jueves, 29 de septiembre de 2016

Las bibliotecas públicas ofrecen 600.000 descargas gratuitas de libros


Las bibliotecas públicas ofrecen 600.000 descargas gratuitas de libros El programa incluye 1.500 títulos, en su mayoría novedades de grandes grupos editoriales CLARA MORALES MADRID Ignacio González en una de las bibliotecas de la región.Ampliar foto Ignacio González en una de las bibliotecas de la región. COMUNIDAD DE MADRID Las 200 bibliotecas públicas de la Comunidad han dado el salto al digital. Los centros ya ofrecen un catálogo de 1.500 libros electrónicos para prestar a sus usuarios, financiados a través de un programa nacional puesto en marcha por el Ministerio de Cultura. Aunque el presidente de la Comunidad, Ignacio González, presentó el lunes el proyecto, desde hace dos semanas los socios ya han podido descargar las obras en sus casas a través de Internet y leerlas gratuitamente durante 21 días en un sistema similar al de los préstamos físicos. A las tres semanas, los libros se borran de los dispositivos. Hay, además, otra diferencia que afecta directamente al sector editorial y librero de la Comunidad. El Ministerio paga a las editoriales por la licencia de uso de cada título. De un libro puede comprar una o miles de licencias, según estime que la obra va a tener más o menos demanda. Cada licencia da lugar, a su vez, a una media de 28 descargas posibles. La plataforma Libranda, que gestiona este sistema llamado eBiblio, está integrada mayoritariamente por grandes grupos como Anaya, Larousse o Planeta. Las pequeñas editoriales y las librerías no entran en este método de compra. EL SISTEMA EXCLUYE AL KINDLE Los títulos del sistema eBiblio estarán disponibles para móviles y tabletas con los sistemas iOS y Android, además de para los dispositivos que tengan Adobe o que puedan conectarse online en la web. No obstante, el sistema de protección de los contenidos digitales elegido (una especie de código anticopia llamado DRM) es incompatible con el que utiliza Kindle de Amazon, que usa uno exclusivo. Kindle es uno de los dispositivos de lectura más populares. La Comunidad asegura que el DRM evitará el pirateo, ya que será imposible realizar más de una descarga o copiar el archivo. Los usuarios de este sistema de descarga estarán identificados con una contraseña de acceso. Los que tengan un carné de las 16 bibliotecas de la Comunidad ya disponen de esa identificación, y los que acudan a las bibliotecas municipales pueden solicitarla en su centro. Esto significa que aunque un ciudadano puede tener dos carnés, solo tendrá un usuario digital. Cada descarga tendrá una validez de 21 días, y solo se tendrá acceso a tres libros de forma simultánea. Si el título no está disponible, el usuario podrá pasar a lista de espera, pero si la obra ha agotado su número límite de descargas (distinto para cada libro según lo decidido por el Ministerio de Cultura y la Comunidad), no podrá acceder a ella. Las licencias de préstamo tienen una validez de un año. Pasado ese tiempo, los títulos disponibles deberán ser renovados o desaparecerán del catálogo. La Asociación de Editores de Madrid señaló el lunes que no todos sus socios se benefician, por tanto de esta medida, mientras el Gremio de Libreros confía que sus tiendas acaben entrando en el sistema. “Técnicamente, se puede. Es cuestión de voluntad política”, aseveró Fernando Valverde, su secretario. Aún así, la Federación de Gremios de Editores de España alaba una medida que viene a paliar una congelación de cuatro años en las compras por parte del Gobierno. “Si la iniciativa tuviera éxito, quiere decir que tendrían que acordar más licencias con las editoriales, lo que sería beneficioso”, opina Antonio María Ávila, su director ejecutivo. El ministerio ha gastado 1,6 millones en el montaje del catálogo, válido para toda España (excepto el País Vasco, que tiene su propio sistema) aunque gestionado por cada comunidad. La Administración central ha comprado 200.000 licencias, y para Madrid se han reservado 21.000, es decir, unos 588.000 préstamos. Esto supone en torno a un 10% del total, aunque según el INE, la Comunidad acumuló en 2012 un 19% de los préstamos realizados en España y el 29% de los préstamos en formato electrónico. Aunque el primer impulso en la creación del fondo ha venido del Ministerio, será el Gobierno de González el responsable de ampliarlo en los próximos años “en función de la acogida que tenga esta experiencia”, según indica un portavoz. El Ejecutivo regional destina anualmente dos millones a la adquisición de libros y asegura que una parte de este presupuesto irá destinado a la extensión del catálogo digital. El catálogo está compuesto, sobre todo, por novedades editoriales. Los tres títulos más leídos en estas últimas dos semanas (Los cuerpos extraños, de Lorenzo Silva; La gente feliz lee y toma café, de Agnès Martin-Lugand y El mundo en tus manos, de Elsa Punset) han sido publicados por grandes grupos en los últimos meses. MÁS INFORMACIÓN Miles de libros de bibliotecas públicas, ‘olvidados’ en un almacén Bibliotecarios e IU lanzan campañas contra el canon por el préstamo de libros Libros electrónicos en las bibliotecas públicas a partir de 2014 En el sector se alaba que el fondo no esté compuesto por obras libres de derechos y que, por tanto, su construcción genere ingresos en las editoriales. Pero esto provoca que sean pocos los títulos clásicos disponibles, o incluso los textos contemporáneos consagrados. Un usuario que busque obras de Gabriel García Márquez solo hallará una, Cien años de soledad, y uno que desee acceder a la obra de Roberto Bolaño no encontrará ninguna. Los aficionados a la poesía deberán contentarse con cuatro títulos, y los asiduos al teatro, con dos. Sí está disponible la trilogía de 50 sombras, de E. L. James, o 43 títulos sobre matemáticas. La creación del sistema de préstamo de libros digitales ha coincidido con el anuncio del Real Decreto que regula el pago de un canon a los autores por el préstamo de sus obras en bibliotecas. Sin embargo, el texto puesto en marcha por el Gobierno no contempla cobrar esta tasa a los libros electrónicos, ya que en la normativa española, el préstamo exige un libro físico. La Comunidad, que abona desde hace años este canon exigido desde Bruselas, no estaría obligada a pagar, por tanto, una tasa por los préstamos digitales, más allá de la licencia de adquisición. La región señala que la puesta en marcha de este proyecto no tiene nada que ver con el Real Decreto y que “no es una forma de ahorro, sino un servicio complementario de préstamo de libros”.http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/09/29/madrid/1411999847_113254.html

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Operativo Cóndor (No debe confundirse con Operación Cóndor)


