domingo, 11 de septiembre de 2016

¿POR QUÉ IDEAS HA SIDO CUESTIONADO SARMIENTO?


José Luis Gómez-Martínez "SARMIENTO Y EL DESARRAIGO IBEROAMERICANO: REFLEXIONES ANTE UNA ACTITUD" El pensamiento iberoamericano, desde la época colonial, se caracteriza por manifestarse en dos direcciones precisas que le proporcionan un tono peculiar: A) Se pretende, por una parte, que Iberoamérica, en lo cultural, sea extensión de Europa. B) Por otra parte, existe toda una línea de pensamiento original que formula y proyecta su independencia cultural. Si esta segunda dirección queda caracterizada en el siglo XIX a través del pensamiento de Bolívar, Bello y Martí entre otros, la primera tuvo su representante más destacado en la persona y obra de Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888). Y aunque desde la perspectiva del siglo XX consideramos también el pensamiento de Bolívar, Bello y Martí como la aportación iberoamericana más significativa en la todavía inconclusa lucha en pro de una independencia cultural, la realidad histórica del siglo XIX siguió, sin embargo, una trayectoria muy distinta. Fue precisamente la postura desarraigada de pensadores como Sarmiento la que triunfó en su época y el espíritu de sus prejuicios el que todavía domina hoy como base de los valores de la sociedad iberoamericana. Sarmiento, escritor de una fecundidad extraordinaria y hombre de acción por excelencia, ejemplifica en su persona y en su obra las vicisitudes del desarrollo del pueblo iberoamericano. Su obra escrita, que cubre un periodo de casi cincuenta años (1839-1888), es también un manifiesto de las posiciones ideológicas que modelaron el desarrollo argentino, iberoamericano, durante el siglo XIX. Sarmiento mismo partía de la convicción de que "un hombre no es el autor del giro que toman sus ideas. Estas le vienen de la sociedad; y cuando más el autor logra darles forma sensible y enunciarlas" (xxxvii, 323).1 No obstante, aun cuando su obra se encuentra en efecto enraizada en las circunstancias de su tierra, desde sus primeros escritos se propuso ver lo iberoamericano en función de lo europeo, de lo anglo-sajón. De ahí su lema: "Adquirid ideas de donde quiera que vengan, nutrid vuestro espíritu con las manifestaciones del pensamiento de los grandes luminares de la época; y cuando sintáis que vuestro pensamiento a su vez se despierta [es decir, cuando ya se tiene una idea de la "realidad" basada en ese pensamiento ajeno], echad miradas observadoras sobre vuestra patria, sobre el pueblo, las costumbres, las instituciones, las necesidades actuales, y en seguida escribid con amor, con corazón, lo que se os alcance, lo que se os antoje, que eso será bueno en el fondo" (i, 230). Así sucede, en efecto, con su obra; los escritos de Sarmiento coinciden, en su ideología y en su contenido, con el desarrollo del pensamiento iberoamericano de mediados a finales del siglo XIX. En este estudio me propongo ejemplificar con su obra las razones internas que hacen posible dicho desarrollo, y cuyas tres etapas primordiales pueden muy bien estudiarse a través de tres libros claves de Sarmiento: 1. Civilización y barbarie (1845); 2. Argirópolis (1850); 3. Conflicto y armonías de las razas en América (1883-1888). 1. El fracaso inicial y búsqueda de sus causas En breves trazos esquemáticos, el desarrollo del pensamiento y de los pueblos iberoamericanos durante el siglo XIX puede resumirse del siguiente modo: La opresión económica y desconcierto político a finales del siglo XVIII, junto a las ideas de la Ilustración y de la Revolución Francesa, motivaron a una minoría criolla a luchar por la independencia política de Iberoamérica; y una vez conseguida ésta a iniciar el proyecto de crear países democráticos. Ante el fracaso de estos primeros intentos basados más en un idealismo utópico de formar sociedades perfectas, que en un análisis de las circunstancias de los pueblos que se constituían, se inicia a partir de la década de los cuarenta una reflexión en torno a sus causas y se pone de relieve la necesidad de un proceso previo de meditación sobre las propias circunstancias. De la imitación francesa se pasa ahora a la admiración del mundo anglo-sajón y de ahí al deseo de emular el proceso seguido en los Estados Unidos. El fracaso mismo se justifica primero por la mentalidad colonial de la herencia española y, en el último tercio del siglo, por el mestizaje racial y condiciones de inferioridad de la raza latina. Para la década de los cuarenta, fecha en que Sarmiento hace su entrada en el mundo literario y socio-político del Cono Sur, parece, pues, como si todo se hubiera malogrado. Una vez conseguida la independencia política, se desencadena por todos los países recién independizados, en forma más o menos violenta, una prolongada lucha civil. Los iberoamericanos se fueron dividiendo en dos grupos que se negaban mutuamente, cerrando toda posibilidad de diálogo. Así aparecen en Argentina los unitarios contra los federales; en Chile los pipiolos contra los pelucones; en México, Colombia y otros países los federales contra los centralistas. El resultado fue la creación de dictaduras para imponer una de las posiciones, y que se justificaban por la actitud paternalista de que el pueblo era todavía niño y necesitaba de guía para gobernarse. De este modo surgen Juan Manuel de Rosas en la Argentina; José Gaspar Rodríguez Francia en Paraguay; en Venezuela, José Antonio Páez; en México, Antonio López de Santa Anna; en Bolivia, en fin, las dictaduras se suceden durante todo el siglo. Era una lucha entre los partidarios de mantener el pasado y los que se llamaban progresistas y creían mirar hacia el futuro; conservadores contra liberales. A los conservadores se les acusaba de pretender retroceder, mientras que los liberales rechazaban cualquier vestigio de la época colonial. En Argentina, Sarmiento lo presenta como una lucha entre la civilización y la barbarie. En Chile, Bilbao lo ve en términos de liberalismo contra catolicismo. En México, José María Luis Mora lo interpreta en términos de progreso contra retroceso. Es decir, o se aceptaba el pasado sin posibilidad de cambio o se rechazaba en su totalidad en nombre del progreso. Como parte de este contexto histórico, y desde su exilio en Chile, publicó Sarmiento, en 1845, Civilización y barbarie. Presenta aquí en términos de una dicotomía irreductible las fuerzas en pugna: "Había antes de 1810 en la República Argentina dos sociedades distintas, rivales e incompatibles; dos civilizaciones diversas; la una española, europea, civilizada; y la otra bárbara, americana, casi indígena; y la revolución de las ciudades [es decir, de la minoría ilustrada que dirigió la lucha por la independencia] sólo iba a servir de causa, de móvil, para que estas dos maneras distintas de ser de un pueblo, se pusiesen en presencia una de otra, se acometiesen, y después de largos años de lucha, la una absorviese la otra" (vii, 55-56). La barbarie, según Sarmiento, triunfaba sobre la civilización. El fracaso inicial imponía la reflexión y el análisis de las circunstancias que lo hicieron posible. En esta primera fase de su pensamiento, Sarmiento cree encontrar las causas en la influencia telúrica y los hábitos que ella crea, en las tradiciones españolas y en la conciencia nacional que había dejado la Inquisición y la mentalidad feudal. Sarmiento está de acuerdo en que "el carácter, objeto y fin de la revolución [fueron] en toda la América los mismos, nacidos del mismo origen; ... el movimiento de las ideas europeas" (vii, 56-57). Se pretendió traer, nos dice, "la Europa" y "vaciarla de golpe en la América y realizar en diez años la obra que antes necesitara el transcurso de siglos" (vii, 105). Y aunque reconoce que las nuevas ideas, inteligibles únicamente para una minoría, eran extrañas al pueblo, asegura que "el proyecto no era quimérico" (vii, 105). Fracasó, según él, porque los líderes intelectuales de la revolución carecían "de sentido práctico" (vii, 107), para comprender que el pueblo no estaba preparado. Y en el choque de fuerzas, "la una civilizada, constitucional, europea; la otra bárbara, arbitraria, americana" (vii, 110), los ideales fueron derrotados. Sarmiento no se plantea el significado implícito en el hecho de que los ideales utópicos revolucionarios no hubieran podido arraigar, de que, en sus palabras, lo americano hubieran derrotado a lo europeo. Al profundizar en la circunstancia argentina, descubrió, naturalmente, elementos esenciales de su funcionar y la necesidad de que el pueblo sienta unos ideales como condición previa para que estos triunfen en la esfera de las realizaciones prácticas. Pero en el momento de proponer soluciones no creyó necesario ajustar los proyectos al pueblo; era éste el que había que transformar. En Civilización y barbarie su objetivo es el de definir las fuerzas que por entonces parecían imponerse; el triunfo de lo americano, del campo sobre la ciudad; todo ello encarnado en Facundo, en Rosas, cuyas acciones ahogaban, según Sarmiento, los ideales reformistas. En Facundo Quiroga "no veo," nos dice, "un caudillo simplemente, sino una manifestación de la vida argentina tal como la han hecho la colonización y las peculiaridades del terreno" (vii, 14). Es precisamente esta expresión de lo argentino, de lo iberoamericano, combinación de elementos autóctonos e hispánicos, y que se resiste a la imitación de formas extrañas, el obstáculo que, según Sarmiento, impide el progreso. Por ello exclamará ante las acciones de Rosas que él considera como epítome de barbarie: "¡No os riais, pues, pueblos hispano-americanos, al ver tanta degradación! ¡Mirad que sois españoles y la inquisición educó así a la España! Esta enfermedad la traemos en la sangre. ¡Cuidado, pues!" (vii, 118). Los conceptos de civilización y barbarie van adquiriendo de este modo precisión. Poco a poco se establecen los parámetros que los definen. Si Córdoba, cuyo "espíritu hasta 1829 es monacal y escolástico" (vii, 99), representa lo hispano, lo americano, "Buenos Aires se cree una continuación de la Europa, y si no confiesa francamente que es francesa y norte-americana en su espíritu y tendencias, niega su origen español" (vii, 103). La civilización, para Sarmiento, se da en la medida en que se acentúa el proceso de "desespañolización" en favor de una "europeización." Lo americano debe ceder ante lo europeo. Pero el desarraigo cultural de Sarmiento llega a niveles tan irreales, que es preciso hacer uso de la ingenuidad simplista de algunas de sus afirmaciones para arribar al sentido inequívoco de su contenido. Sírvanos de ejemplo la siguiente cita donde acusa a Rosas de fomentar en el pueblo "sin embozo," un sentimiento de orgullo en lo americano: "Todo lo que de bárbaros tenemos, todo lo que nos separa de la Europa culta, se mostró desde entonces en la República Argentina organizado en sistema, y dispuesto a formar de nosotros una entidad aparte de los pueblos de procedencia europea. A la par de la destrucción de todas las instituciones que nos esforzamos por todas partes en copiar a la Europa, iba la persecución al frac, a la moda, a las patillas, a los peales del calzón, a la forma del cuello del chaleco, y al peinado que traía el figurín; y a estas exterioridades europeas, se sustituía el pantalón ancho y suelto, el chaleco colorado, la chaqueta corta, el poncho, como trajes nacionales, eminentemente americanos" (vii, 225); he ahí, según Sarmiento, la barbarie de Rosas.
La interiorización en la circunstancia argentina que representa Civilización y barbarie consiguió desentrañar acertadamente algunos aspectos de su constitución. Sarmiento supo identificar las dos fuerzas antagónicas que pugnaban por dirigir el país, y que con mayor o menor consistencia se duplicaban en los demás pueblos iberoamericanos. Descubrió también el desconocimiento mutuo entre ambas y una diferencia aparente en sus objetivos que él juzgó de radical incompatibilidad y que resume en las siguientes palabras: "En la República Argentina se ven a un tiempo dos civilizaciones distintas en un mismo suelo: una naciente que sin conocimiento de lo que tiene sobre su cabeza, está remedando los esfuerzos ingenuos y populares de la Edad Media; otra que sin cuidarse de lo que tiene a sus pies, intenta realizar los últimos resultados de la civilización europea" (vii, 47). Esa "civilización," minoría intelectual, que no se cuidaba, que desconocía "lo que tenía a sus pies," es decir, el pueblo que había de gobernar, fue la de los teóricos de la independencia; por ello su malogro. Ahora, Sarmiento reconoce las causas del fracaso, pero imbuído en el pensamiento europeo y deslumbrado por el modelo anglo-sajón que se erigía poderoso en el éxito de los Estados Unidos, propone de nuevo la imitación. No obstante, la experiencia de la frustración del primer intento le fuerza a contar con el pueblo. El modelo va a ser los Estados Unidos, pero para coronar el esfuerzo con éxito es necesario que el pueblo argentino, el iberoamericano, como sucede con el pueblo de los Estados Unidos, sienta en sí los fundamentos del nuevo sistema. El modelo era para Sarmiento perfecto, acabado, y la imitación debía ser la más próxima posible; era el pueblo el que debía transformarse, el que necesitaba adquirir las "cualidades" del pueblo estadounidense. Inicia de este modo su lucha en dos frentes: a) por una parte, influye en la minoría culta que rige los destinos de Argentina, para que adopte las instituciones y la constitución de los Estados Unidos; para este fin escribió en 1850 Argirópolis, y en 1853 Comentarios de la Constitución de la Confederación Argentina. b) Por otra parte, promueve una campaña en pro de la educación popular que hiciera "dignos" a los argentinos de las nuevas instituciones socio-políticas y de la nueva constitución; a este propósito dedicó en 1849 su estudio De la educación popular y en 1853, Educación común.http://www.ensayistas.org/jlgomez/estudios/sarmiento.htm

