil, ni en aquel entonces ni en la actualidad. Eso de hacer comprender a los creyentes que ya terminó el poder mágico de un dios y que empieza el de otro, siempre ha dado como resultado luchas, a veces sangrientas, tanto dentro del clero como entre los creyentes, y hasta en lo íntimo de la conciencia de cada creyente. En nuestro caso, tal lucha se interpretó seguramente como lucha ente dioses, y se simbolizó de esa manera en el relieve. ¿No demuestra esto que las piedras hablan. Ra, el dios gobernante en esos días, al que el Gran Visir, Path- Hotep, no aceptaba en oposición al tradicional león, parece haber sido un ser humano deificado, aunque por lo general se le entiende como un mito. La lucha por el mando dentro de toda congregación humana ha sido siempre dramática y las religiones fuertes no son una excepción. El intento de cambio, modificación o corrección, para hacer evolucio- nar la opinión que se tenga de los dioses dentro de las religiones fuer- tes, ha sido siempre un serio problema, que en algunos de los casos se ha resuelto simplemente con dejar envejecer a los dioses para que se vulgaricen y se les pierda el respeto. Luego, la gente los olvida. Y pre- cisamente eso fue lo que ocurrió con cada una de las etapas de la reli gión egipcia: se le fue perdiendo el respeto al dios león y empezó a (126) aparecer como mero adorno, por ejemplo en las patas de las sillas del faraón, después en todas partes, y luego los cazadores se adornaban orgullosamente con partes de los leones cazados. Basta ver las fechas o épocas de estos hechos, para comprobar la plena coincidencia entre el movimiento religioso y la correspondien- te presencia de las respectivas constelaciones. Precisamente, estudiando lo relativo a los dioses egipcios, encon- tramos lo siguiente en el libro Summa artis, de José Pijoan (Espasa Calpe, Madrid): «Es peligroso hacer comparaciones en religión y, sobre todo, es impropio querer razonar con lógica el carácter y la naturaleza de los dioses; pero nosotros casi nos atreveríamos a comparar la doble divi- nidad de Horus, como Horus el Halcón y como Horus el Hijo, a la de Jehová, que continuó en el Talmud como dios nacional de los judíos y se reveló en el Evangelio como padre y una de las personas de la Trinidad. Otra comparación que se puede hacer es que Ra era entendido como el dios creador y único, quien, estando solo en la Nada, con su propio puño creó una pareja de seres humanos, pero que tenían cabeza de león. Luego esa pareja engendró el suelo y la bóveda celeste. Al suelo se le llamó Neb y a lo celeste se le llamó Nut.» Por lo expuesto, puede apreciarse fácilmente la notable influen- cia de Leo en la cosmogonía egipcia. A su vez, se nota la influencia de la teogonia egipcia en la mente de Moisés, que fue quien escribió el Génesis, pasando después al Talmud. Es perfectamente lógico, dado que Moisés nació, creció y se educó en Egipto, en el más conspicuo mediar de la época: el social, político, religioso, científico, etc. Otra prueba de la presencia de la teogonia egipcia está en el hecho de que los hebreos, en su odisea al pie del Sinai, necesitaban con verdadera urgencia leyes civiles y una religión fuerte que les orga- Templo y tumba del sacerdote y Gran Visir Path- Hotep en Sakara, de la IV dinastía. Era defensor del culto a Leo, aunque la regencia de esa constela- ción ya había terminado. (127) nizara la vida. En efecto, durante cuatrocientos años habían vivido una vida sedentaria, agrícola, urbana, etc., dentro de la más alta cul- tura de la época, y lógicamente no podían resignarse a una vida nómada en pleno desierto. Moisés intentó darles todas esas leyes par- tiendo, claro está, de sus personales experiencias en Egipto. Cosa per- fectamente normal y natural, y que, a fin de cuentas, es lo que de una u otra manera han hecho todos los pueblos a lo