martes, 21 de junio de 2016

CÓMO FUNCIONA UN MONASTERIO?


Monasterios de Argentina http://www.relitour.com/monasterios-de-argentina/ Publicado Por Webmaster. Ultima Actualizacion 18 Abril 2012 Sencillez, austeridad y silencio ofrecen las diecisiete hospederías monásticas. Los monasterios son casas religiosas donde viven en comunidad monjes o monjas, dedicados a la contemplación, buscando a Dios en el silencio, en la oración, y dedican un tiempo al estudio, trabajo y descanso. Se puede compartir la liturgia de las horas o la celebración de la Santa Misa, visitarlos, hablar con ellos o ellas, y también comprar sus productos. Las hospederías monásticas son el lugar ideal para el silencio y la oración, muchos de ellos ubicados en medio de la naturaleza. Todos aquellos que deseen realizar un retiro espiritual, deberán hacer la reserva con bastante antelación, especialmente en tiempos fuertes de oración como en Cuaresma y Navidad. Todos son bienvenidos, pero deberán respetar las condiciones internas; por este motivo se especifica que no son hoteles ni residencias, y que se reservan el derecho de admisión. Provincia de Buenos Aires Abadía de San Benito (Benedictinos) CC 202 – B6700WAC – Jáuregui. Tel.: (2323) 494459 / 494380. hospederia@coopflan.com.ar www.sbenito.org.ar Abadía Santa Escolástica (Benedictinas) Martín Rodríguez 533 – B1644CCK – Victoria Tel.: (11) 4744-6402 – Fax: (11) 4744-1194. santaescolastica@arnet.com.ar Monasterio de la Madre de Cristo (Trapenses) CC 16 – B7318XAA – Hinojo. Tel.: (2284) 491083 – Fax.: (2284) 444580. hnastrap@coopenet.com.ar Monasterio de la Transfiguración (Benedictinas Misioneras de Tutzing) La Ciudadela, CC 8 – B6015WAA – Los Toldos. Tel./Fax: (2358) 444404. ciudadela@internueve.com.ar www.monasterio.org.ar Monasterio Nuestra Señora del Rosario (Carmelitas) Olleros 675, CC315 – B2900GTA – San Nicolás de los Arroyos. Tel.: (3461) 427660. carmelosn@arnet.com.ar Monasterio Santa Clara de Asís (Clarisas) Cerros de la Fe – CC 33 – B8180 – Puan Tel. (2923) 498333. hnaspobrespuan@s9.coopenet.com.ar Monasterio Santa María de los Toldos (Benedictinos) CC 8 – B6015WAA – Los Toldos. Tel.: (2358) 444145 – Fax: (2358) 444211. hospederia@monasterio.org.ar www.monasterio.org.ar Monasterio Santa María de Luján (Carmelitas Descalzas) San Roque 998 – B6700EHH – Luján Tel.: (2323) 432210. Monasterio Trapense Nuestra Señora de los Ángeles CC34 – B7300WAA – Azul. Tel.: (2281) 498005 – Fax.: (2281) 497455. trapahnos@mignaciavela.com.ar www.trapenses.com.ar Provincia de Catamarca Monasterio de la Inmaculada del Valle (Dominicas) Av. Dr. G. Martínez Zuviría S/N°, Camino al Dique El Jumeal – K4704 – San Fernando del Valle de Catamarca. Tel./Fax: (3833) 425212. Provincia de Córdoba Abadía Gaudium Mariae (Benedictinas Ruta provincial N° 14, Km 7 – X5153XAA – San Antonio de Arredondo. Tel.: (3541) 424824 – Fax: (3541) 496331. gaudium_mariae@yahoo.com.ar Monasterio de Nuestra Señora de la Paz (Benedictinos) Zona rural – X5191XAC – San Agustín. Tel.: (3547) 491278. benedictinoslapaz@dcc.com.ar Monasterio Nuestra Señora de Belén y José (Carmelitas Descalzas) Madero 501 – X5186KSE – Alta Gracia. Tel.: (3461) 427660. carmeloagracia@argentina.com Provincia de Corrientes Monasterio de San Alberto Magno (Dominicas) W3443 – Lavalle.Tel./Fax: (3777) 494028 santalucia@arnet.com.ar Provincia de Entre Ríos Abadía del Niño Dios (Benedictinos) Calle de los Benedictinos S/N° (Ruta 11) – E3153WAA – Victoria. Tel.: (3436) 421082 – Fax: (3436) 423887. abadiadelniniodios@abadiadelniniodios.org.ar Monasterio Carmelitas Descalzas Urquiza 2025 – E2820ADC – Gualeguaychú. Tel.: (3446) 427275. Monasterio Nuestra Señora del Paraná (Benedictinas) E3114XAI – Aldea María Luisa. Tel./Fax: (343) 4994134 benparana@yahoo.com.ar Provincia de Mendoza Monasterio del Cristo Orante – Tupungato.Tel.: (2622) 488967 orantes@scip.com.ar Provincia de San Juan Monasterio de la Virgen María (Carmelitas Descalzas) Pedro Echagüe y Libertad, Villa Independencia – J5442XAG – Caucete.Tel./Fax: (264) 4961602 c-demaria@sinectis.com.ar Provincia de Tucumán Monasterio de Cristo Rey (Benedictinos) T4105XAF – El Siambón. Tel./Fax: (381) 4925000 monasteriocristorey@sinectis.com.ar Monasterio de la Inmaculada Concepción (Dominicas) Saavedra lamas 665 – T4146GTC – Concepción. Tel./Fax: (3865) 424300 Fuente: Secretaria de Turismo de la Nación Monjas participantes de la primera Asamblea Federal de la Federación de Monjas Agustinas Recoletas de México. Primer Consejo Federal de la Federación de Monjas Agustinas Recoletas de México. Monasterio de San José de Papalotla, sede de la Federación. FEDERACIONES DE MONASTERIOS: JUNTAS, MEJOR. QUÉ SON Y CÓMO FUNCIONAN LAS FEDERACIONES DE MONASTERIOS DE MONJAS DE CLAUSURA La forma y modo de comprensión de las Federaciones de monjas es sumamente amplia: en ellas puede haber monasterios federados que dependan del obispo diocesano o del superior religioso; el ámbito de la Federación puede ser supradiocesano, nacional o internacional; puede extenderse a fines y objetivos más o menos amplios; y la limitación de la autonomía de cada monasterio puede ser muy variada: desde conservarla casi intacta, hasta limitar la misma autonomía e independencia, e incluso llegar a un régimen semejante a una estructura centralizada. Son varias las ventajas y fines generales de las Federaciones de monasterios de monjas de clausura: la ayuda fraterna para la conservación, defensa e incremento de la observancia y del carisma fundacional; la posible erección de noviciados o de profesorios comunes; el refuerzo común de la formación espiritual, técnica y cultural, para que tengan una calidad suficiente en todos los monasterios independientemente de su localización geográfica o del número de hermanas; la facilitación del traslado de monjas para las tareas de gobierno y formación, o incluso por motivos de salud, razón de enfermedad o cualquier otra necesidad moral o material; la realización común de nuevas fundaciones con la colaboración de todos los monasterios; la adopción de medios de promoción vocacional comunes; las ayudas económicas entre monasterios. Para llevar a cabo todos estos cometidos, una Federación cuenta con una serie de órganos de gestión. El más importante es la Asamblea Federal, donde las representantes de los monasterios se reúnen para decidir qué quieren hacer juntos, qué prioridades van a tener en los tiempos venideros y qué necesitan para salvaguardar y promover su propia vocación. La Asamblea Federal es el órgano supremo de gobierno de la Federación y se compone de la reunión de las religiosas representantes de los monasterios con la misión de escoger a la presidenta y al Consejo, y de tratar los asuntos más importantes de la Federación. Normalmente acuden las superioras de cada uno de los monasterios más una religiosa escogida por cada comunidad. Cuando termina la Asamblea Federal, las personas que se encargan de continuar el trabajo son la Presidenta Federal con su Consejo. No se trata de una superiora (al estilo de los priores generales o provinciales de otras órdenes y congregaciones), sino de una animadora, con un campo de actuación más exhortativo. Suelen contar con una secretaria y una ecónoma para facilitar el trabajo. Además existe una figura importante para desarrollar las actividades que la Federación ha considerado y aprobado tras la Asamblea Federal: se trata del Asistente Religioso, que apoya, promueve y está al servicio de la Federación y le sirve de nexo de unión con otras instituciones religiosas, como las órdenes y congregaciones de la misma familia o la misma Santa Sede. En el caso de las Agustinas Recoletas, las dos Federaciones de monasterios de monjas existentes (la de España y la de México) tienen más que ver con las “confederaciones” de tipo civil, puesto que los monasterios federados no pierden su capacidad de autonomía o “soberanía”.

¿Quiénes mataron a Facundo Quiroga?