SARMIENTO Y SU PRIMERA ESCUELA


Sarmiento construyó la primera escuela en San Francisco del Monte de Oro Publicado el 15 septiembre del 2012 El 11 de setiembre de 2012, se festejó el Día del Maestro en el Solar Histórico de la localidad de San Francisco del Monte de Oro, cuna de la educación pública. El Gobierno de la provincia de San Luis, a través del Ministerio de Educación, celebró la fecha que conmemora la muerte del Gran Maestro sanjuanino en 1888. En esta localidad, Sarmiento fundó la primera escuela. El acto central recordó al humilde hombre que llegó a ser Presidente de todos los argentinos. Controvertido, estudioso, visionario, Sarmiento imaginó y deseó por sobre todas las cosas el progreso de su patria. Hijo de doña Paula Albarracín y de don José Clemente Sarmiento, aprendió a leer de corrido a los 4 años. Sus ansias por el conocimiento lo impulsaban a devorar libros y su espíritu inquieto a alimentar su mente e ideas con textos de diversa temática. En la escuela de San Francisco del Monte de Oro, enseñó a alumnos más grandes que él. Fue recordado con emoción por las autoridades de la localidad, en palabras del Intendente Municipal de San Francisco del Monte de Oro, D. Juan Carlos Eduardo quien recibió al Sr. Gobernador de la Provincia, CPN. Claudio Javier Poggi y al Ministro de Educación de la Provincia, Dr. Marcelo David Sosa. El Himno Nacional Argentino fue ejecutado por la Banda de Música de la Policía de la Provincia y las ofrendas al pie del busto de Domingo Faustino Sarmiento fueron obsequiadas por el pueblo y Gobierno de la Provincia, pueblo y Municipalidad de San Francisco. Honorable Concejo Deliberante.

SARMIENTO ENSEÑABA BAJO UN OMBÚ...


-El primer techo de una escuela pudo ser un ombú... La Pampa tiene el Ombú Se lo conoce como el hito de las llanuras y tiene entre sus dones la asistencia al paisano solitario, como refugio o como brújula. Raíces de Ombú Autor: Desconocido · Buenos Aires –patria hermosa–, tiene su pampa grandiosa; la pampa tiene el ombú. Como una brújula en medio de la Pampa se asoma el ombú como esa naturaleza creada para ponerse, por completo, al servicio de todo paisano. Se lo llama erróneamente árbol pero su poca madera hace que, en cuestiones de clasificación, llegue a denominarse arbusto o hierba. Se lo considera el árbol hito de la Pampa y cuando se hace presente no hay quien pueda negar el predominio de la llanura. Tan viejo y legendario es que se dice erróneamente que el hijo se Colón fue el que llevó la especie a Europa. Sombra de cuidar De origen sudamericano, el ombú lleva el nombre científico de Phytolacca Dioica y un nombre poético, “el árbol de la bella sombra”. La denominación ombú parece provenir de un dialecto de Brasil que aludía a la sombra que se generaba gracias a la suma de ramas y follaje. Tiene una forma irregular, ovoide y crece constantemente por lo que se recomienda no plantar cerca de edificaciones puesto que la rudeza de sus raíces puede levantar cualquier superficie. También se dice del ombú que enseña a mirar con detenimiento la naturaleza puesto que sus retoños pueden clasificarse en femeninos o masculinos según la forma, color y aspecto que presenten. Refugio de la Pampa Cuenta la leyenda que cuando Dios dio a cada árbol una virtud, todos eligieron belleza o distinción por alguna cualidad vinculada con lo estético mientras que el ombú eligió ser servidor de la humanidad por que se le dio la gracia de ser grande, fuerte y fornido para que fuera refugio del apremiante sol de la Pampa o para que pudiera abrazar con sus grandes raíces a los paisanos que cansados de pastorear a su ganado se echaran a dormir una siesta. De hecho se convirtió también en un refugio de los perros, fieles servidores del campo que entre las raíces maderosas encuentran una cuna y un sostén. Pero no todo lo que brilla es oro y antes de que te sientes bajo una copa de ombú ¡fijate si es tan saludable como la leyenda lo pinta!
¡Necesitamos de tu experiencia paisano! Y si bien la leyenda cuenta que a la sombra de un ombú se puede lograr el descanso abrasador, una especie de “contra leyenda” rebate un poco la idea, tal vez ya basada en concepciones más científicas. Esta versión refutaría la propuesta de lo salubre y vital de una siesta bajo el ombú. ¿Por qué? Porque las ramas tan bajas de esta especie de arbusto, algunas de las cuales prácticamente tocan el piso, armarían como una especie de pared que impediría el paso del oxígeno y por consiguiente la siesta no sería tan pacífica ni acogedora. No tuve la suerte de reposar bajo ningún ombú, ni siquiera de intentarlo… por ello necesito de tu experiencia parroquiano para que me cuentes si vos has intentado ir a favor o en contra del mito y si me lo estás contando, ¡ya habrás respondido parte de la inquietud! Con siesta o sin ella, si hay ombú, hay Pampa, y si hay Pampa buscá por ahí algún ombú que siempre habrá alguno para cumplir la regla.

CAPÍTULO CUATRO - EL CHICO Y EL COCODRILO


-Puedes comértelo. Los humanos son las criaturas más ingratas que existen. Mientras era joven y los humanos podían beber mi leche, me daban comida y agua, pero ahora que soy vieja y mi leche se ha secado me han abandonado y no me dan ni siquiera agua para beber. Tú mismo has podido ver el largo camino que he recorrido sólo para beber. Por lo tanto, cocodrilo, creo que tienes razón. Puedes comerte a tu presa -sentenció la vaca. El chico empezó a cantar su canción de nuevo. Oh, tengo miedo al cocodrilo, tengo miedo al cocodrilo. Tengo miedo porque me comerá. El chico cantaba y el cocodrilo se disponía a comérselo cuando un asno se acercó al río para beber. -Espera -reclamó el chico-. Deja que contemos nuestras historias al asno. -¡Chico! -gritó enfurecido Bambo- No importa lo que él diga, te voy a comer de todos modos. -Aun así deja que escuchemos lo que él tiene que decir -rogó el joven. El asno bebió hasta que tuvo lleno el estómago, y entonces ambos le contaron sus historias. Después de escuchar atentamente, dijo: -¡Cocodrilo! -¿Sí? -replicó Bambo. -Cuando yo era joven los humanos ponían sobre mí todo tipo de cargas, pero ahora soy viejo y casi no puedo cargar ni conmigo mismo, por esta razón me han abandonado. Dejaron de darme hierba para comer y me negaron incluso el agua para beber. Los humanos son los seres más ingratos de este mundo. Puedes comértelo -sentenció el asno...CONTINUARÁ

CAPÍTULO TRES - EL CHICO Y EL COCODRILO


. El chico dijo al cocodrilo: -Antes de comerme, podríamos exponer nuestro caso ante este árbol. Vamos a ver qué dice. Al cocodrilo le pareció bien y los dos expusieron sus historias al árbol. Cuando terminaron, el árbol sacudió sus ramas y habló: -Cocodrilo. -¡Sí! -exclamó Bambo. -Creo que esta vez tienes razón. Nosotros los árboles sabemos lo ingratos que pueden ser los humanos. Vienen y se sientan bajo nuestra sombra, y los protegemos del sol abrasador. Nosotros les proporcionamos medicamentos y los ayudamos a que llueva mucho para el bien de sus tierras. Pero tan pronto como somos grandes y fuertes, vienen y nos cortan para sus egoístas propósitos. Son locos y desagradecidos. Cocodrilo, coge entonces tu presa -sentenció solemne el árbol. Bambo quedó encantado con lo que el árbol había dicho. -Ya lo has oído -dijo- es cierto que puedo comerte. Todo el mundo sabe lo ingratos que son los humanos. El chico empezó a cantar esta canción: Oh, tengo miedo al cocodrilo, tengo miedo al cocodrilo. Tengo miedo porque me comerá. Justo en ese momento, una vaca venía de beber del río. El chico le dijo al cocodrilo: -Podríamos exponer nuestro caso a esta vaca también. Estoy seguro de que ella no estaría de acuerdo con el árbol. Deja que veamos lo que ella nos tiene que decir. Bambo estuvo de acuerdo y llamaron a la vaca, que ya había terminado de beber. Cuando ambos terminaron de contar su historia la vaca levantó la cabeza y dijo: -Cocodrilo. -¿Si? -preguntó Bambo.CONTINUARÁ...

