lunes, 25 de diciembre de 2017

Los Orígenes de la Navidad


Los Orígenes de la Navidad 3275 Noticias por email Suscribir Existe una profunda semejanza de las fiestas de finales de diciembre y comienzos de enero con las de marzo, sin duda porque ambos meses, enero y marzo, han sido considerados por diversas culturas como inicio del año. Enero era el mes dedicado a Jano. San Paciano, obispo de Barcelona en el siglo IV, ya hablaba de mascaradas paganas que tenían lugar por estas fechas, diciembre y enero. Muchos Santos Padres condenaron estas fiestas paganas. Las Saturnalias o fiestas en honor a Saturno se celebraban entre los días 17 y 23 de diciembre. Las muy posteriores fiestas de los obispillos, el Bisbetó de Monserrat,la fiesta del Rollo, el obispo de los locos o el abat de los locos de los días 6 y 28 de diciembre, según los casos, que subsistieron en los pueblos españoles como residuos de aquellas Saturnalias, se celebraban también en las iglesias. Hay referencias históricas de que en la Edad Media había grandes libertades en los templos. Por tanto, es muy probable que los Papas eligieran el 25 de Diciembre para conmemorar el nacimiento de Jesús con el fin de que los fieles cristianos se apartaran de las celebraciones paganas del solsticio de invierno. La Navidad venía así a ocupar el lugar que todavía llenaban esas fiestas saturnales y otras propias del invierno en Roma. Reinando Constantino el Grande, la iglesia propuso que el 25 de diciembre se celebrara el nacimiento del Salvador por su coincidencia con la celebración romana del Sol Invictus. En todo caso, en el año 345 d.c. el día 25 era fiesta de Navidad en Occidente.En Oriente, sin embargo, la celebran el 6 de enero, pero la influencia de San Juan Crisóstomo, padre de la Iglesia de Oriente y patriarca de de Alejandría, y de San Gregorio Nacianzeno, el teólogo, amigo de San Basilio, consiguió que adoptaran el 25 de diciembre. De San Nicolás a Papá Noel San Nicolás fue obispo de Mira, Licia en el siglo IV. Probablemente asistió al Concilio de Nicea en el año 325 d.c. Sin embargo, sus reliquias parece que fueron trasladadas en 1087 a Bari, donde se conservan en un sarcófago del que emana un bálsamo al que se atribuyen efectos milagrosos. Universalmente reconocido como taumaturgo, se le aplican numerosas leyendas relacionadas con resurrección de niños y dotación de vírgenes. Una de ellas cuenta que una noche ,cuando trataba de transportar tres bolsas de oro hasta las tres hijas de un mercader arruinado, una de las bolsas cayó dentro de los calcetines que colgaban de la chimenea para secarse y que por eso desde entonces se cuelgan los calcetines en espera de regalos. El mercader, vecino suyo, había decidido prostituir a sus tres hijas porque no tenía dinero para la dote. La historia cuenta que el santo arrojó las limosnas discretamente por una ventana para librar de la deshonra a las tres doncellas. Otra leyenda asegura que San Nicolás devolvió la vida a tres niños que habían sido descuartizados y puestos en salmuera por un terrible secuestrador caníbal .Su fiesta se celebra el 6 de diciembre y es el patrón de Rusia y de Lorena, y muy popular en la citada Rusia, Grecia, Italia, el Norte de Europa, Alemania e Inglaterra, donde ha sido asimilado a su Papá Noel, ese personaje legendario de barba blanca, vestido de rojo y con capucha, y a Santa Claus, denominación anglosajona de San Nicolás, y con funciones de protector y patron de niños. San Nicolás viaja por estas fechas a Holanda desde España en un velero y acompañado por Pedro el negro, una especie de Betama que decide qué niños merecen regalos y quiénes no. En Estados Unidos, el sinter Klaas importado se convirtió en Santa Claus. En el Mediterranéo, San Nicolás sustituyó en las fiestas y creencias populares a Poseidón, rey de los mares y dios de los terremotos de la mitología clásica. Se le representa con orgamentos episcopales y sus atributos son tres bolsas de oro con las que libró de la prostitución a las tres doncellas, los tres niños resucitados y un ancla, como protector de los hombres de mar, pues estando en Palestina dicen que calmó una enorme tempestad. Los Reyes Magos El 6 de Enero, en Oriente sólo se celebraba la Epifania o Teofanía, es decir, las manifestaciones de Cristo (nacimiento, adoración de los Reyes Magos, bautismo) En Occidente únicamente era la fiesta el nacimiento, el 25 de Diciembre. Con los años, Occidente adoptó la Epifanía y Oriente la Navidad. Según la tradición popular, tres magos, reyes de Oriente, tal vez de Arabia Fueron a llevarle regalos a Jesús, recién nacido en Belen. Sus reliquias fueron descubiertas por Santa Elena y se veneran actualmente en la catedral de colonia, a cuyo obispo se las regalo el emperador en el Año 1164.En España existe la costumbre de obsequiar a los niños con juguetes en memoria de los Dones oro, incienso y mirra, mt 2:11.ofrecido por los Reyes a Jesús. En realidad, la fijación de la fecha de la Epifanía el 6 de enero se debe muy probablemente a cálculos relacionados con extrañas consideraciones sobre el solsticio de invierno y las fases de la Luna. Algunos expertos consideran que influyeron en esta decisión las fiestas paganas saturnales que se extendian desde el 17 hasta el 23 de Diciembre y que alcanzaron gran importancia durante el Imperio cuando Domiciano las alargó hasta alcanzar esos siete dias. Los esclavos disfrutaban esos días de libertad. La determinación del número de Reyes Magos, sólo tres, y de su procedencia se fue perfilando en la Alta Edad media. El rey negro aparece en el siglo XV. En realidad, existen tres fechas en la tradición cristiana en las que se entregan regalos a los niños. En los países mediterráneos,como Italia y España,se hace el 6 de Enero con los Reyes Magos en España y con la bruja Befana en italia,que entra sobre su escoba por la chimenea de las casas. Sólo hace regalos a los niños que se han portado bien. En España se sacaban los zapatos o las botas al balcón para que los Reyes dejarán allí sus regalos. En Bélgica, Holanda y Francia lo celebran el 6 de Diciembre, día de San Nicolás, quién en Bélgica camina en un Burro. Y en el resto de los países occidentales son Santa Claus o Papá Noel quienes los reparten, pero el día 24 de Diciembre. Además, en el Norte europeo los niños cuentan con los gnomos. En el mundo oriental es San Basilio el encargado de traer los regalos el día 1 de Enero. El Belén El belén o nacimiento es la representación del nacimiento de Jesús en Belén por medio de figuras. Es uno de los escenarios más tempranos y habituales del arte cristiano, pues aparece ya en el siglo IV en la catacumba de San Sebastián de Roma. Hasta la Baja Edad Media persistió la variante de origen bizantino de la virgen acostada, acompañada por dos comadronas.Después,a partir del siglo XIV,la virgen está de rodillas y sin comadronas,pues se impone la idea del parto sin dolor. La tradición popular del belén,pesebre o nacimiento es mucho más reciente. Parece que fue San Francisco de Asís quien realizó la primera representación en Greccio. Después, Santa Clara la difundió por los conventos franciscanos de Italia y posteriormente la propia difusión de la orden contribuyó a la extensión del pesebre representado por seres vivos o figuras. Durante la Edad Media y el Renacimiento era costumbre representar escenas de Navidad en las iglesias. De ambas tradiciones arranca la de los belenes actuales con sus figuras de madera, yeso, plomo, barro o cartón. Alcanzó su apogeo en el reino de Nápoles en el siglo XVIII y de allí pasó a España, de donde fue llevado a América Latina. Persiste en tambien en el sur de Italia, gran parte de Alemanía, Provenza y el Tirol. Es costumbre mediterránea. En algunas regiones de Italia los niños construían una especie de belenes de madera, a los que llamaban la cabañita, con el Niño Jesús en su interior. Tal vez recogía las dos tradiciones: la del árbol, o la del verdadero belén, la llegada de hierbas, musgo, o ciprés parece encontrar origenes gentilicios más que cristianos. El musgo, por ejemplo, cuenta con un hada protectora, la mujercita del musgo, según los alemanes. Por su parte, la idea de belén como cueva o caverna donde nació Cristo encuentra similitudes en otras religiones donde los dioses nacen en cuevas o en las hendiduras de la Tierra. Quiza ningún pueblo del mundo ha llegado a crear, en relación a la navidad, una cosa tan graciosa, tan popular, como los belenes. El Árbol de Navidad Alrededor del año 723 San Bonifacio viajó con un pequeño grupo de personas en la región de la Baja Sajonia. El conocía a una comunidad de paganos cerca de Geismar que, en medio del invierno, iban a realizar un sacrificio humano (donde usualmente la víctima era un niño) a Thor, el dios del trueno, en la base de un roble al que consideraban sagrado y que era conocido como “El Roble del Trueno”. Bonifacio, quiso destruirlo no sólo para salvar a la víctima sino para mostrar a los paganos que él no sería derribado por un rayo lanzado por Thor. Llegaron a la aldea en la víspera de Navidad justo a tiempo para interrumpir el sacrificio. Con su báculo en la mano, Bonifacio se acercó a los paganos y les dijo: “aquí está el Roble del Trueno, y aquí la cruz de Cristo que romperá el martillo del dios falso, Thor". El verdugo levantó un martillo para ejecutar al pequeño niño, el Obispo extendió su báculo para bloquear el golpe y milagrosamente rompió el gran martillo de piedra y salvó la vida del niño. Después, se dice que Bonifacio habló así al pueblo:“¡escuchen hijos del bosque! La sangre no fluirá esta noche, salvo la que la piedad ha dibujado del pecho de una madre. Porque esta es la noche en que nació Cristo, el hijo del Altísimo, el Salvador de la humanidad. Él es más justo que Baldur el Hermoso, más grande que Odín el Sabio, más gentil que Freya el Bueno. Desde su venida el sacrificio ha terminado. La oscuridad, Thor, a quien han llamado en vano, es la muerte. En lo profundo de las sombras de Niffelheim él se ha perdido para siempre. Así es que ahora en esta noche ustedes empezarán a vivir. Este árbol sangriento ya nunca más oscurecerá su tierra. En el nombre de Dios, voy a destruirlo”. Entonces, Bonifacio cogió un hacha que estaba cerca de ahí, y según la tradición, cuando la blandió poderosamente hacia el roble una gran ráfaga de viento voló el bosque y derribó el árbol con raíces y todo. El árbol cayó al suelo y se rompió en cuatro pedazos. El “Apóstol de Alemania” siguió predicando al pueblo germánico que estaba asombrado y no podía creer que el asesino del Roble de Thor no haya sido golpeado por su dios. Bonifacio miró más allá donde yacía el roble y señaló a un pequeño abeto y dijo: “Este pequeño árbol, este pequeño hijo del bosque, será su árbol santo esta noche. Esta es la madera de la paz… Es el signo de una vida sin fin, porque sus hojas son siempre verdes. Miren como las puntas están dirigidas hacia el cielo. Hay que llamarlo el árbol del Niño Jesús; reúnanse en torno a él, no en el bosque salvaje, sino en sus hogares; allí habrá refugio y no habrán actos sangrientos, sino regalos amorosos y ritos de bondad”. Así, los alemanes empezaron una nueva tradición esa noche, que se ha extendido hasta nuestros días. Al traer un abeto a sus hogares, decorándolo con velas y ornamentos y al celebrar el nacimiento del Salvador, el Apóstol de Alemania y su rebaño nos dieron lo que hoy conocemos como el árbol de Navidad. (Fuente Church Pop) Poco a poco, la tradición fue evolucionando: se colocaron las esferas y los focos que representan la alegría y la luz que Jesucristo trajo al mundo. Las esferas actualmente simbolizan las oraciones que hacemos durante el periodo de Adviento. Las esferas azules son oraciones de arrepentimiento, las plateadas de agradecimiento, las doradas de alabanza y las rojas de petición. Se acostumbra poner una estrella en la punta del pino que representa la fe que debe guiar nuestras vidas. También se suelen poner adornos de diversas figuras en el árbol de Navidad. Éstos representan las buenas acciones y sacrificios, los "regalos" que le daremos a Jesús en la Navidad. Para aprovechar la tradición: Adornar el árbol de Navidad a lo largo de todo el adviento, explicando a los niños el simbolismo. Los niños elaborarán sus propias esferas (24 a 28 dependiendo de los días que tenga el Adviento) con una oración o un propósito en cada una, y conforme pasen los días las irán colgando en el árbol de Navidad hasta el día del nacimiento de Jesús. Adaptación por Francisco Ramon Paya Publicado en TIEMPO Diciembre 97