http://www.ellitoral.com/index.php/id_um/111883-quienes-mataron-a-facundo-quiroga ¿Quiénes mataron a Facundo Quiroga? De la muerte de Facundo Quiroga se sabe que ocurrió en Barranca Yaco el 16 de febrero de 1835 y que el jefe de la partida fue el capitán Santos Pérez, hombre de confianza de los hermanos Reinafé, dueños y señores de la provincia de Córdoba. También se sabe que Juan Manuel de Rosas, con el acuerdo de Ibarra y López, ordenó la detención de Santos Pérez, tres de los hermanos Reinafé y de los principales integrantes de la partida que perpetró la atroz degollina en Barranca Yaco. Compartir:Imprimir Compartir por e-mail 17_20150408_cejas.jpg por Rogelio Alaniz De la muerte de Facundo Quiroga se sabe que ocurrió en Barranca Yaco el 16 de febrero de 1835 y que el jefe de la partida fue el capitán Santos Pérez, hombre de confianza de los hermanos Reinafé, dueños y señores de la provincia de Córdoba. También se sabe que Juan Manuel de Rosas, con el acuerdo de Ibarra y López, ordenó la detención de Santos Pérez, tres de los hermanos Reinafé y de los principales integrantes de la partida que perpetró la atroz degollina en Barranca Yaco. Después de veinte meses de juicio, Santos Pérez y dos de los hermanos Reinafé fueron fusilados en Plaza de la Victoria. Otro de los hermanos murió en la cárcel y el único que escapó de la furia helada del Restaurador se ahogó dos años después en el río Carcarañá. Conclusión: los principales responsables del crimen pagaron con sus vidas, los Reinafé desparecieron del escenario político de Córdoba, y Rosas logró, gracias al sacrificio de Quiroga, las facultades extraordinarias y la suma del poder público. En términos políticos, la crisis provocada por el asesinato de Facundo se resolvió favorablemente para los intereses de Juan Manuel y de Estanislao López, pero ya se sabe que una adecuada resolución política no siempre se compatibiliza con la verdad histórica o, para expresarlo en términos más justos, con los interrogantes que se hacen los historiadores. Según la versión oficial, la sagacidad y la acción decidida de Juan Manuel permitió ajustar cuentas con los autores materiales e intelectuales de Barranca Yaco. Como para abrochar al operativo con un moño, se dijo que detrás de los Reinafé estaban las intrigas criminales de los salvajes unitarios. El negocio para el estanciero de Los Cerrillos fue redondo. Dos meses después de la muerte de Quiroga, asumió con la suma del poder público y pronunció palabras que hasta el día de hoy siguen provocando un ligero estremecimiento: “Resolvámonos a combatir a estos malvados que han puesto en confusión nuestra tierra. Persigamos a muerte al impío, al ladrón, al homicida y, sobre todo, al pérfido y al ladrón que tengan la osadía de burlarse de nuestra buena fe. Que de esa raza de monstruos no quede uno entre nosotros y que su persecución sea tan tenaz y vigorosa que sirva de terror y espanto a los que puedan venir en adelante”. Exquisita pedagogía nacional y popular que seguramente continúa emocionando hasta las lágrimas a los corifeos del Instituto Dorrego. ¿Nada más hay que decir del crimen de Barranca Yaco? ¿Juan Manuel resolvió todos los interrogantes? Más o menos. Efectivamente, Santos Pérez fue el que dirigió la partida, el que disparó contra Quiroga y el que ordenó que degollaran a todos los viajeros, incluso a los niños. Lo único que se puede decir a su favor es que el hombre cumplía órdenes, órdenes de los Reinafé, quienes luego, cuando las papas quemaban, intentaron envenenarlo. Los caudillos, como luego los jefes mafiosos, en estos temas nunca se equivocan. Apenas perpetrado el crimen, los Reinafé presintieron que se les venía la noche. La correspondencia entre Rosas y López es en ese sentido aleccionadora. Allí, Juan Manuel le explicaba a su amigo santafesino las diligencias que estaba realizando para desenmascarar a los Reinafé y, como al pasar, le dice que está al tanto de sus relaciones con los políticos cordobeses y de los rumores que circulan acerca de que detrás de los Reinafé está él. La hipótesis de que López fue efectivamente el autor intelectual de la muerte de Quiroga no es descabellada, pero merece relativizarse. López nunca se llevó bien con el Tigre de los Llanos. Celos, resquemores. Facundo por su parte, nunca dejó de acusarlo de “gaucho ladrón de caballos” y, además, lo responsabilizaba de haberlo dejado pasar por Santa Fe a José María Paz para reconquistar Córdoba y después derrotarlo en las batallas de Oncativo y La Tablada. En sus memorias, el general Paz recuerda como al pasar que en septiembre de 1834 López se reunió con los Reinafé en Santa Fe. También se habla de otra reunión en la localidad de El Tío, donde supuestamente los Reinafé lo pusieron al tanto de lo que pensaba hacer con Quiroga. Habría que señalar, finalmente, que los Reinafé eran muy guapos, muy intrigantes, pero resulta poco creíble imaginar que ellos fueran capaces de ordenar la muerte de uno de los políticos más importantes de la Argentina sin un respaldo mayor o, por lo menos, sin un guiño cómplice. Y ya que hablamos del Manco Paz, no deja de ser sugestivo que después de Barranca Yaco, y mientras los rumores de la complicidad de López eran cada vez más intensos, éste resolviera entregarle Paz a Rosas, su prisionero favorito, la carta que López se había reservado para jugarla en el momento oportuno. Paz estaba detenido en Santa Fe desde 1831. Las célebres boleadoras de un gaucho habían puesto punto final a una de las experiencias políticas más interesantes de esos años. Mundo pequeño. La tropa que trasladó a Paz hasta el campamento de López estaba dirigida por Santos Pérez. López entregó a Paz como acto de buena voluntad e inmediatamente entregó a los Reinafé. Los Reinafé por su parte dijeron que la muerte de Quiroga había sido cometida por gauchos bandoleros; después dieron a entender que el responsable era Felipe Ibarra, el perpetuo caudillo santiagueño, acusación que Ibarra desechó con pruebas contundentes. Cuando la cosa pasó de castaño a oscuro intentaron -como ya lo dije- eliminar a Santos Pérez. Como último intento por detener lo indetenible, montaron el simulacro de un juicio que los liberó a los cuatro hermanos de culpa y cargo. En el camino, Santos Pérez fue detenido por una partida en un episodio digno de una película dirigida por John Ford: Santos Pérez, el gaucho que no vacilaba en degollar al que se le saliera al cruce, el hombre que atemorizaba con su mirada al matrero más pintado, al matón más impiadoso, al cuchillero infalible, estaba profundamente enamorado de Rosa Yofre, hija de un estanciero de la zona. El clásico de la mujer que entrega a su hombre enamorado se cumplió una vez más. Cuando una noche ingresó la partida al caserío, Santos Pérez intentó manotear su puñal y su revólver, pero la dulce Rosita se los había escondido. Santos Pérez fue el primero en comenzar a pagar aquella muerte. Analfabeto, valiente, desconfiado y buen mozo, cumple las órdenes de los Reinafé porque así eran sus códigos. No obstante ello, les sugirió a sus patrones si habían medido las consecuencias del crimen que le ordenaban cometer. Francisco Reinafé, le respondió que se quedara tranquilo porque la muerte de Quiroga era deseada por López y Rosas. ¿Mentían los Reinafé? Nunca lo sabremos. Sí es válido especular que ellos solos jamás se hubieran animado contra Quiroga. Se trataba de una familia del poder que decidía los pasos a dar luego de permanentes consultas. No eran loquitos sueltos u hombres dominados por impulsos incontrolables. Respaldados o no, está claro que todo les salió mal. Perdieron el poder político y los cuatro hermanos, en menos de tres años, perdieron sus fortunas y sus vidas. Volvamos a Quiroga. Como se sabe, el gobernador Maza lo mandó al norte para que arbitrara las disputas entre los caudillos de Tucumán y Salta, Quiroga salió de Buenos Aires a fines de diciembre. Juan Manuel lo acompañó hasta San Antonio de Areco. En la ocasión, Rosas escribió su famosa carta de la Hacienda de Figueroa, uno de los textos más explícitos y, si se quiere, más lúcidos, escritos por él. Allí da a conocer sus puntos de vista acerca de la organización nacional y sus diferencias con quienes creían que los problemas argentinos se resolvían con “un cuadernito”. Rosas no pensaba en estos temas lo mismo que Quiroga. Unos meses antes le había escrito a Ibarra que en los tiempos que corrían la política se dividía entre los que estaban con ellos y los que estaban en contra. La frase enternecería a algunos de nuestros políticos contemporáneos de cuyo nombre no quiero acordarme, pero que siempre miraron con admiración al Restaurador.

7. El Tigre de los Llanos.

Facundo Quiroga - Algo habran hecho

lunes, 20 de junio de 2016

Manuel Belgrano: "Mucho me falta para ser un verdadero Padre de la Patria"


Manuel Belgrano: "Mucho me falta para ser un verdadero Padre de la Patria" En el Día de la Bandera, el historiador Daniel Balmaceda resume en su blog los mejores conceptos del prócer que amaba la patria LUNES 20 DE JUNIO DE 2016 • 11:21 Foto: Iván Tiscornia 445203 Abandonó una brillante carrera de economista y el alto cargo en el Consulado de Buenos Aires para dirigir ejércitos a pesar de ser un inexperto militar. Aun con un estado de salud deplorable, Manuel Belgrano se mantuvo al frente de las responsabilidades asumidas. En 1813 recibió un premio de cuarenta mil pesos (un sueldo alto en ese tiempo equivalía a ocho mil 8000 pesos anuales) y lo donó para la dotación de cuatro escuelas. A él le debemos la escarapela, la bandera, los dos triunfos más importantes (Tucumán y Salta) en el actual territorio argentino durante la Guerra de la Independencia y su devoción por la Patria y por su gente. Aquí reunimos quince conceptos del magnífico prócer, Manuel Belgrano: 1. "El miedo sólo sirve para perderlo todo". 2. "Ni la virtud ni los talentos tienen precio, ni pueden compensarse con dinero sin degradarlos". 3. "Nuestros patriotas están revestidos de pasiones, y en particular, la de la venganza. Es preciso contenerla y pedir a Dios que la destierre, porque de no, esto es de nunca acabar y jamás veremos la tranquilidad". Click Aqui 4. "El modo de contener los delitos y fomentar las virtudes es castigar al delincuente y proteger al inocente". 5. "El camino seguro de la libertad es la lucha por la libertad social". 6. "Fundar escuelas es sembrar en las almas". 7. "Trabajé siempre para mi patria poniendo voluntad, no incertidumbre; método, no desorden; disciplina, no caos; constancia, no improvisación; firmeza, no blandura; magnanimidad, no condescendencia". 8. "No es lo mismo vestir el uniforme militar, que serlo". 9. "La vida es nada si la libertad se pierde". 10. "No busco el concepto de nadie, sino el de mi propia conciencia, que al fin es con la que vivo en todos los instantes y no quiero que me remuerda". 11. "Mucho me falta para ser un verdadero Padre de la Patria, me contentaría con ser un buen hijo de ella". 12. "Lo que creyere justo lo he de hacer, sin consideraciones ni respetos a nadie". 13. "Parece que la injusticia tiene en nosotros más abrigo que la justicia. Pero yo me río, y sigo mi camino". 14. "Renuncio a mi sueldo de vocal de la Primera Junta de Gobierno porque mis principios así me lo exigen". 15. "Un pueblo culto nunca puede ser esclavizado". Al morir Belgrano, por falta de dinero, su lápida se hizo con el mármol de la cómoda de uno de sus hermanos. Post original publicado en el blog "Historias inesperadas", de Daniel Balmaceda.

viernes, 17 de junio de 2016

ISRAEL PUEBLO CONTACTO - LECTURA SELECCIONADA NÚMERO DOS - FREIXEDO


AUDIOLIBRO Israel: pueblo contacto Libro de Salvador Freixedo Fecha de publicación original: 1980 Autor: Salvador Freixedo Si se desea descargar el libro: http://www.quedelibros.com/libro/53608/Israel-Pueblo+Contacto.html