viernes, 9 de septiembre de 2016

CAPÍTULO DOS- EL CHICO Y EL COCODRILO


Bambo le dijo: -No voy a comerte. Si lo hiciera significaría que habría recompensado tu buena acción con malicia. Pero el chico continuó cantando su canción. Cuando finalmente llegaron al río, el muchacho quiso poner al cocodrilo de espaldas, pero Bambo dijo: -Si me dejas aquí de este modo no habrás mantenido tu promesa. Me has traído a través de toda la colina desde donde he estado sin comida durante tres días. Fuiste tú, chico, quien me salvó. Después de hacer tan buena acción, por favor, no me dejes así tan cerca del río. Por lo tanto, el chico introdujo al cocodrilo en el río, hasta que el agua le cubrió la cintura. -Un poco más, un poco más -imploró Bambo. -El agua me llega hasta la cintura -contestó el chico-. Además, no sé nadar. Si realmente deseas que la recompensa no se torne en malicia, deja que te suelte aquí mismo. -Por favor, muchacho, sólo un poco más lejos. El chico continuó unos cuantos pasos más, hasta que el agua le llegó al cuello. -Déjame soltarte aquí -rogó el muchacho. -De acuerdo -contestó Bambo. Lo soltó y luego desató las cuerdas desde la cabeza hasta la cola. Inmediatamente el cocodrilo se dio la vuelta y apresó con sus enormes garras al chico. Tres días de ayuno en el lago seco habían despertado un gran apetito en Bambo. -¿Cómo puedes hacer algo así? -gritó enfurecido y sollozando el chico-. Ya has olvidado tu promesa. -Bien. Debiste pensar que esa promesa no iba muy en serio. Después de todo, estaba atrapado en el lago; pero ahora, si te dejo escapar, no tendré comida. Es un poco desafortunado para ti, pero debes comprender mi situación -expuso Bambo. -Sabía que me comerías -replicó el chico-. Por esto he estado llorando todo el rato. Sabía que recompensarías mi buena acción con malicia. -Pero debo comerte -dijo Bambo- porque estoy hambriento. Y si te dejo escapar, nunca más encontraré una presa mejor. Había un árbol en la orilla del río. El chico dijo al cocodrilo:...CONTINUARÁ

miércoles, 7 de septiembre de 2016

CAPÍTULO UNO - "EL CHICO Y EL COCODRILO" - (En episodios)


EL CHICO Y EL COCODRILO Un chico preguntó a sus padres: -¿Madre y padre, puedo ir a la selva a buscar leña? Sus padres le dieron permiso y el chico cogió un hacha y un canasto para llevar en su cabeza. Se adentró en la selva, y hacia el mediodía había recogido un montón de leña. La puso en el canasto y buscó una cuerda para atarla bien. Subió una gran colina y vio un lago a poca distancia. El chico pensó: "Tengo sed, iré a beber antes de coger la cuerda". Pero mientras estaba bebiendo se encontró cara a cara con un cocodrilo. Empezó a correr pero el cocodrilo lo llamó: -Niño, ayúdame, por favor. Hace tres días que estoy aquí sin comida. Si te vas, seguramente moriré. El cocodrilo se llamaba Bambo. Pensó que ese chico podría ser bueno para comer y le dijo: -Mi problema es similar a éste. ¿Sabes que el viento arrastra hojas secas por el suelo y las mete en un agujero? Y este mismo viento que las ha arrastrado hasta allí no podrá sacarlas de nuevo. Y las hojas tampoco podrán nunca salir por sí mismas. Pues lo mismo me pasa a mí. Vine a este lago desde el río, pero ahora el río se ha secado y no puedo regresar. Chico, debes ayudarme a regresar, si no seguro que moriré. El muchacho empezó a llorar, estaba preocupado por el cocodrilo y no quería que muriese. -No hay por qué llorar, chico -dijo Bambo- no voy a comerte. -¿Cómo voy a poder transportarte? Tú eres más grande que yo, y más fuerte que yo, y más largo que yo -preguntó el pequeño. -Ese no es ningún problema: coge tu hacha y corta dos largos palos -respondió Bambo. El chico siguió las instrucciones del cocodrilo. Cortó los palos y puso uno de ellos en el suelo, luego puso al cocodrilo encima. Luego puso el otro palo sobre la espalda del cocodrilo. Más tarde ató al cocodrilo desde la cabeza hasta la cola. Lo alzó un poco y lo arrastró hasta el río. Mientras, lloraba y cantaba: Oh, tengo miedo al cocodrilo, tengo miedo al cocodrilo. Tengo miedo porque me comerá. Bambo le dijo: CONTINUARÁ

CAPÍTULO SIETE - "LOS ZAPATOS DE HIERRO" FIN


De repente recordó todo y empezó a gritar como un loco: – ¡Los pájaros! ¡El hechicero! ¡Blancaflor! ¡Mi alma! ¡Mil millones de maldiciones! ¡Olvidé a mi prometida a dos horas de camino de aquí!. Al oír sus gritos acudió la anciana criada. – ¡Lárgate de aquí, vieja bruja! – rugió el joven. – ¡Todo esto ha sucedido por culpa tuya! Y salió corriendo, mientras que la vieja, que no salía de su asombro, contaba a los vecinos curiosos que su amo había perdido el juicio. Volvió Luis por la noche, y viéndolo más tranquilo, la anciana doméstica le preguntó la causa de su cólera, cosa que él le refirió con todo detalle. – ¿No era más que eso? – exclamó la vieja. – ¡Bah, una muchacha guapa se encuentra siempre! ¡Además, ten la seguridad de que no te guardará rencor por haber besado a una pobre vieja como yo! Dame dos reales… Voy a poner una vela a San Antonio… Ahora bien, como quiera que hay que ayudar al Cielo, vete corriendo al Alcázar Viejo, busca la callejuela de los Angeles y en la callejuela de los Angeles, la casa de la tía Mariposa. Allí vive desde hace algunos meses una gitana que sabe casi tanto como los santos… No hace mucho que está en Córdoba y ya ha hecho treinta y seis milagros… Visítala… Tal vez ella pueda ayudarte. Luis se encogió de hombros; pero obedeció la sugerencia de la vieja. Entre las callejuelas angostas y oscuras que bordeaban el viejo palacio, encontró al fin lo que buscaba: una casita miserable, pero bien blanqueada con cal y que tenía en su única ventana un tiesto, con claveles rojos. El joven entró en aquella casa tenebrosa y no vio nada ni a nadie. – ¿Qué buscas aquí? – preguntóle de repente una voz. – Busco lo que he perdido – contestó él. – ¿Y qué es lo que has perdido? – Una mujer. – ¿Deseas mucho volver a verla? – Daría la vida por ella. – ¿Por qué la abandonaste, entonces? – Porque se realizó la maldición de su padre. Los ojos de Luis, acostumbrándose poco a poco a la oscuridad, miraban a la gitana asombrados… ¡La gitana no era otra que Blancaflor! Entre risas y llantos la muchacha le contó cómo había llegado a la ciudad al verse abandonada, pero esperando siempre la vuelta de su bien amado. Luis condujo a Blancaflor a su casa, donde fueron recibidos con gritos de alborozo por la anciana sirvienta. – ¡Ya sabía yo que San Antonio atendería mi plegaria – exclamaba, llena de emoción. Casóse Luis con la hija del Marqués del Sol y la muchacha no volvió a echar de menos su vida anterior, faltándole tiempo para ocuparse de otra cosa que no fuese su hogar y su marido. Y la felicidad reinó en aquella casa, sirviendo a Blancaflor su magnífico manto de plumas para abrigar a un precioso querubín con que el Cielo bendijo su matrimonio con Luis. Y colorín colorado, por la ventana se va al tejado.FIN

martes, 6 de septiembre de 2016

CAPÍTULO SEIS "LOS ZAPATOS DE HIERRO"


El Marqués del Sol había franqueado la montaña. Su caballo blanco ganaba terreno a ojos vistas. La muchacha arrojó entonces al suelo su velo gris y gritó: – ¡Conviértete en nube y ocúltanos! Inmediatamente una nube espesa ocultó a los fugitivos de la vista del hechicero, pero no tardó el viento en dispersarla y prosiguió la persecución. El río estaba lejos todavía. Al atravesar un bosque, el caballo negro tropezó y cayó al suelo. Luis y Blancaflor habían saltado de la silla, pero cuando levantaron al caballo vieron que apenas podía sostenerse. La joven murmuró algunas palabras; en el acto el caballo se convirtió en un nogal y los fugitivos en nueces verdes. Sucedió todo oportunamente, pues el hechicero pasaba un segundo más tarde muy cerca del árbol a pleno galope. Poco después, volvía sobre sus pasos, dándose cuenta de que había perdido la pista de los fugitivos. Estos, cuando lo vieron bastante lejos, recobraron su forma natural y continuaron la huida a pie. Ya se hallaban muy cerca del río cuando oyeron de nuevo, el galope formidable del caballo blanco, tan cerca de ellos, que la muchacha no tuvo tiempo esta vez de recurrir a sus artes mágicas. Espantada, se vio perdida, así como su novio, y lloró. Sus lágrimas se convirtieron en un río que creció y creció, entendiéndose entre ellos y el hechicero, que se habría ahogado si el caballo blanco, apoyando las patas delanteras en el suelo, no se hubiese detenido en seco arrojándolo por encima de las orejas. – ¡Te escapas de mis manos, maldita! – rugió colérico – ¡Pero las artes mágicas que te enseñé y el poder que te conferí no te servirán de nada en lo sucesivo! Desde ahora en adelante serás una mujer como las demás y tu novio se olvidará de ti en cuanto bese a otra persona. – ¡Oh, Luis! – exclamó, Blancaflor – ¡Por seguirte he abandonado a mi padre, a mis hermanas, al castillo donde tan feliz vivía y la omnipotencia de mis artes mágicas! ¿Me olvidarás, como ha predicho mi padre? Luis, por toda respuesta, le dio un beso. Cuando hubieron llegado a poca distancia del pueblo, tuvieron que detenerse agotados por la fatiga. Luis, con gran trabajo, condujo a la joven a un bosque de olivos y le dijo que descansara mientras él iba a buscar un caballo a Córdoba. – No tardaré – añadió. Dos horas más tarde, el joven se hallaba en Córdoba y se dirigió a un hotel donde sabía que encontraría caballos. Una anciana que le vio pasar, gritó, alborozada: – ¡Santo Dios! ¡Si es Luisito! Se arrojó al cuello del joven y le besó efusivamente en las mejillas. Luis recordó con placer en aquella anciana a una antigua criada que había tenido muchos años en su casa. Besóla a su vez y le pidió noticias de sus familiares. – ¡Todos están bien! ¡Todos están bien! ¿Y tú, hijo mío? Todas te dábamos por muerto; es decir, todos no; yo sabía que volverías tarde o temprano, pues le había ofrecido un cirio a San Antonio si volvía a verte… ¡Y me ha hecho caso! ¿A dónde te dirigías con tanta prisa, muchacho? – ¿A dónde iba? Pues, no lo sé. – ¿Te burlas? ¿Vas a decirme también que no sabes de dónde vienes? – ¿De dónde vengo? Pues, tampoco lo sé. – Está bien… Está bien… No me lo digas, si no quieres… Estoy demasiado contenta de volver a verte para enfadarme por tus bromas. Luis fue a pasearse por la ciudad. Encontró a muchos de sus antiguos amigos y se enteró de que un tío suyo, extraordinariamente rico, había fallecido durante su ausencia, nombrándole heredero universal. Entró en posesión de su inesperada fortuna y empezó a hacer la misma vida de siempre. La maldición del hechicero se había realizado. Luis había olvidado a Blancaflor. Ya hacía un año que estaba Luis de regreso cuando encontró en un rincón de la casa un paquetito que se acordó de haber dejado allí el día en que volvió a Córdoba rendido de fatiga. Deshizo el paquete y apareció ante sus ojos un maravilloso tejido de plumas blancas, ligeras y suaves como las de un pájaro. – ¿Dónde he visto yo antes este manto? – exclamó contemplándolo con aire pensativo. CONTINUARÁ...

