jueves, 9 de junio de 2016

CAPÍTULO VEINTIUNO - RODOLFO BENAVIDES


Capitulo XXI CONTINENTE DE MU O LEMURIA O NAA O NAACAL Siguiendo con el tema de los cataclismos mundiales, debemos advertir al lector que hasta hoy ningún investigador científico ha aceptado que alguna vez haya existido en el océano Pacifico, un con- tinente o isla habitada a la que se le pueda o deba llamar continente de Mu o Lemuria o cualquier otro nombre. A pesar de todo se sigue afirmando que si se mira desde gran altura en avión y con la atmósfera apropiada, se puede advertir el contorno de un continente que se encontraría hundido en et océano Pacífico y que, como es natural, hace pensar en el legendario Mu o Lemuria. Por lo demás, ni los diccionarios ni las enciclopedias tienen esas voces en sentido geográfico. Algunos autores niegan con énfasis que haya existido Mu o Lemuria; pero todos ellos parten del principio antes señalado, a saber: que la ciencia oficial no acepta que haya existido dicho conti- nente, asegurando que se trata de meras leyendas sin ningún funda- mento real ni verdadero. Quienes hablan afirmativamente de Lemuria, al referirse a sus probables habitantes los llaman lémures. A este respecto, es de notar que asi se llaman unos pequeños mamíferos de Madagascar, del tamaño aproximado de un gato doméstico. En algunos países se da el nombre de lémures a los fantasmas. En la antigua Roma se llamaba lémures a los espíritus de! mal y de la muerte, y asi se sigue llamando en algunas regiones a los espiri- (223) tus errantes que durante la noche se dedican a atormentar a los vivos. En Roma, se relacionaba la creencia de los lémures con la leyen- da de Remo, muerto por su hermano Rómulo, el cual, para apaciguar a los lémures, instituyó la fiesta pagana nocturna que se llamó la/Ves- la lemuria, prohibida después por el cristianismo. Es comprensible que datos tan dispersos por todo el mundo aca- ben por producir confusión. Sin embargo, empiezan a adquirir validez cuando se someten los nombres, mitos y leyendas a juicio critico, pues ¿de dónde y por qué aparecen en los sitios en que se los ha encontrado? ¿No será que todos ellos tienen sus raices precisamente en el continente hundido en el Océano Pacifico? Todo el mundo sabe que en los medios ocultistas y esotéricos, sin entenderse esto como religioso, se insiste en que realmente existió muy atrás en el tiempo, en lo que hoy es el océano Pacífico, un conti- nente o al menos una isla muy grande que, por gozar de un clima per- manente ideal —un verdadero paraíso— se prestó para el desarroilo de las especies y que finalmente dio nacimiento al ser humano. A esos seres que a lo largo de muchos milenios ta! vez superaron la edad de piedra siempre se les ha llamado primera raza-raiz en los medios ocultistas. Por cierto que en estos medios ocultistas y esotéricos se ha dicho también desde muy antiguo, que en la época de auge de! continente de Mu no había Luna; es decir que entonces no se veía el satélite que hoy tenemos permanentemente a la vista durante las noches. Y la tradición sigue diciendo que cuando por primera vez apare- ció la Luna —o sea cuando la Tierra la atrajo— fue cuando se produjo el cataclismo que cambió la inclinación del eje polar terrestre y modi- ficó toda la geografía mundial, pero muy particularmente la de Ocea- nía. Los hombres de ciencia aceptan, en términos generales, que el ser humano partió de una rama simiesca, tal vez del tipo Tarsius encontrado en Borneo. Pero, por otra parte, no se ponen de acuerdo en lo que respecta a los cambios progresivos ni a la dinámica que pro- dujo la evolución. Asimismo, se acepta con pocas reservas que los fósiles encontra- (224) dos en Triníl por el profesor Eugéne Subois en el año 1891, corres- ponden al humano más antiguo hasta hoy descubierto. A ese humano se Íe conoce con el nombre de Hombre de Java y, según parece, vivia cuando se produjo la dispersión de los seres humanos debida a la caí- da en el Antartico de un asteroide gigantesco, a una velocidad no menor de 40,000 kilómetros por hora. El choque de este cuerpo debió producir necesariamente un enorme cráter, lo que explicaría fenómenos como la forma continen- tal de Oceanía, las rugosidades llamadas cordilleras en regiones diver- sas, el rompimiento entre continentes, el cambio general de la geogra- fía y, naturalmente, la desaparición del continente de Mu o Lemuria. Se produciría asi el éxodo de los supervivientes, que habrían alcanza- do en primer lugar lo que hoy es Java, Borneo, etc., y más tarde Áfri- ca, Asia, y quizá América. Por lo visto, la rama de origen, el principio de la evolución de! hombre, estuvo en Borneo y Java y esto da la razón a las tradiciones ocultistas iniciáticas, más aún si se comprueba que Borneo y Java fueron elevadas montañas antes del hundimiento de la tierra firme a la que pertenecian. Asi se explicaría el haberse encontrado a!!i los fó- siles y demás huellas del hombre primitivo. Es de suponer que fenómenos como los antes citados —desde luego sin que sean ¡os únicos—, ya sea la captura de la Luna, o la caí- da de uno o varios asteroides más o menos grandes, llegarían acom- pañados de otros muchos elementos de tamaños y formas diversos. Efectivamente, en algunas partes dei mundo se han encontrado varias toneladas de tácticas. Se ha llegado a la conclusión de que todas .ellas han llegado del espacio exterior sin poderse precisar con exactitud el origen. Curiosamente ocurre ahora que, entre las piedras recogidas en la Luna y que están siendo tan minuciosamente estudia- das, se han encontrado tactilas semejantes a las que hace muchos siglos cayeron en la Tierra. Como es natural, eso está haciendo pen- sar muy seriamente a los investigadores hasta qué punto las antiguas leyendas conservadas como tradición en las escuelas ocultistas son un reflejo de la verdadera realidad, sobrepasando la simple condición de mito a que se las había relegado. (225) Lo más curioso e intrigante es que entre esas íacfilas se han encontrado algunas piedras de forma piramidal: pero su simetría hace pensar que fueron especialmente labradas. Además han aparecido en días lineas grabadas como si fueran dibujos hechos a mano, quizá simbólicos, lo que ha sugerido la idea de que tal vez se trate de men- sajes de origen desconocido. Se podría poner esto en duda si se tratara solamente de una hipótesis. Pero es innegable que han caído en la Tierra muchos cuer- pos pétreos más o menos grandes procedentes del exterior. Evidente- mente se trata de cuerpos flotantes en el espacio atraidos por la Tie- rra, asunto que nada tiene de novedoso: por ejemplo, los indios nava- jos de Arizona conservan en sus leyendas el recuerdo de la caida de un enorme meteorito o asteroide que, según cálculos que se han hecho, cayó en Norteamérica hace 6,000 o 7,000 años, dejando como huella un enorme cráter que el tiempo ha venido llenando de arena. La verdad es que siempre existe la posibilidad de que se repitan casos como éstos. Por ejemplo, en el año 1977 la prensa informó que varios países entre ellos Chile, habían descubierto varios asteroides, algunos de ellos de varios kilómetros de diámetro, que se mueven en órbitas muy elípticas alrededor de la Tierra. Por eso temporalmente se alejan tanto que no se los puede observar, pero después vuelven a acercarse a la Tierra hasta tal punto que cada acercamiento represen- ta peligro. Esta noticia fue plenamente confirmada al principio del año 1978 y entonces se informó que los mencionados asteroides ya locali- zados, identificados y calculados. Cal vez sean más de 12. Se asegura 'ncluso que se considera posible que alguno de estos cuerpos, debido a imprevisibles desequilibrios gravitatorios, puedan chocar con plane- tas cuya fuerza de atracción sea suficiente como para arrebatarlos de su órbita actual. Asi pues, no es improbable que uno o varios de esos asteroides un dia cualquiera pierda su equilibrio gravitatorio y se pre- cipite sobre la Tierra, lo cual podría ocurrir muy bien durante uno de los alineamientos planetarios, como el que hubo en el año 1982, o el de fin de siglo, o más probablemente en el de mayo del año 2000. (226) Todo ello convierte en aceptable y posible lo relativo al asteroide que cayó en Oceania en la época del hombre de Java y que originó el fin de la primera y principio de la segunda raza-raíz de que hablan las tradiciones esotéricas y ocultistas. En efecto, tal vez a consecuencia de esos catastróficos fenóme- nos, ya se trate de lunas o asteroides, los seres humanos que lograron sobrevivir huyeron como náufragos dispersándose por el mundo. A estos náufragos, en los medios ocultistas se los llama hombre de la Luna o segunda raza-raíz. Horbiger, e! famoso teórico de Hitler, presentó, entre otras, una teoría que coincide con esta tradición, y que muy probablemente de alguna manera se fundamentó en las repetidas tradiciones ocultistas, como gran parte de las teorías del hitlerismo, según se ha explicado ampliamente en el libro El Tarot Profetice del mismo autor. Abundando en el tema, el muy conocido investigador, profesor Churchward, destacado etnólogo, descubrió unas tablillas de barro muy antiguas que se conocen con el nombre de labias Naacal, sim- plemente porque hablan del continente de Naacal o Mu. Ahora se trata de encontrarles el significado, ya que dichas tabletas de barro, entre otras características, presentan figuras que sugieren símbolos geométricos correspondientes a una mentalidad muy formada: algunas muestran una cruz de brazos iguales en el cen- tro; en otras la cruz aparece torcida a la manera de la svástica de Hitler y en varias más la circunferencia esta contenida en un cuadrado. Estos mismos dibujos han sido encontrados en otras partes del mundo, correspondientes a épocas ^iuy posteriores, pero siempre con valones simbólicos importantes y a la vez coincidentes entre si, lo que hace pensar en un mismo origen. Por ejemplo, la circunferencia den- tro del cuadrado es un símbolo y a la vez fórmula de la Gran Pirámi- de: el cuadrado se refiere a la base rectangular de dicha pirámide e implícitamente al año solar. La circunferencia se refiere igualmente al año solar y es la representación de la precesión equinoccial. Pero más admirable todavia resulta cuando se sabe que este mis- mo símbolo de una circunferencia dentro de un cuadrado es el símbo- lo tradicional representativo de Hunab Ku, el máximo dios maya, (227) interpretado como único dador de! movimiento y la medida, según afirma el mayólogo profesor Domingo Martínez Paredes. El círculo con una cruz torcida a la manera de la svástica ha sido encontrado en la región que milenios atrás fue el país de Sumer. Este mismo simbolo existe tradícionalmente entre los pieles rojas de Norteamérica. (228) Asi pues. las tablas Naacal parecen ser una raíz y una base cul- tural de muchos pueblos hoy dispersos por el mundo. La antropología oficial ha dividido a la humanidad en tres gru- pos principales o razas básicas: 1. La caucásica. 2. La negroide. 3. La mongotoide. Reconocemos que este agrupamiento es válido si sólo se clasifi- ca en función de características físicas similares, pero no como princi- pio u origen de la humanidad. ¿Cuál fue el origen y principio de la vida humana? La teoría más generalizada y aceptada dice que el hombre hizo su aparición como ser pensante, no de manera repentina ni mucho menos milagrosa, sino a consecuencia de una muy larga evolución, cuyo proceso podría haberse iniciado hace mucho más de 500,000 años, y que esta evolución tuvo lugar principalmente en Asia, de don- de salió en migraciones, separadas unas de otras por largos periodos. De esta teoría parte la aceptación científica que dice que todos los seres humanos partieron de un tronco común. Curiosamente, las tablas Naacal asi parecen demostrarlo. Ha habido muchas discusiones acerca del lugar de origen del ser humano. Con pocas diferencias siempre se ha llegado a la conclusión de que ese lugar debe de haber estado en Oceanía, en la región indo- malaya, o en Borneo, Java o Sumatra. Y aunque no se ha llegado todavía a ninguna confirmación definitiva, se sigue señalando a Ocea- nia como la zona más probable para situar la existencia de alguna isla o continente donde evolucionó la especie animal que finalmente dio origen al hombre, por supuesto no como hoy se le conoce. Lo natural es que dicha isla o lo que haya sido, al haberse hundido en el océano, se haya llevado el secreto. Quizá, a! menos en este punto las enseñan- zas ocultistas no estén tan lejos de la verdad. Pero, complicando más el problema, aparecen hipótesis de ori- gen científico, en verdad desconcertantes, como la siguiente: El antropólogo Zaitsev sugiere la posibilidad de que el ser huma- no hubiera tenido su principio de evolución en otro planeta y que, una (229) vez formado, llegó de alguna manera a la Tierra para continuar su proceso hacia ser humano. En apoyo a lo dicho, Zaitsev —que no da la impresión de estar influenciado por el ocultismo, pues se trata de un científico positivista— afirma que el planeta Tierra es demasiado joven y que la evolución de la vida es bastante lenta para que la misma pudiera haberse desarrollado en ella espontáneamente, desde los más simples principios a las más complejas formas que hoy cono- cemos. El resumen de esta hipótesis es que el hombre está sólo de paso en este mundo y que un dia se irá hacia otro, donde los organismos y la vida sean apropiados y más perfectos, es decir, que se encuentren en un grado superior al hasta hoy alcanzado por el ser humano. Esta hipótesis plantea un sinfín de interrogantes. Por ejemplo, ¿cómo llegó el ser humano primitivo, pero ya formado, a la Tierra? ¿y cómo se irá hacia otro planeta a continuar evolucionando? La verdad es que estas preguntas f otras muchas que puedan formularse al res- pecto, solamente el ocultismo puede responderlas con una cierta lógica. Hay otro interrogante: ¿cómo se extendió la especie humana por todo el planeta desde el principio de su vida primitiva? Este fenómeno de la dispersión es lo que ha hecho pensar a algunos teóricos que la aparición del hombre ocurrió de manera más o menos simultánea en muchos sitios del planeta. Quienes contestan indirectamente a la anterior pregunta son los geólogos, cuando afirman que la corteza terrestre ha sufrido innume- rables modificaciones lo mismo en su interior que en su exterior. Esto permiffria suponer las causas de la desaparición de Lemuria y de la dispersión de sus habitantes, dispersión que en su más remoto origen debió efectuarse sobre tierra firme. En efecto, podría imaginarse que hacia la era terciaria, cuando el hombre ya existía, los continentes que hoy conocemos estaban conectados entre si: Asia y América estaban unidas por tierra; Groenlandia, Islandia, las islas Feroes y Escocia estaban también unidas por tierra firme, al igual que Suráfrica y América del Sur, tal como sus contornos lo insinúan. Quedaría una (231) gran porción de tierra firme entre África del Norte y América de) Norte, ya desaparecida, la legendaria A tlantida. En síntesis: que estas modificaciones bruscas de la corteza terrestre habrían originado las migraciones y emigraciones de todos los seres vivos y explicaría la simultánea aparición del hombre en sitios diversos. (232)