largo de la historia: aprovechar lo sabido y experimentado por otras gentes, agregándole lo necesario para satisfacer las propias necesidades. Ya sabemos que a pesar de las buenas intenciones de Moisés, los hebreos se desesperaban ante lo que estaban viviendo —que conside- raban como una verdadera desgracia, quizá maldición de los egip- cios— y se rebelaron por la tardanza en la entrega de la Ley que tanto habían estado exigiendo. Como conclusión a sus protestas fabricaron un becerro de oro, con oro egipcio, naturalmente. Su intención y anhelo eran perfectamente lógicos: el pueblo quería disponer de un dios para rendirle culto religioso, para lo cual escogieron un dios egipcio, o sea, un toro joven, que representaba al toro Apis en su primera edad, Al fin y al cabo se trataba simplemente de una costumbre y un culto religioso que habían vivido durante cuatrocientos años. ¿No revela esto la fuerte influencia religiosa que Tauro o Apis ejerció sobre la mentalidad del pueblo hebreo? ¡En verdad, no es fácil renegar de una, religión que se ha vivido desde el nacimiento y a lo largo de todos los días de la existencia! (128)

domingo, 29 de mayo de 2016

CAPÍTULO ONCE - RODOLFO BENAVIDES


Capítulo XI DIEZ FASCINANTES COINCIDENCIAS Primera coincidencia El eje vertical de la Gran Pirámide, a manera de una manecilla de reloj cósmico, ha señalado varias edades de más de 6,000 años cada una. Segunda coincidencia El mismo meridiano señaló la frontera o limite entre la Edad de Leo, que terminaba, y la de Tauro, que empezaba. La primera de dichas edades empezó en Escorpión, cuyo símbolo en realidad no necesita muchas explicaciones, pues se entiende que sig- nifica veneno, maldad en la oscuridad, muerte como medio de vida, etc. Se dice que el escorpión hembra se alimenta comiéndose al macho que la fecundó y que, luego, los hijuelos se alimentan comiéndose a la madre. Esta realidad sobre el mundo —como símbolo celeste que no puede ser casualidad— tal vez fue consecuencia de lo que en esa épo- ca vivía la humanidad, es decir, vida de escorpiones en vez de seres pensantes. Y la probable comprobación de este símbolo está precisa- mente en el siguiente, que es Libra (balanza), símbolo que alude cla- ramente a justicia, juicio, juez. Y cuando hay un juez y un juicio, siempre hay un castigo. Estos dos símbolos juntos. Escorpión y Libra, nos hablan pri- mero de un comportamiento humano de tipo negativo, y segundo del (111) juicio que le puso fm, para dar lugar a una nueva vida, representada por Virgo (Virgen). Este escenario hace pensar que tal vez hacia el final de Libra o hacia el principio de Virgo, hace unos 17,000 años, hubo un cataclis- mo mundial, y que los supervivientes, ya pensadores con avanzada cultura, dieron forma, vida y símbolo a todo lo que había ocurrido, símbolo y tradición que trascendió en el tiempo hasta la llegada a Egipto de los escultores que tallaron la Gran Esfinge y los arquitectos que planearon la construcción de la Gran Pirámide. Aunque lo dicho parezca pura fantasía, está históricamente documentado que los sacerdotes egipcios informaron a Heródoto (490-424 a. C.) que no había que extrañarse de la antigüedad de las cosas que había en Egipto, puesto que la raza egipcia fue la más anti- gua de la humanidad. Y los mismos sacerdotes aseguraron tener en su poder textos que databan de unos 12,000 años antes del propio Heródoto: o sea, de hace 14,000 años por lo menos. Esto viene a situarnos hacia la mitad de la regencia de la constelación de Virgo, tal vez la época en que sufrió «el castigo», a consecuencia del juicio habi- do durante la época de Libra. Obsérvese que se trata de «coincidencias» muy especiales, princi- palmente por lo espontáneo y natural que aparecen. La coincidencia se repite también con el primer dígito 6 dado por la Gran Pirámide en la Cámara de las