miércoles, 25 de mayo de 2016

CAPÍTULO NUEVE - RODOLFO BENAVIDES


ESTE CAPÍTULO ES MUY LARGO, POR LO TANTO EL PRÓXIMO SE PUBLICARÁ EL FIN DE SEMANA... Capítulo IX DOS MONUMENTOS SIMBÓLICOS Y CIENTÍFICOS. CONSI DERACIONES ASTROLÓGICAS. EL ORIGEN DE SUME RÍOS, MAYAS Y EGIPCIOS La Gran Pirámide nunca fue tumba de nadie. Quienes la supo- nen monumento funerario del faraón Keops, sencillamente no están enterados que en el año 1932 fue encontrada la verdadera tumba y el cadáver de Keops en Abydos, hacia el Alto Nilo, muy cerca de Tebas (Luxor): es decir a muchísimos kilómetros de distancia de la Gran Pirámide, trayecto que hoy se tarda en recorrer más de 12 horas por ferrocarril. El hallazgo no dejó lugar a dudas, porque dentro de la tumba fue encontrada una estatuilla de marfil con el nombre y representación del faraón Keops (Ku-Fu). Por su parte, los arqueólogos comproba- ron la exactitud de la época. Por estas y otras muchas razones la Gran Pirámide es ya reco- nocida mundialmente no como tumba, sino como un monumento de astrortomia. Desde este punto se la debe estudiar, sin caer en vulgares ni pretendidos potenciales mágicos, tal como en los últimos tiempos se ha intentado hacer creer a los lectores desprevenidos. Asi pues, partiendo de lo astronómico, se establece el contacto simbólico con la Gran Esfinge. De los datos anteriores se desprende que la Gran Pirámide no fue construida en el sitio que hoy ocupa por mera casualidad, sino que obedeció a imperativos técnicos y científicos, algunos de los cuales aparecen en este libro. (89) El meridiano de la Gran Pirámide cruza un máximo de tierras habitables, hoy ya habitadas y un mínimo de mares y océanos, divi- diendo así al mundo perfectamente en Este y Oeste. La longitud y latitud de la Gran Pirámide se encuentran a la misma distancia del Polo Norte que del centro de la Tierra. El meridiano de la Gran Pirámide pasa por un máximo de tierra habita- ble, exactamente como si se hubiera planeado para futuros asentamientos humanos. El meridiano de la Gran Pirámide señala claramente la fecha 20 de agosto de 1953 —era actual—, al dividir admirablemente las constelaciones zodiacales Piscis y Acuario. Así, pues, el eje meridiano señala la real frontera visual entre ambas constelaciones. La fecha 20 de agosto coincide con la orientación que tiene la Gran Esfinge, según dijimos antes, y coincide también con el final de la Era de Piscis. Por esta razón, todas las fechas a que se refiere este libro se datan a partir del año 1953, considerada como fecha «O», por haber sido cuando terminó la vigencia de Piscis. (91) Sabiendo esto, es lógico buscar qué otras indicaciones astronó- micas hace dicho meridiano: pues bien, una de estas indicaciones señala admirablemente que el año 6,660 antes de 1953 coincidió con la estrella Propus, que en los dibujos tradicionales de la astrologia ha figurado siempre en el dedo gordo del pie de Castor, uno de los gemelos de la constelación de Géminis. Esta importante indicación significa también el final de la propia constelación de Géminis y simultáneamente el principio de la constelación de Tauro. (Por supuesto, para este caso usamos de la apariencia por medios visuales y no los cuadrantes según es costum- bre en la astrologia.) Los cálculos han demostrado que el eje-meridiano de la Gran Pirámide se proyecta de manera natural en el cielo hacia la estrella Propus, perteneciente a Castor, de la constelación de Géminis. Esa estiella divide con notable exactitud a las constelaciones de Gémi- nis y Tauro a la media noche del equinoccio de Otoño —22 de sep-* tiembre del año 4707 a. C.—, cantidad que sumada a 1953 da 6,660 años. Dicha proyección ideal hacia la estrella Propus, que se encuen- tra sobre el Ecuador Celeste, cruzó en ese mismo punto la eclíptica terrestre y el Ecuador Celeste, marcando asi el fm de una constela- ción y el principio de la siguiente. Se trata de un asunto complicado, que requiere muy amplios y sólidos conocimientos de astronomía, geodesia y matemáticas, algo verdaderamente imposible e inexplicable hace 6,660 años. La moderna astronomía, mediante el sistema de cálculo New- comb, ha confirmado lo dicho. P^ro además, por medio de esos mis- mos cálculos, hoy se sabe que el 22 de septiembre del año 4707 a. C. hubo Luna llena, fenómeno que después fue simbolizado con una vaca o toro, con un disco o una esfera entre los cuernos. De esa mis- ma manera era simbolizada Isis, y en algunos casos los faraones usa- El eje-meridiano de la Gran Pirámide hace impres, nantes indicaciones astronómicas que parecen expli- car el número 666 (92) ban en la cabeza un tocado consistente en un disco o esfera entre dos cuernos, como símbolo de divinidad. Esto viene a demostrar que la tradición conservó el recuerdo de un suceso astronómico. Sin duda la Luna llena, en que empezó la regencia de la Era de Tauro. ¡Y luego hay quienes ironizan sobre estos símbolos tachándolos de mitos primitivos'. La observación de las estrellas de Géminis o Gemelos debió de empezar hace más de 8 o 9,000 años. Por esta razón arraigó en el ser humano hasta el punto de encontrarse en pueblos muy alejados de Egipto, tanto en el tiempo como en la geografía, pero que probable- mente estuvieron juntos alguna vez en el antiguo pasado. En los anti- guos mayas, por ejemplo, según el Popol Vuh, hubo dos dioses bue- nos hermanos gemelos: Hunab e Ixbalanqué,_wieT\es derrotaron a los dioses gigantes, poderosos, malos y destructores, produciendo huracanes y movimiento de las montañas. Cabe entender que esos dioses gigantes y perversos fueron solamente un símbolo que habla de un cataclismo con los subsiguientes efectos mortales, coincidiendo esto con la expresión bíblica Bestia de destrucción. Los mencionados dioses gemelos buenos aparecieron precisa- mente hacia el final de una mala época, que debió de estar llena de sufrimientos, a la vez que abría la puerta al renacer del pueblo maya a una vida mejor, menos penosa. Leyendo el Popol Vuh, no hace falta mucha imaginación para darse cuenta que efectivamente debió haber un importante cataclismo destructor y que, terminado éste, los elementos volvieron a la calma por obra de los dioses gemelos. Estos estuvieron inspirados en estre- llas, como son las dos principales de Géminis, que por ser zodiacales, da a estos acontecimientos una fecha aproximada de 6,660 años antes de 1953. Para comprender mejor todo esto, conviene leer en la parte correspondiente del Popol Vuh la sucesión de las creaciones del ser humano, tradición que seguramente nació a consecuencia de lo que antes sufrieron. Lo más admirable de todo esto es que el eje-meridiano de la Gran Pirámide, astronómicamente y en tiempo, señala el límite de (94) dos constelaciones zodiacales: una Géminis, que termina, y la otra Tauro, que comienza, en cuya época ocurrió dicho cataclismo. Todo esto coincide con el número 666, símbolo bíblico de la Bestia de des- trucción. Esto significa que la geometría expuesta en la Cámara de las reflexiones está diciendo algo sumamente importante, tanto, que hasta parece increíble. Sin embargo, será el tiempo, ya muy cercano, el que dirá la última palabra. El meridiano de la Gran Pirámide coincide igualmente con la eclíptica de la Tierra y con el Ecuador Celeste según se ilustra en la primera figura de este capítulo. Asimismo, señala el solsticio de julio y la posición del sol en el primer día del verano en el hemisferio norte y del invierno en el hemisferio sur. Castor y Pólux son las dos estrellas más brillantes de la constelación zodiacal Géminis y desde muy antiguo se las conoce como los gemelos, aunque en verdad no son iguales o idénticas ni en tamaño ni en color, puesto que Castor es blanca y Pólux aparece de color amarillento. Esta constelación, tradicional y astrológicamente, termina en la estrella Propus antes mencionada. La influencia psiquico-religiosa de esta constelación sobre la humanidad a lo largo de los siglos es notable, seguramente por la huella de dolor que dejó en las almas. Muchos pueblos conside- raron a esas dos estrellas como dioses buenos. Esa trascendencia llegó a los marineros desde muy antiguo y hasta épocas recientes. La tradición las tenía como patrón divino que amparaba a los ma- rineros contra las tormentas, pues se decía que, mientras esas dos estrellas estuvieran a la vista, no había peligro de tormentas ma- rinas. El hecho de que el meridiano de la Gran Pirámide esté señalan- do el principio de la constelación de Tauro es muy importante debido a que el toro es uno de los tres símbolos contenidos en la Gran Esfin- ge, además de que el toro fue una figura importante tanto en la reli- gión práctica como en la cosmogonía egipcia. Véase como ejemplo lo siguiente: cuando Set asesinó por envidia y ambición a su hermano Osiris, Isis, hermana y esposa del propio Osiris, estando ya viuda, buscó por todas partes los restos mortales de su esposo y, cuando (95) encontró el cadáver, lo sepultó en una tumba con forma de toro (según algunos autores, con forma de vaca). Este dato relaciona muy estrechamente a Osiris con el toro, cul- to religioso originado a consecuencia de la constelación de Tauro. Obsérvese que la constelación inmediatamente anterior a Tauro es Géminis —o sea, los gemelos—, clara alusión a los dos hermanos en lucha, uno de los cuales terminó su existencia en el interior de un toro. Así también, Géminis termina precisamente en Tauro. Unos 2,700 años a. C. —o sea, 4,653 años antes de 1953—, el faraón Micerino (Men-Kaf-Ra) de la cuarta dinastía, al morir su hija ^ única, la inhumó en una sepultura en forma de vaca, cubierta de oro. Este dato sugiere que en esos días —150 años después de haber termi- nado la regencia de Tauro y haber empezado la de Aries (carnero)- todavía existía una fuerte influencia de la constelación de Tauro en los ritos religiosos. ¿No es todo lo dicho una clara alusión a las constelaciones zodiacales? ¿Y no es también una clara alusión a los símbolos expre- sados por la Gran Esfinge Pues bien, sucede que el límite entre constelaciones es difícil de obtener por medios ópticos normales. Sin embargo, aparece especial- mente marcado, señalado, por el eje-meridiano de la Gran Pirámide ¿Casualidad? ¡Más bien parece ser que la astronomía ya va explican- do lo que hasta hace poco tiempo se consideró como mito o leyenda! Apis, el Toro Celeste – Osiris Siguiendo con el tema, encontramos que Apis, el toro o buey sagrado —llamado también Toro Celeste, aludiendo a la constela- ción—, representaba a Qsiris. a su vez dios del Nilo. Apis fue símbolo de la energía divina desde época prehistórica, y se decía que nació de A, una vaca virgen fertilizada por un rayo de luna, por lo cual también r se le entendía como un dios lunar. Pero es que, además, representaba el rayo y el relámpago, lo que hacia que se le entendiera también como deidad atmosférica. El culto a Apis se extendió por todo Egipto a partir del primer faraón Menes. Por ello, conviene llamar al pueblo y a la cultura egip- (96) da cultura de Tauro, pues en verdad nació y creció durante la regen- cia de la Constelación de Tauro, y empezó Su decadencia con la constelación de Aries. Entre las muchas cualidades que le asignaron al toro Apis está la „ de que representaba la segunda reencarnación del dios Path, másyr conocido como el oculto. Fue en Menfis, ciudad capital, donde más prosperó el culto de Apis. Tanto en esa región como en otras de Egipto, se han encon- trado pinturas y relieves en los que Apis aparece de color negro lle- vando sobre el lomo el cadáver de Osiris. Esto significa que se le entendía como un medio de contacto entre el cielo y la Tierra, y tam- bién sugiere que Osiris quizá habría muerto al comienzo de la regencia de la constelación de Tauro, fecha que podría convertirse en muy im portante. Apis, como símbolo religioso, trascendió a muchos pueblos lo mismo cercanos que lejanos. Asi por ejemplo, en los cultos orientales se le entendía como símbolo de poder y fuerza de la naturaleza. Se le ha encontrado como símbolo celeste en Java, Bali y otras islas de Ocenía, así como en Creta, y en fin, en otros muchos lugares, pero siempre correspondiendo a épocas posteriores a la de su origen en Egipto, lo que significa que fue simplemente influencia de los egipcios sobre otros pueblos. La estrecha relación de Apis con lo cósmico queda plenamente de manifiesto en los 29 requisitos mínimos que debía reunir el toro para merecer la categoría de Apis, y ser adorado como un dios vivo. A continuación se anotan algunos de los requisitos más notables. Debía ser de color negro con una mancha blanca de forma triangular en la frente. Una mancha blanca en la paletilla izquierda, con forma de luna en cuarto creciente o de cruz venia a ser como el sello de origen divino. Debía tener también otra mancha igualmente blanca en el lomo, que sugiriera la forma de un águila o cóndor, y otra mancha en el cuello que aparentara la forma de un escarabajo o, en sustitución, la mancha debería aparecer en la lengua. Y, en' fin, se requerían otras manchas y condiciones a cual más difícil de encontrar en un solo animal, hasta reunir los 29 requisitos. (97) De todas maneras, el Apis no debía vivir más de 25 años, al tér- mino de los cuales era ahogado en el Nilo poniendo en lugar del aho- gado un toro joven, o sea, un becerro previamente escogido. Tanto los atributos divinos y mágicos como los requisitos exigi- dos, relacionaban al Apis con lo cósmico, correspondiendo todo ello al principio y apogeo del culto a la Era de la constelación de Tauro, La dominante influencia religiosa de Tauro como dios celeste pero encarnado en la Tierra, quedó comprobado en Saleara, la zona más antigua de construcciones en Egipto. Fue allí donde el arqueólo- go francés Mariette descubrió una avenida de pequeñas esfinges que llega hasta un templo mortuorio, en el que fue encontrado un sarcófa- go sellado y que contenía la momia de un toro Apis muy adornado. Esto significa que ese fue el cementerio de los toros o bueyes Apis, Todo ello corresponde plenamente a la Era de Tauro, la constelación zodiacal. Pero esa influencia religiosa no se limitó a Egipto, sino que se extendió a otros pueblos. Por ejemplo, en Mesopotamia, en los dias de Obeid, se adoró al toro. En Creta se adoraba al Minotauro. Y asi por el estilo en otros pueblos, pero siempre en estrecha relación con la constelación Tauro. La Era de Aries Cuando las creencias religiosas arraigan muy profundamente en el alma humana, trascienden en los tiempos y en las edades impidien- do que nuevas ideas y nuevas creencias las desplacen. Una prueba de ello está en el pueblo hebreo, cuando, después del éxodo, fabricó un becerro de oro para adorarlo. Y eso sucedió precisamente durante la Era de Aries, o sea, del camero o cordero. Téngase en cuenta que para entonces, y ya desde los días de Abraham, se había reconocido a. Aries como símbolo reli- gioso: la prueba está en los sacrificios que se realizaban. Durante los cuatrocientos años que los hebreos vivieron en Egipto, cada año en los rituales religiosos se repetía el sacrificio del cordero. Finalmente, la despedida de Egipto, al principio del éxodo, (98) se hizo manchando las puertas con sangre de cordero. Todo ello demuestra que si los sacerdotes hebreos entendían que estaban en la Era de Aries —del cordero—, el pueblo ignorante seguía pensando en Apis a la manera egipcia: seguramente suponían que en ese momento estaban sufriendo una venganza de Apis y que lo mejor era adorarlo para que se contentara. Pero como ya se sabe. Moisés pensó de manera muy distinta. Y, en efecto, así sucedió, a pesar de que en el propio Egipto esta- ba ya muy disminuido el culto a Apis, razón por la que las esfinges de camero se iban multiplicando en todas las ciudades, según se puede apreciar todavía en lugares como Menfis o la calzada de las esfinges de carneros en Karnak. Esto explica por lo menos dos aspectos del fenómeno religioso impuesto por las constelaciones zodiacales, a saber: 1) que en Egipto ya se aceptaba la creencia religiosa en Aries. 