CAPÍTULO VEINTE - RODOLFO BENAVIDES


SEGUNDA PARTE Capitulo XX CATACLISMOS EN LA TIERRA Que hubieron muchos cataclismos en la Tierra a lo largo de los milenios es harto sabido. Existen huellas diversas, algunas muy visi- bles, como por ejemplo el estrecho de Bering que sugiere una brusca fractura entre los continentes. El estrecho de Gtbraltar sugiere exactamente el mismo fenóme- no y otro tanto se puede decir del Mar Rojo, ya que la región del SÍnai —por donde anduvo Moisés— corresponde a la misma forma- ción geológica en ambas orillas. Hay todavía otras huellas en las tradiciones y leyendas de origen ocultista que hablan de hundimientos gigantescos como por ejemplo, el continente de Mu en el océano Pacifico, o una gran isla que se cree estuvo en el océano Indico. También Figura en esas tradiciones ,4;;an- lida, porción de tierra que se cree que estuvo alguna vez en el Atlánti- co, cerca de donde éste se encuentra con el mar Caribe, sitio en donde habría existido una importante cultura de la que se han ido encon- trando más y más huellas en el fondo del mar Atlántico, pese a ne- garse repetidamente su existencia. Hoy, cada vez con mayor frecuencia, se repite que Atíántida existió en realidad y precisamente en la región que ha sido señalada con el nombre de Triángulo de las Bermudas. Las cosas han llegado al punto de que en los dias en que este libro se estaba preparando también se estaba organizando una importante expedición submarina para investigar unas pirámides que alguien descubrió en el fondo del mismo océano. (201) Las escuelas ocultistas mencionan también el continente de Ra, que se cree formaba parte del continente europeo, tal vez como penín- sula o como prolongación del mismo. Parece que se hundió, originan- do lo que hoy es el mar Mediterráneo, del fondo del cual han sido sacados en distintas ocasiones objetos que no corresponden a cual- quiera de las culturas hasta hoy conocidas. Hasta el presente se ignora si los cataclismos conocidos y estu- diados, incluso las glaciaciones, han sido de repetición periódica. Hace unos 25,000 años hubo un período glacial en el que los hielos llegaron hasta el paralelo 60 norte y las estepas inhabitables lle- gaban aproximadamente hasta el paralelo 50 o quizá 45 norte. Estas estepas pantanosas y semiheladas cubrían toda Francia hasta muy cerca del mar Mediterráneo. Naturalmente otro tanto sucedía en Asia y en América, pues casi todo Canadá y los Estados Unidos hasta muy cerca del Mississippi eran igualmente estepas heladas y por ello deshabitadas. Asia, toda Rusia y buena parte del norte de China eran también regiones inhóspitas. Pues bien, a pesar de esto recientemente se ha encontrado nada menos que en Siberia, un poblado —o ciudad, como la llamaron los medios informativos— cuya existencia activa se ha hecho remontar a unos 35,000 años. Esto significaría que el ser humano vivió antes del comienzo de la glaciación susodicha. En tal caso debió sufrir ese gigantesco problema, sin que se sepa qué por ciento de seres sucum- bió: lo único que sabemos es que mucho después reaparece el hombre nuevamente como cazador primitivo y recolector de frutos silvestres. Tampoco se sabe con certeza si las fracturas de la corteza terrestre, lo mismo que el hundimiento de penínsulas, is¿as o continen- tes, ocurrió alguna vez de manera simultánea o si la desaparición de cada uno de ellos sucedió de manera independiente, en tiempos y por razones diversas sin conexión de unas con otros. En cualquiera de estos casos, para producirse tales fracturas de tierra o esos gigantescos hundimientos, tuvieron que intervenir muy poderosas fuerzas de la naturaleza, que quizá estén en estrecha rela- ción con ciertas teorías astronómicas modernas que hablan de cómo probablemente se formó la Tierra. (202) De esas teorías, la que parece haber recibido mayor aceptación es la propuesta por Jaens y Jeffreys. Sugiere la misma que el origen de todos los planetas de nuestro sistema solar se debió al desprendi- miento de materia solar, a consecuencia del paso de una estrella, has- ta hoy todavia desconocida, por las cercanías del Sol. Dicho fenóme- no habría provocado tremendas mareas en la masa solar, mareas lue- go convertidas en enormes protuberancias que se fueron alargando hasta la estrella visitante, acabando por desprenderse del Sol, para luego ir adquiriendo su órbita propia e irse condensando en partes desiguales. Una de ellas seria la Tierra que, como gota ígnea, comen- zó a girar sobre su eje y en órbita alrededor del Sol. De igual manera se habrían originado los otros planetas de nuestro sistema solar. A esta teoría se le ha concedido validez científica, porque se fun- da en observaciones de universos en los que se observa un similar fenómeno: aparecen en el espacio, claramente visibles, masas alarga- das como nubes proyectadas por evolución nebuiar, con la apariencia de nubes en forma de llama de una vela o de un huso que empieza a girar sobre su propio eje, adquiriendo después forma espiral. . Quienes más saben de estas cosas del cielo oponen fuertes obje- ciones. No obstante, mientras no aparezca una teoría mejor, ésta es la más aceptada, al menos por el momento. Pero es que además ésta teoría plantea una cuestión estrechamente relacionada con e! tema de este libro, pues si ya una vez pasó una estrella por las cercanías de nuestro Sol para arrancarle parte de su masa, seguramente ha vuelto o, volverá a pasar otras veces sin que podamos imagínar-la frecuencia. En efecto, las estrellas no se desplazan en linea recta en eterno aleja- miento hacia el infinito, sino que todas viajan en forma parabólica describiendo una órbita alrededor de su propio centro de gravitación, en cuyo caso uno o más planetas pudieron haber nacido en cada acercamiento. Es posible que el centro de gravitación de la estrella aludida se desplace de manera divergente a nuestro Sol. Ello habría dado como resultado un menor acercamiento en cada visita y, como consecuen- cia, efectos subsidiarios también menores. Volviendo a la teoría del nacimiento de la Tierra, supongamos (203) que ya estuvieran formados los planetas o por lo menos el nuestro, que es el que más nos interesa: ¿qué habrá sucedido en cada uno de los acercamientos? ¡Seguramente cataclismos de dimensiones toda- vía desconocidas! Es obvio que si un cuerpo estelar pudo producir grandes mareas en la masa solar y gigantescas protuberancias en el Sol, hasta el pun- to de arrancarle parte importante de su masa, igual pudo modificar a los planetas, producir —entre otros cambios posibles, tal vez el menos peligroso— la variación de la inclinación del eje polar terrestre. Según Wegener, ésta habría sido la causa de las cuatro glaciaciones conoci- das, esto es, las llamadas Eras glaciales. Hay científicos que niegan rotundamente que alguna vez el eje polar haya tenido otra inclinación que la que hoy se te conoce. Pero también los hay, muy importantes y serios, que afirman justamente lo contrario. Incluso llegan a proponer la teoría de que en el transcurso de los 4,500 millones de años que tiene de existencia el planeta Tierra, éste ha cambiado la inclinación de su eje de rotación hasta alcanzar los 90°, pero que eso ha sucedido muy lentamente en algunos lapsos, mientras que otras veces pudo ocurrir por un salto brusco para volver luego al movimiento lento. En cada uno de esos saltos bruscos, como es fácil de imaginar, se produjeron uno o varios cataclismos de dimensiones y trascendencia colosales, determinando en cada caso cambios fundamentales en todas las manifestaciones de la vida. Uno de los más recientes saltos, según teóricos modernos, ocurrió entre los 6,000 y 7,000 años, coincidiendo esta teoría moderna con el número 666 señalado en la Cámara de las reflexiones, asi como con el número astronómico 6,660 a que alude el eje-meridiano de la Gran Pirámide y a la vez con la linea cronológico-profética y con e! sím- bolo Tauro de la Gran Esfinge. Evidentemente algo importante suce- dió hace 6,660 años aproximadamente, ya no sólo por lo que sugieren Esfinge y Pirámide, sino por lo que dicen ciertas teorías modernas totalmente ajenas a lo egipcio. Parece ser que la Tierra no gira sobre su eje de manera suave como lo haría un giróscopo bien lubricado, sino que tiene constantes variaciones debidas a múltiples causas. Algunas de ellas —las más (205) visibles— son las atracciones lunares, que producen las mareas en el exterior y el movimiento no menos importante del magma en el inte- rior. Otro motivo es la acumulación de hielos polares y el descomunal peso de las cadenas de montañas. Las variaciones susodichas son consecuencia de que no exista sobre la superficie una distribución equilibrada de volúmenes y pesos estables. Según el científico Runcorn, ai cambiar el eje polar de sitio no ha cambiado la posición del mundo: sólo ha variado el giro; mecáni- ca muy difícil de entender a nivel profano, aunque se comprende que si eso ha sucedido a saltos debe de haber producido catastróficos resul- tados en cada uno de ellos. Según algunos autores, lo dicho es perfectamente posible dentro de la mecánica celeste. Esto vendría a apoyar la teoría del desliza- miento de los continentes y, como natural consecuencia, el choque brusco de los continentes a muy elevadas presiones contra las placas submarinas en todos los mares. Tales placas son mucho más delga- das que la corteza terrestre en «tierra firme», o sea fuera del mar, lo que hace posible una constante redistribución de los pesos y volú- menes en la superficie terrestre. Dos de esos grandes pesos que exis- ten de manera excéntrica respecto del eje polar, son los hielos en ambos polos, a los que se culpa de los desequilibrios mencionados, puesto que los hielos no tienen la consistencia, cohesión y firmeza de las rocas de «tierra firme». En el caso de los deslizamientos de cadenas de montañas hay choques que sentimos como terremotos más o menos soportables. En el caso de los hielos polares se producen fracturas d? hielos que, flo- tantes y de diversos tamaños, entran en las corrientes marinas alte- rando el clima por donde van pasando, hasta el punto de que en algu- nos casos se puede hablar de diluvio. Si se acepta como real esta mecánica del mundo implícitamente queda explicada la fractura de los continentes, comentada al principio de este capitulo y, a la vez queda sugerido el porqué y el cómo del hundimiento de porciones de tierra como el tan negado continente de Mu y la AllánCida, desaparecida más recientemente. (206) Como es natural ha habido quienes se han opuesto a estas hipó- Tesis y teorías. Alguno de ellos niega toda probabilidad de que la exce- Siva acumulación de hielo en las regiones polares pueda producir Semejantes desequilibrios. Así pues, será el tiempo quien dirá la últi- Ma palabra. Algunos autores modernos coinciden en que en los últimos 100,000 años ha habido por lo menos tres de estos cataclismos, el Más reciente de los cuales y a la vez el mayor, habría que situarlo Hace 15 o 16,000 años. Ahora bien esta fecha coincide con el Princ.