lunes, 5 de septiembre de 2016

EL ZICA SIGUE PREOCUPANDO A AMÉRICA LATINA


Zika También denominada: Fiebre Zika INFORMACIÓN SÍNTOMAS Es una enfermedad provocada por el virus Zika que se transmite por picaduras de mosquito. Alerta de salud pública La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado que el virus del Zika constituye una emergencia de salud pública. La mejor medida de prevención es protegerse de las picaduras de los mosquitos. www.who.int/mediacentre/factsheets/zika/es Necesita un diagnóstico médico A menudo son necesarias pruebas de laboratorio o resonancias magnéticas Se contagia por animales o insectos Duración breve: la recuperación suele durar varios días o semanas En la mayoría de los casos, no se presentan síntomas. En algunos pacientes, el virus del Zika puede provocar parálisis (síndrome de Guillain-Barré). En las mujeres embarazadas, puede causar defectos congénitos subsiguientes. Los síntomas más comunes de la enfermedad del virus Zika son fiebre, erupción, dolor articular y enrojecimiento de los ojos. No existe una vacuna ni un tratamiento específico para la enfermedad. Por lo tanto, el tratamiento se centra en el alivio de los síntomas y consiste en reposo, rehidratación y medicamentos para la fiebre y el dolor. Cómo se contagia Por la picadura de un insecto o la mordedura de un animal. Por sexo vaginal, anal u oral sin protección. Se debe consultar a un especialista para obtener asesoramiento médico Fuentes: Mayo Clinic y otras fuentes. Más informaciónhttps://www.google.com.ar/search?q=el+zica&oq=el+zica&aqs=chrome..69i57.3559j0j8&sourceid=chrome&ie=UTF-8 **************************************************************************************************************** Es una enfermedad transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti, el mismo que transmite los virus de dengue y la fiebre chikunguña. ¿Cuáles son los síntomas? Suelen presentarse de forma moderada o aguda, después de un periodo de incubación de 3 a 12 días, e incluyen: Fiebre Conjuntivitis no purulenta Dolor de cabeza Dolor de cuerpo Dolor en articulaciones (principalmente manos y pies) Decaimiento Sarpullido Inflamación de miembros inferiores Los síntomas duran entre 4 y 7 días. Debido a su similitud con los del dengue y la fiebre chikunguña, puede ser confundida fácilmente con estas enfermedades. La infección también puede cursarse de forma asintomática. ¿Cómo se transmite? Se transmite a través de la picadura de un mosquito Aedes aegypti infectado con el virus Zika. También se han comprobado casos de transmisión de persona a persona a través de relaciones sexuales. ¿Cuál es el tratamiento? No hay vacuna ni tratamiento específico para la fiebre por virus Zika. Por ello, el tratamiento es fundamentalmente sintomático. A los enfermos se les recomienda tomar abundante agua para reponer líquidos y utilizar mosquiteros para evitar la transmisión a otras personas. ¿Cómo puede prevenirse? Al igual que el dengue y el chikungunya, las medidas preventivas también se centran en la eliminación y el control de los criaderos del mosquito Aedes aegypti. Además, como se comprobaron casos por transmisión sexual es importante utilizar siempre preservativo. **********************************************************************************************************

Biografia de John Davison Rockefeller...

Biografía Al Capone

BIOGRAFIA DE ARISTOTELES ONASIS

CAPÍTULO CINCO - "LOS ZAPATOS DE HIERRO"


. El caballo blanco es un animal embrujado que corre más a prisa que la luz. Partamos, sin embargo; disponemos todavía de algunas horas, pues he dejado en mi habitación una camisa que responderá por mí, si a mi padre se le ocurre ir a buscarme. Emprendieron el galope. Blancaflor dijo en el camino a Luis que era preciso que llegaran cuanto antes al lejano río, donde terminaba el poder mágico de su padre. Allí los fugitivos estarían a salvo de todo peligro. El marqués del Sol había oído el galope del caballo negro y creyó, que Luis huía solo. Para asegurarse de que Blancaflor estaba todavía en el castillo subió a la habitación de su hija. – ¿Estás ahí, Blancaflor? – preguntó, aplicando el oído a la cerradura de la puerta. – ¡Aquí estoy, papá! – respondió la camisa encantada. El hechicero se tranquilizó, pero a poco llegaron también sus hermanas. – ¿Estás ahí, Blancaflor? – preguntaron. – Sí, aquí estoy – respondió la camisa. – ¡Abre la puerta! Nadie respondió. Las muchachas fueron a buscar un manojo de llaves y consiguieron abrir la puerta. Blancaflor no estaba en su alcoba; pero vieron extendida en el lecho la camisa encantada. – ¡Blancaflor! ¡Blancaflor! – gritaron. – ¡Aquí estoy! ¡Aquí estoy! – contestó la mágica prenda. Furiosas al ver que habían sido engañadas, las hijas del hechicero fueron corriendo a decir a su padre que Blancaflor se había fugado con el joven. – ¡Que me ensillen inmediatamente el caballo blanco – rugió el hechicero. – ¡No tardaré en alcanzar a esos miserables! Por los campos incultos y los bosques de olivos, Luis y Blancaflor, jinetes en su caballo, devoraban los kilómetros uno tras otro. La muchacha, inquieta, volvía frecuentemente la cabeza. No tardó en percibir a lo lejos una nube de polvo. – ¡Por allí viene mi padre! ¡A prisa, Luis! ¡A prisa! Pero el caballo no podía acelerar la velocidad, mientras que el caballo blanco del hechicero daba saltos fantásticos. Cuando se encontraba a pocos pasos de los fugitivos, Blancaflor se quitó una peineta de los cabellos y la arrojó al suelo, diciendo: – ¡Conviértete en montaña! Y la peineta se transformó en una montaña tan alta que ocultaba el sol. Luis, esperanzado al ver aquel prodigio, dejó descansar a su caballo, que jadeaba estertóreamente. Pero Blancaflor velaba por la seguridad de ambos. – ¡Démonos prisa! – exclamó. – Mi padre nos alcanza…CONTINUARÁ

CAPÍTULO CUATRO - "LOS ZAPATOS DE HIERRO"


Luis, cuando se quedó solo, vio acercarse un pequeño ratoncito gris. – Soy Blancaflor – dijo. – Ten cuidado. Mi padre quiere matarte, pues el caballo que has de montar no es otro que él mismo e intentara tirarte a tierra y patearte. Cálzate las espuelas, ármate de un látigo que encontrarás colgado en la pared de la cuadra y no dudes en utilizar ambas cosas hasta que el caballo, domado, te pida misericordia. Obedeció Luis. Cuando llegó a la cuadra vio un espléndido caballo negro inmóvil junto a un pesebre. Lo asió por la crin y saltó a la silla, después de haberse colocado las espuelas y apoderado del látigo que colgaba de la pared. Salieron al patio. El bruto empezó a dar corcovas y saltos de carnero, bajando la cabeza y levantando a un tiempo las patas posteriores, con ánimo de derribar al jinete. Pero nuestro héroe no se dejó desmontar y golpeó al animal con todas sus fuerzas, a tiempo que clavaba ferozmente las espuelas en sus ijares, por donde no tardó en correr la sangre. – ¡Detente, detente! – relinchó el caballo. – ¡Soy el Marqués del Sol! – ¡Dame mi alma, traidor, o te mato a latigazos! – La tendrás, pero déjame. Apeóse Luis del caballo y el Marqués, adoptando la forma humana le condujo a una cámara sin ventanas, donde brillaban, como otras tantas llamitas, encerradas en sendos frascos de vidrio transparente, las almas de sus víctimas. Devolvió a Luis la suya y en el mismo instante el joven experimentó tanta alegría que deseó vivamente compartirla con alguien. Bajó al jardín y encontró el cielo más azul, las flores más olorosas y abigarradas; anheló volver a ver a Blancaflor exactamente igual que se le había aparecido a orillas del río y quiso darle las gracias por haberle salvado de los lazos que le había tendido el hechicero. En la impaciencia que sentía por encontrarse en presencia de la muchacha Luis comprendió que al recuperar su alma se había enamorado de Blancaflor. Inclinóse para coger una rosa. – ¿A cuál de las tres hermanas elegirías para esposa? – preguntóle la flor. – ¿A quién había de elegir, linda flor? Pues a la que me ha conducido hasta aquí y me ha estado ayudando desde el primer día. – Escúchame, entonces… Para que mis hermanas no tengan celos de mí y mi padre no sospeche nada de lo ocurrido, solicita hacer tu elección sin vernos. – ¿Y cómo he de reconocer a la que adoro con toda mi alma? – Recuerda que Blancaflor, por tu culpa, perdió la punta del meñique izquierdo. Luis se presentó al Marqués del Sol y le dijo: – Me marcho, pero quiero solicitar de usted un favor. – ¿Cuál? – Que me conceda la mano de una de sus hijas – ¿De cuál de ellas? – No importa. No conozco a ninguna. Sin embargo, para no ofender a las otras, quiero dejar todo a la suerte. Que se alineen sus hijas detrás de una cortina. Cada una de ellas hará un agujerito en la tela y pasará a través de la abertura el dedo meñique; así escogeré la que ha de ser mi esposa, sin haberle visto el rostro. Accedió a ello el hechicero. Las tres jóvenes, a las que se oía charlar y reír detrás de la cortina, hicieron, tres agujeritos en la tela y asomaron los dedos meñiques. Luis reconoció sin trabajo el dedo de Blancaflor, menguado por su culpa, y pudo elegir a la que amaba con todo su corazón. Las otras hijas del hechicero, celosas de su hermana menor, fueron a contar a su padre que un día Blancaflor había perdido su manto de plumas y había prestado ayuda a Luis en contra suya. Blancaflor las oyó y resolvió emprender la fuga. – Huyamos – dijo a su prometido. – Mi padre querrá castigarme y vengarse de ti. Corre a la cuadra, toma un caballo, blanco muy viejo que verás atado a un pesebre y vente deprisa a reunirte conmigo a la puerta exterior del castillo. Luis corrió a la cuadra y vio un caballo blanco, tan viejo y flaco, que inspiraba compasión, por lo que, como había allí otros caballos, eligió el que le pareció más fuerte y vigoroso y abandonó a toda prisa el castillo maldito. Su novia le esperaba. Había preparado dos saquitos que colgó, de la silla del noble bruto; en uno había oro, en el otro iba encerrado su manto de plumas blancas. – ¡Desgraciado! – exclamó al ver el caballo. – ¿Qué ocurre? – inquirió él sobresaltado. – Que no has hecho caso de mi consejo y estamos perdidos...CONTINUARÁ

sábado, 3 de septiembre de 2016

CAPITULO TRES - "LOS ZAPATOS DE HIERRO"