Operativo Cóndor No debe confundirse con Operación Cóndor. El grupo de los cóndores en Malvinas. 1966 El Operativo Cóndor fue una acción armada llevada a cabo el 28 y 29 de septiembre de 1966 por un grupo de argentinos que desvió un avión civil de Aerolíneas Argentinas y obligó a su comandante a aterrizar en las islas Malvinas, ocupadas por el Reino Unido pero reclamadas históricamente por la Argentina. El 28 de septiembre de 1966, un comando armado de 18 estudiantes, obreros, sindicalistas y periodistas, en su mayoría militantes peronistas y nacionalistas, secuestró un avión Douglas DC-4 LV-AGG de Aerolíneas Argentinas, que había partido desde Buenos Aires a la 00:34 y tenía por destino a Río Gallegos, y lo desvió, aterrizando en las islas Malvinas unas horas más tarde. Los jóvenes se llamaban a sí mismos «cóndores»; casi todos eran peronistas. La edad promedio del grupo era de 22 años. El Operativo Cóndor ―como fue bautizada la acción armada― fue comandado por Dardo Cabo, de 25 años de edad, periodista, metalúrgico y activo militante peronista nacionalista, hijo del sindicalista Armando Cabo. Los miembros del Operativo Cóndor fueron: María Cristina Verrier, dramaturga y periodista (27 años), hija de César Verrier (juez de la Suprema Corte de Justicia y funcionario del gobierno del expresidente Arturo Frondizi) Fernando Aguirre, empleado de (20) Ricardo Ahe, empleado de (20) Pedro Bernardini, obrero metalúrgico (28) Juan Bovo, obrero metalúrgico (21) Luis Caprara, estudiante de ingeniería (20) Andrés Castillo, empleado de la Caja de Ahorro (23) Víctor Chazarreta, obrero metalúrgico (32) Alejandro Giovenco Romero (21) Norberto Karasiewicz, obrero matalúrgico (20) Fernando Lisardo, empleado (20) Edelmiro Jesús Ramón Navarro, empleado (27) Aldo Ramírez, estudiante (18) Juan Carlos Rodríguez, empleado (31) Edgardo Salcedo, estudiante (24) Ramón SáncheZ-OBRERO PEDRO TURSI-EMPLEADO El comandante de la aeronave era Ernesto Fernández García, y entre los pasajeros figuraba el gobernador del por entonces Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, contraalmirante José María Guzmán. También viajaba en el avión el periodista y empresario Héctor Ricardo García, dueño del diario porteño Crónica. Hacia las 6 de la mañana, cuando el avión, con 35 pasajeros a bordo, sobrevolaba la ciudad de Puerto Santa Cruz, los integrantes del grupo tomaron las armas que llevaban ocultas en los equipajes y consiguieron el control del avión: Dardo Cabo y Alejandro Giovenco se dirigieron a la cabina, donde exigieron al piloto que torciera al rumbo 105, hacia Malvinas. Este alegó falta de combustible y desconocimiento de la ruta de navegación correspondiente, pero finalmente obedeció las órdenes. Para no atemorizar a los pasajeros, se les informó que la aeronave regresaba a Comodoro Rivadavia. Aterrizaje[editar] La novedad sobre la operación en el diario Clarín (Buenos Aires). Una de las banderas en el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur (Buenos Aires). El piloto logró encontrar la ubicación de las islas gracias a las diferencias en el patrón de la cobertura nubosa que frecuentemente las cubre. Entre algunos claros divisaron tierra firme y tras algunas rondas de reconocimiento que les permitieron localizar la población de Puerto Stanley,1 aterrizaron a las 08:42 en la pista de carreras de caballos de 800 m de largo, después de haber sobrevolado durante 40 minutos el lugar para gastar combustible, detrás de la casa del gobernador inglés Cosmo Dugal Patrick Thomas Haskard (ausente ese día), sobre una pista para carreras hípicas. Abrieron las puertas, se tiraron con sogas, desplegaron delante del avión en forma de abanico e izaron siete banderas argentinas.2 Debido a la dirección del viento el avión debió aterrizar alejándose del poblado, por lo que el grupo descartó la variante A ―tomar la casa del gobernador― ya que se carecía del elemento sorpresa. Los jóvenes descendieron, nombraron al lugar como Puerto Rivero, en homenaje al gaucho entrerriano Antonio Rivero que en 1833 resistió la invasión británica al archipiélago, y desplegaron siete banderas argentinas en las inmediaciones: cinco en los alambrados, otra en el avión, y la restante en una especie de poste de hierro cercano hincado en el suelo que sirvió así de mástil. Numerosos civiles malvinenses (kelpers) se acercaron a ver qué ocurría. Algunos fueron tomados como rehenes, entre ellos el jefe de policía y el jefe de los marines británicos. Entre los restantes el comando distribuyó una proclama escrita en inglés; el texto informaba que los jóvenes no eran agresores sino argentinos que consideraban a las islas como parte de su propio país. Al poco tiempo el avión fue rodeado por la Fuerza de Defensa de las Islas Malvinas, a las que se unió casi un centenar de civiles kelpers. Los jóvenes realizaron un comunicado utilizando la radio del avión, cuyas palabras tuvieron amplia repercusión en la Argentina. «Operación Cóndor cumplida. Pasajeros, tripulantes y equipo sin novedad. Posición Puerto Rivero (islas Malvinas), autoridades inglesas nos consideran detenidos. Jefe de Policía e Infantería tomados como rehenes por nosotros hasta tanto gobernador inglés anule detención y reconozca que estamos en territorio argentino.» El radioaficionado Anthony Hardy reprodujo la noticia, y su señal fue captada en Trelew, Punta Arenas y Río Gallegos, retransmitiéndose a Buenos Aires. Por la tarde, los civiles e infantes de marina británicos trabajaban en la instalación de reflectores, altoparlantes con música marcial, y nidos de ametralladora en las inmediaciones del avión. En los siete jeep ubicados delante y detrás del avión se habían apostado policías, infantes y civiles armados; en lo alto de un cerro vecino se habían desplegado tres carpas de campaña con refuerzos militares. Por pedido expreso del líder del comando argentino, el padre Rodolfo Roel (de origen holandés), sacerdote católico de la isla, ofició una misa en castellano en el interior del fuselaje. Gracias a las gestiones del párroco, los tripulantes y pasajeros pudieron ser alojados en casas de familia de los isleños. A las 04:30 del día siguiente, el gobernador británico, Cosmo Dugal Patrick Thomas Haskard, emitió un comunicado en el que exigía la rendición incondicional del grupo. Afirmaba que los soldados y policías tenían órdenes de disparar. El comando argentino se negó a entregarse. A las 15:00 hubo otra gestión con ese mismo propósito, esta vez a cargo del padre Roel, que también tuvo resultado negativo. Desenlace[editar] Horas después se arribó a un pacto: los argentinos dejarían las armas en el avión, como nave argentina, y serían acogidos por la Iglesia católica, quedando a cargo del padre Roel. No hubo rendición, los cóndores marcharon a la iglesia con sus banderas argentinas consigo. A su regreso al continente, Cabo sintetizó así lo pactado: «Fui a Malvinas a reafirmar la soberanía nacional y quiero aclarar que en ningún momento me he entregado a las autoridades inglesas, sino que acepté el hospedaje de la Iglesia católica ofrecido a través del arzobispo de las islas Malvinas; que me consideré detenido por la autoridad argentina que allí reconocí en el comandante de Aerolíneas, entregándole al gobernador de Tierra del Fuego e Islas Malvinas, señor almirante Guzmán, las banderas argentinas que flamearon en tierra malvineña durante treinta y seis horas.» A las 17:00, los argentinos y el sacerdote salieron del fuselaje. Con el pabellón en brazos entonaron el Himno Nacional argentino, vigilados a 200 metros por los puestos de los militares británicos. Media hora más tarde entregaron las armas al comandante del Douglas DC-4, como había sido prometido. Pasaron casi 48 horas en la capilla de Puerto argentino. Rompiendo el pacto que tenían con Roel,[cita requerida] los británicos realizaron una requisa en el salón parroquial, y los «cóndores» decidieron que lo único que defenderían serían las banderas argentinas, por lo que Cabo, Giovenco, Rodríguez y Navarro envolvieron su pecho con ellas, bajo sus ropas. Afortunadamente los británicos, al ver la decisión de estos, no pretendieron apoderarse de dichas banderas.[cita requerida] A las 19:30 del 1 de octubre, todos fueron llevados hasta el barco argentino ARA Bahía Buen Suceso a bordo de una lancha carbonera británica. Dardo Cabo entregó las banderas argentinas al almirante José María Guzmán en una bolsa: «Señor gobernador de nuestras islas Malvinas, le entrego como máxima autoridad aquí de nuestra patria, estas siete banderas. Una de ellas flameó durante 36 horas en estas Islas y bajo su amparo se cantó por primera vez el Himno nacional.» El lunes 3 de octubre, a las 3 de la mañana, el ARA Bahía Buen Suceso atracó en el puerto de Ushuaia. Consecuencias legales[editar] El 22 de noviembre de 1966, los integrantes del grupo fueron procesados por el Juez Federal de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Dr. Lima, por los delitos de «privación de la libertad personal calificada» y «tenencia de armas de guerra». El secuestro de aviones no estaba contemplado en la legislación de la época. Fueron patrocinados por el abogado de la Confederación General del Trabajo y la Unión Obrera Metalúrgica Fernando Torres, el fueguino José Salomón, y otros profesionales. El procesamiento se refirió a los hechos ocurridos al desviar la nave aérea y no a lo ocurrido en Malvinas, que la justicia entendió que no constituía delito. Fueron condenados el 26 de junio de 1967. El 13 de octubre, la Cámara Federal de Bahía Blanca confirmó la sentencia, aunque hizo algunas modificaciones menores; por ejemplo, ordenó la devolución de las banderas a Cabo, su dueño, sosteniendo que: «Las banderas argentinas, por el hecho de haber tremolado sobre una porción irredenta de tierra de la Patria, no son ni pueden ser consideradas instrumento de delito. Por ello corresponde su oportuna devolución a quien ha demostrado actuar como su propietario.» La mayoría recuperó su libertad tras los nueve meses que llevó el proceso, con prisión preventiva, pero Dardo Cabo, Alejandro Giovenco y Juan Carlos Rodríguez debieron pasar tres años en prisión, debido a sus antecedentes judiciales. Más de diez años después y durante la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, el 6 de enero de 1977, Dardo Cabo, quien se encontraba detenido en La Plata por otra causa, fue asesinado junto con otras personas en un simulacro de fuga fraguado durante un traslado de detenidos, en una zona descampada del Parque Pereyra Iraola ubicado entre las ciudades de La Plata y Buenos Aires. Por su parte, Alejandro Giovenco, que se convirtió en uno de los «burócratas y pistoleros de extrema derecha que dirimían a balazos el contencioso ideológico con los bombos nuevos del peronismo»3 y dirigente de la CNU (Concentración Nacional Universitaria) —organización que luego colaborará con la dictadura cívico-militar y que se encontraba ligada con la Triple A— murió en plena Avenida Corrientes de Buenos Aires cuando le estalló una bomba que trasladaba en su portafolio, en 1974. Consecuencias políticas[editar] La acción conmocionó al gobierno de facto de Juan Carlos Onganía, que cumplía tres meses de mandato, especialmente porque en ese momento se encontraba de visita no oficial en el país el príncipe Felipe de Edimburgo, esposo de la reina Isabel II, como presidente de la Federación Ecuestre Internacional, con motivo del Campeonato Mundial de Hipismo que se estaba por realizar en la Argentina. El gobierno emitió el 29 de septiembre de 1966 un comunicado donde afirmaba que: La recuperación de las islas Malvinas no puede ser una excusa para facciosos. Las ciudades de Buenos Aires, La Plata y Córdoba, entre otras, fueron escenarios de numerosas manifestaciones populares donde se festejaba la acción del grupo de jóvenes. El Reino Unido decidió incrementar su fuerza militar en las islas: expandió el destacamento de Royal Marines desde seis integrantes a unos cuarenta.4 El incidente provocó comentarios en la prensa nacional e internacional.5 Homenajes[editar] Cristina Fernández luego de descubrir una de las banderas que flameó en el Operativo, en el Patio Islas Malvinas de la Casa Rosada. Existe un monumento en la Plaza San Martín de Ituzaingó, el primero que se construyó en el país como homenaje a los jóvenes nacionalistas. Existe una calle Dardo Cabo, en uno de los accesos a la Autopista de Oeste, en Ituzaingó, y una calle Operativo Cóndor en el Partido de Merlo. En el año 2006, en ocasión de los 40 años del Operativo Cóndor, se realizó una sesión especial de homenaje en el Senado de la Provincia de Buenos Aires donde se entregaron diplomas y medallas a los cóndores asistentes y familiares de los fallecidos. También en 2006 se aprobó una declaración de homenaje en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina. Se inauguraron vitrinas que contienen cada una de las siete banderas argentinas que flamearon en las islas durante el operativo: en el Salón de los Pasos Perdidos del Senado de la Nación, el patio Islas Malvinas de la Casa Rosada, en el Museo del Bicentenario, en la Basílica de Itatí, en la Basílica de Luján, en la antigua Escuela de Mecánica de la Armada, y la última en el mausoleo del expresidente Néstor Kirchner en el cementerio de Río Gallegos.6 El Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur, inaugurado en 2014 en Buenos Aires, posee el bar Puerto Rivero, por el nombre dado a Puerto Stanley en 1966 por el Operativo.7 En dicho museo se exhibe una instalación relacionada con el hecho histórico.8WIKIPEDIA

miércoles, 21 de septiembre de 2016

¿QUÉ ES LA COMPETITIVIDAD?