- Pio de la constelación zodiacal de Virgo, que aparece simbolizada en La cabeza de la Gran Esfinge, señalada astronómicamente por el eje Meridiano de la Gran Pirámide y contenida en el Zodiaco de Dende- Rah. Todo esto coincide, además con los documentos de una antigue- Dad superior a 12,000 años que los sacerdotes egipcios poseían, Según afirmaron a Heródoto. Otra hipótesis científica dice que la propia fuerza fisico- Magnética de la Tierra es la que permite el equilibrio al hacer que los Hielos polares se mantengan compactos. Según esta hipótesis, el Sol, En su viaje sideral obligado por el movimiento de la galaxia a la que Pertenecemos, hace que los planetas de su sistema- entre ellos la Tie- Rra – crucen periódicamente por una amplia zona no magnética (ca- Rente o escasa de energía). Naturalmente ello originaría fenómenos Diversos, entre otros el que los hielos pierdan su cohesión y se francio- Nen primero, licuándose después, lo que en cada caso haría crecer Enormemente los mares que invadirían en consecuencia grandes Extensiones costeras. Esta hipótesis, sin ser precisamente la misma, nos recuerda la de Paul Otto Hesse que aparece en el libro Dramáticas Profesías de la Gran Pirámide. Por el momento lo importante es que dichas zonas no magnéti- Cas, en caso de existir, deben encontrarse distribuidas en el espacio de Tal manera, que hacen que el fenómeno aparezca en la Tierra de for- Ma periódica. Pero lo más emocionante es que el paso por dicha zona No magnética ocurrirá entre los próximos 20 y 200 años. Opinamos que lo más probable es que dicho paso ocurra en los (207) primeros 20 años, principalmente debido a que hacia el próximo ano 1999 y el año 2000 (5 de mayo del año 2000), habrá un relativo ali- neamiento, no muy riguroso, de los planetas Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, todos ellos a un lado del sol y casi en oposición con la Tierra, naturalmente con la Luna y con Neptuno, Urano y Plutón. Para algunos autores, este fenómeno astronómico es inquietante, pues suponen que producirá tremendas atracciones al estar la Tierra en el centro de la alineación magnética. Llegan a suponer que podría producirse un gigantesco cataclismo mundial. A pesar de las probabilidades que pueda haber a este respecto es de notar que estos fenómenos astronómicos —como el que ocurrió en el ano 1985 y otro hacia el ano 2000— han ocurrido ya innumerables veces a lo largo de la vida del mundo y a lo largo de la historia de la humanidad. Sin embargo, nuestro planeta ha seguido rodando, aunque a veces dando tumbos. ¿Por qué habrá de ser distin- to en nuestro cercano futuro? A esta proposición hay quienes contes- " tan con un refrán popular que dice: tanto va el cántaro al pozo, que acaba quedándose dentro, sobre todo, cuando la cuerda ya esta podrida. Como quiera que sea, está fuera de discusión que ha habido varios cataclismos más o menos importantes y que todos ellos han obedecido a leyes naturales, inviolables, pero susceptibles de predecir cuando se encuentre el método adecuado. Para entender mejor esto, se pueden poner algunos ejemplos: si comparamos el tamaño de la Tierra con uno de esos globos de colores que venden en los parques para los niños —y conservando las respectivas proporciones de tama- ño y peso— encontraremos que la corteza tcrreslre.,es más delgada que la goma que da forma al globo... y ya conocemos la facilidad con que revientan estos juguetes, produciendo una explosión al escapar el aire o gas con que fueron inflados. Pues bien, en la Tierra la explosión la producen los volcanes al dejar escapar las altas presiones internas. Nuestro planeta es tan endeble en el concierto universal como el globo en la atmósfera terrestre. La corteza terrestre es lo suficientemente sólida como para resis- (208) tir la caída de meteoritos de cierto peso y tamaño, pero no lo es para recibir el impacto de un asteroide de grandes dimensiones, cuyo cho- que produciría seguramente una gran catástrofe. ,Por otra parte, la probabilidad de uno de estos choques no es precisamente imposible o improbable, pues recuérdese que, en el mes de octubre del año 1937, nuestro planeta estuvo a punto de chocar con un planetoide: no sucedió tan sólo por cinco horas y media de diferencia en las respectivas trayectorias. A menor tiempo de diferen- cia, mayores probabilidades de un encuentro sumamente peligroso. La ciencia moderna nos va acercando cada dia más a realidades que antes eran por completo desconocidas. El físico ruso Veltkovsky afirmó hace poco tiempo en conferencias publicas, que la Tierra estu- vo varias veces expuesta a chocar con Marte y en otra ocasión con Venus —aunque de esto hace ya varios milenios—, debido a variacio- nes en las respectivas órbitas. Tales variaciones produjeron natural- mente en el planeta Tierra gigantescos cataclismos, que explican muchos fenómenos terrestres, como son los deslizamientos y hundi- mientos de islas y hasta continentes, el derrumbe de montanas y la brusca formación de otras, el estallido de todas las presiones internas del globo terráqueo y, como es lógico suponer, la muerte en gran escala de todas las especies vivientes, incluido el ser humano, cual- quiera que fuese el grado de evolución en que se encontrara. En efec- to, algunos de los casos citados ocurrieron cuando el ser humano ya existia, razón por la cual muchos de esos desastres quedaron graba- dos en el alma y en la memoria del hombre, quien los señaló en diver- sos tipos de obras, que después fuerpn considerados mitos y leyendas. Todo esto choca bruscamente con nuestros conceptos habitua- les, productos de una rígida formación mental dentro de determinado medio. Creemos a pies Juntillas en la absoluta solidez e inmovilidad del suelo que pisamos, porque nuestra particular fragilidad y diminuto tamaño físico humano, en comparación con las montanas que nos rodean y la inmensidad de los mares, asi nos hace pensar. Analicemos otras cuestiones. Por cada 33 metros de profundidad (promedio aproximado para todo el mundo) aumenta la temperatura geotérmica en un grado centígrado. La corteza terrestre tiene un ESPE (209) sor medio de unos 60 kilómetros o sea, la centésima parte del radio polar. Pero después de este limite teórico, la temperatura sigue aumentando y se ha calculado que a los 100 kilómetros de profundi- dad la misma tal vez sea de más de 3,000 grados centígrados. No existe ningún material conocido que resista tan elevada temperatura sin licuarse y en la mayor parte de ellos sin convertirse en gas. Esto implica que las primeras capas concéntricas en que descansa la frágil parte sólida o semisólida de la corteza terrestre, está flotando sobre gas y éste —a muy elevada temperatura y presión— está recubriendo el magma, o sea la materia liquida candente. El magma, en su parte más alejada del centro de ta Tierra y por ello, a menor presión, probablemente sea un material pastoso, pero lo suficientemente dúctil o semiliquído como para obedecer en su movi- miento a las atracciones estelares, lunares en particular y planetarias en general, exactamente como sucede normalmente con el agua en los mares y lagos. Como es natural, deben producirse variaciones en el planeta aunque no las sintamos, y de hecho ocurren diariamente en gran cantidad. Así pues, teniendo en cuenta que estamos flotando en gas o en un líquido más o menos pastoso, pero siempre candente, a unos 3,000 grados centígrados de temperatura mínima, es lógico que ocurran deslizamientos, acomodamientos en las diversas capas concéntricas, que luego repercuten en la superficie como sismos, algunos muy lige- ros y hasta imperceptibles, otros alarmantes y catastróficos: por ejemplo, el terremoto de Mesina, el no menos destructor de la Lisboa antigua y más recientemente, en el año 1883, la explosión del volcán Krakatoa, isla del estrecho de la Sonda en el océano Pacifico. Estos terremotos, sin ser los únicos de los que se puede hablar, parecen haber obedecido a atracciones estelares. E! Krakatoa por ejemplo, produjo ondas sísmicas que fueron registradas a grandes distancias y los elevados oleajes llegaron a todos los puertos de mar del océano Pacífico hasta el cabo Horn, casi en la Antártida. La huma- nidad esos días se alarmó y algunas personas de mentalidad sumamen- te religiosa aseguraban que había llegado el fin del mundo. Fue entonces cuando el ramoso astrónomo francés. Camino Flammarión, explicó el (210) fenómeno y le creyeran o no, lo cierto es que los mares regresaron a su normalidad. ¿Qué es lo que sucede en esos casos? Pues que se produce un rápido reajuste de tensiones internas, por lo general rebasando enor- memente el limite de la elasticidad de las capas afectadas, que acaban por quebrarse, liberando bruscamente toda la energia acumulada. El fenómeno se manifiesta en forma de sacudida, es decir, terremoto, tan violento en algunos casos, que destruye islas enteras o devasta regio- nes, como sucedió con el Paricutin, en Michoacán (México), dejando siempre como huella final millones de toneladas de roca y ceniza volcánica y grietas por donde suelen escapar vapores de agua y gases. La Tierra ofrece a la vista muchas de estas cicatrices, efecto de antiguas resquebrajaduras, llamadas fallas del terreno, que aparece fragmentado profundamente y de manera irregular. Cuando las sacudidas ocurren en el mar —maremotos— se pro- ducen gigantescas oleadas hasta tierra firme. Ahora resulta fácil entender cómo es que !as atracciones estela- res pueden producir uno de esos fenómenos catastróficos: basta que se reúnan las condiciones necesarias para el caso, como son las pre- siones y tensiones internas y una atracción estelar lo suficientemente fuerte como para producir el escape de energía. Así, pues, si flotamos en gas o en magma, fluido, movible y a tremendas presiones, es lógico suponer que se produzcan movimien tos de acomodamiento de las capas terrestres: benigno en algunos casos, verdaderos cataclismos en otros, especialmente si se recibe la tremenda atracción por el paso de una estrella, según la teoría de Jaens y Jeffreys que se expuso al principio. Lo dicho nos induce a suponer que muchos de estos fenómenos son periódicos y repetitivos, como ocurre con las manchas solares cada 11 años y fracción y más notablemente cada 22-23 años, estas últimas tan advertidas por los mayas. Ahora nos faltaría saber si la estrella de la teoría mencionada estará acercándose a nosotros nuevamente en el tiempo presente, en cuyo caso el Apocalipsis tendría razón cuando dice: (211) Ap. 8, 10-11: "Y e! tercer ángel locó la trompeta y cayó del cielo una gran estrella ardiendo como una antorcha, y cayó una tercera parte en los rios, y en ias fuentes de las aguas. Y el nombre de la estrella se dice Ajenjo.» Lo dicho en el Apocalipsis ¿fue una profecía, o existía ya en las tradiciones como relato de una experiencia pasada? Eso solamente el tiempo lo podrá aclarar. Si se entiende lo explicado en este capitulo, seguramente se com- prenderá mejor lo relatado en el Popal Vuh de los maya-quichés, que sugieren haber sufrido varios cataclismos, uno de ellos semejante o tal vez peor que el Krakatoa. Pero esa vez ocurrió en el Atlántico y fue tan devastador que casi desapareció todo el pueblo maya. Este rehizo su vida, pero sin olvidar, y ia mejor prueba es que dio principio a su cronología en la época en que sufrieron tal desastre. Véase el relato maya presentado aquí de manera condensada. Creación y muerte del hombre según el "Popol Vuh" 1. El primer intento de creación del hombre por los dioses, según e! relato del Popol Vuh, fue de tierra y lodo. Pero viendo los dioses que se deshacía fácilmente, decidieron destruirlo. Es fácil suponer que, si se deshacía, fue porque intervino el agua en abundancia: ¿un diluvio tal vez, que destruyó a los seres humanos entonces existentes? 2. El segundo intento de creación del hombre consistió en hacerlo de madera, pero no gustó a ios dioses. Véase lo que dice el relato: » 4 "En seguida fueron aniquilados los muñecos de palo. y deshechos... y recibieron la muerte— una inundación fue producida por el corazón del cielo, un gran diluvio se formó, que cayó sobre las cabezas de los muñecos de palo..." 3. En la tercera creación, apareció el hombre hecho de carne. Pero no pensaba, ni hablaba, ni adoraba a sus creadores, que lo habían creado precisamente para que dijera sus nombres y los adora- ra. (212) "... y por esta razón fueron muertos, fueron anegados. Una resina abundante vino del cielo..." Claramente se ve que hubo nuevamente un diluvio, combinado esta vez con actividad volcánica, pues más adelante se lee refiriéndose al gigante dios destructor: "... Cabracán movia los montes y por el temblaban las montañas grandes y pequeñas..." ¿No es todo esto una excelente descripción de un cataclismo destructor? En él murieron seguramente muchos seres humanos, pero sin llegar a ser aniquilada la especie. 4. Cuarta creación del hombre. "-,. Había muy poca claridad sobre la faz de la tierra, aún no habla sol. Sin embargo, había un ser orgulloso de si mismo que su llamaba Vucub-Caquix..." Este personaje, según sugiere el propio relato, era un dios gigan- te, muy malo, perverso y destructor. «.