El joven, descorazonado, se dejó caer bajo las ramas de una encina y ocultó el rostro entre las manos para llorar. Una hormiguita trepó por su cuerpo y le dio un picotazo en un puño. Ya se disponía Luis a aplastarla, cuando ella le dijo: – No me mates. Soy la que te ha conducido hasta aquí. Me llamo Blancaflor. No te muevas. No digas nada; te ayudaré. Duerme, que yo te prometo que, cuando despiertes, lo que ahora crees un imposible se habrá realizado. Durmióse Luis. Cuando despertó ya no había ni montaña ni trazas de ella; el suelo estaba tan liso como la palma de la mano. Entonces fue corriendo al castillo y dijo al hechicero: – Ya he gastado los zapatos de hierro he aplanado la montaña. ¿Me devolverá ahora mi alma? – Hoy, no; váyase a descansar. Mañana le daré trabajo. Al día siguiente el hechicero le entregó un cesto enorme lleno de semillas de árboles. – Siembre esto y tráiganos para desayunar los frutos que haya dado. Luis tomó el cesto y se dirigió al lugar que ocupaba antes la montaña. – Jamás podré hacer crecer árboles y madurar sus frutos en tres horas pensaba con desaliento. Pero un pajarito, posado en un zarzal, empezó a cantar: – Soy Blancaflor; te ayudo y te vigilo. Dame ese cesto y duerme tranquilo. Cuando se despertó, el cesto, vacío, estaba a su lado; y en los árboles recién brotados maduraban sabrosísimos frutos. Luis cogió dátiles y melocotones, manzanas, granadas, uvas e higos, hasta llenar el cesto, que llevó al Marqués del sol. – ¿Me devolverá ahora mi alma? – le dijo. – Se la devolveré si me trae mi anillo de oro, que está en el fondo del río. Fuése el pobre joven a sentarse a orillas de la corriente y exclamó: – ¿Cómo podré encontrar un anillo de oro en el fondo de estas aguas amarillentas? En aquel momento apareció, en la superficie del líquido elemento la cabecita de un pececillo plateado, que dijo: – Soy Blancaflor, Luis. Cógeme, córtame en tantos trozos como puedas v guárdalos con cuidado, pero echa mi sangre en el río. Entonces verás al anillo flotando sobre la espuma y te será fácil cogerlo. Luego colocarás cada uno de mis trozos en su lugar, cuidando de no olvidar ninguno. Sacó el joven su cuchillo de monte, cogió al pececillo y lo hizo cuarenta y tres pedazos. A continuación echó su sangre al agua, que se agitó, se hinchó y arrojó el anillo sobre la orilla. Luis recogió el anillo y se apresuró a recomponer el pececillo, uniendo los cuarenta y tres trozos, pero temía tanto equivocarse que, en su ansiedad, dejó caer uno de los pedacitos. – Eres poco mañoso – dijo el pez, volviendo a la vida. – Por tu culpa, tu amiguita Blancaflor tendrá en lo sucesivo el meñique de la mano izquierda más corto que el de la derecha. Desapareció el pez en el río, mientras que Luis llevaba la sortija al Marqués del Sol. – He gastado los zapatos de hierro – le dijo – he aplanado la montaña, he hecho madurar los frutos de árboles que habían sido plantados tres horas antes y he encontrado su anillo de oro. ¿Me devolverá ahora mi alma? – Te la devolveré enseguida – respondió el hechicero – y te regalaré también uno de mis mejores caballos. Lo encontrarás en la cuadra, ensillado y embridado, listo para conducirte a Córdoba en cuanto lo desees. Luis, cuando se quedó solo, vio acercarse un pequeño ratoncito gris.CONTINUARÁ...