EL CONCEPTO DE COMPETITIVIDAD La competitividad es un concepto que no tiene límites precisos y se define en relación con otros conceptos. La definición operativa de competitividad depende del punto de referencia del análisis -nación, sector, firma-, del tipo de producto analizado -bienes básicos, productos diferenciados, cadenas productivas, etapas de producción- y del objetivo de la indagación -corto o largo plazo, explotación de mercados, reconversión, etcétera (Pineiro, 1993). Algunas definiciones de la firma o sector Significa la capacidad de las empresas de un país dado para diseñar, desarrollar, producir y colocar sus productos en el mercado internacional en medio de la competencia con empresas de otros países (Alic, 1997). La competitividad industrial es una medida de la capacidad inmediata y futura del sector industrial para diseñar, producir y vender bienes cuyos atributos logren formar un paquete más atractivo que el de productos similares ofrecidos por los competidores: el juez final es el mercado (European Management Forum, 1980). Es la capacidad de una industria o empresa para producir bienes con patrones de calidad específicos, utilizando más eficientemente recursos que empresas o industrias semejantes en el resto del mundo durante un cierto período de tiempo (Haguenauer, 1990). Algunas definiciones de la economía nacional Una economía es competitiva en la producción de un determinado bien cuando puede por lo menos igualar los patrones de eficiencia vigentes en el resto del mundo, en términos de la utilización de recursos y de la calidad del bien. Es la capacidad de responder ventajosamente en los mercados internacionales (Urrutia, 1994). La competitividad comercial es la capacidad de un país para competir eficazmente con la oferta extranjera de bienes y servicios en los mercados doméstico y extranjero (Ten K ate, 1995). Algunas definiciones que incorporan el nivel de vida Es el grado en que una nación puede, bajo condiciones de mercado libre, producir bienes y servicios que satisfagan los requerimientos de los mercados internacionales y, simultáneamente, mantener o expandir los ingresos reales de sus ciudadanos (President's commission on industrial competitiveness, 1985). La definición de competitividad de la Harvard Business School consiste en la habilidad de un país para crear, producir y distribuir productos o servicios en el mercado internacional, manteniendo ganancias crecientes de sus recursos. Grado por el cual un país en un mundo de competencia abierta, produce bienes y servicios que satisfacen las exigencias del mercado internacional y simultáneamente expande su PIB y su PIB per cápita al menos tan rápidamente como sus socios comerciales (Jones y Treece, 1988). De lo anterior se evidencia que para alcanzar una posición competitiva se requiere, entre otras cosas: la incorporación de progreso técnico, entendido como la capacidad de imitar, adaptar y desarrollar técnicas de producción de bienes y servicios antes inexistentes en una economía (Bejarano, 1995b) o de su mejoramiento; la diversificación de los productos exportables en condiciones de calidad y precio al menos equiparables a las de sus competidores; la adaptación a las nuevas condiciones de competencia en los mercados y la reconversión de sectores no competitivos. De otra parte, es necesario diferenciar dos tipos de competitividad. Una artificial, asociada con la depresión de la demanda interna y el aumento de la capacidad ociosa, con la explotación de recursos naturales abundantes y el aprovechamiento de mano de obra barata, con la presencia de subsidios a los precios de los factores, con la aplicación de políticas favorables a las exportaciones -manipulaciones de la tasa de cambio, subsidios a la actividad-, etcétera, que no es sostenible a largo plazo. Otra estructural que se sustenta en la capacidad de una economía para avanzar en su eficiencia y productividad, para diferenciar productos, incorporar innovaciones tecnológicas y mejorar la organización empresarial y los encadenamientos productivos. Esta última sí es perdurable a través del tiempo porque se sustenta en un mejoramiento de los patrones de productividad como base de una competitividad real.http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/economia/industrilatina/246.htm