martes, 19 de diciembre de 2017

DESTELLOS PATAGÓNICOS (12) SELECCIÓN DE RELATOS DE CABO VÍRGENES Y SU FARO


DESTELLOS DEL FARO -SELECCIÓN DE RELATOS DE CABO VÍRGENES Y SU FARO por sergio pellizza 19 de octubre Por Sergio Pellizza – Selección de relatos sobre el Cabos Vírgenes y su faro Prologo Sumergirse en estos relatos inspirados en el punto más austral de Argentina, intenta acercar al lector a las vivencias de un personaje no muy tenido en cuenta en nuestra historia: Como el Teniente de fragata Teófilo de Loqui que, es enviado por el Gobernador Moyano, primer Gobernador de Santa Cruz a ver qué ocurría. En Cabo Vírgenes. Se relata su viaje desde el Rio Santa Cruz al mando de su caballería montada hasta su destino. Donde debería ejercer poder de policía y representar al gobierno nacional. El Teniente Teófilo de Loqui, realizó en realidad ese viaje en 1885. Los escenarios son la geografía clásica de la Patagonia austral en el mes de agosto, donde está presente el viento que a veces ruge, y la nieve que sucede en silencio. Introducción Desde tiempos inmemoriales la codicia por el oro movió a la humanidad a hacer proezas increíbles… y moverse al fin del mundo fue una de ellas...allí todo es belleza natural pero el clima es de una crueldad que solo se soporta con valentía y convicción...1888…ese año con solo esas dos virtudes lo ponen a Teófilo a darle forma legal a la situación...nadie salió victorioso nadie, salió adinerado, pero marcaron hitos imborrables en nuestro mapa y allí esta Cabo Vírgenes lugar más Austral de la Republica Argentina...nada más y nada. Menos que casi el Fin del Mundo.. Prof. Susana Basilico Policía montada en Cabo Vírgenes Parte I – La Partida Por Sergio Pellizza En el extremo más austral de Argentina continental se encuentra una elevada punta acantilada por la cual pasó Hernando de Magallanes, frente al estrecho que lleva su nombre. Llamó a este accidente geográfico “Cabo Vírgenes”, pues ese 21 de octubre de 1520, era el día de “las 11.000 vírgenes.” En esta tierra, poblada de tantas historias y tantos fantasmas, a unos 130 Km de Rio Gallegos, Capital de la Provincia de Santa Cruz hoy se encuentra el Faro de Cabo Vírgenes. Hace poco menos de 140 años en las proximidades del Rio Santa Cruz se comenzaba a delinear esta historia… El joven Teófilo se encontraba admirando esos límpidos amaneceres con alucinantes tonos de colores que casi podían tocarse y notar su textura. Nunca había poder tocar un color, solo aquí en la margen sur del Rio Santa Cruz experimentaba esa sensación. El joven marino disfrutaba todo esto pero, también extrañaba Buenos Aires, por eso esperaba ansioso noticias del irregular buque Villarino que vendría, no se sabía cuando, para relevarlo de su comisión en Santa Cruz. Antes que el buque llegó la carta. Decía más o menos así: Fechada en 1887. “Habiendo tenido conocimiento el gobierno nacional que en el Cabo Vírgenes se han descubiertos yacimientos de oro, lo que ha dado lugar a una invasión de aventureros a esa región. Se considera indispensable que la autoridad nacional esté presente en ese punto. Se ha designado a usted para que, sin pérdida de tiempo se traslade al lugar indicado y tome, en consecuencia, todas las medidas que se relacionen con esta orden, hasta que reciba nuevas instrucciones.” Las instrucciones llegaron poco después, por nota recibida de un chasque enviado desde Punta Arenas (El correo oficial llegaba a Santa Cruz en esa época vía Punta Arenas incluso la correspondencia oficial) Estas eran las órdenes: “Se le ordena tomar las providencias que el caso requiere, empleando los elementos y recursos de que disponga para hacer respetar la soberanía nacional, en ese territorio, estableciendo vigilancia policial. Se le recomienda muy especialmente la prudencia y tacto que debe observarse en este punto fronterizo a Chile, como también en las medidas a justarse a lo dicho. Asimismo queda autorizado a contratar hasta 25 hombres, los que destinara a policía montada. En cuanto a los pagos lo hará usando sus propios medios que puede recoger sobre el terreno, vale decir, el oro, para lo cual queda usted autorizado. Por lo tanto queda usted nombrado para esta comisión. De comienzo lo acompañaran a usted, el ciudadano Arturo Villagrán como comisario de policía y 3 peones. Deberá partir en un plazo no mayor de 48 horas.” El joven Teófilo nunca se había permitido observar una orden. Pero esta… -¿Como hare para cumplimentarla? Nosotros en este hoy pensamos que El gobierno nacional de ese entonces comprometía muy poco, casi nada, en cuidar y afianzar su territorio. El joven seguía pensando en él como, él cuando ya lo tenía ordenado. Preparar un campamento que debía guardar relación con esta orden no era fácil, sobre todo con los muy escasos recursos disponibles, apenas alcanzaban para lo indispensable: Dos chatas cargueras. Una para carpas y bolsos de equipaje y otro para unos pocos víveres secos, como ser arroz para 10 días, galletas para otros tantos, yerba para un mes, dos ollas. Treinta y cinco caballos, mas seis elegidos para monta. A todo esto se agregabas un arreo de 150 bovinos, vacas, toros, terneros; todos criados a campo abierto, muy difíciles de manejar. Estos animales debían servir como reserva y ser utilizados, en último caso en el punto de destino, con prolija rendición de cuentas de su consumo. Los elementos del campamento se reanimarían en el potrero de “Las Salinas”. Un lugar de unas 300 hectáreas abrigada por altas barrancas del lado sur y limitada al norte por el rio. Allí se concentraban la hacienda, la caballada, los carretones y demás elementos. Este sería el punto de partida. Se hicieron los aprestos necesarios y con las últimas horas de sol se hicieron los retoques y una revista minuciosa de todos los elementos. A la mañana siguiente una helada blanca cubría, como un sudario, los pastos, matorrales y laderas del cañadón de la orilla del Rio Santa Cruz. Las matas parecían erizos cristalizados con sus espinas rígidas que al rozarlos, crujían como hebras de cristal. Los animales del arreo apretados unos junto a otros, se prestaban calor; la caballada pellizcando bocados de pasto escogidos se sacudía impaciente por marchar. Cambiando los tonos aparecieron los rápidos sonrojos del amanecer patagónico, después los carmines suaves y, por último detrás de esa superficie blanca y helada, surgieron los primeros rayos del sol derramando toda su vida dentro de ese cuadro de aparente muerte. Aparecieron los pájaros buscando las migas de las galletas que acompañaban al mate de los paisanos. Se fueron apagando los fogones y juntando los últimos enceres de la acampada. Este era el escenario que despedía el ponerse en marcha, la policía montada de Cabo Vírgenes a las 8 horas de esa mañana como estaba previsto. Policía montada en Cabo vírgenes Parte II - Primera misión Por Sergio Pellizza La primera jornada hacia Cabo Vírgenes de esta policía montada, fue lenta por la dificultad del ganado. La hacienda, 150 bovinos se movía despacio. El cuadro que se fijaba en los ojos de Teófilo era inolvidable. En primer término el arreo, la caballada, las chatas cargueras y los jinetes. La senda la hacían al marchar hacia el sur. Hacia atrás quedaba el norte. Quedaban los grandes bajos que arrancando a la izquierda del Rio Santa Cruz y Rio Chico, se extienden hasta San Julián. Estos bajos con más de 100 metros bajo el nivel del mar constituyen la depresión más importante del hemisferio sur. Acamparon en un lugar conveniente para animales y humanos. Día 7 de agosto 188... Así abría Teófilo su diario de campaña. Hora, 7 de la mañana, mucho frio húmedo, por aporte de aire del este. El sol saldrá a las 9 y tendremos media hora de luz de crepúsculo. Como una disposición no ordenada, en esa pereza helada se despertó el campamento; toda la gente de campo sabia sin consultar el almanaque náutico la hora de partir. El sol apareció brillante, con su precisión acostumbrada, en un cielo sin nubes con un cielo azul purísimo, pareciendo que la atmosfera se estremece de contagiosa emoción. Hacia las dos horas de marcha se vió un humo al frente, a la derecha en dirección a Punta Arenas. Teófilo sin pensarlo dos veces se dirigió al humo acompañado por su recientemente nombrado Comisario Villagrán. Primera misión de la policía montada. A unos 4 kilómetros encontraron una carpa y algunos caballos sueltos. - ¡Hola buenos días ¡ ¿Hay alguien aquí? … Se abrió la puerta de la carpa y apareció un hombre de regular estatura cubierto con un quillango, asomaba por entre los pliegues de este una carabina que apuntaba alternativamente a Teófilo y al comisario Villagrán. -Tranquilo Hombre, dijo Teófilo, somos la autoridad Argentina en estos lugares y ¿usted quién es? El hombre dejo de apuntar con su arma a los recién llegados y respondió. -Soy Gerónimo Habit –Oie, ingeniero de minas. Salí de Punta Arenas hace 8 días y me dirijo a Santa Cruz para solicitar pertenencia minera en Cabo vírgenes. -Mucho me alegro Sr. Gerónimo en que respete la ley.- ¿No tiene diarios a alguna noticia del norte? Hace 4 meses que no llega barco a Santa Cruz. -No señor oficial dijo Gerónimo, solo tengo unos ejemplares de “Le Tems” donde se da cuenta del descubrimiento de oro en Cabo vírgenes. En Punta Arenas no se habla de otra cosa. -Como viajo ligero espero alcanzarlos en el Rio Coile. Una hora y media duró la ausencia de Teófilo y Villagrán de la tropa que seguía su lento avance hacia el sur. Los esperaban muchas preguntas de sus compañeros de viaje. Este episodio puso una nota diferente en la rutina del viaje y toda la gente imaginó que juntarían oro en bolsa y que al final todos materializarían sus sueños. Los días 8,9,10 y 11 de agosto, trascurrieron sin novedad y los llevaron hasta las orillas del Rio Coyle. Tuvieron un tiempo excelente. El día 11 a la tarde entraban en el valle con buenos pastos para los animales. Como dice el refrán: “Hacienda bien comida es, hacienda pronto echada”. Dejan a dos hombres a su cuidado y continúan con la carga unos dos kilómetros más arriba, en la falda de una colina cubierta de matorrales de buena leña. El tiempo espléndido que los había acompañado hasta aquí, parecía cansarse de su amabilidad y estaba dando indicios de que cambiaría rápidamente. Los hombres de campo saben leer estas señales y se preparan. Las nubes provenientes del suroeste no se veían amenazadoras. La aguja del barómetro parecía danzar en su cuadrante numerado. El buen sentido común de Teófilo le dijo que escuchara lo que tenia qué decir el viejo peón Eustaquio, nacido y criado en la Patagonia. -Patrón se viene la mala, mejor esperamos hasta qué aclare. -Está bien dijo Teófilo, trasmítale la orden al comisario Villagrán de que disponga el armado de las carpas al reparo, al pié de la colina- No bien este ubicado el ganado que disponga una ronda de vigilancia a relevarse cada dos horas. El viento comenzó a soplar del suroeste con fuerza al atardecer. Como una hora más tarde, comenzó a caer granizo como arroz, descargándose enseguida una fuerte nevada. Teófilo sabía que después de la nevada bajaba mucho la temperatura y todo se congelaba. No era bueno, pero peor era que se levantara viento fuerte, esto sacudiría las carpas castigaría al ganado y los mantendría incómodamente inmovilizados hasta que amainara. Justo esta, es la previsión que se cumplió. A la madrugada comenzó a soplar fuerte del sudeste con mucha nieve, y un frio intenso se dejo sentir. El termómetro marcaba 4 grados bajo cero en el interior de la carpa. La Caballada, con el anca al viento, no se movía. La temperatura afuera era de 8 grados bajo cero y seguiría descendiendo. Con un tiempo semejante no era posible dejar el campamento y continuar hasta el Rio Gallegos. Lo único bueno, en este esperar a que aclare, fue que una tropilla de guanacos, buscando abrigo, se había recostado sobre el campamento que todo cubierto de nieve no les había advertido del peligro del hombre cercano. Ver a estos animales y escuchar despertar el instinto cazador fue cuestión de segundos. Bastaron unos pocos disparos para tener carne suficiente hasta el final del viaje. Parecía una incoherencia, tanto ganado y tener que cazar guanacos para comer carne. Pero Teófilo oficial de marina, con férrea disciplina militar tenia la orden de que el ganado tenía que llegar intacto a destino, era una orden. No entendía bien cuál era el plan del gobierno nacional. Tenía un sobre cerrado que había llegado con las órdenes y que debía abrirlo al llegar. Y así se haría. Mientras el viento y la nieve seguían sacudiendo y enfriando las carpas. La temperatura afuera ya estaba en 16 grados bajo cero. Se cumplía el tercer día de espera en el campamento y 10 desde la partida de Santa Cruz. Policía monada en Cabo Vírgenes Parte 3 – Encuentro con un puma Por Sergio Pellizza Permanecieron dos días en el paradero indio de “Waken Aike”, El comienzo de la senda hacia el Rio Gallegos. La hacienda pudo alimentarse gracias al deshielo que había comenzado y la mayor parte de los 150 vacunos ya comenzaron a echarse. La caballada estaba también se veía bien y el sol brillando en un cielo totalmente diáfano levantaba el ánimo de todos En la madrugada del 18 de agosto todos estaban en pie, las cargas junto a las chatas cargueras y los caballos para ensillar atados a las matas esperando que el sol aparezca. Todos reunidos frente al fuego, se desayunaron con apetito y alegría, los dos grandes elementos de la vida y los peores enemigos de la enfermedad. Tres leguas antes de llegar al Rio Gallegos comenzó a distinguirse en la distancia dos picachos que identifican la parte sur, así como el cerro Guar aiken situados en la costa norte. El pensamiento de Teófilo ahora estaba lejos de sus problemas. Solo se dejaba invadir por el imponente paisaje: Se decía a sí mismo… -Me abro a ti madre tierra y solo dejo que la vista asombrada contemple el poder de la naturaleza. Lo fantástico me penetra y me hace sentir lo que ha producido este cauce. Imagino un inmenso maremoto invadiendo esta parte austral de la Patagonia, levantando una parte del suelo y hundiendo otra y precipitándose las aguas por esos gigantescos socavones, arrastrando cerros. –Que pequeño me siento… Continuó la tropa su rumbo y llegaron a las proximidades del Rio. Lugar donde se abre una gran manga que conduce entre buenos pastizales, a media tarde. Estaban a un kilómetro del “Paso del Medio”, lugar por donde intentaría cruzar el Rio Gallegos. No era aconsejable el cruce. Las planchas de hielo que bajaban por el río y la crecida de este, por el deshielo temprano, los obligó a esperar al día siguiente. Teófilo decidió hacer una rápida exploración rio abajo. Seguía el margen del rio, al tranco de su caballo, acompañado por varios perros juguetones. De pronto su caballo se encabrita y escucha un gemido largo de dolor de uno de los perros detrás de un tupido matorral… Los perros restantes se lanzaron ladrando ferozmente, como flechas tras los arbustos. Dando espaldas a las matas, sentado y en actitud de defensa, estaba un espléndido puma macho con el pelaje erizado, con su fiera cabeza echada hacia adelante y mostrando sus formidables colmillos, listo para deshacerse de los intrusos que habían incursionado