ISRAEL, PUEBLO CONTACTO - SALVADOR FREIXEDO


COMO SEGUNDA PRESENTACIÓN DE LIBROS LES PRESENTO A SALVADOR FREIXEDO. Con un libro que espero les guste- El mismo se los dejo en audiolibro...
AUDIOLIBRO:
Salvador Freixedo Salvador Freixedo SavadorFreixedo1.JPG Información personal Nombre de nacimiento Salvador Freixedo Tabarés Nacimiento 23 de abril de 1923 (93 años) Carballino, Orense Bandera de España España Nacionalidad España Creencias religiosas Catolicismo Familia Cónyuge Magdalena del Amo Información profesional Ocupación Ufólogo, Parapsicólogo, Escritor [editar datos en Wikidata] Salvador Freixedo, (Carballino, Orense, 1923) ex-sacerdote católico español y ex-miembro de la Compañía de Jesús. Ufólogo e investigador de temas paranormales, ha sido invitado como ponente en numerosos congresos internacionales, tanto en Europa como en América o Asia, así como colaborador de diversas revistas paracientíficas, como Mundo Desconocido,1 Karma 7 o Más allá2 entre otras, también ha participado en numerosos programas de radio y televisión dedicados a este tipo de temáticas. Nació en Carballino (Orense, España), en 1923, en el seno de una familia profundamente religiosa (su hermano era jesuita y su hermana era monja), a los cinco años su familia se traslada a Ourense, y es aquí donde comenzaron sus primeros estudios, haciendo párvulos en las monjas de San Vicente Paúl y bachillerato en el Instituto Otero Pedrayo. A los 16 años ingresa en la Orden de los Jesuitas siendo ordenado sacerdote en 1953, en Santander (España), perteneciendo a dicha orden treinta años. Comenzó a residir en diversos países de América desde 1947 ejerciendo sus labores como jesuita, enseñando Historia de la Iglesia en el Seminario Interdiocesano de Santo Domingo (República Dominicana), y fundando el Movimiento de la Juventud Obrera Cristiana en San Juan de Puerto Rico siendo viceasesor nacional del mismo en La Habana (Cuba). Cursó estudios3 de humanidades en Salamanca, de filosofía en la Universidad de Comillas (Santander, España), de teología en el Alma College de San Francisco (California), de ascética en el Mont Laurier (Quebec, Canadá), de psicología en la Universidad de Los Angeles (California) y en la Universidad de Fordham de Nueva York. Desde la década de 1950 su posición crítica con las posturas de la Iglesia católica y la publicación de algunos libros le condujeron a la cárcel y a la expulsión de países como Cuba y Venezuela, así como a su exclusión de la Orden de los Jesuitas en 1969. Desde los años 1970 se ha dedicado a la investigación en el campo de la parapsicología, en especial del fenómeno ovni, y su relación con el fenómeno religioso y con la historia humana, habiendo publicado diversos libros al respecto, y fundado el Instituto Mexicano de Estudios del Fenómeno Paranormal, del cual presidió el Primer Gran Congreso Internacional organizado por dicha institución. Obra[editar] De 1950 a 1970 En 1957 mientras se encontraba en Cuba, escribió su primer libro: 40 Casos de Injusticia Social. Su publicación conmovió a las altas esferas del poder y fue “invitado” por el dictador Batista a abandonar la isla. En 1968, estando en Puerto Rico, escribió Mi Iglesia Duerme en el que planteaba la problemática de una Iglesia encorsetada y denunciaba el poco espíritu evangélico de algunos de sus dirigentes así como la irracionalidad de algunos de sus dogmas, por lo que fue excluido de la Orden de los Jesuitas. En España se prohíbe el libro, mientras que en Sudamérica y Norteamérica se desata una gran controversia. En 1970 apareció en Venezuela su libro: Amor, Sexo, Noviazgo, Matrimonio, Hijos: Cinco Realidades en Evolución (Mitos religiosos en las relaciones humanas). Por influencias episcopales, el partido social-cristiano en el poder lo metió en la cárcel y posteriormente lo expulsó del país. A partir de 1970 A partir de su ruptura con la Compañía se dedicó a estudiar la fenomenología paranormal, considerándola como una ventana hacia otras realidades u otras dimensiones de la existencia. Fruto de sus muchos viajes, investigaciones y reflexiones son más de treinta libros (varios sobre la relación de la religión con los extraterrestres), como: Extraterrestres y creencias religiosas (Extraterrestres y religión) (1971) El diabólico inconsciente (Parapsicología y religión) (1973) Visionarios, místicos y contactos extraterrestres (La religión entre la parapsicología y los OVNIS) (1977) Israel, pueblo contacto (1978) 60 casos de OVNIS ¿Por qué agoniza el Cristianismo? (1983) Diccionario sulfúrico Curanderismo y Curaciones por la Fe (1983) ¡Defendámonos de los dioses! (1984) Las apariciones de El Escorial (Las Apariciones Marianas) (1985) Religión, política y microcefália El Cristianismo: un mito más (1986) Los curanderos (1987) La granja humana (Ellos, los dueños invisibles de este planeta) (1988) La amenaza extraterrestre (1989) Interpelación a Jesús de Nazaret (1989) Apariciones religiosas : mito o realidad? ; una explicación a fenómenos como el de Villa Alemana (1989) Los contactados (1991) Los hijos de la Nueva Era (1992) Los OVNIS, ¿una amenaza para la humanidad? (1992) Biografía del fenómeno OVNI (1992) ¿Qué son los OVNIS? (1993) Fenómeno OVNI: Evidencias (1993) En los límites del universo (1994) OVNIS y dioses depredadores (1995) Las religiones que nos separan (1995) Videntes, visionarios y vividores (1998) Un gallego llamado Cristóbal Colón, redescubridor de América (2002)4 La Expaña de Z (2010) Teovnilogía (2012)wikipedia

Salvador Freixedo (2014)

Israel, pueblo contacto. Salvador Freixedo

ISRAEL PUEBLO CONTACTO PARTE 1

HIMNO A GÜEMES

jueves, 16 de junio de 2016

Una excomunión que no se cumplió- LA NACIÓN


Una excomunión que no se cumplió Para que la pena canónica fuera efectiva debía ser sancionada por el propio Pio XII Resulta llamativo que los trabajos de investigación realizados hasta el momento sobre el conflicto entre el peronismo y la Iglesia católica, acontecido en 1955, a veces ni siquiera mencionan el espinoso y controvertido tema de la excomunión. Sin embargo, la excomunión de Perón es uno de los principales punctum dolens de ese proceso político. En el Derecho de la Iglesia, la sanción penal (la excomunión es una pena) no tiene un sentido resarcitorio, como en los sistemas jurídicos seculares, sino medicinal. Con ella se pretende conseguir la conversión del fiel, ayudarlo a acercarse a Dios. Pero no se puede negar que cuando el influjo de los principios cristianos era muy vivo en la sociedad civil, por ejemplo en la Edad Media, la fuerza de la excomunión podía asemejarse a una verdadera muerte civil. Puede ayudar a entender bien lo que esta realidad significaba, si se la vincula a la actual categoría cultural de lo "políticamente correcto". En los años cincuenta, ser excomulgado en un país católico como la Argentina, era algo muy grave. El pico máximo de la crisis sobrevino en el mes de junio de 1955. Aunque la policía había prohibido la tradicional procesión de Corpus Christi, su realización en medio de un clima social cargado de fuertes tensiones no pudo dejar de revestir una significación que iba bastante más allá de una festividad puramente religiosa. Así quedó evidenciado con la presencia de dirigentes políticos difícilmente identificables con los intereses institucionales de la Iglesia Católica. Como no podía ser de otra manera, el gobierno de Perón interpretó al acto como una nueva actitud de ilegítimo clericalismo y -en una burda maniobra de confuso trámite- acusó a los católicos de agravio a la Bandera nacional. Las sedes de la Acción Católica fueron allanadas y sus dirigentes detenidos. Arreciaron las invectivas contra miembros de la jerarquía eclesiástica en la prensa oficialista y en el seno del gobierno, los funcionarios más identificados con una actitud anticlerical reclamaron enérgicas medidas contra la Iglesia. Perón y monseñor Manuel Tato durante el tedéum en la catedral metropolitana, en mayo de 1953 Perón y monseñor Manuel Tato durante el tedéum en la catedral metropolitana, en mayo de 1953. Foto: Archivo / Juan Di Sandro En ese ambiente enrarecido por la violencia de los ánimos, Perón resolvió exonerar de sus cargos -lo cual sonó como una cachetada en el sensible rostro de la Iglesia- a dos prominentes eclesiásticos, los monseñores Manuel Tato y Ramón Novoa. Tato era nada menos que vicario general y obispo auxiliar de la arquidiócesis de Buenos Aires. La expulsión -se les comunicó que podían elegir como destino Chile o Uruguay, pero en realidad fueron trasladados a Roma- obedecía a un acto reflejo del gobierno, donde se vivía un clima de exasperación incontenible contra la estructura eclesiástica. El presidente, -considerado un paradigma de habilidad política en la Argentina- parecía actuar cegado por la ira, aparentemente sin percibir las consecuencias desastrosas que del proceso en curso se derivarían, en primer lugar para su propio gobierno. En todo caso, quizá confiado en esa distinción propia de la religiosidad popular que contrapone "la religión" a "los curas", Perón interpretaba erróneamente que el pueblo elegiría su culto personalista antes que a unos eclesiásticos supuestamente desprestigiados. La situación creada en una nación de tan antigua tradicion católica, como la Argentina, era muy grave. La excomunión, que llegaría de manera fulminante, marcó un verdadero punto de inflexión en el proceso. Aunque el texto oficial de la Santa Sede no mencionaba al presidente, sus enemigos políticos en primer lugar, y también la generalidad de los fieles, interpretaron que se hallaba incluido en la pena canónica, y así ha quedado entendido en el común de las opiniones. Click Aqui La excomunión preocuparía las conciencias de muchos católicos que, de distintos modos, se vieron involucrados por haber votado la ley del divorcio o por su participación en el proceso. Los antecedentes nacionales, ciertamente no abundan. Se registra una excomunión al presidente Derqui, por monseñor Benito Lascano, obispo de Paraná, y otra a Nicasio Oroño, excomulgado por monseñor José María Gelabert y Crespo, en Santa Fe. El texto del documento, originado en la Sagrada Congregación Consistorial y datado en Roma, con la firma del secretario del organismo vaticano, cardenal Adeodato Piazza, y del asesor de la misma, Giuseppe Ferretto, se refería a la acción de "poner manos violentas" sobre la persona de un obispo e impedir el ejercicio de la jurisdicción eclesiástica. Los sujetos alcanzados por la pena eclesiástica como titulares de los delitos canónicos enumerados eran definidos en el mismo documento, aunque como dije, no se mencionara el nombre de Perón. Finalmente, cabe ocuparse de la discusión sobre si Perón fue efectivamente excomulgado o no por el citado documento vaticano. Siempre se ha entendido esto como una verdad irrefutable. Aunque los estudios sobre el conflicto suelen aceptar la excomunión de Perón como un dato seguro, los peronistas lo han negado porfiadamente. Se ha sostenido que, si bien es cierto que no se mencionaba el nombre de ningún ofensor, se infiere claramente de este documento que las censuras se referían al gobierno argentino, y en primer lugar, al propio presidente de la República. La cuestión no aparece tan clara como parece entenderla la creencia general. Por lo pronto, la Iglesia no se pronunciaría en forma definitiva. La situación del presidente de la Nación, -que reviste en la Argentina el carácter de jefe del Estado y como tal es la suprema autoridad de la Nación, puesto que nuestro sistema constitucional es presidencialista-, requiere ser contemplada a la luz del canon 1557 del antiguo código de derecho canónico. Según el canon 2227 del código sancionado en 1917, entonces vigente, solamente el romano pontífice podía aplicar o declarar penas contra aquéllos de quienes se trata en el canon 1557,1. Este canon establecía que era derecho exclusivo del romano pontífice el juzgar a los que ejercen la suprema autoridad de las naciones. Puesto que a esta categoría de personas les corresponde ser juzgadas personalmente por el Sumo Pontífice y el documento que declara la excomunión aparece rubricado por el cardenal Adeodato Piazza, secretario de la Sagrada Congregación Consistorial, corresponde sostener entonces que Perón no habría estado incurso en los términos de la sanción canónica. Para haberse configurado la excomunión de Perón se requería que la sanción la hubiera impuesto el propio papa Pío XII, puesto que sólo él hubiera podido juzgarlo a tenor de los canones 1557 y 2227 del antiguo código. Lo que importa es que la excomunión sea dispuesta por el Pontífice estando el presidente en ejercicio de su cargo. La posición personal de Perón con respecto a la excomunión ha sido siempre negatoria, y en este punto toda su vida guardó una envidiable coherencia. No sólo negó la existencia de un enfrentamiento con la Iglesia Católica, sino que tampoco admitió el hecho mismo determinante de la sanción canónica, esto es, la propia expulsión de los obispos Tato y Novoa. Según la tesis peronista, lo que se expidió desde la Santa Sede en 1955 no fue un decreto de excomunión contra Perón, sino una advertencia que recordaba a los fieles cristianos que los actos atentatorios contra la libertad o la integridad física de los clérigos eran castigados con la excomunión. El "levantamiento" de la excomunión, asunto tan delicado y discutido, agotó su ciclo cuando, varios años después de los hechos y durante el pontificado de Juan XXIII, la Santa Sede aclaró la confusa condición canónica del ex presidente argentino a partir de un expreso pedido del propio interesado, que permitió terminar con una situación ciertamente ambigua. La cuestión debía resolverse sin que quedaran dudas sobre una posible tacha constitucional ante una eventual candidatura presidencial. No se olvide que la Constitución, antes de la reforma, exigía la pertenencia al culto católico del presidente de la Nación como condición de elegibilidad. La actitud de Perón aparecía un tanto contradictoria al negar estar incurso en la sanción y al mismo tiempo gestionar su levantamiento, aunque según monseñor Plaza -arzobispo y peronista-, el ex presidente no tenía problemas de conciencia con este asunto, y si solicitó una aclaración de su situación canónica fue para que constara un testimonio ante terceros. El resultado de esa solicitud se concretó en una visita del arzobispo de Madrid, Carlos Eijo y Garay, mediante la cual la situación canónica del ex presidente encontraría una satisfactoria solución. La Santa Sede expidió un documento exculpatorio sin entrar a revisar el tema de fondo y el obispo español dio la absolución a Perón, quien la recibió de rodillas. Raúl Matera y Jorge Antonio, patrocinados por Antonio Plaza, fueron en realidad los ejecutores del operativo. Plaza y Matera se habían encontrado con Jorge Antonio en Madrid y viajaron a Roma, donde tuvieron una entrevista con altos funcionarios vaticanos, quienes les entregaron un documento donde -según el empresario- constaba que Perón no había sido excomulgado: un certificado de buena conducta. La acción se había incoado por iniciativa del cardenal Copello, de quien Jorge Antonio era amigo y visitaba periódicamente en la Santa Sede. En síntesis, si bien la cuestión no se puede considerar zanjada a la fecha de una manera definitiva por no haberse pronunciado una interpretación auténtica -que es la realizada por la propia autoridad eclesiástica-, existe suficiente fundamento para sostener que, contrariamente a la creencia general, Perón no fue excomulgado en razón de faltar un elemento esencial para que se configurara dicha situación canónica, en virtud de la ausencia de la jurisdicción pontificia en el caso. Por Roberto Bosca Para LA NACION