domingo, 18 de septiembre de 2016

BIBLIOTECA ARGENTINA PARA CIEGOS


(De Ángel O. Prignano) Los primeros libros en sistema Braille que se conocieron en Buenos Aires fueron traídos en 1884. Se trató de un manual de geometría y otro de lecturas escolares enviados desde París por la señora Ana M. del Campillo de Perdriel, a la sazón presidenta de la Sociedad de Beneficencia. Fueron destinados a la Casa de Niños Expósitos para uso de los pupilos ciegos que allí se albergaban. Luego del traslado de esos niños al Asilo de Huérfanos situado en México 2650, a raíz de un brote de viruela, el director de esta institución, Pbro, Bernabé Ferreira, inauguró una sección especial para ellos. Este es el antecede más temprano de la actividad tiflológica en la República Argentina. A principios de 1887 llegó al país el maestro ciego Juan Lorenzo y González, oriundo de España. Traía su título de pedagogo obtenido en Santiago de Compostela y un firme deseo de crear una escuela especial para disminuidos visuales en nuestro medio. Sus deseos tuvieron éxito el 28 de mayo de ese mismo año, cuando la Sociedad de Beneficencia lo designó “profesor de la primera escuela para ciegos” con asiento en el Asilo de Huérfanos. Inició su tarea tres meses después, exactamente el 13 de agosto de ese año, poniendo su atención en la enseñanza de la lectura y la escritura, a lo que agregó algunas nociones de aritmética y manualidades para completar la instrucción elemental de los menores. Su labor, que se prolongó hasta 1892, es considerada el primer intento de enseñanza sistematizada del ciego. En ese mismo año fue reemplazado por otro ciego memorable, Francisco Gatti, educador napolitano dotado de una extensa cultura y eximio concertista de piano que había arribado a Buenos Aires dos años antes. Francisco Gatti propició la creación del “Instituto para Ciegos de ambos sexos”, que se inició en Independencia al 1800 en marzo de 1902 y luego paso a ocupar otras sedes. En 1906 se instaló en una casona que se levantaba en Provincias Unidas (hoy Juan B. Alberdi) 1356, donde funcionó por tres años. Allí se concretó su transformación en entidad pública nacional al crearse el “Instituto Nacional de Ciegos”, el 29 de septiembre de 1908. Al año siguiente se instaló en Rivadavia 6293, entre Donato Álvarez y Terrero, donde permaneció hasta 1939. En sus claustros enseñaron artistas de la talla de Bruno Bandini (violín y viola), Galvani Viccinelli (mandolín), Jesús González y Pascual de Rogatis (ambos en teoría y solfeo), Vicente Scaramuzza (piano), Manuel Posadas (violín), Américo Debiasse (violonchelo) y el compositor y profesor Carlos Pedrell (piano), formado en la Schola Cantorum de París. En 1911 hizo su aparición Julián Baquero, docente y violinista que no hacía mucho tiempo que había llegado al país. Baquero se acercó al Instituto y enseguida se dio cuenta de la necesidad de una biblioteca. Paralelamente, en agosto de 1913 se creaba la “Institución Argentina de Ciegos”, que en 1939 fue reemplazada por el “Patronato Nacional de Ciegos”. Julián Baquero, entre tanto, alrededor de 1915 participó en la creación de la primera institución privada de ciegos, la Asociación Luis Braille, que pretendió crear una escuela especial como contraparte de la existente, aunque no tuvo éxito y duró poco tiempo en actividad. Al año siguiente inició, junto a un grupo de jóvenes, la “Sociedad de Ciegos La Fraternal” que, en un principio, denominaron “La Fraternal, Sociedad de Ciegos para Ciegos”. Su fundación tuvo lugar en el “Comité Socialista de Flores”, calle Cnel. Ramón L. Falcón al 2500, aunque enseguida fijó su sede muy cerca de allí, en Camacuá 56. CREACIÓN DE LA BIBLIOTECA Corrían los primeros años de la década de 1920 cuando el mencionado Baquero y el Dr. Agustín C. Rebuffo se propusieron crear una entidad que pudiera poner el libro Braille a disposición del ciego. El 18 de septiembre de 1924, ambos se reunieron con Alberto Larrán de Vere y la señorita María C. Marchi -también ciega-, en la casa del Dr. Rebuffo, Rivadavia 1038, y fundaron la Biblioteca Argentina para Ciegos. La comisión organizadora fue presidida por el anfitrión e integrada por Larrán de Vere (secretario), la señorita Marchi (tesorera) y Julián Baquero (bibliotecario). Ese mismo día fueron considerados y aprobados los estatutos, y los nombrados se dieron a la tarea de conseguir los primeros fondos para que la flamante entidad se pusiera en funciones. Distintos artistas plásticos donaron sus obras entre ellos Raquel Forner, Pío Collivadino e Ítalo Botti, y la poeta ciega Vicenta Castro Cambón regaló 10 ejemplares de su libro “Rumores de mi noche”. El señor Larrán de Vere, por su parte, donó 1.000 alfabetos Braille para ser vendidos a beneficio de la Biblioteca. Al poco tiempo fue acuñado el lema de la institución: “Ayuda a todo ciego en toda forma”. Otras de las actividades iniciadas para promocionar las actividades de la nueva asociación fueron las conferencias emitidas a través de la onda de LOV Radio Brusa. Esto permitió suscribir numerosos socios protectores. La idea era difundir la obra de la Biblioteca y solicitar ayuda, sobre todo para la copia de libros en el sistema Braille. Dichas conferencias dieron sus frutos rápidamente con la inscripción de la primera copista voluntaria vidente, la señora María A. Álvarez de Ihlen, de la localidad bonaerense de Escobar, a la que luego se agregarían muchos colaboradores más. Durante ese verano se recibieron algunos libros en escritura Braille, la mayor parte impresos en Barcelona, y se tomó la decisión de buscar un local apropiado donde instalar la sede y la sala de lectura para acogerse a los beneficios que acordaba la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares. La tarea fue encomendada al señor Baquero, quien la tomó con la seriedad y responsabilidad que caracterizó todo su proceder dentro y fuera del ámbito tiflológico. De este modo, la institución se dispuso a iniciar su labor, que no sólo se restringió a la habilitación de un lugar para la lectura; con el correr de los meses fue ampliando su radio de acción para atender otras necesidades de los ciegos y sus familias. Una de sus mayores preocupaciones era la educación de los que perdían la vista después de la pubertad, que en esos años no estaba atendida por ningún organismo oficial. El Instituto Nacional de Ciegos sólo se ocupaba de los niños. Se pensó, entonces, que una buena solución sería habilitar una escuela de reeducación para adultos. Le cupo al doctor Rebuffo gestionar su instalación en uno de los pabellones del Patronato de la Infancia, cuyo cuerpo médico dirigía. A todo esto, ya se apuraban los trámites para inaugurar el local de la biblioteca. Para ello se había alquilado una propiedad en el barrio de Flores. El señor Baquero fue autorizado para restaurarlo y ponerlo en condiciones. Adquirió seis sillas y el Dr. Rebuffo donó una alfombra, una pantalla de iluminación y dos placas, una de bronce con el nombre de la institución y otra esmaltada con el horario de atención para ser amuradas en el frente del edificio. En noviembre de 1925 se recibió la notificación de que la Comisión Protectora de Biblioteca Populares se hacía cargo del 50% de los gastos de la nueva institución. La buena nueva no podía haber llegado más oportunamente para ese grupo de esforzados pioneros, que así veían cumplido sus sueños y renovaban la esperanza de que la Biblioteca comenzara a cumplir su cometido de inmediato a partir de su apertura en el barrio de Flores. INAUGURACIÓN DEL LOCAL El 13 de diciembre de 1925, la Biblioteca Argentina para Ciegos inauguró un modesto local en Pedernera 210. El frente del edificio no tenía ostentaciones: paredes despojadas de ornamentos, una sencilla puerta de entrada de madera de doble hoja con paneles de vidrio y las chapas donadas por el Dr. Rebuffo amuradas junto al número de la casa. En la ocasión fue organizado un acto de carácter popular. El día anterior había tenido lugar una gran fiesta en el Salón Príncipe George, de Sarmiento 1230. Tan modesto era el edificio de Flores que, a las 48 horas de inaugurado, el diario Crítica se manifestaba en los siguientes términos: “El local que actualmente ocupa es lamentable y requiere el apoyo oficial o particular que lo provea de una sede adecuada a sus altos propósitos”. Seis meses después se trasladó a un lugar más cómodo a escasas tres cuadras del que dejaba, en Pedernera 502. Quedó habilitado el 13 de junio de 1926. La poeta Vicenta Castro Cambón se hizo cargo de una importante labor cuando comenzó a atender la reeducación de los ciegos que se acercaban a la institución. Su labor en la enseñanza de la lectura y escritura Braille se constituyó en una contribución de enorme importancia, sobre todo para los niños. Otra gran colaboradora fue la señora Gisberta S. de Kurt, quien en ese mismo mes fue nombrada presidenta de la Comisión Honoraria de Damas. Al propio tiempo, los directivos entendieron que los concursos de copistas eran una buena forma de promocionar la tarea de trasladar los libros de la literatura universal al sistema Braille. Esta tarea resultaba de fundamental importancia para que pudieran ingresar nuevos volúmenes. Se previó premiar a los ganadores con medallas. En dicho sentido, merecen citarse los importantes aportes de varias instituciones, como la Ayuda Social del Consejo Nacional de Mujeres, el Club Argentino de Mujeres y las asociaciones de ex alumnas de las escuelas normales números 3, 8 y 9 de la Capital, que colaboraron intensamente en la copia de libros en Braille. Aquellos mismos directivos también se propusieron irradiar periódicamente una audición por la onda de LOY Radio Nacional, emisora que había iniciado sus transmisiones en 1924 desde el mismo barrio de Flores (Boyacá 472) y que luego se denominó Radio Belgrano. La primera de esas audiciones tuvo lugar el 3 de febrero de 1926, a las 21, y consistió en un concierto de piano, violín, canto, guitarra y recitado a cargo de ejecutantes ciegos. En abril del mismo año se creó la Comisión Auxiliar de Damas presidida por la fundadora, señorita Marchi, y poco tiempo después se constituyeron otras similares en toda la república. También siguieron las conferencias por Radio Brusa y Radio Nacional, como así también las donaciones. En 1926 llegaron de Alemania las primeras 100 pizarras para copia de libros. Además se hicieron otras adquisiciones: un piano Rönisch en la casa Breyer Hnos., por el que se pagaron 2.800 pesos, un mimeógrafo ($ 556) y una máquina de cortar cartón marca Krause ($ 560). La fábrica Fénix, de la ciudad de Campana, continuó sus importantísima donaciones de papel manila. En 1927 dieron comienzo las clases de escritura en relieve a los ciegos hospitalizados en los establecimientos dependientes de la Asistencia Pública. La tarea fue iniciada por la señorita María C. Marchi en el hospital Alvear. Dos años después, la institución tenía a su cargo niños privados de la vista que se educaban en el Instituto Nacional de Ciegos. Al poco tiempo, el señor Luis Andrés Rosa se hizo cargo de la secretaría y tuvo actuación preponderante en el desenvolvimiento de la Biblioteca. La gran actividad que desplegó durante su gestión, que finalizó el 31 de mayo de 1929 cuando se le aceptó su renuncia por razones familiares, otorgó nuevos bríos a la entidad. Paralelamente se reconoció la intensa labor del fundador Julián Baquero, quien fue designado Jefe de Imprenta y Bibliotecario con un sueldo de $ 150 mensuales. Ocupó parte de la flamante sede con su familia, aunque poco tiempo después la dejó para mudarse a una casa más cómoda. Fue entonces que se le concedió el uso de una de las habitaciones altas a la señorita Delia Cáceres, empleada ciega que de esta forma se convirtió en casera. Mientras todo esto ocurría, hubo tiempo para la creación de varios talleres. Uno de ellos era el de tejido manual, de donde salían bellas piezas que a menudo se rifaban a beneficio de la institución. Ello posibilitaba comprar juegos, relojes y metros para ciegos traídos desde Alemania. LA IMPRENTA Los primeros contactos dirigidos a la compra de una imprenta Braille fueron con la firma Curt Berger y se esperaba traerla de Alemania. Sin embargo, luego de varios intentos fallidos fue adquirida en los Estados Unidos e instalada en la sede de la calle Pedernera. Poco tiempo después se conformó un consejo editorial para atender la edición e impresión de los materiales de lectura necesarios a los socios. Allí se imprimió el primer número de la revista de la entidad, que fue puesta en manos de sus asociados unos días antes de la inauguración oficial de la imprenta. Dicha ceremonia tuvo lugar el 28 de octubre de 1927, oportunidad en que hablaron el presidente, Dr. Rebuffo, y el bibliotecario, Sr. Baquero. A continuación fue servido un sencillo lunch entre la concurrencia. Fue la primera imprenta en relieve de propiedad particular de América Latina. De allí salieron infinidad de libros de texto y literatura en general, partituras musicales, folletos, etc. Su entrada en funcionamiento pleno permitió el préstamo de libros a ciegos residentes en Uruguay, Brasil, Colombia y Chile. LAS REVISTAS El primer acto del consejo editorial antes mencionado fue poner a consideración de la comisión directiva la publicación de una revista mensual en Braille, titulada “Hacia la luz”, con no menos de 60 páginas dedicadas a las artes, ciencias, literatura, tiflología, informaciones, etc. Todo ello fue aprobado, fijándose el precio de la suscripción y el mes de su aparición. El primer número salió el 1° de octubre de 1927 e incluyó excelente material de lectura sobre los temas acordados. Enseguida se decidió editarla “en negro” para permitir su lectura a todos aquellos que se interesaran en su contenido. Como dato curiosos digamos que la expresión “en negro” ha sido olvidada con el correr del tiempo; hoy es corriente decir “en tinta” cuando debe diferenciarse a las publicaciones impresas de las ediciones en relieve. Más adelante se transformó en una publicación de aparición quincenal. A esta primera publicación, luego se agregaron otras dos: “Burbujas”, dedicada a los lectores infantiles, y “Con fundamento”, especialmente escrita para los jóvenes. Otra más de características distintas fue la revista parlante “La rosa blanca”, editada en casetes magnetofónicos. HACIA EL EDIFICIO PROPIO Llegó un momento en que la sede de Flores resultaba pequeña para atender los requerimientos de los socios. El material de lectura era cada vez más voluminoso y no había espacio suficiente para acomodarlo. El trabajo de la imprenta se multiplicaba en las mismas proporciones. Otro tanto ocurría con los distintos talleres que funcionaban a pleno. También aumentaba el número de quienes tomaban clases de escritura Braille. Debió pensarse, entonces, en la posibilidad de mudarla a un local con mayores comodidades. Y si era posible, construir el edificio propio con el que todos soñaban. Así fue como el presidente Dr. Rebuffo dio los primeros pasos en dicho sentido. En reunión de comisión directiva del 7 de noviembre de 1927, informó haber celebrado, junto al secretario Luis A. Rosa, un contrato para la adquisición de un lote de terreno situado en Medrano 46, esquina calle sin nombre (hoy Lezica), para destinarlo a la construcción del edificio. La comisión directiva aprobó la compra por unanimidad y convocó a Asamblea Extraordinaria para ratificar el convenio. Además resolvió que se hicieran las primeras averiguaciones sobre el probable costo de construcción del edificio. El proyecto contó con el asentimiento de todos y fue apoyado materialmente desde un principio, tanto por los socios más humildes que aportaban lo que podían como por distinguidas familias que se hacían presentes con dinero en efectivo. Paralelamente continuaron organizándose festivales artísticos que aportaban buenos fondos a las arcas de la institución. Además llegaron $ 5.000 de un subsidio otorgado por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y se hicieron suscripciones de acciones. Después de un intento fallido con otro profesional, se celebró un contrato con el señor Cayetano Profeta y el ingeniero César B. Pertierra para la construcción de un edificio que debía contar con garaje, planta baja, planta alta y seis pisos superiores, estos últimos para departamentos en alquiler. El plazo de entrega fue estipulado en doce meses; a partir de entonces el constructor se reservaba el derecho de explotación de los seis pisos superiores por 28 años. El resto quedaba para uso de la Biblioteca, que recién tomaría posesión efectiva de los departamentos después de dicho lapso. La Asamblea Extraordinaria celebrada el 13 de enero de 1929 aprobó el contrato y más adelante se obtuvo un préstamo del Banco Hipotecario Nacional por 165.000 pesos, aporte que la BAC debía realizar de acuerdo con las cláusulas del convenio. La necesidad de más fondos para aplicarlos a la obra, sin embargo, hizo que nuevamente se recurriera a las rifas y actos benéficos para recaudarlos. Por fin se llegó al 11 de noviembre de 1929, día en que se colocó la piedra fundamental del edificio. Actuaron como padrinos de la ceremonia el presidente de la institución, Dr. Agustín Rebuffo, y el vicario general de la Armada, monseñor Dionisio R. Napal. Las madrinas fueron María C. Marchi y María Esther Huergo Capdevila. No obstante el plazo estipulado por contrato, el edificio quedó concluido en Lezica 3923 (hoy 3909), después de tres años de trabajo. La mudanza desde Flores a Almagro dio comienzo en la primera semana de noviembre de 1932 y el 10 de ese mes quedó terminada, día en que se realizó la primera reunión de comisión directiva en el nuevo edificio. INAUGURACIÓN OFICIO DE LA SEDE PROPIA Los actos para dejarla inaugurada oficialmente se prolongaron por toda una semana y dieron comienzo el 24 de junio de 1933. Por la mañana, la comisión directiva en pleno y numerosos invitados especiales rindieron homenaje a Vicenta Castro Cambón en el cementerio de Morón. La ceremonia central tuvo como escenario el gran salón de actos del nuevo edificio y contó con la presencia del edecán del Presidente de la Nación, capitán de fragata Juan P. Rosas, y representantes de diversas instituciones gubernamentales y del ámbito privado. A las 15 de aquel día, el obispo de Temnos, monseñor Miguel de Andrea, bendijo las instalaciones y luego se refirió al acontecimiento “celebrando la obra realizada en favor de los ciegos”. A continuación, el Dr. Rebuffo, tuvo a su cargo reseñar la labor cumplida por los asociados y los esfuerzos que dieron como resultado la construcción de la sede propia. Luego fue escenificado un programa musical y de declamación especialmente preparado para la ocasión, en el que participaron socios y artistas ciegos. Después de concluidas estas ceremonias, quedó abierta una exposición y venta de trabajos de aguja y labores realizados por ciegas, muestra que se prolongó hasta el 30 de aquel mes. Gran cantidad de público acompañó la reunión y aplaudió cálidamente las sucesivas instancias de aquella jornada inaugural. Los festejos continuaron hasta el 1° de julio siguiente, día en que se llevó a cabo una gran fiesta en el teatro Cervantes en honor de los socios, copistas y demás colaboradores de la institución. Para entonces, la entidad ya contaba con alrededor de 5.000 volúmenes de obras famosas que prestaba a sus socios en cualquier punto del país, época en que comenzó una etapa de grandes realizaciones. Cobraron importancia los talleres de distintas disciplinas y otras actividades artísticas, sociales y culturales. La imprenta incrementó sus publicaciones, se creó una caja de préstamos para ayuda de los asociados y se intensificaron las gestiones para que ciegos sin recursos pudieran obtener puestos de venta de cigarrillos y golosinas en reparticiones públicas, bancos estatales, estaciones de subte, etc. Los sucesivos lanzamientos del libro parlante y la revista parlante “La rosa blanca”, editados en casetes, se adscribieron a la idea de facilitar la lectura de las obras maestras universales a quienes, por distintas causas, les representa una dificultad acceder a las versiones Braille de dichos libros. De este modo, la Biblioteca Argentina para Ciegos fue hilvanado su historia más reciente, siempre detrás del lema original de la institución: “Ayuda a todo ciego en toda forma”. _____http://serdebuenosayres.blogspot.com.ar/2011/06/biblioteca-argentina-para-ciegos-sus.html