en sus dominios. Uno de los perros, de poca experiencia había sido alcanzado por su gran garra; pero por suerte para el can, fue en el costillar izquierdo donde se abrían dos grandes surcos de la cual emanaba bastante sangre, esta herida lo obligó a refugiarse detrás del caballo de Teófilo, ya buscando el revólver en su funda, mientras trataba de dominar el caballo, sumamente nervioso y atendiendo solo a su instinto, que lo instaba a alejarse del peligro. El puma acorralado por los perros no dispara y se limita a su defensa; y cuando puede manotear a alguno, lo sujeta con las garras de las patas y le clava los dientes en el cráneo que queda inmediatamente destrozado por las fuertes mandíbulas. Todo esto tan velozmente que apenas la vista puede seguir el drama. El puma ya enfurecido, había dado cuenta de dos perros, y estos solo le habían infligido algunas leves mordeduras. No obstante el cerco de los perros no aflojaba ni un instante, seguían hostigándolo contra el matorral. Teófilo, ya con el caballo casi dominado y el revólver en la mano, solo buscaba un Angulo para disparar sin herir a los perros. Hizo un disparo al aire que abrió un claro en el cerco, apuntó rápidamente y disparó. La bala se hundió en pleno pecho del puma. Y al recibirla pegó un gran salto y cayó revolcándose en una peligrosa agonía para los perros, que se lanzaron de inmediato sobre el animal herido de muerte pero que, aún conservaba fuerzas para liquidar al que se acercara, por suerte no fueron heridos por las formidables garras que, en ese postrer momento abrían surcos en el pasto. Teófilo se encontraba a un kilometro del campamento y deseando aprovechar lo que fuera posible del puma, hizo una fogata con mata negra y pasto verde para hacer humo. Al poco tiempo llegaron un par de peones a quienes ordenó cuerear al puma y sacar los costillares. La carne de puma podía comerse asada, según había escuchado y decidió probarla. Comentó después que, aunque algo dulce era bueno. Le dio un buen trozo a probar al ingeniero de minas Habit-dOie de Lieja que solía acercarse al campamento, sobre todo a la hora de comer y casi nunca a la hora de cooperar con alguna tarea. Decía siempre lo mismo. -Yo tener sirviente, para eso pagar. –Yo pienso –Yo calcular y hago trabajo intelectual, para eso yo estar acá. –Yo representar grandes capitales. Teófilo se dijo para sí. -Esta es una muestra de los tipos que, en su mayoría iguales o peores, llegaron por docenas a esta parte austral de la Patagonia. –Menuda tarea tenía su policía montada ya casi a la vista. Esa noche Teófilo anotaba en su diario. 19 de Agosto 2100 horas viento suave del oeste temperatura 3 grados bajo cero. Novedades: -En esta zona del Gallegos y el Coyle es muy grande la cantidad de pumas que hay, al extremo de ser un problema difícil de resolver su extermino, para poder poblar con ovejas esos campos. -Hoy cazamos uno. El rio sigue crecido esperemos que baje algo para mañana e intentar el cruce por “Este paso del medio” El Rio Gallegos transitaba nervioso el curso que había tardado miles de años en modelar y sus aguas continuaban viajando como este relato hacia el mar… donde al final todos los ríos se terminan de encontrar. Policía Montada en Cabo Vírgenes Parte 4 - La llegada Por Sergio Pellizza Con la hacienda y la caballada bien alimentada, el fogón encendido y suficiente carne de guanaco y también de puma, que habían cazado la gente estaba contenta. Se hacían comentarios sobre el Río Gallegos que a la vista estaba aún crecido y seguía haciendo desfilar planchones de hielo en su tránsito hacia el oeste. Teófilo se sentía con confianza de poder cruzar por ese paso mañana. Una medida que había hecho colocar en un remanso, indicaba que en unas horas había bajado como 30 centímetros. Así fue que a media mañana del día siguiente encararon el cruce después de verificar que el agua no llegaba a más de medio costillar de su caballo. Los planchones de hielo ofrecieron cierta dificultad al provocar el arremolinar de la hacienda, pero se pudo cruzar ese último obstáculo. El cruce del paso del medio fue realizado con cuidado e insumió bastante tiempo y energías a todos. Por eso Teófilo decidió acampar de este lado del rio, planeando salir de madrugada para llegar hasta el próximo paradero llamado “Cañadón de los Frailes” distante 12 leguas. Emprendieron la marcha bien temprano. La pampa que se extendía enfrente, algo ondulada hasta el Estrecho de Magallanes podía hacerse sin mayores dificultades. Forzando algo la marcha llegaron al “Cañadón de los Frailes”. Allí dejaron que la hacienda descansara, se alimentaran y se prepararon para las últimas etapas. A partir de este Momento Teófilo, ya bastante libre de dificultades tuvo tiempo de pensar en su misión. Comenzó a repasar todos los detalles que tenía… como información acompañando las órdenes. Sabía que todo esto, se había originado en la varadura y posterior naufragio de vapor Artique en 1884. Justamente en Cabo Vírgenes su destino. el vapor encallado Artique después de ver que no podía ser rescatado, tomaron la mercadería que aun podía servir y lo abandonaron. – El buque termino siendo saqueado de todo lo que podía ser útil. Uno de los últimos en llegar fue el cazador Tehuelche lukache, hijo del cacique foyel y una cautiva cristiana. -Lukauche llegó tarde, menuda desilusión, al ver que las cosas que pudo juntar excavando en la arena, carecían de valor alguno para vender; cuando de pronto vio brillar algo entre el pedregullo, multitud de arenillas doradas. “¿Será oro?’” pensó enseguida el indígena. -“No creo, ¿de dónde oro en esto páramos?” Pero juntó un puñado de arena en la palma de la mano y comenzó a examinarlo. Aquello era oro… Lo mostró después a otros: Efectivamente era oro de ley. El codiciado metal llenó en un periquete la fantasía de cuando aventurero andaba en cien leguas a la redonda. La noticia voló. Enseguida se supo en Punta Arenas. Luego en Santiago y Buenos Aires. ¡Oro en Cabo Vírgenes¡… Los cables vibraron con la noticia electrizante. Se formaron compañías para la explotación del codiciado mineral. Los diarios mantuvieron encendida la llama de la esperanza. Pero las empresas auríferas tuvieron éxito al comienzo y luego fue menguando la cantidad de oro extraído. Varias fracasaron en el intento no obteniendo ningún resultado económicamente aprovechable y se fundieron. De cualquier manera la fama de Cabo Vírgenes, se quedó por un tiempo más, alimentada por la prensa interesada. A principios de 1885 se difundió rápidamente la noticia descubrimiento de oro en la zona, provocando la llegada de buscadores y empresarios deseosos de explotar el rico metal, quienes formaron un incipiente y precario poblado. El Gobernador de Santa Cruz, Carlos María Moyano, envió en 1885 al teniente de fragata Teófilo de Loqui a mensurar la zona poblada de cabo Vírgenes y trazar el futuro pueblo, pero la actividad minera había decrecido porque no existía la cantidad de oro que se había pensando, y las ganancias no compensaban los gastos. Teófilo de Loqui es lo que encuentra a su llegada, un precario caserío. Registra en su plano las escasas viviendas existentes, figurando la Policía montada como única autoridad gubernamental. Además, con fecha 1º. de agosto de 1888 informa: "Las pocas casas de comercio establecidas están liquidando sus existencias, por haber disminuido considerablemente el número de lavaderos; poco interés demostraron estos pobladores en solicitar solares, ya que puede preverse el día que todos se retirarán." A pesar de todo esto la Patagonia Austral siguió dando señales de existencia. Don Ramón Lista, segundo gobernador de Santa cruz decide trasladar la capital del territorio, que funcionaba en Puerto Santa Cruz, a Rio gallegos en 1888, con el objeto de vigilar mejor las riquezas auríferas de Cabo Vírgenes. El traslado jurídico de la capital sólo se realizó por ley del año 1898 y es ratificado el 19 de mayo de 1904 cuando el Poder Ejecutivo Nacional promulgó el decreto respectivo. Algo tarde para proteger el oro que ya no estaba pero, a tiempo para consolidar el territorio nacional, diciendo tímidamente desde Buenos Aires. Estos lares también son Argentina. Esta voz queda de presencia, se vio amplificada en el grito de gente como El Perito Moreno, Piedra Buena, Moyano, Lista y Teófilo de Loqui, a quien acompañamos en su viaje hasta el extremo más austral de Argentina. Este grito dice nada más y nada menos ¡EL SUR TAMIEN EXISTE! Más tarde se decidió poner un nuevo hito en este lugar argentino. El punto inicial de la ruta más larga,, La Ruta Nacional nº 40 "Libertador General Don José de San Martín" La ruta recorre 5194 km:comienza aquí en Cabo Vírgenes Santa Cruz, atraviesa 21 parques nacionales y termina en Bolivia. Para que también se vea, este grito, el 15 de abril del 2004 el Faro Cabo Vírgenes decía con su voz luminosa de destellos blancos cada 5 segundos. EL SUR TAMBIEN EXISTE, EL SUR TAMBIEN EXISTE. LA QUIMERA DEL ORO EN CABO VÍRGENES Por Sergio Pellizza Las altas presiones reinantes en los cuatro horizontes habían inmovilizado el viento convirtiéndolo solo en una masa de aire quieta. Sobre el Chalten lo que había quedado de un viento del oeste charlaba intrascendencias como siempre lo hacía con el monte sagrado. Este aire decía: -Sé que es aburrido Chalten, pero al no poder moverme no tengo novedades para contarte. - No durará mucho, contestó el monte. Mientras esperamos a que te muevas… - ¿Te acuerdas del naufragio del vapor francés Artique? En 1884, tiempos humanos. No embocó la entrada del Estrecho de Magallanes y quedo varado en un banco frente a Cabo Vírgenes por la niebla?... -Sí que me acuerdo dijo el aire quieto.- Interesante historia para recordar y pasar el tiempo esperando que la bendita temperatura haga lo suyo y me permita moverme dando espacio a la entrada de bajas presiones que me permitan moverme. -Según recuerdo dijo el monte, el vapor encallado Artique después de ver que no podía ser rescatado, tomaron la mercadería que aun podía servir y lo abandonaron. – El buque termino siendo saqueado de todo lo que podía ser útil. Uno de los últimos en llegar fue el cazador Tehuelche lukache, hijo del cacique foyel y una cautiva cristiana. -Así fue dijo el aire quieto, menuda desilusión de Lukache, al ver que las cosas que pudo juntar excavando en la arena, carecían de valor alguno para vender; cuando de pronto vio brillar algo entre el pedregullo, multitud de arenillas doradas. “¿Será oro?’” pensó enseguida el indígena. “No ¡de donde oro en esto páramos¡” Pero juntó un puñado de arena en la palma de la mano y comenzó a examinarlo. Aquello era oro… Lo mostró después a otros: Efectivamente era oro de ley. El codiciado metal llenó en un periquete la fantasía de cuando aventurero andaba en cien leguas a la redonda. La noticia voló. Enseguida se supo en Punta Arenas. Luego en Santiago y Buenos Aires. ¡Oro en Cabo Vírgenes¡… Los cables vibraron con la noticia electrizante. Se formaron compañías para la explotación del codiciado mineral. Por varios años los diarios mantuvieron encendida la llama de la esperanza. Pero las empresas auríferas tuvieron éxito al comienzo y luego fue menguando la cantidad de oro extraído. Varias fracasaron en el intento no obteniendo ningún resultado económicamente aprovechable y se fundieron. De cualquier manera la fama de Cabo Vírgenes, se quedó por un tiempo más, alimentada por la prensa interesada. Pasó el Estrecho de Magallanes y, como se hallaron vestigios de oro más al sur se prosiguió la búsqueda en Rio Cullen, en San Sebastián y en cuanto rincón fueguino tuviera visos de ser depositario de tan codiciado metal. Los cateos en las nacientes del Rio Anita. Un modesto riachuelo que nace en los turbales de los altos, al oeste de la isla Grande de Tierra del Fuego y luego de recorrer unos 100 kilómetros entre bosques y pantanos, desemboca sin pena ni gloria en el Estrecho de Magallanes. Las hábiles maniobras de quienes se encargaron en ese momento de seguir aprovechando el mito de los incautos hasta llegaron a sembrar oro en el lecho de este rio que paso a convertirse en “Rio Oro”. Que no era más que un fraude y del oro de ese rio solo quedo el nombre. A todo esto lukache, el indígena que descubrió los primeros vestigios auríferos dejó una huella que podemos intuir fue muy nebulosa. De acuerdo a la pertenencia de raza los historiadores le han conferido diversas habilidades: los que lo creían araucano sostenían que era simpático y de buena predisposición a parlamentar. Los demás dicen que era un tehuelche indómito, de temperamento guerrero, obstinado y rebelde. En lo que todos coinciden es que era un eximio cazador de avestruces y guanacos y que su habilidad sobre el caballo y con las boleadoras le granjearon un rápido respeto por parte de amigos y enemigos. Cómo logró amasar una considerable fortuna en oro, joyas y abundante plata, es un misterio que aún no se devela. Como tampoco se ha podido saber La suma de estos hechos alimentaron con rapidez la leyenda. La más conocida sostiene que su tesoro de incalculable monto fue enterrado en las laderas del Cerro Fortaleza que se ubica a la vera de la Ruta 258, entre las poblaciones de El Foyel y El Bolsón. Vanos han sido los intentos por localizar el tesoro tantas veces evocado por viajeros y viejos pobladores. Las pistas conducen a ese lugar de accedo sencillo pero, quien se atreve, generalmente solo a ubicarlos, irremediablemente muere en el intento y, en consecuencia, prosigue el misterio sobre su exacta ubicación. La tentación a saquear su tesoro es tan vieja como la historia. Las afiebradas mentes que lo han intentado encontrar no han regresado de semejante empresa, pero, al no haber comentado a nadie su secreta ambición y partida, nadie ha atado a ese motivo la muerte y desaparición del buscador de tesoros. Sin embargo la idea de la veracidad de su existencia trae año a año a diversas personas en busca del tesoro inexpugnable que sigue virgen en el cerro Fortaleza. Algunos investigadores afirman que en realidad lo que sucedió es que lukache accedió a una de las entradas de la Ciudad Encantada y paulatinamente fue saqueando aquellos tesoros para ocultarlos en esa formación rocosa del Cerro Fortaleza, bautizado así por su inexpugnable ubicación. Esto sumaría a la leyenda un elemento más para su perfecta credibilidad: lukache no sólo sabía la ubicación de aquella mítica ciudad sino que logró salir con vida y con tesoros y ocultarlos tan bien que hasta la fecha permanecen ocultos. De repente el aire quieto se convierte suave briza, luego viento fuerte. La temperatura había comenzado a movilizar los centros de alta y baja presión a su natural manera, de hacer que todo se mueva acuerdo a la natural armonía de la zona. El viento del Oeste con una cómplice sonrisa de complicidad se despide del Chalten y le dice: -Nosotros solo sabemos donde están eso que los hombres llaman tesoros y que será un misterio para los humanos hasta que lo descubran. Pero sería deseable que valorizaran mucho más los verdaderos tesoros que tienen a la vista, tan cerca como el hermoso paisaje y pocos se dan cuenta de su existencia. La imagen puede contener: 1 persona, cielo, texto y exterior Me gusta Mostrar más reacciones