miércoles, 15 de junio de 2016

ÚLTIMO CAPÍTULO . RODOLFO BENAVIDES


Capítulo XXXI LINEAS FINALES Dijimos al principio de este libro que, a medida que se investiga sobre este tema tan complejo, se van encontrando huellas que obligan a meditar profundamente. Todo hace suponer que desde muy antiguo alguien vino a estudiar el mundo Tierra para conocer sus posibilida- des de vida, como quien quiere comprar una propiedad rural para tra- bajar y vivir en ella. Luego aparece una zona ideal, un verdadero paraíso, propicio para que la vida se desenvuelva sin muchos tropie- zos, y finalmente se procede a una especie de distribución de la tierra habitable. Este escenario que aparece sin tiempo sugiere que ese alguien quiso garantizar la vida de su propia simiente. Aunque todo esto parezca exagerado, hay motivos para pregun- tarse: sí en el inmenso universo, según ha visto la ciencia, todo se mueve a ritmo y en perfecta armonía, ¿por qué la vida humana habría de quedar al garete en manos tan infantiles como primitivas? Si todo lo existente, visible o invisible, pbedece a leyes inmutables ¿iba a desarrollarse la vida humana en el caos? Cuando desde lo alto de una montana, con serenidad en la men- te y paz en el corazón, se contempla en panorámica a nuestro peque- ño mundo y la vida que en él se ha desarrollado a lo largo de las eda- des, da la sensación de que ciertamente somos como niños en una guardería infantil limitados por vastos horizontes de los que muchos quisieran escapar. Y, sin embargo, temen hacerlo, porque han enca- denado su pensamiento al incierto presente en que juegan, ríen, lloran y sufren sin distinguir que son dueños de su libertad de pensar y que (359) sus ataduras son artificiales, que el pensamiento es la facultad de volar. Volar sobre todo obstáculo, tanto hacia el lejano pasado como hacia el infinito porvenir. En esta guardería infantil en que vivimos se halla también el cuerpo docente, los maestros catedráticos y naturalmente los vigilan- tes. No los vemos —o no queremos verlos— pero están ahí, al otro lado de esos vastos horizontes. Será suficiente que rompamos los eslabones que nos encadenan a los tabúes y al miedo a lo desconoci- do para que podamos verlos. Estos maestros se nos han manifestado de muchas maneras a lo largo de la historia. Pero... ¿los hemos entendido? A unos los hemos envenenado para acallar sus voces, porque nos asustaban. A otros los hemos crucificado o asesinado de mala manera, para evitar que sus luces rompieran las tinieblas y el miedo que nos invade. Y a otros los hemos deificado y luego adorado, después de haberlos sacrificados, tal vez para acallar la voz de nuestra conciencia y disminuir nuestros remordimientos. Somos todavía niños que lamentablemente estamos manejando juguetes peligrosos sin tener la más insignificante idea del peligro en que estamos ni de lo que sucederá mañana. No tenemos cabal idea de lo que significa el eterno futuro de nuestra vida, no la de la carne, sino la del espíritu, manifestación de la energía que mueve al universo. Sí, muchos maestros a lo largo de los milenios han intentado hacernos reflexionar sobre nuestra manera de vivir en sociedad. Nos han querido hacer pensar en el punto cero de la conducta como deslinde del bien y del mal, de la justicia y de la injusticia, del pasado y del futuro, ya que, si para el ser humano después de la muerte el futuro no existe, entonces el pasado carece de significado y de valor. Pero si no existe el pasado antes de nacer ni el futuro después de morir, ¿qué sentido tiene lo que mal llamamos vida del presente? ¡La vida! ¿No es entonces una estupidez de la naturaleza? Si lo es, enton- ces mejor es vivir la vida durmiendo, vegetando. Y en realidad cuan- do dormimos es cuando envejecemos, para despertar un día arras- trando barbas polvorosas por el tiempo y, al vernos asi, reflexionar que ni el haber vivido ni dormido sirvió a nadie de nada. Que si hubo (360) goces y sufrimientos, nada valieron. Que si hubo amor u odio, de nada sirvió ni a nada condujo. Cuando la reflexión tiene como premisa la no existencia del espí- ritu, conduce al caos y a la anarquía mental. El espíritu es, en el peor de los casos, un estimulo para vivir, una esperanza, quizá una quime- ra a la que tenemos derecho en esta dolorosa vida, que huele a pólvo- ra y hiede a sangre coagulada. Algunos de los grandes maestros han salido de las escuelas im- ciáticas antes de manifestarse al mundo. Hablemos un poco de esas escuelas que tanto valieron y tanto hicieron en su labor callada. Las sociedades secretas místicas, esotéricas, iniciáticas, etc., nacieron como consecuencia de la necesidad de conservar los conoci- mientos adquiridos, algunos considerados como misterios, que des- pués se habrán perdido o corrompido al pasar al dominio público. Muchos de esos misteriosos conocimientos tal vez no fueron logros propios de terrícolas, sino recibidos del exterior e interpretados como regalo de dioses. Isis en Egipto y Ceres en Grecia fueron ejemplos de cómo los sacerdotes de los respectivos cultos guardaban absoluto silencio y secreto en derredor de los misterios que se les encomendaban. La indiscreción en esos casos era castigada con la muerte. El esoterismo moderno se ha alejado mucho de las antiguas escuelas iniciáticas debido a la amplia divulgación de los logros cien- tíficos. Por eso, en el esoterismo moderno va quedando solamente un anhelo de superación hacia lo espiritual. Este anhelo consiste en lograr un equilibrio razonable entre lo material —en ese medio vivi- mos - y lo espiritual —lo que nos anima y da vida—. La tarea consiste en llegar al gran equilibrio de ambos valores. Por desgracia, la humanidad —hablando en términos generales y con las naturales excepciones— no está preparada todavía para reci- bir ciertos conocimientos y hacer en su mente los cambios correspon- dientes. Con facilidad se alarma cuando choca cualquier nueva idea con su vieja formación ideológica oficial, por más equivocada que pueda estar. Por ejemplo, ¿cómo reaccionarían las personas de mentalidad religiosa cuando se les diga que el espíritu es meramente (361) energía individualizada, originada y alimentada por el centro de nuestra galaxia? En lo que se refiere a las sociedades secretas iniciáticas ha habi- do muchos intentos de explicarlas, tarea sumamente difícil, si es que se quiere llegar a la verdad, simplemente porque los iniciados nunca hablaban de ello. No obstante, algo se desprendió de los muros y el público se enteró. Por ejemplo, el boletín Geselischaftfür Interplane- taríc, en su editorial de julio-agosto de 1963, dice: «Existe en la Tierra un mito que se adaptaría a los propósitos "espa- ciales", bajo cuya influencia podría dar resultado el reclutamiento de "ayudantes". Nos referimos a una sociedad que desde hace siglos se ha vanagloriado de preparar la reforma de todo el mundo Tierra y cuyos miembros no sólo se reunían en una fortaleza suspendida en el aire, sino que se ocupaban del trabajo en todo el sistema solar y poseían, además, mil piezas que harían palidecer de envidia a nues- tros técnicos actuales.» Varios cabalistas hablan de fenómenos igualmente desconcer- tantes. Henri Sérouya, famoso cabalista, afirma que el conocimiento de El carro de Dios era un máximo secreto que solamente podía ser transmitido de manera oral a los propios iniciados y nunca por escri- to, o a lo sumo mediante símbolos convenidos, de significado comprensible solamente para los propios iniciados. Hasta no hace muchos años, todos esos fenómenos concernien- tes a hermandades iniciáticas estaban totalmente relacionados con el espiritismo. Toda comunicación, toda visión y todo efecto recibido a través de médiums, así como toda intervención que fuera considerada como paranormal, era atribuida a intervención directa de seres espirituales, de mayor o menor jerarquía según la enseñanza y el nombre que dejaran. Pero, para el autor y para otras muchas perso- nas, un día vino la gran sorpresa. Fue hacia 1942 estando el mundo en plena Segunda Guerra Mundial. Sucedió que en muchos centros espiritistas y espiritualistas se empezaron a recibir mensajes extraños que decían proceder del espacio exterior. Luego empezaron a nom- brar otros mundos y hasta otras galaxias. Había en el pueblo de Tacuba, México, D.F., un circulo espiritista en el que semana tras (362) semana se producían materializaciones y en algunos casos hasta voz directa, pero siempre de espíritus terrícolas. Pues bien, allí también llegaron a materializarse esos mismos seres que se decían procedentes de otros mundos. Y los nombres eran sumamente raros y hasta difíciles de pronunciar. La verdad es que en ese entonces nadie entendió de qué se trata- ba, Decían por ejemplo: «—Somos viajeros del espacio. Venimos de un mundo de Orion. Esta- mos tratando de ayudar al terrícola en estos momentos difíciles y angustiosos...» Expresiones semejantes, agregando siempre palabras de amor y fraternidad, fueron repetidas en círculos diversos, en algunos de los cuales estuvo presente el autor y hasta llegó a entablar diálogo, incluyendo el caso de las materializaciones. La idea dominante en esa época era que todo lo parapsicológico, paranormal, metapsiquico o metafísico era de origen absolutamente espiritual, o sea, de intervención directa de espíritus. Y asi, se creyó en todos los casos que se trataba de espíritus originarios de otros mundos o galaxias, pues nadie entendía que fuera posible la creación de naves mecánicas capaces de cruzar los infinitos espacios siderales. Cuando el autor, dudoso, decidió investigar el asunto, conversó con astrónomos importantes en México, comentando la posibilidad de que aparatos mecánicos fueran capaces de viajar interplanetaria- mente. Como es natural, se ironizó sobre el caso y recibió siempre, en cada conversación, una rotunda negativa, ya que las matemáticas demostraban que esos viajes no eran factibles. No obstante tan autorizadas opiniones, quince años después fue lanzado el primer satélite ruso, el Sputnik, que vino a abrir las rutas del espacio. Varios anos después fueron vistos los primeros platillos voladores. Con justicia es lícito pensar que aquellos primeros mensa- jes fueron telepáticos o de alguna otra índole todavía desconocida para nosotros, pero que fueron empleados para comunicarse con los terrícolas y de esta manera comenzar a anunciar su ya próxima visita en forma física. ¿No es esto inquietante? (363) Es una realidad que las hermandades secretas han recibido des- de muy antiguo esta clase de mensajes y visitas invisibles. De todos modos siempre se han diferenciado, según se trate de espíritus terrícolas desencarnados, a los que por lo general siempre se les ha llamado maestros, o de viajeros del espacio, a los que siempre se les ha llamado simplemente ellos. Actualmente,hasta en el recinto más modesto en que se presente Este fenómeno mediúmnico, los asistentes distinguen fácilmente cuán- Do se trata de un espíritu terrícola desencarnado o encarnado, y cuán- Do es un efecto producido, quizá telepáticamente, por un viajero extra- Terrestre, cuya base de operación ellos mismos suelen mencionar. Negar esta realidad demuestra simplemente que no se ha estudiado el Asunto con una mente libre de tabúes. La risa, que en estos casos es Muy frecuente, se usa para ocultar las cadenas mentales. A juzgar por los sucesos modernos mencionados – y otros de los Que no se habla, pero que son muy conocidos-, se llega a la conclu- Sión de que los terrícolas, desde siempre, sabiéndolo o no, negándolo O aceptándolo, hemos estado en contacto con ellos. A los mediums Especializados en el caso, se les viene llamando en la actualidad con- Tactos, y quienes suelen hablar de sí mismos en este sentido dicen: yá Estoy contactado. Esto se va escuchando cada día con mayor frecuen- Cia, aunque en muchos de los casos tales contactos no resistan ningún Análisis por tratarse de personas que solamente andan buscando ven- Tajas personales. Como regla general, quienes en verdad son contac- Tos, nunca lo dicen, como siempre sucedió con los verdaderos inicia- Dos. Al hablar de seres extraterrestres se pueden hacer algunas consi- Deraciones importantes, por ejemplo, que el número 9 es dominante En la construcción de los llamados OVNI. Efectivamente, varios auto- Res han repetido que hace varios años cayó en Nuevo México (EE. UU), un OVNI y, aunque no sepamos lo destruido que haya Quedado, se sabe que toda la construcción de dicho aparato se basa En el número 9 como factor de medida: tenía de ancho 99´99 pies; la Cabina de mando tenía o tiene un diámetro de 18 pies y una altura de (365) 72 pulgadas, con un sobrealzado respecto de la estructura de 45 pul- Gadas. Como fácilmente se puede apreciar, el número 9 es el eje y fac- tor de medida de todo el OVNI, pero para el tema de este libro lo más importante es que dicho factor se basa precisamente en pulgadas modernas. Ahora bien, recuérdese que la pulgada inglesa moderna, con muy insignificante diferencia, es la misma que sirvió como uni- dad de medida en la construcción de la Gran Pirámide, y que es con esa misma pulgada como se han obtenido todos los valores astronó- micos y en general cósmicos de que se habla en este libro y en el ante- rior del mismo autor. Por consiguiente, si la Gran Pirámide se basa en la pulgada y los OVNI también, obviamente tuvieron un mismo origen, una misma motivación. Volviendo al misterio del número 9, resulta que en la cabala numérica este número es básico. En la hermandad de dicha cabala, y en otras hermandades menos herméticas y, por ello, más conocidas, se explica que al morir asesinado Hiram, el rey Salomón ordenó que nueve maestros lo buscaran. También fueron nueve los constructores, albañiles o masones que construyeron la bóveda secreta. Otro ejemplo es el Enoc bíblico, que escondió el nombre indecible bajo nueve arcos grabados dentro de un triángulo. Si se habla de nueve maestros y de nueve arcos, obviamente se trata de personas iniciadas en los grandes misterios dentro de escuelas herméticas, en este caso judias. Ahora, recuérdese que desde muy antiguo, los hebreos parecen haber estado en contacto directo con los extraterrestres, hasta el grado de que Noé parece descender de extraterrestres por parte de uno de sus progenitores. En algunas de las sociedades secretas modernas^ por tradición, todavía se ilumina el centro de la Gran Sala del Gran Consejo con 81 velas encendidas (8 +1 == 9; 81 : 9 = 9). Además, generalmente en esos sitios se ponen adornos que de alguna manera expresan el núme- ro 9. El número 9 ha sido tradicionalmente usado como Gran Símbolo dentro de las sociedades iniciáticas desde muy antiguo. Esto sugiere sin rebuscamientos que existe muy estrecha relación mística, (366) esotérica, etc., entre los humanos terrícolas y los viajeros del espacio exterior. Obviamente, ellos no son tan extraños a nosotros como generalmente se les ha querido suponer. El número 9 ha sido sagrado para el hombre desde muy antiguo y ese mismo número es el factor básico de los OVNI, además de que, por estar en pulgadas, se relaciona estrechamente con la Gran Pirá- mide. No cabe la menor duda de que dicho número y la unidad de medida de la Gran Pirámide fueron tomados de los viajeros del espa- cio por los terrícolas. Por otra parte, si los OVNI tienen como unidad de medida el número 9, será seguramente porque existe alguna relación vibratoria con lo cósmico. Vibración o algún tipo de energía que dio afinidad a las sociedades secretas al relacionarlas con un algo de valor cósmico, que coincide con el libro de Thoth. En el «Tarot» (libro de Thoth) En el «libro» de Thoth (Hermes Trismegisto) el número 9 corres- ponde a uno de los 22 grandes arcanos o misterios. Significa: el maes- tro oculto que trabaja silencioso en busca de la verdad, la sabiduría y los secretos de lo no visible. El símbolo de ropaje es el gris y el azul. El gris alude a la tierra, a lo material y tangible; el azul, al cielo, a lo espiritual y sublime. (Pa- ra mayores detalles al respecto, véase esto último en el libro El Tarot profetico.) Lo dicho se refiere naturalmente a escuelas herméticas iniciáti- cas que tal vez aparecieron en su "principio en Egipto, puesto que Thoth es uno de los dioses más antiguos de Egipto. Por ello, se ha pensado que Thoth y sus escuelas herméticas son mucho más anti- guas que todo lo que se sabe de Egipto. Las sociedades secretas iniciáticas no fueron jamás ni lo son hoy privilegio de algún pueblo o raza en particular, pues las ha habido en todos los pueblos que alguna vez manifestaron un avance notable. En la India, fue un personaje llamado Kríshna quien fundó ese mismo modelo de sociedad, dejando a su vez una filosofía que sigue vigente (367) hasta nuestros días. Después, en los días del emperador Ashoka, exis- tió la escuela hermética llamada «de los, nueve desconocidos». Todas esas escuelas herméticas antiguas han tenido tradicional- mente como común denominador el número 9. En algunas de ellas simboliza al ser humano, que para llegar a ser, o sea, nacer, tiene que pasar por nueve ciclos. En la construcción de las antiguas catedrales europeas se usó mucho el número 9 como factor de medida tal vez más que nada por su tradición de número sagrado, pues se le consideraba como el últi- mo de los números sagrados superiores. Amable lector: aqui termina este libro; pero no el tema...FIN