- Existía ya el cielo y la Tierra: pero estaba cubierta la faz del Sol y de la Luna..." Esta parte del relato sugiere ei final de un cataclismo: los ele- mentos ya habian entrado en calma y se insinuaba el principio de una nueva vida. "... Este es el principio de la derrotii y de la ruina de la gloria de Vucub-Caqim [el gigante destructor] por los dos nnAhachos gemelos), el primero de los cuales se llamaba Hunab Ku y el segun- do Ixbalanqué. Estos eran dioses verdaderamente. Como veían el mal que hacia el soberbio y que quería hacerlo en presencia del Corazón del Cielo, se dijeron los muchachos: —No esta bien que esto sea asi.,.» En otra parte del Popo! Vuh, aparece el relato de cómo vinieron al mundo los gemelos Hunab Ku e Ixbalanqué: se debió al acto mági- co de dioses que antes fueron sacrificados por la maldad y que, ya en forma de calavera, al escupir saliva en la mano de una hermosa (213) joven, quedó fecundada y de ella nacieron dichos gemelos. El final del relato dice así; «... Cuando llegó el día de su nacimiento, dio a luz la joven, que se lla- maba Ixquic— En un instante fueron dados a la luz los dos mucha- chos llamados Hunab Ku e Ixbalanque. Allá en el monte fueron dados a luz.,.» Estos dos personajes realizaron desde un principio actos mági- cos propios de dioses buenos, que derrotaron la maldad de los pode- rosos. Obsérvese que estos muchachos aparecen en escena precisamen te cuando el cataclismo destructor habia ya terminado. Debió, pues, ocurrir alrededor del año 6,660, según la indicación que hace el eje- ineridiano de la Gran Pirámide, Desde el primer capitulo del Popol Vúh aparecen con frecuencia ios personajes como dioses buenos, que, aunque a lo largo del tiempo " cambian de nombre y de edad, siempre siguen siendo dos y en todo actúan de común acuerdo, como dioses buenos. La notable insistencia sobre los dos personajes que siempre están de acuerdo, y finalmente sobre los gemelos, hace pensar que en la mente de aquel pueblo vibraba alguna antigua tradición relativa a las estrellas Castor y Pólux, que desaparecieron de la vista en cada cataclismo, debido a los nublados de vapor de agua o de humo volcá- nico. Por esta razón en el relato figuran como muertos; pero vuelven a renacer al despejarse las nubes y aparecer las dos estrellas en el cielo, significando el triunfo de los dos dioses buenos sobre toda la maldad y destrucción. . Sea cierta o no esta opinión propia del autor, es una realidad que parece tener estrecha relación con la indicación tan especial que hace e1 meridiano de la Gran Pirámide hacia las estrellas Castor y Pólux de la constelación zodiacal Géminis, como final de una era y princi- pio de otra. La validez del símbolo de la Gran Pirámide viene apoya- da por el símbolo de la Gran Esfinge, y todo ello coincide con el rela- to maya-quiché. Por lo demás, se sugiere muy claramente que todas esas tradiciones arrancaron de un mismo tronco cultural, que en su (214) origen no estuvo ni en Sumer, ni en Egipto ni en la región maya- quiché en América. Pero el relato muestra algo más: que hubo varios grandes desas- tres a lo largo del tiempo, los cuales nos inducen a pensar en otras coincidencias, como los tres símbolos de la Gran Esfinge, que hablan a su vez, de tres edades. También nos invita a pensar en las cuatro glaciaciones conocidas que ha sufrido el mundo, cada una de las cuales produjo importantes cambios en la vida vegetal, animal y natu- ralmente en los seres humanos (ello explicaría también los éxodos, como son los asiáticos por el Estrecho de Bering hacia América). También hay que pensar en las llamadas razas-raiz de Lemuria, que algunos ocultistas dicen que fueron cuatro, otros que fueron cinco, y otros más que fueron siete. Pero en todos los casos, como (mal de la meditación, queda siempre sólo un gran interrogante, que se supone ya deberíamos haber contestado. Por ahora lo importante seria conocer si aquello que en otras ocasiones sucedió, esto es, el acercamiento de una gran estrella o de un gigantesco planeta oscuro con su secuela de muerte sobre nuestro mundo, volverá a repetirse y cuándo— He ahí un anhelo de este libro ¡tratar de averiguar cuándo! Cataclismo y diluvio en Tíbet Como una evidencia más de que el mundo entero sufrió alguna vez un tremendo cataclismo en una época en la que el ser humano ya existía en vida social, están las leyendas tibetanas, que revelan haber arrancado de una cultura ya muy avanzada. Por su antigüedad fácil- mente pudieron coincidir con el cataclismo que hundió a la Atlántida o a lo sumo, corresponder a los dias de auge y muerte del continente de Mu o Lemuria o Naa. Son las leyendas de ese pueblo las que res- paldan ampliamente esta idea apoyada en las huellas encontradas en las montañas del Tíbet. Las mencionadas leyendas aseguran que antes de que el Tíbet tuviera la topografía que hoy se le conoce, o sea cuando era orilla de mar, estaba habitado por gigantes. Las mujeres alcanzaban tres (215) Cabezas gigantes en la isla de Pascua. Estas cabezas son famosas sobre Todo por el tamaño y la rareza de sus facciones. Se asemejan mucho a la Figura de seres que habitaron el Tibet y que aparecen descritos en las anti- Guas leyendas tibetanas, cuando este territorio estaba al nivel del mar. metros de estatura y los hombres hasta cuatro. Sus características parecen haber sido: cabeza grande proporcionada a la estatura y de forma cónica; mentón muy angosto, boca pequeña, labios delgados, nariz muy alargada y delgada y ojos hundidos. Si el lector compara esta descripción dada en las leyendas tibeta- nas con las cabezas de piedra de la isla de Pascua en el océano Pacifi- co. encontrará que existe un enorme parecido, mientras que no guar- da ninguna semejanza con el pueblo tibetano actual, que es básica- mente chino. Entre esa descripción y los libélanos actuales no existe ningún punto de contacto. Cabe pensar que si en verdad existieron en el Tíbet. eran seres extraños en la apariencia física, distintos al resto de la humanidad, pues no se parecen a ser humano alguno de cual- quiera de las razas hasta hoy conocidas. En fin, ojalá se lleguen a encontrar fósiles que demuestren la rea- lidad de la antigua existencia de esos seres en el Tíbet, aunque enton- . ees se plantearán otros problemas: ¿Fueron estos gigantes quienes se trasladaron desde el Tíbet hasta la isla de Pascua en el océano Pacifi- I co? ¿O fue a la inversa? ¿Cómo y por qué se trasladaron? Las mismas leyendas aludidas aseguran que /os cielos de ese entonces era^ completamente distintos. Naturalmente esa afirmación se está refiriendo a las estrellas y probablemente al Sol y a la Luna, En tal caso, se debería a que el eje polar tenía otra inclinación, tal vez muy distinta de la que hoy tiene. En esas mismas leyendas aparece la idea y afirmación de que hace milenios un meteorito —que por la descripción pudo haber sido un enorme asteroide— chocó con la, Tierra produciendo muchos cam- bios, entre otros, la alteración en su órbita alrededor del So!, haciendo que la Tierra girase alrededor de su eje en sentido contrario a como hoy lo hace. Si todo esto aparece en las leyendas, puede tener algo de cierto. aunque las apariencias no sean muy exactas, como lo es e] girar la Tierra en sentido contrario a como hoy lo hace- Recuérdese que los mayas y algunos otros pueblos de América hablaban de que el Sol se detuvo en un sitio durante un día entero. Pero además, no todos los (218) planetas de nuestro sistema giran alrededor de su eje en el mismo sen- tido que lo hace la Tierra. Si se juzga el asunto a la vista de la actual topografía de Tibet tan tremendamente montañosa y con cimas de cerca de 8,000 metros de altura sobre el nivel de! mar, ciertamente dicho cataclismo no pudo haber sido meramente local, sino que necesariamente tuvo que haber tenido una proyección mundial. Nuevamente viene a coincidir con todo lo que al respecto se ha dicho en este libro, incluyendo los enor- mes pedruscos procedentes de la Luna, que es lo que insinúan tam- bién las leyendas tibetanas, o tal vez la tremenda atracción de algún cuerpo estelar gigantesco. Continuando con las leyendas tibetanas, éstas relatan que hace muchos siglos, seguramente milenios, el actual Tibet era una costa bañada por el oleaje del mar (y desde luego, los chinos creen lo mis- mo respecto a esta región). Por ejemplo, la tablilla de «Yu», que en otro tiempo estuvo en "el pico de Kou-lou, del monte Heng, en la pro- vincia de Hü-pei, dice que el Gran Yu reposó en el solar, después de haber drenado Las Aguas del Diluvio, que habían sumergido a China con excepción de las tierras más altas y las montañas. Dicha Tablilla original fue sacada de su sitio, pero existen imitaciones en Wu-eh- ang-Fu, cerca de Hankow. Asimismo, existe otra copia en el templo de Yulia, cerca de Shao-shing, en Chekiang. De todas estas leyendas se infiere que Tibet fue efectivamente en otro tiempo tierra llana a orillas del mar: por circunstancias que toda- vía se ignoran, se transformó en las elevadas montañas de hoy, al mismo tiempo que otras tierras se hundirían en el mar. .Las elevadas tierras de Chang-Tang son muy ricas en fósiles diversos, especialmente marinos, prueba de que toda esa área alguna vez estuvo no sólo junto al mar, sino que también fue fondo marino. Y prueba asimismo, que las leyendas no deben tomarse^ demasiado a la ligera, simplemente porque nuestra vanidad nos diga que fueron solamente producto de la imaginación primitiva. ¿Cómo se puede combatir esa leyenda cuando en la zona se encuentran en abundancia gigantescas conchas de hermosos colores, raras esponjas marinas, asi como cantidades de coral? (219) En las leyendas tibetanas. lo mismo que en las egipcias, se habla de abundancia de oro. Las tibetanas dicen que las pepitas de oro se podían recoger del suelo con gran facilidad. Y algo semejante debió de suceder en Egipto, aunque todavía no se sabe si existieron minas ni dónde pudieron haber estado. Otra cosa muy importante que dicen las leyendas tibetanas, es que las aguas brotaban de la tierra como surtidores y que las había de todas las temperaturas, desde vapores producidos por ebullición, has- ta el casi congelamiento: o sea, que había muy fuertes contrastes en los manantiales de agua. En una zona la temperatura era sumamente cálida y húmeda y, en contraste, a muy corta distancia, se levantaba espesa niebla porque el frío era intensísimo, tal vez congelante, tanto que podía enfriar un cuerpo humano y hasta cristalizarlo en pocos minutos. Por lo que hace a la flora, existían hierbas sumamente raras que se utilizaban como alimento y en aplicaciones medicinales, pero que solamente los monjes sabían seleccionar y para ello tenían que hacer muy largos viajes. Elena Blavasky dice en algunos de sus libros que ciertos pere grinos de la religión budista, procedentes del Tibet, le informaron que en la cordillera de Allyn Tagh existen cuevas muy profundas que des- de antiguo fueron acondicionadas para contener gran cantidad de documentos originales de culturas que existieron milenios atrás, es decir antes del diluvio, sugiriendo la idea de que hay documentos refe- rentes a la primera edad de la humanidad. Según el mismo relato, la entrada a dichas cuevas fue conocida por muy pocas personas, todas ellas de alta jerar^uia dentro del budismo tibetano, y no se darán a conocer mientras los monjes o lamas no lo juzguen conveniente. En Mongolia se tiene por verídico que en montañas de muy difi- cil acceso existen cuevas del tipo de las anteriores y existe una región que en otro tiempo llevó el nombre de Shambala, limitada en uno de sus lados por el rio Syr-Daria, entre tos 45 y 50 grados de latitud nor- 't te (latitud ésta ya citada antes en relación con las glaciaciones), indi- cada en las leyendas desde muchos siglos airas como residencia de (220) dioses, de genios, de personajes misteriosos, que de vez en cuando bajaban —¿y que tal vez sigan bajando?— para aconsejar a los hom- bres. No siempre se identifica a estos seres como personas de carne y hueso, sino que con frecuencia se habla de ellos como de seres espiri- tuales. Shambala, palabra del taoismo chino, significa morada de los hombres ¡legados de las estrellas. Podría interpretarse que se trata de viajeros del espacio, interpretación parecida al significado del nombre azteca Teotihuacán, que significa donde los hombres se hacen dio- ses. (221)