2) que esa fue una de las razones o sinrazones de los pleitos y tensio- nes internas que hubo entre el clero y los políticos y de todos ellos contra el pueblo, y que acabaron por hundir a Egipto en la ruina en todos los sentidos. Y es que las nuevas ideas, como fueron las de Amenhotep IV, ya se iban abriendo camino a pesar de todas las resis- tencias. Con los ejemplos ya presentados es fácil distinguir, en primer lugar, la influencia que las constelaciones zodiacales ejercieron en la mentalidad de los pueblos. En segundo lugar, la lucha entre dioses en épocas tan antiguas que no se sabe cómo ni cuándo empezaron. Y finalmente, cómo las creencias religiosas arraigan tan profundamente en las almas, que ni la evidencia más clara consigue arrancarlas. En el«Popol Vuh» Llama la atención el hecho de que el escenario presentado por el Popo/ Vuh coincide fundamentalmente con el escenario del relato sumerio cuando habla del diluvio, en el que figuran igualmente dos dioses buenos, gemelos. (Otra coincidencia es la del Popol Vuh con el Génesis bíblico, debido sin duda a que Moisés fue educado desde su primera edad en la cultura egipcia, de donde debió de tomar las tradiciones de los anti- (99) guos egipcios. Además, el pueblo hebreo tuvo su origen en Mesopota- mia, y según parece, del país de Sumer concretamente, de donde también recibiría las antiguas tradiciones.) Ambos pueblos, maya y sumerio, probablemente vivieron el mismo desastre mundial unos 3,000 años antes de Moisés. Por consi- guiente, Moisés sólo pudo haber recibido esos conocimientos a través de tradiciones y leyendas. Además, según se verá más adelante, existe la probabilidad de que mayas y sumerios, muy en el pasado, hayan arrancado de un mismo tronco cultural. La Edad de Tauro La Era de Tauro —y mucho más todavía la Edad de Tauro, que comprende tres constelaciones y una duración de 6,660 años— fue rica en acontecimientos de toda índole, como se puede apreciar en el cuadro sinóptico que aparece al final de este capitulo. La cronología profética empieza en el año 6001, o sea, a princi- pios de la Era de Tauro, época en que bruscamente se desenvolvieron varias culturas. Tal vez una de las primeras, aunque no la más espectacular, habrá sido la sumeria, más o menos contemporánea de la egipcia. A consecuencia de esto conviene llamar Edad de Tauro y Cultura de Tauro a nuestro tiempo hasta el año 1953, tan dramática- mente marcado en el interior de la Gran Pirámide. Fue en el lapso de dos constelaciones —Tauro y A ríes— cuando aparecieron varios dioses como principio de religiones importantes: Ra, Osiris, Thoth, en Egipto. Ram o Rama, Brahma, Krishna, en India, etc. En la Era de Tauro se empezó a trabajar el cob(e, aunque luego se perdiera el conocimiento durante algún tiempo. Después se volve- ría a trabajar, ya sin interrupción hasta nuestros días, juntamente con el estaño y el bronce. Quizá se piense que en esta época, al contar ya con metales, aunque blandos como el cobre, pudieron hacerse herramientas y con ellas haber cincelado, por ejemplo, el Zodíaco de Denderah y hasta tallar la Gran Esfinge en la roca. Sin embargo, ¿sabían aquellos escultores tanto de astronomía como para hacer retroceder matemáti- (100) camente las constelaciones zodiacales, y todas las otras estrellas que apa- recen en el propio zodíaco, a la posición que tuvieron en el cielo hace más de 9,000 —quizá hasta 12,000— años? ¿Simbolizaron en la Gran Esfinge una figura zodiacal inventada entre 12 y 18,000 años antes? No, no hay ningún dato que respalde semejante probabilidad. El hecho de tener ya algunos metales muy incipientemente trabajados no basta para haber podido realizar semejante labor científica: tanta, que en aquella época no pudo ser una mera ni fortuita casualidad, ya que esos conocimientos resultan inexplicables en una época que se la considera como primitiva. Es probable que se la haya tildado de primitiva por estar muy lejana en el tiempo y por consiguiente se conozca muy poco de ella. El número 666 Después de las consideraciones anteriores, resulta lógico supo- ner que el número 666 chado en el Apocalipsis bíblico tenga su verda- dera y original explicación en el número 666 que geométricamente aparece con tanta claridad en la Cámara de las reflexiones, la cual está en el interior de la Gran Pirámide y como antesala de la Cámara del Juicio a las Naciones, en donde, según las tradiciones, está el asiento del Gran Juez, junto a la tumba abierta, de la que ampliamen- te se habla en otra parte de este libro. Si se aplica la lógica a los símbolos expuestos hasta el momento, podemos concluir que el 666 es la oportunidad que la humanidad tuvo para realizar su última reflexión ya en el momento mismo de la destrucción y muerte a gran escala, exactamente antes de entrar a la Cámaw del Juicio a las Naciones" y quedar frente al Gran Juez, teniendo a la vista y al alcance de las manos la Tumba abierta (que por cierto fue colocada con gran exactitud en el eje vertical de la sala, el mismo eje vertical de la Cámara del caos o subterránea, entendida ésta como infierno o cosa por el estilo). Y esto está apuntando hacia los 6,660 años en que todo eso sucedió, no en teoría, sino en la trági- ca realidad de la vida y de la muerte. Ahora solamente nos falta saber si el símbolo es sólo un recor- datorio de piedra, o si, además, es una advertencia profética, inevita- (101) ble por tratarse de fenómenos naturales, o de dioses malos, como los llamaron los mayas. La epopeya sumeria Siguiendo con el símbolo de la Gran Esfinge y el meridiano de la Gran Pirámide, encontramos que hay una notable coincidencia entre el principio de la constelación de Tauro y el brusco despertar del pueblo sumerio, quien, después de su milenaria vida lacustre, saltó repentinamente y de manera todavía inexplicable a una civilización sedentaria agrícola, con escritura cuneiforme, organización política con las correspondientes jerarquías, etc. Ese repentino despertar fue como una explosión luminosa que arrebató a muchos pueblos de la oscuridad en que habían vivido durante milenios, para empezar una vida nueva, mentalmente activa, con principios de astronomía y otras muchas características impor- tantes de las que no había antecedentes. Varios autores coinciden en que ese cambio repentino en la his- toria sumeria ocurrió hace de 6,000 a 6,500 años: a este fenómeno lo llaman la epopeya sumeria. Agregan esos mismos autores que todo ello coincidió con la presencia de seres pensantes aparentemente humanos, pero de rara apariencia, que salían periódicamente de las aguas del Golfo Pérsico para instruir a los nativos en la ciencia, en el arte y en las labores cotidianas. Beroso —según E. Babelón— afirma que la ciencia de los astros no fue invención de los sumerips, sino que les fue transmitida por el hombre pez., llamado Oames. Naturalmente no se tiene cabal conocimiento de cómo eran esos raros personajes ni de dónde llegaron ni adonde se fueron (si es que alguna vez se fueron, pues podría haber sucedido que por lo menos algunos de ellos se hubieran quedado a convivir con los nativos hasta el día de su muerte). A este respecto, hay todavía mucho que se igno- ra. Pero lo que sí se sabe es que la historia sumeria se rompió, por asi decirlo, al saltar repentinamente de una vida primitiva lacustre al flo- recimiento de ciudades en tierra firme, con alfarería, con cultivo mediante riego planeado, con escritura, etc. (102) Muchos investigadores serios coinciden en afirmar que, para nosotros, para la civilización y cultura actual, todo empezó en los países de Sumer y Egipto y precisamente en ese orden. Y así se dice, porque, después de la mencionada epopeya, la cultura sumeria se esparció por toda Mesopotamia. ¿Qué fue lo que sucedió en ese entonces, que asi movió a todos los pueblos? Intentaremos presentar algunas teorías que nos pare- cen lógicas y naturales y que pretenden explicar este interrogante. Ciertamente, de haber continuado la humanidad al lento paso de evolución en que iba, en estos momentos probablemente estaríamos viviendo todavía en la Edad de Piedra o, cuando más, en la edad del cultivo de la tierra. Entonces, ¿qué fue lo que despertó al ser humano tan bruscamente? Las tradiciones ocultistas, que con frecuencia han sido muy ati- nadas en estos menesteres, afirman que la nueva cultura empezó como resultado de un cataclismo. Verdaderamente da qué pensar el repentino e inexplicable avance no solamente de la cultura sumeria, sino de la egipcia y de algunas otras más: en todas ellas aparecieron bruscamente estados políticos ya formados y constituidos en socie- dad urbana, fenómeno semejante al de los primeros faraones en Egip- to, que aparecieron en escena sin antecedentes naturales, sin saberse de dónde llegaron. Asi, también, debe mencionarse la presencia de Kríshna en India, cuya filosofía ha llegado hasta nuestros días con absoluta vigencia en lo religioso y en lo espiritual. Adán y Eva Un ejemplo completamente natural y espontáneo de este movi- miento humano es la presencia de Adán y Eva. Hayan sido míticos o reales, en todo caso el diccionario bíblico los sitúa hace 5,953 años, contados a partir de 1953. Con ese hecho comenzó su vida el pueblo hebreo, fecha que coincide con el calendario egipcio y con el princi- pio de la Era de Tauro, época en que, como ya se dijo antes, parecen haber despertado bruscamente muchos pueblos tanto en el medio oriente —donde se situó a Adán y Eva— como en América, de donde (103) igualmente se desprende de manera espontánea que la humanidad ya existia desde muchos milenios antes. Podemos, pues, concluir que Adán y Eva fueron solamente un símbolo todavía no esclarecido, pero tal vez muy importante, ya que pudieron haber sido los fundadores de un pueblo que sobrevivió a un cataclismo. En efecto, si se observa cuidadosamente, ese mismo símbolo, con algunas variantes, se encuentra en todas las religiones y tradiciones antiguas, incluyendo a los pueblos de América. Un buen ejemplo de lo anterior es la religión sumeria, en la que vivió el pueblo hebreo hasta los días de Abraham. Según esa religión, las palabras que-nin-hur-sag significaban el Dios que los mezcló con arcilla. O de otra manera: Dios y el hombre son y serán uno en la arcilla; y así fue hecho el hombre. La gran similitud de esta concepción religiosa, varios milenios anterior a Adán y Eva, no deja lugar a dudas de que es la misma que recibió Moisés como tradición de su pueblo, y que luego dejó com» parte del Génesis bíblico. Los mayas Por su parte, los mayas en América señalaron su propia antigüe- dad en 3,113 años a. C. (5,066 años a contar desde 1953). Esta edad de los mayas se acerca mucho a los 6,660 años señalados por el eje- meridiano de la Gran Pirámide, asi como a los calendarios egipcio y hebreo y a los acontecimientos en Sumeria. Pero, como si esto no fuera bastante, está la tradición de los mayas. Esta demuestra sin lugar a dudas que, cuando llegaron por vez primera a Centroamérica, no eran seres primitivos, sino que ya eran poseedores de una cultura que, por su grado de avance, es de suponer que tenia ya varios milenios de antigüedad, aunque por las lamentables condiciones en que llegaron, necesitaron tiempo -no mucho— para manifestarse como realmente eran. Se dice esto porque según la descripción que hace el Popol Vuh de la llegada de los mayas a tierra firme en Centroamérica, ellos arribaron justamente como náufragos procedentes del mar y seguramente víctimas de algún gigantesco desastre. (104) Egipto Si el lector observa el problema con detalle, notará que en Egip- to sucedió algo semejante a lo anteriormente dicho y en la misma época, pues Egipto no había manifestado ningún desarrollo importan- te sino hasta hace poco más de 5,300 o 5,500 años, que fue cuando aparecieron los primeros faraones. Pero ¿qué había antes? ¡Muy poco de que hablar! Desde luego, una organización social, política y religiosa tan avanzada como la de Narmer-Menes no pudo haber sido improvisada. Al hablar de los faraones como primeros habitantes civilizados de Egipto, estamos refiriéndonos a un estado ya completamente inte- grado con todos los poderes, como son el político, el religioso, el mili- tar, el legislativo, etc. Y nada de eso pudo haber llegado ni de Sumeria ni de ningún otro sitio conocido, porque no se han encontrado los correspondientes antecedentes. Visto esto, no queda más recurso que aceptar que los primeros faraones llegaron como inmigrantes, quizá como náufragos, a la manera de los mayas sobrevivientes de algún cataclismo que los obligó a abandonar su tierra nativa. ¿De dónde salieron los primeros egipcios, los primeros sumerios, los primeros mayas, etc? ¿Y por qué abandonaron su lugar de ori- gen? ¿No está todo esto sugiriendo que habitantes de una misma región —llámese isla, continente o península— hubieron de dispersarse hacia todo el mundo, cada cual por sus propios medios y en número muy inferior al que habían sido originalmente? Las tradiciones ocultistas sugieren que sucedió lo mismo que ya había acontecido unos seis mil años antes, cuando desapareció debido a un gigantesco cataclismo el continente de Mu, también llamado Lemuria o Naa: los supervivientes se desplazaron en todas direcciones, llegando algunos de ellos al país de Ram u Osiris o Brah- ma, nombre de la tierra que, habitada, existió donde hoy se encuentra el mar Mediterráneo y que se supone gozaba entonces de cierto ni- vel cultural. Todo esto nos obliga a retroceder en el pasado en busca de nue- (105) vas evidencias, siempre en relación con la Gran Esfinge y la Gran Pirámide. Cuadro sinóptico de la Edad de Tauro Años antes de 1953 6,660: Empezó la Era de Tauro. Al mismo tiempo terminó la Era de Géminis. Tauro es igualmente el principio de una Edad que terminó el 20 de agosto de 1953. 6,400: Es la época probable en la que apareció Isis, la diosa egipcia. Parece haber llegado como parte importante de la religión del primer faraón hasta hoy conocido: es, por consiguiente, prehistórica. Isis se identifica plenamente en el tiempo y en el símbolo con la constelación zodiacal Virgo, significando «nueva vida», que es lo que igualmente simboliza la Gran Esfinge. 6,200-4,933: Es aproximadamente la duración de la época pre- • histórica de Egipto. Hacia el final ocurrió la llegada del primer faraón Narmer Menes de la primera dinastía. Este período prehistórico com- prende también la segunda dinastía. En esa época ya se trabajaba el cobre extraído de las minas del Sinaí, pero en muy pequeña escala. 6,001: Es el principio de la línea cronológica profética dentro de la Gran Pirámide, que registra 6,000 años exactos. Esta cronolo- gía empieza muy cerca del principio de la constelación de Tauro, lo cual es muy significativo por la indicación que a su vez hace el eje- meridiano de la propia Gran Pirámide. Estos números y datos geométricos sugieren que algo grave sucedió poco antes de esta fecha: por ejemplo, un cataclismo mun- dial. Cuando la naturaleza volvió a la calma, los supervivientes viaja- ron hasta que encontraron un lugar seguro, donde decidieron dejar constancia clara de su presencia como seres humanos altamente pen- santes. Por eso habrían construido el admirable sistema Gran Esfin- ge, Gran Pirámide, Zodíaco de Denderah, que se complementan y explican entre si. 5,953: Corresponde al año 4,000 a. C. Es la fecha señalada como principio del calendario hebreo y es la misma del calendario (106) egipcio, lo que demuestra la notable influencia egipcia sobre la mente de Moisés. Esta fecha es la misma de la Creación de todo lo existente, así como de la aparición de Adán y Eva (todo ello, según el cómputo de las generaciones en la Biblia, de acuerdo con el estudio hecho por el Arzobispo Usher). 5,331: Fecha en que apareció el personaje Enoch, según la Biblia. 5,066: Muy cerca de esta fecha está el principio de la cronolo- Gía Maya, sin que se sepa todavía qué significa esa fecha. Quizá Simplemente esté señalado el final de un acontecimiento muy impor- Tante y el principio de una nueva vida que empezaron entonces. 5,053: Fecha aproximada en que llegó a Egipto el primer Faraón conocido y que fundó la primera dinastía. Obsérvese la Admirable cercanía de esta fecha con la maya. ¿casualidad? 5,000: Aproximadamente en esta época, apareció en India el Personaje Krishna, cuya filosofía ha llegado hasta nuestros días con Las fechas anteriores. En ésta época ya se cultivaba el maíz y el frijol En América. Ya se trabajaba en mayor escala el cobre en el valle del Nilo y en Uruk, Mesopotamia, en Siria, etc. 4,897: Fecha en que apareció Noé, según la Biblia, que fue el Principal personaje en el escenario de El Diluvio Bíblico. La Biblia Dice que vivió 950 años, lo que hace suponer que ese nombre no se Está refiriendo a una persona, sino a una época. 4,853: En esta época aproximadamente empezó la IV dinastía En Egipto, que fue la que construyó la Gran Pirámide. 4,799: Principio de la constelación zodiacal de Aries. Fue la Muy conocida época del pastoreo, en la que se empezó el culto y Ritual religioso del sacrificio del cordero, lo que demuestra la inflen- Cia de la constelación Aries en la mente humana. 4,300: Fecha del diluvio bíblico, época ya completamente Histórica: se ha confirmado que fue solamente una gran inundación Local producida por los ríos Eufrates y Tigres, fenómeno que en esa Región ocurría frecuentemente. No obstante, hubo otro Diluvio (107) mucho tiempo antes según el relato acadio más conocido como el Diluvio de Gílgamesh. 3,587: Final de la Era de Aries, que ejerció importante influen- cia en muchos pueblos; pero particularmente en los hebreos. Así, lee- mos en Génesis 22, 7-8: «Entonces habló Isaac a Abraham, su padre y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, hijo mió. Y él dijo: he aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abra- ham: Dios proveerá de cordero para el holocausto, hijo. mío.» 3,587: Empezó la constelación de Piscis o sea, 1,634 años antes de Cristo. En su principio, el cristianismo tomó el pez, o sea, esta constelación, como símbolo de la nueva Era y de la nueva ense- ñanza. 1953: El 20 de agosto de este año, época actual, terminó la regencia de la Era de Piscis y empezó la Era de Acuario. Efectiva-. mente, ya hay un fuerte movimiento místico a nivel mundial, que invoca a esta constelación Acuario, como símbolo de una nueva vida. (108)