reflexiones, en la que aparecen tres periodos de más de 6,000 años cada uno, y éste viene a ser el primero de ellos. Por otra parte, y volviendo a los sacerdotes egipcios antiguos, la información que dieron a Heródoto coincide con teorías que parecen ir confirmándose: por ejemplo, la que asegura que Osíris no fue un dios inventado en Egipto, sino un personaje de carne y hueso deifica- do en algún otro sitio, tal vez en Atlántida, con lo cual en cierta ma- nera se formula también la teoría de la unidad de origen cultural y religioso. A partir de la Era de Virgo aparecen con mayor frecuencia huellas de seres humanos poseedores ya de cierto nivel cultural. Efec- tivamente, corresponden a esta época ciertas pinturas rupestres (112) encontradas en California, en las cercanías de la ciudad de San Fran- cisco, a las que los investigadores han dado una antigüedad de unos 15,000 años. Entre los años 13,260 y 12,912 aproximadamente, terminó la vi- gencia de la constelación de Virgo, y simultáneamente empezó la de Leo, que terminó a su vez hace unos 9,960 años. En esto aparece la segunda coincidencia: el león es el segundo símbolo que da forma a la Gran Esfinge y es también el segundo dígito 6 dentro de la Cáma- ra de las reflexiones. Por lo demás, es la misma época que registra el Zodíaco de Denderah, dato éste de máxima importancia, ya que de nin- guna manera puede ser casual ni inventado por nadie después de ser esculpido. Todo esto da plena y natural coincidencia a todas las piezas del rompecabezas, entendidas como símbolos componentes de un sis- tema: Esfinge, Pirámide y Zodíaco de Denderah. Tercera coincidencia En el año 1949 se encontró un esqueleto de hombre en Tepex- pan, muy cerca de la ciudad de México, en un sitio que hace siglos era un lago. Según las exhaustivas investigaciones de los científicos, el ser humano al que pertenecieron dichos restos —hoy más conocido como hombre de Tepexpan— vivió en una época comprendida entre hace 10,000 y 12,000 años. Pertenece, pues, a la época tardía del pleistoce- no superior, época correspondiente por completo a la Era de Leo. A pesar de la antigüedad, e) mencionado esqueleto no muestra muchas ni grandes diferencias con respecto a esqueletos de indígenas nativos de la misma región correspondientes a tiempos muy posterio- res, casi modernos. Ello nos indica sin lugar a dudas que no se trata de un hombre primitivo en ningún sentido, sino de uno ya pensante, con la muy importante circunstancia de que es el esqueleto más anti- guo que hasta hoy se ha encontrado en México, y tal vez en toda Mesoamérica. Según George C. Vaillant, los restos encontrados hasta hoy per- tenecen a culturas término medio •entre la vida de cazadores de época avanzada, y la cultura ya sedentaria contemporánea a los días de (113) Cristo. Entonces, ¿dónde vivieron su vida realmente primitiva los pueblos mesoamericanos? Cuarta coincidencia Estos datos científicos modernos coinciden en gran manera con tradiciones de los Tlacuiles Mexicas, quienes afirmaban que: «...hacía como nueve mil años que allá en Panuco (estado de Vera- cruz) habían desembarcado los toltecas...» Este dato proporcionado por los Tlacuiles Mexicas, coincide en el tiempo con la Era de Leo y con la edad aceptada para el Zodíaco de Denderah. El relato de los Tlacuiles Mexicas, si se acepta como una reali- dad, significa que los toltecas llegaron por mar, quizá procedentes de alguna isla que antes estuvo en el Golfo de México o más lejos, pot- ejemplo en el Atlántico. ¿Salieron tal vez de Atlántida o de alguna de las islas que quedaron después del hundimiento? En tal caso, er éxodo se debió a algún fenómeno telúrico o de alguna otra índole. Efectivamente, Tlillín y Tlapallán eran sitios, quizá poblaciones, pertenecientes a un país que algunos autores consideran míticos. No obstante, según las