2016-40 libros que habrá que leer este año


http://www.lanacion.com.ar/1859504-40-libros-que-habra-que-leer-este-ano 40 libros que habrá que leer este año Novelas oscuras y luminosas, autobiografías y policiales, reediciones e inéditos invaluables. Qué nos depara el mercado editorial para alimentar nuestra voracidad literaria SEGUIRJoaquín Sánchez MariñoPARA LA NACIONDOMINGO 10 DE ENERO DE 2016 6148 Cuando en 1965, J. D. Salinger decidió dejar de publicar, el mercado editorial se desesperó. El autor de los Nueve cuentos y El guardián entre el centeno era un hit asegurado, además de uno de los acontecimientos literarios más importantes del siglo XX, y nadie podía entender cómo ya no habría libros suyos. Sin embargo, su ausencia se volvió mito: se recluyó en una casa alejada y siguió escribiendo. Tras su muerte en 2010, se supo que tenía previsto un plan que señalaba al año 2015 como aquel en que empezarían a ver la luz sus cinco obras secretas. Pero 2015 pasó y no tuvimos noticias de sus libros, que deberían aparecer antes de 2020, según expreso deseo del autor. Así, probablemente sea éste el año en que veamos algo nuevo del autor de Un día perfecto para el pez banana, pero nada es seguro en la viña del señor Salinger. Sin embargo, el año sí tiene novedades literarias aseguradas. De best sellers mundiales a pequeños hallazgos inéditos, pasando por ensayos políticos o investigaciones periodísticas, mucho de lo que pase en el mundo va a estar marcado por los libros que vamos a leer. Ya alguien dijo que no hay que ganar para escribir la historia, sino escribir la historia para ganar. Por eso es importante conocer los libros que vendrán: es la única manera de saber en qué vamos a estar pensando cuando esa historia nos pase por delante. Literatura en la sombrilla Según Ignacio Iraola, director editorial del Grupo Planeta, uno de los títulos más calientes a nivel expectativa de venta de 2016 será la segunda novela de Gabriel Rolón. La primera, Los padecientes, fue el libro argentino más vendido de la última década (más de 200 mil ejemplares). Por eso esperan que la nueva entrega (el nombre tentativo es La voz ausente) sea bien recibida por el público. Serán los mismos personajes, pero distintas historias. Florencia Bonelli, que también es de lo más vendido en el país, tendrá su novedad. De ella saldrá Nacida bajo el sol de Acuario (Alfaguara Juvenil), un libro que apunta a un público más joven que al que acostumbra la autora. La descripción corre por cuenta de la editorial: "Una historia de amor intensa entre dos signos complementarios: Bianca, acuario, intuitiva y un poco bruja, alma libre y generosa, y Sebastián, Leo, egocéntrico, con una fuerza arrolladora y una lealtad inquebrantable". A quien le guste, adelante. Si no, 2016 también vendrá con una nueva novela policial de Florencia Etcheves, La sirena, y un nuevo libro de cuentos del japonés Haruki Murakami, El elefante desaparece. "Cuentos en tono surrealista, mundos paralelos, ocultos y secretos. Murakami cruza la frontera entre lo cotidiano más realista y lo fantástico", adelantan desde Tusquets. Además, relanzarán la novela La caza del carnero salvaje, antes publicado en Anagrama, y así quedará toda la obra del japonés bajo un mismo sello. Desde Tusquets también anuncian que uno de los grandes lanzamientos será Botas de lluvia suecas, una novela póstuma del Henning Mankell -fallecido hace tres meses- sobre el amor, la traición y el envejecimiento. Para los seguidores del sueco, bastará saber que es una continuación de Zapatos italianos. Dos de los grandes lanzamientos internacionales son La amiga estupenda, de Elena Ferrante, y Northumbria, del inglés Bernard Cornwell. El primero se trata de una de las apariciones más llamativas de los últimos años, una autora de incógnito que ya vendió más de medio millón de libros entre los Estados Unidos e Italia. Presumiblemente nacida en Nápoles, muchos sospechan que Elena Ferrante es en realidad un hombre. Como sea, Random House publicará la primera de sus tres novelas napolitanas. En ellas, las mujeres luchan por salir de los roles y presiones de la sociedad, con una prosa siempre atenta a las pequeñas -o no tanto- ironías absurdas de este tiempo. El segundo lanzamiento vendrá en febrero de la mano de Edhasa. Northumbria es el primer libro de la saga The last Kingdom, novela que da origen a la serie homónima de la BBC. Muy al estilo Game of Thrones, pero con mayor veracidad histórica, la novela de Bernard Cornwell es ideal para los amantes del género. Desde editorial Salamandra también vendrán dos libros inéditos en español que tienen lectores asegurados: una novela del húngaro Sándor Márai y otra de la ucraniana Irène Némirovsky. También, una nueva novela del holandés Herman Koch -el autor de los interesantísimos La cena y Casa de verano con piscina- y una del periodista sueco Jonas Jonasson, autor de la hilarante historia El abuelo que saltó por la ventana y se largó, una obra que rápidamente se convirtió en éxito con más de un millón de libros vendidos en todo el mundo. En la sombra (o para la sombra) Para aquellos que no disfrutan tanto las lecturas más globales y prefieren una literatura más selecta, también habrá novedades. Una de los grandes acontecimientos del año será la publicación de La introducción (Alfaguara), una novela inédita de Rodolfo Fogwill. Es lo que estaba escribiendo al momento de su muerte. "Reflexiones sobre la vida a partir de la observación del cuerpo en el mejor estilo Fogwill", adelantan. Por su parte, desde Letranómada cuentan que en 2016 publicarán el primer tomo de las Obras Completas de Héctor Libertella. Otro evento importante será la llegada de una nueva novela inédita de Mario Vargas Llosa. Ubicada en Lima, Cinco esquinas es una dura crítica a las clases altas del Perú. También saldrá el nuevo libro de la muy celebrada novela del noruego Karl Ove Knausgård. Publicada por Anagrama, Bailando en la oscuridad es el cuarto de los seis volúmenes que conforman Mi lucha, su monumental obra autobiográfica. También por Anagrama se publicarán La mujer de la escalera, de Bernhard Schlink, el autor de El lector; y tres libros de argentinos: Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez, Fuera de lugar, de Martín Kohan, y Tacos altos, de Federico Jeanmaire. En cualquier caso, la llegada de un argentino al catálogo de Anagrama es siempre un motivo para festejar. En el ámbito local también se esperan, entre muchísimos otros, una nueva novela de Pedro Mairal (La uruguaya, Planeta) y una de Pablo Schiaffino (El hombre de las ideas, Dakota). También se publicarán varias traducciones inéditas e interesantes. Entre ellas Interstate (Eterna Cadencia), una de las novelas más celebradas de Stephen Dixon, y Madre noche (La Bestia Equilátera), una de las obras clave de Kurt Vonnegut y, de algún modo, el contrapunto de Matadero Cinco. Supremacía del Yo Para los que disfrutan espiando las vidas de los otros, hay varias autobiografías programadas, entre ellas las de Palito Ortega y el Cholo Simeone (ambas por Planeta). Si entendiésemos el género autobiográfico como una forma de la confesión, también podemos incluir varios libros más, tal vez menos chismosos pero no menos interesantes. El diario del escritor Alejandro Rubio, de la editorial Mansalva, será sin duda un acontecimiento literario a nivel local. "¿El diario de un loco? No, todo lo contrario. La lucidez de Rubio es una lámpara que ilumina la época", definen desde la editorial. En la misma línea, libro extraño que explora en lo extraño, el músico Daniel Melingo, ex Los Abuelos de la Nada, sacará sus Cuadernos de viaje (Colección Popular de Arte Argentino), y Fabián Casas publicará, por Eloísa Cartonera, sus diarios íntimos de juventud. "Es un diario que va de una punta a otra de la década del 90", dice Casas, que también publicará sus ensayos completos por Planeta. Otro que llegará a las librerías, muy particular, es el diario de rodaje escrito por Selva Almada sobre la filmación de una película dirigida por Lucrecia Martel, basada en Zama, la obra maestra de Antonio di Benedetto. Así de extraño: la producción de la película se contactó con la escritora y le propuso llevar adelante una bitácora del rodaje. Almada aceptó y ahí va en camino un libro que no tiene título ni fecha aún, pero sí mucha gente que lo está esperando, tanto como a la película. Y en el reino de las intimidades, nada mejor que los libros de correspondencia. Gracias a ellos hemos conocido detalles de la mente y los gustos de infinidad de escritores. Desde las cartas entre Allen Ginsberg y Jack Kerouac o las que Alejandra Pizarnik se cruzó con Julio Cortázar, nunca se puede saber qué saldrá a la luz cuando se publica este tipo de libros. De allí su importancia. Este es el año de la publicación del intercambio epistolar entre el filósofo alemán Theodor W. Adorno y el historiador germano Gershom Scholem: Correspondencia 1933-1966 (Eterna Cadencia), y también de las Cartas completas del poeta argentino Néstor Perlongher (Mansalva-Campo Real). Datos, pensamientos, ensayos Cada año tiene sus temas. 2015 estuvo claramente atravesado por la política y las muchas y variadas elecciones. Las investigaciones sobre corrupción, crimen y manejos políticos estuvieron a la orden del día. ¿Pero qué pasará en este año? Ya con un nuevo gobierno, las aguas de la política parecieran bajar, sino menos turbias, al menos más calmas. No sería de extrañar que aparezca más de una biografía de Mauricio Macri y sus compañeros de elenco: Gabriela Michetti, María Eugenia Vidal y, sobre todo, Marcos Peña. Pero mientras tanto, quien quiera material sobre el actual gobierno puede buscar el libro de Hernán Iglesias Illia, uno de los ideólogos e intelectuales más importantes del frente Cambiemos. "Es un diario de la campaña política que llevó a Mauricio Macri a la presidencia. Sus páginas van de marzo a noviembre de 2015. En él cuento cómo se armó la estrategia del candidato, pequeños detalles que nunca se supieron, si se arreglaba o no con Massa, si cerraban tales o cuales acuerdos. Es un diario personal que intenta dar cuenta de cómo es en el día a día una verdadera campaña política", dice el autor. Su libro, que salió el 4 de enero por Random House, es una interesantísima revelación del entramado privado que permitió el triunfo del actual presidente. ¿Qué más nos espera en el mundo de la política? Romina Manguel presenta La Justicia (Planeta), una investigación periodística sobre el detrás de escena de los tribunales de Comodoro Py. Y en marzo, cuando se cumplan 40 años del golpe militar -uno de los temas de los que indefectiblemente se hablará durante el año-, editorial Edhasa publicará La política secreta de la dictadura, una investigación y ensayo de Paula Canelo. Y además, combinando divulgación y ensayo, Facundo Manes y Mateo Miro publicarán El cerebro de los argentinos, un libro que intenta explorar cómo pensamos. También habrá ensayos de Tomás Abraham, Martín Caparrós, Pablo Marchetti, Juan José Sebreli y Ricardo Piglia. El de Abraham, Mis héroes (Galerna), lo explica él mismo: "Es un ensayo sobre la admiración", dice. Un recorrido por personajes que el filósofo admira: Witold Gombrowicz, Tulio Halperín Donghi, Sarmiento, Werner Herzog, Daniel Barenboim, entre otros. El de Martín Caparrós, La crónica (Planeta), es un libro híbrido. "Es una selección de mis trabajos de periodismo narrativo de los 30 últimos años, completados con una serie de historias y reflexiones sobre ese trabajo, sus instrumentos, sus secretos. Es un libro raro, una mezcla de recorrido por el mundo en estas décadas, autobiografía profesional y caja de herramientas del oficio", explica el escritor. Sobre Dios será el ensayo de Juan José Sebreli, Dios en su laberinto, mientras que Pablo Marchetti prepara uno sobre algunos temas que molestan a la sociedad. Respecto de este último, Pensamientos incómodos, dice Marchetti: "Es un libro sobre situaciones perturbadoras para una persona de clase media que quiere vivir con determinadas convicciones pero la realidad siempre le impone otra cosa. Hablo del incesto, la masturbación, el dinero, la gente que revuelve la basura, el rock, las drogas. Eso, pensamientos incómodos". Por último, el libro de Piglia. Si Los diarios de Emilio Renzi fueron uno de los acontecimientos literarios de 2015, el libro que publicará Eterna Cadencia en marzo también tendrá lo suyo. Las tres vanguardias. El escritor como profesor son algunas de las clases que dio el autor en su larga vida docente, aquí corregidas y aumentadas para la ocasión. Un verdadero tratado sobre la literatura nacional en manos de unos de sus lectores más lúcidos. El aniversario "Para mí es un tema muy complejo el aniversario de la muerte de Borges, porque yo sé que partió, pero siento que no partió -afirma María Kodama-. No sé qué hubiera querido él que publicaran en homenaje, porque no me gusta decir lo que hubiera dicho otro, pero en lo personal si yo pudiera elegir un cuento para recordarlo sería Las ruinas circulares. Siempre ha sido mi cuento favorito. Lo leí a los 10 años. Claro que en ese momento no entendí nada, pero al leer ese comienzo -Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche- lo que sentí fue una intensidad muy grande. Y una vez él, en una conferencia, contó que cuando escribió ese cuento sintió una intensidad que nunca más se repitió. Es muy increíble, de algún modo eso a mí me llegó incluso cuando no tenía capacidad de entender lo que estaba leyendo. Ése sería sin dudas el cuento que yo elegiría para recordarlo." Las palabras de Kodama, desde su casa, suenan mientras prepara un año de viajes y homenajes. Es que el 14 de junio próximo se cumplirán 30 años de la muerte del gran escritor. En su honor, la editorial Emecé prepara Borges cuenta Buenos Aires, un libro grande con papel ilustración y fotografías a color de los cuatro barrios más representativos de su vida: Palermo, Balvanera, San Cristóbal y San Telmo. Las imágenes serán acompañadas de textos de Borges -o más bien al revés-, y el libro contará con un prólogo de la misma Kodama. No será seguramente el único libro en relación con el máximo autor argentino. La Feria del Libro estará dedicada a él y, además, ironías del destino, el nuevo de director de la Biblioteca Nacional, Alberto Manguel, asumirá el cargo justo un mes después del aniversario. Ya lo dijo Borges: algo que no se nombra con la palabra azar rige estas cosas.