OTRAS CONSIDERACIONES - 30/3 - RODOLFO BENAVIDES


Otras consideraciones Consideremos ahora el ya muy conocido y plenamente aceptado fenómeno de la telepatía. Sí nosotros podemos practicarla —aunque todavía con muchas deficiencias, sobre todo por falta de educación apropiada—, ¿qué razón puede haber para que las unidades de ener- gía o viajeros del espacio no la puedan ejercitar y hasta con mucha mayor experiencia y eficacia? Veamos este asunto en el nivel en que en estos momentos se encuentra en nuestro planeta. Se ha venido repitiendo con frecuencia en los medios astronáutícos de varios países, particularmente en Esta- dos Unidos y Rusia, que la telepatía podría llegar a ser el más eficaz medio de comunicación interespacial, en los casos de fallos mecáni- cos o por interferencia de la Luna, de algún planeta o de otro imprevi- sible fenómeno estelar. En un articulo publicado en Ausia se subraya la importancia y atención que la ciencia debe conceder a la telepatía, a fin de resolver lo más pronto posible los naturales problemas que se crearán al cru- zar las enormes distancias que ya se están planeando y en aparatos que ya se están diseñando. Se piensa asi, debido a que las ondas eléc- tricas han sufrido serias interferencias en los experimentos realizados, mientras que la proyección del pensamiento —la telepatía— no parece verse afectada ni sufrir interferencias, ni siquiera bajo los hielos pola- res en la región ártica. Esto ha hecho suponer que para la telepatía no (355) existe el espacio-tiempo al menos como hasta hoy se le ha entendido. Se trata, pues, de una dimensión distinta. Es sobradamente conocido que tanto los norteamericanos como los rusos están trabajando intensamente en esta área tratando de encontrar la técnica apropiada para lograr el rápido desarrollo de la telepatía. Como casos concretos se pueden citar las experiencias realizadas por la tripulación del Apolo XI y la del Apolo XIV, esta última en febrero de 1971, en la que el astronauta Edgar Mitchell, tripulante del Apolo XIV, realizó cerca de 150 experimentos de tele- patía con el psíquico y telépata Olaf Johnson, ingeniero sueco resi- dente en Chicago. Estos y otros muchos experimentos semejantes demuestran que la energía que anima al ser humano corresponde a una dimensión dis- tinta de las ya conocidas y que no obedece al concepto espacio- tiempo como ya antes se dijo, hipótesis que por cierto viene a ser la misma que se refiere al espíritu dentro de las doctrinas ocultistas. Y hablando de espíritus, resultan interesantes los experimentos realizados en Japón y en México, que han consistido en la reunión de muchas personas afines entre si, pero a la manera espiritista, para invocar la presencia de fuerzas superiores. Hasta hace pocos años eran entendidas como espirituales, pero hoy se van aceptando como extraterrestres, pues se han dado casos en que han aparecido en el espacio algunos platillos voladores, que, aunque no hayan aterrizado o por lo menos no sabemos que lo hayan hecho, parecen haber queri- do demostrar que recibieron y entendieron la llamada, presentándose brevemente para dejar constancia de su presencia y lo que supone- mos un saludo fraternal. Si han dado tantas muestras de su existencia sin habernos perjudicado nunca, será porque tienen interés en que nos acostumbremos a ellos, preparando el encuentro que se producirá cuando establezcamos contacto directo. Podemos estar seguros que eso no ocurrirá sobre la corteza terrestre, en la que ellos corren gran peligro, sino que será en alguno de nuestros vuelos espacíales en un futuro cercano. Abundando en el tema, se sabe, al menos parcialmente, que los geólogos chinos encontraron hace algunos años en la región monta- (356) ñosa de Bayan-Kara-Ula más de 700 discos aparentemente de piedra o simplemente petrificados. Conteman un alto porcentaje de cobalto y tenían símbolos grabados, tal vez jeroglíficos, pero colocados en progresión espiral del centro hacia la periferia. Estudiado el sitio en que fueron encontrados, resultaron tener una antigüedad de 10 a 12,000 años. En un principio se les supuso de origen religioso tibetano anti- guo, pensando que habrían contenido oraciones, a la manera de las grandes ruedas de oraciones que hoy todavía se usan en los lamaste- rios. Pero un paciente trabajo de investigación, según el profesor Tsum-Um-Nuy, dio como resultado que esos signos grabados son una escritura muy antigua, que habla de viajeros y naves espaciales que descendieron a la Tierra hace 10 ó 12,000 años. Un detalle muy importante es que, mientras se estaban investigan- do dichos discos, éstos produjeron pulsaciones eléctricas, que aun- que muy débiles, revelan que alguna vez formaron parte de algún complejo eléctrico. Cabe pensar que son algo asi como las cintas magnetofónicas usadas en las computadoras. Esos símbolos tal vez sirvieron para ser proyectados al espacio exterior o para manejar naves de manera automática. Para confirmar lo dicho, en la misma región se han encontrado tumbas de hace 12,000 años, que contenían restos de cuerpos huma nos adultos, de baja estatura y de cabeza grande. Recuérdese que los mayas en América son de las mismas características. Por otra parte, existen en algunas regiones de China leyendas que dicen que, en tiempos muy^remotos, bajaron del cielo hombres enanos de rostro amarillo y gran cabeza. Estas leyendas siempre se habían tomado como una manera de explicar el origen del pueblo chi- no. Hoy parece ser otra la realidad. Los 10,000 ó 12,000 años revelados por los repetidos discos y por los restos humanos vienen a coincidir admirablemente en el tiem- po con lo señalado por el Zodíaco de Denderah. Corresponde tam- bién al principio de la Constelación de Leo, simbolizada en el pecho y garras de la Gran Esfinge egipcia. ¿Casualidad? ¿Qué sucedería en el mundo en esa lejana época de hace unos (357) 12,000 años, cuando aparece con tanta frecuencia en los símbolos, en Las indicaciones astronómicas antiguas, en las tradiciones, en los mi- Tos, en los viajeros y naves espaciales? (358)