jueves, 15 de septiembre de 2016

Foro de Inversión y Negocios de Argentina 2016 - Día 1 AM

Foro de Inversión y Negocios de Argentina 2016 - Día 1 PM

Foro de Inversión y Negocios de Argentina 2016

Foro de Inversión y Negocios de Argentina 2016 - Día 3 AM

Adiós al mini Davos


- Mariano Mayer, secretario de Emprendedores y Pymes, hablará sobre tecnología. Adiós al mini Davos: ministros y Macri le dan cierre al foro de inversiones Disertarán Cabrera y Barañao, entre otros. También habrá conferencias sobre capital de riesgo en Argentina, nuevos talentos y la inversión de nacional al mundo. 06:25 hs. Jueves 15 de Septiembre de 2016 Modo de Lectura Después de dos días de intensa actividad en el Centro Cultural Kirchner, el Foro de Inversiones y Negocios se despide hoy con un saldo de contactos positivos, en lo que fuera una vidriera de las posibilidades del país frente a los inversores extranjeros. A las 9.30, los ministros de Producción, Francisco Cabrera, y de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, disertarán sobre cómo la Argentina está acortando la brecha entre ciencia y producción, siguiendo el ejemplo de las economías más innovadoras del mundo. Cabrera disertará sobre cómo se está acortando brecha entre ciencia y producción. Luego de una serie de conferencias sobre innovación y visiones de ecosistemas de innovación, el subsecretario de Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Jorge Aguado, y el secretario de Emprendedores y Pymes, Mariano Mayer, hablarán sobre el funcionamiento de las políticas, aportando una mirada a la manera en que los diferentes ministerios están generando el ecosistema de innovación de Argentina.
-Cabrera disertará sobre cómo se está acortando brecha entre ciencia y producción. Mariano Mayer, secretario de Emprendedores y Pymes, hablará sobre tecnología. Más tarde, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Santa Fe, Eduardo Matozo; el ministro de Ciencia y Tecnología bonaerense, Jorge Elustondo; el ministro de Ciencia y Tecnología de Córdoba, Walter Robledo y el ministro de Modernización, Andrés Freire, se referirán, en distintos turnos y horarios, a la innovación para la transformación de las regiones de Argentina. Andrés Freire, ministro de Modernización. En el medio, habrá un plenario sobre cómo las restricciones estimulan la innovación; otro sobre capital de riesgo en Argentina y uno más sobre los nuevos talentos y la inversión de Argentina al mundo, entre otros. Mauricio Macri cerrará el evento. Por último, el presidente Mauricio Macri tendrá a su cargo la sesión de cierre, seguramente con la satisfacción por la repercusión que tuvo el foro.http://www.bigbangnews.com/politica/Adios-al-mini-Davos-ministros-y-Macri-le-dan-cierre-al-foro-de-inversiones-20160914-0056.html

miércoles, 14 de septiembre de 2016

El presidente Mauricio Macri abrió el Foro de Inversión y Negocios de Ar...

La vicepresidenta Gabriela Michetti expuso en el Foro de Inversión y Neg...

El ministro Alfonso Prat Gay expuso en el Foro de Inversión y Negocios d...

El Jefe de Gabinete cerró la segunda jornada del Foro de Inversiones y N...

La influencia global de la Argentina

La riqueza de la Argentina Federal

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martes, 13 de septiembre de 2016

CAPÍTULO CINCO "EL CHICO Y EL COCODRILO" FIN


Puedes comértelo -sentenció el asno. -¡Ah! -exclamó Bambo-. No pienso dejarte libre, no hay nada que te pueda salvar. Pero antes de que pudiera comérselo, un conejo pasó corriendo hacia el río. -Contemos también nuestra historia al conejo -suplicó de nuevo el muchacho. -¡Chico! Tengo hambre y empiezo a estar aburrido de este juego -exclamó el cocodrilo. -¡Oh! ¡Por favor! Sólo una vez más -insistió el chico. -De acuerdo, pero el conejo va a ser el último al que vamos a consultar. Cuando el conejo hubo bebido hasta tener lleno su estómago, los miró y les preguntó qué ocurría. El cocodrilo le contó lo que venía al caso. El chico empezó a contar sus razones, pero el conejo de repente lo interrumpió. -¡Cállate! He oído hablar de ti. Todo el mundo aquí sabe lo testarudo que eres. Que hable primero el cocodrilo. En medio de las explicaciones se giró hacia el cocodrilo y le dijo: -Perdona. Mis orejas son muy grandes pero no oigo muy bien. ¿Podrías acercarte a mí un poco más? El cocodrilo y el chico se acercaron al conejo. El nivel del agua bajó hasta el pecho del muchacho. El cocodrilo volvió a contar su historia y cuando terminó, el conejo dijo: -Cocodrilo, aún no puedo oírte. Por favor acércate hasta la orilla. No te preocupes, es seguro. No veo ninguna posibilidad de que este chico pueda escapar de ti. El chico y el cocodrilo así lo hicieron. -Ahora -dijo el conejo- podrían contarme una vez más sus historias. El cocodrilo explicó su versión y después dejó que el muchacho contara la suya. Cuando terminaron el conejo dijo. -Chico, eres un mentiroso. Eres tan pequeño y el cocodrilo tan grande que no hay ninguna posibilidad de que puedas cargar con el cocodrilo desde la colina hasta aquí. Si esto es posible , déjame ver cómo lo haces. El cocodrilo desconfiaba, pero el conejo lo calmó: -Acérquense y salgan del agua, te prometo que pronto vas a comértelo. El chico cogió dos largos palos, puso al cocodrilo encima de uno de ellos y el otro sobre su lomo. Después lo ató desde la cabeza hasta la cola. ¡El cocodrilo estaba atrapado! No podía moverse. Entonces el conejo preguntó al muchacho: -¿Le gusta la carne de cocodrilo a tu gente? -Es la única carne que les gusta. -Bien, entonces aquí tienes tu presa -dijo el conejo. El chico cargó con el cocodrilo y lo llevó hasta su casa. Mientras tanto el cocodrilo cantaba: Oh, tengo miedo al chico tengo miedo al chico. Tengo miedo porque me comerá. Cuando su gente lo vio llegar con el cocodrilo atado entre dos palos, empezaron a gritar: -¡Miren!¡Nuestro muchacho se fue a buscar leña y trae un cocodrilo! -Esto no es todo -dijo el chico- también hay un conejo entre los matorrales. Tenemos que ir a cazarlo. Todos los niños siguieron al chico y llevaron a sus perros. El conejo, al oír tanto ruido, se dijo: "Debo marcharme de este lugar y ocultarme, los humanos son los seres más ingratos que existen". Los niños lo buscaron por todas partes pero no lo pudieron encontrar. Cuando finalmente desistieron y estaban volviendo a casa, el conejo llamó al muchacho y le dijo. -Lo que dijeron el árbol, la vaca y el asno sobre los seres humanos es totalmente cierto. Fui yo, el conejo, quien te salvó la vida, y ahora tú quieres comerme del mismo modo como el cocodrilo quería comerte. No quiero saber nada de ti. Se dice que por esta razón los conejos corren tan rápido cuando ven a un ser humano. Antes de que esto sucediera, si alguien se perdía en la selva, un conejo siempre salía para indicarle el camino de regreso.FIN http://genialab.blogia.com/

domingo, 11 de septiembre de 2016

Himno a Sarmiento - Anthem to Sarmiento

¿POR QUÉ IDEAS HA SIDO CUESTIONADO SARMIENTO?