BIOGRAFÍA DE MARÍA EVA DUARTE


Biografía Nacimiento Acta de bautismo de Eva María Duarte del 21 de noviembre de 1919. Posibles lugares de nacimiento de Eva Duarte: la ciudad de Junín o el campo La Unión, a 20 km de la localidad de Los Toldos, en el partido de General Viamonte. Según el acta n.º 728 del Registro Civil de Junín, allí nació el 7 de mayo de 1922 una niña con el nombre de María Eva Duarte. Sin embargo existe unanimidad en los investigadores para sostener que esa acta es falsa y que fue realizada a instancias de la propia Eva Perón en 1945, cuando estuvo en Junín para contraer matrimonio con el entonces coronel Juan D. Perón.2 3 En 1970 los investigadores Borroni y Vaca comprobaron que la partida de nacimiento de Evita había sido falsificada y fue necesario establecer entonces la fecha y el lugar en los que efectivamente había nacido.4 Para ello, el documento más importante fue el acta de bautismo, que se encuentra registrada en el folio 495 del Libro de Bautismos correspondiente al año 1919 de la Capellanía Vicaria de Nuestra Señora del Pilar, realizada el 21 de noviembre de 1919, donde consta el bautismo de una niña llamada Eva María Duarte, nacida el 7 de mayo de 1919, "hija natural" de Juan Duarte y Juana Ibarguren.5 Hoy se acepta de modo prácticamente unánime que Evita realmente nació tres años antes que lo que indica la documentación estatal, el 7 de mayo de 1919.6 Sobre el lugar de nacimiento las posibilidades que manejan los historiadores son dos: Nacimiento en Los Toldos. Los principales biógrafos de Eva Perón sostienen que nació en el área rural de Los Toldos, en la estancia La Unión de su padre, donde vivió su familia al menos desde 1908 hasta 1926.7 8 9 6 10 11 La Unión se encontraba en el partido de General Viamonte, exactamente frente a la toldería de Ignacio Coliqueo que originó el asentamiento, en la zona conocida por ese motivo como "La Tribu", a unos 20 km de la localidad de Los Toldos, que por entonces era una pequeña urbe de 3.000 habitantes.12 6 Borroni y Vacca recogieron testimonios en la zona de Los Toldos que identificaron a Juana Rawson de Guayquil como la comadrona mapuche que asistió a la madre en el parto,4 6 dato este último que ya había sostenido David Viñas en 1965.7 Nacimiento en la ciudad de Junín. Algunos historiadores, apoyados en los documentos oficiales (partida de nacimiento, acta de matrimonio y libreta cívica) y diversos testimonios, sostienen que Evita nació en la ciudad de Junín debido a que, por problemas con el embarazo, su madre debió trasladarse a esa ciudad para recibir mejor atención. En la época del nacimiento de Evita era habitual que las mujeres con embarazos problemáticos del área de influencia de Junín se trasladaran allí en búsqueda de una mejor atención médica, algo que sigue siendo así en muchos casos en la actualidad. De acuerdo con esta hipótesis, sostenida principalmente por los historiadores juninenses Roberto Dimarco y Héctor Daniel Vargas, a partir de "una versión transmitida oralmente" en Junín, Eva habría nacido en una vivienda ubicada en la actual calle Remedios Escalada de San Martín n.º 82 (en aquella época la calle se llamaba José C. Paz) siendo asistido el parto por una obstetra universitaria llamada Rosa Stuani. Al poco tiempo se habrían trasladado al domicilio ubicado en Lebensohn n.º 70 (originalmente la calle era San Martín), hasta que la madre se repuso totalmente.13 14 15 Su familia[editar] Evita (derecha) cuando tenía dos años y sus hermanos. Carnaval 1921. Eva fue hija de Juan Duarte y Juana Ibarguren. Juan Duarte (1858-1926), conocido como el Vasco por los vecinos, era un estanciero e importante político conservador de Chivilcoy, una ciudad cercana a Los Toldos. Algunos estudiosos consideran que era un descendiente de inmigrantes vasco franceses de apellido D'Huarte, Uhart o Douart.16 En la primera década del siglo XX, Juan Duarte fue uno de los beneficiados con las maniobras fraudulentas que comenzó a implementar el gobierno para quitarle la tierra a la Comunidad Mapuche de Coliqueo en Los Toldos, apropiándose de la estancia en la que nació Eva.7 Juana Ibarguren (1894-1971) era hija de la puestera criolla Petrona Núñez y del carrero Joaquín Ibarguren. Aparentemente tenía poca relación con el pueblo, ubicado a 20 km, y por eso se sabe poco de ella, pero debido a la cercanía de su casa con la toldería de Coliqueo tenía estrecho contacto con la Comunidad mapuche de Los Toldos.7 En todos los partos de sus hijos fue asistida por una comadrona india que se llamaba Juana Rawson de Guayquil.9 Juan Duarte, el padre de Eva, mantenía dos familias, una considerada en ese tiempo como "legítima" en Chivilcoy, con su esposa legal Adela D´Huart (-1919) o Estela Grisolía y varios hijos;17 12 y otra considerada "ilegítima", en Los Toldos, con Juana Ibarguren. Se trataba de una costumbre generalizada en el campo, para los hombres de clase alta, antes de los años cuarenta que aún es frecuente en algunas zonas rurales del país.16 Juntos tuvieron cinco hijos: Blanca (1908-2005). Elisa (1910-1967). Juan Ramón (1914-1953). Erminda Luján (1916-2012). Eva María (1919-1952). Eva viviría en el campo hasta 1926, fecha en la que el padre falleció y la familia quedó desprotegida completamente, debiendo abandonar la estancia en la que vivían.18 Estas circunstancias de su niñez, en las condiciones de discriminación de los primeros años del siglo XX, marcaron profundamente a Eva. En aquella época la ley argentina establecía una serie de calificaciones infames para las personas si sus padres no habían contraído matrimonio legal, genéricamente llamados «hijos ilegítimos». Una de esas calificaciones era la de «hijo adulterino», circunstancia que la ley mandaba hacer constar en la partida de nacimiento de los niños.19 Ese era el caso de Evita.20 Una vez en el gobierno, el peronismo en general y Evita en particular, impulsarían avanzadas leyes antidiscriminatorias para igualar a las mujeres con los varones y a los niños entre sí, sin importar la naturaleza de las relaciones entre sus padres, proyectos que fueron muy resistidos por la oposición, la Iglesia y las Fuerzas Armadas. Finalmente en 1954, dos años después de su muerte, el peronismo por iniciativa de las diputadas Juana Larrauri y Delia Parodi,21 logró sancionar una ley eliminando las discriminaciones más infamantes, como hijos "naturales", "adulterinos", "sacrílegos", "mánceres, etc., aunque manteniendo la diferencia entre hijos matrimoniales y extramatrimoniales.22 El propio Perón, con quien se casaría, había sido registrado como «hijo natural». La infancia en Los Toldos[editar] Casa de Eva Duarte en la ciudad de Los Toldos donde vivió en su infancia. Actualmente es un museo. El 8 de enero de 1926 falleció su padre en un accidente automovilístico en Chivilcoy. La familia entera viajó a esa ciudad para asistir al velatorio, pero la familia legítima le prohibió la entrada en medio de un gran escándalo. Gracias a la mediación de un hermano político del padre, quien era por entonces intendente de Chivilcoy, pudieron acompañar el cortejo hasta el cementerio y asistir al entierro.18 Para Evita el hecho tuvo una honda significación emocional vivenciado como una suma de injusticias. Con sólo seis años, Eva había tenido escaso contacto con su padre. Esta secuencia de acontecimientos tiene una gran importancia en el musical de Andrew Lloyd Webber y la película realizada sobre el mismo. Ella misma hará alusión a ello en La razón de mi vida: Para explicar mi vida de hoy, es decir lo que hago, de acuerdo con lo que mi alma siente, tuve que ir a buscar, en mis primeros años, los primeros sentimientos... He hallado en mi corazón, un sentimiento fundamental que domina desde allí, en forma total, mi espíritu y mi vida: ese sentimiento es mi indignación frente a la injusticia. Desde que yo me acuerdo cada injusticia me hace doler el alma como si me clavase algo en ella. De cada edad guardo el recuerdo de alguna injusticia que me sublevó desgarrándome íntimamente. Eva Perón23 Primera comunión de Eva, en 1926, con sólo 7 años de edad. Muerto Juan Duarte, la familia de Eva quedó completamente desprotegida. Para entonces Juana Ibarguren ya se había instalado con sus hijos en Los Toldos, habitando una pequeña casa de dos ambientes ubicada en las afueras del pueblo en la calle Francia 1021 (actualmente museo), donde comenzó a trabajar como costurera para mantener a sus hijos.18 24 Los Toldos era originalmente una toldería mapuche -de allí su nombre-, es decir un pueblo indígena. Allí estaba la comunidad mapuche de Coliqueo, instalada después de la batalla de Pavón (1861), por el legendario lonco y coronel del Ejército Argentino Ignacio Coliqueo25 (1786-1871), quien procedía del sur de Chile. Entre 1905 y 1936 se desarrolló en Los Toldos una serie de argucias legales destinadas a excluir al pueblo mapuche de la propiedad de la tierra. Poco a poco, los indígenas fueron siendo desplazados como propietarios por estancieros no indígenas. Juan Duarte, el padre de Eva, fue uno de ellos y por esa razón la estancia en la que Eva nació se encontraba precisamente frente a la toldería de Coliqueo.7 Durante la infancia de Evita (1919-1930), Los Toldos era una pequeña población pampeana, de tipo rural, vinculada a la actividad agro-ganadera, específicamente trigo, maíz y ganado vacuno. La estructura social estaba controlada por el estanciero, propietario de grandes extensiones de tierra, que establecía relaciones de tipo servil con los peones de campo y con los arrendatarios. El tipo básico de trabajador en esa zona era el gaucho. La muerte del padre agravó seriamente la situación económica de la familia. Al año siguiente Eva ingresó a la escuela primaria, la que cursó con dificultades, debiendo repetir el segundo grado en 1929, cuando contaba con diez años. Sus hermanas han contado que ya por entonces gustaba de mostrar su gusto por la declamación dramática y sus habilidades como malabarista. Por la forma de su cara recibiría el sobrenombre de Chola, por el que la llamaban entonces casi todos, al igual que Negrita, que mantendría toda su vida.26 27 La escritora Aurora Venturini, que trabajó como psicóloga en la Fundación Eva Perón compartió en una entrevista el siguiente recuerdo sobre la infancia de Evita que le contara su madre: Me contaba doña Juana, su mamá, que se escapaba de la escuela y se iba a pasar las tardes con los indios que quedaban en Los Toldos, les organizaba quermeses y rifas, bailaba folclore con ellos.28 La adolescencia en Junín[editar] Casa ubicada en Roque Vázquez 86, en Junín, donde vivió Eva a principios de los años 30. En 1930 Juana, su madre, decidió mudar a la familia a la ciudad de Junín. Evita tenía por entonces once años. Allí la familia Duarte comenzó a prosperar sobre la base del trabajo de Juana, y sus hijos Elisa, Blanca y Juan. Erminda ingresó en el Colegio Nacional y Evita en tercer grado, en la Escuela Nº 1 «Catalina Larralt de Estrugamou» de la que egresaría con su educación primaria completa en 1934, cuando contaba quince años.29 La primera casa en la que se instalaron aún existe y estaba ubicada en la calle Roque Vázquez (luego renombrada Lebehnson) 86. A medida que la situación económica de la familia fuera mejorando debido al trabajo de los hijos mayores, sobre todo el de Juan como vendedor de la empresa de artículos de tocador Guereño, los Duarte se mudarían primero a una casa más amplia en Lavalle 200 (1932), donde Juana organizó un comedor hogareño para el almuerzo, luego se mudaron a Winter 90 (1933) y finalmente a Arias 171 (1934).2 30 . En Junín afloró la vocación artística de Eva. En la escuela, donde no tuvo mayores dificultades a excepción de Matemáticas, se destacaba abiertamente por la pasión que mostraba por la declamación, la actuación y la participación en cuanto espectáculo se organizase en la escuela, en el Colegio Nacional, en el cine del pueblo o en las audiciones radiales.31 Su maestra de música Délfida Noemí Ruíz de Gentile recuerda: A Eva le gustaba recitar, a mí cantar. En aquel entonces, don Primo Arini tenía una casa de música y, como no había radio en el pueblo, colocaba un parlante en la puerta frente a su negocio. Una vez por semana, de 19 a 20 horas, invitaba a desfilar a los valores locales para animar el programa La hora selecta. Eva recitaba poemas.32 33 34 Escuela n.º 1 "Catalina Larralt de Estrugamou", en Junín, donde Eva terminó su educación primaria en 1934. Allí fue donde participó por primera vez en una obra de teatro, una realización estudiantil llamada Arriba estudiantes. También actuaría en otra obra teatral, Cortocircuito, con el fin de recaudar fondos para una biblioteca escolar. En Junín, Eva utilizó por primera vez un micrófono y escuchó su voz saliendo de altoparlantes.35 En esta época Eva muestra también sus condiciones para el liderazgo, acaudillando a uno de los grupos de su grado. El 3 de julio de 1933, día de la muerte del ex presidente Hipólito Yrigoyen, derrocado tres años antes por un golpe de Estado, Eva fue la única de su clase en ir a la escuela con un moño negro sobre el guardapolvo.36 Foto escolar del 5º Grado en el que se encontraba Eva Duarte, Junín, 1933. Eva está sentada a la izquierda. Ya por entonces Eva soñaba con ser actriz y migrar a Buenos Aires. Su maestra Palmira Repetti recuerda: Una jovencita de 14 años, inquieta, resuelta, inteligente, que tuve por alumna allá por 1933. No le gustaba la matemática. Pero no había nadie mejor que ella cuando se trataba de intervenir en las fiestas del colegio. Tenía fama de ser excelente compañera. Era una gran soñadora. Tenía intuición artística. Cuando terminó la escuela vino a contarme sus proyectos. Me dijo que quería ser actriz y que tendría que irse de Junín. En esa época no era muy común que una muchachita provinciana decidiera ir a conquistar la capital. Sin embargo yo la tomé muy en serio, pensando que le iría bien. Mi seguridad era, sin ninguna duda, contagio de su entusiasmo. Comprendí con los años que la seguridad de Eva era natural. Emanaba de cada uno de sus actos. Recuerdo que ella se inclinaba por la literatura y la declamación. Se me escapaba de clase cuantas veces podía para recitar delante de los alumnos de otros grados. Con sus lindos modos se compraba a las maestras y obtenía permiso para actuar frente a otros chicos.37 Según la historiadora Lucía Gálvez, en 1934, Evita y una amiga habrían sufrido un ataque sexual por parte de dos jóvenes que las habrían invitado a viajar a Mar del Plata en el auto de ellos. Gálvez afirma que al salir de Junín intentaron violarlas, sin lograrlo, pero las abandonaron desnudas en las afueras de la ciudad. El chofer de un camión las llevó de regreso a sus casas. El hecho -de ser cierto- habría tenido profunda influencia en su vida.38 39 Galasso confiere verosimilitud a un hecho mencionado por Jorge Coscia40 y Abel Posse,41 según quienes también en 1934, Evita tuvo su primera experiencia amorosa. Posse detalla la relación, afirmando que se trató de un joven sindicalista anarquista de nombre Damián Gómez, obrero ferroviario, que poco después de iniciar la relación, fue detenido y enviado a Buenos Aires, donde murió víctima de la tortura policial, sin que a Eva -ya en Buenos Aires- se le permitiera visitarlo en la cárcel.42 Galasso relaciona también esta versión con la motivación de fondo que llevó a Evita a viajar a Buenos Aires, así como una enigmática referencia que ella hace en una carta enviada a Perón el 9 de julio de 1947 ("Te juro que es una infamia; mi pasado me pertenece, por eso en la hora de mi muerte debes saberlo, es todo mentira")43 y el famoso secreto que mencionara su confesor el padre Benítez.44 Ese año, aún sin terminar la escuela primaria, Eva viajó a Buenos Aires pero debió volver al no conseguir trabajo. Terminó entonces la primaria, pasó en familia las fiestas de Navidad y Año Nuevo, y el 2 de enero de 1935, Evita, con tan solo quince años, migró definitivamente a Buenos Aires. En un fragmento de La Razón de mi vida, Eva cuenta cuáles eran sus sentimientos en ese momento: En el lugar donde pasé mi infancia los pobres eran muchos más que los ricos, pero yo traté de convencerme de que debía de haber otros lugares de mi país y del mundo en que las cosas ocurriesen de otra manera y fuesen más bien al revés. Me figuraba por ejemplo que las grandes ciudades eran lugares maravillosos donde no se daba otra cosa que la riqueza; y todo lo que oía yo decir a la gente confirmaba esa creencia mía. Hablaban de la gran ciudad como de un paraíso maravilloso donde todo era lindo y extraordinario y hasta me parecía entender, de lo que decían, que incluso las personas eran allá "más personas" que las de mi pueblo. Eva Perón45 La película Evita y algunas biografías han difundido la versión de que Eva Duarte viajó en tren a Buenos Aires con el famoso cantor de tango Agustín Magaldi, después de que este realizara una presentación en Junín. Sin embargo esta hipótesis ha quedado completamente descartada, luego de las investigaciones de Noemí Castiñeiras y Roberto Dimarco -este último el principal historiador de Junín-, que verificaron la inexistencia de registros sobre alguna actuación de Magaldi en Junín en 1934.46 47 Su hermana además relata que Eva viajó a Buenos Aires acompañada de su madre, quien permaneció con ella hasta que obtuvo un empleo.48 Buenos Aires: carrera como actriz y sindicalismo[editar] Eva Duarte, con 15 años, recién llegada a Buenos Aires: adolescente, mujer y migrante. Eva Duarte era una adolescente cuando llegó a Buenos Aires el 3 de enero de 1935 con quince años. Ella fue parte de un gran proceso migratorio interno que comenzó después de la crisis económica de 1929. Esta gran migración, en la historia argentina, tuvo como protagonistas a los llamados cabecitas negras, un término despectivo y racista utilizado por las clases media y alta de Buenos Aires para referirse a esos migrantes no europeos, diferentes de los que habían caracterizado la inmigración en Argentina hasta ese entonces. La gran migración interna de las décadas de 1930 