martes, 7 de junio de 2016

El pensamiento de Mariano Moreno

TEORÍAS DEL SALARIO DE SUBSISTENCIA


-ARGENTINA: Se sanciona durante el gobierno de Arturo Illia la ley 16.459 de salario mínimo, vital y móvil. TEORÍAS DEL SALARIO DE SUBSISTENCIA http://www.eumed.net/tesis-doctorales/jcrc/C-01.pdf El análisis de los salarios comenzó a ganar importancia en la literatura económica como consecuencia de la intensificación del capitalismo comercial y de las crisis de los gremios acaecidas durante la segunda mitad del siglo XVII y primera mitad del XVIII. Los economistas de este período y los de la tradición clásica que les siguió se centraron en el análisis del salario del trabajador más común - del varón adulto sin habilidades ni cualificaciones específicas- a quien consideraban que representaba a la mayoría de los asalariados1 . Este salario se relacionaba, basándose en la simple observación de las condiciones en las que vivían la mayor parte de los trabajadores de la época, con un nivel de consumo de subsistencia. Aunque este nivel no se determinaba únicamente en términos estrictamente biológicos. También se veía influido por los 1 El análisis clásico de los salarios relativos se aborda en el capítulo 3 del presente trabajo. Esta teoría, es decir, la teoría clásica de los salarios relativos, se debe fundamentalmente a A. Smith, aunque tiene claros antecedentes en Cantillon. Capítulo 1 11 hábitos y costumbres e incluso por consideraciones sociales, culturales e históricas de cada país o región en cada momento. Las primeras teorías del salario de subsistencia lo consideraron como una magnitud dada por los usos y costumbres de cada país en cada época; no hubo intentos de explicar en términos económicos dicha magnitud ni de encontrar los mecanismos que estabilizaban o llevaban el salario al nivel de subsistencia. En este capítulo analizaremos la evolución del concepto de salario de subsistencia en el pensamiento de los economistas clásicos.2 No obstante, incluiremos también las ideas de dos economistas predecesores de la escuela clásica: Cantillon y Turgot. Ambos fueron quienes primero explicaron la tendencia de los salarios hacia el nivel de subsistencia con independencia de consideraciones normativas. Los autores que habían escrito hasta entonces sobre los salarios del trabajo señalaron, basándose en la evidencia empírica, que éstos se situaban en torno a un nivel de subsistencia. Muchos de ellos recomendaron además, en virtud de sus consideraciones éticas acerca del carácter indolente y vicioso de los trabajadores, el mantenimiento de los salarios en ese nivel para estimular al trabajo. Bernard Mandeville se expresaba de este modo en su conocida obra La Fábula de las Abejas: “Todos los hombres, como muy bien observa sir William Temple, están más dispuestos a la holgura y al placer que al trabajo [...] no tienen nada que les impulse más que la satisfacción de sus necesidades, a las cuales es prudente aliviar pero desatinado curar.” 3 2 No haremos en este capítulo referencia a Marx, cuyas ideas al respecto se discuten más adelante. 3 Bernard Mandeville (1729) La fábula de las Abejas o los Vicios Privados hacen la Prosperidad Pública. Traducción al castellano de la edición facsimilar de 1924 en Fondo de Cultura Económica de España, Madrid, 1997; p. 125. Capítulo 1 12 También consideraron los salarios bajos un requisito necesario para el aumento de la riqueza de un país. En términos de Mandeville: “[... ] en una nación libre, en la que no se permite la esclavitud, la riqueza más segura consiste en una multitud de pobres laboriosos”.4 1. Richard Cantillon Cantillon, a diferencia de sus predecesores, intentó hacer una estimación aproximada del salario de subsistencia. Calculó que el trabajador medio, para mantenerse así mismo y a su familia, debería tener el doble de lo necesario para atender a sus necesidades, lo cual sería equivalente a lo requerido para mantener un esclavo adulto de la categoría más baja y garantizar la reposición del mismo. Este resultado lo obtuvo bajo los supuestos de que la mitad de los niños mueren antes de cumplir los diecisiete años y de que el trabajo de la mujer, teniendo en cuenta que se dedicaba al cuidado de los hijos, no proporciona más que lo suficiente para su propia subsistencia. La cantidad requerida para mantener un esclavo adulto de la categoría más baja la midió en unidades de tierra (del mismo modo que el valor intrínseco de los bienes lo intentó medir en términos de la cantidad de tierra necesaria para su producción). Naturalmente, también señaló que esta cantidad podía variar en función de la región, del momento y de las circunstancias. En el capítulo 11 del Ensayo sobre la Naturaleza del Comercio en General, se expresó del siguiente modo: “[...] no he precisado a cuánta tierra corresponde, en valor, el trabajo del aldeano o del obrero más vil, cuando dije que valía el doble del 4 Ibídem, p. 190. Capítulo 1 13 producto de la tierra que sirve para sustentarlo, ya que esta cantidad varía según el género de vida de los distintos países.” 5 Pero el aspecto más interesante del análisis de Cantillon es la idea de que el salario tiende a la larga a mantenerse en torno al de subsistencia. Cantillon elaboró en el capítulo 15 del Ensayo su teoría sin ligar su exposición a elementos normativos como habían hecho los autores mercantilistas que le precedieron.6 La consideración básica de esa teoría era la relación positiva entre población y nivel de los salarios. Con salarios superiores al de subsistencia se producía un crecimiento continuo de la población y con salarios inferiores se creía que la población iría disminuyendo progresivamente. Por otra parte, dado que las variaciones de la población se suponían estrictamente ligadas a los cambios en la fuerza de trabajo se esperaba que los salarios iban a ajustarse al nivel de subsistencia, por lo menos siempre que la demanda de mano de obra mantuviera una tendencia estacionaria. El siguiente pasaje del capítulo 15 de su Ensayo ilustra la idea anterior: “Si los propietarios de tierra tuviesen en cuenta el aumento de la población y se estimulara a los aldeanos a casarse jóvenes, y a tener hijos, con la promesa de proveer su subsistencia, destinando las tierras solamente a esto, sin duda se multiplicarían hasta el número que las tierras pudiesen soportar, de acuerdo con los productos de las parcelas necesarias a la subsistencia de cada uno, ya sea un acre y medio, o cuatro o cinco acres por persona.” 7 5 R. Cantillon (1755), Ensayo sobre la Naturaleza del Comercio en General. Traducción al castellano en Fondo de Cultura Económica, México, 1978, p. 34. 6 Martín (1992) señala al respecto que los escritores mercantilistas ligaron el mantenimiento de los salarios al nivel de subsistencia a la consecución de una balanza comercial favorable y a consideraciones éticas sobre el carácter de los trabajadores asalariados. V. Martín Martín (1992), “Jornada, incentivos y pendiente de la curva de oferta de trabajo”, Revista de Economía y Sociología del Trabajo, número 15-16, enero-junio 92; pp. 164-174. 7 R. Cantillon, Ensayo sobre la Naturaleza del Comercio en General, op. cit., p. 53. Capítulo 1 14 No obstante, Cantillon nunca llegó a demostrar la tendencia de los salarios a oscilar en torno al nivel de subsistencia; tampoco consideró el salario de subsistencia como una solución de equilibrio a largo plazo. CONTINÚA- VER MÁS SOBRE EL TEMA DEL PRESENTE TRABAJO EN: http://www.eumed.net/tesis-doctorales/jcrc/C-01.pdf

lunes, 6 de junio de 2016

CAPÍTULO DIECINUEVE - RODOLFO BENAVIDES (Fin de la primera parte)