José Luis Gómez-Martínez "SARMIENTO Y EL DESARRAIGO IBEROAMERICANO: REFLEXIONES ANTE UNA ACTITUD" El pensamiento iberoamericano, desde la época colonial, se caracteriza por manifestarse en dos direcciones precisas que le proporcionan un tono peculiar: A) Se pretende, por una parte, que Iberoamérica, en lo cultural, sea extensión de Europa. B) Por otra parte, existe toda una línea de pensamiento original que formula y proyecta su independencia cultural. Si esta segunda dirección queda caracterizada en el siglo XIX a través del pensamiento de Bolívar, Bello y Martí entre otros, la primera tuvo su representante más destacado en la persona y obra de Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888). Y aunque desde la perspectiva del siglo XX consideramos también el pensamiento de Bolívar, Bello y Martí como la aportación iberoamericana más significativa en la todavía inconclusa lucha en pro de una independencia cultural, la realidad histórica del siglo XIX siguió, sin embargo, una trayectoria muy distinta. Fue precisamente la postura desarraigada de pensadores como Sarmiento la que triunfó en su época y el espíritu de sus prejuicios el que todavía domina hoy como base de los valores de la sociedad iberoamericana. Sarmiento, escritor de una fecundidad extraordinaria y hombre de acción por excelencia, ejemplifica en su persona y en su obra las vicisitudes del desarrollo del pueblo iberoamericano. Su obra escrita, que cubre un periodo de casi cincuenta años (1839-1888), es también un manifiesto de las posiciones ideológicas que modelaron el desarrollo argentino, iberoamericano, durante el siglo XIX. Sarmiento mismo partía de la convicción de que "un hombre no es el autor del giro que toman sus ideas. Estas le vienen de la sociedad; y cuando más el autor logra darles forma sensible y enunciarlas" (xxxvii, 323).1 No obstante, aun cuando su obra se encuentra en efecto enraizada en las circunstancias de su tierra, desde sus primeros escritos se propuso ver lo iberoamericano en función de lo europeo, de lo anglo-sajón. De ahí su lema: "Adquirid ideas de donde quiera que vengan, nutrid vuestro espíritu con las manifestaciones del pensamiento de los grandes luminares de la época; y cuando sintáis que vuestro pensamiento a su vez se despierta [es decir, cuando ya se tiene una idea de la "realidad" basada en ese pensamiento ajeno], echad miradas observadoras sobre vuestra patria, sobre el pueblo, las costumbres, las instituciones, las necesidades actuales, y en seguida escribid con amor, con corazón, lo que se os alcance, lo que se os antoje, que eso será bueno en el fondo" (i, 230). Así sucede, en efecto, con su obra; los escritos de Sarmiento coinciden, en su ideología y en su contenido, con el desarrollo del pensamiento iberoamericano de mediados a finales del siglo XIX. En este estudio me propongo ejemplificar con su obra las razones internas que hacen posible dicho desarrollo, y cuyas tres etapas primordiales pueden muy bien estudiarse a través de tres libros claves de Sarmiento: 1. Civilización y barbarie (1845); 2. Argirópolis (1850); 3. Conflicto y armonías de las razas en América (1883-1888). 1. El fracaso inicial y búsqueda de sus causas En breves trazos esquemáticos, el desarrollo del pensamiento y de los pueblos iberoamericanos durante el siglo XIX puede resumirse del siguiente modo: La opresión económica y desconcierto político a finales del siglo XVIII, junto a las ideas de la Ilustración y de la Revolución Francesa, motivaron a una minoría criolla a luchar por la independencia política de Iberoamérica; y una vez conseguida ésta a iniciar el proyecto de crear países democráticos. Ante el fracaso de estos primeros intentos basados más en un idealismo utópico de formar sociedades perfectas, que en un análisis de las circunstancias de los pueblos que se constituían, se inicia a partir de la década de los cuarenta una reflexión en torno a sus causas y se pone de relieve la necesidad de un proceso previo de meditación sobre las propias circunstancias. De la imitación francesa se pasa ahora a la admiración del mundo anglo-sajón y de ahí al deseo de emular el proceso seguido en los Estados Unidos. El fracaso mismo se justifica primero por la mentalidad colonial de la herencia española y, en el último tercio del siglo, por el mestizaje racial y condiciones de inferioridad de la raza latina. Para la década de los cuarenta, fecha en que Sarmiento hace su entrada en el mundo literario y socio-político del Cono Sur, parece, pues, como si todo se hubiera malogrado. Una vez conseguida la independencia política, se desencadena por todos los países recién independizados, en forma más o menos violenta, una prolongada lucha civil. Los iberoamericanos se fueron dividiendo en dos grupos que se negaban mutuamente, cerrando toda posibilidad de diálogo. Así aparecen en Argentina los unitarios contra los federales; en Chile los pipiolos contra los pelucones; en México, Colombia y otros países los federales contra los centralistas. El resultado fue la creación de dictaduras para imponer una de las posiciones, y que se justificaban por la actitud paternalista de que el pueblo era todavía niño y necesitaba de guía para gobernarse. De este modo surgen Juan Manuel de Rosas en la Argentina; José Gaspar Rodríguez Francia en Paraguay; en Venezuela, José Antonio Páez; en México, Antonio López de Santa Anna; en Bolivia, en fin, las dictaduras se suceden durante todo el siglo. Era una lucha entre los partidarios de mantener el pasado y los que se llamaban progresistas y creían mirar hacia el futuro; conservadores contra liberales. A los conservadores se les acusaba de pretender retroceder, mientras que los liberales rechazaban cualquier vestigio de la época colonial. En Argentina, Sarmiento lo presenta como una lucha entre la civilización y la barbarie. En Chile, Bilbao lo ve en términos de liberalismo contra catolicismo. En México, José María Luis Mora lo interpreta en términos de progreso contra retroceso. Es decir, o se aceptaba el pasado sin posibilidad de cambio o se rechazaba en su totalidad en nombre del progreso. Como parte de este contexto histórico, y desde su exilio en Chile, publicó Sarmiento, en 1845, Civilización y barbarie. Presenta aquí en términos de una dicotomía irreductible las fuerzas en pugna: "Había antes de 1810 en la República Argentina dos sociedades distintas, rivales e incompatibles; dos civilizaciones diversas; la una española, europea, civilizada; y la otra bárbara, americana, casi indígena; y la revolución de las ciudades [es decir, de la minoría ilustrada que dirigió la lucha por la independencia] sólo iba a servir de causa, de móvil, para que estas dos maneras distintas de ser de un pueblo, se pusiesen en presencia una de otra, se acometiesen, y después de largos años de lucha, la una absorviese la otra" (vii, 55-56). La barbarie, según Sarmiento, triunfaba sobre la civilización. El fracaso inicial imponía la reflexión y el análisis de las circunstancias que lo hicieron posible. En esta primera fase de su pensamiento, Sarmiento cree encontrar las causas en la influencia telúrica y los hábitos que ella crea, en las tradiciones españolas y en la conciencia nacional que había dejado la Inquisición y la mentalidad feudal. Sarmiento está de acuerdo en que "el carácter, objeto y fin de la revolución [fueron] en toda la América los mismos, nacidos del mismo origen; ... el movimiento de las ideas europeas" (vii, 56-57). Se pretendió traer, nos dice, "la Europa" y "vaciarla de golpe en la América y realizar en diez años la obra que antes necesitara el transcurso de siglos" (vii, 105). Y aunque reconoce que las nuevas ideas, inteligibles únicamente para una minoría, eran extrañas al pueblo, asegura que "el proyecto no era quimérico" (vii, 105). Fracasó, según él, porque los líderes intelectuales de la revolución carecían "de sentido práctico" (vii, 107), para comprender que el pueblo no estaba preparado. Y en el choque de fuerzas, "la una civilizada, constitucional, europea; la otra bárbara, arbitraria, americana" (vii, 110), los ideales fueron derrotados. Sarmiento no se plantea el significado implícito en el hecho de que los ideales utópicos revolucionarios no hubieran podido arraigar, de que, en sus palabras, lo americano hubieran derrotado a lo europeo. Al profundizar en la circunstancia argentina, descubrió, naturalmente, elementos esenciales de su funcionar y la necesidad de que el pueblo sienta unos ideales como condición previa para que estos triunfen en la esfera de las realizaciones prácticas. Pero en el momento de proponer soluciones no creyó necesario ajustar los proyectos al pueblo; era éste el que había que transformar. En Civilización y barbarie su objetivo es el de definir las fuerzas que por entonces parecían imponerse; el triunfo de lo americano, del campo sobre la ciudad; todo ello encarnado en Facundo, en Rosas, cuyas acciones ahogaban, según Sarmiento, los ideales reformistas. En Facundo Quiroga "no veo," nos dice, "un caudillo simplemente, sino una manifestación de la vida argentina tal como la han hecho la colonización y las peculiaridades del terreno" (vii, 14). Es precisamente esta expresión de lo argentino, de lo iberoamericano, combinación de elementos autóctonos e hispánicos, y que se resiste a la imitación de formas extrañas, el obstáculo que, según Sarmiento, impide el progreso. Por ello exclamará ante las acciones de Rosas que él considera como epítome de barbarie: "¡No os riais, pues, pueblos hispano-americanos, al ver tanta degradación! ¡Mirad que sois españoles y la inquisición educó así a la España! Esta enfermedad la traemos en la sangre. ¡Cuidado, pues!" (vii, 118). Los conceptos de civilización y barbarie van adquiriendo de este modo precisión. Poco a poco se establecen los parámetros que los definen. Si Córdoba, cuyo "espíritu hasta 1829 es monacal y escolástico" (vii, 99), representa lo hispano, lo americano, "Buenos Aires se cree una continuación de la Europa, y si no confiesa francamente que es francesa y norte-americana en su espíritu y tendencias, niega su origen español" (vii, 103). La civilización, para Sarmiento, se da en la medida en que se acentúa el proceso de "desespañolización" en favor de una "europeización." Lo americano debe ceder ante lo europeo. Pero el desarraigo cultural de Sarmiento llega a niveles tan irreales, que es preciso hacer uso de la ingenuidad simplista de algunas de sus afirmaciones para arribar al sentido inequívoco de su contenido. Sírvanos de ejemplo la siguiente cita donde acusa a Rosas de fomentar en el pueblo "sin embozo," un sentimiento de orgullo en lo americano: "Todo lo que de bárbaros tenemos, todo lo que nos separa de la Europa culta, se mostró desde entonces en la República Argentina organizado en sistema, y dispuesto a formar de nosotros una entidad aparte de los pueblos de procedencia europea. A la par de la destrucción de todas las instituciones que nos esforzamos por todas partes en copiar a la Europa, iba la persecución al frac, a la moda, a las patillas, a los peales del calzón, a la forma del cuello del chaleco, y al peinado que traía el figurín; y a estas exterioridades europeas, se sustituía el pantalón ancho y suelto, el chaleco colorado, la chaqueta corta, el poncho, como trajes nacionales, eminentemente americanos" (vii, 225); he ahí, según Sarmiento, la barbarie de Rosas.
La interiorización en la circunstancia argentina que representa Civilización y barbarie consiguió desentrañar acertadamente algunos aspectos de su constitución. Sarmiento supo identificar las dos fuerzas antagónicas que pugnaban por dirigir el país, y que con mayor o menor consistencia se duplicaban en los demás pueblos iberoamericanos. Descubrió también el desconocimiento mutuo entre ambas y una diferencia aparente en sus objetivos que él juzgó de radical incompatibilidad y que resume en las siguientes palabras: "En la República Argentina se ven a un tiempo dos civilizaciones distintas en un mismo suelo: una naciente que sin conocimiento de lo que tiene sobre su cabeza, está remedando los esfuerzos ingenuos y populares de la Edad Media; otra que sin cuidarse de lo que tiene a sus pies, intenta realizar los últimos resultados de la civilización europea" (vii, 47). Esa "civilización," minoría intelectual, que no se cuidaba, que desconocía "lo que tenía a sus pies," es decir, el pueblo que había de gobernar, fue la de los teóricos de la independencia; por ello su malogro. Ahora, Sarmiento reconoce las causas del fracaso, pero imbuído en el pensamiento europeo y deslumbrado por el modelo anglo-sajón que se erigía poderoso en el éxito de los Estados Unidos, propone de nuevo la imitación. No obstante, la experiencia de la frustración del primer intento le fuerza a contar con el pueblo. El modelo va a ser los Estados Unidos, pero para coronar el esfuerzo con éxito es necesario que el pueblo argentino, el iberoamericano, como sucede con el pueblo de los Estados Unidos, sienta en sí los fundamentos del nuevo sistema. El modelo era para Sarmiento perfecto, acabado, y la imitación debía ser la más próxima posible; era el pueblo el que debía transformarse, el que necesitaba adquirir las "cualidades" del pueblo estadounidense. Inicia de este modo su lucha en dos frentes: a) por una parte, influye en la minoría culta que rige los destinos de Argentina, para que adopte las instituciones y la constitución de los Estados Unidos; para este fin escribió en 1850 Argirópolis, y en 1853 Comentarios de la Constitución de la Confederación Argentina. b) Por otra parte, promueve una campaña en pro de la educación popular que hiciera "dignos" a los argentinos de las nuevas instituciones socio-políticas y de la nueva constitución; a este propósito dedicó en 1849 su estudio De la educación popular y en 1853, Educación común.http://www.ensayistas.org/jlgomez/estudios/sarmiento.htm