tradiciones nahoas, se encontraban «...donde se unen el sol y la tierra...» Tlapallán, para los nahoas, era el destino final, así como para los toltecas lo era Xicalanco, situado en algún lugar de la laguna de Términos (Campeche, México) ¿a, lo que es lo mismo, en el Golfo de México. Otra tradición dice que el origen de los toltecas estuvo en Nep- hetuim, Ludim, Amanim y Caphorim, hijas todas ellas de Misraim y nietas de Cham o Cam, y que, esparcidos por la selva del mundo, aparecieron un día, aparentemente sin saber cómo, en suelo de Amé- rica, trayendo con ellos a sus hijos, valores diversos y viejas leyen- das. Spencer dice que los primeros pobladores de Anáhuac no fueron (114) toltecas, sino olmecas; luego vendrían los xicalancas y por último los toltecas, que finalmente fundaron Tula. Parece que lo mismo mayas que toltecas, cada cual en su tiem- po, recordaban el sitio de donde alguna vez —en tiempos muy lejanos, muy antiguos— salieron sus ancestros. Pero lo más importante para el tema de este libro es que todo ese cúmulo de fechas coincide dramáticamente con la época del Zodíaco de Denderah. Es imposible pensar que pueda ser casual o coincidencia fortuita, ya que dicho Zodiaco seguramente quiso dejar clara memoria de algo sumamente importante: y bien pudo haber sido algún fenómeno natural que motivó los diversos éxodos hacia todo el mundo, entre otros, el de los mayas, olmecas, toltecas, etc., que a fin de cuentas hablaban muy aproximadamente el mismo lenguaje. Muy importante parece ser que tolteca era sinónimo de cons- tructor. Esto hace pensar que tan constructores de pirámides fueron los egipcios en Egipto, como los toltecas en América. ¿No sugiereesto que tal vez ambos grupos humanos arrancaron de un mismo tronco cultural y de un mismo sitio geográfico? Cabe objetar que la edad relativa a los toltecas parece exagera- da. En todo caso, es así como se encuentra en las mencionadas leyen- das y tradiciones. Quinta coincidencia La cronología maya señala que desde la Cuarta Edad del Mun- do —y a la vez principio de los mayas en su vida social— transcurrie- ron 13 Baktun completos, equivalentes a 5,200 años, según hoy se sabe. Esto quiere decir, que dicho principio tuvo lugar en el noveno milenio a. C. o, lo que es lo mismo, hace unos 10,500 años: época, pues, contemporánea a la del hombre de Tepexpan. Obsérvese ahora la notable coincidencia de los datos científicos modernos con las tra- diciones de los Tlacuiles referentes a la llegada de los toltecas. En consecuencia hay que suponer que en ese entonces llegaron a Mesoa- mérica varias migraciones, procedentes todas ellas del mar. Pero, ¿cuál fue la razón de esos éxodos? (115) Sexta coincidencia Esta otra coincidencia en el tiempo y que tal vez explica muchas incógnitas, se halla en el Chilam Balam de Chumayel (que significa «libro del mes»), donde dice que: «...en el Katun 3 Ahau...», correspondiente al final de la Tercera Edad (hace más de 10,000 años), «...el sol dejó de moverse, permaneciendo un día entero en un solo sitio del cielo, y fue creado el mes cuando despertó la Tierra...» Seguramente quiere decir «cuando el Sol empezó a moverse de nuevo». ¿Imagina el lector lo que se necesita para que realmente ocurra un fenómeno como es que el Sol se detenga? ¿Y lo que al mundo le sucedería en semejante caso? Puede suponerse, entre otras muchas probabilidades, que se pro» dujera quizá un cambio brusco de la inclinación del eje polar y esto vendría a dar explicación a otros muchos problemas todavía no resueltos. Séptima coincidencia Por su parte, los aztecas parecen confirmar lo dicho con sus conmemoraciones religiosas en el día cuatro movimiento, que, según ellos, fue cuando el Sol volvió a moverse. Implícitamente están dicien- do que hubo un día en el que el Sol se detuvo, que dejó de moverse. ¿Qué se puede pensar de