Capitulo XIX UN RELOJ CÓSMICO INALTERABLE. LAS ERAS Y LAS EDADES ¿Se inició lo que hoy se conoce como astrología por mero senti- miento religioso primitivo o por una necesidad y deliberada intención científica? ¿Es posible aceptar, siquiera hipotéticamente, que tal cosa haya podido suceder hace más de 6,000 años y, más aún, hace 9,000 o 12,000 años? Aceptar sin más investigación que la astrología empezó en los súmenos y que luego fue continuada y desarrollada por tos caldeos, asirios, etc. —que es la opinión más generalizada—, significa que no se está partiendo del origen mismo, sino de un tiempo intermedio, y hasta quizá de un momento ya decadente de la propia astrología. Algunas rápidas consideraciones parecen demostrarlo: por ejemplo, que el pais de Sumer se encontraba demasiado hacia el sur como para poder observar completamente todas las constelaciones zodiacales, Por otra parte, si la astrología nació como religión o dentro de alguna,, religión hoy desconocida, entonces igualmente se les habría concedido valor religioso a otras muchas constelaciones y, sobre todo, a otras estrellas que por encontrarse situadas en el hemisferio celeste más hacia el sur terrestre, estaban a mejor alcance de la obser- vación visual de los sumerios. Estas consideraciones sugieren que el estudio y conocimiento de las constelaciones zodiacales tuvo su origen en observaciones realiza- das necesariamente en puntos geográficos mucho más hacia el norte de donde se encontraba el país de Sumer o de los asirios o caldeos. (191) Pero es que además hay que tener en cuenta que este estudio siempre tuvo una intención científico-astronómica de primer orden, y la reali- dad es que ni los sumerios ni otro pueblo de la Mesopotamia se encontraban en condiciones de hacerlo. Como luego se verá, tampo- co los egipcios pudieron haber dado principio a ese trabajo. Normalmente se piensa que en aquella época la vida humana, hablando en términos generales, era todavía un tanto primitiva y que el hombre se enfrentaba a los fenómenos naturales simplemente lamentándose o agradeciendo, pero sin entenderlos. Por esta razón las estrellas y las constelaciones zodiacales llamaron su atención, considerándolas como dioses en movimiento, causantes de los fenó- menos naturales específicamente repetitivos. Posteriormente las observaciones zodiacales obedecieron más que a una abstracta y pri- mitiva concepción religiosa a la imperiosa necesidad de encontrar un medio que permitiera señalar, si no fechas precisas, al menos épocas. De ahí resultaría que las constelaciones zodiacales habrían pasado a convertirse en un calendario-reloj cósmico inalterable, que además de señalar edades en la infinitud del tiempo, permitían señalar aconteci- mientos de trascendencia especialmente de origen astronómico o pla- netario. La ilustración que aparece en la página siguiente, muestra la forma gráfica que la astrología usó tradicionalmente desde muy anti- guo para representar las constelaciones zodiacales. Como ya se dijo, se trata de un circulo dividido en 12 partes iguales, división arbitraria si se la juzga desde el ,punto de vista astronómico, pues la vigencia de cada constelación no es ni puede ser uniforme, debido a que las más extendidas, como Escorpión, Virgo, etc., invaden áreas correspondientes a constelaciones vecinas. Análo- gamente, las hay tan reducidas, que no llenan su propia área, como son Cáncer, Libra, etc. Esto hace que cada una tenga su propia longi- tud en grados y su propia duración en tiempo, lo que en varios de los casos hace imposible una perfecta, clara y definida separación para establecer exactamente el principio y fin de cada una. Así también, (192) Las constelaciones zodiacales quizá sirvan para fijar fechas aproximadas Acerca de acontecimientos de origen cósmicos sucedidos a lo largo de 26,000 años, susceptibles de repetición en nuestro tiempo. algunas aparecen justamente sobre el Ecuador Sideral, como Gémi- nis, por ejemplo, mientras que otras están hacia el sur y otras más hacía el norte. Teniendo en cuenta estas diferencias, las repetidas constelacio- nes pasan a ser meramente puntos de referencia en el cielo relativos a épocas de tiempo, pero sin secuencia ni continuidad, pues no se mue- ven una tras otra de manera ligada y uniforme. Asi, pues, para juzgar de la realidad del principio y fin de cada constelación habría que estudiarlas a cada una por separado. Para el caso, más adelante se presenta una tabla con números aproximados en grados y menos aproximados en años, pero que sirven para dar una idea general del problema. Independiente del significado que otros libros y diccionarios den a las palabras era y edad, en este libro se entenderá por era al tiempo teórico pero generalmente aceptado, que registra cada cuadrante según el sistema astrológico, o al tiempo de vigencia según se haya calculado la longitud aparente, que naturalmente no coincide con los números del cuadrante, aunque el signo si coincida. Se llama edad a la vigencia de tres constelaciones consecutivas. Estas dos definiciones parten en primer lugar de los símbolos que pre- senta la Gran Esfinge, y en segundo lugar de la indicación que hace la Gran Pirámide. El Año de años o Gran año es conocido porque aparece en escri- tos de origen ocultista. No obstante, en este libro uno y otro están refiriéndose específicamente a la precesión equinoccial, y todo hace pensar que hace mucho más de 6,000 años este fenómeno ya era conocido. ¿Cómo y cuándo supieron lo relativo al movimiento equi- noccial en su totalidad? Véase este asunto, aunque sólo sea a muy grandes rasgos: para que una constelación sea vista en el mismo sitio del espacio (relativo) en que antes fue observada, preferentemente desde el hemisferio nor- te, se requieren cerca de 26,000 años. La precesión equinoccial o Gran año se debe a que el eje polar tiene un movimiento oscilatorio, como si su extremo sur estuviera fijo en un punto y su extremo norte estuviera describiendo una circunfe- (194) rencia en el espacio, produciéndose un movimiento de balanceo, de modo que, para volver el eje a un punto antes tocado, necesita 25,827 años (teóricamente muy aproximados). Sin embargo, no se repite nin- guno de los doce signos, aunque cada estrella conserva su particular movimiento, que hace que las figuras vayan cambiando de forma a lo largo del tiempo. Para mejor comprender lo expuesto, al final de este capítulo aparece un cuadro sinóptico que permitirá al lector distinguir con facilidad y aceptable aproximación la real extensión aparente de cada Cuando una peonza pierde velocidad, adquiere un movimiento de balanceo que obliga a su eje a describir en e! espacio una circunferencia. Este movi- miento, igual al de la Tierra, se ¡lama precesión equinoccial, o ano de anos. y tarda en cada retorno u un mismo punto 25,827 unos aproximadamente. Este dalo aparece claramente anotado en el interior de la Gran Pirámide. (195) constelación y de cada edad, tanto en grados sobre el ecuador celeste, como las respectivas vigencias en años. Las diferencias que aparecen en grados y años se deben a la diferencia de extensión de las constelaciones, además de que en algu- nos casos hay grandes espacios vacíos que sólo fueron considerados en la Edad de Leo, porque esa constelación está muy claramente simbolizada en la Gran Esfinge. En las otras edades los espacios vacios fueron promediados o no se tuvieron en cuenta. Asimismo, no se consideraron ni las fracciones de grado ni las fracciones de año, todo lo cual, como es natural, produce diferencias. Pero, en todo caso, son tan insignificantes dentro del tema, que en nada afectan al concepto general. El zodiaco, que aparece con un reloj en el centro, fue acomoda- do a las fechas del cuadro sinóptico, y por ello no son las mismas que daría un zodiaco astrológico. Se ha hecho así, para que al considerar- se como Reloj cósmico noten las coincidencias que puede haber en el tiempo con acontecimientos terrestres ya sean los que en este libro se mencionan o los que el lector investigue por si mismo. Como fácilmente puede apreciarse en esta tabla comparativa, existe una notable diferencia en la extensión de unas a otras constela- ciones, con la consiguiente diferencia de duración en años. No obs- tante, esta realidad astronómica no se toma en consideración cuando se divide el ecuador celeste en 12 partes iguales, que es como acostum- bra a hacerlo la astrología para calcular grosso modo cuándo estuvo vigente la constelación de que se trate. Este mapa zodiacal tiene por objeto mostrar gráficamente la respectiva extensión astronómica de cada constelación zodia- cal. Algunas de e/las son tan alargadas, que invaden e! área vecina, impidiendo una secuencia uniforme. (197) Edades Constelaciones Grados Años de De extensión Vigencia TAURO Piscis 50 grados 3,587 Aries 17 “ 1,212 Tauro 26 “ 1,861 --------------------------------------------------- 93 6,660 LEO Géminis 22 1,578 Espacio vacío 12 861 Cáncer 12 861 Espacio vacío 14 1,004 Leo 32 2,296 ----------------------------------------------------- 92 6,600 ESCORPIO Virgo 50 3,587 Libra 13 933 Escorpio 29 2,080 --------------------------------------------------------- 92 grados 6,600 ACUARIO Sagitario 12 861 Capricornio 20 1,435 Acuario 34 2,439 ---------------------------------------------------------- 66 grados 4,735 SUMAS 343 grados 24,595 DIFERENCIAS 17 1,232 ---------------------------------------------------------- 360 grados 25,827 (198) FIN DE LA PRIMERA PARTE-CONTINUARÁ...

CAPÍTULO DIECIOCHO - RODOLFO BENAVIDES


Capitulo XVIII EL ZODIACO DEL TEMPLO DE HATHOR, EN DENDERAH Algo sobre las constelaciones zodiacales Antes de hablar del Zodiaco del Templo de Hathor, también lla- mado de Denderah, conviene mencionar aunque sea muy brevemente todo lo relativo a las constelaciones zodiacales, que ciertamente no existen en la forma física con que se las representa fuera de los medios científicos. Observando las estrellas a simple vista, sin conocimientos pre- vios al respecto, vemos que aparecen sin perspectiva en la bóveda celeste: no se pueden apreciar sus dimensiones reales ni mucho menos las distancias laterales ni las de profundidad, tan grandes en todos los casos que ni siquiera las podemos imaginar aunque se nos proporcio- nen datos y cifras. Algunos autores han apuntado que la observación constante de la aparente e invariable posición de estos puntos luminosos en el cie- lo. sin distinguir distancias, sugirió a' los antiguos pueblos nómadas -los cazadores e incluso los agricultores— formas imaginarias flotan- tes que vigilaban la vida humana, a la que castigaban o premiaban a capricho. Después se creyó que de esas tan primitivas como defectuo- sas observaciones nacieron las fantasías y leyendas que acabaron por atribuir poderes mágicos y divinos a ciertos supuestos agrupamientos de estrellas. Igualmente en alas de la fantasía, se creyó ver en esos aparentes agrupamientos formas definidas, figuras tanto de animales como de (183) El Zodíaco de Denderah. seres humanos y se dice que fue así como la imaginación primitiva pobló el cielo de formas de dioses y de animales fabulosos. Este fenó- meno se dio de manera especial en el caso de las constelaciones zodiacales, o sea las que se encuentran en la franja celeste correspon- diente a la proyección ideal del plano de la eclíptica terrestre, franja que se conoce con el nombre de Zodíaco, así llamada porque los nombres dados a las constelaciones que allí se mueven son en su mayoría de animales. (184) En definitiva, las constelaciones zodiacales fueron en su origen figuras solamente imaginarias que servían para facilitar la identifica- ción de las estrellas. ¿Intentaban con ello solucionar una necesidad de orientación en la navegación marítima? ¿Acaso también en la aérea? Esas observaciones fueron realizadas hace unos 14,000 años aproxi- madamente lo que demuestra que está equivocada la tan generalizada suposición que atribuye a los caldeos o a los sumerios, la invención de la astrología. El Zodiaco de Denderah E! Zodiaco de Denderah es una enorme piedra que actualmente se encuentra a la vista en e! museo del Louvre en París (Francia), a la entrada de la sala egipcia, y que sirvió de techo al templo de Hathor. Al observarlo detenidamente se advierte que fue tallado por manos expertas y dirigido el trabajo por mentes muy avanzadas en astronomía, a juzgar por los detalles que presenta la piedra, que tiene cincelados en relieve los signos astronómicos en forma de espiral. Según los cálculos matemáticos y astronómicos realizados por los expertos, este zodíaco indica que la constelación de Leo aparece en el equinoccio vernal hacia el año 12,907 antes del reciente año 1953 de la era actual. Hacia el año 484 a. C-, los sacerdotes egipcios informaron a Heródoto, el llamado padre de !a historia, que los textos egipcios más antiguos fueron escritos 12,000 arios antes, o sea hace ahora 14,000 años. Y sucede que el zodiaco mencionado coincide curiosa y admi- rablemente en lo astronómico con la información dada a Heródoto por los sacerdotes egipcios. Los cálculos han resultado bastante exactos debido a que la pie- dra contiene además del zodiaco, otras constelaciones y estrellas no zodiacales que han sido magníficos puntos de referencia astronómica. Así pues, aunque a esa piedra se la siga llamando Zodiaco, en reali- dad es un plano astronómico correspondiente al hemisferio Norte, lo cual complica mucho las ideas, pues no hay manera de entender có- mo pudo realizarse esa labor tan compleja hace 14,000 años aproxi- mádamente. (185) Ahora bien, nosotros entendemos que un trabajo tan pulcro y Preciso como el efectuado en dicha piedra no pudo haber sido hecho Hace 14,000 años o más sino por gentes de una cultura muy elevada, Pues según lo que hasta hoy se sabe, en ninguna parte del mundo Existían ni las herramientas ni la tecnología indispensable entonces Para poder simbolizar con dibujos de animales y de seres humanos La situación en que se encontraban en el cielo los agrupamientos de Estrellas. Hay autores que afirman que dicha piedra no es de Egipto y que Seguramente fue llevada desde muy lejos. ¿Desde dónde fue arranca- Da y de qué medios se valieron para transportarla hasta Hathor, en Egipto? Como se podrá comprobar, el Zodiaco de Denderah, la Gran Esfinge y la Gran Pirámide, correspondientes las tres a la época más Antigua de Egipto, forman un complejo y admirable sistema Astronómico-geométrico-simbólico, al que hasta hoy se había presta- Do ninguna atención. Y, sin embargo, la Gran Pirámide, tan majes- Tuosa en su construcción como profunda en la ciencia astronómica Coincide con los conocimientos igualmente astronómicos que apare- Cen en la enorme piedra de Denderah. ¿Qué pueblo concibió y realizó el Zodiaco de Denderah? Quizá resulte importante saber que la observación de las cons- Telaciones zodiacales solamente pudo efectuarse de manera natural Y fácil desde el hemisferio Norte, particularmente hacia el paralelo 45 norte, que precisamente en esa época estaba cubierto de panta- Nos y estepas. Por consiguiente, si alguna vez existió una cultura Semejante a la actual debió desarrollarse hacia el sur del paralelo 45 Norte, y cuanto más hacia el Ecuador la situemos, más difícil resultaría La observación zodiacal. Tal sería el caso de Sumeria, que para poder efectuar un estudio Tan particular y detallado se encontraba muy hacia el Ecuador. No se Han encontrado huellas de elevada cultura en época tan temprana en Región alguna sobre la línea del Ecuador, ni hacia el hemisferio Sur. A Este respecto obsérvese que el cultivo de la tierra comenzó, según la (186) Opinión más generalizada, hace 12,000-15,000 años, o sea durante la Era de Leo, en la que el nivel científico era francamente bajo. Entre los paralelos 43 y 44 norte, encontramos la provincia de Santander (España), donde hay varias cuevas con claros vestigios De culturas correspondientes a unos 12,000 años atrás. Particularmen- Te la cueva de Altamira es muy importante por las figuras de animales Y seres humanos magistralmente trazados sobre la roca. ¿Qué fue del pueblo que trazó dibujos tan interesantes? ¡Nada Se sabe al respecto! Si se sucedieron las generaciones en la región fue Sin dejar ninguna otra huella de su existencia. Cabe pensar que se tra- Tara de muy reducidos grupos que estuvieron solamente de paso, Mientras emigraban hacia tierras menos frías. En todo caso, esa cul- Tura no pudo haber ideado ni mucho menos tallado el Zodiaco de Denderah. Entonces la humanidad vivía en el período paleolítico Secundario y por lo tanto aún no se conocían los metales. En esas Condiciones era prácticamente imposible realizar un trabajo de tan Alta tecnología. En conclusión, podría decirse o que existió una cultura muy Superior de la que lamentablemente nada se sabe o que desde el espa- Cio exterior vinieron seres inteligentes que esculpieron esa piedra para Dejar clara huella de su visita. En fin, por el camino de lo hipotético se puede llegar muy lejos y Hasta quizá perderse, sin embargo, puesto que el zodiaco existe, lo Entendamos o no, algo querrá decir a nuestra conciencia. Conviene Entonces ver el asunto con sentido crítico y mente abierta. Sistemas calendáricos americanos Al hablar de las edades registradas en el Zodiaco de Denderah, Conviene recordar que en América fueron los mayas los primeros en Desarrollar un sistema calendárico capaz de prever con mucha antela- Ción y acercamiento a la realidad visual los acontecimientos natura- Les, o si se prefiere, de conocer por anticipado el futuro. En cierto Modo, eso debió dar a los sacerdotes astrónomos una aureola profé- Tica a la vez que fomentaba una mentalidad y una tendencia fatalista. (187) en el pueblo. En efecto, al no poder evitar los acontecimientos todo quedaba sometido a la voluntad de los dioses considerados como causantes directos de todos los fenómenos de tipo cíclico, tanto favo- rables —las buenas cosechas por ejemplo— como desfavorables —las sequías u otro cualquier desastre— La afición a querer conocer por anticipado lo que ocurriría en e] futuro seguramente partió del recuerdo vivo, consignado en las tradi- ciones, de algo catastrófico y muy doloroso acaecido en el pasado lejano. Esto puede apreciarse con facilidad tanto en el Popo! Vuh, como en el Chílam Balam de los mayas o en el Zodiaco de Denderah de los egipcios. En todos pareciera existir un casi idéntico sentimiento de trage- dia. Sin duda todo partió de una misma y muy amarga experiencia en el pasado, que impulsaba a los mayas a querer conocer el porvenir, ya que de esa manera estarían mejor preparados comenzando por halagar con ofrendas a los dioses ancestrales. En función de esta manera de pensar tuvieron pasión por fechar todos los acontecimientos que revistieran alguna importancia para ellos. En primer lugar, los fenómenos naturales que de alguna manera hubieran afectado su vida, pues creían que todo acontecimiento suce- dido fatalmente volvería a repetirse, como el día y la noche, las esta- ciones del año, la aparición del sol, de la luna, de las estrellas, de los eclipses y —muy importante— el periodo cíclico undecimal de activi- dad solar (que es una pulsación rítmica de la energía solar que afecta a la forma de la «corona solar", más conocido actualmente como "mareas solares»), cuyos efectos sobre la mente del hombre —según los mayas- eran más notables cada 22-23 años, hasta el punto de que ellos temían a ese ciclo, al que llamaron nefasto. ¿Cómo adquirieron tales conocimientos? ¡Es todavía un miste- Rio! Algo más se podrá saber si se comprueba que desarrollaron su cultura en otro sitio, muchos siglos antes de su ¡legada a Centroamérica, Y bien, pensando ahora como los mayas y otros pueblos de su misma época, se podría generalizar diciendo que si en el universo todo (188) Se mueve a ritmo cíclico, ¿por qué los cataclismos no habrían de obe- Decer a esa misma ley? ¿por qué los desastres de origen cósmico, su- Cedidos en la tierra, no habrían de repetirse? El problema quizá no reside tanto en confirmar que ciertos cata- Clismos y desastres han sido periódicos, cuanto en identificar las cau- Sas que los han producido para luego intentar determinar aproxima- Damente las fechas de una probable repetición en el cercano futuro. En este aspecto se puede afirmar que la Gran Pirámide y la Gran Esfinge, combinados sus símbolos, resultan un buen auxiliar Para despejar incógnitas. (189)