SARMIENTO Y SU PRIMERA ESCUELA


Sarmiento construyó la primera escuela en San Francisco del Monte de Oro Publicado el 15 septiembre del 2012 El 11 de setiembre de 2012, se festejó el Día del Maestro en el Solar Histórico de la localidad de San Francisco del Monte de Oro, cuna de la educación pública. El Gobierno de la provincia de San Luis, a través del Ministerio de Educación, celebró la fecha que conmemora la muerte del Gran Maestro sanjuanino en 1888. En esta localidad, Sarmiento fundó la primera escuela. El acto central recordó al humilde hombre que llegó a ser Presidente de todos los argentinos. Controvertido, estudioso, visionario, Sarmiento imaginó y deseó por sobre todas las cosas el progreso de su patria. Hijo de doña Paula Albarracín y de don José Clemente Sarmiento, aprendió a leer de corrido a los 4 años. Sus ansias por el conocimiento lo impulsaban a devorar libros y su espíritu inquieto a alimentar su mente e ideas con textos de diversa temática. En la escuela de San Francisco del Monte de Oro, enseñó a alumnos más grandes que él. Fue recordado con emoción por las autoridades de la localidad, en palabras del Intendente Municipal de San Francisco del Monte de Oro, D. Juan Carlos Eduardo quien recibió al Sr. Gobernador de la Provincia, CPN. Claudio Javier Poggi y al Ministro de Educación de la Provincia, Dr. Marcelo David Sosa. El Himno Nacional Argentino fue ejecutado por la Banda de Música de la Policía de la Provincia y las ofrendas al pie del busto de Domingo Faustino Sarmiento fueron obsequiadas por el pueblo y Gobierno de la Provincia, pueblo y Municipalidad de San Francisco. Honorable Concejo Deliberante.

SARMIENTO ENSEÑABA BAJO UN OMBÚ...


-El primer techo de una escuela pudo ser un ombú... La Pampa tiene el Ombú Se lo conoce como el hito de las llanuras y tiene entre sus dones la asistencia al paisano solitario, como refugio o como brújula. Raíces de Ombú Autor: Desconocido · Buenos Aires –patria hermosa–, tiene su pampa grandiosa; la pampa tiene el ombú. Como una brújula en medio de la Pampa se asoma el ombú como esa naturaleza creada para ponerse, por completo, al servicio de todo paisano. Se lo llama erróneamente árbol pero su poca madera hace que, en cuestiones de clasificación, llegue a denominarse arbusto o hierba. Se lo considera el árbol hito de la Pampa y cuando se hace presente no hay quien pueda negar el predominio de la llanura. Tan viejo y legendario es que se dice erróneamente que el hijo se Colón fue el que llevó la especie a Europa. Sombra de cuidar De origen sudamericano, el ombú lleva el nombre científico de Phytolacca Dioica y un nombre poético, “el árbol de la bella sombra”. La denominación ombú parece provenir de un dialecto de Brasil que aludía a la sombra que se generaba gracias a la suma de ramas y follaje. Tiene una forma irregular, ovoide y crece constantemente por lo que se recomienda no plantar cerca de edificaciones puesto que la rudeza de sus raíces puede levantar cualquier superficie. También se dice del ombú que enseña a mirar con detenimiento la naturaleza puesto que sus retoños pueden clasificarse en femeninos o masculinos según la forma, color y aspecto que presenten. Refugio de la Pampa Cuenta la leyenda que cuando Dios dio a cada árbol una virtud, todos eligieron belleza o distinción por alguna cualidad vinculada con lo estético mientras que el ombú eligió ser servidor de la humanidad por que se le dio la gracia de ser grande, fuerte y fornido para que fuera refugio del apremiante sol de la Pampa o para que pudiera abrazar con sus grandes raíces a los paisanos que cansados de pastorear a su ganado se echaran a dormir una siesta. De hecho se convirtió también en un refugio de los perros, fieles servidores del campo que entre las raíces maderosas encuentran una cuna y un sostén. Pero no todo lo que brilla es oro y antes de que te sientes bajo una copa de ombú ¡fijate si es tan saludable como la leyenda lo pinta!
¡Necesitamos de tu experiencia paisano! Y si bien la leyenda cuenta que a la sombra de un ombú se puede lograr el descanso abrasador, una especie de “contra leyenda” rebate un poco la idea, tal vez ya basada en concepciones más científicas. Esta versión refutaría la propuesta de lo salubre y vital de una siesta bajo el ombú. ¿Por qué? Porque las ramas tan bajas de esta especie de arbusto, algunas de las cuales prácticamente tocan el piso, armarían como una especie de pared que impediría el paso del oxígeno y por consiguiente la siesta no sería tan pacífica ni acogedora. No tuve la suerte de reposar bajo ningún ombú, ni siquiera de intentarlo… por ello necesito de tu experiencia parroquiano para que me cuentes si vos has intentado ir a favor o en contra del mito y si me lo estás contando, ¡ya habrás respondido parte de la inquietud! Con siesta o sin ella, si hay ombú, hay Pampa, y si hay Pampa buscá por ahí algún ombú que siempre habrá alguno para cumplir la regla.

CAPÍTULO CUATRO - EL CHICO Y EL COCODRILO


-Puedes comértelo. Los humanos son las criaturas más ingratas que existen. Mientras era joven y los humanos podían beber mi leche, me daban comida y agua, pero ahora que soy vieja y mi leche se ha secado me han abandonado y no me dan ni siquiera agua para beber. Tú mismo has podido ver el largo camino que he recorrido sólo para beber. Por lo tanto, cocodrilo, creo que tienes razón. Puedes comerte a tu presa -sentenció la vaca. El chico empezó a cantar su canción de nuevo. Oh, tengo miedo al cocodrilo, tengo miedo al cocodrilo. Tengo miedo porque me comerá. El chico cantaba y el cocodrilo se disponía a comérselo cuando un asno se acercó al río para beber. -Espera -reclamó el chico-. Deja que contemos nuestras historias al asno. -¡Chico! -gritó enfurecido Bambo- No importa lo que él diga, te voy a comer de todos modos. -Aun así deja que escuchemos lo que él tiene que decir -rogó el joven. El asno bebió hasta que tuvo lleno el estómago, y entonces ambos le contaron sus historias. Después de escuchar atentamente, dijo: -¡Cocodrilo! -¿Sí? -replicó Bambo. -Cuando yo era joven los humanos ponían sobre mí todo tipo de cargas, pero ahora soy viejo y casi no puedo cargar ni conmigo mismo, por esta razón me han abandonado. Dejaron de darme hierba para comer y me negaron incluso el agua para beber. Los humanos son los seres más ingratos de este mundo. Puedes comértelo -sentenció el asno...CONTINUARÁ

CAPÍTULO TRES - EL CHICO Y EL COCODRILO


. El chico dijo al cocodrilo: -Antes de comerme, podríamos exponer nuestro caso ante este árbol. Vamos a ver qué dice. Al cocodrilo le pareció bien y los dos expusieron sus historias al árbol. Cuando terminaron, el árbol sacudió sus ramas y habló: -Cocodrilo. -¡Sí! -exclamó Bambo. -Creo que esta vez tienes razón. Nosotros los árboles sabemos lo ingratos que pueden ser los humanos. Vienen y se sientan bajo nuestra sombra, y los protegemos del sol abrasador. Nosotros les proporcionamos medicamentos y los ayudamos a que llueva mucho para el bien de sus tierras. Pero tan pronto como somos grandes y fuertes, vienen y nos cortan para sus egoístas propósitos. Son locos y desagradecidos. Cocodrilo, coge entonces tu presa -sentenció solemne el árbol. Bambo quedó encantado con lo que el árbol había dicho. -Ya lo has oído -dijo- es cierto que puedo comerte. Todo el mundo sabe lo ingratos que son los humanos. El chico empezó a cantar esta canción: Oh, tengo miedo al cocodrilo, tengo miedo al cocodrilo. Tengo miedo porque me comerá. Justo en ese momento, una vaca venía de beber del río. El chico le dijo al cocodrilo: -Podríamos exponer nuestro caso a esta vaca también. Estoy seguro de que ella no estaría de acuerdo con el árbol. Deja que veamos lo que ella nos tiene que decir. Bambo estuvo de acuerdo y llamaron a la vaca, que ya había terminado de beber. Cuando ambos terminaron de contar su historia la vaca levantó la cabeza y dijo: -Cocodrilo. -¿Si? -preguntó Bambo.CONTINUARÁ...

viernes, 9 de septiembre de 2016

CAPÍTULO DOS- EL CHICO Y EL COCODRILO


Bambo le dijo: -No voy a comerte. Si lo hiciera significaría que habría recompensado tu buena acción con malicia. Pero el chico continuó cantando su canción. Cuando finalmente llegaron al río, el muchacho quiso poner al cocodrilo de espaldas, pero Bambo dijo: -Si me dejas aquí de este modo no habrás mantenido tu promesa. Me has traído a través de toda la colina desde donde he estado sin comida durante tres días. Fuiste tú, chico, quien me salvó. Después de hacer tan buena acción, por favor, no me dejes así tan cerca del río. Por lo tanto, el chico introdujo al cocodrilo en el río, hasta que el agua le cubrió la cintura. -Un poco más, un poco más -imploró Bambo. -El agua me llega hasta la cintura -contestó el chico-. Además, no sé nadar. Si realmente deseas que la recompensa no se torne en malicia, deja que te suelte aquí mismo. -Por favor, muchacho, sólo un poco más lejos. El chico continuó unos cuantos pasos más, hasta que el agua le llegó al cuello. -Déjame soltarte aquí -rogó el muchacho. -De acuerdo -contestó Bambo. Lo soltó y luego desató las cuerdas desde la cabeza hasta la cola. Inmediatamente el cocodrilo se dio la vuelta y apresó con sus enormes garras al chico. Tres días de ayuno en el lago seco habían despertado un gran apetito en Bambo. -¿Cómo puedes hacer algo así? -gritó enfurecido y sollozando el chico-. Ya has olvidado tu promesa. -Bien. Debiste pensar que esa promesa no iba muy en serio. Después de todo, estaba atrapado en el lago; pero ahora, si te dejo escapar, no tendré comida. Es un poco desafortunado para ti, pero debes comprender mi situación -expuso Bambo. -Sabía que me comerías -replicó el chico-. Por esto he estado llorando todo el rato. Sabía que recompensarías mi buena acción con malicia. -Pero debo comerte -dijo Bambo- porque estoy hambriento. Y si te dejo escapar, nunca más encontraré una presa mejor. Había un árbol en la orilla del río. El chico dijo al cocodrilo:...CONTINUARÁ

miércoles, 7 de septiembre de 2016

CAPÍTULO UNO - "EL CHICO Y EL COCODRILO" - (En episodios)