y 1940 y los llamados cabecitas negras constituyeron la mano de obra que requería el desarrollo industrial en Argentina y fueron la base social del peronismo a partir de 1943. A poco de llegar Eva Duarte obtuvo un empleo para actuar en un papel secundario en la compañía teatral de Eva Franco, una de las principales de la época. El 28 de marzo de 1935 debutó profesionalmente en la obra La señora de los Pérez, en el Teatro Comedia. Al día siguiente el diario Crítica realizó el primer comentario público que se conoce sobre Evita: Muy correcta en sus breves intervenciones, Eva Duarte.49 Durante los siguientes años Eva transitará un camino de escaseces y humillaciones, viviendo en pensiones baratas, y actuando intermitentemente para las compañías de teatro. Su compañía principal en Buenos Aires fue su hermano Juan Duarte, Juancito, cinco años mayor que ella, el "hombre" de la familia, con quien mantuvo siempre una estrecha relación y que también había migrado a la capital pocos meses antes de que lo hiciera Eva.50 1939. Fotografía de Annemarie Heinrich. En 1936 fue contratada por la Compañía Argentina de Comedias Cómicas liderada por Pepita Muñoz, José Franco y Eloy Alvárez para realizar una gira de cuatro meses por Rosario, Mendoza y Córdoba. Durante esta gira, Eva aparece brevemente mencionada en una crónica del diario La Capital de Rosario del día 29 de mayo de 1936, comentando el estreno de la obra Doña María del Buen Aire de Bayón y Herrera, una comedia sobre primera fundación de Buenos Aires: Completaron con acierto el espectáculo Oscar Soldatti, Jacinto Aicardi, Alberto Rella, Fina Bustamante y Eva Duarte.51 Primera fotografía de Eva Duarte publicada en un medio gráfico, diario La Capital de Rosario, 26 de julio de 1936. El domingo 26 de julio, el mismo diario La Capital de Rosario publicó su primera foto pública conocida, con el siguiente epígrafe: Eva Duarte, joven actriz que ha logrado destacarse en el transcurso de la temporada que hoy termina en el Odeón.51 En estos primeros años de sacrificios Eva estableció una estrecha amistad con otras dos por entonces oscuras actrices como ella, Anita Jordán y Josefina Bustamente, que mantuvo por el resto de su vida.52 Eva es recordada por la gente que la conoció entonces como una jovencita morocha, muy flaca y débil, que tenía el sueño de convertirse en una actriz importante, con una gran alegría, fuerza y sentido de la amistad y la justicia. Primera portada de Eva, Revista Sintonía, 25 de octubre de 1939, con Alberto Vila. Carnet de afiliación de Eva Duarte a la Asociación Argentina de Actores en 1939. Pierina Dealessi, una actriz e importante empresaria teatral que contrató a Eva en 1937 recuerda: Conocí a Eva Duarte en 1937. Ella se presentó tímidamente: quería dedicarse al teatro. Vi una cosita tan delicadita que le dije a José Gómez, representante de la compañía donde yo era empresaria, que le diera ubicación en el elenco. Era una cosita tan etérea, que le pregunté: ¿Damita joven, verdad? Su respuesta afirmativa sonó muy baja, tímidamente. Estábamos haciendo la obra Una boîte rusa; la probé y me pareció buena. En sus primeras actuaciones decía pequeños parlamentos, pero jamás hizo bolos. En la escena, que representaba una boîte, Eva tenía que aparecer con otras chicas, bien vestida. Su figura era monísima. La chica se llevaba bien con todos. Tomaba mate con sus compañeras. Lo preparaba en mi camarín. Ella vivía en pensiones, era muy pobre, muy humilde. Venía temprano al teatro, charlaba con todos, reía, compraba bizcochitos. Yo la veía tan delgadita, tan débil que le decía: ¡Tenés que cuidarte, comer mucho, tomá mucho mate que eso te hace muy bien! Y yo le ponía leche al mate.53 54 Lentamente Eva fue logrando un cierto reconocimiento, participando primero en películas como actriz de segunda línea, también como modelo, apareciendo en la tapa de algunas revistas de espectáculos, pero sobre todo comenzó una carrera exitosa como locutora y actriz de radioteatros. En agosto de 1937 obtuvo su primer papel en un radioteatro. La obra, que se transmitía por Radio Belgrano, se llamaba Oro blanco y estaba ambientada en la vida cotidiana de los trabajadores del algodón en el Chaco.55 El destacado actor Marcos Zucker, compañero de trabajo de Eva cuando recién se iniciaban, recuerda aquellos años del siguiente modo: Conocí a Eva Duarte en 1938, en el Teatro Liceo, mientras trabajábamos en la obra "La gruta de la Fortuna". La compañía era de Pierina Dealessi y actuaban Gregorio Cicarelli, Ernesto Saracino y otros. Ella tenía la misma edad que yo. Era una muchacha con ganas de sobresalir, agradable, simpática y muy buena amiga de todos, especialmente mía, porque después, cuando tuvo oportunidad de hacer radioteatro en Los jazmines del ochenta, me llamó para trabajar con ella. Desde la época en que la conocía en el teatro y ahora que hacía radio se produjo en Eva una transformación. Ya se calmaban sus ansiedades artísticas, estaba más aplacada, con menos tensiones. En la radio era una damita joven, cabeza de compañía. Sus audiciones tenían mucha audiencia, andaban muy bien. Ya comenzaba a tener popularidad como actriz. A pesar de todo lo que se dice por allí, los galanes teníamos poco trato, dentro del teatro, con las chicas. Sin embargo, yo era muy amigo de ella y guardo muy buenos recuerdos de aquel período de nuestras vidas. Los dos estábamos en la misma porque recién empezábamos y necesitábamos sobresalir, abrirnos camino.56 Evita y Libertad Lamarque en La cabalgata del circo, 1945. En abril de 1938, con 19 años, Eva logró encabezar el elenco de la recién creada Compañía de Teatro del Aire junto a Pascual Pelliciotta, otro actor que como ella había trabajado durante años en papeles secundarios. El primer radioteatro que puso en el aire la compañía fue Los jazmines del ochenta, de Héctor P. Blomberg, por Radio Mitre, de lunes a viernes.57 Poco antes, en marzo de ese mismo año, la Asociación Argentina de Actores había aprobado su solicitud de afiliación al sindicato, recibiendo al año siguiente su carnet acreditándola como socia nº 639/0.58 Simultáneamente comenzó a actuar más asiduamente en películas como ¡Segundos afuera! (película) (1937), La carga de los valientes, El más infeliz del pueblo, con Luis Sandrini, y Una novia en apuros en 1941.59 Eva Duarte, 1941. En 1941 dio el salto definitivo a la estabilidad económica al ser contratada por la Compañía Candilejas, auspiciada por la empresa Jabón Radical, que difundiría todas las mañanas por Radio El Mundo un ciclo de radioteatros.60 En septiembre de 1943 fue contratada por cinco años para realizar diariamente por la noche, un radioteatro llamado Grandes mujeres de todos los tiempos, en el que se dramatizaban las vidas de mujeres famosas. Se transmitió por Radio Belgrano y se hizo sumamente popular. Muñoz Azpiri, el libretista, sería quien años después le escribiría sus primeros discursos políticos. Radio Belgrano, por entonces estaba dirigida por Jaime Yankelevich quien tendría un papel fundamental en la creación de la televisión argentina.61 Entre el radioteatro y las películas Eva finalmente logró una situación económica estable y cómoda. De este modo, en 1942 pudo abandonar las pensiones y comprarse su propio departamento, frente a los estudios de Radio Belgrano, ubicado en el exclusivo barrio de Recoleta, en la calle Posadas 1567, el mismo donde tres años después comenzaría a vivir con Juan D. Perón.61 El 3 de agosto de 1943 fue una de las fundadoras de la Asociación Radial Argentina (ARA), primer sindicato de los trabajadores de la radio, del que además fue elegida presidenta.58 1 El peronismo[editar] Eva Duarte y Juan Perón se conocieron en 1944 y se casaron el 22 de octubre de 1945. En los primeros días de 1944 Eva conoció a Juan Perón. En esa época la Argentina atravesaba un momento crucial de transformaciones económicas, sociales y políticas. La situación política y social en 1944[editar] Económicamente, el país en los años anteriores había cambiado completamente su estructura productiva debido a un gran desarrollo de la industria. En 1943 la producción industrial había superado a la producción agropecuaria por primera vez. Socialmente, el país estaba viviendo una gran migración interna, del campo a la ciudad, empujada por el desarrollo industrial. Ello llevó a un amplio proceso de urbanización y un notable cambio de la población en las grandes ciudades, especialmente Buenos Aires debido a la irrupción de un nuevo tipo de trabajador y trabajadora no europeos. Fueron llamados despectivamente cabecitas negras por las clases medias y altas, debido a que usualmente tenían el pelo, la piel y los ojos más oscuros que el de algunos inmigrantes europeos. La gran migración interna se caracterizó también por la presencia de una gran cantidad de mujeres buscando ingresar al nuevo mercado de trabajo asalariado que estaba creando la industrialización.62 Políticamente, el país vivía una crisis profunda de los partidos políticos tradicionales que habían convalidado un sistema corrupto y abiertamente fraudulento fundado en el clientelismo. Ese período es conocido en la historia argentina como Década Infame (1930-1943) y fue dirigido por una alianza conservadora conocida como La Concordancia. Ante la corrupción del gobierno conservador el 4 de junio de 1943 se produjo un golpe de Estado militar que abrió un confuso período de reorganización y realineamiento de las fuerzas políticas. Al producirse el golpe militar el teniente coronel Juan D. Perón, de 47 años, era un integrante de la tercera fila del nuevo gobierno. Evita.JPG En 1943, poco tiempo después de comenzado el gobierno militar, un grupo de sindicatos mayoritariamente socialistas y sindicalistas revolucionarios, encabezados por el dirigente sindical socialista Ángel Borlenghi, tomó la iniciativa de establecer contactos con oficiales jóvenes que tuvieran simpatía por los reclamos de los trabajadores. Del lado militar, fueron los coroneles Juan Perón y Domingo Mercante quienes encabezaron el grupo militar que resolvió hacer una alianza con los sindicatos para impulsar el programa histórico que el sindicalismo argentino venía proponiendo desde 1890. La alianza militar-sindical encabezada por Perón y Borlenghi fue imponiendo grandes conquistas laborales (convenios colectivos, Estatuto del Peón de Campo, jubilaciones, etc.) y ganando en consecuencia un apoyo popular que le permitió comenzar a ocupar posiciones importantes en el gobierno. El primer cargo lo obtuvo precisamente Perón, cuando fue designado al frente del insignificante Departamento de Trabajo. Poco después obtenía que el departamento fuera elevado a la importante jerarquía de Secretaría de Estado. Paralelamente al avance de las conquistas sociales y laborales obtenidas por el grupo sindical-militar dirigido por Perón y Borlenghi, y al creciente apoyo popular al mismo, comenzó a organizarse también una oposición encabezada por los grupos patronales, militares y estudiantiles tradicionales, con apoyo abierto de la embajada de Estados Unidos, que fue ganando apoyo en la clase media y alta. Este enfrentamiento sería inicialmente conocido como «las alpargatas contra los libros». Encuentro con Juan Domingo Perón[editar] Evita y Perón en 1950. El 22 de enero de 1944, Eva (con veinticuatro años) conoció a Perón (de cuarenta y ocho años de edad y viudo desde 1938) en un acto realizado en el estadio Luna Park por la Secretaría de Trabajo y Previsión con el fin de condecorar a las actrices que más fondos habían recaudado en la colecta de solidaridad con las víctimas del terremoto que asoló la ciudad de San Juan. Las actrices que resultaron primeras fueron Niní Marshall y Libertad Lamarque.63 64 En febrero Perón y Eva ya estaban viviendo juntos y aquel se mudaría a un departamento contiguo al de ella en la calle Posadas.65 Mientras tanto, Eva siguió desarrollando su carrera artística. Ese año trabajó en tres programas radiales diarios: Hacia un futuro mejor (10:30), donde difundía las conquistas sociales y laborales que conseguía la Secretaría de Trabajo, el radioteatro Tempestad (18:00) y Reina de reyes (20:30). También actuó en la película La cabalgata del circo, con Hugo del Carril y Libertad Lamarque.66 El '45[editar] La famosa foto de «las patas en la fuente», tomada en la Plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945. El año 1945 fue clave para la historia argentina. La confrontación entre sectores sociales se agudizó y la oposición entre alpargatas y libros se transformó en peronismo y antiperonismo. A lo largo del año hasta los sucesos de octubre, el movimiento antiperonista se iría haciendo cada vez más fuerte, organizándose en torno al embajador de Estados Unidos Spruille Braden y las cámaras empresariales. Evita por su parte continuó trabajando en la radio y el cine. En abril comenzó la filmación en Córdoba de La pródiga, una película dirigida por Mario Soficci, en la que había conseguido su primer papel protagónico. El rodaje terminó en septiembre,67 y cuando aún estaba en proceso de postproducción, estalló el golpe de estado que provocaría la renuncia forzada de Perón, su posterior detención y la célebre movilización obrera del 17 de octubre que obtuvo su liberación y llevó al régimen a convocar a elecciones. En esas circunstancias y ya lanzada la campaña electoral, Perón solicitaría a los estudios San Miguel que postergaran el estreno hasta después de las elecciones, aunque luego tampoco se estrenó y recién se exhibiría públicamente en 1984.68 Ese fue su último trabajo artístico. Evita mantendría un cariño especial por esa película, que vería varias veces en su domicilio hasta los últimos días de su vida.69 El padre Hernán Benítez, su confesor desde varios años antes, contó que Eva calificaba su propio desempeño artístico diciendo: "En el cine, mala; en el teatro, mediocre; en la radio, pasable". Benítez pensaba también que Evita era excesivamente dura consigo misma, "pero no muy distante de la verdad".70 El 8 de octubre a la noche se produjo un golpe de Estado dirigido por el general Ávalos que exigió de inmediato y obtuvo la renuncia de Perón al día siguiente. Durante una semana los grupos antiperonistas tuvieron el control del país pero no se decidieron a tomar el poder. Perón y Eva permanecieron juntos, circulando por diversas casas, entre ellas la de Elisa Duarte, la segunda hermana de Eva. El 12 de octubre Perón fue detenido en el departamento de la calle Posadas y confinado en la cañonera Independencia, que zarpó hacia la Isla Martín García. Ese mismo día Perón le escribió una carta a su amigo el coronel Mercante en la que le menciona a Eva Duarte, llamándola Evita: Le encargo mucho a Evita, porque la pobrecita tiene sus nervios rotos y me preocupa su salud. En cuanto me den el retiro, me caso y me voy al diablo. Juan D. Perón71 El 14 de octubre Perón le escribió a Eva una carta desde Martín García en la que le dice entre otras cosas: ... Hoy he escrito a Farrell pidiéndole que me acelere el retiro, en cuanto salga nos casamos y nos iremos a cualquier parte a vivir tranquilos... ¿Qué me decís de Farrell y de Ávalos? Dos sinvergüenzas con el amigo. Así es la vida... Te encargo le digas a Mercante que hable con Farrell para ver si me dejan tranquilo y nos vamos al Chubut los dos... Trataré de ir a Buenos Aires por cualquier medio, de modo que puedes esperar tranquila y cuidarte mucho la salud. Si sale el retiro, nos casamos al día siguiente y si no sale, yo arreglaré las cosas de otro modo, pero liquidaremos esta situación de desamparo que tú tienes ahora...Con lo que yo he hecho estoy justificado ante la historia y sé que el tiempo me dará la razón. Empezaré a escribir un libro sobre esto y lo publicaré cuanto antes, veremos entonces quién tiene razón...72 Por entonces parecía que Perón había sido definitivamente desplazado de la actividad política y que, en el mejor de los casos, se retiraría con Eva, para vivir en la Patagonia. Sin embargo a partir del día 15 de octubre los sindicatos comenzaron a movilizarse para exigir la libertad de Perón, hasta desencadenar la gran manifestación del 17 de octubre que finalizó con su liberación, provocó la recuperación de las posiciones en el gobierno que tenía la alianza militar-sindical y abrió el camino para la victoria en las elecciones presidenciales. Escribanía Ordiales, en Junín, encargada de confeccionar el acta de matrimonio civil entre Eva Duarte y Juan Domingo Perón en 1945. Enfrente se encontraba la casa de la familia Duarte. Actualmente es la sede del Tribunal de Trabajo. La versión tradicional asignó a Eva Perón un papel decisivo en la movilización de los trabajadores que ocuparon Plaza de Mayo pero actualmente los historiadores coinciden que su intervención en esas jornadas fue muy limitado si es que tuvo alguna.73 En ese momento, Eva Duarte aún carecía de identidad política, de contactos en los sindicatos y de apoyo firme en el círculo íntimo de Perón. Los testimonios históricos son abundantes en señalar que el movimiento que liberó a Perón fue organizado directamente por los sindicatos en todo el país y la CGT.74 El periodista Héctor Daniel Vargas ha revelado que el 17 de octubre de 1945 Eva Duarte estaba en Junín, seguramente en la casa de su madre, y menciona como prueba un poder firmado por ella ese mismo día en esa ciudad. Al parecer podría haber llegado a Buenos Aires esa tarde.75 Como Perón había dicho en sus cartas, pocos días después, el 22 de octubre se casó con Eva en Junín. El acontecimiento ocurrió en la escribanía Ordiales, que funcionaba en una casona que aún existe en la esquina de Arias y Quintana, en el centro de la ciudad.13 El escritorio utilizado para confeccionar el acta de matrimonio civil se encuentra actualmente expuesto en el Museo Histórico de Junín. Un mes y medio después, el 10 de diciembre, celebraron el matrimonio católico en la iglesia de San Francisco —orden muy apreciada por Eva—, ubicada en la calle 12 y 68 de la ciudad de La Plata, oficiando de padrinos Domingo Mercante y Juana Ibarguren, la madre de Eva.76-WIKIPEDIA