DESTELLOS PATAGÓNICOS (11) -La última y lejana esperanza de de Lucilda


LA ULTIMA Y LEJANA ESPERANZA DE LUCILDA 21 de octubre LA ULTIMA Y LEJANA ESPERANZA DE LUCILDA Por Sergio Pellizza Lucilda de 9 años desde que tenía memoria, siempre en cada uno de sus recuerdas estaba presente el agua. Nació y crecía en las orillas del rio Guadalquivir. Sur de España, cerca del Puerto Sanlúcar de Barrameda, Provincia de Andalucía. Única hija, sus padres tenían una quinta parte de un terreno que cultivaban y les arrendaba el señor feudal de la comarca, a cambio de las 4 quintas partes restantes de lo que producían. Se esforzaban en cultivar la parcela trabajando de sol a sol, apenas les daba para comer, cuando ninguna catástrofe climática ocurría. Cuando el tiempo no era bueno directamente pasaban mucha hambre. Así perdió a dos hermanitos por desnutrición. Ella tuvo suerte. Nació en buena temporada de generosos cultivos que se mantuvieron hasta el año anterior donde lluvias torrenciales arruinaron los cultivos y sobrevivieron comiendo raíces y lo que fuera comible. Un mañana su padre llegó del puerto con una noticia. Estaban reclutando colonos para poblar un lugar distante donde, se decía. Allí hay tierra abundante para todos... No, la quinta parte de una parcela… Es tierra virgen que está disponible con inmensas superficies para todos, decían… El padre dijo. No será fácil, pero no podrá ser mucho peor que aquí… Tendremos una esperanza… Aquí no tenemos ninguna. El viento del este comenzó a hinchar las velas en ese luminoso día de septiembre rumbo hacia el poniente desde el Puerto. La familia no sabía dónde iba a terminar el viaje. Si entendieron que las dificultades se presentaban de comienzo. A poco de partir una fuerte tormenta los obligó a refugiarse en el puerto de Cádiz. Pudieron retomar el viaje recién en diciembre, siempre en dirección al poniente. También sabían que había un grupo de más 170 colonos entre hombres, mujeres y niños, muchos soldados y marinos. La travesía de la flota fue lenta y en varias oportunidades tuvo que soportar el embate de varios temporales. Lucilda no se amilanaba, le encantaba saborear el mar e incluso lo admiraba cuando estaba enojado. De alguna manera sabía que era su amigo y no le haría daño. Acostumbrada a tantas privaciones, la vida a bordo le pareció casi placentera. Escuchó decir a los marineros que harían una escala en un lugar que llamaron Cabo Verde. Un lugar hermoso lleno de pájaros y muchas plantas que no conocía. Pensó: -Ojala que el lugar donde vamos sea como este. Después de muchas semanas que se hicieron meses, de solo mar y cielo, llegaron a otro lugar donde se quedaron más tiempo, lleno de plantas y pájaros de colores que dijeron se llama, Rio de Janeiro. Lucilda seguía alimentando su esperanza y se repitió de nuevo. -Ojala sea como este Rio de Janeiro el lugar donde vamos. Pudo disfrutar de este paraíso tropical hasta que su madre contrajo una enfermedad, dijeron era la fiebre. Tenía temperatura y nauseas. Ella la cuidó hasta que falleció. Fue sepultada cristianamente. En este momento Lucilda tomó conciencia de que su padre era su única familia y que ambos debían cuidarse mutuamente… Las velas volvieron a hincharse, esta vez con viento proveniente del norte. También notó que el sol salía por la izquierda del barco y se ponía por la derecha. Esto significaba según comentaron otros colonos que la dirección de su destino ahora era el sur. A media que pasaban los días y podía verse la costa, esta se notaba menos verde y hacia más frio. Justo en el día en que cumplió 12 años ese 1 febrero de 1584 les informaron que habían llegado a la boca del estrecho de Magallanes. Ese día tuvo un abrazo grande de su padre y una pulsera de cuerda de Pedro, su único amigo a bordo unos pocos años mayor. Se veía casi un niño con sus 14 años al iniciar la travesía. Ahora se veía como un guapo mozo de 17 años. Las miradas de este día eran diferentes… Lucilda estaba creciendo y su cuerpito de niña también estaba cambiando. Nuevas formas se asomaban para comenzar a modelar su cuerpo de mujer. Su padre también notaba los cambios y estaba siempre cerca de ella para protegerla… no entendía bien de qué, pero se dio cuenta que también Pedro estaba cerca y sintió también esa sensación de protección pero con un sabor diferente. Inician la navegación hacia el poniente. No avanzan mucho, el fuerte viento del oeste los pone después de dos días de pelearlo, de nuevo en el océano atlántico. Finalmente deciden atracar en la costa. El lugar hoy se llama Punta Dungenes y es el extremo austral del Continente Americano. El lugar de desembarco es una playa de canto rodado, de aproximadamente 7 kilómetros, que se extiende desde Cabo Vírgenes, por el norte hasta Punta Dungenes por el sur. El panorama es una planicie poblada de matas y como telón de fondo el escalón de la meseta. No era este el sitio de la esperanza Lucilda, pero esa esperanza seguía viva se apretaba a la de su padre y también a la de Pedro su amigo de abordo. Eran como tres llamitas intentando permanecer encendidas en este confín del mundo luchando contra el viento que no deseaba apagarlas, solo quería demostrarle su propia fortaleza. La tenían, potenciándose mutuamente. Tres grandes fortalezas: Una que venía desde el origen, el amor de su padre y dos nuevas que estaban naciendo, el amor por Pedro y el amor a esta nueva tierra, que Pronto les brindo un par de manantiales de agua pura en el faldeo de la meseta y un pequeño cañadón protegido. Era el día 11 de febrero de 1584. Lo que era un rudimentario caserío, fue fundado solemnemente con el nombre de Ciudad del Nombre de Jesús por Pedro Sarmiento de Gamboa. Las inclemencias del tiempo y las disputas de poder entre los hombres no dejaron que estas esperanzas sobrevivan más de 3 meses y medio en el lugar. Tuvieron que buscar otro sitio y en el intento pereció la última esperanza de Lucilda. Así nacía, y moría, hace más de 400 años, el primer asentamiento urbano en lo que es actualmente territorio de la provincia de Santa Cruz.