CAPÍTULO TREINTA bis - RODOLFO BENAVIDES


El rollo de Lamec Existe un documento conocido como Texto de Qumram, en el rollo de Lamec, que fue un personaje bíblico. Según el relato, sucedió que Lamec estuvo ausente de su hogar durante largo tiempo, seguramente más de un año. Al regresar a él, se encontró con que su esposa había dado a luz un hijo que no se pare- cía a nadie de la familia: era completamente distinto y, a lo que pare- ce, muy hermoso. Como es natural, Lamec, no obstante sel polígamo, exigió expli- caciones a la esposa, quien aseguró que no era hijo de ningún extran- jero, aunque dejando en duda si era o no hijo de alguno de los hijos del cielo, quienes por esos días parece que convivían normalmente con el pueblo. Lamec, inconforme, se aconsejó con su padre Matusalén, quien, incapaz de decidir, pidió opinión a Enoc. El cual, al igual que Lamec, supuso que se trataba de un hijo de alguno de los hijos del cielo, y así se dio por terminado el asunto, puesto que eso resultaba muy honro- so. Pusieron al niño por nombre Noé. Con el tiempo, Noé se convirtió virtualmente en padre del pueblo hebreo a consecuencia del diluvio. A juzgar por este relato —que si no está precisamente en la Biblia, corresponde a episodios bíblicos—, resulta que los^hebreos, por lo menos a media sangre, son descendientes de extraterrestres. Pero si eso fue posible, naturalmente se debió a que genéticamente había compatibilidad, es decir, que la otra media sangre a su vez tuvo su origen en extraterrestres. Ahora bien, si los hebreos fisiológicamente nunca han sido distintos del resto de la humanidad, es porque la humanidad es toda extraterrestre con domicilio provisional en la Tie- rra. Aquel caso de Noé, como descendiente de quienes llegaron del (350) cielo, vendría a justificar que los hebreos se hicieran llamar pueblo escogido de Dios, y también justificaría los diversos fenómenos de apariencia paranormal de que habla la Biblia, que, aunque siempre fueron atribuidos a Yavé, ahora se van entendiendo y explicando mejor. En Sumeria Otros muchos pueblos antiguos tuvieron la misma idea de haber sido escogidos por Dios para la realización de algo importante. Justi- ficadamente podemos pensar que, si no en todos los casos, por lo menos en algunos de ellos —en los Sumerios, por ejemplo—, ocurrió el mismo fenómeno, en el sentido de que viajeros del cielo tuvieron hijos con terrícolas. En Corea – Asia En época antigua, los pueblos, no pudiendo explicarse a si mis- mos la realidad de su origen, le daban forma de leyendas que siempre los conectaban con la máxima divinidad, atribuyéndose de esa mane- ra un origen divino y un destino mesiánico. En Corea, el ser divino que dio vida a ese pueblo, fue Tan-Gun, quien, según la leyenda, descendió del firmamento hace unos 4,500 años. Algunos autores señalan 5,000. Este dato coincide en la fecha con la epopeya sumeria; con la llegada a Egipto de Menes, el primer faraón; con la presencia de Krishna en la India, y tal vez con la llegada de algunos de los pueblos a Amencia, como los olmecas o los mayas. Como quiera que sea, ese Tan-Gun da la sensación de haber sido en verdad un viajero del espa- cio. En la Biblia Ezequiel, el personaje biblico, presenció la llegada de viajeros del espacio exterior. Véase la descripción que no deja lugar a duda de que todo fue en sentido material y nada en sentido espiritual. (351) Ezequiel 1, 4-21: «Y miré, y he aquí que un viento tempestuoso venía del aquilón [norte] una gran nube, con fuego envolvente y en derredor suyo un resplandor, y en medio del fuego una cosa que parecía como de ámbar. Y en medio de ella, figura de cuatro animales. Y éste era su parecer; había en ellos semejanza de hombres. Y cada uno tenía cua- tro rostros y cuatro alas. Y los pies de ellos eran derechos y la planta de sus pies como la planta del pie de becerro; y centelleaban a mane- ra de bronce muy bruñido- Y bajo sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos de hombre; y sus rostros y sus alas por los cuatro lados. Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban; cada uno caminaba en derecho de su rostro. Y la figura de sus rostros era rostro de hombre; y rostro de león a la parte derecha en los cua- tro; y a la izquierda rostro de buey en los cuatro, asimismo había en los cuatro rostro de águila. Tales eran sus rostros y tenían sus alas extendidas por encima, cada uno dos, las cuales se juntaban; y las otras dos cubrían sus cuerpos. Y cada uno caminaba en derecho de su rostro: hacia donde el espíritu era que anduviesen andaban; cuan- do andaban, no se volvían. Cuanto a la semejanza de los animales, su parecer era como de carbones de fuego encendidos, como parecer de hachones encendidos: discurría entre los animales; y el fuego resplan- decía, y del fuego ^salían relámpagos. Y los animales corrían y torna- ban a semejanza de relámpagos. Y estando yo mirando los animales he aquí una rueda en la tierra junto a tos animales, a sus cuatro caras. Y el parecer de las ruedas y su obra semejábase al color del topacio. Y las cuatro tenían una misma semejanza: su apariencia y su obra como rueda en medio de rueda- Cuando andaban, se movían sobre sus cuatro costados: no se volvían cuando andaban. Y sus cercos eran altos y espantosos, y llenos de ojos alrededor en las cuatro. Y cuando los animales andaban, las ruedas andaban junto con ellos: y cuando los animales se levantaban de la tierra, las ruedas se levanta- ban. Hacia donde el espíritu (vida, inteligencia) era que anduviesen, andaban; hacia donde era espíritu que anduviesen, las ruedas también se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los animales estaba en las ruedas. Cuando ellos andaban, andaban ellas; y cuando ellos se paraban, se paraban ellas; asimismo cuando se levantaban de la tie- rra, las ruedas se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los ani- males estaba en las ruedas. Y sobre las cabezas de cada animal apa- recía expansión [burbuja] a manera de cristal maravilloso, extendido (352) encima sobre sus cabezas. Y debajo de la expansión estaban las alas de ellos derechas la una a la otra; a cada uno dos, y otras dos con que se cubrían sus cuerpos. Y oí el sonido de sus alas cuando andaban, como sonido de muchas aguas, como la voz del Omnipotente, como ruido de muchedumbre, como la voz de un ejército. Cuando se para- ban, aflojaban sus alas. Y cuando se paraban y aflojaban sus alas, oíase voz de arriba de la expansión que había sobre sus cabezas. El relato de la Biblia sigue. Pero creemos que con los versículos transcritos será suficiente para que el lector se convenza de que lo que Ezequiel vio fueron seres humanos viajeros del espacio, procedentes de otros planetas. Como es natural, estaban vestidos apropiadamente para la atmósfera terrestre, naturalmente distinta de la de su mundo de origen; pero además, iban equipados con máquinas individuales que les permitían moverse a voluntad y hacerse oír fuera de sus esca- fandras. Modernas investigaciones El investigador soviético Alexander Kazatsev asegura haber encontrado huellas suficientes para poder afirmar que, en tiempos ya muy lejanos, vinieron a la Tierra seres inteligentes hoy conocidos como extraterrestres. Según Kazatsev, vinieron a ilustrar a los terrícolas en labores diversas, particularmente las del campo para la producción de alimentos. Eso explicaría ampliamente el repentino despertar de los súmenos, que a todos los estudiosos les han dado la impresión de haber saltado bruscamente de una vida pobre y primiti- va a una cultura ya demasiado avanzada para su tiempo, como en este Irbro se repite varias veces. El mismo investigador Kazatsev afirma que la Tierra, a juzgar por los resultados de la astronomía moderna, es aún muy joven. Aña- de que su edad es insuficiente para que en ella se hubiesen desarrolla- do normalmente las formas de vida animal, vegetal y humana hasta el punto en que hoy las conocemos. Este desarrollo es muy lento y evolu- ciona además de manera paulatina, no a saltos, como ha sucedido con la historia de la vida en todas sus formas sobre la Tierra. (353) Esto hace pensar a dicho autor que muy probablemente el ser humano vivió el primer principio de su vida y evolución en otro pla- neta mucho más viejo que la Tierra, de donde pasó a otro mundo superior, quizá el que hoy habitamos. Habría dejado la forma animal en su planeta de origen, y se instaló en la Tierra, ya como un ser pen- sante, aunque primitivo, y con apariencia apropiada para el medio en que se encontró. Esta hipótesis de origen científico tal vez explique el porqué de no haberse encontrado todavía lo que hace años dio en llamarse el eslabón perdido, o sea, el paso natural de evolución de lo animal irra- cional al hombre ya racional aunque primitivo. Y es que tal vez no existió nunca en la Tierra ese paso o eslabón, según supone Kazatsev. Concluye nuestro autor diciendo que, según su manera de pen- sar, el ser humano en realidad está en la Tierra solamente como visi- tante de paso, y que al llegar a cierto grado de su evolución necesaria- mente habrá de pasar a otro mundo, a otro planeta, tan físico como el nuestro, aunque con sus propias características. Este planteamiento se refiere totalmente al aspecto material, físi- co y objetivo, es decir, a las formas visibles, aunque no explica cómo pudieron haber llegado aquellos primeros ejemplares humanos en su forma humana. Suponemos que en la mente de este pensador vibra la idea de que, si e) ser humano está animado por energía individualizada —léa- se espíritu—, entonces la explicación es sencilla, pues allí donde llegue esa energía volverá a organizar una y otra vez la forma que ya antes le permitió manifestarse. Esto nos conduce a la optimista conclusión de que, si los planetas son perecederos, la energía no lo es. Han desa- parecido mundos anteriores, pero nosotros seguirnos existiendo. Algún día morirá este mundo, pero nosotros seguiremos vivos y via- jando siempre en busca de un más allá... Ojalá sea así. Las opiniones de Kazatsev coinciden notablemente con viejas tradiciones y postulados del espiritismo. Coinciden también con la esencia filosófica de todas las doctrinas orientalistas, como la hinduis- ta, por ejemplo, cuando se refiere al espíritu y lo considera como una partícula de su creador (Brahma). Partícula que sale al mundo de (354) las formas para realizar una tarea hasta conquistar la maestría (Ava- tar), para entonces, triunfante, regresar a su Creador, a su punto de origen. Esta filosofía no es de tiempos actuales: por el contrario, es tan antigua, que quizá tenga más de cinco mil años. Como fácilmente se puede apreciar, en gran parte los conceptos modernos se van confundiendo con los antiguos. Podemos pensar que los conceptos antiguos a este respecto de ninguna manera pudie- ron haber sido expresión de terrícolas primitivos, sino pensamiento y expresión superior de maestros extraterrestres, que apenas hoy empe- zamos a comprender.