todas estas tradiciones? Es muy fácil tacharlas de mitos primitivos o* de simples mentiras inventadas por los sacerdotes para ejercer influencia mágica sobre el pueblo. Sin embargo, hay una coincidencia que no pudieron haber inventado los mentirosos, como es el caso de que el mencionado fenómeno parece haber ocurrido en la tercera edad, y los éxodos hacia el principio de la cuarta edad. Los hechos sugieren que hay una secuencia, una correlación lineal entre la suspensión de movimiento del Sol, hace unos 10,000 a 12,000 años, y los éxodos de grandes núcleos humanos en todas (116) direcciones. Y esto, además, coincide con el símbolo de Virgo en la Gran Esfinge, con el símbolo de Leo que es el Sol, y con la edad reco- nocida del Zodíaco de Denderah. ¿Se puede aceptar todo esto como una simple casualidad? ¿No será que todas las tradiciones y mitos del mundo se están refiriendo a un mismo asunto? Octava coincidencia El Popo/ Vuh dice: «...Chi Chen Itzam es su nombre, porque allí fue a dar cuando se tragó la piedra sagrada la tierra, la piedra de la fuerza del antiguo Itzam. La tragó y fue dentro del agua...» Este relato sugiere que un cierto sitio, antes habitado y dedicado a usos religiosos y sagrados, fue tragado por el agua, seguramente del mar, recordándonos las leyendas de los Chilam Balamos, que hablan de las catastróficas inundaciones de todo el Mayab, ocurridas hace aproximadamente 10,000 o 12,000 años. Novena coincidencia La fecha señalada coincide dramáticamente con el principio de la Cuarta Glaciación que el mundo ha sufrido, fenómeno cuyo origen y razón de ser o motivos que la produjeron no han sido todavía expli- cados por la ciencia. Décima coincidencia Casi todos los casos en que los números se refieren a tiempo, computado en años, coinciden con el final de la constelación zodiacal de Virgo y el principio de la constelación de Leo. Ello nos sugiere que es en esa época cuando probablemente se produjo el cataclismo que todos los relatos y leyendas mencionan como algo importante en la vida de los pueblos. No deja de ser admirable la coincidencia de que la cabeza de la Gran Esfinge precisamente simbolice a Virgo, mientras que el pecho y las garras simbolicen a Leo. (117) Probablemente el lector ya se habrá dado cuenta de que en ningún momento se han producido rebuscamientos para ajustar aconteci- mientos de gran importancia al criterio del autor. Por el contrario, que acontecimientos y fechas han ido apareciendo por sí solos, de manera completamente espontánea, debido a que se trata de hechos reales ocurridos en la historia del mundo, y es así como nos vamos acercando al tiempo presente. Seguramente, a medida que avancen las investigaciones serias, se irán encontrando más y más coincidencias, hasta que algún día se llegue a conclusiones definitivas e importantes. Resulta inquietante observar cómo, por medios de investigación completamente ajenos y hasta opuestos al medio ocultista, se ha encontrado que algo muy importante ocurrió hace unos 12 o 14,000 años, época en la que algu- nos estudiosos han situado el hundimiento de Atlántida. Claro está que abundan quienes niegan que alguna vez haya existido dicho continente. No obstante, el investigador alemán Hein- rich Schiiemann, en las excavaciones realizadas el siglo pasado en las ruinas de la también negada Troya, encontró un ánfora que tiene la siguiente inscripción: a mi amigo Príamo de Poseidón, rey de Atlántida. Coincidiendo con la inscripción citada, siempre se ha supuesto que Poseidón, entendido como sitio geográfico, estuvo en el Atlántico. El etnólogo norteamericano L. Taylor Hansen dice que, durante una conversación sostenida con los indios apaches de Norteamérica, les mostró algunas fotografías de pinturas de los antiguos egipcios y, al liegar a cierta pintura mitológica, los apaches reconocieron precisa- mente