DESTELLOS PATAGÓNICOS (10)-Sumario en el galpón de esquila-


SUMARIO EN EL GALPÓN DE ESQUILA 28 de octubre SUMARIO EN EL GALPÓN DE ESQUILA Por Sergio Pellizza Con el tardío crepúsculo de ese mes de noviembre, donde el sol pugnaba por irse a descansar cada vez mas tarde, entrega su abanico de espectaculares rojos que espejeados en las nubes medias, parecían el fin del grandioso espectáculo, en este tremendo escenario natural de Patagonia Austral. Casi al anochecer un cabo de la policía provincial llegó a la estancia. Andaba buscando a una persona, de la que se decía que la semana anterior había dado muerte a otra en una pelea de campo. Tenía como protagonista a un esquilador y un ovejero. Uno se encontraba sepultado en el pequeño cementerio detrás del molino viejo y el otro simplemente no estaba. Luego de hablar unos minutos con el administrador y acompañado del capataz se dirigió al galpón de esquila, donde se había terminado la limpieza de la ardua jornada y los trabajadores tomaban los últimos mates previos al asado. El cabo de policía parecía no tener mucha prisa en encontrarse con el prófugo por lo que decidió cenar y pasar la noche con la gente. El hecho de sangre, no era una rareza en esa época, tenía como escenario ese mismo galpón de esquila. Una firme estructura de madera y chapa de zinc acanalada afirmada al piso con cemento. Imprescindible reciento diseñado para la esquila y almacenamiento de los fardos de lana. También servía fuera de la época de esquila en lugar de esparcimiento donde se ubicaban, cumpleaños, casamientos, velorios y cuanto hecho importante requería un espacio cubierto. Este lugar también alberga las noticias y comentarios de los establecimientos vecinos y cercanos. Es el templo y el taller del ovejero, pero también su distribuidor de discordias y chismes qué cada uno después comenta frecuentemente aumentado y corregido. En el galpón se sellan amistades nuevas y también se pierden, las antiguas; se reconcilian entre enemigos o se matan entre amigos. Y así de galpón en galpón, de una frase carente en si misma de importancia pero, que la indiscreción agranda, se va formando un escándalo de proporciones que, tarde o temprano puede terminar en tragedia. El cabo de policía sabía, por haber sido en sus mocedades ovejero, como eran estas cosas. En esa época en la Patagonia Austral, el concepto de la hombría, tenía los ingredientes del gaucho de ley. Una ofensa hacia al honor solo podía ser limpiada de una sola manera. El duelo criollo. En estos incidentes no se recurre al envío de padrinos que aclaren el alcance de la ofensa, ni al “civilizado” duelo de la ciudad grande, como el cabo de policía había leído en los diarios que llegaban con meses de atraso, pero llegaban. Nada de testigos, médicos, espadas esterilizadas y siempre sin muertos ni heridos graves. -Totalmente ridículos, pensaba el cabo de policía, -Unas pocas gotas de sangre no alcanzaban a lavar ningún agravio. El duelo criollo es salvaje, trágico, quizás repudiable, pero la hombría se juega en serio. En el los protagonistas van a la pelea ciegos, sin pensar en las consecuencias de su actitud. Tampoco les interesa de parte de quien esta la razón. Más que nada los guía un mal entendido amor propio, ya que el eludir la pelea le pondría la imborrable etiqueta de cobardes en la frente, como una marca de yerra en el ganado. El cabo de policía entre mate y mate, por puro formulismo formuló las preguntas de práctica para el sumario. -¿Alguien sabe si paso algo por estos lados la semana pasada? -Se comentó en el boliche del español que habría habido un duelo. -¿Algún testigo que pueda contar lo sucedido para el informe? Solo encogimientos de hombros generalizado como diciendo a coro, nadie aquí sabe nada. -Bueno entonces tomaré algunos nombres para el registro y en el acta dirá que aquí no ha pasado nada. Sin más tomo los nombres de cuatro paisanos próximos y siguió el mate circulando su rueda… El cabo de policía, sabía bien lo que había ocurrido. Había sido una pelea limpia. Sin ventajas, el motivo no importaba. La Patagonia Austral es una tierra llena de argumentos, lugares salvajes, personajes osados y climas extremos. En esos tiempos donde recién comenzaban a alambrarse los campos, una tierra sembrada de ovejas que pastan en mesetas que parecen no tener fin. Un puñado de hombres de a caballo que arrían centenares de animales hacia los corrales. Enormes galpones de esquila, una puerta de madera da paso a los animales hacia el interior, en donde son tomadas una a una para despojarlas de su lana. Los hombres se desenvuelven con gran habilidad para manejar a los animales que ingresan, pelarlos en un par de minutos y largados nuevamente por una manga hacia el exterior. Todo está perfectamente sincronizado. El vellón va a parar a una mesa en donde se separa por calidad y de ahí a la prensa que los prepara en fardos que viajan en carretones hasta los buques que los trasportan a los lugares de hilado. Inglaterra o algún país de Europa. Las ovejas esquiladas salen a los saltos y se alejan hacia el campo hasta donde los perros las puedan volver a arriar. Los puntitos blancos se multiplican en la meseta y desaparecen detrás de las hileras de álamos. Cerca del molino viejo, en el pequeño cementerio de la estancia. Una modesta cruz de madera de lenga dice; Belarmino Saldivia, nombre que prontamente borrara el tiempo, y solo el paisaje recordará quien fue y porque murió. El viento que nunca olvida, dirá de vez en cuando que sin importar la razón, Belarmino Saldivia no se le achicó a la diferencia. 29 Octubre 2017

DESTELLOS PATAGÓNICOS.(9) -El paisano gringo de a pié-


EL PAISANO GRINGO DE A PIE 1 de noviembre EL PAISANO GRINGO DE A PIE por Sergio pellizza El paisano gringo de a pié Por Sergio Pellizza El hombre venia caminando por el camino de ripio que une Puerto Santa Cruz con El calafate. Se veía acercar con un paso ágil y rítmico. Cuando estuvo al lado de la fogata que los ovejeros habían encendido a la vera del camino, notaron un joven y fuerte cuerpo, casi de atleta, pero el acordeón de arrugas en su frente insinuaba una patética historia de sufrimiento y ambiciones suprimidas. Eso lo notó don Zenón al toque, el encargado de los carretones de lana rumbo al puerto y antes de que terminara de decir… -Buenas noches, ¿permiten que me quede con ustedes para calentarme en este fuego? Don Zenón mismo respondió… -Claro hombre, arrímese al fogón y tómese unos mates mientras el asado se pone a punto. De inmediato, mientras el hombre se quitaba su pesada mochila y no terminaba aun de acomodarse cerca del fuego, Don Zenón disparaba como ametralladora preguntas sin interrupción. -¿De dónde vine amigo? ¿A dónde va? -¿Que le paso a su caballo? , -¿por su acento es español, verdad? -¿Busca trabajo?... El joven hombre con toda tranquilidad, una vez que se hubo acomodado dijo: -Con gusto responderé a lo que deseen saber vuestra generosa hospitalidad lo hace necesario. - Sí, soy Español me llamo Francisco Fernández, pero díganme Paco. – También soy ciudadano francés desde no hace mucho. –Vengo de África del norte. – Después de tomar varios barcos. Enganché este vapor que venía a Argentina, Buenos Aires a descargar telas y otros productos manufacturados de elaboración inglesa y después a este puerto de Santa Cruz a buscar la lana que ustedes llevan para traer en el próximo viaje las telas y ropas ya hechas. -Disculpe la interrupción amigo dijo Don Zenón. -¿Pero porque camina? -¿No sabe andar a caballo?... La gente de estos lugares no ve bien a los caminantes, creen que están medio locos. - Se andar a caballo, repuso el joven. Pero prefiero caminar. –Las propias piernas son más confiables que nada. -Pero amigo, esto es Patagonia. Por más que le guste caminar las distancias son muy largas, hace frio, hay viento. Aquí el caballo y el perro ovejero son nuestros más fieles servidores no podríamos arriar a estos cientos de ovejas que vienen acompañando la caravana de carretas sin ellos. -Entiendo todo eso Don Zenón y como pienso quedarme en esta hermosa tierra que no vi nunca, pero que en mis sueños aparecía siempre, cuando pueda, me comprare un buen caballo. - Hace casi un mes que camino desde puerto Santa Cruz y me encontré con otros paisanos siempre hospitalarios pero todos iban a la costa, al puerto a llenar las insaciables bodegas que parecían alimentarse de fardos de lana. – Yo estoy ansioso por ver los glaciales y tomar sus aguas. Sufro una dolencia que estoy seguro terminara de curarse allí en ese lugar que veo en mis sueños. – Ustedes son unos privilegiados viven en un lugar maravilloso. -Les contare algo más porque deseo que me conozcan como soy y aspiro además de ser merecedor de su hospitalidad. Espero tener amigos que no se mueran en mis brazos. - Era boxeador peso pesado en Barcelona, tenía 19 años una pegada de izquierda que según los entrenadores nunca se había visto. A los 20 años profesional con ninguna derrota. El dinero, las malas compañías no tardaron mucho en meterme en un gran problema del que solo pude salir alistándome en la Legión Extranjera Francesa. Sin preguntas me admitieron de inmediato. Pase las pruebas y después de tres meses de instrucción fui destinado a Marruecos en África, un mar de arena con sofocante calor de día y fuerte frio de noche. – Mi buena condición física me permitió soportar los 88 pasos por minuto, lo máximo que se puede permite caminar en arena por horas y horas. Lento pero muy lejos decía el reglamento. Al cabo de 3 años fui herido en batalla. Una bala destrozó mi hombro izquierdo. Así y todo pude sacar al oficial al mando de la compañía de la zona de fuego. Me condecoraron por eso y me dieron la nacionalidad francesa. En mi largo periodo de recuperación. Pensé que haría con mi vida y allí aparecieron los sueños de esta Patagonia. –Simplemente me dije. Allá vamos Patagonia austral, y aquí estoy respirando esta geografía que es el espacio de mis sueños. La paisanada escucho e relato en silencioso respeto y por la mirada de don Zenón entendieron que el tiempo de preguntas se había terminado. Gustaron un exquisito asado de capón, regado con la apropiada cantidad de vino para bajar la grasa. Y en medio de la charla informal posterior a tener la panza llena. Don Zenón le dice al joven Paco. -Mire amigo le propongo un trato que a lo mejor le conviene. -Tenemos dos ovejeros lastimados por un accidente cuyo estado está empeorando. Pensamos que lo mejor para ellos es regresar a una estancia cercana donde hay medicinas y quizás le convenga regresar con ellos. No le ahorra tiempo pero si viajará mas cómodo y su ayuda para el conductor de la carreta será muy apreciada. -Gracias Don Zenón por darme oportunidad de ser útil. Esta tierra y su gente desde que desembarque siempre me han dado sin pedir. Algo que nunca me paso antes y le digo que me llena el corazón de alegría. Además de ayudar al conductor le comento que estudie 3 años de medicina y perfeccioné mucho mis conocimientos en La legión Extranjera. – Veré de inmediato a los heridos. El primer herido tenia fractura de tibia mal entablillada, aún se podía arreglar. El otro tenía un pie aplastado por un eje de carro que le cayó encima. Este último era más complicado. El botiquín solo traía alcohol vendas tintura de iodo y árnica. Casi nada para lo que tenía que hacer. De todas maneras decidió que debía cortar el pie antes de que aparezca la gangrena y restablecer el eje óseo en la fractura de la tibia. Hablo con Don Zenón y decidieron atrasar la tropa unos días mientras se realizaban estas operaciones. Paco traía como recuerdo un par de pinzas hemostática una tijera y un viejo bisturí. Los saco enseguida de su mochila, pidió que los hirvieran bien. Como no tenia cierra pidió que le hicieran dientes a un cuchillo mediano, y al rato la luz de los faroles en una carpa preparada lo mejor posible comenzó a operar. Fue doloroso, pero el de la tibia rota no rengueó nunca. Y el del pie cercenado, tiempo después el patrón le hizo hacer una prótesis y camina y monta casi normal. En ese momento sintió el abrazo de amor de la Patagonia, fuerte y frio que lo envolvió y lo aceptó totalmente. En ese instante dejó de ser Paco el Español con ciudadanía francesa. Pasó a ser Paco el Patagónico argentino. Un gaucho de a caballo y dos perros ovejeros. Sergio Pellizza