CAPÍTULO TREINTA - RODOLFO BENAVIDES


Capitulo XXX LOS OVNIS Es de suponer que los fenómenos de que antes se ha hablado no sean sólo casualidades, sino que debe de haber algo que está afectan- do al ser humano y a nuestro planeta Tierra por igual. Con esto no intentamos juzgar si estará sucediendo algo semejante o peor en los otros planetas de nuestro sistema solar. De todos modos, un serio cataclismo y hasta un simple desequilibrio en la Tierra produciría desequilibrios por lo menos en los planetas vecinos. Esto vendría a explicar de manera lógica la presencia de los lla- mados ovnis, pues en tal caso, se trataría de investigadores que quie- ren saber cómo se están desarrollando los acontecimientos naturales, no solamente en nuestro mundo, sino en todo el sistema. Pensando de esta manera, es obvio que nuestros problemas sociales, políticos, morbosos, etc., carecen de importancia para esos viajeros del espacio. Un símil puede darnos ideas claras. Cuando en alguna región hay manifestaciones que sugieren la probable aparición de un volcán —el caso derKrakatoa en el siglo pasado—, muchos investigadores viajan desde muy lejos para ir a estudiar el proceso del fenómeno, haciendo caso omiso de los asuntos propios de los nativos. A su vez, para los nativos, esos investigadores vienen a ser extraños, intrusos cargados de cajas y aparatos misteriosos que no entienden y que hasta les pro- ducen miedo. Algo semejante debe de estar sucediendo en estos momentos: puede haber síntomas de una gigantesca catástrofe, pero no los distinguimos porque nos hemos ido habituando a ellos a la vez que (339) hemos ido perdiendo el miedo a lo desconocido, asi como la facultad de asombro- Por eso no entendemos lo que esos seres superinteligen- tes y con una técnica mucho más avanzada que la nuestra andan haciendo en nuestro cielo. Por lo que a ellos se refiere, seguramente que nada les importan nuestros problemas humanos de terrícolas, ni si los entendemos a ellos o no. Los seres extraterrestres El tema de los extraterrestres ha encontrado resistencia en el medio científico, debido a que se exige definirlo de manera exclusiva- mente objetiva dentro de las dimensiones que nos son conocidas. Sucede que estamos minusvalorando a esos seres, juzgándolos con nuestra mentalidad agresiva y conquistadora. Ni siquiera se nos ha ocurrido pensar en una especie de intervención espiritual por su par- te. Pero ahora que la electrónica está avanzando tan aceleradamente, que va dejando rezagados hasta a los interesados en el asunto, resulta que ya varios científicos han encontrado que, mediante el uso de apa- ratos muy especiales, es posible indentificar lo que siempre se ha concebido como alma o espíritu. Estos términos empiezan a entender- se como unidades de energía, que sin aislarse ni dejar de pertenecer a la energía Universal, sin embargo, de alguna manera todavía desco- nocida, se han individualizado, es decir, se manifiestan de esa manera en cada ser humano. El profesor Ferrer de la Universidad de Londres ha recurrido a procedimientos tan altamente científicos como son las matemáticas, a fin de intentar entender el desarrollo de la geofísica, de la astronomía y de la astrofísica. Con estos elementos ha podido formular la teoría que dice que el plasma, como cuarto estado de la materia, consiste en una mezcla de iones, electrones y partículas neutras que gravitan en el campo magnético universal. De esta manera ha llegado a las ecua- ciones básicas que explican el plasma en la magnetodinámica, teorías y matemáticas que resultan ser indispensables para el entendimiento de la astrofísica y de la geofísica. Pues bien, dentro de las disciplinas esotéricas se ha denominado al alma plasma, y a su proyección en e! caso de las materializaciones se la ha llamado ectoplasma, palabras (340) éstas mal aplicadas al fenómeno, según se ha dicho desde un princi- pio. Ahora, por otros medios y razones, ofrecen notable coincidencia, como más adelante se podrá comprobar. En todas estas investigaciones han colaborado científicos de mucho renombre, miembros importantes de academias y de centros astrofísicos y astronómicos, a escala mundial. En el transcurso de dichas investigaciones, se han encontrado pruebas que demuestran la existencia verdadera de campos magnéticos galácticos, que se mue- ven en uo ambiente de hidrógeno neutro, el cual al difundirse en plas- ma cósmico, resulta ser similar a las estructuras que el profesor Ferrer ha observado por medio del microscopio. Todo esto le ha con- ducido a establecer plena analogía entre las células biológicas, o sea. el plasma sanguíneo, y la estructura de las galaxias. Por inducción, podemos entender que de la misma manera se puede clasificar al alma y al espíritu. La misma energía universal que organiza, mueve y anima a las galaxias, organiza, mueve y anima el cuerpo físico de cada ser humano, muy probablemente usando al espíritu o alma como conductor. No cabe duda de que la sabiduría antigua fue muy grande, pues ya desde Hermes Trismegisto se dijo: como es arriba es abajo. Partiendo de esta hipótesis, pero que se va convirtiendo en teoría científica a nivel de laboratorio, se puede generalizar el tema en estos términos: si nosotros, como seres pensantes, somos en realidad una forma de energía individualizada, pero sin dejar de formar parte de la energía universal, obviamente deben existir otras muchas manifesta- ciones más o menos semejantes en ^1 Universo. No hay que olvidar que el universo entero es energía, y lo mismo se manifiesta físicamen- te —en forma de seres humanos terrícolas, por ejemplo— que como energía individualizada. En este caso permanece notando, ya sobre cuerpos estelares tipo planeta, ya en el infinito espacio sideral en for- ma de radiaciones. Se sabe que la energía es indestructible. Por consiguiente, noso- tros, en la esencia que nos anima, también somos indestructibles, aun- que, claro está, no en nuestra apariencia física. Y si la energía lo inva- de todo, lo mueve todo y lo transforma todo en el Universo, sin límite (341) de tiempo ni de espacio, nosotros, como energía individualizada, obviamente nos movemos de la misma manera, o sea, sin límite de tiempo ni espacio: unas veces aparentando la forma humana, y otras como energía flotante pero siempre pensante y creadora. Eso explica- ría cómo es que el pensamiento de antiguos maestros sigue vibrando en el espacio y es recogido cuando se presentan los medios apropia- dos. En el medio religioso de todas las latitudes, se ha repetido mucho que somos hijos de Dios. Si vemos este asunto objetivamente, podemos decir: el hijo de león es león; el hijo del águila es águila; el hijo de jirafa es jirafa; luego entonces, los hijos de Dios son dioses. Si esto nos parece desmesurado y vanidoso, entonces es que la premisa es falsa y habrá que buscar otra solución más aceptable. Asi como el alma y el espíritu se van entendiendo como unida- des de energía, asi también a Dios se le va entendiendo y aceptando como el total de la energía universal, que todo lo mueve, transforma " y vivifica. En este caso, es válida la premisa cuando dice que el espíri- tu es una partícula de esa energía universal. Ya en este plano, se puede aceptar que cada ser pensante está movido por una porción de dicha energía individualizada, que lo mis- mo existe ocupando un cuerpo físico, que sin ocuparlo. Por ello se ha afirmado siempre que la muerte no existe. A partir de estas especulaciones, se podría explicar la presencia en nuestro mundo de inteligencias superiores. Unas veces las llama- mos extraíerrestres; otras veces se manifiestan física y objetivamente, o de otras maneras diversas, como por ejemplo, a través de la telepa- tía. Pero el receptor no tiene en rruichos casos ni la menor sospecha de dónde le llegan las ideas que suelen ser calificadas como de origen divino. Sí tomamos esto como premisa, entenderemos también ciertos fenómenos que por lo general son rechazados y negados como proce- dentes de esferas superiores: por ejemplo, la presencia de mentes privilegiadas que han servido para impulsar el progreso del ser huma- no, o por lo menos para recordar a quienes lo quieran escuchar las viejas enseñanzas que de ninguna manera pudieron haber sido pro- (342) ducto de mentes primitivas. Y es que esas inteligencias superiores, o energía individualizada, lo mismo pueden encarnarse en cuerpos de éste como de cualquier otro planeta, sin importar la apariencia. Pue- den manifestarse simplemente como energía pensante y, de hecho, parecen haberse venido sirviendo de las llamadas hermandades o escuelas secretas que, a juzgar por lo poco que de ellas se sabe, han sido las encargadas de conservar tos conocimientos a base de un con- tacto constante con seres superiores, no siempre encamados, que lo mismo pueden ser espíritus residentes en nuestro planeta, que visitan- tes de otras esferas. Existen en nuestros días varias sociedades y escuelas más o menos secretas, cuyos nombres, por conocidos, no es necesario men- cionar, y que hacen arrancar sus tradiciones desde época muy anti- gua. Es natural que estas sociedades de más o menos fácil acceso puedan ser en el presente las más idóneas para esparcir los antiguos y grandes secretos. Porque las escuelas secretas genuinas no existen de manera física, sino de forma intangible, y en ese caso se habla por ejemplo de centros de luz o archivos akásícos o libro akásico de la ley., etc., nada de lo cual está en la Tierra de manera física. A pesar de lo dicho, desde muy antiguo ha vibrado en los cen- tros ocultistas el nombre de una escuela hermética, que muchos con- sideran como un mito, pues sin dar la cara, ni abrir sus puertas a indiscretos, ni hacer alarde ni ostentación, siempre ha dado a conocer su presencia y misión, que ha sido y sigue siendo la de preparar la forma para todo el mundo, para lo cual han venido «avalares» y maestros. " Se decía que los miembros de esta sociedad secreta y silenciosa se reunían para tomar sus acuerdos en una fortaleza suspendida en el aire, de donde salían los ordenamientos para todo nuestro sistema planetario. Ahora que ya entendemos algo relativo a los platillos voladores, lo que se consideraba un mito parece tener todas las probabilidades de realidad, no solamente en otro tiempo, sino aún en la actualidad. Obsérvese que se hablaba de esto ya hace muchos siglos, antes de que se supiera nada de nuestro sistema planetario. Por ello, en esa (343) época no era posible entender la idea y por eso se le colgó la etiqueta de mito. Respecto a dicha sociedad secreta, se pueden expresar las más contradictorias opiniones. De todos modos, ¿no coincide acaso con el fenómeno ovni según lo entendemos? Si unidades de energía no precisamente terrícola se encarnan en nuestro planeta, ¿no vienen a ser extraterrestres para nuestra manera de razonar? Y si eso sucede, se supone que llegan ya preparados para recibir de sus semejantes toda clase de mensajes y fenómenos, ideas, instrucciones, etc., por medio de varios procedimientos como la in- tuición, la inducción, la inspiración, la telepatía, los sueños... Y para ellos, ¿qué de extraordinario puede tener el encontrarse con viejos paisanos? Ciertamente, en nuestro medio, se admirarán y hasta se asustarán quienes no entiendan estos mecanismos sobre todo porque la ciencia sigue negándolos antes de investigarlos. Sin embargo, esta norma y conducta de la energía universal al individualizarse es lo que ha permitido, entre otras cosas, la conservación de las antiguas ense- ñanzas. O, dicho de