SUCESIÓN DE PRESIDENTES ARGENTINOS DESDE 1810


FUENTE WIKIPEDIA Alondra Valey Rivadavia.jpg Bernardino Rivadavia (1780-1845). 7 de febrero de 1826-9 de agosto de 1827 Recibió poco apoyo de las provincias debido a su política centralista. Promulgó una ley de capitalización de Buenos Aires. Además, negoció una paz desfavorable con Brasil,19 promovida por Gran Bretaña, lo que lo llevó a renunciar. Vicente Lopez 1860.jpg Vicente López y Planes (1785-1856). 9-17 de agosto de 1827 Asume de manera interina por ser vicepresidente, tras la renuncia de su antecesor. Pocos días después de haber asumido, por la falta de apoyo político, disolvió la República, declarando en vigencia la Ley Fundamental otra vez. Tras el rechazo de las provincias a la Constitución de 1826, el Congreso restableció la vigencia de la Ley Fundamental y convocó a una Convención para la reforma de la constitución, tras lo cual se declaró disuelto. Gobernadores de Buenos Aires, en ejercicio del poder ejecutivo nacional[editar] Artículo principal: Gobernadores bonaerenses en ejercicio del Poder Ejecutivo Nacional Imagen Gobernador Período Obra de gobierno Manuel Dorrego.jpg Manuel Dorrego (1787-1828). 17 de agosto de 1827-13 de diciembre de 1828 Federal, era presionado por Gran Bretaña continuó el tratado de Rivadavia con Brasil, con la modificación de que surgía el Uruguay como estado independiente. Los unitarios, encabezados por Lavalle comenzaron a conspirar, provocando una revolución tras la cual lo fusilaron. JuanLavalle.JPG Juan Galo Lavalle (1797-1841). 13 de diciembre de 1828-26 de junio de 1829 Tras derrocar a Dorrego, gobernó de facto, ganándose el rechazo de los federales, encabezados por Juan Manuel de Rosas y Estanislao López. Estos protagonizaron una revolución tras la cual lo derrocaron y mandaron al exilio. Viamonte.jpg Juan José Viamonte (1774-1843). 26 de junio-6 de diciembre de 1829 De tendencia federal, gobernó de forma provisoria hasta la asunción de Juan Manuel de Rosas, autor del golpe. Juan Manuel de Rosas.jpg Juan Manuel de Rosas (1793-1877). 6 de diciembre de 1829-17 de diciembre de 1832 Su obra más importante fue firmar el Pacto Federal con varias provincias para obstruir el avance unitario, encabezado por José María Paz. Desde 1831, Buenos Aires se reservaba las relaciones exteriores del país. Cuando la Junta de Representantes lo ratificó en su cargo, pero le negó las facultades extraordinarias, el renunció. JuanRamonGonzalezBalcarce.gif Juan Ramón González Balcarce (1773-1836). 17 de diciembre de 1832-4 de noviembre de 1833 Promovido por Rosas para ejercer el cargo tras su renuncia, no contó con el apoyo de sus seguidores, que, encabezados por Encarnación Ezcurra, protagonizaron la Revolución de los Restauradores20 que lo llevó a renunciar. Viamonte.jpg Juan José Viamonte (1774-1843). 4 de noviembre de 1833-27 de junio de 1834 Asume de manera interina, nombrado por la Junta de Representantes, al igual que en el gobierno de su antecesor, careció del apoyo rosista, por lo que tuvo varias presiones que lo llevaron a renunciar. Vicente Maza.jpg Manuel Vicente Maza (1779-1839). 27 de junio de 1834-7 de marzo de 1835 Cuando en enero de 1835 ocurre el asesinato del caudillo riojano Juan Facundo Quiroga, aliado de Rosas, lo que se transformó en un escándalo político,21 debió renunciar. Juan Manuel de Rosas.jpg Juan Manuel de Rosas (1793-1877). 7 de marzo de 1835-3 de febrero de 1852 Con la suma del poder público (completo control judicial, político y legislativo) inició una persecución política a sus opositores. Estableció acuerdos con diversos caudillos. Debió soportar el bloqueo anglo-francés al puerto de Buenos Aires. Fue derrotado en Caseros por Justo José de Urquiza, renunciando debido a ello. Vicente Lopez 1860.jpg Vicente López y Planes (1785-1856). 3 de febrero-6 de abril de 1852 Asume de forma provisoria, nombrado por Urquiza tras la Batalla de Caseros, por el Acuerdo de San Nicolás, el Poder Ejecutivo y las Relaciones Exteriores del país son traspasadas provisoriamente a Urquiza. Me gusta · Responder · 3 min Alondra Valey Alondra Valey Imagen Presidente de la Nación Argentina Período Obra de gobierno Justo José de Urquiza MHN.JPG Justo José de Urquiza (1801-1870). 5 de marzo de 1854-5 de marzo de 1860 Durante su gobierno entró en vigencia lo establecido por la constitución de 1853, se nacionalizó la Universidad de Córdoba y se proclamó la libre navegación de los ríos.24 Para trabar el comercio bonaerense, se proclamó una ley que abarataba los impuestos de los puertos litorales, aunque la medida fracasó.25 A fin de su gobierno estalló la Batalla de Cepeda. Santiago Derqui 1860.JPG Santiago Derqui (1809-1867). 5 de marzo de 1860-5 de noviembre de 1861 Durante su breve gobierno debió lidiar con los problemas con Buenos Aires. Al ser derrotado en la Batalla de Pavón por Mitre, renunció. JEPedernera.jpg Juan Esteban Pedernera (1796-1886). 5 de noviembre-12 de diciembre de 1861 Por ser vicepresidente, asumió tras la renuncia de Derqui. Incapaz de controlar la situación renunció,26 otorgándole a Bartolomé Mitre el Poder Ejecutivo Nacional. Me gusta · Responder · 2 min Alondra Valey Alondra Valey Imagen Presidente de la Nación Argentina Período Obra de gobierno BartolomeMitre.jpg Bartolomé Mitre (1821-1906). 12 de diciembre de 1861-12 de octubre de 1868 Provisorio hasta el 12 de octubre de 1862, constitucional a partir de esa fecha. Durante su gobierno debió enfrentar levantamientos armados de algunos caudillos que sofocó fácilmente. Además llevó adelante la Guerra del Paraguay, que ayudó a formar el Ejército Nacional.28 Domingo Sarmiento.jpg Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888). 12 de octubre de 1868-12 de octubre de 1874 Durante su gobierno hubo un auge de la prensa, fundándose varios periódicos. En 1869 se realizó el primer censo nacional, que develó un 71 % de analfabetismo y al año siguiente estalló una epidemia de fiebre amarilla en Buenos Aires. Fundó alrededor de 800 escuelas y varias facultades. A finales de 1873 estalló una crisis económica.29 Nicolás Avellaneda.JPG Nicolás Avellaneda (1837-1885). 12 de octubre de 1874-12 de octubre de 1880 Sancionó la proteccionista Ley de Aduana, que hizo crecer las exportaciones y la Ley de Inmigración, que aumentó el número de inmigrantes.30 Sancionó la Ley de Federalización, que convertía a Buenos Aires en la Capital Federal de la Nación]. Me gusta · Responder · Hace un momento Alondra Valey Alondra Valey Imagen Presidente de la Nación Argentina Período Obra de gobierno JulioArgentinoRoca.JPG Julio Argentino Roca (1843-1914). 12 de octubre de 1880-12 de octubre de 1886 Unificó la moneda nacional en 1881, sancionó leyes de educación como la Ley 1420 de enseñanza pública, laica y gratuita (1884), siguió extendiendo las vías férreas, creó el Registro Civil, que le llevó a un enfrentamiento con la Iglesia Católica, rompiendo relaciones con el Vaticano.32 JuarezCelman.jpg Miguel Juárez Celman (1844-1909). 12 de octubre de 1886-6 de agosto de 1890 Durante su gobierno aumentó el endeudamiento con Inglaterra, y empeoró la situación bancaria, fomentó la inmigración. Por su política de Unicato fue duramente criticado.33 Debió soportar la crisis económica. Sofocó la Revolución de 1890, pero se vio forzado a renunciar al perder apoyo político. Retrato de Carlos Pellegrini.jpg Carlos Pellegrini (1846-1906). 6 de agosto de 1890-12 de octubre de 1892 Como vicepresidente de su antecesor, asumió interinamente. Logró solucionar la crisis, saneando las finanzas y creando el Banco de la Nación Argentina. Fomentó la inmigración e inició una política de desendeudamiento. Nombró a Roca ministro de Guerra y líder del PAN. LSaenzpeña.jpg Luis Sáenz Peña (1822-1907). 12 de octubre de 1892-23 de enero de 1895 Propuesto por Roca como candidato por el PAN, Sáenz Peña gobernó en un ambiente hostil hacia su persona, soportando diversas críticas y levantamientos armados como la Revolución radical de 1893. Con falta de apoyo político y de su partido renunció. Juriburu.jpg José Evaristo Uriburu (1831-1914). 23 de enero de 1895-12 de octubre de 1898 Asumió de forma interina tras la renuncia de su predecesor. Fundó el Museo de Bellas Artes, organizó los diferentes ministerios del Poder Ejecutivo y durante su mandato se reformó la Constitución en 1898. JulioArgentinoRoca.JPG Julio Argentino Roca (1843-1914). 12 de octubre de 1898-12 de octubre de 1904 En su segundo gobierno, atravesó dos conflictos limítrofes con Chile (1899 y 1902),34 continuó la política de desendeudamiento y el modelo económico agroexportador, además se había proyectado la aprobación de un Código de Trabajo que finalmente no se llevó a cabo por oposición tanto de los empresarios como de los sindicatos. Foto quintana.jpg Manuel Quintana (1835-1906). 12 de octubre de 1904-12 de marzo de 1906 Era el candidato del PAN, por lo que contó con apoyo político, siguió las reformas socioeconómicas de sus predecesores. En 1905 debió enfrentar el último levantamiento armada radical, que pudo sofocar exitosamente.35 Nacionalizó la Universidad de La Plata. Fue el primer presidente que murió en ejercicio del cargo. Alcorta.jpg José Figueroa Alcorta (1860-1931). 12 de marzo de 1906-12 de octubre de 1910 Asumió de manera interina tras la muerte de su predecesor. Comenzó las explotaciones de petróleo en Comodoro Rivadavia, pero debió enfrentar problemas sociales, como la manifestación obrera denominada "Semana Roja", el asesinato del Coronel Falcón.36 Presidió las celebraciones del Centenario Roque Sáenz Peña01.JPG Roque Sáenz Peña (1851-1914). 12 de octubre de 1910-9 de agosto de 1914 Durante su gobierno intentó democratizar el sistema electoral, llevando a cabo la reforma con la Ley Sáenz Peña en 1912. Con esto se ganó la oposición de su propio partido.37 A partir de 1913 tomó una licencia, ocupando la presidencia su vicepresidente. Murió en ejercicio del cargo. Victorino de la Plaza.JPG Victorino de la Plaza (1840-1919). 9 de agosto de 1914-12 de octubre de 1916 Había sido presidente reemplazante desde 1913 y se convirtió en presidente interino al año siguiente. Fue el último presidente de este período. Entre sus logros se destacan el censo de 1914 y haber mantenido a la Argentina neutral durante la Primera Guerra Mundial. Me gusta · Responder · Hace un momento Alondra Valey Alondra Valey Imagen Presidente de la Nación Argentina Período Obra de gobierno Hipólito Yrigoyen.jpg Hipólito Yrigoyen (1852-1933). 12 de octubre de 1916-12 de octubre de 1922 Primer Presidente electo con la Ley Sáenz Peña. Mantuvo la neutralidad en la Primera Guerra Mundial. Impulsó una reforma universitaria. En 1919 estalló un conflicto obrero conocido como Semana Trágica que fue sofocado.40 MTAlvear-1922.jpg Marcelo Torcuato de Alvear (1868-1942). 12 de octubre de 1922-12 de octubre de 1928 Pertenecía a la facción radical antipersonalista. Creó la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) para autoabastecer el mercado interno de combustible. La situación económica fue próspera, en parte debido a la bonanza de los mercados internacionales.41 Hipólito Yrigoyen.jpg Hipólito Yrigoyen (1852-1933). 12 de octubre de 1928-6 de septiembre de 1930 Asumió en medio de una controversia entre las facciones radicales. Por el asesinato de dos opositores que la gente le atribuyó,42 sumado a la crisis económica perdió apoyo. Su última medida fue fijar los precios del petróleo. Fue derrocado por un golpe de estado cívico-militar. Me gusta · Responder · Hace un momento Alondra Valey Alondra Valey Imagen Presidente de la Nación Argentina Período Obra de gobierno José Félix Uriburu.jpg José Félix Uriburu (1868-1932). 6 de septiembre de 1930-20 de febrero de 1932 Tras el golpe, fue legalizado por la Corte Suprema como presidente de facto. Corporativista, disolvió el Congreso, proclamó el estado de sitio, revirtió la reforma universitaria y, aunque decía respetar la Constitución, fue el primer presidente argentino en aplicar terrorismo de Estado. Llamó a elecciones en 1931. Apjusto.jpg Agustín Pedro Justo (1876-1943). 20 de febrero de 1932-20 de febrero de 1938 Asumió luego de elecciones fraudulentas, donde la UCR no participó. Aplicó medidas proteccionistas y de austeridad fiscal, entre ellas, el Pacto Roca-Runciman, que establecía una dependencia económica con Inglaterra. Movilizaciones obreras llevaron a que se conformara la CGT. Las elecciones de 1937 se realizaron de manera violenta, habiendo muertos y heridos.45 Roberto M Ortiz.jpg Roberto Marcelino Ortiz (1886-1942). 20 de febrero de 1938-27 de junio de 1942 Intentó sin éxito establecer políticas que hicieran más honestas las elecciones. Una de sus medidas más controvertidas fue la circular secreta antisemita.46 Padeció de una grave diabetes durante su mandato, que lo llevó a pedir licencia en 1940 y a renunciar en 1942 pocos días antes de morir. Tanto él como su reemplazante mantuvieron la neutralidad argentina ante la S.G.M.. Ramoncastillo.jpg Ramón S. Castillo (1873-1944). 27 de junio de 1942-4 de junio de 1943 Asumió de manera interina tras la renuncia de su predecesor, aunque había ocupado el Poder Ejecutivo desde 1940. Hubo dos intentos de golpe durante su gobierno.47 Propuso una fórmula de la Concordancia para las elecciones de 1944, con lo que se ganó la aversión de los militares que acabaron por derrocarlo.48 Me gusta · Responder · Hace un momento Alondra Valey Alondra Valey Imagen Presidente de la Nación Argentina Período Obra de gobierno Rawson Arturo.jpg Arturo Rawson (1885-1952). 4-7 de junio de 1943 Asumió de forma provisional tras el golpe por unos pocos días, hasta el nombramiento de Pedro Pablo Ramírez, que había sido el coorganizador del golpe de estado. Pedro-p-ramirez.jpg Pedro Pablo Ramírez (1884-1962). 7 de junio de 1943-24 de febrero de 1944 Asumió de facto, con el apoyo del GOU. Aplicó varios métodos de censura, reinstauró la enseñanza católica en las escuelas, persiguió a los grupos obreros, sindicalistas y comunistas. Disolvió el Congreso y los gobiernos provinciales y aplicó un plan económico de austeridad fiscal. Fue reemplazado por Farrell.50 Farrel.jpg Edelmiro Julián Farrell (1887-1980). 24 de febrero de 1944-4 de junio de 1946 Reemplazó a Pedro Pablo Ramírez, siendo designado por el GOU. Decretó el establecimiento del aguinaldo, dictaminó el Estatuto de los partidos políticos y el del peón, firmó el Acta de Chapultepec y declaró la guerra al Eje. Llamó a elecciones en julio de 1945. Las dos primeras presidencias de Perón[editar] Imagen Presidente de la Nación Argentina Período Obra de gobierno Juan Peron con banda de presidente.jpg Juan Domingo Perón (1895-1974). 4 de junio de 1946-4 de junio de 1952 Asumió tras el triunfo en las elecciones del 24 de febrero de 1946. Dictó la Constitución de 1949, ubicada dentro del constitucionalismo social y el populismo, donde se agregaban, entre otros artículos, los derechos de los trabajadores, el sufragio femenino, impulsado por la primera dama, pero también una polémica cláusula donde se permitía la reelección inmediata e indefinida del presidente. Sería reelecto en las elecciones de 1951. Juan Domingo Perón (1895-1974). 4 de junio de 1952-21 de septiembre de 1955 A principios de su segundo gobierno, falleció su esposa, Evita Perón. En 1952 convocó a sindicatos y empleadores al Congreso Nacional de la Productividad, para enfrentar la crisis económica. En 1954 logró la sanción de la Ley n.º 14.394, que incluyó el divorcio, como parte de un enfrentamiento con la Iglesia católica. Tras el enfrentamiento con la Iglesia, la pérdida de una parte del apoyo popular, y la falta de uno de los íconos de su gobierno, fue derrocado el 21 de septiembre de 1955 por el golpe cívico militar conocido como la Revolución Libertadora. Me gusta · Responder · Hace un momento Alondra Valey Alondra Valey Imagen Presidente de la Nación Argentina Período Obra de gobierno MolinaGómez-Lucero.JPG José Domingo Molina Gómez (1896-1969). 21-23 de septiembre de 1955 Molina Gómez (izquierda), fue designado para ocupar el cargo presidencial tras el derrocamiento de Perón, pero la junta directiva del golpe nombró a Eduardo Lonardi, debiendo Molina Gómez renunciar. Eduardo Lonardi (discurso).JPG Eduardo Lonardi (1896-1956). 23 de septiembre-13 de noviembre de 1955 Lonardi intentó políticas de reconciliación nacional, reflejadas a través de frases como ni vencedores, ni vencidos. Por su política conciliadora con el peronismo, fue destituido por el Ejército, siendo reemplazado por Pedro Eugenio Aramburu.53 Aramburu2.jpg Pedro Eugenio Aramburu (1905-1970). 13 de noviembre de 1955-1 de mayo de 1958 Aramburu inició una política represiva hacia el peronismo y los sectores opositores, con fusilamientos y persecución política.54 Impulsó la reforma constitucional de 1957 y prohibió al peronismo participar de las elecciones de 1958. Me gusta · Responder · Hace un momento Alondra Valey Alondra Valey Imagen Presidente de la Nación Argentina Período Obra de gobierno Presidente Arturo Frondizi.jpg Arturo Frondizi (1908-1995). 1 de mayo de 1958-29 de marzo de 1962 Asumió con el apoyo de los sectores peronistas. Inició así una política conciliadora con dicho sector. Promovió la industrialización y aceptó las políticas económicas impuestas internacionalmente. Un golpe de estado militar terminó derrocándolo por su posición acercada al peronismo.56 José María Guido.JPG José María Guido (1910-1975). 29 de marzo de 1962-12 de octubre de 1963 Antes que los jefes del golpe militar de 1962 pudieran elegir nuevas autoridades, asumió la presidencia de forma interina con la conformidad de la Corte Suprema de Justicia, que le tomó juramento, fundado que en su carácter de presidente provisional del Senado era, conforme la Ley de Acefalia, el reemplazante del presidente imposibilitado de ejercer su cargo por encontrarse detenido. Intervino todas las provincias. Se produjeron enfrentamientos entre Azules y colorados. Reinstauró la proscripción del peronismo.57 Illia banda presidencial.jpg Arturo Umberto Illia (1900-1983). 12 de octubre de 1963-29 de junio de 1966 Se levantó la proscripción al peronismo y al comunismo, permiténdoseles la participación en los comicios legislativos de 1965. Eliminó las concesiones petroleras que se habían hecho durante el gobierno de Frondizi. También redujo la deuda externa y continuó con la industrialización. Tras el triunfo peronista en 1965 los militares comienzan a conspirar y lo derrocan con el apoyo del sindicalismo peronista en 1966.55 Me gusta · Responder · Hace un momento Alondra Valey Alondra Valey Imagen Presidente de la Nación Argentina Período Obra de gobierno Onganía-Levingston-Lanusse (Revolución Argentina).jpg Junta Militar 28-29 de junio de 1966 Junta Militar Saludo militar de Onganía.jpg Juan Carlos Onganía (1914-1995). 29 de junio de 1966-8 de junio de 1970 Asumió tras el golpe de estado de 1966. Redactó el Estatuto de la Revolución Argentina, declaró el estado de sitio, prohibió los partidos políticos y las manifestaciones sociales. Durante su gobierno ocurrieron disturbios como la noche de los bastones largos y el Cordobazo. Este último debilitó su gobierno, por lo que fue obligado a dimitir. Onganía-Levingston-Lanusse (Revolución Argentina).jpg Junta Militar 8-18 de junio de 1970 Junta Militar Levingston de civil.jpg Roberto Marcelo Levingston (1920-2015). 18 de junio de 1970-22 de marzo de 1971 Nombrado por la Junta de Comandantes en Jefe, no tenía una importante trayectoria en el Ejército, por lo cual no tenía un gran apoyo del mismo. Fue un gobernante duro y feroz, continuando las políticas impopulares y represivas de su predecesor. Incapaz de controlar la situación, fue obligado a renunciar.62 Alejandro Agustín Lanusse.jpg Alejandro Agustín Lanusse (1918-1996). 22 de marzo de 1971-25 de mayo de 1973 Nombrado por el Ejército, mostró una tendencia más flexible con sus opositores, reiniciando la diplomacia con China y repatriando el cadáver de Eva Perón. Firmó el GAN, documento que buscaba una salida democrática a la Revolución Argentina. Llamó a elecciones generales donde hubo peronismo, sin Perón.63 Me gusta · Responder · Hace un momento Alondra Valey Alondra Valey Imagen Presidente de la Nación Argentina Período Obra de gobierno Héctor J Campora.jpg Héctor José Cámpora (1909-1980). 25 de mayo-13 de julio de 1973 Llegó al gobierno postulándose con el apoyo de Juan Domingo Perón, tras la decisión de Alejandro Agustín Lanusse de proscribir a Perón pero no al peronismo. Disolvió el estado de sitio y declaró una amnistía para los presos políticos. Constituyó también alianzas con diversos grupos de izquierda. Renunció tras perder el apoyo del líder peronista.67 RaulLastiri.jpg Raúl Alberto Lastiri (1915-1978). 13 de julio-12 de octubre de 1973 Como presidente de la Cámara de Diputados asumió interinamente el Poder Ejecutivo Nacional tras la renuncia de Cámpora y su vicepresidente, Vicente Solano Lima, y ante la ausencia del siguiente en la línea sucesoria, el presidente provisional del Senado. Llamó a elecciones, levantando la proscripción que pesaba sobre Perón, pudiendo este triunfar. Lastiri interrumpió la liberación de presos políticos y tomó un giro hacia la derecha, por lo que al final de su gobierno, recrudecieron las acciones de guerrilleros de izquierda.68 Peron tomando un café.jpg Juan Domingo Perón (1895-1974). 12 de octubre de 1973-1 de julio de 1974 Presidente electo, no logró apaciguar los conflictos entre la izquierda y la derecha. Su ministro José López Rega creó la Alianza Anticomunista Argentina una organización paraestatal con el fin de terminar con los grupos armados por lo que su gobierno perdió el apoyo juvenil. También había una grave crisis económica. Falleció en ejercicio del cargo.69 Isabelita ícono.jpg María Estela Martínez de Perón (n. 1931). 1 de julio de 1974-24 de marzo de 1976 Asumió al ser vicepresidenta tras la muerte de su marido. Fue la primera mujer en ocupar el Poder Ejecutivo en toda América. Durante su gobierno se procedió a la devaluación de la moneda y a medidas económicas como el Rodrigazo. También aumentaron los enfrentamientos entre derecha e izquierda que produjeron muertes, secuestros y torturas. La creciente inestabilidad llevó, finalmente, al último golpe de estado en Argentina70 Me gusta · Responder · Hace un momento Alondra Valey Alondra Valey Imagen Presidente de la Nación Argentina Período Obra de gobierno Jorge Rafael Videla.png Junta Militar 24-29 de marzo de 1976 Junta Militar Tte.Gral.Videla.jpg Jorge Rafael Videla (1925-2013). 29 de marzo de 1976-29 de marzo de 1981 Asumió tras el golpe, declaró el estado de sitio y prohibió la actuación de partidos políticos y grupos subversivos, como Montoneros, ERP y comunistas. Fue impulsor del Terrorismo de Estado. Para la organización del Mundial '78, en la que Argentina ganó el campeonato de fútbol, se tomó deuda.74 Durante su presidencia se estuvo a punto de iniciar una guerra con Chile por la soberanía del Canal de Beagle.75 76 Roberto Viola con banda presidencial.jpg Roberto Eduardo Viola (1924-1994). 29 de marzo-11 de diciembre de 1981 Una vez finalizado el mandato de Videla el 29 de marzo de 1981, Viola fue designado por la Segunda Junta Militar. Continuó con la política represora de su predecesor. Aumentó la inflación tras una brusca devaluación. Debido a su acercamiento a los partidos políticos y también a su política flexible y tendiente a la democracia fue destituido por la Tercera Junta Militar.77 VicealmiranteLacoste.jpg Carlos Alberto Lacoste (1929-2004). 11-22 de diciembre de 1981 Gobernó interinamente por once días antes de la asunción de Leopoldo Galtieri. Había ganado fama dentro del Ejército tras formar parte del Ente Autárquico Mundial '78.78 Debido a la brevedad de su gobierno no hubo mayores reformas. Dimitió el mismo día en el que juró Galtieri, el 22 de diciembre de 1981. Retrato Oficial Galtieri.jpg Leopoldo Fortunato Galtieri (1926-2003). 22 de diciembre de 1981-18 de junio de 1982 Restringió el gasto público, privatizó bienes estatales y congeló salarios. Continuó con la política represora de la dictadura. Durante su gobierno estalló la Guerra de Malvinas contra el Reino Unido. El fracaso en la misma llevó a su renuncia poco después de la rendición.79 Al.St.Jean.JPG Alfredo Oscar Saint-Jean (1926-1987). 18 de junio-1 de julio de 1982 Asumió provisionalmente tras la renuncia de su predecesor, debido a la falta de consenso entre los dirigentes de la Junta Militar acerca de quién debía asumir el cargo.80 Se alejó del Poder Ejecutivo luego de la designación de Reynaldo Benito Antonio Bignone. Reynaldo Bignone-2.jpg Reynaldo Benito Antonio Bignone (n. 1928). 1 de julio de 1982-10 de diciembre de 1983 Fue el último presidente de facto en la Argentina. Desde su asunción manifestó su deseo de convocar a elecciones para principios de 1984. Sin embargo, la grave crisis económica y social aceleró el proceso de transición.81 Durante su gobierno se reemplazó el multidevaluado Peso Ley por el peso argentino, sin mayores éxitos económicos.82 Me gusta · Responder · Hace un momento Alondra Valey Alondra Valey Imagen Presidente de la Nación Argentina Período Obra de gobierno Argentina.RaulAlfonsin.01.jpg Raúl Ricardo Alfonsín (1927-2009). 10 de diciembre de 1983-8 de julio de 1989 Durante su gobierno se desarrolló el Juicio a las Juntas, que condenó a varios militares de la última dictadura militar, también enjuició a dirigentes de guerrilleras montoneros y ERP, fue un promotor de los derechos humanos, creo la Comisión Nacional sobre la desaparición de personas (CONADEP). También llevó a cabo el llamado Plan Austral, que si bien funcionó durante algún tiempo, derivó en una crisis hiperinflacionaria que lo llevó a entregar el poder antes de tiempo al presidente electo Menem, en 1989.86 Carlos Menem (Retrato Oficial 1992).jpg Carlos Saúl Menem (n. 1930). 8 de julio de 1989-8 de julio de 1995 En su primer gobierno llevó a cabo una política pragmática liberal de cuño populista, con la privatización de empresas estatales y puso en marcha la convertibilidad. En 1994 reformó la Constitución Argentina y fue reelecto en 1995. Menem con banda presidencial.jpg Carlos Saúl Menem (n. 1930). 8 de julio de 1995-10 de diciembre de 1999 Durante su segundo mandato destituyó al ministro Domingo Cavallo, 1996 y en 1998 comenzó una retracción del PBI.,87 trató de volver a reformar la Constitución Nacional, en 1998, esta vez fallida. Terminó su mandato en 1999. Fernando de la Rúa con bastón y banda de presidente.jpg Fernando de la Rúa (n. 1937). 10 de diciembre de 1999-20 de diciembre de 2001 Asumió en medio de una retracción económica. Intentó medidas como el Déficit Cero, el Blindaje y el Megacanje, que eran tomar deuda para salvar la situación bancaria.88 A fines de su gobierno instauró el corralito, lo que le valió un fuerte repudio popular.89 Su gobierno finalizó con una rebelión popular en diciembre de 2001. Ramón Puerta 90.jpg Ramón Puerta (n. 1951). 20-23 de diciembre de 2001 Tras la ausencia de vicepresidente, asumió como Presidente provisional del Honorable Senado de la Nación en ejercicio del Poder Ejecutivo. Según lo apuntado en la Constitución, llamó a una Asamblea general formada por el Poder Legislativo para nombrar un nuevo presidente. Su mandato concluyó tras el nombramiento de Adolfo Rodríguez Saá.90 Adolfo Rodríguez Saá con banda presidencial.jpg Adolfo Rodríguez Saá (n. 1947). 23-30 de diciembre de 2001 Presidente interino. Inició el default de la deuda externa y planeó una nueva moneda, el argentino, que nunca vio la luz91 Renunció por la falta de apoyo político de gobernadores y legisladores. Hizo el Presupuesto 2002.92 Ecamano.jpg Eduardo Camaño (n. 1950). 30 de diciembre de 2001-2 de enero de 2002 Asumió en las mismas condiciones que había asumido Ramón Puerta, con el cargo de Presidente de la Honorable Cámara de Diputados en ejercicio del Poder Ejecutivo. Su tarea también fue conformar una Asamblea que nombrara a un nuevo presidente. Tras el nombramiento de Eduardo Duhalde su mandato concluyó.93 Duhalde23012007.jpg Eduardo Alberto Duhalde (n. 1941). 2 de enero de 2002-25 de mayo de 2003 Asumió como interino. Sus primeras medidas fueron devaluar la moneda y ponerle fin a la convertibilidad. Distribuyó planes sociales y forzó la pesificación de los depósitos bancarios en moneda extranjera.94 Durante su gobierno se incrementó fuertemente la notoriedad de los piqueteros, que en ocasiones fueron reprimidos, como en la llamada masacre de Avellaneda.95 Llamó a elecciones antes de tiempo. NestorKirchner.jpeg Néstor Carlos Kirchner (1950-2010). 25 de mayo de 2003-10 de diciembre de 2007 Aplicó políticas económicas que permitieron la expansión del PBI a un 9 % interanual y la reducción de los niveles de pobreza e indigencia. En 2005 efectuó el canje de deuda96 y a finales de dicho año el pago adelantado de toda la deuda al FMI.97 Durante 2006 surgió una disputa diplomática con Uruguay a partir de unas plantas de celulosa.98 Su gobierno impulsó el cumplimiento de derechos humanos y condena a exrepresores militares del Proceso de Reorganización Nacional. Algunos sectores acusaron al gobierno de que dichas medidas no fueron aplicadas de igual manera con los integrantes de las organizaciones armadas de los ´70. (Véase:Teoría de los dos demonios). Cristinakirchnermensaje2010.jpg Cristina Fernández de Kirchner (n. 1953). 10 de diciembre de 2007-10 de diciembre de 2011 Primera mujer electa para el cargo de presidente de la República.99 La crisis económica de 2008-2009 fue sorteada gracias a las políticas de creación de empleo y otras, un efecto negativo fue el aumento exponencial del precio internacional de los granos que llevó al llamado «conflicto del campo», durante el cual las organizaciones de productores agropecuarios se opusieron a un alza de los impuestos llamados retenciones (impuesto a los precios extraordinarios) a las exportaciones, luego de su tratamiento por el Congreso, finalmente la medida del gobierno de la Resolución 125/2008 fue derogada.100 Promulgó la nueva Ley de Servicios de comunicación Audiovisual (mal llamada Ley de Medios).101 Encabezó los festejos del Bicentenario. Cristina Fernández de Kirchner 2011-12-10.jpg Cristina Fernández de Kirchner (n. 1953) 10 de diciembre de 2011-9 de diciembre de 2015 Véase también: Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner Impulsó exitosamente que el Congreso votara la compra del 51 % de la empresa petrolífera YPF, que había sido vendida al grupo español Repsol durante el gobierno de Carlos Menem y la instauración del nuevo Código Civil y Comercial para el país. Federico Pinedo Federico Pinedo (n. 1955) 10 de diciembre de 2015 Presidente provisional del Senado a cargo del Poder Ejecutivo (por acefalía, según artículo 5º de la Ley 25716). Presidió el país desde las 00:00 horas del 10 de diciembre hasta la jura de Mauricio Macri, a las 12:15 horas del mismo día.102 Presidente de Argentina Mauricio Macri (n. 1959) 10 de diciembre de 2015 - Actualidad Véase también: Presidencia de Mauricio Macri Presidente en ejercicio. Alondra Valey Alondra Valey FUENTE: WIKIPEDIA