DESTELLOS PATAGÓNICOS (8) -Había una vez en el sur del sur-


HABIA UNA VEZ EN EL SUR DEL SUR 6 de noviembre HABÍA UNA VEZ EN EL SUR DEL SUR POR SERGIO PELLIZZA El escritor Rumano Elie Wiessel, Premio Nobel de la Paz en 1986. Dijo lo siguiente:” Dios hizo al hombre porque adora los cuentos”, escribe entonces. En la tierra, el mar, el aire. Solo escribe. No podemos traicionar esa razón. Cada uno a su manera, cada uno con sus herramientas, hemos venido a este mundo a contar, a contarnos los unos a los otros. Pero esto tiene una condición previa. La de vivir, el de estar presentes en nuestra existencia, el de comunicarla con la de los otros. Si nos aislamos de nuestros semejantes, anestesiados por una conexión tecnología intrascendente que termina por deshumanizarnos, desconectarnos, con la prioridad de exigencia del “todo ya”, el ya fuiste, queda muy poco para contar. Por suerte nuestro país tiene regiones, especialmente en el sur del sur, Patagonia Astral, donde siempre en algún fogón, mientras el mate circula; podrá escucharse “ Había una vez…” o “Se acuerdan de” y allí no solo comienza el cuento, nace la vivencia contada, donde todo es escenario. El viento que sopla y tiene siempre cosas que decir, así como, los cielos purísimos que se dejan trasparentar para poder ver más allá del horizonte, La nieve que sucede en silencio. La naturaleza toda ofrece su paisaje, se deja poseer y a la vez posee. Afortunado el que vive en estos lugares, llenos de misterios por descubrir, y magia para sentir el paisaje mas allá de los sentidos… En el fogón de una estancia Próxima al lago Roca se escucho hace no más de 5 años ese tan especial; “había una vez”. Ese extranjero que se pasaba horas frente al Glacial Moreno con un violín sin arco apoyado en su hombro, como si estuviera tocando. Además de llamar la atención de los turistas que sonreían, llamaba la atención de los paisanos que dentro de su limpio y simple pensamiento solo decían… sin sonreír… por algo será. Pasó de esta curiosa situación algo más de 10 días. -Se ve que este hombre tiene plata, comentó Eleuterio, paisano que trabajaba en el Hotel Los Notros, muy cerca del glacial. Se aloja en la mejor habitación y tiene un coche con chofer que los trae todos los días bien temprano, lo espera mientras el hombre saca su violín sin arco y se queda así quieto mientras, mira el glacial y parece escuchar algo. Solo algunos niños se sentaban cerca, y ellos si parecía que escucharan algo y les gustaba, porque. Además de guardar sus celulares parecían oír felices algo que los demás no escuchaban. Algunos padres de turistas con niños les preguntaban a sus hijos que oían y la respuesta de todos los niños era la misma, es algo muy hermoso mamá. - El señor dice que ojala pudieran oírlo ustedes también… Algunos paisanos del lugar también lo escuchaban, y decían, es lo que oímos casi siempre cuando no tenemos preocupaciones, sale de todas partes no solo del violín del hombre. En una oportunidad en que el hombre del violín, estaba en su lugar- Se le acerca un señor mayor y le dice. -Hola maestro cuanto me place escuchar lo que oye, gracias por compartirlo. Sabía que había venido aquí y no pude resistir la tentación de cooperar con su composición. -Me permite ayudarlo? Claro profesor, tome mi papel pentagrama y arréglelo en clave de sol y deje que la singular partitura, corcheas, fusas. blancas y redondas encuentren su propio espacio en el papel lineado de a cinco. El viejo profesor, director de una de las principales orquestas del mundo, se dejó llevar la mano y así comenzaron a tomar forma los sonidos que los niños y algunos pocos escuchaban. El violín sonaba hermoso sin que nadie lo tocara. Los azules del glacial moreno estaban jugando con las cuerdas y las hacían vibrar en unas frecuencias cromáticas que estaban muy lejos del oído humano pero tan cerca del espíritu que solo los inocentes corazones infantiles y las nobles almas cerca de la naturaleza podían sentir. El sol se ocultaba como siempre por el oeste, pero en esta oportunidad entregaba la baja frecuencia de su rojos ocaso para armonizar con los altos azules y casi violetas reflejos del hielo glaciario que, escapaban de la mole congelada para ir a sensibilizar las cuerdas del violín sin arco, sin romper los silencios. La muerte de ese día solfeó un tiempo desconocido, para aprenderlo a dividir habría que viajar lejos y para siempre donde la partitura tiene el formato de lo eterno. Mientras haya un violín sin arco, quien lo pueda escuchar sabrá que su corazón está vibrando en la misma sintonía de la naturaleza. Y como expresó el escritor Rumano Elie Wiessel,” Dios hizo al hombre porque adora los cuentos”, escribe entonces. En la tierra, el mar, el aire. Solo escribe. No podemos traicionar esa razón. Cada uno a su manera, cada uno con sus herramientas, hemos venido a este mundo a contar. Nosotros en la Patagonia Austral, descubrimos que la vida es cuento y los cuentos, cuentos son. Pero aquí se pueden oír desde un violín sin arco. Inténtalo lector, no es peligroso; ven a esta misteriosa y mágica Patagonia aunque si, debemos confesarte que hay un riesgo, y es el de que quieres quedarte. Sergio Pellizza

sábado, 16 de diciembre de 2017

DESTELLOS PATAGÓNICOS(7) -Los colores del sonido del amor-


Sergio Pellizza 11 de noviembre · · LOS COLORES DEL SONIDO DEL AMOR 11 de noviembre LOS COLORES DEL SONIDO DEL AMOR Por Sergio Pellizza En ese deslumbrante aparecer del sol de febrero, bien temprano, por el este, pintando con pinceladas de oro liquido el cielo que goza con ese contacto de amaneceres patagónicos; los trabajadores que se habían levantado antes de que fuera disuelta la última estrella por ese liquido color dorado, lo vieron siluetearse entre la hilera de álamos que bordeaba el acceso a la tranquera grande. Venia aproximándose, pareciendo que sus pies no tocaran el suelo en ese tranquilo caminar… ¿o flotar? … Prudencio el capataz de la estancia se levantó mate en mano para ver mejor eso que parecía una aparición. El viento que con la salida del sol apenas era suave brisa se detuvo produciendo una calma de total atención… Como Prudencio todos los hombres se pararon como para saludar al que se acercaba por la tranquera grande. Ya, más cerca se pudo identificar a un hombre alto vestido como paisano común y corriente, salvo por un brillo extraño que parecía emanar de sus hombros. Cuando estuvo cerca de la paisanada, saludo con un… -Buenos días, me llamo Gabriel y vengo desde lejos, solicito refugio por unos días para después continuar mi camino que de verdad es largo. Prudencio dijo- - Claro amigo Gabriel la hospitalidad patagónica es sagrada, así que tómese unos mates con nosotros y luego, Luisito el joven aprendiz de domador y ovejero lo acomodará en el dormitorio de la gente. –Yo soy Prudencio el capataz. Luisito lo presentara con el personal de la cocina por si necesita algo de lo que podemos ofrecer. - Muchas gracias, respondió Gabriel. -Estaré solo un par de días, tratare de compensar con trabajo su hospitalidad. Prudencio mando llamar a Luisito, que aun estaba en la cocina y cuando vino le dio las instrucciones. Luego ambos, Luisito y Gabriel se fueron hacia la cocina. Andando, Gabriel pregunto. -Dime Luisito, ¿cómo esta Clarisa? Bien Don Gabriel, solo que nadie está contento aquí desde que llegó Clarisa de Buenos Aires y nos enteramos que la operación para devolverle la vista no sirvió. – Continúa ciega como nació. -Deben tener la misma edad, me parece, dijo Gabriel. -No, yo soy mayor tengo 14 años, Clarisa tiene 13. Vino de la ciudad de bebe, yo nací aquí, la conozco desde siempre. -Siempre jugamos juntos y yo le cuento cómo son todas las cosas que ella no puede tocar para darse cuenta. Como la luz de la luna, las estrellas la altura de los montes, las nubes. Lo que nunca pude contarle es como son los colores.-Ella dice que nunca los vió y que no los puede imaginar. –Este es el único tema que le quita la sonrisa y eso me duele mucho don Gabriel. –Además es tan hermosa… aunque no ve pareciera que sus ojos siempre estuvieran llenos de estrellas. -No Te aflijas Luisito, Solo Dios sabe como son estas cosas. –Te pido que me busques cuando termines tus tareas. Luego de pasar por la cocina, Luisito guió a la visita hasta el dormitorio de la gente lo ubico, se despidió con un hasta luego y notó como Gabriel lo seguía con la mirada hasta que se perdió detrás del molino. Luisito se dijo: - Medio raro este Gabriel, aunque vista de paisano, lo que menos parece ser, es un hombre de campo, pero es simpático y todo parece estar bien cerca suyo. Al atardecer Luisito fue en busca de su visita. Lo encontró agachado a la orilla del arroyo buscando entre el pasto con una flauta de caña en la mano. - ¿que busca Don Gabriel? -Algunos elementos -Para enseñarte como ayudar a Clarisa a que pueda imaginar los colores Luisito. -¿Se puede hacer eso Don Gabriel? -Te cuento Luisito. –Todo lo que nos rodea es vibración.- Esta flauta tiene una vibraciones que pueden ser graves o agudas. Un sonido no es nada más que una vibración de aire que nuestros oídos pueden captar, así como los colores son otras vibraciones que nuestros ojos pueden percibir y dependiendo de algo que se llama frecuencia y longitud de onda; podríamos imaginar colores graves y colores agudos. Solo haremos corresponder los sonidos graves como el “do” en la escala de notas de la flauta al color más grave que sería el rojo y la nota “si”, más aguda con el azul. -Ahora Luisito cierra los ojos tapa con tus dedos todos los agujeros de la flauta menos el primero que es el “do”, piensa en el mejor rojo de tu vida y suspíralo con todo lo que sientes por Clarisa. -Bien Luisito, lo estoy imaginando y es un rojo hermoso. Ahora haz lo mismo, pero tapando todos los agujeros menos el último que es un “si” y vuelve a suspirarlo con todo lo que sientes por clarisa… Muy bien Luisito, magino un azul hermoso. También te digo que en la mitad hay otro color el amarillo. Suspira un “fa” con la misma emoción y puedo imaginarlo como un amarillo maravilloso. Suspirando con el mismo sentimiento tu solo descubrirás otros “colores tonales” como el verde que sería una mezcla de azul y amarillo por ejemplo. -No le digas nada a Clarisa Luisito, solo acércate ella que está allí dormitando, tomando el sol de la tarde. Aproxímate en silencio suspírale el “si” suave y sostenidamente hasta que ella lo perciba… Ella no te escuchó venir, pero sabes que tu estas cerca como siempre. El viento mantuvo su estado de completo reposo y máxima atención…Solo el “si” sostenido se suspendía en el aire… De repente Clarisa se para de golpe y dice. -Luisito, estoy viendo el cielo y es de un hermoso color azul…