Eva Perón: A Tribute

Evita's embalmed body - Macabre post mortem odyssey of Eva Perón!

El cadaver de Eva Peron 1era parte Programa Siglo 20

Infobae | La película secreta de la restitución del cuerpo de Eva Perón

Documenta - Evita. Muerte, profanación y mito

El cadáver de Eva Perón

jueves, 1 de septiembre de 2016

CAPITULO DOS - "LOS ZAPATOS DE HIERRO"


...Y el Marqués del Sol, entregando a Luis un par de zapatos de hierro, se marchó, llevándose su alma. A partir de aquel día, Luis se sentía extraordinariamente desgraciado. Ni experimentaba alegría, ni tristeza; todo le era indiferente. Por fin, se calzó los zapatos de hierro y se dispuso a recobrar su alma. Un amigo le prestó algún dinero y nuestro joven jugador emprendió la marcha. Desgraciadamente no sabía qué rumbo seguir, pues no sabía del Marqués del Sol más que este título, que podía ser falso. Anduvo días, semanas, meses, años, sin encontrar a nadie que pudiera decirle dónde vivía el misterioso Marqués del Sol. Recorrió toda España, desde Córdoba a Barcelona y desde Murcia a Santiago. Y los zapatos de hierro se iban desgastando poco a poco. Una noche que llegó a un pueblo desconocido vio, muchas personas que gritaban y gesticulaban ante una pequeña posada. Preguntó el motivo de aquel alboroto y el posadero le respondió: – Se trata, señor, de que un viajero que me debía más de ocho días de estancia ha muerto de repente. Como había contraído algunas deudas en el pueblo, sus acreedores están disputando como locos, pues su equipaje no vale ni tres reales. ¿Qué haré yo ahora con el cadáver? No soy lo bastante rico para pagar el ataúd y el entierro de un forastero, que ojalá hubiese ido a terminar sus días en otra parte. Luis entregó su bolsa al posadero y le dijo: – Pague usted con eso las deudas de este desgraciado y con lo que quede, que le hagan un buen entierro, a fin de que su alma pueda descansar en paz. – Que Dios se lo pague, señor – respondió el posadero. – Puede usted estar seguro de que todo se hará como usted ha dispuesto. Luis no comió aquel día, porque había dado al posadero hasta el último céntimo que poseía. Continuó su camino y no tardó en darse cuenta de que uno de los zapatos de hierro acababa de romperse. Llegada la noche, un caballero, jinete en un soberbio caballo negro, y envuelto en luenga capa, apareció de repente ante el viajero. – Luis – dijo el desconocido, – soy el alma del forastero cuyas deudas y sepelio has pagado hoy. Has liberado mi alma y quiero pagarte el favor que me has hecho. Continúa andando hasta que encuentres un río; entonces, escóndete entre los sauces que crecen a sus orillas y aguarda. Aparecerán tres pájaros blancos que dejarán caer sus mantos de plumas y se convertirán en tres preciosas doncellas. Apodérate entonces del manto de una de ellas y no se lo devuelvas hasta que te diga lo que deseas saber. Desapareció el caballero en la noche. Luis no había querido dirigir la palabra a aquella alma en pena, pero se dispuso a seguir su consejo y anduvo tanto y tan a prisa, que llegó antes del alba a orillas del río anunciado. En aquel instante se le rompió el segundo zapato, pero el joven, agotado de fatiga, ni siquiera pensó en alegrarse, sino que se escondió, entre los sauces y se quedó dormido. Cuando despertó, el sol naciente empurpuraba el río y en el cielo rosado tres enormes pájaros blancos volaban pausadamente. Aproximáronse poco a poco al río donde nuestro héroe se hallaba escondido y vinieron a posarse tan cerca de él que sintió el viento de sus alas. Casi al mismo tiempo las tres aves dejaron caer sus plumas y se convirtieron en tres doncellas de peregrina hermosura, que se lanzaron al agua entre gritos y risas, y se alejaron nadando. El joven salió entonces de su escondrijo y se apoderó de una de las capas de plumas. En aquel momento, las tres nadadoras lo vieron y vinieron apresuradamente hacia la orilla; pero Luis ya se había escondido de nuevo. Dos de las muchachas se convirtieron precipitadamente en aves y salieron volando más que deprisa, pero la tercera, sentada en la arena, lloraba amargamente. Salió Luis, por segunda vez de su escondrijo y ella, al ver que él tenía en las manos su manto de plumas, suplicó llorosa: – Señor, devuélvame eso. Sin el manto no podría volver al castillo de mi padre. – Te lo devolveré, bella ninfa, si me dices dónde se halla el Marqués del Sol. – Que Dios no permita que lo encuentre usted jamás en su camino, caballero. En cuanto a mí, me está prohibido revelar su morada. – Entonces no te devolveré el manto. – Señor, el Marqués del Sol es mi padre y nos ha hecho jurar a todas que jamás le traicionaremos. Luis reflexionó un instante y dijo: – Está bien. Permíteme entonces que te siga y te devolveré tus plumas. De este modo, tú no habrás faltado a tu juramento, ya que sólo prometiste no revelar su domicilio… Así, toda la responsabilidad será mía. Consintió la muchacha y cuando Luis le devolvió las plumas, se trocó de nuevo en ave y empezó a volar lentamente, de modo que el joven pudo seguirla con facilidad. Tardaron todo un día en llegar a un castillo cuyos formidables muros se elevaban al pie de una montaña enorme. En aquel momento desapareció de repente la blanca ave y Luis se encontró solo ante la entrada de la fortaleza. Entró y, cuando, en medio de un patio de colosales dimensiones, titubeaba sobre el camino a seguir, vio venir hacia él a su compañero de juego de otro tiempo. – ¿Cómo ha podido llegar hasta aquí? – preguntóle el Marqués del Sol. – He venido andando; los zapatos de hierro ya los he gastado y vengo a pedirle que me devuelva mi alma. – Se la daré mañana – respondió el hechicero, pues habéis de saber que el Marqués de mi cuento no era otra cosa. – Esta noche repose usted, que estará bastante fatigado del viaje. Al día siguiente, Luis recordó a su anfitrión la promesa que le había hecho. – No puedo devolverle su alma hasta tanto que no haya aplanado esta montaña que me oculta la luz del día. Luis salió del castillo. La montaña era tan alta que mil hombres, en mil años, habrían estado trabajando noche y día sin conseguir nivelarla con el suelo. CONTINUARÁ