martes, 24 de mayo de 2016

TONOLEC - PLEGARIA DEL ARBOL NEGRO

Himno Nacional Argentino. Marcha Patriótica. Quechua.

25 de Mayo 1809 (Informe Bolivia al Aire tv)

La Otra Historia 1 Argentina Corrientes Historiográficas YouTube

CAPÍTULO OCHO - RODOLFO BENAVIDES


Capitulo VIII LOS DÍGITOS 666 O LA BESTIA DE DESTRUCCIÓN El número 666 es muy conocido por encontrarse en la Biblia, en el libro del Apocalipsis (o Revelación), capitulo 13, versículo 18, don- de textualmente dice: «Aqui hay sabiduría, el que tiene entendimiento cuente el número de la bestia; porque es el número de hombre y el número de ella seis- cientos sesenta y seis.» A lo largo del tiempo ha habido muchos intentos de interpreta- ción de este versículo, pero hasta hoy nadie ha dado una explicación satisfactoria. Sabiendo esto muchos años antes de su primera visita a la Gran Pirámide, el autor se llegó a la Cámara de las reflexiones, cuyo esquema aparece en este mismo capitulo y que es donde aparece geo- métricamente expresado ese número 666. Se detuvo a meditar larga- mente en busca de inspiración. Obviamente, las rocas, tan maravillo- samente labradas, hablaban un lenguaje científico al dar geométrica- mente ese número; pero ¿qué quisieron decir con él? Para intentar el esclarecimiento del misterio había que conside- rar en principio por lo menos tres símbolos, a saber: el número mis- mo, el nombre de la Cámara de las reflexiones —bastante expresivo por cierto—, y lo de la Bestia de destrucción según el Apocalipsis. (81) Varias visitas y mucha reflexión no fueron suficientes para acla- rar el enigma. Sin embargo, como la casualidad no existe, era de suponer que, cuando Juan el teólogo escribió el Apocalipsis, debía de conocer alguna vieja tradición, tal vez oral en el pueblo judío, o muy probablemente escrita por Moisés o por algún otro profeta del pueblo hebreo. Se da por sabido que la Gran Pirámide es una constante referen- cia a fenómenos astronómicos: en consecuencia, resultó lógico supo- ner que ese 666 seguramente era una alusión astronómica. Si, pero ¿cuál o cómo? En fin, lo relativo a ese número 666, así como otras muchas pre- guntas que bullían en la mente del autor, quedaron en suspenso durante varios años, pero impulsándolo siempre a realizar nuevos viajes de investigación para tratar de encontrar respuestas tan lógicas como fuera posible. k Juan el teólogo Juan el teólogo, autor del Apocalipsis o Revelación, dice que todo le fue dictado por seres espirituales; luego entonces, ese 666 debía tener un antecedente y contener una advertencia. Si, pero, ¿dónde buscar para encontrar la explicación? ¿Qué quiso decir con aquello de Bestia de destrucción^. Muchos estudiosos han intentando contestar estas preguntas y parece ser que ninguno ha encontrado todavia la respuesta verdadera. Como es natural, la meditación se fue hacia las escuelas imciáti- cas contemporáneas a Juan el teólogo, en las que el número 33 signi- ficaba dos veces tres, o sea, dos triángulos entrelazados, de los cuales el uno representaba lo material y el otro lo espiritual. Es eso precisa- mente lo que aquellas antiguas escuelas quisieron decir al fijar en 33 años la edad de Cristo (y consecuentemente, ese número no indicó necesariamente la edad verdadera de Jesús el Cristo, sino que tal vez fue solamente un símbolo iniciático en función de los dos triángulos entrelazados). Este símbolo empezó en Thoth, antiquísimo dios egipcio, más (83) conocido como Hermes Trismegisto, quien lo explicó con aquella fra- se tan conocida: como es arriba, es abajo. Según esto, el número 33 es un símbolo de equilibrio entre lo material y lo espiritual como fórmula de avance para llegar a la maes- tría. Esto es tan cierto, que como tradición ha llegado hasta nuestros días, en que algunas sociedades secretas iniciáticas y ocultistas lo con- servan, considerándolo como meta de autos uperación, como gran anhelo, como sublimación hacia lo espiritual, por supuesto después de haber escalado los 32 peldaños o grados previos, que no siempre son fáciles y que por lo general no se dan de obsequio. Y entre los ini ciados de dichas sociedades, todavía se usa de manera normal, como una contraseña de identificación oral, la siguiente pregunta más o menos: «¿...Qué edad tienes?» Y la contestación, de antemano prepa- rada, siempre debe explicar muchas cosas respecto a la sociedad de que se trate, sin que nada de eso tenga algo que ver con la edad real de quien contesta ni de quien pregunta. * El símbolo trascendió en el tiempo y finalmente se le empezó a conocer como estrella de David; pero arrancó de una disciplina ini- ciática. Juan el teólogo debió haber sido un iniciado. Lo opuesto o contrario al número 33 —e igualmente contrario en símbolo— es el número 66, que significa lo material, lo tangible, lo gro- sero y alejado de lo espiritual. Por ello, el número 66 se está refiriendo simbólicamente al materialismo, ya alejado de lo espiritual. De aqui que el 666 —tres veces el 6— rompa el binomio materia-espíritu, o sea, materialismo en grado superlativo de práctica y expresión, muy por debajo de lo espiritual y por ello en absoluto desencuentro con el espí- ritu. Curiosamente eso es lo que está sucediendo hoy, eso es exacta- mente lo que está viviendo la humanidad. Es de suponer que cuando el Apocalipsis menciona el número 666 como Bestia de destrucción, en realidad se está refiriendo a una época en la que el mundo cayó —o caerá en el futuro— en un materialismo intransigente y tan combativo como destructor de todos los valores humanos y en especial, naturalmente, de los espirituales, lo cual viene a ser implícitamente la autonegación del propio ser. (84) Pero, al hablar de valores espirituales, debe tenerse presente que no estamos hablando en sentido religioso, ni de religión alguna dentro de las corrientes religiosas conocidas: ese es ya otro asunto, que por cierto, no siempre está ligado a lo espiritual. Un caso insólito de nuestro tiempo Estaba para imprimirse este libro, cuando, el día 29 de septiem- bre del año 1978, murió el papa Juan Pablo I a la edad de 66 años, habiendo permanecido en el solio pontificio solamente 33 días. El 33 hace otro «6» sin perder su propio valor de «33». Si el lector se toma la molestia de volver al principio de este capitulo, encontrará el significado de esos números y de ahí podrá sacar sus propias conclusiones. Pero, además, se debe recordar que, cuando fue elegido dicho papa, el humo de la chimenea que tradicionalmente anuncia el final del cónclave, en vez de salir blanco como debió ser, salió de un color confuso, precisamente debido a la confusión de quienes realizaron la correspondiente labor... Los números, más este último dato, dicen mucho a las mentes abiertas... ¡Los tiempos se van cerrando! Coincidencia astronómica y bíblica Cuando el Apocalipsis menciona el número 666 como símbolo de destrucción, no insinúa fechas ni siquiera aproximadas, dejando al criterio del lector la época probable de su aplicación. En cambio, la Gran Pirámide sí da fechas con gran aproximación; en algunos casos se refiere por lo menos a la época, como cuando señala con toda cla- ridad la Era final de una Edad en la que ocurrió cada uno de los acontecimientos de que se trate, así como el probable nivel de cultura a que llegaron los pueblos antes de su destrucción y casi desapari- ción. La repetición del dígito es, si se reflexiona con cuidado y mente abierta, la repetición de un mismo símbolo, de tal manera que si se entiende el primero tal vez se entenderán también los otros dos. (85) De llegarse a confirmar que el número 666 en verdad se está refiriendo a catástrofes que periódicamente se han repetido, produci- das por la naturaleza a escala mundial, puede suponerse que no sean exclusivamente de origen terráqueo, sino de origen cósmico; que sean tal vez efecto de fenómenos llegados del exterior, pero con efecto sobre la Tierra. Sí, porque podría darse el caso de que alguno o algu- nos de los cuerpos estelares hoy todavía desconocidos funcionen en órbitas más o menos tangenciales al plano de las órbitas de nuestro sistema solar-planetario, en cuyo caso podrían producirse desequili- brios a plazo fijo y por ello calculables, no solamente en el planeta Tierra, sino en varios o en todos los planetas de nuestro sistema. A este respecto, la ciencia moderna ya va aclarando algunas incógnitas. Por ejemplo, en el mes de abril del año 1963, hubo un congreso de astronomía en Tucson (Arizona), al que asistieron más de trescientos astrónomos de todo el mundo y en el que el prestigioso astrónomo Peter Van Kamp exhibió fotografías telescópicas que demuestran, ya sin lugar a dudas, la existencia al menos de un enor- me planeta que gravita en derredor de la estrella Barnard, al cual puso por nombre «Barnard-1». Fue esta la primera vez que a nivel altamente científico se ha demostrado que efectivamente existen otros sistemas planetarios. El «Barnard-1» se encuentra a 6 años luz de la Tierra y se mueve a gran velocidad. ¡Obsérvese: 6 años luz! Es casualmente, uno de los dígitos del 666, es también la longitud total de la cronología profética en el interior de la Gran Pirámide. Formulemos una hipótesis sin desear que sea verdad: suponga- mos, por ejemplo, que el Barnard-1, debido a su órbita, periódica- mente se acerca a nuestro sistema lo suficiente como para creamos problemas y que las tres veces anteriores que esto sucedió existia ya el ser humano con capacidad intelectiva para registrar los hechos. En tal caso, el 666 estaría refiriéndose a la historia del mundo, pero sus- ceptible de repetirse en el futuro. Aunque lo dicho sea una mera suposición, parece ser muy importante debido a que aparentemente nuestro sistema solar y el de «Barnard» con su «B-l», aunque separados por enorme distancia, (86) parecen viajar en sentido convergente hacia la estrella Vega de la constelación de La Lira. Y en el mencionado congreso de astronomía se dijo que el planeta más exterior del sol «Barnard» tiene una órbita de 6,600 años terrestres, razón por la que cíclicamente, cada 6,660 años se acerca a nuestro sistema solar. Estos datos astronómicos modernos son de una atormentadora coincidencia con el 666 apocalíptico y, como se verá después, con la indicación astronómica que hace el eje-meridiano de la Gran Pirámi- de, con el símbolo de la Gran Esfinge y con el clarísimo dato propor- cionado por el Zodíaco de Denderah. A estas coincidencias de ningu- na manera se las puede considerar como mera casualidad. Sin lugar a dudas, algo muy importante se nos está acercando. Y conste que nos lo están advirtiendo las piedras. Es de notar que en Brasil, mucho antes del año 1963 en que los astrónomos hablaron de estas cosas, un psíquico, por medio del cual se manifestaba un ser espiritual de nombre Rematis, anunció la pre- sencia de un gigantesco planeta oscuro, llamado Hercolubus, de tamaño más de 500 veces mayor que la Tierra. Y todo el mundo sabe que en el Apocalipsis bíblico se menciona la estrella Ajenjo, precisa- mente en conexión con la Bestia de destrucción. Volvamos ahora a la Gran Pirámide, partiendo del principio acep- tado de que es una construcción con permanente referencia a fenómenos astronómicos y que en ella encontramos la suposición de que el 666 se refiera a tres fenómenos separados, pero semejantes entre sí. Como el símbolo se encuentra prácticamente al final de la linea cronológico-profética, toda ella con definida y absoluta referencia a acontecimientos que tienen lugar en el mundo y con efecto sobre los seres humanos, resulta lógico suponer que ese 666 que habla de bes- tial destrucción se esté refiriendo a fenómenos que, siendo astronómi- cos —cósmicos—, sean simultáneamente terrestres. Quizá todo ello se refiera a un tiempo ya pasado, pero también cabe la probabilidad de que esté insinuando nuestro tiempo presente o el muy cercano futuro, ya que el símbolo aparece precisamente hacia el final de dicha línea cronológico-profética, en el punto y fecha que se refiere a nuestro tiempo, a nuestros días. (87) Correlaciones cosmo-humanas El lector habrá advertido ya la estrecha vinculación que existe entre el hombre y el cosmos. Requirió mucho tiempo la investiga- ción que permitió encontrar coincidencias que corroboraran y fun- damentaran esa correlación cosmo-humana. He aquí algunas de ellas: a) el punto en que aparece el Sol cada 21 de marzo en la es- fera celeste —punto que marca el equinoccio de primavera en el he- misferio Norte— se desplaza ligeramente de año en año. En su re- corrido a través del zodiaco invierte 25.920 años. Los médicos por su parte constataron que el hombre efectúa cada día 25.920 respi- raciones, 18 por minuto. b) la circunferencia se divide tradicionalmente en 360 grados. Si dividimos 25.920 entre 360, obtendremos la cifra 72, o sea que para cada grado son 72 años. Pero la cifra 72 es importante en reía» ción a Venus. Sus conjunciones dan pie al trazado del Pentagrama, de uso común en el ocultismo para los conjuros y los exorcismos. El Pentagrama es la estrella de cinco puntas encerrada en un círculo. Sus puntas marcan en dicho circulo secciones de 72 grados cada una. A su vez, por cada inspiración, el corazón humano late cuatro veces, de donde resultan 72 latidos por minuto. Es de suponer que con lo anotado —no está todo lo que se puede decir— será suficiente para que el lector compruebe la íntima rela- ción que existe entre el ser humano y el cosmos. Obedecemos y reaccionamos al unisono de los fenómenos cósmicos, pudiendo afirmarse en consecuencia que todo lo que afecte al cosmos afecta también al hombre. (88)