DESTELLOS PATAGÓNICOS (6) -Agustín del Castillo-


Sergio Pellizza 23 de noviembre · · AGUSTÍN del CASTILLO 23 de noviembre Por Sergio Pellizza De pequeño miraba de afuera, como esos sueños lejanos que nunca se alcanzan. Muchos cuadros de goletas, fragatas, hermosos veleros en azules mares que se confundían con celestes cielos. Agustín deseaba con toda su alma navegar esos mares, más allá del horizonte de celestes cielos. Imaginaba el viento susurrando entre las velas y entre el humo de una tímida caldera y los aparejos, escuchaba un mensaje, como una letanía, sur…sur…sur… A los 17 años, su sueño se hizo tangible, estaba ingresando en la Escuela naval militar, tal como lo había soñado. La Escuela estaba instalada en el vapor de guerra General Brown; una especie de combinación de vela y vapor. Tres mástiles y 6 calderas 176 Hp de potencia, 78 m de eslora (largo) 9,3 m manga (ancho) 570 toneladas de desplazamiento. Permaneció 7 años en este barco y siempre escuchaba entre el humo y los aparejos que el viento decía: sur…sur…sur. El momento en que se gradúa constituye un acontecimiento inesperado, una circunstancia especial, única de evidente gravitación en el destino de la marina de guerra y el destino personal de Agustín. El viento se lo venía anunciando. El hecho es el envió de una División Naval al lejano territorio de Santa Cruz, con el propósito de iniciar una real ocupación de nuestro litoral marítimo en esas latitudes. El 8 de noviembre de 1878 partía de Buenos aires la División Naval por orden del Presidente Nicolás Avellaneda, al mando del Comodoro Luis Py. Desde el año anterior La Escuela Naval había sido trasladada a la cañonera Uruguay que formaba parte de la división. Entre el reducido plantel de alumnos se encontraba Agustín. El 17 de noviembre de 1877, en la desembocadura del Rio Santa Cruz, frente al cañadón de los misioneros, rinde sus exámenes finales y se convierte en uno de los 4 primeros egresados de la Escuela Naval Argentina, en tierra patagónica. Un año después Agustín con su grado de alférez de fragata es enviado a Londres. Ya su espíritu había sido sellado por el viento patagónico que siempre le recordaba en todos lados su destino de, sur…sur…sur… susurrado en todas partes. En agosto d 1886, el ya teniente de fragata Agustín del Castillo fue enviado a Rio Gallegos a fin de cumplir una misión de relevamiento hidrográfico, misión que solo pudo cumplirse parcialmente y solo producto de su férrea voluntad de entrar en la piel del paisaje. Los instrumentos indispensables para la tarea no le fueron enviados. Después de inútiles reclamos, se prepara con medios propios y algunas escasas ayudas de viajeros y pobladores; comienza a prepararse para una expedición que diera como resultado un mayor conocimiento geográfico de la región hasta ese momento prácticamente desconocida. De esta manera pudo dar cumplimiento a su patriótico anhelo. De regreso a Buenos Aires solo ansiaba que el gobierno nacional se interesara en los resultados de su viaje y como consecuencia de esto proponer la realización de un segundo que a la par de completar sus observaciones, le permitiera comprobar algunas de las hipótesis geográficas de verdadera importancia para los intereses geopolíticos del país. El gobierno nacional parecía no entender como muchos en el norte que el sur existe, que esta inmensa costa, meseta, ríos y precordillera debía realmente conocerse y consolidar la argentinidad en ellos. Primero conociendo el terreno y volcar sus características en mapas reales. En 1887, mientras cumplía tareas hidrográficas en Río Gallegos, efectuó una expedición a Río Turbio durante la cual descubrió los yacimientos de carbón. Por ese motivo y en consideración a sus actividades posteriores relacionadas con la actividad minera en la región se lo considera el propulsor de Yacimientos Carboníferos Fiscales. Falleció en la ciudad de Buenos Aires el 22 de enero de 1889, poco después de su segundo viaje a la zona de Río Turbio y Lago Argentino y mientras preparaba una conferencia que debía pronunciar en el Instituto Geográfico Argentino referida a sus recientes exploraciones. En la Asamblea Extraordinaria del Instituto Geográfico Argentino efectuada el 8 de mayo de 1889 el doctor Felipe Yofre informó que: "la expedición llevada a cabo bajo las órdenes del malogrado teniente de navío don Agustín del Castillo, recorrió una vasta extensión de la Patagonia austral, comprendiendo las cuencas de los ríos Gallegos y Santa Cruz, los lagos del Sur, Argentino, Viedma y San Martín con el propósito de seguir los cursos de agua hasta el macizo de la Cordillera de los Andes y resolver definitivamente si existe una vía de comunicación entre el Atlántico y el Pacífico por el río Santa Cruz (...) Esta expedición que estuvo de regreso hace apenas unos meses soportó los rigores del invierno en la falda de los Andes e inmediaciones del lago Argentino a fin de obtener los más exactos datos posibles sobre la climatología de aquellas regiones(...) Sus resultados iban a hacerse públicos en una conferencia que debía dar el intrépido jefe de la expedición, don Agustín del Castillo y estaba trabajando activamente para ordenar sus datos y confeccionar el plano de la región recorrida cuando la ley inexorable de la naturaleza tronchó su existencia; privando a la Armada Argentina de uno de sus más distinguidos oficiales y a la geografía nacional de uno de sus más ilustres representantes". No obstante lo prematuro de su muerte a los 34 años, y lo corto de su obra. El nombre de Agustín del Castillo debe ocupar hoy un lugar importante entre los hombres que lucharon por la integración de la Patagonia al país. Salvo raras excepciones su presencia ha pasado casi inadvertida. Este modesto relato es una pequeñísima contribución a rescatar su recuerdo y su trabajo que hizo tomar conciencia territorial de que este sur existe y es argentino. La Patagonia austral fue la región de país que despertó esa actitud generacional de la que Agustín del Castillo formó parte y a la que contribuyó a prestigiar. 23 Noviembre 2017

DESTELLOS PATAGÓNICOS (5) -Conmoción en el pueblo-


Sergio Pellizza 25 de noviembre · · CONMOCIÓN EN EL PUEBLO 25 de noviembre CONMOCIÓN EN EL PUEBLO Por Sergio Pellizza En 1905 Rio Gallegos era una coqueta población de alrededor de 900 habitantes que recibió con los brazos abiertos a los adinerados caballeros, daban bondadosas propinas, hacían gala de una abultada cuenta bancaria y se mostraban decididos a invertir en los campos de Santa Cruz. Se trataba del encantador matrimonio Lindem y algunos amigos, todos inversores norteamericanos. Se alojaron en el Hotel Argentino, el mejor del pueblo y frecuentaban el club El Progreso. Un día martes, 14 de febrero de 1905… “Ponga el dinero en la bolsa”, gritó el señor Lindem apuntando con una Colt 44 al subgerente del Banco Tarapacá de Río Gallegos. Detrás el señor Brady ya tenía en sus manos una caja de metal con libras esterlinas. En pocos minutos robaron 30 mil monedas de peso nacional.. En la puerta, un jinete con la cara cubierta los esperaba (luego se sabría que era la señora Lindem, tal el sobrenombre elegido por Etta Place) con caballos en los que escaparon al galope por la Avenida Roca, para tomar luego dirección Noroeste en busca del vado del Río Gallegos. Pasaron varios meses antes que los Riogalleguenses supieran que habían sido víctimas de la Black Jack, famosa banda que a finales de 1800 asaltó trenes y bancos en Estados Unidos. Según cuentan las crónicas de la época, el gendarme apostado en el Café de París, a metros del banco, vió pasar a los gringos al galope, pero no se alarmó, pensó que se trataba sólo de una apuesta. Según relata la periodista Marta Aguilar Torres en el artículo: Del salvaje oeste a la lejana Patagonia- “El subgerente Bishop había utilizado uno de los 70 teléfonos habilitados en el pueblo para comunicar lo acontecido a la Jefatura de Policía. El jefe de la fuerza, Dámaso Lechaga, organiza para buscar a los fugitivos una patrulla de emergencia en la que los agentes policiales son menos que los vecinos, entre ellos Víctor Fenton, hermano del primer médico que tuvo Santa Cruz. No llega muy lejos esta comisión y la persecución la continúa el sargento Eduardo Rodríguez que, al llegar al Bajo de la Leona, se encuentra con la noche y el caballo cansado. Hace un alto y a así pierde oportunidad –si de verdad tuvo alguna- de seguirle el rastro a los malhechores”. De acuerdo a la reconstrucción que realiza sobre el hecho el investigador santacruceño Osvaldo Topcic: Cassidy, el Kid y Etta Place llegaron a la ciudad a finales de diciembre de 1904 y se alojaron en el mejor hotel del pueblo el Hotel Argentino, gracias a su despliegue de propinas y cuentas bancarias fueron invitados al Club Progreso por lo más selecto de la población. Estos hechos, junto a la promesa de inversiones, crearon un clima de euforia y confianza que facilitó la consumación del asalto al banco. Según cuenta el archivo de la agencia de investigación norteamericana Pinkerton, los tres integrantes de la banda buscados por numerosos robos y asaltos, se embarcaron el 20 de febrero de 1901 en el paquete barco Soldier Prince que partiría desde Nueva York a Buenos Aires. Para mayo desde ese año ya eran tres distinguidos huéspedes del Hotel Globo de Trelew, y en la primavera tomaron posesión de seis mil hectáreas de tierras vírgenes en la zona de Cholila, dispuestos a cumplir con el mandato colonizador. Pero la vida tranquila de colonos norteamericanos duró poco, y en 1905 con el robo del Tarapacá iniciaron una serie de asaltos que los convertiría otra vez en una banda peligrosa. Así como sobre sus vidas se tejieron cientos de fantasías, sobre sus muertes prosperan las más fantásticas historias. Mientras Etta Place, esposa del Sundance Kid regresaría a Estados Unidos, la suerte de su marido y de Butch Cassidy, nunca se supo a ciencia cierta. Algunas versiones indican que encontraron la muerte en Bolivia, o en Uruguay o en Argentina, otros creen que Butch Cassidy murió de viejo en un pueblito de Montana, EE.UU, criando caballos.- Este episodio robado de una película del Lejano Oeste, famosa; protagonizada por Robert Redford y Paul Newman ‘Butch Cassidy & The Sundance Kid. Ocurrió hace más de un centenar de años y aún hoy se lo recuerda como uno de las famosas causas policiales sin resolver. Ese día, además del dinero, los pistoleros se llevaron en la bolsa la credulidad de una coqueta población que había recibido con los brazos abiertos a los famosos pistoleros que se ocultaron bajo el disfraz de adinerados caballeros, daban bondadosas propinas, hacían gala de una abultada cuenta bancaria y se mostraban decididos a invertir en los campos de Santa Cruz. El tiempo trascurrido después de la llegada de los norteamericanos al sur de la Patagonia, su asalto en el banco ingles de Rio Gallegos, su actuación en la provincia de Chubut, hizo que poco a poco, los acontecimientos fueran tomando forma de leyenda, creada por la exageración de los comentarios alrededor de los fogones de los campamentos de trabajo, en los corrales, o los mostradores de los boliches de las “gueyas” largas. Esto también lo guarda en su memoria el viento del oeste que, de vez en cuando sopla de manera diferente para que estos hechos que en su esencia ocurrieron, no se pierdan y se hace voz en algún bisnieto de esta generación y que lo escucho de su abuelo, lo cuente.