EL CHICO Y EL COCODRILO Un chico preguntó a sus padres: -¿Madre y padre, puedo ir a la selva a buscar leña? Sus padres le dieron permiso y el chico cogió un hacha y un canasto para llevar en su cabeza. Se adentró en la selva, y hacia el mediodía había recogido un montón de leña. La puso en el canasto y buscó una cuerda para atarla bien. Subió una gran colina y vio un lago a poca distancia. El chico pensó: "Tengo sed, iré a beber antes de coger la cuerda". Pero mientras estaba bebiendo se encontró cara a cara con un cocodrilo. Empezó a correr pero el cocodrilo lo llamó: -Niño, ayúdame, por favor. Hace tres días que estoy aquí sin comida. Si te vas, seguramente moriré. El cocodrilo se llamaba Bambo. Pensó que ese chico podría ser bueno para comer y le dijo: -Mi problema es similar a éste. ¿Sabes que el viento arrastra hojas secas por el suelo y las mete en un agujero? Y este mismo viento que las ha arrastrado hasta allí no podrá sacarlas de nuevo. Y las hojas tampoco podrán nunca salir por sí mismas. Pues lo mismo me pasa a mí. Vine a este lago desde el río, pero ahora el río se ha secado y no puedo regresar. Chico, debes ayudarme a regresar, si no seguro que moriré. El muchacho empezó a llorar, estaba preocupado por el cocodrilo y no quería que muriese. -No hay por qué llorar, chico -dijo Bambo- no voy a comerte. -¿Cómo voy a poder transportarte? Tú eres más grande que yo, y más fuerte que yo, y más largo que yo -preguntó el pequeño. -Ese no es ningún problema: coge tu hacha y corta dos largos palos -respondió Bambo. El chico siguió las instrucciones del cocodrilo. Cortó los palos y puso uno de ellos en el suelo, luego puso al cocodrilo encima. Luego puso el otro palo sobre la espalda del cocodrilo. Más tarde ató al cocodrilo desde la cabeza hasta la cola. Lo alzó un poco y lo arrastró hasta el río. Mientras, lloraba y cantaba: Oh, tengo miedo al cocodrilo, tengo miedo al cocodrilo. Tengo miedo porque me comerá. Bambo le dijo: CONTINUARÁ

CAPÍTULO SIETE - "LOS ZAPATOS DE HIERRO" FIN


De repente recordó todo y empezó a gritar como un loco: – ¡Los pájaros! ¡El hechicero! ¡Blancaflor! ¡Mi alma! ¡Mil millones de maldiciones! ¡Olvidé a mi prometida a dos horas de camino de aquí!. Al oír sus gritos acudió la anciana criada. – ¡Lárgate de aquí, vieja bruja! – rugió el joven. – ¡Todo esto ha sucedido por culpa tuya! Y salió corriendo, mientras que la vieja, que no salía de su asombro, contaba a los vecinos curiosos que su amo había perdido el juicio. Volvió Luis por la noche, y viéndolo más tranquilo, la anciana doméstica le preguntó la causa de su cólera, cosa que él le refirió con todo detalle. – ¿No era más que eso? – exclamó la vieja. – ¡Bah, una muchacha guapa se encuentra siempre! ¡Además, ten la seguridad de que no te guardará rencor por haber besado a una pobre vieja como yo! Dame dos reales… Voy a poner una vela a San Antonio… Ahora bien, como quiera que hay que ayudar al Cielo, vete corriendo al Alcázar Viejo, busca la callejuela de los Angeles y en la callejuela de los Angeles, la casa de la tía Mariposa. Allí vive desde hace algunos meses una gitana que sabe casi tanto como los santos… No hace mucho que está en Córdoba y ya ha hecho treinta y seis milagros… Visítala… Tal vez ella pueda ayudarte. Luis se encogió de hombros; pero obedeció la sugerencia de la vieja. Entre las callejuelas angostas y oscuras que bordeaban el viejo palacio, encontró al fin lo que buscaba: una casita miserable, pero bien blanqueada con cal y que tenía en su única ventana un tiesto, con claveles rojos. El joven entró en aquella casa tenebrosa y no vio nada ni a nadie. – ¿Qué buscas aquí? – preguntóle de repente una voz. – Busco lo que he perdido – contestó él. – ¿Y qué es lo que has perdido? – Una mujer. – ¿Deseas mucho volver a verla? – Daría la vida por ella. – ¿Por qué la abandonaste, entonces? – Porque se realizó la maldición de su padre. Los ojos de Luis, acostumbrándose poco a poco a la oscuridad, miraban a la gitana asombrados… ¡La gitana no era otra que Blancaflor! Entre risas y llantos la muchacha le contó cómo había llegado a la ciudad al verse abandonada, pero esperando siempre la vuelta de su bien amado. Luis condujo a Blancaflor a su casa, donde fueron recibidos con gritos de alborozo por la anciana sirvienta. – ¡Ya sabía yo que San Antonio atendería mi plegaria – exclamaba, llena de emoción. Casóse Luis con la hija del Marqués del Sol y la muchacha no volvió a echar de menos su vida anterior, faltándole tiempo para ocuparse de otra cosa que no fuese su hogar y su marido. Y la felicidad reinó en aquella casa, sirviendo a Blancaflor su magnífico manto de plumas para abrigar a un precioso querubín con que el Cielo bendijo su matrimonio con Luis. Y colorín colorado, por la ventana se va al tejado.FIN

martes, 6 de septiembre de 2016

CAPÍTULO SEIS "LOS ZAPATOS DE HIERRO"


El Marqués del Sol había franqueado la montaña. Su caballo blanco ganaba terreno a ojos vistas. La muchacha arrojó entonces al suelo su velo gris y gritó: – ¡Conviértete en nube y ocúltanos! Inmediatamente una nube espesa ocultó a los fugitivos de la vista del hechicero, pero no tardó el viento en dispersarla y prosiguió la persecución. El río estaba lejos todavía. Al atravesar un bosque, el caballo negro tropezó y cayó al suelo. Luis y Blancaflor habían saltado de la silla, pero cuando levantaron al caballo vieron que apenas podía sostenerse. La joven murmuró algunas palabras; en el acto el caballo se convirtió en un nogal y los fugitivos en nueces verdes. Sucedió todo oportunamente, pues el hechicero pasaba un segundo más tarde muy cerca del árbol a pleno galope. Poco después, volvía sobre sus pasos, dándose cuenta de que había perdido la pista de los fugitivos. Estos, cuando lo vieron bastante lejos, recobraron su forma natural y continuaron la huida a pie. Ya se hallaban muy cerca del río cuando oyeron de nuevo, el galope formidable del caballo blanco, tan cerca de ellos, que la muchacha no tuvo tiempo esta vez de recurrir a sus artes mágicas. Espantada, se vio perdida, así como su novio, y lloró. Sus lágrimas se convirtieron en un río que creció y creció, entendiéndose entre ellos y el hechicero, que se habría ahogado si el caballo blanco, apoyando las patas delanteras en el suelo, no se hubiese detenido en seco arrojándolo por encima de las orejas. – ¡Te escapas de mis manos, maldita! – rugió colérico – ¡Pero las artes mágicas que te enseñé y el poder que te conferí no te servirán de nada en lo sucesivo! Desde ahora en adelante serás una mujer como las demás y tu novio se olvidará de ti en cuanto bese a otra persona. – ¡Oh, Luis! – exclamó, Blancaflor – ¡Por seguirte he abandonado a mi padre, a mis hermanas, al castillo donde tan feliz vivía y la omnipotencia de mis artes mágicas! ¿Me olvidarás, como ha predicho mi padre? Luis, por toda respuesta, le dio un beso. Cuando hubieron llegado a poca distancia del pueblo, tuvieron que detenerse agotados por la fatiga. Luis, con gran trabajo, condujo a la joven a un bosque de olivos y le dijo que descansara mientras él iba a buscar un caballo a Córdoba. – No tardaré – añadió. Dos horas más tarde, el joven se hallaba en Córdoba y se dirigió a un hotel donde sabía que encontraría caballos. Una anciana que le vio pasar, gritó, alborozada: – ¡Santo Dios! ¡Si es Luisito! Se arrojó al cuello del joven y le besó efusivamente en las mejillas. Luis recordó con placer en aquella anciana a una antigua criada que había tenido muchos años en su casa. Besóla a su vez y le pidió noticias de sus familiares. – ¡Todos están bien! ¡Todos están bien! ¿Y tú, hijo mío? Todas te dábamos por muerto; es decir, todos no; yo sabía que volverías tarde o temprano, pues le había ofrecido un cirio a San Antonio si volvía a verte… ¡Y me ha hecho caso! ¿A dónde te dirigías con tanta prisa, muchacho? – ¿A dónde iba? Pues, no lo sé. – ¿Te burlas? ¿Vas a decirme también que no sabes de dónde vienes? – ¿De dónde vengo? Pues, tampoco lo sé. – Está bien… Está bien… No me lo digas, si no quieres… Estoy demasiado contenta de volver a verte para enfadarme por tus bromas. Luis fue a pasearse por la ciudad. Encontró a muchos de sus antiguos amigos y se enteró de que un tío suyo, extraordinariamente rico, había fallecido durante su ausencia, nombrándole heredero universal. Entró en posesión de su inesperada fortuna y empezó a hacer la misma vida de siempre. La maldición del hechicero se había realizado. Luis había olvidado a Blancaflor. Ya hacía un año que estaba Luis de regreso cuando encontró en un rincón de la casa un paquetito que se acordó de haber dejado allí el día en que volvió a Córdoba rendido de fatiga. Deshizo el paquete y apareció ante sus ojos un maravilloso tejido de plumas blancas, ligeras y suaves como las de un pájaro. – ¿Dónde he visto yo antes este manto? – exclamó contemplándolo con aire pensativo. CONTINUARÁ...