FELIPE PIGNA - Presentación de Los Mitos de la Historia Argentina 5

Unidos por la Historia - Episodio: Las Paralelas se cruzan

Felipe Pigna: 25 de Mayo, la revolución que nos hizo libres

Felipe Pigna: 25 de Mayo, la revolución que nos hizo libres

25 de Mayo

UNL - Documentales - 1810. La Revolución Eterna - Capítulo 01 - "La noti...

lunes, 23 de mayo de 2016

CAPÍTULO SIETE - RODOLFO BENAVIDES


Capítulo VII ESFINGE DE TANIS. PIRÁMIDE DE SAKARA. LA DIOSA ISIS En el museo de El Cairo se encuentra una pequeña escultura en forma de esfinge, llamada Esfinge de Tanis, porque en ese lugar fue descubierta. Esta reliquia, en vez de llevar el klaft (el tocado de tela en la cabeza), como lo lleva la Gran Esfinge, tiene melena de león, y las orejas y todo el cuerpo de león, lo que inequívocamente alude al dios sol por una parte, y por otra a la constelación de Leo: ambos, símbo- los religiosos inseparables desde hace 12 o 13,000 años. Al igual que la Gran Esfinge, la de Tanis tiene cara humana. La interpretación más generalizada se refiere al sol naciente, que es uno de los nombres dados a la Gran Esfinge. El klaft o tocado de tela también alude al sol, como ocurre con cualquier sombrero moderno. Algunos arqueólogos afirman que la Esfinge de Tanis corres- ponde a una época tardía, probablemente a la XII dinastía (1842- 1797 a. C.) y que representa a Amenemher III. Pensamos —como otros autores— que la Esfinge de Tanis es un símbolo solar que representa un dfbs y una religión solares y que pro- bablemente fue esculpida hacia la primera dinastía, dada su coinci- dencia artística con las paletas predinásticas conocidas como de la época de Narmer-Menes. Quizá transcurrido el tiempo otro faraón tomó este símbolo y lo adoptó como propio, fenómeno acaecido con cierta frecuencia con otros símbolos egipcios. Otros autores han señalado como antigüedad probable entre 6,200 y 4,933 a. C. En consecuencia, vendría a ser muy anterior a la construcción de la Gran Pirámide. (73) Cabe suponer, como mera probabilidad lógica, que la Esfinge de Tanis pudo haber servido de modelo original, y tal vez a escala, para hacer después la Gran Esfinge; pero al labrar la roca para hacer la definitiva y estando ya en la Era de Tauro fueron cambiados algunos detalles —fenómeno normal en toda construcción— y las modificacio- nes consistieron en quitarle la melena leonina y ponerle el klaft, asi como perfilar el cuerpo en forma de toro, símbolo que coincidiría en sentido astronómico con la Gran Pirámide y con la constelación de Tauro ya vigente. La Esfinge de Tanis está reconocida como una admirable obra de arte, especialmente para la época en que fue esculpida, ya que demuestra una técnica, experiencia y sensibilidad muy avanzadas, tanto como la orfebrería en oro puro de que se habla en otro capitulo de este libro. Pirámide de Sakara . La segunda construcción de Egipto, parece haber sido la Pirá- mide de Sakara, que fue la primera de su tipo. Su creación se atri- buye a Path Hotep, también conocido como Inhotep (2,700 a. C.), que fue visir del faraón Soser y a quien siempre se le ha reconocido como gran médico y arquitecto, hijo a su vez de otro arquitecto. A este respecto, los griegos siempre reconocieron que desde tiempo muy antiguo los egipcios fueron maestros en la medicina y en la magia. Por ejemplo, Hornero en la Odisea dice: «En Egipto, los hombres son más expertos en medicina que en ningún otro lugar del mundo.» „ •»•• Pero Inhotep vivió en la tercera dinastía: ¿cómo pudo haberse llegado a ese grado de conocimiento, tanto en arquitectura como en medicina, en orfebrería, en escultura, en astronomía, etc., sin haber existido previamente milenios de experiencia y natural evolución? ¿En qué región del mundo se vivió esa evolución? ¿De dónde llegó esa experiencia y sensibilidad? Hoy no existen contestaciones satisfactorias y todo sigue aún envuelto en el misterio. (75) Isis Hathor significa vaca. Aunque en época tardía, la construcción del templo de Hathor obedeció a un culto muy antiguo. Fue morada de Horus (Halcón), hijo de Isis y de Osiris; esto significa que Hathor alimentó la vida de Horus. Hathor fue una manera de simbolizar a la diosa Isis, y ésta a su vez, fue perpetuada en la Gran Esfinge. No se conoce ninguna otra diosa anterior a Isis en la teogonia egipcia. A Isis se la simbolizó de varias maneras: asi por ejemplo, en algunos casos aparece con cuernos de vaca, símbolo de alimentación y de vida. También suele aparecer con la flor de loto en la cabeza y un ins- trumento musical en la mano, semejante a la sonaja, símbolo de man- do usado por los faraones. También aparece con forma felina, clara alusión al león y a la Gran Esfinge. « En el Libro de los muertos, se ponen las siguientes palabras en boca de Isis y naturalmente de la Gran Esfinge: «Yo soy la reina de estas regiones. Yo fui la primera que reveló a los mortales el misterio de la vida que hay en el trigo y en el maíz.» Este texto da la razón de por qué se la consideró como madre de la vida y de la alimentación. Al hacer mención del maíz, es obligatorio que recordemos a los mayas y a algunos otros pueblos de América, para quienes el maíz fue la base de su alimentación y por^ello lo consideraron de origen di- vino.*Ahora bien quienes han investigado acerca del origen primitivo del maíz, afirman que el mismo jamás fue silvestre en parte alguna del mundo. ¿De dónde habrá salido el maíz tanto en Egipto como en América? ¿Habrá sido traído desde el espacio exterior, es decir desde otro planeta y que por ello se le atribuyó un origen divino? Entre otros muchos atributos, Isis representaba las fases de la luna. Los sacerdotes del culto a Isis debían observar absoluta casti- dad y sus cabezas debían ser rapadas antes de empezar cualquier ritual relativo a Isis. (77) En fin, que Isis es un personaje cósmico representado monumen- talmente en la Gran Esfinge, y que a ésta no se la podrá entender sin las claves astronómicas contenidas en la Gran Pirámide. Y decir astronomía es decir matemáticas, en las que hay números que, además de tener valor cuantitativo en lo astronómico, lo tienen tam- bién simbólico. Tal es el caso del 666, tema muy importante que se aborda en el siguiente capítulo. La diosa Hathor o Isis. Puede advertirse en la ilus- tración el fenómeno astronómico de las fases lunares y el de la «Luna llena», simbolizados por un disco o una esfera, entre cuernos. (79)