a la divinidad a la que estaba dedicada su propia danza ritual llamada el señor de la llama y de la luz. De esa entrevista resultó que aquel dios egipcio vivía en el recuerdo de los apaches y hasta con su mismo nombre egipcio Ammán Ra. Esto hace pensar que ese dios, considerado como mítico, no viajó de Egipto a América, sino que tuvo un mismo origen para ambos pueblos en algún sitio cercano a América, de donde se dispersó la gente hacia los cuatro puntos cardinales. Siguiendo Taylor Hansen en su conversación con los apaches, (118) les habló de las civilizaciones precolombinas de América, y sucedió que los apaches reconocieron en algunos de los lugares la región de donde arrancan sus tradiciones, que fue el centro original de su anti- guo imperio. Reconocieron también al gigante barbudo de Tiahuana- co, por supuesto sin haberlo visto jamás. Simplemente con las foto- grafías de Machu Pichu a la vista, los apaches hicieron una muy exacta descripción de la región, que, según confesaron, siempre la habían considerado como un mito religioso propio, algo así como su propio paraíso terrenal donde tuvieron su origen. Y hablando de Machu Pichu, e implícitamente de los incas, sucede que el museo StaatUches Museum für Volkerhunde, en Munich (Alemania), tiene un lienzo de origen inca que fue encontra- do en la región de Nazca, en Perú. El dibujo consiste en cuatro figu- ras, que se han interpretado como dioses de la fertilidad y de la fecun- Templo de las Inscripciones en Palenque, Chiapas, en cuyo interior se encuentra la lápida conocida vulgarmente como del Astronauta. (119) Lápida que hay en el interior de la Pirámide Mayor De Palenque, Chiapas. Esta figura ha sugerido a muchas per- Sonas la representación de un astronauta manejando los man- Dos de una nave espacial. didad, pero en movimiento ascendente. En este caso, los dioses incas aparecen de manera sumamente parecida a la ya famosa nave y su piloto, una lápida que hay en Palenque (México) de la que se ha dicho que es la representación de una nave espacial con su piloto Sarcófago abierto en el interior de la Pirámide Mayor en Palenque, Chiapas, Méx. (121) Efectivamente, en la pirámide que se alza en Palenque, estado de Chiapas (México), el arqueólogo profesor Alberto Ruz Lhuillier, del Instituto Nacional de Antropología de México, descubrió el día 15 de junio del año 1952 un gran sarcófago de piedra roja en perfecto esta- do de conservación. Lo que especialmente llamó la atención de los expedicionarios fue la losa sepulcral, que es una piedra de 3'80 metros de largo, por 2'20 de ancho y 0'25 cms. de grosor. Su peso oscila entre cinco y seis toneladas. Pues bien: el bajorrelieve que la decora representa, para numerosos investigadores, a un cosmonauta pilotando su astronave. En el interior del sarcófago fueron encontra- dos los restos de un personaje muy distinto a los mayas. Obsérvese cuántos datos hay dispersos por el mundo. Pero todos ellos convergen hacia una misma idea: la de que alguna vez en el pasado hubo en algún sitio desconocido una cultura muy avanza- da, que por causas que se ignoran se vio obligada a dispersarse; y cuando eso ocurrió, debieron de estar presentes viajeros de otros mundos, que quizá vinieron para auxiliar a los terrícolas en su momento difícil, consecuencia de la catástrofe. Pero debe tenerse presente que todo esto de que se ha venido hablando tuvo su principio en los tiempos de la vigencia de la constelación de Virgo, y su desarrollo ocurrió a partir del principio de la constelación de Leo y todo ello corresponde: 1. Al fechamiento que da el Zodíaco de Denderah. 2. A los primeros símbolos de la Gran Esfinge, y 3. A la indicación astronómica que hace el meridiano de la Gran Pirámide. El asunto, pues, reviste mayor seriedad de la que generalmente se le concede al juagarlo superficialmente. (122)