CAPÍTULO DIECISIETE - RODOLFO BENAVIDES


Capitulo XVII DIVERSAS PIRÁMIDES EN EL MUNDO La palabra pirámide parece haber tenido su origen en el idioma fenicio, es decir época ya muy tardía, en el correspondiente vocablo Pirimi-din, cuya probable traducción es luces y medidas divinas- Si se aplica esta definición de manera particular a la Gran Pirámide, geo- métricamente hablando, diremos que es la única construcción que recibe apropiadamente dicho nombre. Las pirámides construidas en América fueron hechas como plata- formas que servían de base a un templo, de donde se deduce que la motivación psicológica de las mismas es completamente distinta a las egipcias. Sin embargo, la pirámide de Sakara, en Egipto —por cierto gigantesca y anterior a la Gran Pirámide— está hecha de platafor- mas (mastabas, nombre por el que generalmente se las conoce) y pre senta así la misma forma que todas tas pirámides de América. Por otra parte, existen pirámides americanas que nunca tuvieron templo alguno en su cima, como en .Tikal (Guatemala). Hay también pirámides con función de templos funerarios, como son las de Palenque, Monte Albán, Chichén Itzá, etc., en Méxi- co. No solamente en Egipto y en América se han construido pirámi- des, también en la Mesopotamia están los Zigurats, que sirvieron de base a templos y tumbas; en Asia, las de China y Java. Todas ellas posteriores a las egipcias. En Fin. las hay en casi todo el mundo ¡hasta en Roma Se puede suponer que todas ellas fueron copiadas unas de otras debido a la influencia de unos pueblos sobre otros. (175) Sucede con frecuencia que al hablar en público de la Gran Pirá- mide, siempre hay alguien que pregunta sobre la relación que puede existir o que se puede establecer desde un punto de vista psicoiógico o religioso entre las pirámides egipcias y las de Teotihuacán o las mayas en México, las de Macchu-Picchu en Perú, etc. Desde luego, es notorio que existe una enorme diferencia tanto en el tiempo como en la distancia, ya que las pirámides egipcias son unos 3.000 años más antiguas que las americanas, por cuya razón podría asegurarse que no es factible influencia alguna de las egipcias sobre las de América. Sin embargo, mirando el tema desde nuestro particular punto de vista, quizá lleguemos a comprobar que las más antiguas pirámides podrían tener un origen único, a partir de una misma religión y una misma cultura, un día dispersadas por causas que todavía se ignoran. Muchos investigadores se han preguntado, sin encontrar todavía una respuesta clara y definitiva, cuándo y de dónde llegaron los teoti- huacanos, creadores de las grandes construcciones de Teotihuacán, todavía hoy existentes. Y es que cuando los aztecas llegaron a la región, encontraron que todo aquello, antes sagrado, había sido abandonado desde mucho tiempo antes. ¿Cuál fue la razón? ¡Nadie la conoce' Los mismos inte- rrogantes pueden plantearse respecto a los mayas, que abandonaron Chichón Itzá sin que hasta hoy se conozcan los motivos, aunque hayan muchas hipótesis que intentan explicarlo. Al ahondar en las investigaciones suelen encontrarse antropólo- gos e incluso historiadores que ligan la cultura teotihuacana con la cultura de Tiahuanaco, próspera ciadad que antiguamente se hallaba a la orilla del lago Titicaca, a unos 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar y a poco más de 500 kilómetros de Nazca. Perú (a pro- pósito, en este lugar se encuentra la ya famosa y antigua pista de aterrizaje de naves espaciales, que por cierto todavía no ha recibido una clara explicación científica, muy por el contrario ha habido muchas contradicciones y dudas al respecto). Sí aceptamos aquella teoría aunque sólo sea como hipótesis y la hacemos extensiva a Nazca, resultaría que Teotihuacán. Tiahuanaco (176) y Nazca tal vez estuvieron de alguna manera ligadas cultural y hasta racialmente. Cuando se observa el detalle superior de la Puerta del Sol de Tiahuanaco, la primera impresión que se recibe es que se trata de un trabajo maya, tolteca o azteca. En lodo caso, las variaciones podrían ser consecuencia del tiempo o de la distancia. Cualquier explicación que se intenta parece muy difícil; en Tia- huanaco por ejemplo, se han encontrado dibujos con técnicas muy avanzadas respecto de su época. Uno de esos dibujos enigmáticos es un tozodon, de cuyo esquele- to se han encontrado partes- Esos esqueletos pertenecieron a especies que vivieron hace 250,000 años, o sea cuando el ser humano aún no había aparecido sobre el planeta o al menos sin que se sepa con certe- za que existiera entonces. ¿Quiénes hicieron esos dibujos que impli- can la presencia de seres inteligentes, poseedores de la técnica necesa- ria para hacer las construcciones y esculpir los dibujos en la piedra y que además conocían la existencia del tozodon) Hay quienes complican más el problema sosteniendo que se ha encontrado estrecha relación entre las antiguas culturas de Abisinia. la de Tiahuanaco, la teotihuacana y la incaica. Esta teoría hasta hoy no parece haber recibido aprobación científica, sin embargo algo habrán encontrado esos investigadores para opinar así. Quizá pudie ra ser un buen indicio la escritura incaica. Según los investigadores Carlos Chewander, Ernesto von Wedemayer, Francisco Valencia y otros, existen en Pantiacollo, departamento de Madre de Dios, Perú, ciertos grabados en piedra de más de 20 metros de largo por unos 2 metros de ancho. Estos grabados son de tipo jeroglífico, presentan mucha semejanza con los encontrados en Ur —ciudad bíblica de la Mesopotamia— y datan de más de 3,000 años a, C. Es decir, que coinciden con la llegada a Egipto de la primera dinastía, con el brusco despertar de los sumerios y quizá con la llegada de los mayas a Cen- troamérica. En caso de confirmarse que estos signos de escritura son idénti- cos o muy parecidos entre si y que formaron parte de un mismo len- guaje y de una misma cultura, significaría que esos pueblos a pesar de (177) la enorme distancia geográfica que los separa actualmente, tuvieron su origen en un mismo tronco cultural. Otro motivo de incógnita y de misterio son las enormes cabezas de serpientes emplumadas esculpidas en piedra, que abundan en Teoti- huacán y que representan a Quetzalcóatl; otras parecidas representan a Kukulkan entre los mayas y otras también semejantes en Tiahuana- co representan quizá a Kon-Tiki. Los tres personajes representados con las cabezas de serpiente eran entendidos como de tez blanca y muy barbados, o sea de tipo nórdico. Por su parte los incas en Perú tenían como deidad a Viracocha, entendido igualmente como un hombre blanco y barbado. Ahora bien, si se unen con cierta imaginación esotérica los frag- mentos un tanto dispersos de muy antiguos mitos, leyendas, tradiciones religiosas, etc., con este conjunto de dioses de nombres tan dispares como Quetzalcóatl, Kukulkan, Kon-Tiki, Viracocha en América o Ra, Rama, Krishna, Osiris, etc. en Oriente, podría inducir a conside- rarlos como seres de una misma raza y apariencia física, que llegados del espacio exterior, visitaron todos los pueblos que en ese entonces existían- De haber ocurrido así las cosas, habría razón suficiente para que los deificaran y los perpetuaran en las religiones. Esos personajes habrían sido los maestros inspiradores de las ciclópeas construccio- nes más antiguas, lo que explicaría el sentido y el simbolismo astronó- mico de casi todas ellas. Pero esos monumentos no fueron construidos de manera simultánea o en la misma época. De ahí quizá pueda sospecharse que fueran varías las visitas de los misteriosos viajeros de aspecto nórdico llegados del cielo. Esto parece posible cuando se observan construcciones como la Puerta del Sol, enorme pórtico en Tíahuanaco que señala con gran exactitud fenómenos astronómicos, como son los solsticios y equi- noccios, las fases lunares y el transcurso de las horas igual que lo haría un reloj de sol, además de representar el año venusino de 225 días terrestres y meses de 24 días cada uno. (178) El motivo de serpiente esculpido en piedra, tan frecuentemente en Mesoamérica fue durante milenios un símbolo extendido a todo el mundo. . Fue edificada además con piedras tan enormes que muchos in- vestigadores han supuesto que la construyeran gigantes, única ma- nera de explicar el empleo y la utilización de piedras de más de veinte toneladas de peso. El acarreo y acomodo de piedras de tanta dimensión y peso es todavía una incógnita, lo mismo en Tiahuanaco que en Stonehenge, Wiltshire (Inglaterra). Las más recientes investigaciones sugieren que estos dólmenes megalíticos tuvieron una Finalidad absolutamente astronómica, por cierto de gran precisión. El tema ha quedado envuelto en una aureola de misterio, porque lla- ma la atención que pueblos tan antiguos y que siempre fueron juzgados como primitivos, hayan manifestado tanto conocimiento de la astrono- mía y un grado de aplicación de la misma tan altamente científico (179)

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Actualizado el 18 ene. 2012 Los YES MAN es como se hacen llamar Andy Bichlbaum y Mike Bonanno, dos activistas que practican lo que ellos llaman "corrección de identidad", que consiste en hacerse pasar por portavoces de importantes empresas para que sus reivindicaciones tengan cobertura en los medios. Así, sus declaraciones son explosivas y ponen en evidencia tanto a las grandes corporaciones como al poco rigor de los medios en Estados Unidos. En el documental veremos algunas de sus misiones más memorables, misiones que en muchos casos hicieron tomar decisiones a grandes corporaciones. https://youtu.be/lm-L9RLIVJg /PARA ABRIR APARTE...Buscarlo

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