REFLEXIONES - RODOLFO BENAVIDES


REFLEXIONES Reflexiones Ver el tema de este libro con exclusiva referencia a la Gran Esfinge se prestaría a interpretaciones parciales y gratuitas. Verlo en relación con pueblos contemporáneos de las primeras pirámides, como fueron los sumerios, los indos, etc., se prestaría, y con razón, a afirmar que seguramente hubo mutuas influencias y que las variacio- nes o diferencias, tanto en cultura como en folklore, costumbres, con- ceptos, lenguaje, etc., se debieron al natural aislamiento derivado de las grandes distancias, ya que en aquella época había muy pocos y deficientes medios de comunicación. Así, pues, para encontrar confir- mación al simbolismo que encierra la Gran Pirámide, es muy conve- niente buscar en sitios y pueblos que no hayan podido recibir influen- cia de los egipcios. Esos pueblos parecen haberse encontrado en América, y de manera particular eo el pueblo maya. Para nuestro propósito es necesario apoyarse en los libros el Popol Vuh y el Chi- lam Balam, por contener importantes referencias, de las que más ade- lante se hablará con amplitud. Existen otras muchas interpretaciones que intentan descifrar el simbolismo de la Gran Esfinge. Una de ellas, por ejemplo —y quizá la más extendida— dice que representa la inteligencia y la serenidad espiritual que pueden y deben dominar a la bestia que todo ser humano (51) lleva dentro. Significaria, pues, que el hombre va de lo animal a lo pensante, y simbolizaría asi la transmutación, la sublimación de que hablan y predican todas las religiones y filosofías orientalistas. Pero es el caso que, en este libro, no se hace uso de ninguna de esas proposiciones, debido a que ninguna de ellas tiene contacto algu- no con la Gran Pirámide, que es en si un gran monumento a la cien- cia. Todo hace pensar que Esfinge y Pirámide forman un complejo y trabajan como un sistema científico-simbólico mucho más importante de lo que hasta hoy se ha venido pensando. En efecto, según supone- mos, la Gran Pirámide es la huella dejada por una humanidad que se perdió, huella actualmente en contacto con la humanidad presente. Y la grandeza de esa huella hace imaginar la grandeza de aquel pueblo, que no fue egipcio como estamos acostumbrados a pensar en el tiem- po presente. La Gran Esfinge es en realidad lo que dice la placa que está entre sus garras, dejada por Tutmes IV hace más de 3,400 años: «... un mágico misterio reinó en estos lugares desde el principio de los tiempos, porque la Esfinge es el emblema de Kepara, dios de la inmortalidad, el más grande de los espíritus...» A consecuencia de la enorme influencia que ejerció Egipto en el mundo de su época, en primer lugar en el Medio Oriente, las esfinges se multiplicaron, más o menos estilizadas según la propia idiosincra- sia y religión. No obstante, hay excepciones que invitan a reflexionar muy seriamente. Por ejemplo, el hecho de que los sumerios, desde unos 3,000 años antes de Cristo, usaran como símbolos religiosos básicamente cuatro figuras —que luego se repitieron por todo el mun- do de manera insistente durante muchos siglos— demuestra las pro- fundas raices que ya tenían en el alma humana. O, lo que es lo mis- mo, que seguramente no nacieron en los días de la Epopeya Sumeria, sino que en esos días llegaron ya con muy larga historia. Los símbolos fueron: el ser humano, el león, el toro y el águila. En algu- nos casos se usó también la serpiente, especialmente en la época tar- día. Otros símbolos se han encontrado, tanto separados como agru- pados, en una sola escultura o relieve, particularmente en Mesopota- (52) mia, aunque la verdad es que algunas de esas figuras corresponden a época ya tardía y hasta quizá decadente. Debido a la antigüedad de los cuatro símbolos mencionados en el país de Sumer, probablemente no sean mera copia de la Gran Esfinge, sino que tal vez sean de origen mucho más antiguo. Cabe pensar que tanto sumerios como egipcios arrancaron al mismo tiem- po de un idéntico tronco cultural que estuvo en algún sitio hoy desco- nocido y que desde luego no fue Egipto ni la Mesopotamia. En razón de las especulaciones anteriores, conviene anotar la probabilidad de que algo grave sucedió; tanto, que obligó a un pueblo muy avanzado a emigrar, acabando por llegar unos a Egipto, otros a Sumeria y... tal vez algunos a América... Sobre esta última posibilidad se especula más adelante en este mismo libro. La Gran Esfinge está relativamente deteriorada a causa de la erosión producida por* las tempestades de arena del desierto a lo lar- go de milenios y también por los actos de depredación sucedidos en el tiempo, razones por las que no es posible precisar con exactitud las medidas originales. Tal como se encuentra hoy tiene unos 57 me- tros de largo y 23 metros de alto, aproximadamente, incluyendo la parte superior del tocado de la cabeza, llamado klaft. Esto da una idea de la colosal dimensión del monumento. La Gran Esfinge, como se ha dicho antes, está orientada hacia donde el sol nace, o sea, de cara a) Este. Por esta razón, en el antiguo Egipto se la conoció con el nombre de Hamarculi, que significa sol en el horizonte. Pero este es solamente uno de los muchos nombres que ha recibido, pues entre los más antiguos se la conoce como Hu, Neb, .(madre de la tierra), Hamarkeis (sol naciente), Horus (Halcón), Ses- heb (que hace la luz). Padre del Terror, Símbolo de la Muerte, León de la Noche, Soberana de la Eternidad, monstruo fabuloso, etc. Fue Heródoto el griego (448-406 a. C.), llamado padre de la his- toria, quien le dio el nombre de Esfinge, sin agregar más información, a pesar de haber estado en contacto con los sacerdotes egipcios. Parece que éstos conocían muy poco del pueblo que concibió y es- culpió ese monumento, como así también de la antigüedad de su re- (53) ligión. Le suponían unos diez mil años de existencia (trece mil años en la actualidad). Esto coincidiría con la época de la vigencia de la constelación de Virgo. En consecuencia, podría interpretarse que la cabeza de la Gran Esfinge, al estar referida precisamente a Virgo, está también sugi- riendo la antigüedad en el tiempo de aquel pueblo y de su religión. Basta leer la historia de las más importantes religiones que han existido hasta hoy para darse cuenta de que, más o menos, todas ellas han partido de signos zodiacales —o por lo menos han estado muy estrechamente relacionadas, diríase influenciadas, afectadas y hasta regidas por ellos—. La religión cristiana no es una excepción, sino que por el contrario, es un buen ejemplo, si tenemos en cuenta que Cristo y el cristianismo usaron el pez como contraseña, símbolo de la era de Piscis, luego transformada en era cristiana. Esta influencia determinante de los signos zodiacales sobre la mente humana y las religiones seria un fenómeno más fácil de enterf- der, si la astrología hubiera nacido y se hubiera desarrollado en la época clásica de los sumerios o, mejor todavía, en la época del auge asirio-caldeo, tiempo ya completamente histórico. Pero no es asi, pues abundan las pruebas que demuestran que la Gran Pirámide y la Gran Esfinge son anteriores a la más antigua construcción religiosa sume- ria en que de alguna manera se aludía a las constelaciones. En la Gran Pirámide, en cambio, sí hay importantes alusiones a los signos zodiacales —como se intenta demostrar en este li- bro—, de donde se deduce que dichos signos son muy anteriores a la propia Gran Pirámide. Y si ésta en sí es una maravilla, ¿no lo es mayor el haber clasificado las estrellas en aparentes agrupamientos y darles valores simbólicos muy fáciles de identificar en el cielo? ¡Y todo ello acorde con la precesión equinoccial! ¿En qué época, en qué región de nuestro mundo, qué pueblo fue capaz de realizar esa inves- tigación astronómica que revela tan elevados conocimientos científi- cos? Quizá lo más importante sea el hecho de haber dejado tan inge- niosos símbolos, poco menos que indestructibles, como son la Gran Esfinge y la Gran Pirámide y su relación con las estrellas en el cielo. (54) Echando a volar un poco la imaginación, se nos antoja que seres llegados de otros mundos tuvieron necesidad de dejar señales, huellas claras en la superficie terrestre, por medio de las cuales orientarse para sus llegadas y salidas: Nazca, en Perú; Puerta del Sol, a orillas del elevado lago Titicaca, en Bolivia; Baalbec, en el Anti-Libano; la Montaña Roja, en la India; las primeras pirámides en Egipto, etc. Igualmente habrán necesitado señales en el cielo, tal como los marinos las usaron durante siglos mucho tiempo después, para lo cual crearon imaginarias figuras de animales, fáciles de identificar desde grandes distancias. Esta importante motivación pudo haber sido el origen de las constelaciones zodiacales y el porqué de las mismas. Muy posterior- mente se habría comenzado a desarrollar lo que se conoció como astrología. Es decir, que en su origen debió ser una clasificación de estrellas hecha por serys pensantes de muy alto nivel científico llega- dos de otros mundos. De no aceptarse esta proposición habria que admitir que hace 13,000 años existió en el mundo una cultura supe- rior a la que hoy estamos viviendo. Todo esto podría juzgarse exagerado, pero queda objetivamen- te demostrado con la enorme piedra llamada Zodíaco'de Denderah, con la Gran Esfinge, cuya antigüedad se desconoce, y que sin embargo, alude claramente a las constelaciones zodiacales, y con la Gran Pirámide, que geométrica y astronómicamente demuestra esta relación con las constelaciones y también de que se trata de un sis- tema, como ya antes se dijo. Antigüedad de la Gran Esfinge Autores serios reconocen que la Gran Esfinge es el monumento simbólico más grande, antiguo y hermoso que existe como obra de arte, no solamente de la antigüedad, sino de épocas mucho más recientes. Por esto, otros autores sin pensarlo mucho, han supuesto probable la influencia de los griegos sobre los egipcios, opinión natu- ralmente gratuita e inaceptable, puesto que la Gran Esfinge existia ya (55) muchos siglos antes de que aparecieran los primeros escultores grie- gos, según afirma Maspero. La Gran Esfinge, según algunos arqueólogos, tiene cara de Mujer, cuerpo de toro y garras de león. Según ellos, el significado de Estos atributos sería: la mujer, vida; el toro, fuerza, y el león, valor y Nobleza. Para otros investigadores la cara no es de mujer, sino que se Parece a Kefrén, faraón de la IV dinastía, y por tanto, la Gran Esfin- Ge representaría a Kefrén (Kaf-Ra), con lo que habría que avanzar la Fecha hasta 2,600 años a. C. Pero parece ser una época demasiado Tardía, sobre todo si se toma en cuenta que el parecido facial que se le Atribuye seguramente no se debe tanto a la probabilidad del parecido Con Kefrén- muy discutido por cierto, puesto que de él solo se cono- Ce una estatua pequeña-,cuando al hecho de que al lado de la Gran Esfinge pero sin ninguna conexión visible con ella, hay un templo Funerario de donde parte un túnel practicable y visitado hoy por los Turistas, que conecta con la pirámide de Kefrén. Se cree que dicho templo funerario fue para preparar el cadáver Del faraón, aunque no se sabe de nadie que haya encontrado el cadá- Ver. Se trata de una obra sumamente simple y dentro se encuentran Tres pequeñas estatuas. Una de ellas- sin que se pueda asegurar Nada- tal vez represente al propio Kefrén, y las otras dos, posible- Mente a sus servidores favoritos. Pero de esto no hay ninguna seguir- Dad y en consecuencia tampoco puede haberla en lo que se refiere al Discutible parecido de Kefrén con la Gran Esfinge. Sea esto cierto o no, hasta hoy nada de ello ha sido debidamente Comprobado. Por otra parte, aunque la Gran Esfinge está relativa- Mente cerca del mencionado templo funerario, en verdad no parece Haber sido nunca parte del sistema. Por tanto, es factible suponer que La Gran Esfinge nada tenga que ver con el mencionado faraón, ni en El tiempo, ni en el supuesto parecido. Una de las dudas y dificultades relacionadas con la Esfinge es Que no se ha podido determinar su edad real, o sea la época en que Fue esculpida y construida, pues tan pronto se ha dicho con toda Seriedad que es muy anterior a la pirámide de Sakara- o, lo que es lo (56) mismo, anterior a Menes y por ello prehistórica—, como se ha dicho que pertenece a una dinastía ya muy posterior. Y, en fin, no falta quien dice que su antigüedad puede alcanzar los 6,000 años a. C., y hasta hay quien habla de 15,000 años a. C. Huelga decir que con estas variaciones en el tiempo, tampoco se sabe nada de la motivación original que la produjo. Es probable que la principal dificultad para llegar a conclusiones ciertas sea que se insiste en estudiar meramente las piedras y la correspondiente idolatría a un nivel tan primitivo como el de la época conocida, y no la probable motivación psicológica, esotérica, social y quizá hasta técnica de seres inteligentes poseedores de una cultura superior a dicha época. Seres inteligentes que hayan intervenido en tan fabuloso trabajo para dejar una huella, un símbolo de su espíritu. Y esto es mucho más importante que representar a un rey, se trate de quien se trate. La perfección artística realizada en época prehistórica obliga a pensar que no puede ser sólo un monumento ornamental, sino que debe tener una motivación mucho más importante. Y no puede ser un simple ornato, porque la Gran Esfinge fue esculpida en pleno desier- to, en una época muy temprana, en la que en Egipto no había o casi no había gente. Piénsese que, en el caso de haber habido habitantes, tuvieron que ser muy pocos y muy primitivos, pues, como se dijo al hablar del río Nilo páginas atrás, éste en esa época llevaba muy poco caudal y sólo llegaba hasta el actual oasis Qarun, distante del delta cerca de 40 kilómetros rio arriba. El Nilo, pues, no desembocaba en el Mar Mediterráneo como hoy sucede, sino que descargaba la mayor parte de sus aguas en el Mar de las Gacelas —hoy desierto del Saha- ra—. En consecuencia, los habitantes que pudieran haber existido en la región del actual delta, que es donde se encuentra la Gran Esfinge, seguramente no serían pescadores ni agricultores, pues no había agua. ¿Cabe con semejante panorama la probabilidad de levantar un colosal monumento exclusivamente con fines ornamentales, o en memoria de algún jefe pastor, o para asustar a alguien como algunos suponen? ¿No carece de lógica todo eso? Como quiera que sea, se ha insistido en que la Gran Pirámide (57) fue planeada durante o a finales de la tercera dinastía y construida a principios de la cuarta dinastía, habiéndose terminado al parecer hace unos 4,700 años. Teniendo en cuenta este importante dato, los inves- tigadores encontraron una inscripción correspondiente a la cuarta dinastía —la misma del faraón Kefrén, hacia el año 2,700 a. C. apro- ximadamente—, que dice claramente y sin lugar a otras interpretacio- nes que, en esos días de Kefrén, la Gran Esfinge fue descubierta casualmente, pues la arena del desierto arrastrada por los vientos la tenia totalmente cubierta, hasta no distinguirse nada de ella. Partiendo de este escrito cabe pensar que, probablemente por ha- ber sido encontrada y descubierta en la arena milenaria durante el rei- nado de Kefrén, se supuso que lo representa. Ahora bien, todo ello significa que en esos días hasta la memoria de la existencia de la Gran Esfinge se había perdido. El Klaft de la Gran Esfinge Uno de los argumentos que intenta demostrar que la Gran Esfinge fue esculpida en la roca en época ya tardía, dice que el klaft —esto es, la tela que sirve de tocado en la cabeza para protegerse de los intensos rayos solares— empezó a usarse en Egipto precisamente después de Kefrén. Esta sugerencia o afirmación en primer lugar no es completamente cierta, puesto que, desde el primer faraón conoci- do, ya aparecen las estatuillas con un tocado de tela en la cabeza con cierto parecido al de la Gran Esfinge, debido simplemente a la necesi- dad de protegerse la cara del sol. Por otra parte, el dicho klaft fue desde el principio un signo dt alta jerarquía, q*ie le correspondía al faraón. Asi, pues, lo único que sucedió en los días de Kefrén fue que se modificó la forma tradicional al adoptar la presentada por la Esfin- ge- Ciertamente, si a la Gran Esfinge se la llamó Hamarkeis porque se la consideraba símbolo del sol naciente, y por su parte el faraón creía ser un dios, lo natural era usar el mismo atuendo de la Esfinge. Si se considera con sentido analítico la fecha aproximada de la inscripción antes anotada, o sea 2,700 años a. C., y además se estima (60) que los vientos del desierto habrán necesitado mucho más de dos mil años para cubrir de arena al coloso por completo y por lo menos otros quinientos o mil años para que se olvidara su existencia —tal vez perma- neciendo sólo en las leyendas y en los cantos—, hay que concluir que la época considerada se remonta a más de 6,000 años, es decir, al principio de la constelación de Tauro, vanos siglos antes de que se conociera el cobre, la época en que toda Europa estaba todavía empantanada por los deshielos de los últimos glaciares, la época en que la vida estaba a tan bajo nivel técnico que habría sido .imposible esculpir la Gran