DESTELLOS PATAGÓNICOS (4) -La tabeada-


Sergio Pellizza 28 de noviembre · · LA "TABEADA" 27 de noviembre LA "TABEADA" Por Sergio Pellizza La" taba" es un juego muy antiguo traído a estas tierras por los españoles, muy popular en las zonas rurales de todo el país, también en la Patagonia, jugado normalmente por plata. Está hecha de un hueso del pié del caballo llamado astrágalo. Se juega en cancha de tierra alisada: se denomina “suerte” si cae con la parte lisa o ganadora hacia arriba, “culo” si es la parte hueca o perdedora y “pinino” si queda vertical que se suele pagar doble o triple. ¡Voy por 3 pesos el tiro¡… pago y cuatro más al que espera…¡pago¡… Está en pleno auge la “tabeada”, detrás del galpón de esquila. También en un galponcito de al lado se había armado unas mesas para jugar al cacho (un juego de dados), al pase ingles y monte criollo. Todo festejando el fin de la temporada de esquila. El tirador de la taba se prepara. Sujeta con la mano izquierda la parte la parte baja del saco para que no le estorbe al tirar el “gueso”. El hombre sostiene la taba, en la palma de la mano derecha extendida hacia adelante y haciendo dar a la misma unos saltitos de ensayo sin largarla, con el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante, mientras mira fijamente a los reunidos en el extremo opuesto de la “cancha”, donde su oponente espera el tiro. Se cruzan nuevas apuestas entre el que tira y el que espera. Después el hombre se inclina un poco más listo para tirar… se detiene un instante esperando que alguien aumente la apuesta… se escucha… cinco pesos más al tiro…. El hombre se tiene fe espera un momento mas y viendo que nadie aumenta la apuesta, mirando fijamente al frente, el hombre se inclina un poco más hacia adelante, hace balancear nuevamente la “taba” en su palma y la arroja suavemente. Esta sale describiendo un semicírculo abierto hacia arriba seguido por los ojos abiertos de todos, da una vuelta sobre sí misma en el aire y cae en el extremo opuesto de la “cancha” con sonido apagado se pega a la tierra. Cae marcando suerte, pero la traicionera inercia la inclina de costado, lo que significa que no fue buena ni mala. Apenas la taba ha tocado tierra, varios pies se ponen encima, pues en el caso de haber salido suerte o mala el que tira o el que espera debe retirarse cediendo el lugar al que pisó la taba primero. Pero como el tiro no salió suerte ni mala, ambos contendientes siguen mirándose… Se encrespa el hombre que ha hecho el tiro, pues le parece que le pisaron la taba antes de tiempo impidiéndole que salga suerte… -¡ “Oiga… carajo¡…¡ No me pise la taba antes de tiempo si no quiere salir con las tripas como pañuelo¡” … El aludido ya nervioso porque estaba perdiendo respondió irritado… ¡No me grite que no soy palenque para rascarse… ¡ soy capaz de pisarle la taba y la cabeza también¡…Hubo un cambio de palabras gruesas…Un acercarse de miradas torvas mientras las manos derechas se iban para atrás y la izquierda enrollaba el poncho. Ambos se sentían ofendidos y con ganas de hacerle tragar las palabras al otro. Esto solo significaba una cosa, un duelo criollo a cuchillo que, solía terminar mal, muy mal, con heridos graves o muerte. El viento se aquieta de golpe y se siente en el ambiente un presentir de tragedia. ¡ Cuidado viene la policía ¡ grita un paisano a toda garganta…guarden los facones y disimulen. La palabra policía sujeta a los contendientes que se quedan en su sitio mirándose bravamente. Pasan unos instantes que son aprovechados por unos comedidos apaciguadores amigos de los enfrentados que despacio van llevando a los contrincantes en sentidos opuestos. Pasa un rato… No aparece la policía… todos entienden sin preguntas. Se serenan los ánimos y alguien dice. Es nuestra fiesta paisanos… no la estropeemos, y se reanuda la tabeada. El que esperaba es el que ahora tiene la taba en la mano, se siente ahora tranquilo y seguro. ¡Voy 10 pesos más al tiro¡ Nadie contesta. Todos saben que el que tira ahora lo hace muy bien… Insiste haciendo jugar la taba en la mano…Vamos no se achiquen… La taba es como mujer chueca y con mal aliento. No se casa con nadie. ¡diez pesos más al tiro ¡… silencio total. Viendo que nadie le copa la parada el hombre se inclina ligeramente al tiempo que lanza la taba, esta baja como un proyectil de artillería en blanco bien calculado llega al extremo de la cancha y se clava precariamente en suerte, pero al asentarse en caprichosa pirueta, se da vuelta y cae en “mala”, al mismo tiempo varias voces dicen “culo” y muy despacio varios píes se posan sobre la “taba” Tranquilamente, el hombre que ha tirado y ha perdido, verifica la posición de “mala”. Se hace a un lado diciendo. Ven paisanos… La “taba” no se casa nadie. El largo crepúsculo de mediados de febrero va entregando su paleta de rojos intensos, anaranjados brillantes, algún rosado reflejo alguna nube baja y el sol termina majestuosamente por desaparecer por el oeste seguido de ese majestuoso y colorido telón crepuscular, como cerrando el espectacular día patagónico. La paisanada va al fogón matero detrás del molino esperando el asado. Aparece alguna guitarra o alguna historia interesante, como la acontecida hoy por una apresurada pisada de “taba” que casi termina en duelo… 27 Noviembre 2017

viernes, 15 de diciembre de 2017

DESTELLOS PATAGÓNICOS (3) -El misterio del molino viejo-


EL MISTERIO DEL MOLINO VIEJO 1 de diciembre EL MISTERIO DEL MOLINO VIEJO Por Sergio Pellizza Venia del este, donde esta ese misterios molino viejo que se vía como una cruz negra en la distancia. Ese molino con tantas historias de cosas raras que todos sabían y que comentaban por lo bajo… Se contaba que hacía muchos años, un día el agua que bombeaba para el tanque australiano salía pardo rojizo, imbebible para los animales. Asociado a esta rara circunstancia aparecieron en las cercanías varias ovejas muertas. No era ataques de pumas. No había rastros de ningún zarpazo o dentellada propias de de la forma de estos animales salvajes. Las ovejas presentaban dos cortes limpios como hechos a cuchillo en el pecho hasta la garganta, y por ese corte parecía que habían sido sorbidos toda la sangre y las viseras como con una aspiradora. Aparecían así cerca del molino, con la piel algo, de tejido muscular y los huesos. Alguien leyó en un diario viejo acerca de un animal rarísimo que había parecido en México. Lo llamaban el chupa cabras. Así quedo la versión local del “chupa ovejas”. Nunca paso más nada… El patrón había mandado cercarlo con alambre tejido para evitar más comentarios y proteger a su personal de no sabía bien que. Pero por si acaso… En ese madrugar tardío, donde el sol se despereza con toda tranquilidad para luego aparecer de golpe, como dando un salto de la cama de la noche prolongada en ese mes de agosto. Lo vieron, caminaba despacio, tambaleándose, silueteándose grotescamente contra el claro cielo iluminado. Al aproximarse apenas lo reconocieron, era Laureano, el capataz de la estancia vecina. Hacía tiempo que no lo veían. Algunos pensaron que se había ido con la última comparsa de esquila. Nadie hubiera creído que, Laureano un paisano bien plantado y no mal parecido hubiera decaído tanto. Parecía que le estuvieran sorbiendo la vida. Se veía andrajoso, débil, apenas podía caminar. Varios corrieron a su encuentro. -¿Don Laureano que le ha pasado?, preguntó Juan, una joven promesa de excelente domador, que llegó primero. -Les contare pero no se me acerquen. No parare aquí, ni en ninguna otra parte, solo manténgase lejos, denme un poco de agua, descansare un rato y seguiré mi camino. Parecía en estado de trance o de shock. En su relato renacía el terror y sus ojos resbalaban hacia la boca, que se torcía y temblaba. Luego de la boca se trasmitía a las manos. Que tendían, los dedos en una especie de espasmo, como diciendo no se acerquen. -Hay que llamar al administrador dijo juan, guardando prudente distancia, el sabrá que hacer y hagámosle caso. Mantengámonos lejos, puede tener alguna enfermedad contagiosa. Hay que llamar al administrador y al patrón también dijeron varios. Un paisano mayor, ya casi anciano El respetado Don Braulio dijo. -Déjense de macanas, no se dieron cuenta del estado de este hombre necesita auxilio. –Déjenmelo a mí mientras ustedes van en busca de más ayuda. Don Braulio se aproxima al hombre, lo abriga con su poncho y le dice… al oído. -Tranquilo amigo… lo llevaremos a la casa y se quedara aquí hasta que se reponga. En ese instante siente como dos pinchazos en su cuello y el hombre, sufre como un estertor y se afloja como si sus huesos fueran de goma, totalmente flácidos. -Ha muerto, dice don Braulio. Con una extraña voz que nunca le habían escuchado antes… Se yergue y a medida que lo hace parece que un cambio se esta produciendo en su cuerpo. Los dolores del reuma localizado en su columna vertebral, que le obligaban a caminar medio encorvado ya no están. Se sintió fuerte de repente, veía mucho mejor escuchaba hasta la respiración de los paisanos esperando a prudente distancia. Erguido en toda su estatura se sentía más alto. Se palpó los brazos llenos de solida musculatura al igual que las piernas. También se paso una mano por su cabeza. ¡Le había crecido el pelo¡… De repente se sentía muy fuerte y poderoso… Se seguía explorando atónito por los cambios, se paso los dedos por la boca y allí noto también cambios. Los colmillos habían crecido desmesuradamente, aun con la boca cerrada sobresalían un par de centímetros de sus labios. Al mismo tiempo sintió una desesperante sed, no de agua precisamente. Sabia donde saciarla y se encamino lentamente al grupo… Juan se adelantó corriendo hacia él, preguntó… ¿Qué pasó Don Braulio? Cuente… Fueron sus últimas palabras. 1 Diciembre 2017