otro modo, la energía individualizada es lo que hasta hoy se ha venido llamando alma y espíritu. Conserva la memo- ria y el conocimiento de toda su historia, tanto por lo que se refiere al medio físico y objetivo, como al mundo o plano espiritual, que es meramente energía vibrante a nivel universa!. Y cuando las circuns tancias lo exigen y permiten, una o más de esas inteligencias superio- res, debido a su propia evolución, entran nuevamente en un cuerpo físico para recordar lo que ya antes habían enseñado. Es este fenóme- no al que desde hace ya muchísimos siglos se le ha llamado simple- mente reencarnación del espíritu. Por fortuna, y ya era hora, la moderna ciencia empieza a afirmar que la reencarnación existe real- mente, pues se han empezado a hacer estadísticas de importantes comprobaciones, sin que nada de ello afecte a lo religioso en ningún sentido, ni a las concepciones tradicionales ocultistas ni filosóficas. Como es natura!, eso si, va abriéndose paso bruscamente en la selva enmarañada de ideas envejecidas que rápidamente van perdiendo validez porque ya no resisten et análisis. Pues bien, esto, que en otro tiempo habría provocado por lo (344) menos ironías, si no ataques y agresiones, en la época presente es ya serio motivo de meditación, no de tipo filosófica, sino científica, en laboratorio y con computadoras al alcance de la mano. En conse- cuencia, hoy pueden seguir riendo e ironizando sobre estas cuestiones solamente quienes no se han enterado de los más recientes avances a este respecto, especialmente en lo que se refiere a la física y a la electrónica, en donde ya van apareciendo los espíritus como algo absolutamente normal en el Universo. A este respecto, conviene recordar a Víctor Hugo: «la risa es muy cómoda y a veces saludable, pero nada nuevo aporta a la ciencia». Veamos ahora algunas de las huellas que dichas partículas individualizadas han dejado de forma objetiva en nuestro mundo y que son una prueba de su real existencia como entidades inteligentes. Citaremos algunos casos insólitos que, no obstante su vaguedad, han impulsado la investigación: el de las cintas magnetofónicas que inexplicablemente han aparecido con grabaciones, unas veces con simples ruidos de tipo telegráfico, en otras con trozos de música des- conocida, en otras con voces y hasta saludos completos en lenguaje desconocido. Esto les ha sucedido a pilotos aviadores en pleno vuelo, se ha registrado en estaciones de radio y televisión y hasta en pe- queños magnetófonos de uso común. Hay casos en los que se han reunido personas en círculo a la manera espiritista o espiritualista y habiendo puesto a funcionar un magnetófono que registrara todo lo que en la reunión se dijera, al revisar lo grabado no oyeron más que sonidos insólitos, voces y hasta palabras completas de origen desconpcido. En estos casos, la inme- diata e»plicación ha sido la intervención de los espíritus, que por ese medio han querido hacerse presentes. Por su parte, el autor ha hecho experimentos en ese mismo sen- tido, usando para el caso un círculo de personas muy afínes entre si y naturalmente un médium. Se ha puesto en el centro del circulo un cas- sette común y corriente con cinta magnetofónica virgen y preparado para grabar, pero sin usar el micrófono y con el volumen a cero, de suerte que la cinta no pudiera recibir señales en forma normal. Los resultados de estos experimentos no deben esperarse al pri- (345) nier intento. En una de las reuniones se habían puesto dos grabadoras en el centro de la sala igualmente preparadas y al Final, el resultado fue que una de las dos se descompuso: el técnico que posteriormente la revisó no pudo encontrar la razón de la avería y la máquina volvió a funcionar normalmente. En la otra grabadora apareció un ruido suave y persistente como el ronroneo de un gato y a continuación algo asi como palabras que hubieran sido grabadas a mucha mayor velocidad. Es preciso repetir que, aunque la investigación está todavía en sus comienzos, ya permite suponer que lo que siempre se ha enten dido como espiritu, es en realidad una partícula de energía pensante e individualizada, que a veces se manifiesta animando un cuerpo físico con forma humana, y otras flotando en el espacio en el plano o nivel de su propia naturaleza. Algunos médicos que trabajan la acupuntura médica suponen que los llamados meridianos eléctricos en el ser humano son en reali- dad una manifestación plena de la energía individualizada de la que venimos hablando. Este conjunto de hipótesis y de ideas, algunas de las cuales pare- cen descabelladas y otras bastante bien fundadas aunque de manera dispersa, asi como fenómenos diversos todavía no debidamente controlados, ya van formando estadística. Probablemente en un futu- ro muy cercano llegarán a explicar muchos puntos hoy todavía miste- riosos, y quizá hasta la razón de las diferencias entre los grupos étni- cos primitivos de la Tierra. Porque la energía individualizada puede transmigrar de unos a otros mundos, como dice la Biblia: «la casa de mi padre tiene muchas moradas». Entonces se entendería mejor el ori- gen y formas de las razas, y vendría a resultar que las formas físicas pensantes son semejantes en todo el Universo y que todos somos de origen extraterrestre. El actual cuerpo físico es solamente un vestido provisional. En un lejanísimo pasado llegamos a este mundo proce- dentes de otro, y en el futuro seguramente dejaremos este planeta para irnos a vivir a otro que sea más de nuestro agrado. Y, claro está, en ese mundo seremos igualmente extraterrestres. Mirando asi estos problemas, que parecen irse ya afirmando, (346) ¿dónde queda el misterio de la presencia de los que hoy llamamos Extraterrestres? Lo único que debería admirarnos es el gigantesco avance técnico que les permite viajar interestelarmente a velocidades de la 4.a dimen- sión, y ya no como unidades de energía invisible, sino físicamente al alcance de nuestros cinco sentidos y de nuestro grado de inteligencia. El hombre actual ya ha pensado en todo ello y, como ya se ha dicho repetidamente, sólo es asunto de tiempo e! alcanzar esas metas. Atravesando la inmensidad del espacio sideral nos llegan luz y radiaciones ya perfectamente detectadas. Se sospecha que algunas de esas radiaciones son producidas artificialmente por seres inteligentes con los que se aspira a entrar en contacto en un futuro no muy lejano. Y todo esto a nadie le asombra ya, nadie se alarma por ello ni hay quien lo ponga en duda. Por desgracia, las cosas cambian cuando se habla de unidades de energía pensante e inteligente que se proyectan de la misma manera, pues entonces empiezan las dudas, cuando no las burlas. Es de suponer que lo que realmente sucede en estos casos es que, de manera mecánica, automática en nuestro cerebro, se mezcla y confunde el asunto lógico y científico con creencias religio- sas, especialmente con antiguas concepciones religiosas: en efecto, si en vez de hablar de unidades de energía pensante mencionamos las palabras alma o espíritu, la cosa cae por necesidad en el campo reli- gioso. Este parece ser el mayor obstáculo que se ha interpuesto en la comprensión del fenómeno ovni. Lo más curioso es que somos noso- tros precisamente los que no sabemos de dónde venimos ni hacia dónde vamos. Así, pues, se hace necesaria y tal vez urgente una fórmula científica, matemática, que defina y sustituya las palabras alma y espíritu por el concepto de manifestaciones de energía univer- sal. Algo para pensar en Egipto En el Libro de los muertos, de antiquísimo origen egipcio, hay algunas claras referencias a la presencia de seres extraterrestres. Por ejemplo, cuando Nú aparece ante Isis y le dice: (347) «¡Oh! Ra, déjame subir a tu embarcación que forzó todos los cami- nos del cielo y de la tierra. Honor a ti, ¡oh Tú, que vuelas por el cie- lo!» La contestación a Nú fue la siguiente: «Yo soy el que conoce las rutas del cielo y que ha cruzado las remo- tas e ilimitadas comarcas celestes. Navego por el firmamento que separa la tierra del cielo.» Obsérvese en primer lugar, que el texto no menciona, ni siquiera sugiere, divinidad alguna. Por el contrario, se trata de un diálogo muy natural entre dos seres humanos, por lo menos, ambos con la misma apariencia humana. Por otra parte, ese personaje Ra lo encontramos en la misma época en la India, originalmente como Ram y luego como R ama hasta hoy. Esto hace suponer que en la realidad se trató de una misma persona, de un mismo viajero, quien disponiendo sola- mente de un veloz vehículo volante, pudo haber cubierto las enormes distancias que hay de la India a Egipto en una misma época, dejando en ambos sitios importantes enseñanzas. Y hasta podría darse el caso de que en el futuro se encuentren sus huellas en otros países, no nece- sariamente de Oriente. En Egipto En los textos que hablan de las pirámides egipcias, se lee lo siguiente: «0h, cómo vuela! Vuela alejándose de vosotros, gentes de la Tierra. Su dios patroninüco y su Ka [abría] le acompañan» Besa el firma- mento como un halcón, salta hacia el cielo como una langosta.» En la India En los antiguos escritos sagrados de la India abundan los relatos referentes a seres desconocidos procedentes del cielo, pero con forma y acciones humanas. De estas referencias se anotará aquí solamente una, la que se hace en el poema el Ramayana, y que tiene una anti- (348) güedad de unos dos mil años, o sea, época más o menos contemporá- nea a Cristo. El Ramayana describe cómo Rama estaba armado de flechas mágicas que cruzaban veloces el aire, iluminando con brillo semejante al de las grandes estrellas fugaces. Dice también que Rama y su hermano Lakshmana encontraron a uno de ios hijos Lakshmi, a quien la diosa Indra había cautivado con una maldición dentro de una bestia fabulosa, pero que a la pre- sencia de los dos hermanos recobró su personalidad. Sigue diciendo el Ramayana que en aquella época ocurrieron feroces combates. Se usaban armas encantadas que disparaban dar- dos veloces y luminosos como el relámpago, tan ardientes que lo que- maban todo y tan abundantes como si el sol, la luna y las estrellas cayeran sobre la Tierra en forma de llamarada creando un fantástico escenario. Sita —uno de los personajes del poema—, que parece haber esta- do prisionero, fue libertado por los suyos e inmediatamente subi.ó a su carro celeste, veloz como el pensamiento. Entonces Rama a su vez subió a su carro y ascendió al cíelo seguido de otros carros. Es obvio que esta descripción se refiere a algo que realmente sucedió: una guerra con «extraterrestres». Quizá bajó a la Tierra un OVNI y los terrícolas atacaron a los tripulantes y apresaron por lo menos a uno de ellos. Entonces llegaron otras naves y entablaron combate con los terrícolas hasta libertar a tos detenidos. Una vez logrado esto, volvieron a sus naves y veloces remontaron el cielo. El caso Agharta Por su parte, Harold Wilkins, otro investigador famoso, asegura que el misterio de Agharta. también en la India, parece haber queda- do explicado con la leyenda que dice que en Gobi —una pequeña isla de Asia Central— bajaron de la Estrella blanca —tal vez Venus- unos seres luminosos que ayudaron a los nativos en el trabajo del cul- tivo de la tierra. El escenario presentado por Wiikins viene a ser el mismo que ya (349) había presentado el Ramayana, pero en región y en época distintas. Probablemente hubo un largo período en el que abundaron las visitas, que suponemos estuvieron sujetas a un programa de trabajo, natural- mente ideado fuera de nuestro mundo.