Esfinge, nada menos que en la roca viva de la cade- na Líbica. Todavía hoy el visitante puede fácilmente ver en la roca desnuda las capas geológicas horizontales y más o menos paralelas entre si, que fueron esculpidas varios milenios antes de que se cono- ciera el hierro. ¿Cómo fue esto posible? ¿De dónde salió la técnica para lograrlo? Obviamente, el trabajo de tallado de la Esfinge debe haberlo rea- lizado un pueblo llegado de otro sitio, pero poseedor de una cultura y de una técnica muy avanzadas; de donde se deduce que la Gran Esfinge no puede ser un simple ídolo representativo de alguna deidad primitiva. Y no puede serlo, porque la delicadeza escultórica corres- ponde a una sensibilidad artística y a una técnica muy superiores a las que se supone existían en la época de su construcción; pero además, es que no se ha encontrado en ninguna parte del mundo nada que sugiera un antecedente de este trabajo. No obstante —y sin pensarlo mucho—, algunos autores han sugerido que se trata de un símbolo de muerte y que fue levantado en el desierto principalmente para* imponer miedo al, pueblo. Tal suposición no parece resistir ningún análisis, y seguramente está fundada .más que nada en la fuerte impresión que el visitante reci- be al ver la enorme silueta contra el cielo apenas iluminado por las estrellas, y más aún cuando hay luna llena, que produce luces y som- bras fantasmagóricas: todo ello en medio de un silencio aplastante, interrumpido si acaso por el reptar de alguna serpiente, o el silbido de algún viento... Es fácil entender que los antiguos camelleros, entonces mercade- (62) res y viajeros del desierto, recibieran —como se ha dicho— un tremen- do impacto de terror al encontrarse en semejante escenario. El terror debió de ser resultado particularmente de sus creencias religiosas y supersticiones, de donde habrían nacido abundantes leyendas y nue- vas supersticiones que enriquecieron la religión egipcia en la época tardía. Pero nada de esto tiene que ver con la motivación ni el signifi- cado simbólico original de la Gran Esfinge, significado que, si hoy se desconoce, es porque al hombre le encanta construir para luego des- truir. Piénsese en las guerras frecuentes, las revoluciones internas, los incendios, como el que destruyó la biblioteca de Alejandría, de la que desapareció mucha de la información que hoy nos seria muy útil para salir de ciertas dudas. Por fortuna, quedaron en las piedras símbolos que hoy ya empiezan a hablar. Hablan, por ejemplo, cuan- do se comprueba que, a pesar del enorme tamaño de la Gran Esfinge —que comprende una cabeza humana y dos cuerpos de animales irracionales distintos—, todas sus partes conservan perfecta propor- ción y armonía. Admirable comprobación, si se tiene en cuenta que para conseguirlo fue necesario un escultor con gran experiencia y no menos sensibilidad artística, ambas imposibles de lograr en una cultu- ra primitiva como fue la existente antes de empezar la civilización del cobre. A pesar de todo lo dicho, algunos autores insisten en que la Gran Esfinge es la representación de una deidad solar. Sin embargo dichos autores nunca dicen qué pueblo la esculpió, en función de qué religión fue tallada, ni por qué consta de los tres cuerpos ya mencio- nados. Símbolos-Astronomía Partiendo del hecho de que la Gran Esfinge está formada por tres símbolos visibles, por una parte coincidentes con tres signos zodiacales que a su vez son similares con los que aparecen en la pie- dra Zodíaco de Denderah, y por otra parte, con los muy precisos datos astronómicos y proféticos que proporciona la Gran Pirámide, es lógico y natural suponer que tanto el Zodíaco como los signos res- (63) pectivos eran ya conocidos desde muchos siglos antes de haberse esculpido la Gran Esfinge, o sea, hace muchísimo más de 6,000 años. Así, pues, la esfinge está representando tres elementos simbóli- cos: el ser humano, el león y el toro. En actitud felina, la Esfinge está mirando con sereno interés hacia el Este, hacia donde nace el sol en el período que va del 21 de julio al 20 de agosto aproximadamente. Estas fechas son importantes, porque son la misma clara señal astronómica que hace el meridiano de la Gran Pirámide, cuyos detalles aparecen en capítulo correspon- diente. La Gran Esfinge y la Gran Pirámide, con una diferencia de metros, se encuentran geográficamente en la misma longitud y latitud, o sea prácticamente en el mismo paralelo: importantísima coincidencia que de ninguna manera puede ser casual. De ahí que la Esfinge, más que la representación de un faraón o de cualquier otro símbolo religio- so, es seguramente un símbolo descifrable solamente en combinación con la Gran Pirámide, y los resultados obviamente deben ser muy se- rios e importantes. Se puede asegurar que la cara de la Esfinge no está representan- do ni a una mujer ni a un hombre en particular, sino a todo un pue- blo, quizá a toda una época o a todo un acontecimiento, tal vez a toda una raza hoy todavía desconocida. Se podría afirmar que la •cara está representando a la constelación zodiacal Virgo (Virgen). El pecho y las garras de león representarían a la constelación zodiacal Leo (León), que es la que sigue inmediatamente a Virgo. El cuer- po de toro debe estar simbolizando a la constelación zodiacal Tauro (Toro). . ^ Entre las constelaciones de Leo y de Tauro no hay contacto directo, pues se encuentran a una distancia de más de 6,000 años. Este número es de suma importancia, ya que aparece en la crono- logía profética de la Gran Pirámide y en otros símbolos no menos importantes. Contemplando asi el panorama, la Gran Esfinge viene a ser una clara alusión a signos astronómicos que señalan épocas perfectamen- te calculables y que podrían resultar grandemente significativas para (64) la historia de nuestro mundo, y hasta podrían ser la clave de muchos misterios todavía no resueltos. Pero, además, al referirse a signos zodiacales, está demostrando que éstos no fueron inventados durante la cultura sumeria, ni mucho menos durante la posterior cultura caldea o babilónica, como general- mente se ha creído, sino que corresponden a una cultura que existió varios miles de años antes de todo lo que se sabe de egipcios y cal- deos. Como puede suponerse, entender la astronomía a tan alto nivel no puede ser conocimiento ni improvisado, ni primitivo, puesto que significa que quienes tallaron la Gran Esfinge —y también la piedra Zodiaco de Denderah— deben haber sido los herederos de una tan antigua como elevada cultura, formada a lo largo de miles de gene- raciones. De ser así las cosas, la Gran Esfinge vendría a ser, juntamente con el Zodíaco de Denderah, un solo monumento dividido en dos partes: la una, conmemorativa de acontecimientos muy especiales comenzados en algún punto de la Era de Virgo, hace unos 16 a 18,000 años, el otro señalando astronómicamente las épocas corres- (65) pendientes, puesto que está indicando como puntos de referencia movimientos estelares, tal como a su vez los señala la Gran Pirámide. Esta combinación resulta positivamente admirable y sin embargo hasta hoy no parece haber interesado a investigador alguno, razón por la que ésta es la primera vez que se habla de ello. Pero una cultura que conocía o que tal vez inventó los signos zodiacales como parte de la clasificación de las estrellas en la bóveda celeste, seguramente conocía también la duración en años de los cam- bios equinocciales. Tratábase, por tanto, de una cultura con muchos siglos de previa evolución, pero que lamentablemente desapareció de manera más o menos brusca. Sus supervivientes dejaron como huella por lo menos seis importantes monumentos: La Gran Esfinge; La Gran Pirámide; El Zodíaco de Denderah; las pirámides de Kefrén y Micerino y la pirámide de Sakara: la importancia de esta última todavía no es conocida, excepto que fue la primera construcción de su tipo en Egipto y en el mundo. > Nos limitaremos por el momento a los tres primeros monumen- tos nombrados, por ser los más importantes para nuestro tema. La Esfinge se refiere simbólicamente a cuando todo comenzó con relación a la humanidad hasta llegar a nuestros días. La Gran Pirámide se refiere a ciencia, astronomía, tecnología y .cronología profética. El Zodíaco de Denderah se refiere a los acontecimientos ocurri- dos hace unos 10,000 años y a los conocimientos a que llegaron en el área de la astronomía, según se puede apreciar por las estrellas talla- das en la piedra. La Gran Pirámide señala como duración de su cronología exac- tamente 6,000 años, que —nótese la coincidencia— viene a ser muy cerca de la duración de cada una de las edades Leo-Tauro y, Tauro- Piscis, precisamente dos de los tres importantes símbolos de la Gran Esfinge. ¿Será todo esto mera y casual coincidencia? Hasta hoy, nada de lo encontrado en la Gran Pirámide ha sido casualidad ni mucho menos fortuita coincidencia, pues todo obedece siempre a un plan. (66) Hemos venido diciendo en este libro que los datos importantes aparecen siempre repetidos de manera diversa en las medidas y en los símbolos de la Gran Pirámide. En este caso se repite el número 6,000. La línea recta ideal (-C-) que parte de la entrada de la Gran Pirámide y pasa por el centroide la Cámara del Juicio a las Naciones hasta llegar a ¡a cara opuesta, mide 6,000 pulgadas. ¿Por qué habría de ser distinto en el caso de la Gran Esfinge, tratán- dose como se trata de un muy ingenioso sistema? La Gran Pirámide es ciencia y en ella no se ha encontrado nada superfluo. Los símbolos importantes aparecen repetidos y presentados de manera distinta, como queriendo obligar a que la atención se fije especialmente en ellos. (67) Por su parte, la Gran Esfinge es un claro símbolo de la historia de aquel pueblo. La historia ha sido y es inseparable del ser humano, quien de alguna manera siempre ha dejado memoria —a veces científi- ca, a veces simbólica— de los importantes acontecimientos que lo han afectado a lo largo de los tiempos. Algunos de esos acontecimientos se han presentado periódicamente alterando muy a fondo el ritmo de la vida. Acontecimientos por cierto, en muchos casos susceptibles de ser calculados y hasta conocidos por anticipado, referidos al futuro cercano o lejano. Algo intuían o sabrían aquellos primeros egipcios, quienes al conocer quizá anticipadamente que el fin de sus días estaba cercano, habrían dejado sus huellas respaldadas con números, probablemente destinados a quienes después quisieran efectuar comprobaciones. A juzgar por los símbolos de la Gran Esfinge, se llega a la conclusión de que la naturaleza ha impuesto a los seres vivos de este planeta Tierra una forma de vida a base de períodos de unos 6,600 años cada uno aproximadamente y tal vez en forma repetitiva, lo que sugiere igualmente la probabilidad de que se trate de fenómenos de origen cósmico. Mirando de esta manera el problema, tal vez convendría retroce- der en el tiempo, de 6,600 en 6,600 años, en busca de fenómenos importantes, y asi tal vez se llegarían a determinar fechas trascenden- tes, como son la desaparición de \aAtlántida y del Continente de Mu. Pero estos ciclos sucesivos de vida, luego destrucción y muerte y vuelta a la vida, no fueron particular idea de los egipcios ni de los sumerios. Algo de eso también se encuentra en América, por ejemplo entre los mayas, toltecas y aztecas, quienes tenían igualmente en sus tradiciones la creencia de que el mundo estaba condenado a un fin brusco y repentino al final de un tiempo previsible. O, lo que es lo mismo: según aquellas creencias, la destrucción de la vida y del mun- do se producía de manera periódica, debido a influencias malignas. Abundando en el tema, el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas-quichés, define claramente cuatro edades o épocas separadas entre sí por siglos. Las tres primeras, prehistóricas, y la última, ya (68) histórica: todas ellas coinciden con cuatro soles que según esa mitolo- gía murieron y volvieron a nacer. La Gran Esfinge, tal como hoy se la ve, representa solamente tres edades. Sin embargo, es probable que en su origen hubiera tenido por lo menos un símbolo más —la serpiente, por ejemplo— que habría ya desaparecido debido a la destrucción y al tiempo. En el caso de que en su origen haya tenido cuatro símbolos visibles en lugar de los tres que hoy tiene, habría plena y absoluta correspondencia entre el Popal Vuh y la Gran Esfinge, puesto que ambos, de manera distinta, estarían haciendo alusión a cuatro edades. Como quiera que sea, en el Popol Vuh dichas edades aparecen separadas por cuatro regentes: Imix, Címí, Chuen y Cib. Cada uno de ellos representa el principio de cada edad. Obviamente, lo que haya sucedido al final de cada uno de estos periodos, y que determinó importantes cambios en la vida de los seres humanos, nada tiene que ver con castigos de Dios ni mucho menos de dioses. Ha sido simplemente consecuencia de ciclos naturales, como el que genera la Tierra con su movimiento de traslación alrededor del Sol, originando las cuatro estaciones del año, que no obedecen a veleidades divinas, sino a inmutables leyes cósmicas. Asi, pues, no es de creer que pueblos diversos, tan separados en la geografía y en el tiempo, hayan inventado de la nada mitologías con tantas semejanzas. Más bien es de suponer que todos esos pueblos han sufrido los mismos fenómenos naturales, quizá hasta en una misma región, en donde nació la idea apoyada en previas con- cepciones religiosas, producto de una larga historia. O sea que el concepto de periodos de vida y de muerte data de muy antiguo, pro- bablemente originado por algún fenómeno natural, lo que hizo que quedara incluido en una religión también muy antigua. Lo demás habría sido simplemente una sucesión de añadiduras. Mirando así el problema, bien pudo haber sucedido que la última o más reciente catástrofe dispersara por todo el mundo a los pueblos, y que éstos, al rehacer su vida, continuaran o rehicieran lo que desde muchas generaciones anteriores ya era profunda tradición y creencia. (69) La determinación de las fechas de tales ciclos de muerte y de vida tal vez sea factible cuando se entiendan completamente los sím- bolos de la Gran Esfinge en combinación con la geometría cronológico-profética de la Gran Pirámide, que es precisamente lo que se intenta lograr en este libro. Símbolos astronómicos En el piso de la Cámara de las Reflexiones —o del Triple Velo, como también se le llama— que se encuentra en el interior de la Gran Pirámide al final del pasillo ascendente y precisamente antes de entrar a la Cámara del Juicio a las Naciones, aparecen en forma dia- gonal, y por tanto con interpretación geométrica, los dígitos 666. La interpretación, según nuestro leal saber y entender, es la siguiente: 1. El primer dígito 6, a que antes se aludió, se refiere al ciclo de alrededor de 6,600 años que van del principio de la constelación,de Virgo (virgen). Parece que hacia el final de esta constelación ocurrió algo catastrófico que alteró el ritmo de la vida humana. Recuérdese que se están usando' las constelaciones únicamente como puntos de referencia al tiempo en que los hechos ocurrieron. 2. El segundo dígito 6, se refiere al período de unos 6,600 años comprendidos entre el principio de la constelación de Leo (león) hasta el final de la constelación de Géminis (gemelos). 3. El tercer dígito 6 simboliza aproximadamente otros 6,600 años comprendidos entre el principio de la constelación de Tauro (to- ro) hasta el final de la constelación de Piscis (peces), que, como se detalla más adelante en este Ubro, ocurrió el 20 de agosto del año 1953, fecha notablemente marcada en la cronología profética de la Gran Pirámide, final conocido como el silencio de piedra. De lo anterior se deduce que hasta el año 1953 estuvimos vivien- do la Edad y cultura de Tauro, cuyo final se conoce como Era de Piscis. Asimismo, esto sugiere que a partir del año 1953 empezamos a vivir una nueva Edad, la Edad de Acuario (aguador); es decir, que estamos ya en el principio de un nuevo ciclo, de una nueva Era y de una nueva Edad. (70) Ahora cabe preguntar: si a lo largo de los milenios ha habido un cataclismo aproximadamente entre el final y el principio de cada Edad, ¿fallará esta vez la naturaleza? Por nuestra parte, no lo cree- mos asi. Al leer lo anterior, tal vez pensará el lector que se trata de refe- rencias dentro del área de la astrología. Pero no es asi, pues, como ya se dijo y es necesario tener presente, se usan los nombres de las cons- telaciones zodiacales porque son tradicionales; pero solamente como referencia a tiempo, como si se tratara de un calendario o un reloj. A este respecto, conviene anotar que muchos astrónomos han opinado que algunas estrellas, tradicionalmente consideradas como pertene- cientes a una constelación, en realidad pertenecen a otra, puesto que invaden el área vecina; se ha respetado la denominación con que se las conoce hasta hoy por pura tradición. Por nuestra parte, suponemos que aquellos tan antiguos astró- nomos que dieron forma puramente imaginaria a las constelaciones zodiacales, lo hicieron intencionadamente para ajusfar los detalles de la figura al tiempo astronómicamente calculado, lo cual es un motivo más de admiración.

CAPÍTULO SEIS - RODOLFO BENAVIDES


Capítulo VI UN TEMPLO BAJO LA GRAN ESFINGE Orden en que se encuentran los símbolos en la Gran Esfinge según se presentan en este libro. CONSTELACIÓN ESFINGE A QUE ALUDE SIGNIFICADO Cabeza Virgo (Virgen) Inteligencia, vida, humanidad. Pecho y garras Leo (León) Valor, fuerza, nobleza. Sol. Cuerpo Tauro (Toro) Bravura, fuerza resistencia trabajo. La Gran Esfinge está mirando hacia Oriente, hacia donde nace el Sol. El famoso ocultista Eliphas Levy atribuye a la Gran Esfinge los cuatro principios o atributos básicos siguientes (todo ello a partir de su apariencia física, mas no con base en la probable motivación psi- cológica ni en el momento prehistórico en que fue construida, puesto que de eso nada se sabe todavía): ,.1. Inteligencia: Iluminación que llega mediante el estudio. 2. Actividad: Trabajo constante dedicado a una causa. 3. Voluntad: Propósitos inquebrantables. 4. Discreción: Silencio absoluto, intransigente reserva. Eliphas Levy dice que la Gran Esfinge simbolizó a Isis y que Isis en la antiquísima religión egipcia no era una diosa, sino un símbolo de la naturaleza: fue, por tanto, el primer principio de la vida?*-Asi dice Eliphas Levy, pero, por lo que hoy se sabe, más bien parece haber sido una mujer de carne y hueso que posteriormente fue deificada. (45) I .—Nivel de la arena en la actualidad. 2.—Puerta simbólica. 3.—Escalera actualmente comprobada. 4.—Nivel del lecho del río Nilo. •; 5.—Entradfl secreta. 6.—Piso actual. 7.—Pequeño templo o templete hoy existente. 8.—Placa de piedra que está entre las garras de la Esfinge. (Se cree que esa pla-ca está tapando la entrada al subterráneo.) 9.—Tubos que se supone servían para dar ventilación al subterráneo. 10.—Sala de recepción que se supone existe bajo la Esfinge. 11.—Columnas que sostienen a la Esfinge. 12.—Escalera de la entrada secreta. * <» 13.—Templo circular, seguramente principio del ceremonial de «iniciación». 14.—Puerta oculta de donde parten los tres pasajes hacia las tres pirámides: Keops, Kefrén y Micerino. 15.—De este punto parte el pasaje secreto hacia la Gran Pirámide, por donde muy probablemente desfilaban los sacerdotes egipcios para la realización de los rituales de «iniciación». Probablemente por aquí desfilaron: Zoroastro, Moisés, Pitágoras, Juan el Bautista, Jesús y otros muchos pertenecientes a escuelas herméticas e iniciáticas como la de los Esenios, a la que perteneció Jesús. (46) Por su parte, Plutarco, unos 120 años antes de Cristo, dijo que en el frontispicio del templo de Isis hubo una inscripción que decía: «Yo, Isis, soy todo lo que ha sido, que es y que será; y ningún mortal hasta hoy me ha desvelado; pero vendrá quien lo haga y entonces será mi alegría.» En el libro de Thoth, libro sagrado de los antiguos egipcios, a la cabeza de la Gran Esfinge se le llama Ángel. En la Grecia de los días de Heródoto, se decía que la Gran Esfinge ocultaba un templo en el que normalmente se reunían los sacerdotes encargados de formular los oráculos y profecías. No fue ésta una idea inventada por los griegos, sino que era una antiquísima tradición egipcia recogida por Heródoto, según la cual la Gran Esfin- ge poseía un valor mágico y profetice. En este libro se intentan aclarar esas tradiciones y además la importancia histórica dal monumento, sobre el que hasta hoy sólo se han hecho vagas especulaciones. A pesar de la importancia real de la Gran Esfinge, algunos enciclopedistas la llaman despectivamente Monstruo fabuloso, al que le conceden como mero favor dos aspectos: el mitológico y el artísti- co, sin profundizar más en el tema. De este modo, se está rehuyendo el problema capital. Después de la Gran Esfinge y seguramente por influencia de ésta, aparecieron otras muchas copias tanto en el mismo Egipto como en otras partes del mundo. En Karnak, Egipto, hay una calzada de esfinges de carneros en tamaño natural, que se dice representan a Amenofis —o por lo menos a la religión dominante en los días de Amenofis— y que coincidió en esos días con la regencia de la constelación zodiacal Aries, lo que demuestra la influencia absoluta de las constelaciones sobre el pensa- miento religioso. Los asirios, los fenicios, los etruscos, etc., también esculpieron esfinges, pero siempre estilizándolas con alas o de alguna otra mane- ra, y todas ellas corresponden a varios siglos después de la realiza- ción de la Gran Esfinge. Conviene recordar aquí que Maspero afirmó (47) que la Gran Esfinge es la escultura más antigua conocida, no sola- mente en Egipto, sino en todo el mundo, y, como antes se dijo, el anti- guo Libro de los Muertos pone en boca de la Gran Esfinge lo siguien- te: «Yo soy la reina de estas regiones. Yo fui la primera que reveló a los mortales el misterio de vida que hay en el trigo y en el maíz.» Si se toma en consideración que tanto el trigo como el maíz eran conocidos desde antes de la llegada de la primera dinastía, resulta lógico suponer que Isis como deidad existió desde mucho tiempo antes, aunque no se sepa cuándo empezó el culto. LA SIGUIENTE PUBLICACIÓN CONTIENE REFLEXIONES DE ESTE TEMA...VER EN OTRA ENTRADA...

domingo, 22 de mayo de 2016

CAPÍTULO CINCO - RODOLFO BENAVIDES


CUANDO LAS PIEDRAS HABLAN LOS HOMBRES TIEMBLAN Capítulo V ANUBIS En el solsticio vernal o de verano, que ocurre entre los días 21 y 22 de junio, se funden anualmente las nieves en las elevadas monta- ñas que hay en África, aguas que alimentan los lagos en donde nace el río Nilo, y en primer lugar el lago Victoria. En los días de los faraones, dichas aguas llegaban normalmente al delta en el bajo Nilo. a mediados del mes de septiembre, derramán- dose entonces por el valle del Nilo, fertilizando además con el limo los campos de labranza. Del conjunto de este fenómeno parece haber nacido el dios Anubis, que era representado con cuerpo de hombre y cabeza de perro. En la teogonia egipcia, A nubis apa"ece como hijo de Osiris y de Nefté y se le identificaba en el cielo con el nombre de Can Mayor, nombre de una constelación no zodiacal que sigue usándose hasta hoy. De esa constelación se consideraba a la estrella Sirio (brillante) como Anubis, el anunciador de las avenidas del rio. Este simbolismo demuestra la estrecha relación de la religión egipcia con lo astronómico. Efectivamente, A nubis, el Can Mayor en la bóveda celeste, se relaciona en el tiempo con la familia de Osiris, o sea Osiris y Set, su hermano fratricida, simbolizados en la constela- ción de Géminis (gemelos). En algunos grabados muy antiguos aparece el cadáver de Osiris a lomos del toro Apis. Se puede interpretar, dada esa correlación entre teogonia egipcia y astronomía, que la constelación de Tauro aparece cargando el cadáver de la constelación de Géminis, y que en consecuencia ambas —teogonia y astronomía— están señalando una (43) Anubis, el dios astronómico anunciador de las crecidas anuales del río Nilo, de las que dependía la suerte de las cosechas en el valle. misma época como final y muerte de un algo y principio y vida nueva en otra época. También se puede deducir que los signos zodiacales eran ya muy conocidos desde antes de la Era de Gemirás, e incluso quizá se remonte la antigüedad de su conocimiento hasta la Era de Virgo, hace por lo menos 13,300 años: aproximadamente los días del hom- i^bre de Tepexpan en México. Cabe preguntarse: ¿en dónde estuvo situada y se desarrolló la cultura que entendió tanto de astronomía? Esos conocimientos no se improvisan y la prueba es el tiempo que ha tardado la cultura moder- na en redescubrirlos... Para intentar desvelar ésta y otras muchas incógnitas, es necesa- rio regresar a las fuentes únicas de la Gran Esfinge, simplemente porque en ella están los símbolos-clave que quizá permitan iluminar la oscuridad de tantos enigmas.